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Un periodista de El Espectador y un asiduo lector de su Magazín Dominical narran los difíciles días del narcotráfico y la persecución que el capo de la mafia, Pablo Escobar Gaviria, hizo a dicho diario, a sus directivas y a sus empleados. Un libro que es, además, un homenaje a quienes han sentido la pasión del buen periodismo y un testimonio para avivar esta pasión en las nuevas generaciones.
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