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Mayo 19 de 2009
La inspiración y la magia reposan en 86 sillas
• La exposición La silla: arte para el uso cotidiano estará abierta hasta el 12 de junio en la Sala de Artes de la Biblioteca Luis Echavarría Villegas en EAFIT. • Esta muestra hace un recorrido por diversos estilos que mezclan ingeniería, tecnología, arte, estética y diseño.
Para tomar un café y hasta para dirigir una película. En un rojo intenso o en un tono menta refrescante. De flores para resaltar o transparente para mimetizarse en el ambiente.
Sirven para dar vida, para llenar de magia un espacio, para deleitar la vista y, claro, hasta para darle reposo al cuerpo.
Una vez se recorre la exposición La silla: arte para el uso cotidiano, se va de la mente la idea de que se trata de un objeto cualquiera, casi accesorio, y surge el antojo por conseguir una pintada a mano, de formas hexagonales o con un espaldar tipo corsé.
Sus estilos son tan infinitos como la creatividad humana, dice Luis Fernando Patiño Santa, profesor de Ingeniería de Diseño de Producto y uno de los organizadores de esta muestra que se puede apreciar en EAFIT. En ellas, agrega, hay una necesidad de expresión, de analizar cómo viven los seres humanos y de entender cómo ingeniería, tecnología, arte, estética y diseño pueden unirse en una sola pieza.
En el recorrido se pueden descubrir 86 de ellas, sus historias, materiales e intenciones de sus creadores. Las hay en madera y hasta en policarbonato. Se encuentran las antiguas que datan de 1859 como la Casa de Café Thonet 14 y las modernas como la blanca Lord Yo, de Philippe Starck de 2009.
En este mundo, “las hay famosas y las hay anónimas. Las hay bonitas y feas, gordas y flacas, costosas y baratas. Las hay muy finas y mal hechas. No hay duda de que algunas pocas se ganan el aprecio y el asombro de las personas de su respectiva época y salen de las sombras de la historia para nuestro deleite”, cuenta Juan Diego Ramos Betancur, jefe del Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto y otro de los organizadores, en el libro que se editó a propósito de esta exhibición.
Estos artefactos no son fruto de un trabajo improvisado. A Philippe Starck, por ejemplo, el desarrollo de la investigación para llevar al mercado su modelo Mr. Impossible, le tomó dos años. Su idea no era fácil, pues quería que tuviera forma de concha, una estructura inferior en policarbonato unida con alta frecuencia y una capa de aire atrapada entre el asiento y las patas.
“Son fruto de unos procesos sistemáticos de diseño con trabajo de ingeniería muy fuerte. La First, de Stefano Giovannoni es en polipropileno inyectado con gas. Si se corta es hueca por dentro y eso genera muy bajo peso, pero su apariencia es maciza”, afirma Luis Fernando Patiño Santa.
Hablan de las costumbres
Para sus creadores, la inspiración puede llegar en cualquier dirección: las sillas de estilo bubble o burbuja se basan en la tecnología que utilizaron los italianos para hacer kayak y tanques de almacenamiento de agua; y Alberto Meda puso su mirada en los panales de abejas para hacer su Honeycomb.
Gracias a la forma de las hormigas, Arne Jacobsen creó la Ant en 1980; Ray Kaiser y Charles Eames usaron la técnica con la que elaboraron las prótesis para los soldados después de la Segunda Guerra Mundial para lograr las DCW y DCM de madera laminada.
Se dejó atrás, comenta el profesor Luis Fernando Patiño Santa, la idea de que el plástico era de baja calidad y se pasó a usarlo en diseños sofisticados. “Ya no basta con inspirarse en el arte, en el diseño o en algún otro tipo de productos sino que también hay que tener en cuenta las herramientas y procesos de manufactura que brinda la ingeniería”.
Las sillas del siglo XXI son más ligeras, durables en el tiempo y funcionales, pues se adaptan a los espacios más reducidos. “Pueden ser protagonistas, pero también desaparecer en el espacio, mimetizase. Hablan de que el diseño es el arte de esta época, entonces se puede tener en la casa una que sea casi una escultura”.
Lo convencional ya no es la única opción. Hay infinitas posibilidades para mezclar tradición e innovación. Hoy están las que abrazan, las que refrescan y las que traen recuerdos.
Existen aquellas, como lo narra Juan Diego Ramos Betancur, para ver televisión, para el computador, para mecerse y para sentarse en un bar. Están ahí como una prolongación del cuerpo y del espíritu. Todas, con una historia por contar.
Luis Fernando Patiño Santa Profesor Ingeniería de Diseño de Producto Teléfono: 2619500 Ext. 9352 Celular: 3154127613. E-mail: lpatino@eafit.edu.co
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