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EAFITCentro de IntegridadConversación sobre una sociedad más justa, tolerante y plural

Conversación sobre una sociedad más justa, tolerante y plural

Este espacio hace parte del proyecto #RespetoEnEAFIT, una iniciativa que busca generar una mirada ético-reflexiva y pedagógica en torno a estas temáticas.

• Un primer momento para la reflexión tuvo el proyecto #RespetoEnEAFIT, que convocó a los eafitenses a la conversación denominada Integridad en EAFIT ¿Generamos un ambiente de respeto en el campus? La cita se dio el lunes primero de octubre, a las 2:00 p.m., en el domo del Centro de Visitantes.

• Tatiana Romero Acevedo, coordinadora del grupo de justicia con enfoque de género del Ministerio de Justicia; y Ana Cristina Restrepo Jiménez, periodista y docente de cátedra de EAFIT, fueron las voces que protagonizaron el diálogo, moderado por Nathalia Franco Pérez, jefa del Centro de Integridad.

Los argumentos que exponen la importancia de la equidad de género; las lecciones correspondientes sobre la tolerancia hacia las ideologías y las formas de pensar de otros; el entendimiento sobre la necesidad de adoptar actitudes de respeto por la diversidad sexual; y la reflexión sobre la integridad como faro orientador de los comportamientos de la comunidad universitaria fueron algunos de los componentes que convocaron a los eafitenses en el domo del Centro de Visitantes, el lunes primero de octubre a las 2:00 p.m.

La cita, denominada Integridad en EAFIT ¿Generamos un ambiente de respeto en el campus?, y liderada por la Vicerrectoría de Aprendizaje, la Dirección de Formación Integral y el Centro de Integridad, tenía un objetivo: proponer una conversación alrededor de la equidad de género y la sexualidad diversa, asuntos que hacen parte del proyecto #RespetoEnEAFIT, una iniciativa que busca generar una mirada ético-reflexiva y pedagógica en torno a estas temáticas.

Nathalia Franco Pérez, jefa del Centro de Integridad, fue la encargada de orientar la conversación en la que participaron Tatiana Romero Acevedo, coordinadora del grupo de justicia con enfoque de género del Ministerio de Justicia; y Ana Cristina Restrepo Jiménez, periodista y docente de cátedra de EAFIT. Ambas expusieron argumentos que explicaron la evolución, el momento actual y la mirada futura que pueden tener estos asuntos. 

También se habló del papel que las entidades del Estado y las universidades tienen en la construcción de una cultura ciudadana enfocada en una comprensión más justa del respeto por la diferencia.

“La academia debe generar activismo porque allí es donde se tienen elementos de reflexión e introspección; y los agentes de justicia deben, por excelencia, ser un referente de discusión del cambio”, mencionó Tatiana.

En la responsabilidad de la academia coincidió Ana Cristina, quien enfatizó en que la Universidad, con su énfasis en el humanismo, está llamada a propiciar espacios de reflexión que conduzcan a la generación de un cambio profundo en la mentalidad en los alumnos. “Es muy bueno contar con el activismo de los estudiantes en estos temas, pero también es fundamental el compromiso de los docentes y de la Institución”.

Al respecto, Nathalia se refirió a la intención y la acción de la Universidad por no solo sensibilizar acerca de estos tópicos, sino también atenderlos. Por eso, recordó, la Institución creó un canal oficial de contacto (centrodeintegridad@eafit.edu.co), en el que es posible exponer inquietudes o posibles situaciones de discriminación y acoso. Así mismo, EAFIT contará con el Protocolo para la Equidad de Género y la Sexualidad Diversa, que se presentará al Consejo Académico y que busca prevenir y definir la actuación frente a posibles hechos de discriminación. 

“Ambos son espacios en los que el abordaje se hará con una mirada reflexiva y pedagógica, y con un enfoque en la escucha”, explicó la directiva y añadió que, según el tipo de conducta, la reiteración y otras variables, los casos deberán escalarse a otras instancias universitarias previstas en los reglamentos.

Otras reflexiones de la tarde

Este primer encuentro fue el punto de partida que abrió la discusión, el debate y la reflexión, pues el proyecto es, como lo indicó Nathalia Franco, de largo aliento y tendrá otros momentos, no solo desde lo comunicacional, sino desde la apuesta pedagógica.

Y en la conversación, de igual forma, salieron a la luz otros argumentos como la corresponsabilidad de ambos géneros en términos de equidad, debido que la discriminación no solo la viven las mujeres, también los hombres.

Frente a este punto  Tatiana manifestó que en las relaciones de pareja es donde se evidencian la mayoría de experiencias de desigualdad, situaciones que luego se trasladan a otros escenarios en los que muchas expresiones se ven como normales. “Para muchos hombres renunciar al machismo es un asunto de vulnerabilidad, ellos cargan con una creencia de que deben ser valientes, no deben llorar, son los proveedores y muchas otras taras psicológicas que el imaginario colectivo les impone”.

Ana Cristina, por su parte, hizo alusión a que muchos de esos comportamientos tienen su origen en el lenguaje que usan los padres con sus hijos desde que estos están pequeños y que moldean el comportamiento futuro. “Con nuestros hijos debemos generar una actitud de cuidado consigo mismos y con los demás, hacerles ver que no todos los seres humanos entienden el mundo de la misma manera y que ahí es en donde la tolerancia entra a ser determinante”.

Al referirse de manera específica al acoso, la profesora eafitense explicó: “no es lo mismo una situación entre alumno-alumno, que entre un profesor-alumno o profesora-alumno. Esta última infunde más miedo y temores asociados a perder la evolución académica que ya se ha establecido”.

La periodista hizo un recorrido por el movimiento “Me too”, una especie de terapia colectiva que llegó hasta el escenario de Hollywood y que luego derivó en denuncias de estrellas de cine, modelos, deportistas y personas del común que denunciaron sus casos. A su modo de ver, en Colombia, la iniciativa no tuvo mucha resonancia por la cultura machista.

Hacer pedagogía

Tatiana, por su parte, habló de la importancia de acudir en estos casos a los entes de justicia, que trabajan en la actualidad en desmontar sus propios sesgos frente al tema de la desigualdad y la inclusión para prestar una mejor orientación que salvaguarde los derechos de hombres y mujeres. 

“Nos dimos cuenta de que, a veces, las respuestas de las entidades de justicia inciden en que los ciudadanos no denuncien, porque minimizan la agresión e, incluso, se suman a esta forma de violencia, al mostrarse ciegas, sordas y mudas ante estos casos. Por eso, ahora adelantamos acciones de capacitación con los funcionarios, jueces de familia, inspectores de policía, sobre masculinidades complementarias, con el fin de minimizar el efecto machista de esta sociedad y que esto se traduzca en un mejor servicio a la ciudadanía”, adujo.

Para ambas invitadas es fundamental abrir espacios como el que EAFIT propicia con este proyecto, pues el fin último es hacer pedagogía, así implique, en algunos casos, imponer una sanción como otra acción pedagógica.

“Es entender, desde el núcleo familiar y desde la academia, que hay que deliberar y discutir. Esto no es malo. Al conflicto y a la diferencia hay que aceptarlos porque estos permiten la evolución de la humanidad”, consideró Ana Cristina.

Por eso, es a través del proyecto #RespetoEnEAFIT, que la Institución quiere sembrar inquietudes, fomentar el pensamiento reflexivo y promover la práctica del respeto, la tolerancia y la integridad, como pilares de su modelo educativo.