| La hora de tinieblas Cogi tavi dies antiguos et annos aeternos in mente babui et meditatus sum nocte cum corde meo, et exercitabar et scopebam spiritum meun. Nunquid in aeternum proiciet Deus? aut non apponet ut complacitior sit adhuc? Salmo LXXVI 1 I ¡Oh, qué misterio espantoso Es este de la existencia! ¡Revélame algo, conciencia! ¡Háblame, Dios poderoso! Hay no sé qué pavoroso En el ser de nuestro ser. ¿Por qué vine yo a nacer? ¿Quién a padecer me obliga? ¿Quién dio esa ley enemiga De ser para padecer? ----------------------------- 1 Pensé en los días antiguos, y tuve en mi espíritu los años eternos. De noche medité en mi corazón: me ejercitaba y purificaba mi espíritu. ¿Por ventura desechará Dios para siempre o no volverá a ser benévolo? ¿Por qué, si puede Dios, no satisface a la hambre cruel que nos devora? Salmo LXXVI (Trad. Carvajal)
|