| Pequeño pacto No dibujar el nombre del paraíso no demostrar el perfume del agapanto no iniciarse en el vuelo, abriendo la paloma porque el hechizo, como la tarde, podría fugarse. Respiremos el universo alucinado Fingiendo ignorar el secreto, El orden oculto que nos acerca La inefable complicidad La celebración de un lugar común El hilaje inviable que nos anuda… …esa fraternidad ardua, como la tarea del viento contra la cordillera encendida como las alas del petirrojo silenciosa como la palabra donde sucede la belleza misteriosa como la tibia correspondencia entre los hombres; se oficia calladamente desde un lugar posible del corazón. |