| Hoguera Al ocaso voy recorriendo senderos desamordazados por el tiempo. Vago por la floresta y su lumbre extrae alas de mis costillas. De pronto, entre los incendios de la tarde, surgen piedras que me relatan: arriba no hay barco más ebrio que la luna, abajo no hay azul más profundo que la mar. Y entre ellos el amor: alerta roja que incita los ensueños.
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