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Egresados / 30/07/2012

Administrador de formación e historiador por afición

​Rodrigo Llano Isaza es, desde mayo de 2012, uno de los 40 miembros de número de la Academia Colombiana de Historia. Participará en la toma de decisiones más importantes de esta organización.

​​• Rodrigo Llano se convirtió en el primer eafitense en ingresar a la Academia Colombiana de Historia en calidad de miembro de número, una instancia que se otorga a perpetuidad.

• Aunque se graduó como administrador de negocios, sus diferentes investigaciones, conferencias y publicaciones avalan su trayectoria consagrada al campo de la historia.

Ser miembro de número de la Academia Colombiana de Historia es la máxima distinción a la que puede acceder un historiador en el país.  Para llegar a esta entidad primero se ingresa como miembro correspondiente comprobando un amplio recorrido profesional, un trabajo investigativo consolidado y al menos dos textos publicados.

Después de tres años de permanecer como miembro correspondiente, los candidatos finalmente pueden acceder a una de las 40 vacantes de miembros de números. El asunto es que este título es a perpetuidad y solo se reemplaza cuando uno de los integrantes fallece.

El 15 de mayo de este año, Rodrigo Llano Isaza alcanzó un puesto en la Academia, convirtiéndose en el primer eafitense en lograrlo. Así, este administrador de negocios tendrá la función de participar en las decisiones y rumbos más importantes que tome esta organización.

“Es una distinción muy importante, pues ahora tendré voz y voto en temas de presupuesto, elección de la mesa directiva y aceptación de nuevos miembros. En lo personal es muy significativo, pues otorga prestigio, respetabilidad y proyección ante los historiadores de Colombia y el mundo”, expresa el egresado.

Y es que cuando una persona se convierte en miembro de número de una entidad de este tipo en Latinoamérica, de inmediato la Academia Española de Historia lo considera uno de sus miembros correspondientes, lo que le permitirá a Rodrigo darle una mayor visibilidad a sus investigaciones.

La trayectoria de historiador

Aunque se graduó como administrador de negocios y ejerció por algunos años en el sector privado, lo de Rodrigo siempre fue la historia. Así queda confirmado con sus más de 10 libros entre los que se incluyen Centralismo y Federalismo en la Primera República: 1810-1816, Los draconianos, Una historia resumida del Partido Liberal, Poetas liberales, entre otros.

“No soy historiador de formación, pero sí de afición. Desde que estaba en el bachillerato me interesé por este campo, el mismo que me ha llevado a dictar conferencias por algunas instituciones en Suramérica y a ser docente en la Universidad Sergio Arboleda”.

En la actualidad, Rodrigo trabaja en otro proyecto relacionado con la historia con el que pretende llevar a las páginas la vida del general Ricardo Gaitán Obeso, conocido como el héroe de la Guerra de 1885 y que luchó al frente de las filas del ejército liberal.

También se desempeña desde hace cinco años como veedor del Partido Liberal, donde se ha preocupado por escribir la historia de este movimiento político y reconstruir la memoria del país desde otra perspectiva.

“Los libros de historia en Colombia han sido escritos en gran parte por académicos y conservadores, y quiero aportar una nueva cara de la moneda y que la gente conozca otra visión de lo que éramos”, manifiesta.

Profesor de Saberes de Vida

A pesar de que su familia quería que fuera abogado, Rodrigo decidió seguir su instinto y comenzar estudios orientados hacia las ciencias económicas.

En principio se matriculó en el pregrado de Economía de la Universidad de Antioquia, pero decidió cambiarse a Administración de Negocios en la entonces Escuela de Administración y Finanzas e Instituto Tecnológico (EAFIT).

“De esa época de estudiante recuerdo que tuve profesores excelentes que aportaron mucho a mi formación, sobre todo en las áreas de introducción al derecho, administración, mercadeo, estadística, física y matemáticas, que eran las que más me gustaban”, comenta.

De igual forma recuerda el criterio que adquirió en la Universidad, ya que si bien no se dedicó a la administración, sí se convirtió en una importante herramienta para enfocar los diferentes aspectos de su vida y en el momento de sentarse a escribir sobre historia.

“Tengo muchas cosas que agradecer a EAFIT y por eso trato de ir con regularidad.  Tengo una buena relación con el rector Juan Luis Mejía Arango”, ratifica.

Sin embargo, el vínculo con su Alma Máter se estrechó aún más el año pasado, cuando comenzó a dictar la clase de Colombia hispánica en el programa Saberes de Vida.

“Fue una experiencia muy grata. No solo porque volví a la Universidad, sino por enfrentarme a un grupo de 20 personas muy diferentes a los estudiantes tradicionales y con muchas ganas de aprender. Sin duda la repetiría”.

Última modificación: 07/01/2015 16:29

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