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Egresados / 03/03/2011

Juan Fernando, un egresado que no para de emprender

​El empresarismo es una palabra que puede definir a Juan Fernando Estrada Berrío. Este ingeniero de sistemas creó las compañías Enter Limitada, Colombianet S.A., Multimedia Privada Corporativa (MPC) y MWMS Corp.

​La creación de cuatro empresas hace parte de la trayectoria de un ingeniero eafitense que desde su época de estudiante no dejaba pasar las oportunidades del mercado relacionado con tecnología.

La formación universitaria le ha ayudado en sus iniciativas empresariales y mantiene el coraje que se debe tener para manejar las situaciones que trae consigo el hecho de desarrollar ideas novedosas.

En el curso de los semestres de pregrado tenía claro que quería ser independiente, ser emprendedor. Pero no fue sino hasta su tesis de grado cuando vio las primeras luces para desempeñarse en su profesión.

En 1989, cuando terminaba las últimas asignaturas, encontró en una falencia evidente de la industria de software, relacionada con el análisis, la administración de ventas y el mercadeo. Ahí encontró la oportunidad de crear su primera compañía.

Juan Fernando Estrada Berrío se graduó ese mismo año como ingeniero de sistemas y, desde entonces, la creación de empresas, las alianzas corporativas y las fusiones se volvieron temas cotidianos en su vida.

En sus palabras, las ideas plasmadas en las servilletas de una pizzería que visitaba con sus compañeros fueron la base para empezar. Con lo escrito allí iniciaron un trabajo que culminó con la licencia de un software que comercializó con su empresa Enter Limitada.

“En ese entonces no existían incubadoras, ni proyectos de apoyo al emprendedor. Éramos pioneros y nuestra herramienta era nuestra formación”, anota Juan Fernando.

La llegada de internet, en 1994, le hizo ver de nuevo una oportunidad para crear un portafolio de servicios. Se puso en la tarea de aprender a montar un ISP, o proveedor de servicios de internet, y al buscar quién soportara su idea, la empresa Impsat le ofreció convertirse en socia de su segundo emprendimiento: Colombianet S.A. Desde allí asesoró a muchas compañías  que le apostaban a este negocio.

En 1997, recuerda el ingeniero, conoció la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica de Antioquia (Créame). Con ellos se inició un nuevo proceso de creación de organizaciones y de alianzas con otros emprendedores pioneros de la ciudad.

Multimedia Privada Corporativa (MPC) surgió, en 1999, de esa alianza. Además, tuvo financiamiento de Mercurius Ventures, primer fondo de capital de riesgo en Colombia. En esa empresa se desarrollaba una tecnología para crear canales de televisión privados satelitales, basados en herramientas de Microsoft.

Pero los continuos desarrollos tecnológicos no le permitían a Juan Fernando quedarse quieto. En 2003 viajó a Miami para crear MWMS Corp., un proveedor de servicios de telefonía vía IP.

Tres años después dejó ese proyecto y se devolvió para ser consultor de Créame y apoyar a otros emprendedores que, como él, aprovechaban cualquier oportunidad en el mercado tecnológico.

Finalmente, su cargo actual llegó de forma similar a los anteriores. Como consultor estaba encargado de un proceso llamado incubación inversa, es decir, ofrecer servicios de fortalecimiento e inversión a empresas que ya estuvieran conformadas con el fin de crear lazos estratégicos.

En 2007 se encontraron con Imolko C.A., una organización venezolana que quería incursionar en el exterior y dadas las buenas relaciones durante el proceso, el eafitense fue propuesto como gerente de la empresa en Colombia y también se convirtió en socio.

El emprendimiento también vino de la​​ Universidad

Aunque ya no se dedica a tareas propias de su pregrado, sus ocupaciones actuales siguen cumpliendo con sus propósitos iniciales. “La generación de oportunidades propias es algo que aprendí durante mi tránsito por la Universidad. Desde que estaba en mis prácticas laborales ya estaba pensando qué posibles iniciativas podría comenzar”, dice.

El crecimiento interior que se logra en los procesos de emprendimiento, agrega, es algo invaluable. El hecho de ser responsable del propio éxito, el coraje que se requiere para aguantar las inestabilidades del emprendimiento, el apropiado manejo del estrés y la satisfacción de ver las creaciones florecer son estados y sentimientos que catacterizan ese tipo de actividad.

Sobre sus compañeros eafitenses reconoce que también son emprendedores por naturaleza, que no se conforman con ser uno más, que siempre quieren destacarse en trabajo en el que estén, que son versátiles, y que se encuentran en diferentes áreas y no necesariamente en su línea de formación. 

“Son ciudadanos del mundo, su mente es abierta y su calidez humana sobresale”.

Última modificación: 08/01/2015 9:35

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