Centro Argos para la Innovación: universidad y empresa en un mismo lugar

​Este espacio de EAFIT y de la empresa multilatina cementera, que se entregará este 2015, se diseñó bajo los trazos del equipo del arquitecto Lorenzo Castro. Su idea fue plasmar un
edificio flexible, amigable con el ambiente, que se camuflara con el diseño paisajístico y que
permaneciera en el tiempo. Sin embargo, el concepto clave fue Ciencia a la vista. Es decir, un lugar en el que la investigación se pueda observar desde afuera. Un motivo para celebrar los 55
años de la U.

​El arquitecto Lorenzo Castro al lado de su creación, el Centro Argos para la Innovación en EAFIT.

Juliana Zuluaga Tamayo
Colaboradora

“Yo solamente interpreté el sueño de un equipo de trabajo que durante muchos años planeó un espacio como el que se construye hoy”. Así se refiriere el arquitecto bogotano Lorenzo Castro Jaramillo al diseño del Centro Argos para la Innovación, espacio que se entregará a la comunidad este año, en la celebración de los 55 años de EAFIT.

Este profesional es egresado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y, desde allí, se conecta de forma permanente para conocer los avances de un proyecto que considera innovador, en especial por su antecedente: el convenio logrado entre EAFIT y Argos para concretarlo.

“Para mí este edificio es como un oráculo, porque creo que las investigaciones que aquí se van a desarrollar nos irán ubicando en una especie de viajes a través de la industria del concreto y del cemento en el mundo. Además, creo que la generación de productos, a partir de esas investigaciones, se convertirá en un aporte muy importante para la industria y la academia”, expresa el arquitecto.

Y es que el concepto de este megaproyecto en su estructura está basado en la inclusión, pero, sobre todo, en el de Ciencia a la vista. “Estamos acostumbrados a que los investigadores estén encerrados. Pero aquí buscamos que el conocimiento sea abierto y se genere un contacto entre los investigadores y la comunidad universitaria”.

Ese contacto, que hace emocionar a Lorenzo, es la posibilidad de que estudiantes, visitantes o profesores puedan ver desde afuera la manera en que se produce una investigación o cómo se emplean equipos sofisticados y de alta tecnología en el desarrollo de productos. En esencia, allí se podrá conocer la rutina de un laboratorio de investigación.

Por su parte, los investigadores podrán tener contacto con el exterior y aprovechar lo que sucede afuera para involucrarlo con sus procesos. Además, el arquitecto Castro agrega que el Centro Argos para la Innovación es un edificio al que el campus, literalmente, se le mete por debajo, porque se puede recorrer la Universidad y, de un momento a otro, sumergirse en este edificio.

El diseño

Cuando se habla de la inevitable conexión del campus con el edificio se hace referencia a la inexistencia de límites o divisiones entre ambos, porque sus características, en el diseño, así lo permiten. 

Este lugar cuenta con un atrio que permanecerá abierto para toda la comunidad y cada que sea requerido se convertirá en un auditorio que está estructurado para albergar a un grupo de, por lo menos, 60 personas.

A su vez, este atrio-auditorio es punto de referencia y de ingreso a la denominada escalera balcón que lleva a los laboratorios. El último piso, es decir, el quinto, es también un espacio abierto a la comunidad, con un cafetín para disfrutar de una buena panorámica de Medellín. Dice también el arquitecto Lorenzo Castro que este edificio se convertirá en una nueva experiencia de recorrido del campus, en especial, entre el pasillo Junín y los bloques 18 y 26.

Cuestión de fachadas

​El arte y la literatura se entremezclan en los diseños de Lorenzo Castro, cuya experiencia se extiende también a proyectos de carácter público y del aprovechamiento del espacio por parte de los ciudadanos.

Cuando se habla de la inevitable conexión del campus con el edificio se hace referencia a la inexistencia de límites o divisiones entrambos, porque sus características, en el diseño, así lo permiten.​


Eso se ve reflejado en esta propuesta que armó como un rompecabezas, y en la que pudo encajar cada pieza del sueño de académicos y empresarios de crear este lugar para la investigación aplicada. 

De su observación y gusto por el arte resultó la idea de desarrollar dos fachadas que tienen una carga de mística en su diseño. Una de estas da hacia el interior del campus, donde confluyen la ingeniería y el arte. Por eso, esta fachada producirá un efecto cinético o de movimiento. En sus propias palabras, “es fuerte y llamativa”. 

La otra, la del costado occidental, tiene como base de inspiración su cercanía con la avenida Regional y con el sistema Metro. Por eso, en esta habrá una serie de conos de diferentes tamaños, con los que se busca crear efectos de luces y sombras durante el día. 

Estos conceptos, aunque parecen extremos, dice el arquitecto Castro, tienen como trasfondo lograr que, poco a poco con este edificio, el campus se vuelque a la urbe y mantenga su contacto con proyectos de ciudad y de región.

Eficiencia en el tiempo

“Desde la planeación del Centro Argos para la Innovación buscamos que estuviera acorde con la tendencia del buen manejo ambiental en su interior y en su entorno. También buscamos su eficiencia en el tiempo y un bajo consumo de energía. Yo creo que, en general, Argos ha hecho un esfuerzo inmenso por lograrlo y así alcanzar la certificación Leed (Leadership in Energy
and Environmental Design)”, puntualiza.

En ese sentido, las fachadas cobran una relevancia más allá del arte porque su diseño toma la luz, la intensidad del sol y el ambiente para, luego, regular la temperatura interna del edificio. Eso significa que con su función bioclimática, el Centro Argos para la Innovación suma otro punto para la búsqueda de dicha certificación, que es la más alta que entrega el Consejo de la Construcción Ecológica de los Estados Unidos. 

“Yo considero que lo más bonito de este edificio es la manera como se podrá recorrer, porque habrá salas de exhibición, oficinas con un mobiliario flexible, laboratorios temáticos  y una biblioteca. Todo esto propicia una interacción permanente entre investigadores, empresarios y clientes con la comunidad académica de EAFIT. De esa manera, insisto, la Ciencia a la vista será un ejemplo para otras universidades del país”, puntualiza.

Inspiración

Cuando Lorenzo Castro conoció el proyecto que buscaba la creación del Centro Argos para la Innovación, una de sus principales ideas fue hacer un edificio tan flexible como fuera posible, con el fin de que se adecuara a cualquier uso que se le diera en el tiempo. Su inspiración provino no solo de lo que significa Argos, como compañía en la economía del país, sino también la palabra, vista desde la mitología. Ahí empezó con su equipo de trabajo a trazar ideas con el reto de poder soñar
más allá de lo que han soñado otros. 

Otra de las claves de su inspiración, plasmada en algunos de sus proyectos arquitectónicos fue el uso de la luz. A través de ese gusto por la iluminación pudo desarrollar también el concepto de ciencia a la vista y darle vida a universidad e industria en un mismo espacio. Por eso, él considera que como este edificio no hay otro en el país. Y también espera que otras universidades le apuesten a convenios que contribuyan a que la investigación pase del sueño a la realidad.

Las fachadas cobran una relevancia más allá del arte porque su diseño toma la luz, la intensidad del sol y el ambiente para, luego, regular la temperatura interna del edificio.​



Más de un año

Después de la firma del convenio entre Argos y EAFIT, el 26 de noviembre de 2013, se dio inicio a las obras en marzo de 2014. La inversión para construir este proyecto ha sido de 23.700 millones de pesos. 

Para intervenir un espacio de 4.807 metros cuadrados, Lorenzo, un enamorado del concreto en su más rústica expresión, también ha tenido el reto de trabajarlo tan natural como ha sido posible. En esa línea, en la obra se ha hecho uso de concreto ocre a la vista y concreto rojo terracota con formaleta en listones de madera, prefabricados en concreto, vidrio laminado y madera de teca, entre otros. 

Esto, a su vez, concreta el arquitecto, muestra que es un trabajo que va acorde con el diseño y la estética del campus, y que se articula al paisaje de la Universidad. Pero también considera que esta estructura se proyectará al mundo por lo que allí se gestará en materia científica. 

“Este proyecto tan innovador es hecho en Medellín, cerca del río, con materiales que seguramente han salido del río. Por eso, en algunas partes del edificio, se podrán ver cascajos y piedras que evocan la naturaleza ​de los materiales, porque así fue concebido este espacio en su estética”, concluye.

El diseño del Centro Argos para la Innovación también está pensado para proyectar año a año el futuro de Argos en la investigación y en el desarrollo de materiales cada vez menos hostiles con el medio ambiente. Con nuevas creaciones y propuestas, la compañía, de la mano con EAFIT, podrá mostrar mayor competitividad, incluso, en mejores procesos.

Así mismo, este convenio, para EAFIT, es una puerta que se abre al mundo y así sacará adelante una estrategia diferenciada de conocimiento e investigación aplicada.
Última modificación: 29/09/2015 15:29