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EAFITMinisitiosCeremonias de gradoPosgrados 7 de julio / 4 p.m.

Grados Posgrado 7 de julio / 4 p.m.

​​​​Grados de Posgrado Universidad EAFIT 7 de julio de 2016, 4:00 p.m. 
Graduandos de las maestrías en Comunicación Transmedia, Economía, Economía Aplicada, Gerencia de Empresas Sociales para la Innovación Social y el Desarrollo Local, Música y Gerencia de Proyectos; y de las especializaciones en Gerencia de la Calidad, Gerencia de Proyectos, Ingeniería Sismo-Resistente, Proce​sos de Transformación del Plástico y Caucho, Mantenimiento Industrial y Mecánica de Suelos y Cimentaciones.

Discurso de grado
La vida bien se podría definir como el esfuerzo sostenido y direccionado en pro de alcanzar los grandes sueños e ideales que dan sentido y norte a la propia existencia. Como bien lo dijo en alguna oportunidad el gran pensador argentino José Ingenieros: el hombre mediocre es aquel que no alienta sueños y esperanzas en la vida. La mediocridad así concebida sería entonces tanto como la conformidad con una zona de confort, donde los grandes sueños serían nulos y la superación de las propias expectativas se disolvería en el eterno ahora de las propias cadenas mentales. 

El hombre y la mujer que la nueva patria colombiana necesita son aquellos que se retan a sí mismos hasta el límite infinito que la inalcanzable línea del horizonte supone por sí misma. El hombre integral de la nueva Colombia no se amilana ante los retos, no aplaza el hacerse mejor día a día y responde con gallardía y plena conciencia histórica ante la impostergable exigencia que los tiempos de la postmodernidad le oponen con el nacer de cada sol.

Un buen día los aquí reunidos nos trazamos una meta: la de aportar al engrandecimiento de Colombia con nuestros esfuerzos intelectuales, con nuestros aportes espirituales y con las fortalezas y capacidades de cada uno. Sueño aquel que empezó a acuñarse quizás desde el seno de nuestros hogares. 

El tiempo empezó a hacer su tarea y las etapas de formación en nuestra existencia empezaron a sucederse una tras otra. Los sudores y las lágrimas no se hicieron esperar, tampoco las desesperanzas y alguna que otra vez, hasta la melancolía; pero nuestros seres amados siempre estuvieron ahí para animarnos con un rostro sonriente, con una frase amigable, con un… “Ánimo, no te rindas ¡tú puedes!”. 

Hoy ellos están aquí, como siempre, a nuestro lado, apoyándonos, con un nudo en la garganta y con las palabras atoradas por la emoción en pugna por salir. Sin ellos, este ni otros triunfos venideros, no hubieran sido posibles ni lo serían jamás. A ellos, al Ser de los seres y a todos y cada uno de los que hicieron posible y aportaron a este triunfo, solo tenemos algo que decirles: ¡Gracias, eternas gracias, siempre GRACIAS! 

Gracias por hacer que nos esforcemos, gracias por estar a nuestro lado en cada paso, gracias por hacer que lo mejor de todos y cada uno de nosotros salga a la luz y brille ante cualquier circunstancia. Gracias por la paciencia, por las orientaciones, por la sabiduría y por la frase amable y la mano firme, pero cálida y amorosa, puesta en nuestros hombros, cada vez que son necesarias.

Y los agradecimientos no serían completos si no incluyeran a esos mentores y amigos que son y han sido nuestros maestros, los compañeros de la lucha, los coequiperos infatigables quienes con firmeza algunas veces, pero con empeño y paciencia siempre, aportaron a nosotros, sus pupilos, sus luces para encandecer nuestra renovada ansia de conocimientos…. para seguir adelante… para seguir subiendo peldaños…. para alcanzar nuestras metas y, reemplazarlos en la lucha.  Profesores… “maestros”…. ¡muchas GRACIAS! No en vano, refieren las crónicas antiguas, que gracias a la paciencia del maestro Sócrates, el joven Platón pudo moderar su fogoso temperamento, enfilar sus múltiples energías y brillar como el gran “faro del pensamiento”, en esa civilización ya lejana hoy, pero que sigue tan vigente aún hasta en nuestros días. Gracias maestros por ser nuestros Sócrates y por saber pulir el brillo oculto en todos esos diamantes en bruto que hoy brillamos con luz propia bajo el halo cenital de la ciencia y del conocimiento. 

Ya para concluir solo me queda desearles a todos y cada uno lo mejor, compañeros graduandos. No seamos inferiores al reto ingente que la historia hoy nos opone y sepamos surcar el cielo infinito de nuestros anhelos y expectativas, con las alas poderosas de nuestra formación, sin olvidar jamás, nuestros valores y principios; principios mismos que la Universidad EAFIT sabe inculcar y sembrar en el suelo fértil de nuestras conciencias. Compañeros, como las águilas… ¡A conquistar las alturas!

Kevin Darío Saavedra Barguil
Especialista en Mecánica de Suelos y Cimentaciones​​​

Última modificación: 12/09/2016 13:59