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EAFITMinisitiosCeremonias de gradoPregrados 8 de julio / 10 a.m.

Grados pregrado 8 de julio / 10 a.m.

​​​​​​​​Grados de pregrados Universidad EAFIT 8 de julio de 2016, 10:00 a.m.
Graduandos de los pregrados en Administración de Negocios, Mercadeo y Psicología.

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​​Discurso de grado

No son las fechas, no son las cifras, no son las notas lo que realmente definen nuestro caminar y nuestras etapas en la vida. Es, más bien, la intensidad emocional que imprimimos en cada uno de los momentos que decidimos vivir y la actitud que tomamos frente a estos lo que despierta en nuestro ser emociones que nos hacen sentir vivos. Es ese, precisamente, el mensaje que quisiera traerles el día de hoy.

Es indispensable hacerse consciente de que la felicidad se encuentre en el camino y no en el destino, que vale la pena guardar en el fondo de nuestra memoria todos aquellos pasos que nos han traído hasta aquí, porque son realmente aquellos momentos, personas y situaciones los que nos hicieron sentir vivos, experimentando en nuestro diario vivir, académico y personal, sentimientos todos tan profundos e intensos, que nos recordaron la esencia misma de haber cruzado un camino en esta Institución.

Ha sido una oportunidad inmensa que nos ha dado la vida de haber tenido en nuestra formación el efecto que causa el aprendizaje, no solo universitario, sino también humano que se vive en este espacio donde todos los días se construye conocimiento, relaciones, ideas, transformaciones. Es transformar realidades a lo que estamos llamados desde siempre, que cada rincón que pisemos sea testigo y que cada espacio que presenciemos no se quede jamás estático ni inmune. Por el contrario, que se pueda notar un factor de cambio hacia algo mejor, algo positivo, algo trascendental. Más que un discurso célebre de palabras armoniosas y bien redactadas, me gustaría que cada uno de nosotros, en este momento, nos cuestionemos sobre nosotros mismos, y podamos determinar cuál es nuestro propósito en la vida y de qué manera vamos a servir a los demás, esperando siempre ser más para servir mejor (San Ignacio de Loyola).

Haber pasado por estas aulas no simplemente se limita al hecho de haber aprendido información técnica, numérica y operativa. Va más allá de eso, y es el hecho de que pudimos construir un pensamiento analítico a través del cuestionamiento, la formulación de preguntas y ejercicios argumentativos que, seguramente, desarrollaron en nosotros perspectivas y formas de ver el mundo mucho más inclusivas y abiertas al cambio que esta pidiendo la sociedad en la actualidad.

Somos una generación que no cree en imposibles, que no cree en un sentido común, porque muchas veces puede ser el menos común de todos, que ideamos, creamos, y construimos a partir de lo inimaginable, de lo impensado. Somos el resultado de palabras dichas y no dichas, de decisiones tomadas y no tomadas, que, hoy por hoy, nos definen en lo que somos. 

No tengan miedo de seguir soñando por lo alto y de creer en ustedes mismos, que para quien tiene pensamiento fuerte lo imposible es cuestión de opinión. Disfruten de las equivocaciones, manténganse curiosos, activos, con mente de principiante, queriendo siempre aprender más y más. Es preciso retomar el motivo fundamental de nuestro actuar, y poder saber con plenitud qué nos impulsa a hacer lo que hacemos y en lo que creemos, ya que una vez lo hayamos encontrado, será necesario aferrarse a esto y apalancarse de ese aspecto intangible en la vida, a veces tan inexplicable para que nos dé fuerza y valentía para seguir adelante.

Sé que este tiempo en EAFIT ha sido provechoso y fructífero para todos, y que aquella generación de primíparos de hace algunos años, hoy por hoy, tiene otra mirada, nuevas visiones, nuevas opiniones y nuevas formas de ver la vida. Hablo de aquellos muchachos que, tímidamente, se miraban los unos a los otros en las inducciones manifestando a sus nuevos compañeros tal vez, con o sin mucha convicción, la razón por la que decidieron elegir su carrera profesional, que en ocasiones era un discurso un tanto cómico y repetitivo, que parecía muchas veces libretos y guiones redactados en el imaginario de todos aquellos que íbamos a empezar este camino. Hoy los veo a los ojos y percibo convicción, determinación y vocación al llamado al que nos han traído nuestras decisiones. 

Cada etapa en la vida tiene sus características y la Universidad es una que te abre la mente, te quita prejuicios, te demuestre que no todos somos tan iguales después de todo, que cada uno tiene una esencia y, con esta, unas opiniones, posiciones y perspectivas que pueden ser parcial o totalmente diferente a lo que cada uno piensa en un principio. Es aquí donde se construye el diálogo, la capacidad de aceptar al otro, la habilidad de reconocer en la otra persona sus virtudes y cualidades, y apalancarse en esto para formar verdaderos equipos de trabajo. Ya los tiempos en los que se pensaba que alguien era poseedor de la verdad y del conocimiento han pasado. 

Quisiera agradecer, desde lo más profundo de mi ser, a los amigos y a las personas únicas que he logrado conocer en este caminar, con los que he podido compartir alegrías y tristezas, triunfos y frustraciones, pero que siempre se mantuvieron positivos ante las adversidades e hicieron de mí una persona mejor, un mejor ser humano.

Más que gracias, quisiera expresar el orgullo por estos padres de familia que hoy nos acompañan, por el hecho de haber creído en el poder de la educación como factor de cambio personal y colectivo. Por creer en nosotros, por no desistir. Su reconocimiento hacia este esfuerzo no se traduce en un diploma para sus hijos, se traduce en la satisfacción de ver en ellos personas de bien, integras y capaces de tomar buenas decisiones.

Es, pues, un mensaje claro de sentirnos vivos con lo que realmente nos hace sentir vivos, con lo que nos apasiona y nos mueve. Manténganse siempre atentos al verdadero significado de las experiencias que vamos teniendo en la vida, ya que esto, nadie, jamás nos lo podrá arrebatar. Asegúrense de dar todo de ustedes en cada proyecto que emprendan, en cada decisión que tomen, y que Dios, el que todo lo puede, este al lado de nosotros guiando nuestro andar. Muchas gracias.

Daniel Jaramillo Giraldo
Administrador de Negocios

Última modificación: 12/09/2016 14:02