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Universidad EAFIT
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CORRER EL RIESGO

de confiar

y de sentirse vulnerable
​​

Claudia Restrepo Montoya

Rectora de EAFIT



EDITORIAL
u.

Una red invisible, frágil y a la vez poderosa, se cuela por cada trama de la sociedad. Camina con nosotros cuando cruzamos la calle ante el amparo del color de un semáforo, se sube al colectivo o al Metro, nos acompaña cuando le encomendamos nuestro dinero a un banco o cuando ordenamos en un restaurante y, en ciertas ocasiones, nos ayuda a calmar la ansiedad. Tiene nueve letras y no existe otra como ella que nos permita construir y mantener lazos de credibilidad y sentirnos en comunidad. Se llama Confianza, un sustantivo que se vuelve acción en Confiar y que, como el mismo acto de respirar para un ser humano, es tan esencial para todo aquello que involucre crear y creer en un proyecto colectivo. Hablar de confianza es hablar de esperanza. Claro, también es sentirse vulnerable e implica delegar mi bienestar en otros actores, pero bien vale la pena correr ese riesgo. Fue de hecho la confianza la que permitió que, de la mano de los empresarios y de múltiples sectores públicos y privados, Medellín y Antioquia se levantaran del flagelo del narcotráfico, se transformaran y hoy se constituyan en ejemplo de resiliencia. Como región volvimos a creer tras vivir años rodeados de desesperanza, respiro que nos fortaleció en aquel momento como comunidad y que proyectó la ciudad al mundo y le permitió acercarse a oportunidades innovadoras y de carácter tecnológico. En ese logro fue determinante la credibilidad en las instituciones, y aunque somos conscientes de que algunas de estas se encuentran en la actualidad en deuda con la ciudadanía, es más que relevante establecer un gran diálogo nacional y local que facilite un acercamiento y una renovación de voluntades basadas en hechos creíbles, pues necesitamos de las instituciones y de su liderazgo para fortalecer ese hilo invisible tan susceptible de romperse. De no hacerlo el retroceso podría ser inmenso. Poder llegar cada mañana al campus y mirar a cientos de jóvenes que nos confiaron su formación es, a su vez, una muestra de confianza que nos exige compromiso y responsabilidad, no solo


con ellos sino con sus familias y con el país, además con un mundo 4/5 en el que cada vez más sobran las fronteras. Ser parte de una institución de educación superior como lo es EAFIT, en la que confían diversas organizaciones que se conectan con nuestros propósitos y a las que les aportamos soluciones, se constituye en todo un desafío permanente que nos reta a corresponder y a ser dignos de esa confianza y esa vulnerabilidad que depositaron en nosotros. También al participar hace unas semanas del encuentro Conversaciones Posibles, una actividad en la que los niños nos instaron a construir país a pesar de la diferencia, sentí confianza en aquel futuro cercano en el que ellos serán los protagonistas del destino del planeta. Como educadora confío plenamente en las nuevas generaciones y en su papel transformador de un entorno que requiere acciones sostenibles. Sin confianza no existe sociedad. Sin sociedad se impone la ley del más fuerte y el concepto de humanidad no solo se desvirtúa, sino que corre el riesgo de desaparecer. Por eso en esta nueva etapa editorial de la Revista El Eafitense quisimos citarnos alrededor de un tema que nos movilice y que nos provoque una discusión necesaria y propositiva, una en la que a través del arte y las palabras la Universidad incida y amplíe una narrativa de cambio en donde le encontremos sentido al acto de confiar. Sí, la que vivimos es una época en la que a pesar de existir un clima de desconfianza es nuestro deber buscar reelaborar con creatividad un relato reparador que nos ayude a encontrarnos y a reconstruir cuanto antes esa red invisible en la que se soporta todo aquello que hemos erigido como sociedad y, más importante aún, lo mucho que falta por elaborar. Desde EAFIT los invitamos a confiar y a creer. Vale la pena correr el riesgo. Hoy y siempre lo valdrá. No solo es nuestro deber, es también nuestro derecho.

Esta edición representa un cambio editorial para El Eafitense, medio de comunicación que ha servido de puente entre la Universidad y algunos de sus más importantes grupos de interés por cerca de 25 años. Después de una profunda revisión y de varias discusiones, de las que hizo parte el Comité Editorial de la Revista, llegamos a esta propuesta temática renovada. El nuevo ethos de El Eafitense habla de una publicación que inspire, informe e incida. La intención es provocar, movilizar y cuestionar. A través de los diferentes contenidos, plasmados en distintos formatos, queremos generar una gran conversación de la que también haga parte una propuesta estética que esté en línea con las palabras y, de esa manera, logremos una narrativa movilizadora y con sentido que le permita a EAFIT plantear preguntas a la sociedad. Y qué mejor que comenzar acercándonos a un concepto tan relevante como la confianza, el que desplegaremos en cada una de las páginas que a continuación encontrarán. Los invitamos a que nos escriban, a que participen y, por qué no, a que también nos cuestionen. Por medio de las redes sociales institucionales o de la vía que prefieran queremos que nos compartan sus impresiones alrededor de este cambio editorial y así darle forma a esta gran conversación. La Universidad, como parte de un entorno que se transforma permanentemente, tiene el deber y el compromiso de acercarse a sus grupos de interés, escucharlos y conectarse con sus apreciaciones, las que sin duda alimentan un relato colectivo que es posible escribir en conjunto

¡Sean parte de esta conversación!


Correr el riesgo de confiar y de sentirse vulnerable