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Diego Montoya

Los investigadores te cuentan

​​​Diego Montoya

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Asesor del taller ¿Cómo se usa la luz en el cine​?​

Desde pequeño, Diego Fernando Montoya llenaba cuadernos con palabras y dibujos para construir historias, en las que la creatividad y la curiosidad eran los dos elementos principales. Este juego se convirtió en una pasión por hacer y conocer sobre el área audiovisual y cibercultural.   

Este gusto lo ha alimentado desde la investigación como docente del pregrado de Comunicación Social de la Universidad EAFIT. Allí, ha estudiado el fenómeno del lifecasting y el lifelogging, la exposición de la vida cotidiana en la red. Además, se ha interesado por la narrativa transmedia con una investigación sobre las series web y sus estructuras para contar historias.

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Recordando días del pasado

¿Había un juego en particular que le gustara cuando era un niño? ¿Por qué?

Siempre me gustó mucho jugar fútbol y construir cosas con estralandia (bloques de plástico interconectables); armaba figuras de memoria que crearan una historia. 


¿Con quién compartía y pasaba la mayor parte del tiempo cuando era niño? ¿Por qué?

Como soy hijo único, la mayor parte de mi tiempo lo pasaba con mis amigos del barrio, jugando fútbol, que era lo que más nos gustaba hacer. 


¿Hubo algún profesor que lo marcó significativamente? ¿Por qué?

Recuerdo dos profesores de Matemáticas del colegio. Uno de ellos me llamó la atención porque nunca llevaba notas ni libros a clase, pero todo lo sabía muy bien. Él se llamaba Mario Marín Martínez. 

El otro profesor se llamaba Sócrates; él asignaba roles para explicarnos entre nosotros mismos y a mí me puso como monitor de los compañeros con más dificultades. Yo no era de los mejores en el tema, de hecho, no entendía, y por esto me pareció extraña su decisión, intenté renunciar en muchas oportunidades, pero nunca me dejó. En cambio, me enseñó que mi trabajo era importante, porque ellos se identificaban conmigo. Quizás desde allí comenzó mi interés por la docencia. 

De la universidad recuerdo a Jaime Cesar Espinosa, profesor de audiovisuales. Con él no me llevaba muy bien.  Era de chistes pesados, duro y regañón, pero me terminó enseñando cosas muy valiosas como que el tres también es una nota válida y no es mala. 


Si en sus manos estuviera proponer un modelo educativo para las nuevas generaciones, ¿en qué consistiría?

Creo que hay que apostarle mucho a la exigencia del estudiante, pero más que todo al trabajo en equipo. Es más fácil tener individuos por separado, porque cuando se tiene un colectivo hay que pensar en cada persona y eso genera más problemas, pero también se adquieren más competencias y conocimientos para el mundo laboral. Además, el trabajo grupal también es fundamental porque vivimos en sociedad. 


Viviendo el aquí y el ahora

¿Hay algo que lo obsesione?

No me gusta tener obsesiones o fanatismos, porque disfruto todo tipo de cosas.  Por ejemplo, si me preguntan cuál es mi música favorita, no tengo; hay muchas, al igual que  series o hobbies. Lo que sí disfruto es hacer actividades variadas como ver mucho cine o jugar fútbol, pero todo en la misma medida.


¿En qué cree?

En que siempre se debe estar en continuo aprendizaje y esto se conecta con otra creencia que tengo y es que el fracaso está permitido en el aprender. Nos acostumbramos a no fallar, y cuando nos encontramos frente a un obstáculo, es el fin del mundo, y no tiene por qué ser así. No todos somos buenos para lo mismo, hay cosas en las que uno es mejor que en otras, y esto es totalmente válido.


​¿Hubo algún acontecimiento determinante que lo llevara a descubrir su vocación profesional?

Como yo era hijo único, crecí siendo un niño muy tímido que quería ser arquitecto, pero cuando estaba en el colegio, en décimo de bachillerato, mi profesor de matemáticas, Sócrates, me dijo que estaba equivocado, que había visto que yo era bueno en otras cosas como en la comunicación. Así que desde ese momento comencé a ver el periodismo como una posibilidad, la cual terminó siendo mi decisión de carrera.
 

En quinto semestre de Comunicación Social entré en lo audiovisual y encontré mi verdadera pasión. Gracias a Jaime Cesar, profesor que daba esta materia, me di cuenta de que en realidad eso es lo que me apasiona. Tres días después de graduarme recibí la llamada de Claudia, la decana de mi pregrado, ofreciéndome un puesto como docente, pero le dije que no, porque siempre había creído que no tenía esas aptitudes. Además, para mí, yo no sabía trabajar en equipo.  Pero ella insistió y creyó en mí; por esa confianza descubrí que en realidad disfrutaba la docencia. Así que creo que fue por estas tres personas que decidí estudiar Comunicación, ser docente y trabajar en lo audiovisual.

 

En este momento, usted investiga sobre la estructura narrativa en series web. Supongamos que la única posibilidad de realizarla dependiera de un "sí" de los ciudadanos ajenos a temas de ciencia, ¿cómo le explicaría su importancia y necesidad?

Los humanos somos seres del relato, siempre buscamos y estamos con quien nos cuente una buena historia, porque sin estas no podríamos vivir. Una persona sin memoria no puede existir y esta es formada por una serie de narraciones que construimos.

​Por esto, le explicaría a los ciudadanos que la importancia de trabajar en este momento con las series web, es porque también son una forma de construir relato y seguir construyéndonos como sociedad. 


Si usted tuviera que personificar el objeto de su investigación, ¿Cómo describiría su personalidad?

Son como cajas oscuras que se pueden ir moldeando y tomar diferentes formas. Van asumiendo colores y comienzan a ser vistosas, para al final dejarnos satisfechos, al ver la construcción de estos elementos en una narrativa total.