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3 de abril de 2013

Este invento cambia sonrisas   

 

La patente de invención interinstitucional, concedida por la Superintendencia de Industria y Comercio, es un desarrollo en conjunto de EAFIT y el CES.

 

• Se trata de un dispositivo curvo que permite recobrar tejido óseo del área de la mandíbula de manera más efectiva y estética.

• La invención la realizó el Grupo de Investigación en Bioingeniería, equipo interinstitucional de EAFIT y el CES.

Se lee: Distractor intraoral para transporte óseo en sínfisis mandibular… Pero ¿qué es? A primera vista puede ser confuso ver la palabra distractor seguida de intraoral y, además, leer al final la expresión mandibular.

Pero, en términos más sencillos, es un dispositivo curvo que se usa de manera interna y permite recobrar tejido óseo del área de la mandíbula. Y la noticia es positiva para quienes, después de accidentes o alguna enfermedad, se ven desprovistos de esta parte de su rostro.

“Una persona pierde un pedazo de la mandíbula. Esta se parte en dos, queda suelta. La idea es unirla de nuevo. El proceso de distracción lo que hace es ir regenerando hueso poco a poco y lograr una recuperación total que permita al odontólogo realizar la rehabilitación dental”, anota Juan Felipe Isaza Saldarriaga, docente e investigador de la Escuela de Ingeniería.

Después de años de trabajo este inventor, junto con Santiago Correa Vélez, docente y coordinador del Grupo de Investigación en Bioingeniería, recibió la noticia: este dispositivo es el décimo desarrollo de la Universidad que recibió una patente y el tercero que corresponde a un modelo de invención.

Según Juan Felipe Isaza Saldarriaga, esta creación se consideró una invención porque es un instrumento que permite recurrir de forma más cómoda, efectiva y con mejores resultados estéticos a una técnica muy usada por odontólogos y expertos en cirugía maxilofacial: la distracción ósea.

A diario se recupera alrededor de un milímetro mediante un proceso sencillo que el paciente hace desde su casa según las indicaciones médicas. “El aparato toma una porción de hueso pequeña y se empieza a desplazar día a día, medio milímetro por la mañana y medio por la noche, a través de la zona del hueso que se cortó”, agrega Santiago.

La aplicación se deriva de un instrumento previo, creado por este grupo, que cumplía la misma función pero era recto, así que en las áreas curvas existían dificultades, tanto funcionales durante el procedimiento como estéticas en términos de resultados.

Esta es la décima patente

Una patente de invención es un desarrollo que resuelve un problema del estado de la técnica y en el que se tienen en cuenta tres factores: novedad, nivel inventivo y aplicación industrial. Así lo explica Paula Andrea Rivera Montoya, jefa del Departamento de Contratos y Convenios.

A diferencia del modelo de utilidad, que consiste en una mejora a una invención ya existente, la patente de invención se concede a una creación totalmente nueva que se considera única en su tipo.

Por eso, después de realizar una exhaustiva búsqueda en la literatura existente, los investigadores se dieron cuenta de que no había un instrumento similar, y así fue como los docentes decidieron iniciar el proceso de patente.

Paula Andrea indica que la solicitud fue radicada en 2010, después de que el departamento encargado de esta área en la Universidad realizó todo un procedimiento de vigilancia tecnológica, y los investigadores cumplieron los requisitos impuestos por la Superintendencia de Industria y Comercio.

Dos elementos fueron fundamentales a la hora de verificar su nivel de invención con respecto a desarrollos anteriores: su característica curva, y sus posibilidades internas y bidireccionales, pues el método de distracción no había hallado hasta ahora una solución que combinara estas cualidades.

“El hecho que vaya por dentro es muy importante. Se hace una intervención quirúrgica, se instala y el resto del tratamiento se hace desde la casa. También se resalta que sea bidireccional, es decir, que el tratamiento pueda empezarse por la izquierda o por la derecha, de modo que pueda moverse en caso de que se inicie por el lado no indicado”, asegura el profesor Santiago.

Tras la concesión la idea es hallar un aliado en la industria que permita convertir este proyecto en un producto con altas posibilidades en el mercado de la cirugía maxilofacial.