Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Inicio de sesión
Universidad EAFIT
Carrera 49 # 7 sur -50 Medellín Antioquia Colombia
Carrera 12 # 96-23, oficina 304 Bogotá Cundinamarca Colombia
(57)(4) 2619500 contacto@eafit.edu.co

Academia / 30/05/2019

Coyuntura laboral primer trimestre 2019

​Tomada de www.freepik.com

​Alza de empleo asalariado en el nivel nacional, empleo asalariado rural, notable recuperación del empleo formal y elevación de los salarios formales para la población más educada en análisis de los primeros tres meses del año actual.

​1. Alza del empleo asalariado en el nivel nacional; caída de la importancia del empleo no asalariado, pero el costo ha sido el incremento del desempleo.


Para distinguir en el nivel nacional el empleo de buena y mala calidad utilizaremos la distinción entre empleo asalariado y no asalariado. La tasa asalariada de ocupación (porcentaje del empleo asalariado en la PET Nacional), se había elevado hasta fines de 2015; se estabilizó hasta mediados de 2017 y después, ha experimentado grandes fluctuaciones: una grave caída en el cuarto trimestre 2018 y una recuperación marcada en lo corrido del 2019. Paralelamente la tasa nacional de desempleo que había bajado entre 2012 y 2015, volvió a elevarse desde entonces, dando un salto hacia arriba en el primer trimestre del año en curso  (10.5% en enero-marzo 2019).Ver gráfico 1, panel A. La recuperación de enero-marzo pasado resulta muy clara en las cabeceras municipales y también en las zonas rurales (panel B). De otro lado (panel C), el porcentaje que representa en el empleo total nacional el no asalariado se redujo entre 2012 y 2015,  después aumentó ligeramente y, en fin, cayó en el primer trimestre 2019 (56.8% en enero marzo 2019) ante el alza del empleo asalariado.

2. Empleo asalariado rural: después de recuperarse en agosto del año pasado, y de caer hasta noviembre se ha reactivado en 2019.


En las zonas rurales, el empleo asalariado había caído en 2015 (-0.4% vs. 2014). En 2016 se recuperó (2.2%). En promedio, en 2017 creció 1.0%, mucho menos que en 2016. En 2018 siguió cayendo hasta marzo-mayo y se recuperó marcadamente en junio-agosto, antes de volver a bajar en septiembre-noviembre y de recuperarse durante el año en curso  (gráfico 2, panel A). 

Por su parte, el empleo no asalariado (panel B), que había subido 3.6% en 2015, y se había desacelerado en 2016 (1.3%); volvió a crecer rápidamente en 2017 (1.9% en promedio) con oscilaciones inversas a las del empleo asalariado y conservó un nivel alto hasta agosto 2018. 

En septiembre-noviembre se redujo ante la caída brusca de la participación y, con la recuperación de la misma primero volvió a elevarse y luego ha vuelto a caer con el alza del empleo asalariado. Corregidas por variaciones estacionales, las tasas rurales de desempleo, la total y la asalariada (panel C), habían vuelto a subir en el segundo semestre 2017 hasta alcanzar un máximo en enero 2018; desde fines de ese año volvieron a subir: en enero-marzo 2019 sus magnitudes fueron, respectivamente, 6.1% y 24.4%. 



3. Trece ciudades: después de la grave recaída del empleo formal del cuarto trimestre 2018, en el primer trimestre de este año se ha vivido una notable recuperación.


En el conjunto de las 13 ciudades principales el volumen del empleo formal (gráfico 3, panel A) se había elevado considerablemente durante el primer semestre de 2017, pero se derrumbó después hasta el primer trimestre 2018. El segundo y tercer trimestre del año pasado fueron de recuperación. Pero durante el cuarto trimestre se produjo una grave recaída que situó la tasa de ocupación formal en 31.0% en octubre-diciembre, la más baja desde 2015. Sin embargo, en enero-marzo 2019 se produjo una notable recuperación (31.9%).

Todas las ciudades habían experimentado en mayor o menor medida el choque recesivo que, sobre la tasa formal de ocupación, tuvo el cuarto trimestre del año pasado. La recuperación del primer trimestre del año en curso se sintió sobre todo en Bogotá (panel B) y en las nueve ciudades intermedias (panel C), en particular en Ibagué, Cartagena y Montería, y comenzó a sentirse en Barranquilla (panel D). En cambio no se sintió en Medellín que sigue sumida en la crisis (panel E), ni en Cali (panel F).


4. Ha cesado la destrucción de empleo formal en casi todas las ramas; casi todas lo elevaron en el primer trimestre de este año.


En las 13 ciudades principales, y teniendo en cuenta la suma de las cifras desestacionalizadas, durante el primer trimestre 2019 se crearon 151.100 plazas formales de trabajo (un alza del 2.7%). Entre septiembre y diciembre 2018 se habían destruído, en cambio 101.900 (-1.8%). En el primer trimestre del año en curso solo dos ramas perdieron empleos formales (la construcción que se debilitó parcialmente, 14.620 y el transporte, 7910 afectado por la Minga indígena) En cambio todas las ramas restantes elevaron su empleo formal en 176.600 plazas. El “comercio y hotelería” en 72.560; los “servicios comunales, sociales y personales” en 47.960; las “finanzas” en 22.040; las “otras ramas” (agropecuaria, minería y “electricidad gas-agua”) en 19.378; la “industria” en 6.270 y los “inmuebles y servicios a las empresas” en 5.430. 

El gráfico 4 visualiza el comportamiento del empleo formal por ramas entre 2015 y marzo 2019. Resulta claro que, a partir del segundo semestre del año pasado, el empleo formal en la “construcción urbana” experimentó un auge extraordinario que, sin embargo, ha comenzado a ceder recientemente; el generado por el “comercio-hotelería” volvió a crecer rápidamente en  el primer trimestre del año en curso, lo mismo que del sector financiero. El de los “inmuebles y servicios a las empresas” cayó abruptamente el año pasado pero  ha comenzado a recuperarse. El empleo formal de la industria está dando signos de reanimación lo mismo que el de los “servicios”.

5. En el primer trimestre de año ha vuelto a elevarse el empleo formal tanto el menos educado como el más educado.


En las trece ciudades, y calculado frente a la PET total, el empleo formal menos educado, que venía bajando desde el segundo trimestre de 2016, comenzó a recuperarse este año. Por su parte, el empleo formal dotado de alguna educación superior, que había caído en el segundo semestre del año pasado, ha comenzado a recuperarse. Ver gráfico 5, panel A. 

6. Se están volviendo a elevar los salarios formales de la población más educada.


El salario mínimo real se elevó 2.8% en 2017; en 2018 2.63%. En 2019 el alza en el mínimo nominal fue del 6.0%. En enero de 2019, su valor real desestacionalizado fue el mayor desde 2008 (gráfico 5, panel B). Dada una meta de inflación cercana al 3.0% significará un alza real adicional del 3.0% para el año en curso, lo que no dejará de tener impactos negativos sobre el empleo formal menos educado. 

En el agregado de las trece ciudades principales, muy influenciado por Bogotá, expresados en salarios mínimos los salarios medianos de los trabajadores formales sin educación superior  se redujeron entre 2016 y 2018 gracias a la caída en su empleo formal y a pesar del alza en el mínimo y sólo comenzaron a elevarse ligeramente en 2019 (panel C). El alza del salario formal menos educado (impulsada por el mínimo) había llevado a los empresario a recurrir a la contratación de trabajadores con educación superior. Pero  la reactivación que experimentó el empleo formal más educado en el segundo y tercer trimeste, disparó en 2018 sus salarios reales (alza del 4.0% entre fines de 2017 y junio 2018); después de estabilizarse temporalmente como respuesta a la caída reactiva del empleo formal más educado han vuelto a elevarse desde septiembre alcanzando un máximo durante el año en curso. El alza en el salario real de los trabajadores formales más educados, que es un síntoma de la escasez de este tipo de personal, ha elevado en 2018 y 2019 el salario real del total de los trabajadores formales (panel D).

En las nueve ciudades intermedias (panel E) la crisis del empleo formal de los tres ultimos trimestres de 2018 redujo los salarios formales del personal poco educado expresados en salarios minimos y ha permitido la recuperación del empleo formal menos educado en el año en curso. No obstante los salarios del personal formal más educado están subiendo a causa de la mayor escasez  de la oferta que experimentan esas ciudades.


7.  Participación laboral; informalidad y desempleo.


Desde el segundo trimestre de 2016 la participación laboral en las 13 ciudades, comenzó a caer con oscilaciones, hasta alcanzar un mínimo a finales del año 2018. Durante este año 2019 la tendencia se ha invertido y la participación ha comenzado a elevarse otra vez (gráfico 6, panel A). Durante el año pasado (panel B, cuyas cifras van hasta febrero 2019, antes del alza reciente de la participación total) la tasa de participación específica de la población más educada se elevó y la de la población menos educada, que había crecido el primer semestre, se redujo sustancialmente durante el segundo semestre ante la caída en su empleo formal. 

La caída tendencial de la participación laboral hasta fines del año pasado ha brotado del repudio al empleo informal, cuyo “salario” es muy bajo (de haberse mantenido la participación laboral y de haberse volcado al empleo informal, la ganancia de ingresos laborales por hogar hubiera sido muy baja)1 . Ese repudio se ha reflejado, por tanto, en una menor informalidad: esta se ha reducido desde 2015 (panel C) y aunque volvió a repuntar parcialmente a finales del año pasado ha vuelto a caer en 2019 hasta alcanzar el menor valor desde 2015. Las excepciones a la caída de la informalidad en lo corrido de este año han sido Medellín y Manizales (donde el empleo formal ha caído) y Cúcuta donde la crisis del empleo formal sigue siendo muy pronunciada.

Aunque el desempleo comenzó a elevarse desde 2016, la caída en la participación evitó que se disparara todavía más. Si la participación hubiera conservado el nivel de enero-marzo 2016 el desempleo en enero-marzo 2019 hubiera sido del 13.8%. Si hubiera conservado el nivel de diciembre-febrero 2017 el desempleo hubiera sido del 13.0%. Y con la participación de marzo-mayo 2018, hubiera sido en diciembre 2018-febrero 2019 del 12.2% en vez del 11.3%. Ver panel D. En 2019 la participación está comenzando a subir elevando el desempleo. Pero quizá sea mejor que pase de ser un desempleo oculto a ser un desempleo visible.


___________________________________________

1Ver el artículo de Hugo López;  ¿Porque los hogares vienen reduciendo la tasa de participación en vez de aumentar su empleo informal?

 Elemento Web Consulta de contenido


Última modificación: 04/06/2019 8:24

Escriba su opinión sobre este artículo