El proyecto consistió en una asistencia técnica para la revisión, el análisis estratégico y la actualización del programa de mejoramiento barrial del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, históricamente denominado Barrios de Verdad y renombrado Barrios de Mil Colores. La iniciativa, enmarcada en el Bolivia Urban Resilience TA Program del Banco Mundial, buscó reducir la vulnerabilidad frente a amenazas hidrometeorológicas, mejorar las condiciones de vida en áreas de bajos recursos y fortalecer la resiliencia institucional y las capacidades del equipo municipal. El producto principal fue un manual actualizado del programa.
El análisis histórico del programa, que se remonta al Programa de Mejoramiento de Barrios y a su consolidación como Barrios de Verdad en 2005, reveló una serie de aprendizajes y desafíos estructurales de cara a su actualización:
El programa nació de la emergencia y arrastra esa lógica. Los eventos de desastre de comienzos de siglo evidenciaron una alta desarticulación entre los organismos e instituciones a cargo de la gestión del riesgo y la ausencia de protocolos de atención de emergencias. Esa experiencia impulsó la creación del programa, pero también consolidó un enfoque centrado en la respuesta y en la infraestructura física más que en la prevención integral.
Dependencia histórica del financiamiento externo. La trayectoria del programa muestra una fuerte dependencia de recursos de banca multilateral (Banco Mundial, BID) y del gobierno central. Esta dependencia, si bien permitió la consolidación del programa y la intervención en decenas de barrios, plantea un reto de sostenibilidad financiera y de continuidad de las inversiones en el tiempo.
Escala barrial insuficiente. Uno de los hallazgos centrales es que las intervenciones, históricamente acotadas a los límites del barrio, no logran responder a problemáticas urbano-ambientales que operan a una escala mayor (laderas, bosques, ríos y quebradas, conectividad ecológica, riesgo). De ahí la necesidad de trascender los límites del barrio e incorporar una estrategia de desarrollo urbano resiliente de mayor alcance territorial.
Tensión urbano–rural. La evolución del programa hacia Barrios y Comunidades de Verdad evidenció la necesidad de incluir la ruralidad en las políticas de mejoramiento, reconociendo el elevado porcentaje de población en asentamientos precarios y la integración pendiente entre los distritos rurales y la ciudad.
Debilidades en sostenibilidad, gobernanza y corresponsabilidad. Los desafíos identificados para la actualización se agruparon en cinco frentes: la visión estratégica del programa, la gestión interinstitucional, la participación y corresponsabilidad comunitaria, la ejecución de los proyectos, y la articulación entre sistemas naturales y gestión del riesgo. Se destacó especialmente la falta de planeación de la operación y el mantenimiento como una amenaza directa a la sostenibilidad de las inversiones, y la necesidad de pasar de una participación instrumental a una corresponsabilidad real de las comunidades.