Saberes de Vida, 25 años de aprendizaje expandido
Mucho antes de que se hablara de aprendizaje a lo largo de la vida (o life long learning), EAFIT ya abría sus puertas a personas mayores con ganas de seguir descubriendo el mundo. Hoy, Saberes de Vida demuestra que nunca es tarde para aprender, sorprenderse y encontrar nuevas pasiones.
Desde hace 25 años, Saberes de Vida es mucho más que un espacio para aprender: es un lugar para hacer amigos, compartir experiencias y encontrar nuevos motivos para disfrutar la vida. Una experiencia que mantiene vivas la curiosidad, la alegría y las ganas de seguir creciendo.
Última actualización
Octubre 14, 2026
En la noche del sábado 15 de septiembre de 2001, una madre veía televisión regional junto a su hijo. Durante una pausa comercial anunciaron que la Universidad EAFIT ofrecería programas de formación para personas mayores.
- << Andá. No digás que no >>, le dijo la madre a su hijo.
- << Voy a ensayar a ver qué. EAFIT es una entidad seria que va a ofrecer algo bueno >>, le respondió él.
Dicho y hecho. El jueves 20 de septiembre, a las 9:00 de la mañana, Fabio Zuluaga, de 67 años y jubilado cinco atrás, llegó al campus de EAFIT, subió hasta el cuarto piso del bloque 38 y se sentó en un salón junto a otras 13 personas completamente desconocidas. Allí comenzó una de las experiencias más emocionantes y constantes de su vida: fue uno de los estudiantes fundadores de Saberes de Vida. “Desde ese día no he faltado nunca. Solo a tres clases cuando me operaron”, afirma.
Aunque podría entenderse como un programa de educación continua, Saberes de Vida es mucho más que eso. En palabras de Ana María Peralta Vélez, jefa de Educación Continua y coordinadora del programa, “el gran diferenciador es que está dedicado a personas que siguen inquietándose por la vida, haciéndose preguntas. Es un programa destinado al goce intelectual”. Por eso, más allá de la edad, el factor común de sus estudiantes es la curiosidad.
En esencia, Saberes de Vida es una propuesta de educación para el deleite intelectual. Una manera de seguir siendo estudiante. Fabio Zuluaga lo resume así: “es el mejor turismo espiritual que le podemos dar a la mente. Ponerla a pasear, a recrearse por este ambiente de la actualidad mundial”.
Aprendizaje expandido
Life long learning, o aprendizaje a lo largo de la vida, es la idea de que la formación de una persona no termina cuando recibe un diploma de pregrado o posgrado. También se relaciona con el concepto de aprendizaje expandido: aquel que acompaña a las personas durante todas las etapas de su existencia.
Se trata de una visión que va más allá de formar jóvenes en profesiones específicas. Busca ofrecer oportunidades de aprendizaje para cada momento de la vida, reconociendo que las necesidades, los intereses y las formas de aprender cambian con el tiempo.
En ese sentido, como expresa Verónica Uribe Hanabergh, decana de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT,
“Saberes de Vida es la prueba más contundente de que EAFIT se toma en serio esta idea del aprendizaje expandido. Es un programa que le dice a una persona de 50, 60, 70, 80, 90 y hasta 100 años que su momento de aprender no pasó; que aprender no es algo para lo que ya se fue el tren y no logró montarse en el vagón, sino que los vagones continúan pasando y aparecen otros intereses”.
Saberes de Vida trasciende la educación continua entendida únicamente como upskilling o reskilling. Demuestra que aprender a lo largo de la vida también puede ser una fuente de bienestar, de vida social, de sentido después de la jubilación y de nuevas relaciones interpersonales.
Un proyecto humanista
Saberes de Vida es un programa de EAFIT que tiene su hogar en la Escuela de Artes y Humanidades. Allí nació hace 25 años, cuando surgió la necesidad de abrir las puertas de la Universidad a personas mayores. “También está alojado allí porque desde el principio fue un programa marcado por el humanismo; reúne disciplinas que invitan a pensar el mundo y a conversar con él”, expresa la decana.
Los estudiantes pueden tomar cursos de arte, historia, literatura, geopolítica o religiones. También explorar los grandes interrogantes tecnológicos y éticos de nuestro tiempo. Hoy, por ejemplo, algunos participan en cursos sobre inteligencia artificial.
Para el profesor David Santos Gómez:
“educar en Saberes de Vida entraña retos de preparación, de apertura al diálogo y de entendimiento del disenso. Esto hace que las clases sean un deleite”. Además, afirma que es un aprendizaje en doble vía, sobre todo cuando hay alumnos que vivieron ciertos fenómenos sociales que explica en sus cursos de Geopolítica, “porque en buena medida la historia contemporánea atraviesa cronológicamente momentos que la mayoría de los alumnos han vivido, y eso hace que la interacción sea más valiosa y genere un debate muy interesante”.
Por razones como esta, los profesores deben concebir sus clases como espacios para descubrir, dialogar y debatir. Deben estar dispuestos a escuchar posiciones distintas y a confrontar ideas. “Nosotros necesitamos profes que no le tengan miedo a ser debatidos, a que les digan no estoy de acuerdo. Los profes que se quedan en el programa están dispuestos al diálogo respetuoso, a un diálogo que reta”, precisa Ana María Peralta.
Mateo Quintero López, profesor desde 2022, describe las clases de Saberes de Vida como un “lienzo variopinto de experiencias y conocimientos. Por este motivo es que las sesiones de clase no se agotan en un curso de una cantidad especifica de horas, sino que el saber se desplaza a otros espacios para encontrar continuidad”.
Esa continuidad de la que habla el profe se da en salidas de campo, conferencias magistrales e incluso viajes. También sucede en las mesas de las cafeterías de EAFIT donde “convergen ideas de diferentes cursos, todas provistas de criterio y que, entre palabras que van y vienen, se afianzas lazos de amistad, confidencialidades, incluso, algo que es fantástico, una circulación decorosa, cómplice y afectiva de libros”, reflexiona el profe.
Y todo esto, durante los últimos 25 años.
“Vivir estudiando”
Entre los muchos recuerdos que Fabio conserva de aquella primera clase, hay uno que todavía le hace sonreír:
“a algunos nos dio una risita cuando nos dijeron que una de las cosas que iba a suceder en Saberes de Vida era que íbamos a conseguir nuevos amigos. Y uno pensaba ‘a esta edad’. Estábamos totalmente equivocados, porque son muchos los amigos que hemos conseguido”.
Una de esas amistades es Jorge Iván Rodríguez, fundador de EAFIT y quien ha dedicado 23 de sus 101 años a Saberes de Vida. Además de los contenidos académicos, reconoce que se trata de una experiencia que enseña a disfrutar la existencia:
“porque en Saberes de Vida hacemos énfasis en cómo vivir sabroso, y sabroso estudiando. Sin estudiar no tendríamos esa dicha: la buena vida que nos da Saberes de Vida”.
Este programa les devuelve a sus estudiantes algo más que conocimientos: la curiosidad y un lugar al cual pertenecer. Les ofrece una agenda propia, vínculos de amistad, motivos para reunirse y desafíos intelectuales que mantienen viva la capacidad de asombro. Por eso, más allá de su dimensión académica, Saberes de Vida tiene significados muy distintos y profundamente personales para quienes lo habitan.
Una verdadera diversidad
Quien recorra EAFIT un martes, miércoles o jueves en la mañana encontrará en sus pasillos estudiantes de todas las edades. Entre las 8:00 a.m. y el mediodía conviven jóvenes de 17 años con personas de más de 100.
Esta diversidad generacional, en palabras de Verónica Uribe, le aporta a la Universidad “un sentido más pleno de lo que significa una comunidad académica, pero también fortalece el sentido de universalidad”. También le recuerda a la sociedad que la experiencia de las personas mayores es un puente entre el pasado, el presente y el futuro; una fuente de conocimiento que sigue teniendo mucho que aportar a las nuevas generaciones.
Para Julieth Cano, analista del programa y responsable de su operación cotidiana, “trabajar en Saberes de Vida es el verdadero trabajo con propósito: es el aporte que le damos a personas mayores más allá de lo operativo, de lo logístico y lo académico. Porque obviamente ellos vienen a aprender, pero también a ser escuchados, a comunicarse con los demás. Prestarles atención es lo más ganador. Esto es algo que debe sostenerse porque es un tema social, es un tema de vida”.
Saberes de Vida es una invitación a aprender por el simple y genuino deseo de aprender; y demuestra con hechos, más que con discursos, que la edad no es una barrera para continuar creciendo como persona.
Fabio Zuluaga, quien ha dedicado 25 de sus 91 años a este programa, dice que:
“Saberes de Vida es un aliento para seguir viviendo, porque la universidad para mí ha sido el disfrute de la vida. Yo cumplí 91 y para llegar a esta edad en las condiciones que estoy yo digo que la medicina ha sido EAFIT. Yo vivo muy feliz”.