¿Gastar o invertir la prima? Expertas eafitenses explican cómo proteger las finanzas
La prima de servicios que reciben algunos empleados es una oportunidad para fortalecer la salud financiera y construir patrimonio. Expertas eafitenses advierten que uno de los errores más frecuentes es asumir este ingreso como un “dinero extra” y destinarlo por completo al consumo de corto plazo.
En un contexto de altas tasas de interés e inflación, las especialistas recomiendan destinar una parte de la prima al ahorro y a la creación de un fondo de emergencia, priorizar el pago de deudas con intereses elevados y evaluar alternativas de inversión acordes con el perfil y los objetivos financieros de cada persona.
Para muchos trabajadores, la prima de servicios es uno de los ingresos más esperados del año. Sin embargo, antes de destinarla a compras o gastos de corto plazo, expertas eafitenses recomiendan verla como una oportunidad para fortalecer la salud financiera y reducir el endeudamiento. La clave, señalan, está en planificar su uso y alinearlo con objetivos de mediano y largo plazo.
María Patricia Durango Gutiérrez, jefa del pregrado en Finanzas de EAFIT, explica que la prima debe entenderse como una decisión de asignación de recursos. “Es una herramienta para mejorar la liquidez, crear ahorro, reducir endeudamiento o construir patrimonio. Sin embargo, uno de los principales errores es asumirla como un ‘dinero extra’ para gastar y no como parte integral del ingreso anual”, afirma.
Este ingreso, que generalmente equivale a un mes de salario pagado en dos cuotas, una en junio y otra en diciembre, no solo tiene efectos en los hogares, sino también en la economía del país, pues dinamiza sectores como el comercio, el turismo y la gastronomía. No obstante, desde el punto de vista individual, su impacto dependerá de las decisiones financieras que tome cada persona.
Entre las equivocaciones más frecuentes se encuentran destinar la totalidad del dinero a compras, viajes o celebraciones, mantener deudas con tasas de interés elevadas, no contar con un fondo para imprevistos o realizar inversiones buscando ganancias rápidas sin evaluar adecuadamente los riesgos. Además, dejar los recursos improductivos puede hacer que pierdan valor debido al efecto de la inflación.
Con las altas tasas de interés actuales y el aumento en el costo de vida, las especialistas recomiendan evitar las decisiones impulsivas y priorizar el fortalecimiento financiero. Aunque no existe una fórmula para todas las personas, la profesora María Patricia propone una distribución orientativa basada en los objetivos y las necesidades particulares de cada hogar.
La sugerencia es destinar entre el 40 % y el 50 % de la prima a fortalecer las finanzas personales mediante la construcción o ampliación del fondo de emergencia y el ahorro para metas futuras, una estrategia que también contribuye a proteger el dinero frente a la pérdida de poder adquisitivo. Entre un 20 % y un 40 % podría dirigirse a la reducción de deudas, dando prioridad a obligaciones con tasas elevadas, especialmente tarjetas de crédito y créditos de consumo.
El porcentaje restante, entre un 10 % y un 30 %, puede emplearse en consumo planificado. “La clave es disfrutar una parte sin comprometer la estabilidad financiera”, señala la profesora. En ese sentido, destaca que el consumo también cumple una función económica y de bienestar, siempre que se realice de manera consciente y acorde con las posibilidades de cada persona.
Del ahorro a la inversión
Para quienes desean hacer crecer el dinero de la prima, existen diferentes alternativas de inversión en el mercado colombiano. Los certificados de depósito a término (CDT), los fondos de inversión colectiva y las cuentas remuneradas o bolsillos de ahorro son opciones adecuadas para perfiles conservadores o moderados, debido a que ofrecen seguridad y rendimientos competitivos. A su vez, las plataformas fintech han ampliado el acceso a productos de ahorro e inversión con menores montos y procesos más ágiles.
Por otro lado, los fondos de acciones o los ETF están dirigidos a personas con una mayor tolerancia al riesgo y con objetivos de inversión de largo plazo. También existen opciones enfocadas en la construcción patrimonial, como los fondos de pensiones voluntarias o el ahorro destinado a la adquisición de vivienda, estrategias que requieren una planeación sostenida en el tiempo.
Alejandra María Luján Jaramillo, coordinadora del Laboratorio Financiero y del Consultorio Financiero de EAFIT, resalta que la diferencia entre quienes logran construir patrimonio y quienes permanecen en un ciclo permanente de gastos no depende necesariamente del nivel de ingresos, sino de sus hábitos financieros. “La diferencia entre quien construye patrimonio y quien vive el ciclo eterno de ‘recibo–gasto–me falta’ no suele ser el salario, sino el comportamiento financiero. La prima es una oportunidad pedagógica extraordinaria porque llega con fecha conocida, permite planear con anticipación y tiene un monto predecible”, afirma.
En ese sentido, ambas expertas coinciden en que la educación financiera es fundamental para transformar la relación con el dinero. Diferenciar entre necesidades y deseos, comprender el costo real del endeudamiento, crear hábitos de ahorro e inversión y definir metas son acciones que permiten que la prima deje de ser un ingreso que se esfume en poco tiempo y se convierta en una oportunidad para asegurar una mayor estabilidad económica.