A partir de preguntas del relacionamiento: comunidades-naturaleza-territorio se construyó colectivamente un mapa de la Cuenca del Río Ranchería a partir de relatos y de imágenes.
El mapa se complementó con los sonidos de los murciélagos, registrados con las comunidades.
A la pregunta de ¿qué sabe de los murciélagos? la gran mayoría respondía son “chupasangres”, “a mí no me gustan”, “son feos”, “hacen daño a los animales” …
Cambiar esas creencias era un primer paso para verlos como aliados, en una zona con alta diversidad de especies de murciélagos donde son muy pocos los vampiros.
De las 1462 especies de murciélagos conocidas en el mundo, 222 se encuentran en Colombia y 30 en la Guajira, y solo 3 especies son vampiros, el resto son fucívoros, insectívoros o pescadores.
Los murciélagos ofrecen 3 servicios ambientales:
- Polinización de las flores para que para poder tener cereales y frutas
- Control de las plagas en los campos
- Diseminación de las semillas
Desafortunadamente, los hábitats de los murciélagos disminuyen cada día más por culpa de la tala de bosques, la contaminación y otros impactos antrópicos. Su presencia y diversidad puede ser indicador de bienestar natural de la zona, así como de bio y geodiversidad.
Por eso se instalaron unos equipos de monitoreo bioacustíco en lugares identificados por las comunidades, teniendo en cuenta el acceso para los que podían recoger la información, la zona que fuera abierta para tener más chance de registrar los murciélagos y que fuera segura. Este monitoreo continuo, liderado por las comunidades, fue un ejemplo de ciencia participativa.