Los proyectos de ciencia con enfoque diferencial y participativo requieren ajustarse al ritmo de las comunidades. Esto implica adaptar la gestión y la evaluación a procesos de co-creación y reciprocidad, con métodos y logísticas flexibles que permitan la emergencia natural de resultados propios de la dinámica social y comunitaria.
El proyecto surge de la necesidad de reconstruir y fortalecer la relación entre las comunidades Wayuu de la Guajira, Colombia, específicamente de la cuenca del río Ranchería, la ciencia y el territorio, en un contexto donde las transformaciones ambientales, culturales y sociales han debilitado los vínculos que sostienen la vida en este territorio. La pérdida de saberes ancestrales, la presión sobre los ecosistemas y los desafíos derivados del cambio climático hacen evidente la urgencia de nuevas formas de dialogar y planificar el territorio.
Ante esta realidad, nos parecía indispensable crear espacios donde las comunidades pudieran reconocer y revitalizar sus conocimientos, y donde la ciencia pudiera integrarse desde un lugar de escucha, respeto y colaboración. El enfoque bio-geo-cultural que guía el proyecto responde precisamente a esa necesidad: propone comprender el territorio como una unidad viva en la que la diversidad biológica, geológica y cultural se entrelazan y solo pueden gestionarse adecuadamente si se abordan de manera conjunta.
El proyecto se planteó como una plataforma para co-construir relatos y visiones compartidas sobre el territorio, que permitieran fortalecer la identidad, la autonomía y las capacidades locales. Al promover una gestión integral del paisaje que respete la dimensión espiritual y cultural del pueblo Wayuu, la iniciativa buscaba generar nuevos entendimientos sobre las transformaciones del territorio, promoviendo acciones resilientes para un desarrollo más regenerativo y autónomo.
Metodología del proyecto, un enfoque interdisciplinario para comprender y planificar el territorio
Taller 1: Confianza y co-construcción
El primer taller se orientó a construir confianza, promover la escucha mutua y compartir conocimientos como base para la co-construcción del calendario Wayuu y del mapa narrativo bio-geo-cultural. Este trabajo tomó como punto de partida la memoria colectiva, los saberes y las prácticas del pueblo Wayuu, sentando los cimientos de un proceso colaborativo y culturalmente situado. Empezando con el mapeo narrativo, que se conectaba luego con el trabajo en el Calendario Wayuu, presentado por primera vez a las comunidades.
Taller 2: Validación y tejido de saberes
El segundo taller buscó validar los hallazgos del primer encuentro mediante el diálogo con el conocimiento científico, entrelazando la geodiversidad, la biodiversidad y la diversidad cultural. Se realizo la capacitación en el tema de los murciélagos y la importancia del monitoreo sonoro para entender sus servicios ecosistémicos, instalando los equipos en cada resguardo y zonas identificadas con la comunidad. Se continuo con el trabajo del Calendario Wayuu, estableciendo el compromiso de darle continuidad desde la comunidad. Se identificaron necesidades complementarias de capacitación para avanzar hacia acciones concretas orientadas a la resiliencia territorial y la autonomía.
Taller 3: Enfoque educativo e intergeneracional
El tercer taller se centró en niños, jóvenes y educadores, con procesos éticos claros, y utilizó estaciones de aprendizaje experiencial sobre geodiversidad, biodiversidad y diversidad cultural. A través de actividades interactivas organizadas en tres estaciones, construidas con miembros de la comunidad, quienes presentaron la biodiversidad y la cultura desde las iniciativas y saberes locales. Los niños también enseñaban a sus padres, iniciando una pequeña acción colectiva de plantar los árboles que les fueron presentados y cuidar de ellos.
Taller 4: Articulación interinstitucional y compromisos
El cuarto taller fue un encuentro interinstitucional que reunió a gobierno local, representantes del sector minero, autoridades Wayuu y asociaciones comunitarias. Mediante actividades vivenciales y herramientas colaborativas, se facilitó el diálogo y se impulsaron nuevos compromisos para la continuidad de los procesos.