Si bien los mapas son herramientas fundamentales para comprender el paisaje y analizar los elementos que lo conforman, el dibujo, el juego y las actividades manuales constituyen formas de expresión que permiten a los niños representar su percepción del entorno. A través de estas prácticas, comunican sus ideas, experiencias y emociones, al tiempo que fortalecen el trabajo colaborativo, dando lugar a creaciones colectivas que reflejan una visión compartida del territorio.
Con el propósito de incorporar las perspectivas de la infancia en la comprensión del territorio, cada taller incluyó espacios destinados a escuchar y valorar las interpretaciones que los niños tenían sobre el paisaje. Si bien las actividades estaban orientadas principalmente a la población adulta, la participación de niños y niñas junto a sus familias fue una constante, enriqueciendo los procesos de diálogo e intercambio intergeneracional.
Como complemento a esta experiencia, se desarrolló un taller especialmente diseñado para ellos, estructurado en tres estaciones de aprendizaje. A través de actividades lúdicas, pedagógicas e interactivas, los participantes exploraron las dimensiones biológica, geológica y cultural del paisaje, fortaleciendo su comprensión integral del territorio desde una aproximación participativa y experiencial.
Al finalizar la jornada, mientras se desarrollaba el espacio de retroalimentación con padres, educadores y líderes comunitarios, los niños contaron con un momento propio para expresar, a través del dibujo, su percepción del paisaje. Esta actividad permitió plasmar sus experiencias, emociones y aprendizajes sobre el territorio, evidenciando aquellos elementos de la biodiversidad, la geodiversidad y la cultura que consideraban más significativos en su entorno.