Hey, universidades… Hasta la Reina Isabel II murió
Conferencistas del Día Imaginar Futuros, que se realizó este 25 de mayo, se aventuraron a soñar las instituciones de educación superior del futuro y a listar los paradigmas que se deben derribar.
Francisco Marmolejo, presidente de Educación Superior de la Fundación Catar, y Claudia Aparicio, managing partner de SingularityU Colombia, se encargaron de liderar una de las mesas más rebeldes del encuentro.
Son muchas educaciones, no una, y saber cómo resolverlas es clave. Se trata de un juego de estrategia en el que las fichas con las que se cuenta son esenciales. Esa es la metáfora que Claudia Aparicio, managing partner de SingularityU Colombia, utilizó para explicar su percepción según la cual, en este juego de ajedrez, los conceptos de universidad pueden ser muchos y distintos.
“La idea de la universidad como existe hoy la comparo con la Reina Isabel II porque era la monarquía pura, nunca se salió de la raya, guardó las formas —y ella ya se murió, esa es una señal—. El mensaje es que si me quiero quedar en el mundo de la Reina Isabel, más me vale ser excelente y entender que invertir dinero en edificios ya es muy difícil”, expresó Claudia, al referirse a que las universidades más destacadas no son relevantes porque se dediquen exclusivamente a construir infraestructura.
En términos de estrategias la segunda jugada puede llegar a muchos, y ese es el mundo de la transformación digital. La tercera jugada es la disrupción, el universo de las Edtech, que implica reformas radicales. La última es la que llama la de Lutero, quien armó una revolución y en la que cada universidad decide qué hace.
Las estrategias las compartió la directiva de SingularityU en el panel Transformación de paradigmas de la educación superior en desarrollo del Día Imaginar Futuros que se realizó el 25 de mayo como parte del Festival de Futuros.
En esa mesa “rebelde”, como la llamaron los conferencistas, también participó Francisco Marmolejo, presidente de Educación Superior de la Fundación Catar, y Adolfo Eslava Gómez, decano de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT, quien ejerció de moderador.
“En definitiva, la educación superior se mueve entre los verbos custodiar y cuestionar. Esa custodia nos encierra en ciertos paradigmas que es necesario combatir, que es necesario superar. Por eso esta sesión de hoy nos invita a conjugar verbos como desobedecer, romper silos, que es justamente lo que necesitamos para volvernos protagonistas de esta construcción de futuro de una universidad innovadora, comprometida y responsable, que reconozca su condición de aprendiz, todo eso con la centralidad de las personas en mente”, expuso el Decano.
Algunos de esos paradigmas los listó Francisco Marmolejo. La primera paradoja, dijo, es que en teoría las instituciones de educación superior existen para retar la convención y plantear nuevas maneras de ver las cosas. Pero, a veces en aras de la tradición, de los ránquines y de no identificar lo bueno de lo malo, esas instituciones, y el mismo sistema, son resistentes al cambio.
Una de esas resistencias es la necesidad de romper, en el modelo convencional de educación superior, el paradigma según el cual el aprendizaje está centrado en el maestro. “Hay una gran resistencia a cambiar ese modelo porque quienes controlamos el proceso de aprendizaje somos los que enseñamos. Hoy, que quienes están al frente del profesor tienen más información y manejan tecnologías que nosotros no, eso modelo se interroga”.
La manera en la que se mide el aprendizaje; la cuestión de que las universidades están para formar como profesionales a una cantidad de personas que no trabaja en las áreas que estudió; que la calidad no es sinónimo de posición en ránquines o de pertinencia; que la internacionalización no es igual a la cantidad de estudiantes que se moviliza; y reconocer que las universidades no son dueñas del sistema y que es imperativo vincular a otros actores fueron los otros paradigmas que mencionó el directivo de Fundación Qatar.
Perder el miedo. Esa es una de las recomendaciones que les hicieron Francisco y Claudia a las instituciones de educación superior. Para ellos, las universidades deben perder el miedo a salir del sistema para proponer modelos de formación acorde con las necesidades del entorno.
“Los que tenemos la oportunidad de poder tomar decisiones en la educación superior debemos atrevernos, tirarnos a la piscina, aunque no sepamos nadar. Incluir la flexibilidad en la educación superior para que el estudiante pueda ver a la universidad como potencializadora de sus gustos, intereses y capacidades, y vean esto así para el resto de la vida”, expresó Francisco.
El reto es seguir enamorando a los jóvenes con la educación superior. Esta y otras reflexiones surgieron en el Festival de Futuros.
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Última actualización
Diciembre 16, 2024