Medellín Cómo Vamos cumple 20 años de medir, analizar y pensar en el futuro de la ciudad
Medellín Cómo Vamos cumple dos décadas de seguimiento a la calidad de vida mediante el análisis de indicadores objetivos y la percepción ciudadana. Sus mediciones han permitido identificar brechas, monitorear avances y aportar evidencia al debate público sobre el rumbo de la ciudad.
EAFIT ha sido parte de la historia de Medellín Cómo Vamos desde sus inicios y ha aportado una mirada técnica a través de sus docentes e investigadores, quienes han contribuido al rigor metodológico y la legitimidad del programa.
En 2006, Medellín comenzaba a atravesar una transformación que cambiaría la manera de mirar y analizar la ciudad. En ese momento nació Medellín Cómo Vamos, un programa que desde entonces ha seguido la calidad de vida de sus habitantes a través de indicadores objetivos y la percepción ciudadana. Dos décadas después, su recorrido también permite ver cómo han cambiado las prioridades de la ciudad: de los déficits de cobertura y acceso a servicios a desafíos más complejos relacionados con la salud, la pobreza, la educación, el empleo, la seguridad y la vivienda.
Durante estos 20 años, Medellín Cómo Vamos ha producido 16 informes de calidad de vida y realizado 20 encuestas de percepción ciudadana. A esto se suman análisis sobre poblaciones y territorios específicos, identificación de tendencias y comparaciones que han contribuido a poner asuntos relevantes en la agenda pública. “Somos un programa que fortalece el ecosistema de control social con información rigurosa, independiente y transparente, que se ha convertido en el pulso de la ciudad”, afirma Mónica Almonacid Rondón, directora de Medellín Cómo Vamos y Antioquia Cómo Vamos.
Este trabajo se ha sostenido en una alianza interinstitucional integrada por Proantioquia, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, El Colombiano, EAFIT, Fundación Corona, Comfama, Comfenalco y Fundación Sura. La participación de actores provenientes de distintos sectores y con diversas perspectivas ha sido clave para preservar la independencia, el rigor metodológico y la continuidad de las mediciones a lo largo del tiempo.
“Ser parte de Medellín Cómo Vamos ha sido una posibilidad de transferencia de conocimiento, de aportar al desarrollo de la ciudad y a la generación de otras dinámicas, y que, de alguna manera nuestros profesores, profesoras e investigadores puedan contribuir desde el conocimiento y desde el saber aplicado para identificar exactamente cómo viene avanzando la región, cuáles son los principales retos y cuáles son las dinámicas donde tenemos que trabajar”, señala Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT.
La Universidad ha acompañado la consolidación de Medellín Cómo Vamos desde sus primeros años, mediante la participación de docentes e investigadores en sus espacios técnicos y de dirección. Uno de los profesores que ha participado en ese proceso es Santiago Leyva Botero, coordinador de la iniciativa de gobierno de Valor Público, quien está vinculado al comité técnico de Medellín Cómo Vamos desde 2010. Durante estos años ha sido testigo de la consolidación del programa y de una evolución en la manera de analizar la gestión pública. “Medellín Cómo Vamos logró consolidar la transición de que en Medellín se pasara de indicadores de producto a indicadores de resultados e impactos sobre calidad de vida”, afirma.
Esa transformación también coincidió con los cambios de la ciudad. En dos décadas, la ciudad redujo déficits históricos en cobertura de salud, educación y servicios públicos y registró avances en indicadores como seguridad y empleo. La tasa de homicidios, por ejemplo, pasó de 38,2 por cada 100.000 habitantes en 2006 a 13,9 en 2025. Al mismo tiempo, surgieron preguntas más complejas: cómo mejorar el aprendizaje, atender la salud mental y enfrentar nuevas dinámicas de violencia, movilidad y convivencia.
De acuerdo con Adolfo Eslava Gómez, profesor de EAFIT y coordinador de Medellín Cómo Vamos en sus primeros años, uno de los aportes centrales del programa ha sido mantener una mirada sistemática sobre la calidad de vida, independientemente de los cambios de administración. Este seguimiento ha permitido contrastar las acciones de los gobiernos con sus resultados en la población y aportar elementos para discutir problemas como las brechas sociales. “A eso, sin duda, está llamado Medellín Cómo Vamos: a contribuir a esa lucha contra la desigualdad desde la información técnica, desde la percepción ciudadana, desde ser un escenario de encuentro de voces disímiles para pensar cómo juntos podemos hacerle frente”, afirma.
Saber cómo vamos es saber hacia dónde vamos
La continuidad de las mediciones ha permitido observar las transformaciones de Medellín sin perder la perspectiva histórica. Las series construidas durante estos 20 años hacen posible comparar la ciudad consigo misma y con otras ciudades, identificar cambios en las tendencias y poner los datos en contexto más allá de los ciclos de gobierno. Esta memoria también ha llevado los resultados a las discusiones electorales y a los debates sobre los planes de desarrollo, al tiempo que el modelo se ha extendido con iniciativas como Antioquia Cómo Vamos.
Para el profesor Santiago, esa continuidad tiene un valor que va más allá de la acumulación. “No hay nada más importante que esa cultura de los datos independientes, que no dependan de la propia construcción de la Alcaldía o de cambios metodológicos que nadie percibe y que recalculan fórmulas de manera abrupta. Medellín Cómo Vamos le da rigor, le da independencia al seguimiento. Y yo creo que esa voz independiente es sin duda uno de los patrimonios más importantes que tiene Medellín”, afirma.
Los datos sistematizados muestran una Medellín diferente a la de 2006. La población pasó de cerca de 2,07 millones de habitantes a unos 2,5 millones; disminuyeron la pobreza monetaria y multidimensional y se redujo la informalidad laboral. Sin embargo, estos avances conviven con desafíos que requieren nuevas respuestas. La salud se convirtió en la principal preocupación ciudadana en 2025, mientras ganaron relevancia asuntos como la calidad de la educación, el acceso a la vivienda, las brechas territoriales, entre otros.
Por eso, la mirada hacia los próximos 20 años no se limita a continuar con las mediciones. Medellín Cómo Vamos plantea incorporar con mayor fuerza el análisis de escenarios futuros para entender qué podría ocurrir si las tendencias actuales se mantienen y qué decisiones podrían modificarlas. Entre los retos que ya aparecen en el horizonte están el envejecimiento de la población y las necesidades de cuidado, la formación y permanencia de los jóvenes, el costo de la vivienda asociado a las dinámicas turísticas y la gestión del riesgo.
El propósito, en últimas, es que la información siga siendo un punto de partida para entender la ciudad y tomar decisiones sobre su futuro. Mantener una mirada independiente, conservar la memoria de los indicadores y advertir sobre los retos que muestran los datos hacen parte de esa tarea. Así, Medellín Cómo Vamos busca que la información no solo permita entender cómo está la ciudad, sino también abrir una conversación informada sobre hacia dónde va y qué decisiones pueden contribuir a definir ese futuro.
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Última actualización
Septiembre 9, 2026