El Niño podría encarecer la energía y afectar el crecimiento económico del país
Un evento muy fuerte de El Niño podría poner presión sobre el precio de la electricidad y, con ello, sobre los costos de hogares y empresas. Una menor disponibilidad de agua obligaría a recurrir a generación térmica, más costosa. Por eso la importancia de las acciones de mitigación.
Expertos de Energy Valley, centro de EAFIT, advierten que un racionamiento tendría consecuencias más allá del recibo de la luz. Un suministro insuficiente puede comprometer la continuidad de las actividades industriales, afectar la inversión y obstaculizar el crecimiento del país.
Cuando baja el nivel de los embalses, el efecto no se queda en los ríos ni en las represas. También puede llegar a la factura de la luz, a los costos de las empresas y, en un escenario más crítico, al ritmo de la economía. En Colombia, donde la generación hidroeléctrica tiene un peso importante, un evento muy fuerte de El Niño significa enfrentar meses de menor disponibilidad de agua y, con esto, el reto de garantizar que haya suficiente energía para mantener en marcha hogares, comercios e industrias.
Una menor disponibilidad de agua reduce la generación hidroeléctrica y obliga al sistema a recurrir con mayor intensidad a las plantas térmicas, que utilizan combustibles como gas, carbón y tienen costos de generación más altos. John García Rendón, investigador de Energy Valley, centro avanzado de energía de EAFIT, y OMEGA (Observatory of Markets and Enterprises: Guidelines and Applications), explica que esta sustitución puede elevar de manera significativa el precio de la electricidad. Durante los fenómenos de El Niño de 2015-2016 y 2023-2024, los precios máximos horarios llegaron a $2.000 y $1.500 por kilovatio hora, respectivamente.
“Para las empresas, mayores costos de generación implican mayores costos de operación, dado que la energía eléctrica es un insumo fundamental para la producción y el comercio. Esto reduce los márgenes de las empresas y puede generar presiones inflacionarias sobre otros bienes y servicios”, señala el investigador. Además, ese aumento puede trasladarse a las tarifas que pagan los usuarios, pues la generación representa cerca del 40 % del costo total de la electricidad para el consumidor final.
La preocupación también está relacionada con la capacidad del país para responder a una demanda que continúa creciendo. Según el informe Perspectivas de la influencia de El Niño en el mercado eléctrico colombiano en 2026-2027, publicado por Energy Valley, en los últimos cinco años solo ha entrado en operación el 28 % de los proyectos de generación que estaban previstos. El documento advierte que este retraso aumenta la vulnerabilidad del sistema ante un evento fuerte de El Niño y plantea la necesidad de complementar la expansión de la generación con medidas para gestionar el consumo de electricidad.
A esto se suma el crecimiento de los vehículos eléctricos: en el primer semestre de 2026 se registraron 24.477 en Colombia, un aumento de 235,5 % frente al mismo periodo de 2025. Buena parte de esa demanda adicional se concentra entre las 6:00 y las 9:00 de la noche, cuando ya no hay generación solar.
Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén), recuerda que Colombia ya ha enfrentado siete eventos de El Niño y que las experiencias anteriores muestran el costo que puede tener una interrupción del servicio. Según su estimación, una hora diaria de apagón podría representar entre $250.000 y $280.000 millones para la economía.
“Un apagón hoy sería muchísimo más costoso que hace 30 años, porque hoy tenemos centros de datos, inteligencia artificial, conectividad, plataformas de pagos, carros eléctricos y una cantidad de actividades económicas que dependen de la electricidad”, explica la directiva.
Si la oferta disponible no alcanza para atender la demanda, el país podría enfrentar restricciones en el suministro, con consecuencias para la actividad industrial y comercial. Para el experto de Energy Valley, la incertidumbre sobre la suficiencia energética también puede afectar las decisiones de inversión y la continuidad de procesos que dependen de un servicio eléctrico confiable.
Jesús Botero García, profesor de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno e investigador del centro Valor Público de EAFIT, señala que la magnitud de un eventual racionamiento dependería de cuánto se reduzca la demanda atendida, durante cuánto tiempo y de cómo se distribuyan las interrupciones entre horarios y sectores. “Interrupciones significativas que reduzcan la disponibilidad en 2 % o 3 % de la demanda, durante varios meses consecutivos, podrán impactar el PIB negativamente en 0,2 o 0,3 puntos porcentuales”, explica. El profesor advierte que este escenario sería menor al impacto máximo estimado a partir del apagón de los años noventa, pero muestra que incluso restricciones parciales y prolongadas pueden tener efectos sobre el crecimiento.
Un sistema bajo presión
La situación también tiene un componente de largo plazo. Natalia Gutiérrez señala que más de 5.000 megavatios de generación que se esperaban para atender el crecimiento de la demanda no llegaron a incorporarse al sistema. Para la presidenta de Acolgén, recuperar la confianza para nuevas inversiones es fundamental, pues los generadores existentes tendrían que invertir entre 15 y 20 billones de pesos anuales para acompañar el crecimiento de la demanda. Mientras tanto, una de las prioridades inmediatas es llegar a diciembre con los embalses por encima del 80 % y mantener un uso responsable de la energía durante los meses más críticos.
En ese escenario, ahorrar energía deja de ser únicamente una recomendación ambiental y se convierte también en una medida para reducir la presión sobre el sistema y sobre el bolsillo. Natalia recuerda que durante anteriores campañas de ahorro la demanda llegó a disminuir casi 4 %. Acciones sencillas como esperar a tener la lavadora llena, desconectar equipos que no se utilizan o trasladar algunos consumos fuera de las horas de mayor demanda, pueden contribuir a ese propósito y, al mismo tiempo, reducir el valor de las facturas.
El desafío va más allá de superar unos meses de sequía. El Niño pone a prueba la capacidad del país para garantizar un servicio esencial para la economía, justo cuando aumenta la demanda y crecen nuevas formas de consumo eléctrico. Para los expertos, contar con suficiente generación, promover un consumo más eficiente y recuperar las condiciones para nuevas inversiones será clave para evitar que un fenómeno climático termine convirtiéndose también en un freno para la actividad productiva y el crecimiento económico.
Historias y noticias recomendadas
Albalucía Ángel, la voz que el Premio León de Greiff trae al centro de la literatura colombiana
El 11 de septiembre, durante la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, la escritora colombiana Albalucía Ángel recibió el Premio León de Greiff al Mérito Literario.
Estudiantes y profesores eafitenses apoyaron la evaluación de estructuras afectadas por el terremoto en Pereira
Tras el terremoto del 10 de agosto en Colombia, una de las primeras preguntas para cientos de familias fue si podían regresar a sus hogares. Para responderla, era necesario determinar cómo se habían comportado las estructuras y qué condiciones de seguridad presentaban. Con ese propósito, profesores y estudiantes de EAFIT llegaron a Pereira para revisar las edificaciones afectadas y aportar sus conocimientos a la atención de la emergencia.
Medellín Cómo Vamos cumple 20 años de medir, analizar y pensar en el futuro de la ciudad
En 2006, Medellín comenzaba a atravesar una transformación que cambiaría la manera de mirar y analizar la ciudad. En ese momento nació Medellín Cómo Vamos, un programa que desde entonces ha seguido la calidad de vida de sus habitantes a través de indicadores objetivos y la percepción ciudadana.
Última actualización
Septiembre 11, 2026