Las empresas ya no buscan ejecutores, sino estrategas con habilidades tecnológicas
De acuerdo con consultoras especializadas en talento, el mercado laboral está girando hacia perfiles estratégicos con alto componente tecnológico. Las empresas ya no priorizan funciones operativas, sino profesionales capaces de integrar herramientas digitales a los procesos del negocio, analizar datos y convertirlos en decisiones.
En materia de contratación y ascensos, las habilidades humanas marcan la diferencia. Liderazgo, pensamiento crítico, comunicación asertiva, trabajo en equipo y adaptabilidad se imponen como criterios clave para identificar potencial.
Reclutadores y líderes empresariales coinciden en una misma idea: el talento que hoy se necesita es distinto. El mercado laboral en Colombia y la región atraviesa una transformación acelerada, impulsada por la integración de nuevas tecnologías y un cambio en las expectativas tanto de empresas como de trabajadores. Las reglas de juego están evolucionando y ya no basta con cumplir funciones operativas, sino que se exige una mirada estratégica capaz de generar valor en entornos dinámicos y altamente digitalizados.
Desde su experiencia acompañando procesos de selección en distintos sectores, Andrea Estrada Lopera, gerente general de Arquitectura del Talento y profesora de Educación continua de EAFIT, advierte que el cambio no está únicamente en las áreas más demandadas, sino en el enfoque de los perfiles. “Actualmente se buscan perfiles en prácticamente todas las áreas, pero con un fuerte componente tecnológico. Por ejemplo, líderes comerciales digitales, directores de transformación digital, coordinadores de soluciones o cargos con gran capacidad para gestionar información y convertir datos en decisiones estratégicas”, afirma.
La inteligencia artificial y la automatización siguen marcando la pauta, pero no se trata únicamente de saber programar. Las empresas valoran profesionales que entiendan el negocio y sepan integrar herramientas digitales para hacer más eficientes los procesos. Por eso, se entiende que la tecnología es un medio, no un fin, y su impacto depende de la capacidad humana para orientarla estratégicamente.
Habilidades diferenciales
Natalia Betancur Cadavid, mánager en Michael Page y graduada de la maestría en Sostenibilidad de EAFIT, señala que el mercado está migrando hacia perfiles con pensamiento crítico, capacidad de comunicación y adaptabilidad. “Se buscan personas que entiendan el negocio y que sean capaces de traducir esa comprensión en procesos internos concretos. No es solo llegar a operar, sino pensar estratégicamente y articular, desde el propio rol, el trabajo con distintas áreas, apoyándose en la tecnología para ser más eficientes, más rentables y asegurar que el modelo de negocio siga funcionando”, señala.
Más allá de los conocimientos técnicos, las soft skills ganan protagonismo. Liderazgo, comunicación asertiva y trabajo en equipo son hoy criterios decisivos en los procesos de selección. Natalia lo resume con claridad: “Para cargos de liderazgo se fijan demasiado en esa capacidad de ‘ser persona’, más allá de lo técnico”. En un entorno automatizado, la dimensión humana se convierte en ventaja competitiva.
El ascenso dentro de las organizaciones también responde a nuevos parámetros. De acuerdo con Andrea Estrada, ya no basta con un buen desempeño individual; las empresas buscan señales de potencial, capacidad de influencia y visión de mediano y largo plazo. Curiosidad intelectual, rapidez para aprender y habilidad para comunicar ideas estratégicas son rasgos que marcan la diferencia al momento de promover talento interno.
En paralelo, las compañías enfrentan trabajadores que demandan mayor transparencia y coherencia entre discurso y práctica. Las nuevas generaciones quieren claridad sobre planes de carrera, propósito organizacional y condiciones laborales. El vínculo entre empresa y empleado se redefine en torno a la experiencia integral, no solo a la remuneración.
Estas transformaciones locales dialogan con tendencias globales. En un análisis publicado por Forbes en 2025, Bernard Marr señala que “en 2026 y más allá, los empleadores valorarán especialmente aquellas habilidades en las que las personas siguen siendo innegablemente superiores, como la comunicación interpersonal, la empatía, la creatividad, el trabajo en equipo y el liderazgo”.
En este contexto, el aprendizaje continuo se convierte en condición de permanencia. La apertura al cambio, la disposición para desaprender prácticas tradicionales y la capacidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas son rasgos cada vez más valorados. La empleabilidad ya no depende solo del título universitario, sino de la actualización constante.
Así, el mercado laboral de 2026 perfila un escenario más exigente y competitivo, pero también más amplio en oportunidades para quienes logren combinar mentalidad digital con liderazgo y pensamiento crítico. Las empresas buscan talento capaz de entender el negocio, integrar tecnología y movilizar equipos. En esa convergencia entre habilidades técnicas y humanas se define hoy el verdadero diferencial profesional.
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Última actualización
March 10, 2026