Investigadores revelan la diversidad oculta de los bosques andinos de Antioquia
Una investigación liderada por EAFIT encontró que los bosques andinos del suroeste antioqueño albergan comunidades de plantas completamente diferentes incluso cuando están separados por apenas unos kilómetros. El hallazgo evidencia que cada fragmento de bosque aporta una biodiversidad única e irremplazable.
Los resultados fortalecen la necesidad de replantear las estrategias de conservación en los Andes Tropicales, uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta. El estudio destaca que proteger pequeñas áreas y promover prácticas sostenibles es clave para preservar especies, regular el clima y garantizar la disponibilidad de agua.
La investigación demuestra que no hay dos bosques andinos iguales: cada fragmento aporta una riqueza biológica propia que no puede reemplazarse. En la imagen la profesora Camila Martínez, junto a un roble Quercus humboltii, en la reserva Natural El Globo, Támesis, Antioquia, durante el proceso de investigación.
A simple vista, dos bosques separados por pocos kilómetros podrían parecer idénticos. Pero la ciencia demuestra que no lo son. En los Andes Tropicales, que se extienden por varios países de Sudamérica, cada fragmento de bosque alberga especies distintas y desempeña un papel irremplazable en el equilibrio de los ecosistemas. Ese es uno de los principales hallazgos de una investigación liderada por EAFIT en colaboración con investigadores de la Universidad de Antioquia, que aporta nuevas evidencias para orientar las estrategias de conservación en una de las regiones más valiosas y amenazadas del planeta.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron ocho parcelas permanentes de bosque en el Distrito Regional de Manejo Integrado Cuchilla Jardín-Támesis, en el suroeste antioqueño. Aunque la distancia máxima entre los sitios estudiados era de apenas 20 kilómetros, encontraron que cada uno albergaba comunidades de plantas heterogéneas. "Vimos que nuestras floras a nivel de especie eran completamente diferentes. Eso tiene muchas implicaciones para la conservación y la ecología porque este tipo de estudios requiere muchos datos y rara vez se hace a una escala tan pequeña. Nuestro muestreo mostró cómo, en apenas unos kilómetros, el bosque cambia muy rápidamente", explica Camila Martínez Aguillón, Bióloga y profesora de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.
Precisamente, esa diversidad a pequeña escala es la que hace que cada porción de bosque tenga un valor único. El estudio demuestra que no basta con proteger grandes extensiones: incluso pequeños fragmentos conservan especies e interacciones ecológicas que difícilmente pueden encontrarse en otros lugares. Perder uno de ellos puede significar la desaparición de una parte irremplazable de la biodiversidad y de funciones esenciales como la regulación del clima, la disponibilidad de agua y el equilibrio de los ecosistemas.
Los bosques estudiados hacen parte de los Andes Tropicales, el hotspot de biodiversidad más rico del planeta. Este término se refiere a un territorio con una concentración excepcional de especies endémicas y, al mismo tiempo, altamente amenazado por la pérdida de su hábitat. Los Andes Tropicales albergan más de 34.000 especies de plantas y animales, cerca de la mitad exclusivas de esta región, por lo que han sido reconocidos como la "reserva biológica de la humanidad".
Conservar la diversidad
La investigación también aporta herramientas para mejorar las estrategias de restauración ecológica y la planificación territorial. Según Nicolás Pinel Peláez, profesor del área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, uno de los principales aportes del estudio fue evidenciar que un paisaje aparentemente uniforme es mucho más complejo de lo que parece. "Esto hace un llamado a la necesidad de tener en cuenta las condiciones microclimáticas y locales en el diseño de acciones de restauración, las cuales no pueden pensarse de manera prescriptiva a nivel de ecosistema, sino que requieren atención al detalle", explica.
Los resultados también representan un llamado de atención frente a los efectos del cambio climático y otras presiones humanas sobre los bosques andinos. La pérdida de cobertura vegetal, la expansión de la frontera agrícola y las alteraciones en los patrones de lluvia amenazan estos importantes lugares. Para los investigadores, conservar estos bosques significa también proteger servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades que habitan los Andes.
Por su parte, Sebastián González Caro, profesor del Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia, resalta que el estudio obliga a replantear la forma en que se diseñan las estrategias de conservación. "En términos de planificación territorial, estos resultados sugieren que los sistemas de áreas protegidas deberían incluir un mayor número de áreas representativas, incluso si algunas son relativamente pequeñas, para garantizar la conservación de más especies y poblaciones viables. De igual forma, la selección de zonas destinadas a actividades humanas, proyectos de desarrollo o medidas de compensación ambiental debe evaluarse cuidadosamente", señala.
Para Ana María Rueda Urrego, bióloga y joven investigadora que participó en el proyecto, el mensaje principal es claro: "Nos dimos cuenta de que, para conservar, hay que proteger todo lo que sea posible, porque cada bosque es diferente y cada uno es muy valioso. Además, estos datos nos permiten saber cómo son los ecosistemas de referencia y orientar mejor las acciones de restauración y conservación".
Además de ampliar el conocimiento sobre uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta, el estudio ofrece información útil para la toma de decisiones ambientales y reafirma que la conservación no depende únicamente de crear áreas protegidas. También exige integrar la investigación científica, la planificación del territorio y el trabajo conjunto con las comunidades. En un país donde gran parte de la población vive en los Andes, proteger estos bosques significa igualmente preservar el agua, el clima y la biodiversidad que sostienen la vida cotidiana.
Historias y noticias recomendadas
El Niño, suministro de energía, seguridad energética, generación eléctrica, demanda de energía, recurso hídrico, sistema energético, riesgo climático
Mientras los modelos climáticos internacionales anticipan el fortalecimiento de un evento El Niño durante los próximos meses, Colombia se enfrenta a un escenario que preocupa a expertos en energía. La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estima una probabilidad del 63 % de que se presente un evento muy fuerte entre noviembre y enero.
"No pretendas que una conversación difícil no lo sea”: Juana Francisca Llano, presidente de Suramericana
En conversación con nuestra rectora Claudia Restrepo e integrantes de nuestra comunidad, Juana Francisca también nos compartió las que, para ella, son algunas de las fortalezas que debe tener un líder: prepararse para las conversaciones difíciles, aprender a preguntar y conversar poniéndose en el lugar del otro.
Lo que un líder lleva consigo
Por: Alejandro Correa Penagos
Graduado del pregrado en Psicología y la maestría en Psicología del Trabajo y de las Organizaciones de EAFIT.
Docente en el pregrado de Psicología.
Psicólogo - investigador en SAPIANS.
Última actualización
July 14, 2026