Estos hábitos poco conocidos pueden reducir el consumo de agua y energía
Reutilizar entre 30 y 60 litros del último enjuague de la lavadora para trapear, limpiar patios o descargar el sanitario, y lavar los platos con el grifo cerrado durante el enjabonado son acciones que permiten reducir consumos de agua que suelen pasar inadvertidos.
Trasladar el lavado de ropa o platos fuera de las horas de mayor demanda eléctrica y comparar cada mes el consumo registrado en la factura también ayudan a disminuir la presión sobre el sistema. Expertos eafitenses invitan a convertir estas prácticas en hábitos permanentes y no solo en respuestas temporales ante El Niño. Conoce más sobre el evento El Niño aquí.
El evento El Niño empieza a poner a prueba la disponibilidad de agua y las condiciones del sistema eléctrico en el país. Por eso, el llamado de expertos y entidades es también para los hogares: revisar cómo se consumen estos recursos y reducir los usos innecesarios. La razón es que agua y energía están más conectadas de lo que parece y, en un escenario de menor disponibilidad hídrica, los hábitos cotidianos contribuyen a disminuir la presión sobre ambos sistemas.
Ricardo Mejía Gutiérrez, director de Energy Valley, explica que el margen de acción en el corto plazo está principalmente del lado del consumo, pues aumentar la capacidad de generación requiere tiempos que no corresponden con la inmediatez del evento climático. “El Niño ya está aquí. Cualquier crecimiento en la capacidad de generación hoy es inviable en términos de tiempo, no se puede montar una granja solar, ni construir una represa en tiempo récord”.
En el hogar, algunas modificaciones sencillas pueden contribuir a reducir el consumo de electricidad. Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), destaca que el ahorro residencial tuvo un papel importante durante El Niño de 2015-2016. “Los invito a hacer cosas tan elementales como esperar a que la lavadora se llene para lavar, desconectar los computadores y los teléfonos, cambiar los bombillos, todo eso hace una diferencia sustancial en el ahorro de energía que necesitamos como país, pero también en la factura de energía que llega a la casa”, afirma.
De igual forma, la directiva señala que también es posible trasladar algunos consumos fuera de las horas de mayor demanda, ya que en la noche se concentra una parte importante de la presión sobre el sistema, por lo que organizar actividades como lavar ropa o platos en otros horarios puede contribuir a distribuir mejor el consumo. También, recomienda revisar la factura y comparar el consumo de un mes con el anterior para identificar cambios y tomar decisiones más conscientes sobre el uso de la energía.
Ricardo Taborda Ríos, decano de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, hace un llamado a la comunidad académica a sumarse a las acciones que se han propuesto desde el campus de la Universidad: optimizar el sistema central de aire acondicionado, revisar los horarios de iluminación, fortalecer la conversación académica sobre El Niño y la adaptación climática, entre otras. “Tan solo un aspecto a considerar es que el 30 % del consumo del agua en el campus está asociado a la red de enfriamiento y al aire acondicionado. Eso nos debe hacer a todos conscientes de lo que estamos enfrentando”, señala.
El consumo cotidiano también cuenta
EPM advierte que las condiciones de El Niño están presentes y fortaleciéndose, con una probabilidad del 97 % de que persistan hasta el trimestre febrero-marzo-abril del próximo año y del 90 % de que el fenómeno alcance la categoría de “Muy fuerte” entre noviembre y enero. La empresa también identifica un riesgo de déficit hidrológico y proyecta reducciones de hasta 13 % en algunas cuencas abastecedoras, particularmente en Ayurá-San Nicolás y San Cristóbal, durante la primera mitad de septiembre.
Con este panorama, la entidad invita a incorporar acciones cotidianas que permitan reducir el consumo de agua, por ejemplo, recoger entre 30 y 60 litros de agua del último enjuague de la lavadora para destinarlos a otros usos, como trapear, lavar patios o descargar el sanitario. En la cocina, lavar los platos en dos etapas, con el grifo cerrado durante el enjabonado, puede ahorrar entre 30 y 50 litros por lavada.
Además de estas prácticas, otras actividades habituales en el hogar también ofrecen oportunidades para ahorrar agua. Según las recomendaciones de EPM, una ducha de 10 minutos puede reducirse a cinco para ahorrar entre 50 y 75 litros por baño, mientras cerrar la llave al aplicar jabón o champú puede evitar el uso de otros 20 a 30 litros. También se puede recoger en un balde el agua que normalmente se deja correr mientras llega el agua caliente (entre 5 y 10 litros) y utilizarla posteriormente en actividades como la limpieza.
Cerrar la llave al cepillarse los dientes y utilizar un vaso puede ahorrar aproximadamente 11,5 litros por cepillado, mientras lavar frutas y verduras en un recipiente permite reducir entre 10 y 15 litros por preparación. A estas medidas se suman reparar oportunamente las fugas, evitar lavar vehículos y andenes con manguera, aprovechar el agua lluvia para usos que no requieran agua potable y utilizar dispositivos de bajo consumo o reguladores de caudal.
Para Alejandro Álvarez Vanegas, profesor titular del Área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de EAFIT, educarse en estos hábitos es clave. “Creo que debería haber una regla generalizada y es ahorrar en todo lo que se pueda, no hay que escatimar gastos, cualquier cosa que nosotros estemos cargando, entra ahí, y estos deberían ser hábitos más a largo plazo y no solamente en momentos coyunturales”.
Finalmente, si las condiciones de El Niño se mantienen durante los próximos meses, las decisiones cotidianas adquieren una dimensión colectiva: cada recurso que se deja de desperdiciar reduce, aunque sea en una pequeña proporción, la presión sobre sistemas que deberán responder a un periodo de menor disponibilidad hídrica. La invitación, entonces, es a entender el ahorro no como una restricción temporal, sino como parte de la manera en que la sociedad debe comprender el escenario climático.
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Última actualización
Septiembre 17, 2026