Luces para la justicia que necesita la paz de Colombia

Junio 1, 2018

Académicos y abogados, nacionales y extranjeros, se reunieron en EAFIT para discutir sobre el sistema de justicia y el proceso de paz. 

El seminario contó con la participación de destacados representantes de la Corte Penal Internacional, del Instituto Max Planck (Alemania), magistrados de la Corte Constitucional y de la JEP, así como de docentes de EAFIT y de la Universidad Externado de Colombia.

Blindar los acuerdos y ofrecer la seguridad jurídica que requiere el proceso de paz. Esa, según el magistrado José Fernando Reyes Cuartas, ha sido la visión de la Corte Constitucional de Colombia frente a la justicia transicional con la que el país pretende superar el conflicto armado con las Farc. 

El magistrado expuso el balance del trabajo de esa entidad jurídica nacional en relación con el acuerdo de paz ante expertos nacionales e internacionales convocados al seminario Justicia Transicional: el modelo colombiano, que culmina este viernes primero de junio en EAFIT. 

En este encuentro -organizado por la Escuela de Derecho y Educación Continua de EAFIT, junto al Instituto Max Planck para el Derecho Penal Extranjero e Internacional, y el Centro de Investigación en Filosofía y Derecho de la Universidad Externado de Colombia- quedó en evidencia que el caso colombiano se ha convertido en un referente internacional por el proceso de paz y la puesta en marcha de un nuevo modelo de justicia. 

El magistrado Reyes Cuartas considera que ese interés se genera porque quizás sea un caso único en el mundo, entre otras razones porque “no es un conflicto de dictaduras, que es en general donde se han desarrollado los estudios sobre justicia transicional. El proceso colombiano es auténtico porque en el escenario de la Corte Penal Internacional, que por ejemplo no se tuvo en los procesos centroamericanos, se dan nuevas pautas de avance en el concepto de justicia transicional”. 

Desde varios focos del Derecho se está abordando el caso nacional y por eso en el seminario se habló de las relaciones entre la justicia penal internacional y la justicia penal nacional; la modalidad de justicia especial en Colombia y los planteamientos de la Corte Constitucional; la responsabilidad por mando de los distintos actores del conflicto armado; y el rol del derecho en sociedades de posconflicto. 

El blindaje jurídico

 Varios de los analistas internacionales que presentaron sus estudios durante el encuentro coincidieron en que para el restablecimiento de la paz y la seguridad no solo es fundamental el proceso de justicia transicional, también los desarrollos legislativos, así como la validez constitucional que estos han recibido a través de las diversas sentencias de la Corte, entregando un blindaje jurídico a los acuerdos para los próximos tres periodos de gobierno. 

Así mismo, el seminario fue el escenario para destacar los puntos en los que se debe prestar atención. Por ejemplo, el jurista alemán Klaus Günther, profesor de la Universidad de Frankfurt (Alemania), expresó que las relaciones entre la justicia penal internacional y la justicia penal nacional, desde el punto de vista del ordenamiento jurídico, en su mayor parte son coincidentes. Sin embargo, en general se presentan escenarios de colisión entre estos dos ordenamientos, cuando los mandatos fundamentados en normas nacionales vulneran los derechos humanos internacionales de un grupo de individuos de forma masiva y continuada, como el caso del conflicto armado en Colombia.  

“Precisamente, una de las funciones del derecho penal internacional es reestablecer la confianza en la vigencia de los derechos humanos. El derecho penal internacional se constituye en la expectativa normativa de un ciudadano, en su doble rol como ciudadano de una nación y como ciudadano de la sociedad civil cosmopolita del orden mundial”, complementó el profesor. 

Parte de la labor de la Corte Constitucional ha estado enfocada en ese aspecto, al examinar las condiciones necesarias para los procesos de amnistías e indultos, garantizar el derecho de las víctimas, la protección de los menores y las conductas de reclutamiento forzado, además de la participación política de excombatientes y la factibilidad de las disposiciones para el fin del conflicto armado. 

Asuntos de justicia transicional  

En relación a la responsabilidad de los crímenes de guerra, según disponen los protocolos penales internacionales, el abogado Ulfrid Neumann, profesor de la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Frankfurt (Alemania), sostuvo que en la responsabilidad por mando de superiores interesan los daños que se realizan en función de los gobiernos civiles, todo esto desde los principios de la dogmática penal.  

“La responsabilidad por mando es algo distinto al daño a un grupo de personas, pues es una estructura específica la que causa ese daño. Estos elementos estructurales de la responsabilidad del superior, se dan donde hay una organización jerarquizada con actuaciones que se imputan al superior y el subordinado genera una acción ante una orden”, expuso el jurista. 

La verdad es esencial para hablar de responsabilidad, y por eso en el seminario se mencionó lo valioso que es que el modelo de justicia transicional en Colombia cuente con una comisión para el esclarecimiento de esa verdad, puesto que esta tiene un valor especial para las víctimas.  

“Se indicó que la verdad puede ser alcanzada a través de los procesos penales contra perpetradores. Es una condición necesaria, de procesos mínimos de reconciliación nacional, es un derecho de las comunidades vulneradas por los abusos masivos, como garantía de reconstrucción de su memoria colectiva y su identidad”, dijo el magistrado José Fernando Reyes. 

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​El reconocimiento internacional del proceso de paz en Colombia ha atraído la atención de expertos del derecho penal en el mundo, varios de ellos convocados a este foro que se realizó en EAFIT.
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Kratos, un viaje educativo con mira en el espacio

Mayo 4, 2018

EAFIT, Postobón y la Fuerza Aérea de Colombia se unieron para hacer realidad la misión de lanzar a la atmósfera una góndola con experimentos científicos y un satélite del tamaño de una lata de refresco.

La misión es parte del programa Kratos, que se coordina desde la Escuela de Administración de la Universidad y convoca a estudiantes de diferentes dependencias académicas para promover el aprendizaje a través de retos.

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Vehículo Kratos ganó la vuelta más rápida y la mejor regularidad en Europa

Septiembre 24, 2018

El primer lugar en la prueba de la vuelta más rápida de la carrera y en la de regularidad, el segundo puesto en la presentación técnica a los jueces y la tercera ubicación en la prueba de la chicana conformaron el palmarés que se llevó el equipo Kratos —de EAFIT y Postobón— en el iLumen European Solar Challenge 2018. 

Estos resultados, obtenidos entre el 21 y el 23 de septiembre, le permitieron a la escuadra colombiana consolidarse en el cuarto puesto de la clasificación general de la categoría Cruiser, tras 24 horas de una competencia que dejó rostros cansados y con frío, pero orgullosos por la culminación de un proyecto de dos años. 

Descargar fotos del vehículo Kratos.

Cuando se cumplía la hora 22 de la competencia ocurrió algo inesperado: los integrantes del Team Arrow, de Australia, contra el que un carro solar eafitense ya se había enfrentado en el pasado en el país oceánico (en el World Solar Challenge), solicitó, después de haber quedado fuera de competencia por una falla mecánica, que el equipo Kratos remolcara su vehículo en el desfile que estaba programado para el final de la carrera. 

Ese reconocimiento de un equipo de gran nombre en las competencias de autos solares fue la muestra de deportividad que selló de la mejor manera una jornada de 24 horas en la que el equipo de eafitenses calculó estratégicamente cada paso, analizó permanentemente datos y pensó soluciones rápidas que, al final, le permitió ubicarse en el cuarto puesto de la categoría Cruiser, del iLumen European Solar Challenge 2018, la competencia de resistencia para vehículos electrosolares que se desarrolla cada dos años en el circuito de Zolder, en Bélgica (que en el pasado acogió la Fórmula 1). 

Los resultados para el equipo Kratos EAFIT-Postobón, conformado por 21 estudiantes de pregrado de la Universidad y un director técnico, no podían ser mejores. Las buenas noticias comenzaron la mañana del viernes 21 de septiembre, cuando la escuadra colombiana ocupó el tercer lugar de la prueba de la chicana, una combinación de dos segmentos de recta, una curva de 90 grados a la izquierda y una curva de 90 grados a la derecha que se deben recorrer en el menor tiempo posible, lo que significa exigirle gran rendimiento a los motores y a la estructura física del vehículo. 

El mismo viernes, pero en la tarde, la competencia pasó a estar fuera de la pista cuando dos de los integrantes del equipo realizaron una presentación técnica ante todos los jueces del certamen. Allí, los expositores describieron al equipo y a cada una de las innovaciones que llevaron al reto. Las palabras que expresaron los alumnos significaron un segundo lugar entre todos los equipos y más puntos para la clasificación general. 

Al siguiente día —sábado 22 de septiembre— comenzó el reto más grande: la carrera de resistencia de 24 horas. A la 1:00 p.m. en Europa (6:00 a.m. en Colombia) comenzaron a girar los autos que, como son electrosolares, no rugen, sino que silban al romper el viento. 

El ánimo comenzó alto gracias a los buenos resultados del día anterior y, luego de una salida tipo LeMans (esa en la que el piloto está fuera del vehículo, sobre la recta principal, y cuando la dirección de carrera da una señal este debe correr al carro, sentarse, ajustase adecuadamente los cinturones de seguridad y emprender la marcha), la tarea de las primeras horas se enfocó en recibir la mayor cantidad de datos desde el vehículo para analizar el comportamiento de todos los sistemas y comenzar a trazar la estrategia de carrera. 

Pero faltaba un ingrediente importante, el clima. Al complejo reto de hacer funcionar un carro con energía solar y dos cargas de batería, se le agregó una alta nubosidad que llevó lluvia al circuito y bajó la temperatura a 10 grados centígrados. Sin embargo, el equipo colombiano supo sobreponerse a este y otros retos hasta el punto en el que, en la madrugada del domingo, aprovechando una corta tregua de la lluvia, se decidieron por configurar el carro para marcar vueltas rápidas hasta que lograron el registro de 3 minutos, 20 segundos y 22 milésimas, el mejor de toda la carrera. 

Minutos después, lograron otra marca en la categoría Cruiser (carros más parecidos a los comerciales que además del piloto llevan por lo menos a un pasajero) ser el equipo con mejor regularidad, es decir, lograron hacer cinco vueltas casi idénticas en tiempo y con alta eficiencia en el consumo de energía. 

Lo que Kratos hizo diferente 

Después de esas 24 horas de tensión, de sufrir por la baja visibilidad y el frío, de tener que solicitar la grúa una vez para remolcar el carro cuando se descargó sobre la pista, de tener que esperar más de lo presupuestado para recargar las baterías y de luchar permanente contra el cansancio, finalizó la competencia en medio de los aplausos de los asistentes y la bandera a cuadros ondeando en la recta principal. A partir de ese momento, la atención de todos se centró en los cálculos de los puntos adquiridos en los seis retos de la competencia y que, finalmente, le permitieron a Kratos consolidarse en el cuarto puesto de su categoría.  

La excelente preparación que los estudiantes encargados de la estructura y la electrónica realizaron produjeron los buenos resultados en pista. Además, las innovaciones que introdujeron antes de llegar a Bélgica permitieron otro de los buenos resultados. 

Lo primero que Kratos hizo diferente fue usar un material poco convencional que además de ajustarse a las necesidades estructurales del piso del carro estimula el reciclaje de cajas de tetrapack

“Mucha gente piensa que en tetrapack no se puede reciclar y no se puede tratar. Nosotros, con ayuda de Postobón, introdujimos una innovación técnica y social al piso de nuestro vehículo al crear una placa de material a partir de aproximadamente 8000 cajitas de jugo”, amplió David Castro Fandiño, estudiante de Ingeniería de Diseño de Producto de EAFIT, capitán del equipo y líder del subsistema de carrocería. 

De otro lado, el equipo presentó un sistema de telemetría que nació en otro de los proyectos del Programa Kratos:  el microsatélite (Can Sat) que subió a la estratosfera en abril de 2018 como parte de la competencia Global Space Balloon Challenge

El desarrollo tecnológico en telemetría de ese reto inicial se adaptó a la competencia solar y le permitió al equipo recibir datos importantes sobre el desempeño de todas las partes del vehículo durante toda la competencia a través de señales de radio que se recibían desde un punto central. 

“Muchos de los equipos que están participando con nosotros tienen una telemetría de muy corto alcance. Incluso algunos solo pueden recibir datos cuando el carro pasa muy cerca de pits. Nosotros podemos hacer buena captura de datos desde cualquier punto de la pista gracias a una tecnología innovadora que además se usó en un proyecto aeroespacial”, explicó Juan Camilo Ramírez Arango, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Universidad y líder de electrónica en el equipo. 

Lo que aprendieron los estudiantes 

Al final de una semana intensa de trabajo fuera del país lo que más se llevan los 21 estudiantes de pregrado de EAFIT —aparte de los que se quedaron en Colombia y participaron de la iniciativa— es la gran experiencia de aprendizaje que implica la participación en un proyecto de tal envergadura. 

“Lo que más destaco de este proceso fue haber aprendido a trabajar con personas de otras carreras, otras costumbres y otras formaciones. También valoro que gracias a esto aprendimos a enfrentar retos”, anotó Susana Muñoz Amaya, estudiante de Negocios Internacionales y líder de logística del equipo. 

“Este proyecto fue una oportunidad única que no tienes todos los días y además me ha permitido trabajar en equipos con diferentes personas en diferentes roles”, agregó Emily Zuluaga Osorio, estudiante de los pregrados en Administración de Negocios y en Contaduría Pública, y piloto del vehículo. 

Justamente ese tipo de vivencias son con las que EAFIT quiere formar a los profesionales que se enfrentarán a los desafíos del mañana. 

“Kratos es una alianza entre la Universidad y la empresa privada (Postobón) para potencializar la educación y es impresionante ver que estamos presentes en donde se está, dando la innovación en el mundo”, aseguró Alejandro Arias Salazar, jefe del pregrado en Mercadeo de la Universidad EAFIT y director de Mercadeo del Programa Kratos. 

Entre lágrimas y sonrisas de satisfacción terminó el reto solar europeo que, en últimas, se convirtió en las mejores 24 horas de experiencia de aprendizaje universitario para este grupo de estudiantes y profesores de la Institución, auspiciados por Postobón. 

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​Los integrantes del equipo Kratos EAFIT-Postobón después de la competencia.
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EAFIT participó en la creación de un mapa que muestra el riesgo sísmico en el mundo

Diciembre 13, 2018

En la elaboración del mapa en el que colaboró la Universidad participaron diversas instituciones y fue liderado por la fundación italiana Global Earthquake Model (GEM). 

Se trata de una herramienta que tiene en cuenta la probabilidad de que tiemble, las personas e infraestructuras expuestas y la capacidad de las edificaciones para resistir las fuerzas sísmicas. 

EAFIT hizo parte de la creación de un modelo único en el mundo, sintetizado en un mapa, en el que se muestra el riesgo sísmico a escala global, es decir, la probabilidad de que se generen pérdidas humanas y económicas por terremotos. “Existen mapas mundiales de amenaza, que representan la posibilidad de que ocurran sismos, pero no enfocados en el riesgo”, explica Ana Beatriz Acevedo Jaramillo, profesora del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad.   

Acorde con ese enfoque, este mapa da cuenta de la combinación de la amenaza −probabilidad de que tiemble−, exposición −personas e infraestructura expuesta− y vulnerabilidad −capacidad de las estructuras para resistir las fuerzas sísmicas−.  

Este trabajo, que fue presentado el 5 de diciembre en Pavía (Italia), es el resultado del esfuerzo entre diversas instituciones internacionales, liderado por la Fundación GEM (Global Earthquake Model), con la participación de la profesora Ana Beatriz y la colaboración de Daniela González González, estudiante del doctorado en Ingeniería de EAFIT, en la generación del modelo para Colombia.   

La principal contribución de Daniela se enfocó en el desarrollo de los modelos de exposición de Medellín, Cali y Bogotá, encargados de describir los activos que están expuestos en las urbes, en torno a la infraestructura y la ubicación de las personas, para determinar, por ejemplo, cuántos edificios se dañarían o cuánto dinero se perdería, entre otros temas. 

“Este es un insumo para que los gobiernos y los tomadores de decisión puedan crear planes de acción y de aseguramiento de los activos, además de ser un indicativo para empezar a generar estrategias de prevención y de manejo de desastres”, expresa la estudiante.   

De acuerdo con la profesora, la información utilizada para generar el mapa estará abierta al público, lo que permite que cualquier persona pueda usarlo para realizar evaluaciones del riesgo sísmico, que puedan ser útiles a la hora de tomar decisiones para aumentar la resiliencia ante sismos de la comunidad. 

Esos datos se refieren a los tres componentes necesarios para evaluar el riesgo, es decir, un modelo de amenaza sísmica, que indica con qué frecuencia e intensidad tiembla en un sitio; uno de exposición, relacionado con la distribución de la infraestructura y las personas del lugar; y otro de vulnerabilidad, que enseña la capacidad de las estructuras para resistir las fuerzas sísmicas.  “En este sentido es muy importante reconocer que toda la información que hay detrás del mismo (modelos de amenaza, exposición y riesgo), y el programa con el que se realizó el análisis, son libres y están disponibles para su uso”, afirma Ana Beatriz.  En su concepto, lo importante es tomar esta información y usarla para poder cuantificar el riesgo sísmico, de modo que los tomadores de decisión puedan tomar acciones para aumentar la resiliencia de las comunidades, ante los sismos. 

El estudio  

Desde hace cinco años Ana Beatriz Acevedo colabora con la Fundación GEM en distintas iniciativas, entre las que se encuentra el mapa, que fue el resultado de 10 años de trabajo de dicha entidad. “La colaboración inicial la hicimos con South America Risk Assessment (Sara project), que se realizó entre 2013 y 2015. Después, con la estudiante de maestría y luego de doctorado Daniela González, seguimos trabajando en el tema”, precisa.   

La docente menciona que, para elaborar esta investigación, hubo que conocer información geológica y de sismicidad, para generar el modelo de amenaza. Entre tanto, para el de exposición, se requirieron las características de los edificios de todos los países donde tiembla. Y, finalmente, en el de vulnerabilidad, fue necesario entender el comportamiento de cada tipo de edificación, al ser sometida a terremotos.  

GEM y EAFIT

En palabras de Ana Beatriz Acevedo, la Fundación GEM, sin ánimo de lucro y con sede en Italia, busca aumentar la resiliencia ante los terremotos en el mundo, de la mano de los sectores público y privado y, con base en la promoción del conocimiento sobre la evaluación del riesgo sísmico, de una manera abierta, y genera productos como programas, bases de datos, etc., de libre acceso, para que cualquier persona o entidad pueda realizar una evaluación del riesgo. El relacionamiento de EAFIT con GEM inició con la participación en el desarrollo de modelos de exposición y vulnerabilidad para Colombia y, el año pasado, realizaron, de manera conjunta, el evento Evaluación del riesgo sísmico y sus aplicaciones en la toma de decisiones, entre otras actividades que hacen parte de un acuerdo colaborativo gestado desde 2017. 

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Durante la presentación del mapa, en Italia, la profesora Ana Beatriz (en la imagen) presentó la charla Desarrollando una capacidad para la evaluación del riesgo sísmico y aplicaciones para las ciudades en Colombia, y participó con el póster Modelación del riesgo sísmico a nivel urbano en Colombia.
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Sin bata y con botas, así exploraron eafitenses el Parque Nacional Las Orquídeas

Abril 5, 2018

Profesores y estudiantes de EAFIT rastrearon, junto a integrantes de la Universidad de los Niños, la biodiversidad del Parque, especialmente la relacionada con mamíferos.

Como parte de la expedición crearon un documental que muestra, además de la aventura científica, el encuentro entre miembros de la academia con habitantes de comunidades indígenas y campesinas en el Suroeste de Antioquia. 

Llegar a Urrao (Antioquia) es poner pie en un paraíso oculto entre montañas. Para muchos, los meandros del río Penderisco conforman una visión que convierte a este municipio del Suroeste antioqueño en destino turístico principal. No obstante, para nueve estudiantes de Biología de EAFIT, este fue solo el peldaño inicial de una aventura científica al corazón de la selva, en una travesía registrada en el documental Sin bata y con botas: un diálogo de saberes en el Parque Nacional Natural Las Orquídeas. 

Y es que para Valentina Grisales, Mauricio Serna, Sara Velásquez, Yehimy Rueda, Juan Carlos Carrillo, Óscar Santiago Alzate, Francisco Nieto, Mateo Giraldo y Juan Manuel Martínez, estudiantes de Biología de la Universidad, esta iniciativa de investigación fue la oportunidad de colgar las prendas de laboratorio y emprender camino por trochas y quebradas, entre el corregimiento La Encarnación y la vereda Venados, a pie y a lomo de mula, en un recorrido de ocho horas de duración.  

El recorrido fue seguido de cerca por la cámara de Andrés Felipe Giraldo Cerón, periodista de la Universidad de los Niños EAFIT, quien relata que "durante todo el trayecto llovió y el equipo de grabación se mojó. Se hizo imposible usar el trípode y tocó hacer las tomas a pulso. Luego vino un ejercicio juicioso de reportero: no dejar pasar ningún detalle y tratar de hablar con los habitantes del parque, quienes no tienen un contacto muy frecuente con el exterior porque, a pesar de que viajan al pueblo y muchos han estado en Medellín, tienen una forma de vida de montaña".  

Quien despertó en los estudiantes el interés por los ecosistemas cercanos a Venados fue Juan Fernando Díaz Nieto, coordinador del semillero de Biodiversidad de EAFIT. Él dirigió los procedimientos metodológicos para tratar de recolectar y registrar la mayor cantidad posible de especies de mamíferos, aquellos que hasta entonces, mediados de 2017, hubiesen escapado al radar del Parque Nacional Natural Las Orquídeas. 

El docente asegura que "los mamíferos son el grupo biótico en el que me he especializado toda la vida y, afortunadamente, logré despertar el interés de por lo menos una decena de los quince estudiantes del semillero. En este mundo hay un desconocimiento muy grande de muchos grupos taxonómicos, en particular de los mamíferos, y en el parque hay un altísimo potencial para descubrir en dicho sentido".  

Juan Fernando, profesor del Departamento de Ciencias Biológicas, dependencia que junto a la Universidad de los Niños estuvo detrás de la producción del documental, comenzó este esfuerzo investigativo en el parque hace poco más de tres años, con recursos de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos), donde culminó sus estudios de doctorado en Ecología, Evolución y Comportamiento. Hoy, con alumnos del semillero, sigue adelante en su esfuerzo por encontrar y dar a conocer nuevas especies de mamíferos, con el apoyo económico de EAFIT.

Otros saberes 

Andrés Felipe Giraldo, guionista, realizador y editor de la pieza audiovisual, acompañó a los jóvenes del semillero durante doce de los veinte días que estuvieron en el parque. De esos, dedicó ocho a filmar no solo la naturaleza en su estado más puro sino también el proceso de armado de trampas, preparación de cebos y captura de sujetos de estudio. De esta experiencia obtuvo una gran cantidad de material cuya edición, para dar punto final al filme de doce minutos de duración, le tomó una semana y media. 

El periodista asegura haber hecho "cerca de veinte entrevistas a los lugareños, durante un taller que adelantaron con ellos los estudiantes. De esas, solo se rescataron dos. Es que, por su naturaleza, cuando uno pone una cámara frente a la mayoría de los habitantes del parque, obtiene un bloqueo total. Además, teníamos una idea clara del taller con la comunidad, pero había incertidumbre sobre cómo trabajar bien el tema del lenguaje audiovisual".  

Por eso, y por las condiciones del clima y del terreno, para él  fue también no solo una exploración estética sino también de las posibilidades del equipo que llevó: una cámara y una grabadora de audio.   

No obstante, el verdadero valor de esta aventura académica y de creación, en palabras de Ana María Londoño, jefa de la Universidad de los Niños, es que se trata de una iniciativa cuyo objetivo es "ponernos a hablar en clave de biodiversidad y permitirnos conocer zonas ricas en ecosistemas. Son lugares visitados por expertos cuyas investigaciones generan cambios en la ciencia. Eso es importante para nuestra dependencia, que busca hacer posible la comunicación de la ciencia y facilitar a la gente un contacto distinto con las formas de producir conocimiento científico". 

Pero también es relevante, según ella, que la academia se involucre con las comunidades en cuyo seno realiza sus investigaciones, y se muestre abierta al conocimiento sobre los territorios de los miembros de las mismas, para establecer diálogos entre diversos saberes, una apreciación que coincide con la del coordinador del semillero de Biodiversidad de la Institución.  

Al parecer del investigador, "en la academia somos muy buenos para abrirle la mente a los chicos desde una perspectiva global, pero aún muy occidental. Así que estar en contacto con quienes tienen otras formas de conocimiento, más tradicionales, hace que estos vean que el conocer va más allá de lo ofrecido en el aula". 

Dicho esfuerzo por ampliar los límites de la comprensión de los eafitenses, en términos académicos, sociales y culturales, recoge sus frutos cuando se escuchan opiniones como la de Ramón Pérez, habitante del parque natural, tras su interacción con los científicos. "Se me quedaron muchas cosas grabadas, sobre muchos animales que distingo de por acá. Yo he vivido aquí toda la vida, y ellos nos vienen a explicar para qué es todo esto. Lo importante es que tienen en cuenta a la comunidad", manifiesta Ramón. 

Sin bata y con botas

 Hace falta recorrer carreteras, senderos y trochas para llegar hasta la vereda Venados, un disperso grupo de casas de campesinos e indígenas embera katío perdidas entre el horizonte azulado de las montañas del Parque Nacional Natural Las Orquídeas. 

Estudiantes y profesores de EAFIT estudiaron los mamíferos de este parque y, junto a la Universidad de los Niños de la Institución, conversaron con quienes habitan la zona sobre la importancia de este grupo de animales. El registro audiovisual de esta investigación puede verse en el documentalSin bata y con botas: un diálogo de saberes en el Parque Nacional Natural Las Orquídeas. 

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La naturaleza en todo su esplendor quedó registrada en el documental, producido por la Universidad de los Niños y el Departamento de Ciencias Biológicas de EAFIT.

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Juan Fernando es ahora investigador del Museo Americano de Historia Natural

Abril 27, 2018

Al profesor Juan Fernando Díaz Nieto le fue otorgada la posición ad honórem de Research Associate (investigador asociado) por parte del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York (Estados Unidos).

El académico es docente en el Departamento de Ciencias Biológicas de EAFIT, y sus investigaciones sobre taxonomía, morfología y secuencias de ADN en mamíferos tropicales le permitieron, en 2016, descubrir nuevas especies de chucha.

En el término de una vida suceden muchos asuntos, y estos ocupan su lugar para ir formando una historia: un niño puede enamorarse del mundo mientras camina por los senderos de la finca familiar; interesarse por conocer más a fondo los mamíferos; iniciar sus estudios universitarios en biología; dedicarse a la docencia y la investigación, y, en algún momento de la trama, ser reconocido con la posición ad honórem de Research Associate (investigador asociado) por parte del Museo Americano de Historia Natural, ubicado en Nueva York (Estados Unidos). 

Este relato, en particular, puede ser contado por Juan Fernando Díaz Nieto, coordinador del semillero de Biodiversidad de EAFIT y docente del Departamento de Ciencias Biológicas de la Institución, quien recibió esa distinción por parte de la entidad neoyorquina debido a sus avances en el conocimiento de la sistemática (estudio para reconocer la diversidad biótica del planeta y sus relaciones evolutivas), y sus trabajos colaborativos con investigadores de la misma. 

Para aquellos que trabajan en el campo de la biología comparativa esta posición es, en palabras de Juan Fernando, de mucho prestigio, “pues se otorga a investigadores con una importante contribución al campo de la sistemática. Esta posición facilita la colaboración, tanto en financiación como en logística, asociada al museo. Durante las visitas al lugar seré un miembro activo de la comunidad investigativa y recibiré un tratamiento especial en cuanto al acceso a colecciones y recursos”.  

Tener al alcance más y mejor información se traduce en mayor producción investigativa y la posibilidad de publicar artículos académicos en las revistas indexadas del museo, cuyo prestigio es enorme en el ámbito mundial. Además, se facilitará la colaboración entre el museo y EAFIT, ya que, a partir de la colaboración activa con sus pares en los Estados Unidos, Juan Fernando puede abrir las puertas a nuevos proyectos de investigación para docentes y estudiantes, así como a más recursos logísticos y académicos.  

Todo esto, fruto de una relación que el docente inició en 2008 con el Museo Americano de Historia Natural, tras obtener una beca para visitar varios museos en el país norteamericano. “Allí conocí a Robert S. Voss, curador de mamíferos de esa institución —recuerda Juan Fernando—. Él es uno de los más grandes expertos en diversidad de mamíferos del trópico americano, e iniciamos una activa discusión al respecto. Luego, en 2009, empecé mi doctorado en la Universidad de Minnesota, lapso en el que trabajamos mucho de la mano”. 

Pasión por la vida 

Desde niño, Juan Fernando sintió inclinación por conocer la biodiversidad y explorar la naturaleza. Él cuenta que salía a recorrer montes y quebradas de una finca familiar en Cundinamarca, y eso le facilitó elegir la biología como carrera profesional. Ya en la universidad se dedicó al estudio riguroso de los mamíferos en Colombia, y empezó su trabajo de campo y de museo para aprender cómo capturarlos y analizarlos. También se dedicó a aumentar sus conocimientos en morfología, anatomía y caracteres para identificar especies. 

“Desde que recuerdo, he sentido un particular afecto por los mamíferos. Sin embargo, solamente fue hasta iniciar los estudios superiores que me fascinaron los marsupiales. Cuando inicié el trabajo de campo me di cuenta de que muchas especies de chuchas eran extremadamente similares en el ámbito externo y que su identificación no era tarea fácil. Por ello inicié el juicioso proceso de leer artículos de taxonomía, y supe que la identificación precisa de las especies de pequeños mamíferos se basa en detalles anatómicos que podrían parecer mínimos”. 

Esto le permitió reconocer cinco especies de chuchas, dos de ellas con algún grado de amenaza de extinción, en donde se creía que solo existía una especie con poca relevancia para la conservación de la fauna tropical.  

Valentina Grisales Betancur, quien hace parte del semillero de investigación en Biodiversidad de EAFIT, resalta la capacidad del docente pasa encender en sus alumnos el amor por la investigación, a quienes inspira por su manera de hacer las cosas y abordar la biología. “Él nos deja ser como estudiantes y biólogos —asegura—. De hecho, fue en su primera salida de campo, en Anorí (Antioquia), que vio de cerca, por primera vez, una chucha que habían capturado y dijo que eso tan hermoso lo tenía que estudiar mejor, y lo mismo me pasó a mí luego con los murciélagos”. 

Y es que las horas que pasó frente a un microscopio, observando cráneos y dientes de mamíferos, alimentaron su espíritu curioso y ávido de conocimiento para transmitir luego lo aprendido a quienes se deciden a escucharlo con atención en el aula de clase, y seguir sus movimientos en las salidas de campo a diversos lugares de la geografía colombiana. A sus estudiantes en EAFIT los considera unos apasionados innatos por la biodiversidad, y personas dedicadas al estudio. 

Y el sentimiento es recíproco, de acuerdo con lo que personas como Mauricio Serna González, estudiante de Biología en EAFIT e integrante del semillero, refieren cuando de les pregunta sobre el docente. 

“Él nos entrega a todos las bases para ser excelentes biólogos, y su interés es el de formar gente muy buena en este campo del conocimiento, brindarnos las herramientas que nos permitan diferenciarnos. Enseña hasta donde cada quien desea llegar, y siempre esta dispuesto a guiar y a acompañar”, asegura el alumno. 

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Juan Carlos Luján Sáenz
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Como investigador asociado del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, el profesor Juan Fernando Díaz podrá abrir las puertas a futuras colaboraciones y más recursos para investigaciones adelantadas por estudiantes y docentes eafitenses.

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Hay vestigios de la guerra en la geografía colombiana

Julio 31, 2018

El geólogo eafitense Miguel Ángel Tavera ha investigado los rastros que ha dejado en la geografía del país el conflicto armado. 

A partir de sus hallazgos trabaja en una iniciativa empresarial que pretende generar contenidos científicos y educativos para las comunidades rurales en torno a la conservación natural.

La bota de la guerra ha dejado huella en la geografía de Colombia. Es una bota que tiene rastros no solo en el impacto de la actividad humana sobre la naturaleza, sino también en las presiones sociales al territorio a causa de los enfrentamientos y en la explotación de los recursos naturales. Así lo señala el geólogo Miguel Ángel Tavera, egresado de EAFIT e investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad, quien adelanta una iniciativa para la generación de conocimiento y apropiación científica en las comunidades rurales. 

El proyecto se llama Geografía de la guerra, y nace de un proceso de investigación relacionado con la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente, que el eafitense ha desarrollado a lo largo de su carrera como geólogo y plantea como una necesidad debido a la ausencia de plataformas educativas y de divulgación científica en torno a esta temática. La idea es ofrecer servicios y productos –como consultorías y plataformas en internet– que propicien la apropiación del conocimiento de los recursos naturales en comunidades rurales para aportar a superar los impactos de la guerra en la geografía.  

“Me fui dando cuenta de que los conflictos sociales que hay en Colombia nacen por presiones al territorio, ya sea por agua, tierra, minería o cultivos. Los problemas sociales del país están muy relacionados con la naturaleza y la importancia de esto pasa por generar conocimiento y apropiar a las mismas comunidades que poseen los recursos naturales”, expresa Miguel Ángel, experto en geomorfología, una rama de la geografía que estudia las formas de la superficie terrestre para entender su origen y su comportamiento. 

Sus conocimientos sobre el tema lo llevaron a plantear Geografía de guerra, un proyecto que está desarrollando con la Dirección de Innovación EAFIT y que busca consolidarse como una plataforma con fuerte componente científico, partiendo de la necesidad que existe en los territorios rurales por la falta de acceso a la información. 

Una de las hipótesis que sustentan la iniciativa es que la conservación de los recursos naturales, que influye  en el comportamiento de los seres humanos, es vital para el desarrollo sostenible del país, de sus regiones. Por eso la necesidad de llevar conocimiento científico a las diferentes comunidades para la apropiación de los paisajes y de los recursos que poseen, de manera que se garantice un equilibrio entre la naturaleza y la sociedad. 

Nuevo escenario 

El escenario en el que se desarrolla esta idea es inédito. Así lo considera Jorge Giraldo Ramírez, decano de la Escuela de Humanidades de EAFIT, quien opina que proyectos de investigación e iniciativas para la divulgación como estos se presentan en un escenario nuevo para el país, pues el posacuerdo –tras el acuerdo de paz firmado entre la exguerrilla de las Farc y el Gobierno Nacional- abre nuevas oportunidades para la investigación científica.  

“En este escenario se abre la posibilidad de llegar con la antropología social, la historia local y regional a zonas que fueron inaccesibles por muchos años para los investigadores. En los últimos años se había perdido esa oportunidad. El escenario es propicio para el desarrollo de estos proyectos y es necesaria la convergencia de sensibilidades para que la empresa mantenga una relación estrecha con el mundo académico”, destaca el Decano. 

Este nuevo panorama ofrece la más facildiad para abre la posibilidad llegar con conocimiento a más comunidades pues, como indica Miguel Ángel, la relación entre guerra y geografía tiene temas que ocurren principalmente en la ruralidad. “La personas del campo, que tienen los recursos a la mano, que son finalmente las tenedoras del recurso natural, son las que menos entienden que es lo que está pasando con lo que tiene ahí al lado”, señala el investigador. 

Regiones de Antioquia como el Oriente, el Suroeste y Urabá, que han sido escenario de procesos y conflictos territoriales por el conflicto armado, son algunos ejemplos de cómo la geografía se ha relacionado con los enfrentamientos armados, ya que los mayores impactos se han consolidado precisamente en territorios con acceso a recursos naturales.  

“Colombia a nivel geológico es un país demasiado complejo y diverso. Su relieve ha sido un factor condicionante para la guerra y, en parte, determinante del atraso. Cuando uno pone la lupa, este país tiene condiciones naturales únicas; somos un país tropical, eso hace que el clima sea especial y nos regule todas las formas del paisaje. Esas combinaciones han hecho que la topografía, aparte de bonita, sea inaccesible ", concluye el geólogo Miguel Ángel. 

Apoyo para la innovación 

Geografía y guerra es una de las iniciativas empresariales que nace de un proyecto de investigación con componentes de divulgación científica y educativa que recibe la asesoría de Innovación EAFIT a través del Programa de Acompañamiento a Nuevos Empresarios. Lady Giraldo, coordinadora en este programa, explica que el proyecto busca desarrollar plataformas para el intercambio de procesos sociales y productos como podcast educativos, consultorías en procesos ambientales, capacitaciones y campañas educativas, entre otros productos y servicios. 

El programa de acompañamiento está enfocado en guiar y apoyar iniciativas basadas en procesos de investigación y con eso se pretende que estas iniciativas tengan un mayor impacto y transformen la sociedad, como ocurre con la iniciativa de Miguel Ángel Tavera.  

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Geografía de la guerra se presenta como una herramienta educativa para la divulgación relacionada a la conservación natural y el conflicto armado en Colombia. Foto Róbinson Henao. 
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EAFIT recibe esta semana los Clubes de Ciencia

Comenzaron en el país los Clubes de Ciencia, con la participación de unos 1200 estudiantes y 120 investigadores.

La Universidad acoge a ocho de los 15 clubes, cuyas labores de investigación se adelantarán en Medellín durante esta semana. 

Con el fin de sembrar la semilla del amor por la ciencia en los más jóvenes inició el martes 27 de junio el programa Clubes de Ciencia, en el que cerca de 1200 estudiantes, de los grados noveno, décimo y undécimo de instituciones educativas oficiales del país, unen sus ganas de aprender a los conocimientos de 120 investigadores que cumplirán, durante toda esta semana, el papel de instructores en la búsqueda de soluciones a retos cotidianos.

"En Medellín hay 15 clubes, 8 de estos en EAFIT, trabajando también con estudiantes de primeros años de instituciones de educación superior asociadas, en su mayoría, a Sapiencia, y becados por el Fondo EPM —explica Andrés Felipe Vera Ramírez, uno de los organizadores de Clubes de Ciencia—. Se trata de jóvenes que en su día a día tienen algún contacto con la ciencia y la tecnología, pero no disponen todo el tiempo de laboratorios y herramientas".

En esta tercera edición se ofrecerán talleres intensivos en los 60 clubes distribuidos en Bogotá, Bucaramanga, Cali, Manizales, Medellín, Neiva, Palmira, Pereira, Arauca, Guajira y Túquerres, gracias al respaldo conjunto de Colciencias; Sena; Ruta N; Sapiencia; Fundación Manuelita, y las universidades EAFIT, Cooperativa de Colombia, de Antioquia, de Caldas, de los Andes, Nacional, de Nariño, Tecnológica de Pereira, Industrial de Santander y del Valle.

EAFIT, según Pilar Aubad López, coordinadora estratégica de la Universidad de los Niños, "acoge ocho de los grupos y pone a su disposición, como instructores, a los investigadores colombianos Daniela Rojas Osorio y Oswaldo José Parada. También facilita los laboratorios y otros espacios del campus; apoya la logística, y realiza acompañamiento conceptual. Ponemos la infraestructura para que los chicos desarrollen su proyecto durante toda la semana y, este sábado (1 de julio), seremos la sede para la feria de clausura en Medellín, con la participación de los 15 clubes".

Uno de los principales objetivos del programa es acercar a los jóvenes interesados en la ciencia a aquellos espacios a los que no suelen tener acceso y, en palabras de Andrés Felipe, mostrarles lo que pueden hacer en los mismos. Esa tarea la cumplen los instructores (investigadores colombianos o extranjeros que adelantan sus proyectos en las principales universidades de los Estados Unidos, Bélgica, Holanda, España, Argentina, México, Brasil, entre otros países) y los coinstructores (investigadores en ejercicio en universidades colombianas).

"Los instructores y coinstructores tienen el más alto nivel académico, a pesar de ser muy jóvenes —señala Andrés Felipe—. La mayoría tienen maestría y cursan doctorados y posdoctorados. No todos son colombianos, pero están vinculados de alguna manera con el país, hablan español y han tenido cercanía con Clubes de Ciencia".

Semillas y frutos

El gran reto para los Clubes de Ciencia es conectar las diferentes ramas del conocimiento a través del trabajo conjunto entre científicos con diversas formaciones, culturas y enfoques, un ejercicio que se enriquece luego al juntar los diferentes clubes y los estudiantes de todas las instituciones participantes. No se trata, según los organizadores, de generar interacciones de pocos minutos, sino de generar verdadero conocimiento a través de un esfuerzo conjunto de investigación de varios días de duración.

"Se adelantan trabajos prácticos sobre casos y hechos reales, con un mínimo de teoría —asegura el organizador de Clubes de Ciencia—. Los instructores traen propuestas de retos que permiten a los jóvenes empezar a entender para qué sirve la ciencia, cómo se conectan, por ejemplo, las matemáticas con la física, la química o la biología, y comenzar a explorar lenguajes diferentes como el de los números o el del código para programar computadores".

Los promotores de esta iniciativa se sorprenden todos los días con los frutos que arroja el trabajo con los jóvenes, a quienes se les pretende mostrar referentes en el campo de la ciencia y la investigación, mientras se busca lograr que alguno de ellos sirva como inspiración para una vida dedicada a responder las preguntas planteadas por fenómenos físicos, químicos y biológicos.

Eso lo tiene claro Cristian Santa, investigador de la Universidad de Massachusetts e instructor del programa, para quien el sentido de este esfuerzo está en la posibilidad de retribuir: "yo estudié ciencias porque estando en bachillerato conocí a alguien que me inspiró, me dio un poquito de su amor por la química, y eso se va contagiando. Salir del país y desarrollarme como científico es una meta personal y un logro. Pero poder volver y hacer lo mismo, tratar de inspirar a estos pelaos a que tengan carreras de investigación, es lo que siempre esperé cuando decidí ser investigador".

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​Sembrar la semilla del amor por la ciencia en estudiantes de los grados noveno, décimo y undécimo es uno de los objetivos de los Clubes de Ciencia. La imagen corresponde a la presentación en el Auditorio Fundadores de EAFIT el martes 27 de junio.
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En EAFIT clasificaron el perfil del milenial colombiano

La investigación fue desarrollada por la unidad académica de Alta Dirección de EAFIT, que desde 2015 acompaña a empresas y directivos en su formación de conocimiento aplicado.

Los resultados del estudio, presentado el jueves 30 de noviembre, permitirán a las compañías delinear un perfil propio y gestionar de mejor manera la carrera de los mileniales en el país.

En Colombia existen cuatro tipos de mileniales, caracterizados por su nivel de ingreso salarial, las obligaciones familiares y el grado de formación educativa. Así lo determinó un reciente estudio realizado por expertos del Equipo Multidisciplinario de Investigación de EAFIT, que fue presentado la noche del jueves 30 de noviembre.

El informe Los millennials en Colombia. Una aproximación a su perfil y caracterización organizacional, se desarrolló dentro de la unidad académica de Alta Dirección, dependencia de la Universidad que ofrece programas abiertos y cerrados a directivos y empresas de alto nivel en Latinoamérica. Ya que gran parte de la literatura sobre los mileniales o Generación Y, como se les conoce, proviene de investigadores estadounidenses y europeos, este estudio en particular se enfocó en los jóvenes del país para descubrir los rasgos propios de la personalidad de los mileniales colombianos.

“Es una responsabilidad que tiene EAFIT con el empresariado del país y la región, no solamente en términos del servicio tradicional de provisión de la enseñanza en el ámbito de pregrado y posgrado, sino mediante la generación de otro tipo de conocimiento, que pase por los canales, los métodos, el rigor de la investigación científica y que permita encontrar respuestas, poder validar teoría e ilustrar puntos que desconocemos, sobre todo que permita tener mejores herramientas para la gestión de las organizaciones en el entorno competitivo que hoy tenemos”, expresó Manuel Acevedo Jaramillo, decano de la Escuela de Administración, durante la presentación del informe.

La investigación tuvo la participación de 11 empresas colombianas, en las principales ciudades del país. Se respondieron 2516 encuestas por parte de los colaboradores y las compañías suministraron información de 3113 personas. El estudio, además de definir el perfil del milenial, destaca sus características sociolaborales y sus hábitos.

Los resultados, expresan los investigadores, desestiman la edad como un referente clasificatorio. “Nos preguntamos si solamente por la edad es posible definir al milenial. La información que nos viene normalmente es de Europa o Norteamérica, y nos da una serie de características que todos conocemos porque hay mucha difusión al respecto. Pero al momento de ver nuestra realidad, el contexto sociocultural con los problemas económicos y la coyuntura política en la que estamos, no podemos solamente afirmar que por tener entre 19 y 37 años todos los mileniales son iguales. Esta fue una pregunta que surgió por parte de los empresarios”, señala el investigador principal Diego René Gonzales Miranda, magíster en Administración y doctor en Estudios Organizacionales.

Los otros profesionales vinculados al proyecto son Óscar Gallo Vélez, Gustavo Adolfo García Cruz y Juan Pablo Román Calderón como co-investigadores y Jorge Esteban Giraldo, profesor empresario de Alta Dirección.

Según la clasificación realizada por el estudio, el milenial colombiano Tipo A es un individuo con salario alto, sin obligaciones familiares y con alto nivel de formación profesional. El Tipo B tiene un salario proporcional a su jerarquía en la organización y se espera de él un ascenso seguro. El Tipo C, en cambio, es una persona con salario y cargo bajo, sin obligaciones familiares y una formación educativa media. El Tipo D, por su parte, tiene un salario bajo y responde a algún tipo de obligación familiar.

“Hay diferencias, algunas sutiles y otras significativas que hay que tener presente. Nosotros lo vemos en la organización, nos ha tocado hacer un cambio en nuestros planes de beneficio, de auxilios, en los estilos de trabajo. Nos ha tocado desarrollar demasiado el liderazgo para entender que hay una gran diversidad y que se deben precisamente desarrollar capacidades para gestionar la diversidad, que creo que es lo que las organizaciones deben hacer en este momento”, dijo Damaris Giraldo Marín, gerente de desarrollo humano y organizacional de Nutresa.

En cuanto a las características sociolaborales, la investigación señala que una tercera parte de lo mileniales colombianos tienen educación técnica-tecnológica (34,1 por ciento), mientras que el 26,7 por ciento cuenta con estudios universitarios y 16,7 por ciento con posgrados. Los indicadores, de manera general, reflejan que los mileniales en Colombia tiene en promedio 28 años, son más mujeres que hombres, cuentan con estudios técnicos y tecnológicos, son de estrato bajo y medio, y se caracterizan por ser solteros y no tener obligaciones familiares.

“Es una oportunidad muy grande para nosotros desde las empresas tener este tipo de insumos, porque venimos con las bases de estudios de Estados Unidos, economías muy diferentes. Tener un estudio más aterrizado para Colombia es algo bastante interesante. Algo que toca mucho las compañías es que debemos reflexionar sobre los modelos de liderazgo, el tema de la diversidad, la valoración de las diferencias, que tiene que ver con temas generacionales y de formas de pensamiento”, expresó Juan Carlos Becerra, director de personal del grupo Bimbo para Latinoamérica.

Frente a los rasgos actitudinales y, en comparación con la generación X (nacidos entre 1965 -1980), el estudio apunta a que no existe una diferencia muy marcada entre estas dos generaciones en Colombia. En relación con las intenciones de dejar la organización o cambiar de trabajo, las pretensiones de los mileniales son menores. A su vez, poseen un mayor grado de autodeterminación que cualquier otra generación, concluye el estudio.

“No teníamos tan clara esa segmentación en Colombia de los mileniales. Nos lleva en términos de formación a hacer una segmentación mucho más detallada, casi a hacer prácticas y programas individuales. Con esto se empieza a entender una cantidad de comportamientos, y nos reta a las áreas de talento y gestión humana a enfrentar de formas distintas el manejo de las generaciones”, manifestó Sergio Osorio Hurtado, vicepresidente administrativo del grupo Argos.

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​Según el estudio, los mileniales colombianos se vinculan con contrato indefinido a las empresas alrededor de 3,2 años. La imagen corresponde a la presentación del informe.
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Altos y bajos en la calidad de vida de Medellín en 2016

El año pasado se redujo la desigualdad y se destacó la inversión en educación, mientras que aumentaron los homicidios y las denuncias por hurto en vía pública.

Así se conoció en la divulgación del Informe de Calidad de Vida de Medellín 2016, que presentó el programa Medellín Cómo Vamos la mañana de este viernes 23 de junio.​

La reducción de los índices de pobreza extrema y una mayor inversión en el sector educativo fueron algunos de los indicadores que presentaron los avances más importantes el año pasado en la capital de Antioquia, según los resultados del Informe de Calidad de Vida de Medellín 2016, socializados por el programa Medellín Cómo Vamos (http://www.medellincomovamos.org/) la mañana de este viernes 23 de junio.

En cuanto a desigualdad, el informe indica que entre 2015 y 2016 se redujo en 2.24% el índice de Gini en la ciudad, mientras los niveles de pobreza también bajaron, de 3.3% a 2.9%, en ese mismo período de tiempo.

La educación, por su parte, fue el primer rubro de inversión pública el año pasado, con 30.3 por ciento del gasto de inversión, y se destaca que Medellín fue la segunda ciudad de mayor avance en las pruebas Pisa entre 2009 y 2015, después de Manizales. 

En la presentación también se divulgó que entre los mayores retos que debe afrontar la administración municipal está la contaminación del aire por concentración de material particulado, pues en 2016 las concentraciones de PM10 en el Valle de Aburrá permanecieron estables, pero aumentaron las de PM2.5, en un año que tuvo más picos de contaminación del aire que 2015. 

El empleo también es considerado un desafío, ya que la tasa de desempleo continúa siendo una de las más altas del país. Los datos indican que esa tasa pasó de 10.5 en 2015 a 10.7 por ciento en 2016, que el empleo informal aumentó, y que la tasa de desempleo juvenil en ese mismo año fue de 17.4 por ciento.

“Nuestros indicadores buscan que sean de resultado en su mayoría, para poder medir el impacto. No estamos haciendo un seguimiento a la gestión de la administración en términos, por ejemplo, de construcción de nuevas escuelas o infraestructura, sino sobre cómo eso finalmente impacta en la calidad de vida del ciudadano”, expresó Piedad Patricia Restrepo, directora de Medellín Cómo Vamos, una alianza multisectorial que monitorea y evalúa la inversión pública, las políticas y los programas de la Alcaldía Municipal y el Área Metropolitana.

El informe de la calidad de vida se realiza anualmente para evaluar los indicadores y medir los resultados dentro de los principales sectores de inversión que influyen en la calidad de vida de los ciudadanos, tales como pobreza, educación, salud, empleo, vivienda, seguridad ciudadana, medio ambiente, finanzas públicas y competitividad, entre otras.

Durante la presentación de los resultados también se realizó una conversación en la que participó Federico Gutiérrez Zuluaga, alcalde Medellín, quien ha sido parte de las mesas temáticas para conocer en detalle los avances y retos dentro de su plan de gobierno.

“El criterio de inversión es de acuerdo con las necesidades de la ciudad. ¿Qué pasó en 2016? La ciudad recibió menores ingresos y cuando uno mira la dependencia que tiene una ciudad como Medellín de lo que pase con EPM pues se muestra básicamente a dónde va y dónde no va inversión. Tenemos menos plata y cuando recibimos la ciudad encontramos un nivel de deuda en 78 por ciento”, manifestó el mandatario.

Recomendaciones y desafíos

El contexto para la inversión pública durante el año 2016 no fue favorable para Medellín. Y esto se vio reflejado, explican los técnicos del programa, en cerca de 435.000 millones de pesos menos de inversión en términos reales entre 2015 y 2016.

Esto significó que la ciudad, en materia de inversión pública per cápita, perdiera el primer lugar que ocupaba en Colombia desde 2008.

“Casi todos los sectores sintieron esta menor inversión. La reducción más significativa fue en equipamiento. Por el contrario, de forma positiva, educación tuvo casi 50.000 millones más de inversión con respecto al año anterior”, dijo Piedad Patricia Restrepo.

En seguridad ciudadana, una de las principales apuestas del gobierno local, las cifras evidencian que entre 2015 y 2016 la tasa de homicidios pasó de 20.13 muertes por cien mil habitantes a 21.5, las denuncias por hurto en vía pública subieron de 7.570 a 11.315, mientras que las que se hicieron por extorsión crecieron a 302 en 2016 frente a 243 en 2015, pero por debajo de las 310 de 2014.

“Entre las recomendaciones generales para la ciudad, está cambiar el modelo de gestión de lo público, con una gestión más activa de los recursos municipales, pues dependemos mucho de la coyuntura de las transferencias de EPM. Hay que completar el ciclo de la política pública, con evaluación técnica de impacto a las principales apuestas municipales, tener un mayor conocimiento del territorio y un trabajo de mayor articulación en el ámbito metropolitano, pues eso tiene todo sentido en el hábitat urbano”, señaló Piedad.

Como parte de las mesas de trabajo con la Alcaldía de Medellín, el programa Medellín Cómo Vamos organizará un segundo encuentro para conocer las impresiones del alcalde Federico Gutiérrez frente a este informe de calidad de vida.

Este espacio de socialización se realizará el próximo 14 de julio.

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Alejandro Gómez Valencia 
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La imagen corresponde a la fotografía del Alcalde de Medellín en evento de la Cámara de Comercio
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​Medellín Cómo Vamos cuenta con la participación de entidades como EAFIT, la Fundación Proantioquia, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, El Colombiano, Comfama y Comfenalco. ​
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