Investigadores revelan la diversidad oculta de los bosques andinos de Antioquia

Julio 9, 2026

Una investigación liderada por EAFIT encontró que los bosques andinos del suroeste antioqueño albergan comunidades de plantas completamente diferentes incluso cuando están separados por apenas unos kilómetros. El hallazgo evidencia que cada fragmento de bosque aporta una biodiversidad única e irremplazable.

Los resultados fortalecen la necesidad de replantear las estrategias de conservación en los Andes Tropicales, uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta. El estudio destaca que proteger pequeñas áreas y promover prácticas sostenibles es clave para preservar especies, regular el clima y garantizar la disponibilidad de agua.

La investigación demuestra que no hay dos bosques andinos iguales: cada fragmento aporta una riqueza biológica propia que no puede reemplazarse.  En la imagen la profesora Camila Martínez, junto a un roble Quercus humboltii, en la reserva Natural El Globo, Támesis, Antioquia, durante el proceso de investigación.

A simple vista, dos bosques separados por pocos kilómetros podrían parecer idénticos. Pero la ciencia demuestra que no lo son. En los Andes Tropicales, que se extienden por varios países de Sudamérica, cada fragmento de bosque alberga especies distintas y desempeña un papel irremplazable en el equilibrio de los ecosistemas. Ese es uno de los principales hallazgos de una investigación liderada por EAFIT en colaboración con investigadores de la Universidad de Antioquia, que aporta nuevas evidencias para orientar las estrategias de conservación en una de las regiones más valiosas y amenazadas del planeta.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron ocho parcelas permanentes de bosque en el Distrito Regional de Manejo Integrado Cuchilla Jardín-Támesis, en el suroeste antioqueño. Aunque la distancia máxima entre los sitios estudiados era de apenas 20 kilómetros, encontraron que cada uno albergaba comunidades de plantas heterogéneas. "Vimos que nuestras floras a nivel de especie eran completamente diferentes. Eso tiene muchas implicaciones para la conservación y la ecología porque este tipo de estudios requiere muchos datos y rara vez se hace a una escala tan pequeña. Nuestro muestreo mostró cómo, en apenas unos kilómetros, el bosque cambia muy rápidamente", explica Camila Martínez Aguillón, Bióloga y profesora de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

Precisamente, esa diversidad a pequeña escala es la que hace que cada porción de bosque tenga un valor único. El estudio demuestra que no basta con proteger grandes extensiones: incluso pequeños fragmentos conservan especies e interacciones ecológicas que difícilmente pueden encontrarse en otros lugares. Perder uno de ellos puede significar la desaparición de una parte irremplazable de la biodiversidad y de funciones esenciales como la regulación del clima, la disponibilidad de agua y el equilibrio de los ecosistemas.

Los bosques estudiados hacen parte de los Andes Tropicales, el hotspot de biodiversidad más rico del planeta. Este término se refiere a un territorio con una concentración excepcional de especies endémicas y, al mismo tiempo, altamente amenazado por la pérdida de su hábitat. Los Andes Tropicales albergan más de 34.000 especies de plantas y animales, cerca de la mitad exclusivas de esta región, por lo que han sido reconocidos como la "reserva biológica de la humanidad".

Conservar la diversidad

La investigación también aporta herramientas para mejorar las estrategias de restauración ecológica y la planificación territorial. Según Nicolás Pinel Peláez, profesor del área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, uno de los principales aportes del estudio fue evidenciar que un paisaje aparentemente uniforme es mucho más complejo de lo que parece. "Esto hace un llamado a la necesidad de tener en cuenta las condiciones microclimáticas y locales en el diseño de acciones de restauración, las cuales no pueden pensarse de manera prescriptiva a nivel de ecosistema, sino que requieren atención al detalle", explica.

Los resultados también representan un llamado de atención frente a los efectos del cambio climático y otras presiones humanas sobre los bosques andinos. La pérdida de cobertura vegetal, la expansión de la frontera agrícola y las alteraciones en los patrones de lluvia amenazan estos importantes lugares. Para los investigadores, conservar estos bosques significa también proteger servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades que habitan los Andes.

Por su parte, Sebastián González Caro, profesor del Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia, resalta que el estudio obliga a replantear la forma en que se diseñan las estrategias de conservación. "En términos de planificación territorial, estos resultados sugieren que los sistemas de áreas protegidas deberían incluir un mayor número de áreas representativas, incluso si algunas son relativamente pequeñas, para garantizar la conservación de más especies y poblaciones viables. De igual forma, la selección de zonas destinadas a actividades humanas, proyectos de desarrollo o medidas de compensación ambiental debe evaluarse cuidadosamente", señala.

Para Ana María Rueda Urrego, bióloga y joven investigadora que participó en el proyecto, el mensaje principal es claro: "Nos dimos cuenta de que, para conservar, hay que proteger todo lo que sea posible, porque cada bosque es diferente y cada uno es muy valioso. Además, estos datos nos permiten saber cómo son los ecosistemas de referencia y orientar mejor las acciones de restauración y conservación".

Además de ampliar el conocimiento sobre uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta, el estudio ofrece información útil para la toma de decisiones ambientales y reafirma que la conservación no depende únicamente de crear áreas protegidas. También exige integrar la investigación científica, la planificación del territorio y el trabajo conjunto con las comunidades. En un país donde gran parte de la población vive en los Andes, proteger estos bosques significa igualmente preservar el agua, el clima y la biodiversidad que sostienen la vida cotidiana.

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EAFIT presenta Potencia E, un modelo pionero para financiar la educación superior

Julio 1, 2026

Se trata de un fondo de financiamiento mixto que combina filantropía e inversión de impacto para ampliar el acceso y la permanencia en la educación superior. Su modelo permite financiar hasta el 100 % de la formación, confiando en el potencial de jóvenes con alto desempeño académico que enfrentan barreras económicas.

La iniciativa busca movilizar recursos de inversionistas y aliados para construir un modelo sostenible que genere impacto social de largo plazo. En sus primeros tres años proyecta beneficiar a 225 estudiantes y hacer seguimiento a su trayectoria académica, inserción laboral y movilidad social.
 

Cuando el talento encuentra oportunidades, la educación deja de ser únicamente un proyecto individual para convertirse en un motor de transformación social. Bajo esa premisa, EAFIT presentó Potencia E, un fondo de financiamiento que combina capital filantrópico e inversión de impacto para ampliar el acceso y la permanencia en la educación superior. La iniciativa busca movilizar recursos de aliados e inversionistas para apoyar a jóvenes con alto potencial académico que hoy enfrentan barreras económicas, mediante un modelo sostenible que financia hasta el 100 % de su formación a través de Acuerdos de Ingreso Compartido (AIC) mixto.

"Potencia E es un nuevo vehículo para seguir conectando el talento con las oportunidades. Gracias a este modelo seguimos innovando para que más jóvenes puedan acceder a la educación superior, integrando el aporte de la Universidad, los estudiantes, los filántropos y los inversionistas. Con ello buscamos que más personas puedan cumplir su propósito de convertirse en profesionales y seguir aportando a la sociedad", afirma Isabel Cristina Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos de EAFIT.

En su etapa inicial, Potencia E proyecta beneficiar a 225 estudiantes durante sus primeros tres años y realizar un seguimiento permanente a indicadores como permanencia académica, graduación, inserción laboral y movilidad social, con el fin de conocer el impacto del modelo a lo largo de la trayectoria de los beneficiarios.

La propuesta reúne dos tipos de capital. Por un lado, recursos filantrópicos que se destinan a becas y, por otro, inversión de impacto, cuyos aportantes reciben un retorno financiero asociado al desempeño laboral futuro de los estudiantes. “De esta manera, el capital puede reinvertirse y seguir financiando nuevas generaciones, consolidando un modelo de largo plazo para la educación superior”, afirma María Clara Ceballos, jefa de Filantropía e Inversión de Impacto de EAFIT. En esta primera etapa, el fondo cuenta con el respaldo de Fundación Bancolombia y Fundación Bolívar Davivienda, organizaciones que participan como aliados estratégicos para poner en marcha el modelo y contribuir a su consolidación.

Entre sus principales ventajas, Potencia E permite que los estudiantes concentren sus esfuerzos en el proceso formativo sin la presión inmediata de la financiación, ofrece pagos ajustados a la capacidad económica de cada beneficiario y amplía las oportunidades para jóvenes que hoy no pueden acceder a un crédito tradicional o a una beca del 100 %.

Una respuesta a las barreras económicas

El modelo parte de una realidad que la Universidad ha identificado en sus programas de apoyo económico: actualmente, solo el 27 % de los estudiantes que se postulan a las diferentes alternativas de financiación y becas logra acceder a ellas y, aun cuando son seleccionados para una beca, el 61 % decide no hacer uso del beneficio, principalmente por las barreras económicas que les impiden asumir el porcentaje restante de la matrícula o acceder a otros mecanismos de financiación.

En este sentido, Potencia E está dirigida a dos perfiles de beneficiarios. “Por un lado, los estudiantes semilla, jóvenes que aspiran a ingresar por primera vez a la educación superior y requieren apoyo para financiar sus estudios. Por otro, los estudiantes rescate, quienes cursan los últimos semestres de su carrera y enfrentan riesgo de deserción por dificultades económicas”, explica Verónica Vallejo, líder de Inversión de Impacto y Proyectos Especiales de EAFIT. Con esta doble estrategia, el fondo busca fortalecer tanto el acceso como la permanencia, dos retos fundamentales para ampliar las oportunidades educativas.

"Colombia necesita jóvenes preparados para lo que viene en el futuro; necesita cadenas productivas robustas que puedan responder a la demanda del mundo y a la demanda local. Esto es algo que teníamos que hacer con un aliado de confianza como EAFIT", afirma María Camila Osorio Frye, directora ejecutiva de Fundación Bancolombia.

Con esta iniciativa, EAFIT busca consolidar un ecosistema de alternativas para el acceso y la permanencia en la educación superior, complementando otros mecanismos de apoyo ya existentes. Al mismo tiempo, abre una nueva posibilidad para que organizaciones, empresas y personas interesadas en la inversión de impacto participen en un modelo que busca demostrar que el rendimiento financiero y la transformación social pueden avanzar de la mano.

"La educación es la herramienta más poderosa para transformar la sociedad. Este tipo de modelos les permite a quienes tienen la capacidad y los recursos generar no solo riqueza económica, sino también riqueza social y ambiental", asegura César Rodríguez, director ejecutivo de la Corporación Inversor, entidad que acompañó a EAFIT en la definición de esta estrategia.

El modelo también busca generar evidencia sobre el impacto de este tipo de mecanismos de financiación, haciendo seguimiento a la trayectoria de los beneficiarios más allá de su paso por la Universidad. De esta manera, se espera fortalecer un esquema que pueda consolidarse y replicarse como una alternativa para ampliar las oportunidades en la educación superior.

"Esta es una excelente oportunidad para que personas, empresas y fundaciones se involucren en un sistema en el que se invierte en el joven y, cuando este comienza su vida laboral, puede devolver ese apoyo para generar más oportunidades. Así se crea un círculo virtuoso que permite financiar nuevas becas", concluye Fernando Cortés, director ejecutivo de la Fundación Bolívar Davivienda.

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EAFIT presenta Potencia E, un modelo pionero para financiar la educación superior
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Potencia E propone una alternativa innovadora y sostenible de financiación educativa para apoyar a jóvenes con alto potencial académico.
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Investigadores desarrollan teoría para optimizar la fabricación de dispositivos con polímeros

Junio 19, 2026

Un equipo internacional de investigadores desarrolló un modelo teórico capaz de predecir con mayor precisión el comportamiento de polímeros tipo estrella, estructuras con potencial para usos en manufactura avanzada, impresión 3D y sistemas de liberación controlada de medicamentos.

Los resultados del estudio, publicado en la revista Macromolecules y con participación de investigadores eafitenses, abren la puerta a nuevas aplicaciones, al tiempo que permiten reducir la necesidad de realizar experimentos complejos y costosos.

Los polímeros están presentes en objetos cotidianos, desde envases y dispositivos electrónicos hasta implantes médicos. Sin embargo, más allá de los materiales convencionales, existe una familia de estructuras con formas complejas que abre nuevas posibilidades para la ciencia y la industria. Entre ellas se encuentran los polímeros tipo estrella, protagonistas de una investigación en la que participaron expertos de EAFIT junto con colegas de Estados Unidos, Chile y Bulgaria.

A diferencia de los polímeros lineales, estas estructuras cuentan con un núcleo central del que se desprenden múltiples brazos. Esa arquitectura particular modifica la forma en que fluyen y responden a diferentes estímulos, una característica que podría aprovecharse en aplicaciones como la manufactura avanzada, la liberación controlada de medicamentos y el desarrollo de materiales.

El profesor Andrés Córdoba Uribe, investigador eafitense y uno de los autores del proyecto, explica que el objetivo principal fue desarrollar una teoría capaz de describir con mayor precisión el comportamiento de estos materiales. “Lo que logramos con este trabajo fue desarrollar un modelo capaz de predecir correctamente la viscosidad de estos materiales bajo diferentes condiciones. Las teorías existentes no lograban describir adecuadamente cómo cambiaba su comportamiento en función del peso molecular, es decir, de qué tan largos son los brazos de la estrella”, señala.

La posibilidad de predecir con precisión estas propiedades representa un avance importante para optimizar procesos industriales y diseñar materiales con características específicas. Además, reduce la necesidad de recurrir a numerosos ensayos experimentales, que suelen ser costosos y demandan mucho tiempo.

Las aplicaciones potenciales de estas estructuras son amplias. Los polímeros tipo estrella podrían emplearse en sistemas de liberación de fármacos, adhesivos, recubrimientos y procesos de manufactura más eficientes. También podrían facilitar el desarrollo de materiales con propiedades a la medida para sectores como la energía y la medicina.

Para Mónica Lucía Álvarez Lainez, profesora del área de Industria, Materiales y Energía de EAFIT, una de las principales fortalezas de estos materiales radica en su versatilidad. “Al cambiar la arquitectura de estos materiales se generan nuevas propiedades. En el caso de los polímeros tipo estrella, esa estructura ramificada puede modificar aspectos como la viscosidad, facilitar su procesamiento e incluso permitir incorporar fármacos o desarrollar materiales inteligentes”, afirma.

Ciencia de frontera

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Macromolecules, de la American Chemical Society, en el artículo Slip-Link Theory Predicts Entangled, Star-Branched Relaxation Measurably Different from Tube Model Predictions. La revista hace parte del índice creado por la casa editorial Nature, que reúne algunas de las publicaciones científicas más representativas de distintas áreas del conocimiento, entre ellas la química macromolecular.

El estudio se apoyó en simulaciones computacionales de alto rendimiento. Diego Becerra, profesor de la Universidad de Concepción, en Chile, y coautor de la investigación, lideró este frente de trabajo y participó en la elaboración de las figuras e ilustraciones del artículo. “Estas simulaciones se realizan usando computación de alto rendimiento, es decir, supercomputadores o clústeres con muchos núcleos trabajando en paralelo. En nuestro caso utilizamos implementaciones aceleradas con GPUs (tarjetas gráficas), similares a las usadas en videojuegos, pero orientadas a resolver modelos físicos estocásticos asociados al movimiento y la relajación de los polímeros”, explica. 

Además de los cálculos y el análisis físico, la investigación dio lugar a una ilustración científica que fue seleccionada para aparecer en la portada de uno de los fascículos de la revista. La imagen representa un polímero tipo estrella rodeado por otras estructuras similares y combina elementos del mundo molecular con una estética inspirada en el espacio.

El siguiente paso de los investigadores consiste en utilizar estos modelos para optimizar procesos de impresión 3D y explorar escenarios aún más ambiciosos, como la manufactura en condiciones de gravedad cero. En contextos donde los experimentos son especialmente complejos y costosos, como el espacio, contar con herramientas predictivas podría resultar clave para diseñar materiales y procesos capaces de responder a los desafíos de las tecnologías del futuro.

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Los polímeros con forma de estrella presentan comportamientos únicos que los convierten en una alternativa prometedora para el diseño de materiales. En la imagen se ven investigadoras preparando muestras de un material polimérico para medir sus propiedades mecánicas y reológicas
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Los polímeros con forma de estrella presentan comportamientos únicos que los convierten en una alternativa prometedora para el diseño de materiales. En la imagen se ven investigadoras preparando muestras de un material polimérico para medir sus propiedades mecánicas y reológicas.
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Learning Factory: un ecosistema de aprendizaje que acerca academia e industria

Junio 2, 2026

Learning Factory es una iniciativa entre EAFIT y Codinter Colombia que, desde hace dos años, integra academia e industria en un entorno de manufactura avanzada, donde estudiantes y docentes trabajan con tecnologías como corte por plasma, soldadura automatizada, robótica colaborativa y sistemas de monitoreo en tiempo real.

Este ecosistema permite cerrar la brecha entre teoría y práctica al acercar a los estudiantes a procesos reales de la industria metalmecánica, fortalecer competencias y preparar talento con capacidad de respuesta ante los retos de transformación productiva.

En la industria, aprender significa observar, probar, ajustar, equivocarse y volver a empezar. Llevar esa lógica al entorno universitario es el propósito de Learning Factory, una iniciativa desarrollada entre EAFIT y Codinter Colombia que transforma el aula en un espacio de experimentación real, donde estudiantes de pregrado, posgrado y doctorado, docentes e investigadores interactúan con tecnologías de manufactura avanzada y enfrentan desafíos similares a los de una planta de producción. 

Para Patricia Atehortúa Bustamante, jefe del Centro de Laboratorios de EAFIT, el propósito principal es conectar a los estudiantes con las dinámicas reales de la industria desde su etapa formativa. “La Universidad recibe un ecosistema completo de manufactura avanzada que incluye corte por plasma, soldadura automatizada y robótica colaborativa. Estos equipos permiten simular procesos reales de la industria metalmecánica, formar estudiantes en tecnologías de Industria 4.0 y, al mismo tiempo, sirven como vitrina tecnológica para Codinter”, explica.

Hace aproximadamente dos años, conversaciones entre el profesor eafitense Álvaro Guarín Grisales y Rafael Cuartas Tamayo, gerente de Codinter y graduado de Ingeniería de Producción de EAFIT, dieron origen a esta propuesta, la cual tiene referentes globales en instituciones como Massachusetts Institute of Technology, Fraunhofer-Gesellschaft y Purdue University. Desde entonces, Learning Factory se ha convertido en un espacio donde el aprendizaje experiencial permite que los estudiantes pasen de ser receptores de información a convertirse en arquitectos de soluciones, al enfrentarse a procesos reales de manufactura y a la toma de decisiones en contextos industriales. 

Para los profesores que acompañan esta iniciativa, Learning Factory fortalece una conexión directa con la realidad productiva al permitir que los estudiantes dejen de trabajar únicamente con supuestos académicos y se enfrenten a indicadores de rendimiento (KPIs), tiempos de entrega, estándares de calidad y retos operativos propios de una planta industrial. De igual forma, esta experiencia impulsa un pensamiento sistémico sobre la cadena de valor y, al graduarse, los estudiantes ya han “operado” una fábrica inteligente, lo que reduce su curva de aprendizaje en la industria.

Mucho más que un laboratorio

Desde la visión académica, esta iniciativa representa mucho más que un laboratorio. El profesor Álvaro, de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, lo ve de esta forma: “Learning Factory es un entorno de simulación realista y escalado que replica la complejidad de una planta de producción industrial. No es simplemente un laboratorio; es un espacio donde convergen procesos físicos de manufactura con capas digitales de Industria 4.0 y 5.0”, destaca.

Uno de los principales objetivos es cerrar la brecha de competencias entre la academia y la industria. Mientras las empresas necesitan profesionales capaces de implementar soluciones en entornos complejos y cambiantes, la Universidad busca una formación más aplicada e interdisciplinaria. “Esta iniciativa es valiosa porque integra en un solo espacio formación, tecnología y conexión directa con la industria, evolucionando hacia un modelo de Industria 5.0 donde la tecnología potencia el trabajo humano”, señala Edwin Fernando Giraldo Aristizábal, coordinador del CLAB-TPM.

Además de fortalecer la formación académica, Learning Factory permite la prestación de servicios tecnológicos a empresas externas, lo que convierte este espacio en un actor activo dentro del ecosistema productivo. Esto significa que los estudiantes no solo aprenden en simulaciones controladas, sino que también participan en soluciones aplicadas a necesidades concretas de la industria, desarrollando habilidades altamente demandadas por el mercado laboral.

Para Rafael Cuartas Tamayo, CEO de Codinter Colombia y graduado de EAFIT, uno de los mayores aportes de la iniciativa está en redefinir el papel del error dentro del aprendizaje. “Learning Factory introduce un concepto fundamental: equivocarse temprano, en un entorno controlado, para evitar errores costosos en la realidad. La analogía que siempre uso es la del piloto de avión. Antes de volar un avión real, acumula cientos de horas en simuladores donde experimenta fallas, toma decisiones bajo presión y desarrolla criterio operativo”, afirma.

Más que una alianza entre universidad y empresa, Learning Factory representa una apuesta por construir nuevas capacidades para la industria del país. En un contexto donde la transformación digital exige talento preparado para liderar procesos de cambio, esta iniciativa se convierte en una plataforma para formar profesionales que entiendan la manufactura avanzada no solo desde la tecnología, sino también desde la sostenibilidad, la innovación y la competitividad. “Más que una fábrica, es un ecosistema de aprendizaje donde la industria y la academia se unen para construir el futuro”, concluye Rafael.

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Learning Factory: un ecosistema de aprendizaje que acerca academia e industria
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En este espacio, estudiantes y docentes fortalecen competencias en automatización, robótica y soldadura aplicada a la industria.
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Parque Origen, un nuevo espacio público que surge en EAFIT

Mayo 26, 2026


Abierto a toda la ciudadanía, Parque Origen es un nuevo lugar de encuentro, aprendizaje y conexión con la naturaleza que fortalece la relación del campus de EAFIT con la quebrada La Volcana y materializa la visión de Universidad Parque-Cuenca.

Este video recorre la transformación de este espacio construido con tres principios: el campus como un laboratorio de aprendizaje activo y experiencial, expandido para la ciencia, la tecnología, la innovación, el arte y la cultura; acciones claras hacia la sostenibilidad y la gestión integral del entorno; y las conexiones que fortalecen la memoria, la comunidad y el futuro.

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Abierto a toda la ciudadanía, Parque Origen es un nuevo lugar de encuentro, aprendizaje y conexión con la naturaleza que fortalece la relación del campus de EAFIT con la quebrada La Volcana y materializa la visión de Universidad Parque-Cuenca.
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En EAFIT los desafíos empresariales llegan al aula y se transforman en soluciones

Mayo 7, 2026

Optimizar el consumo energético, mejorar la confiabilidad de equipos y rediseñar procesos industriales son algunos de los retos que empresas del sector productivo llevan al aula y que hoy cuentan con soluciones desarrolladas por estudiantes de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

Desde la automatización de sistemas hasta la evaluación de alternativas sostenibles, los proyectos evidencian resultados clave: propuestas aplicables que impactan la operación empresarial y convierten el trabajo académico en respuestas prácticas para la industria.

Una red de agua helada con pérdidas de eficiencia, una selladora industrial que requería mejorar su confiabilidad, sistemas energéticos con alto consumo y procesos que podían automatizarse: esos son algunos de los retos de empresas del sector productivo que cruzaron la puerta del aula y que hoy cuentan con propuestas desarrolladas por estudiantes de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT. No se trata de ejercicios simulados, sino de necesidades reales que exigían diagnóstico, análisis técnico y soluciones viables.

En ese camino, compañías como Alico, una empresa del sector alimenticio dedicada al diseño y producción de empaques flexibles, han convertido estos desafíos en proyectos conjuntos con estudiantes y profesores eafitenses que dejan capacidades instaladas en su operación. Los desarrollos incluyen diagnósticos para reducir ineficiencias, la evaluación de un sistema fotovoltaico, una propuesta de aislamiento térmico para selladoras, mejoras en el desempeño de maquinaria y análisis de viabilidad para incorporar nuevas tecnologías.

“La academia permite profundizar en análisis que, en el día a día operativo, no siempre es posible desarrollar con el mismo nivel de detalle. Los estudiantes y profesores aportan conocimiento actualizado, herramientas de análisis y enfoques innovadores que impulsan el desarrollo de soluciones tecnológicas y mejoras operativas”, afirma Ana Karenina García Barbarán, coordinadora de Innovación de la compañía. Desde su experiencia, la claridad en los retos y el seguimiento a los proyectos son determinantes para que este trabajo conjunto genere resultados.

Una experiencia similar comparte Forjas Bolívar, empresa de la industria metalmecánica que ha desarrollado seis proyectos estratégicos junto a estudiantes eafitenses. En su caso, las soluciones se han orientado al diseño mecánico, la automatización y la eficiencia energética. “Este vínculo permite una transferencia de conocimiento bidireccional de alto impacto. La Universidad nos permite enfrentar a estudiantes de nivel avanzado con dinámicas y retos reales, lo que se traduce en ganancias tangibles, desde la mejora de productos existentes hasta la resolución de problemas técnicos complejos”, señala Eddy Lara Bedoya, director de Ingeniería y Operaciones de la empresa.

Este tipo de experiencias evidencia cómo la relación entre universidad y empresa se proyecta más allá del aula y se transforma en un aporte directo al entorno productivo y social. Como lo menciona Eddy, “el impacto es trascendental: los estudiantes se anticipan a los retos de la industria nacional y las empresas contribuimos activamente a formar el talento del futuro”, quien además destaca que abrir estos espacios de colaboración, a partir de problemas reales y con confianza en las capacidades de los estudiantes, es clave para seguir fortaleciendo una relación que genera valor para todos los actores involucrados.

Aprender resolviendo

Tanto Alico como Forjas Bolívar se han vinculado a EAFIT a través de la asignatura Proyectos de trayectorias, que cuenta con cuatro rutas profesionalizantes: sistemas energéticos, sistemas mecánicos, Sistemas de potencia y control, y mantenimiento de sistemas. En este espacio, los estudiantes de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería se han enfrentado a aproximadamente 25 retos que nacen en la industria y que exigen aplicar, cuestionar y adaptar lo aprendido. Cada proyecto abre una conversación en la que participan estudiantes, profesores y empresas, todos con un mismo objetivo: encontrar soluciones viables.

“Buscamos un pretexto y ese pretexto es tener unos retos que se puedan implementar en la asignatura de Proyectos de trayectorias, en el pregrado de Ingeniería mecánica. Siempre soñé que fueran en empresa, que fueran problemas reales, retos empresariales palpables que los estudiantes puedan evidenciar y en los que puedan aplicar todo lo que han visto hasta el momento de la carrera”, explica Jaime Leonardo Barbosa Pérez, jefe del pregrado de Ingeniería Mecánica de EAFIT y director de ingeniería del programa Kratos.

Así, este enfoque tiene un impacto directo en la formación de los estudiantes, quienes no solo fortalecen sus competencias técnicas, sino que también desarrollan habilidades para la resolución de problemas, el trabajo en equipo y la adaptación a entornos reales. Además, estas experiencias abren puertas a prácticas profesionales y a futuras oportunidades laborales, cerrando el ciclo entre formación académica y ejercicio profesional.

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En EAFIT los desafíos empresariales llegan al aula y se transforman en soluciones
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Retos empresariales llevados al aula permiten a los estudiantes desarrollar soluciones con impacto en la industria. En la imagen, estudiantes, profesores y aliados en la socialización de la muestra de proyectos de trayectorias de sistemas energéticos y de mantenimiento.
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Caminador para personas con dificultades de movilidad le fue patentado a EAFIT y la Fundación Universitaria María Cano

Abril 30, 2026

La Superintendencia de Industria y Comercio otorgó la patente de invención del Sistema móvil y plegable para asistir la movilidad de personas a EAFIT y la Fundación Universitaria María Cano, una innovación desarrollada en colaboración con Tecnoparque SENA que busca mejorar la autonomía de pacientes con dificultades para caminar.

El desarrollo responde a las limitaciones de los caminadores tradicionales, como su peso, tamaño y dificultad de uso en espacios interiores, e integra un sistema ajustable para niños y adultos que permite mejorar la técnica de movilidad y acompañar procesos de rehabilitación.

La movilidad es uno de los factores que más influye en la autonomía y la calidad de vida de las personas, especialmente en quienes enfrentan procesos de rehabilitación o dificultades para caminar. En respuesta a este reto, EAFIT y la Fundación Universitaria María Cano, en colaboración con Tecnoparque SENA, desarrollaron un Sistema móvil y plegable para asistir la movilidad de personas, una innovación que recibió la patente de invención otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio mediante la Resolución 9791 de 2026, reconociendo su aporte al desarrollo de soluciones tecnológicas para la salud.

Para Juliana Ortiz Marín, directora de Innovación y Transferencia de EAFIT, “la concesión de esta patente representa para EAFIT un resultado que reafirma nuestra capacidad para identificar, alistar, proteger y transferir resultados de investigación, tecnologías y conocimiento al mercado y a las organizaciones. Es un hito que da cuenta de las capacidades en ciencia, tecnología e innovación de la Universidad”, dice, subrayando el valor de este logro en términos de impacto y transferencia del conocimiento.

La profesora Elizabeth Rendón Vélez, de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT y una de las inventoras del sistema, explica que el desarrollo parte de necesidades clínicas y de usuario identificadas durante el proceso de investigación. “La patente corresponde al desarrollo de un dispositivo tipo caminador que integra un sistema basculante, ajustable y plegable, diseñado para adaptarse al cuerpo del usuario, facilitar su transporte e incorporar monitoreo de variables de la marcha”.

La invención surge como respuesta a una problemática recurrente en los dispositivos médicos de asistencia a la movilidad: su peso y tamaño, que dificultan el desplazamiento en espacios reducidos. Se estima que del 70 % de los caminadores no permite el ingreso a espacios interiores debido a sus dimensiones y a la complejidad de sus sistemas de plegado, lo que limita la autonomía de los usuarios y su movilidad en entornos cotidianos.

El proyecto fue posible gracias a un trabajo colaborativo entre EAFIT, la Fundación Universitaria María Cano y el Tecnoparque SENA nodo Medellín, que integró capacidades académicas, clínicas y tecnológicas. En este proceso también participaron estudiantes del pregrado de Ingeniería de Diseño de Producto de EAFIT, quienes aportaron al diseño del sistema de plegado, el prototipado y la validación del sistema en el marco de espacios académicos de formación e investigación aplicada.

“La colaboración interinstitucional es clave en este tipo de desarrollos, en tanto permite complementar capacidades, fortalecer los procesos de diseño y asegurar que las soluciones respondan de manera más precisa a las necesidades identificadas”, destaca Juliana Ortiz.

La idea del dispositivo comenzó a gestarse en 2016, a partir de una conversación entre investigadores y especialistas en ortopedia infantil sobre las dificultades de movilidad de niños y personas con discapacidad en Medellín, especialmente por la topografía de la ciudad, el transporte público y las limitaciones de los dispositivos existentes. A partir de este diálogo se consolidó una alianza interinstitucional orientada a la vigilancia tecnológica, la identificación de necesidades clínicas y el desarrollo de un prototipo funcional.

Ciencia que mejora la calidad de vida

Para la profesora Fanny Valencia Legarda, inventora e investigadora de la Fundación Universitaria María Cano, el proyecto nació con el propósito de responder a una necesidad real de las comunidades. “Esta patente es un logro no solo académico, sino investigativo, ya que da solución a una necesidad fundamental como es la movilidad para personas que carecen de ella o tienen limitaciones en sus desplazamientos y actividades, mejorando su calidad de vida y su rol social”, afirma.

El dispositivo no está limitado a un tipo específico de población, ya que puede ajustarse a personas de distintas alturas y condiciones físicas, lo que lo hace útil tanto para niños como para adultos. Esta adaptabilidad permite acompañar procesos de rehabilitación a lo largo del tiempo, ajustando la altura, la inclinación del tronco y las condiciones de soporte según las necesidades del paciente, especialmente en niños con discapacidad o en procesos terapéuticos de movilidad, facilitando su desplazamiento de manera más segura y reduciendo la sobrecarga en las extremidades superiores.

Camilo Andrés Páramo Velásquez, experto del Tecnoparque SENA en la línea de Ingeniería y Diseño, resalta que la principal diferencia frente a los caminadores tradicionales radica en su capacidad de adaptación, ergonomía y monitoreo inteligente. “Más allá de asistir el desplazamiento, propone una nueva forma de interacción entre el usuario y el dispositivo, en la que el movimiento no solo se facilita, sino que también se mide, se comprende y se optimiza en función de las necesidades individuales”, señala.

Desde el área de Transferencia de Tecnología y Conocimiento de EAFIT, el proceso de patentamiento fue acompañado de manera integral, articulando a los aliados y gestionando los requerimientos técnicos y jurídicos ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

El siguiente paso es avanzar hacia el desarrollo de prototipos más robustos, como lo afirma Melissa Durango Montoya, coordinadora de Transferencia de Tecnología y Conocimiento de EAFIT. “El principal reto es darle continuidad al desarrollo en una segunda etapa que permita avanzar hacia la materialización de prototipos, con el fin de validar la tecnología y explorar escenarios de fabricación y escalamiento. Este proceso deberá realizarse en articulación con los socios, buscando llevar el desarrollo hacia etapas más cercanas a su implementación por fuera del entorno académico”, afirma

De esta manera, la patente marca un punto de partida para que la investigación avance hacia su implementación en escenarios clínicos y productivos. El propósito es que el sistema móvil y plegable se consolide como una tecnología accesible para hospitales, centros de rehabilitación y comunidades que requieren soluciones eficientes de asistencia, demostrando que la articulación entre diferentes actores puede traducirse en innovaciones que fortalecen la seguridad, la autonomía y la inclusión de las personas.
 

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Caminador para personas con dificultades de movilidad le fue patentado a EAFIT y la Fundación Universitaria María Cano
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El sistema incorpora diseño ergonómico, adaptabilidad y monitoreo de la marcha para acompañar procesos terapéuticos y de recuperación.
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¡Nace Energy Valley! Un centro que impulsará la innovación y el talento en el sector energético de Colombia

Abril 17, 2026

Impulsar el talento, consolidar una comunidad activa y potenciar la investigación y la transferencia de conocimiento son los principales focos de esta iniciativa que articula empresa, Estado, academia y startups para promover investigación aplicada, ofrecer formación especializada y fortalecer la transición energética en Colombia.

El Centro, que fue presentado este 16 de abril en el marco de los 20 años del Clúster de Energía Sostenible, fue creado gracias a una alianza entre EAFIT, la Universidad EIA, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Celsia, ISA, EPM, Isagén, ERCO, Novatio, Azimut y la Alcaldía de Medellín.

El lanzamiento oficial de Energy Valley se realizó el jueves 16 de abril, en el marco de la celebración de los 20 años del Clúster Energía Sostenible. En la imagen Ricardo Mejía, director centro, durante el lanzamiento.

Desarrollar soluciones tecnológicas, formar talento especializado y fortalecer la transición energética en Colombia son algunos de los objetivos de Energy Valley, el centro que fue presentado este 16 de abril con el objetivo de reunir capacidades para impactar el clúster energético del país. Se trata de una iniciativa que articula a la empresa, la academia, las startups y el Estado, creada en alianza entre EAFIT, la Universidad EIA, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Celsia, ISA, Grupo EPM, Isagén, ERCO, Novatio, Azimut y la Alcaldía de Medellín.

Más que un centro, explicó Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, Energy Valley es una plataforma de articulación donde el conocimiento se encuentra con la industria, la investigación se traduce en soluciones concretas, el emprendimiento conecta con los mercados y la formación ocurre en diálogo con los desafíos del entorno. “Esta iniciativa se inscribe, además, en un momento de ciudad que busca consolidarse como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación. Un momento que nos recuerda que el desarrollo no ocurre por acumulación de esfuerzos aislados, sino por el criterio de conectarlos con sentido”, dijo.

Otra de las condiciones que favorecen la creación del centro es la fortaleza de Antioquia en este sector. El departamento concentra cerca del 46 % de la generación de energía del país y cuenta con un ecosistema empresarial consolidado, con aproximadamente 30.000 empleos. También hay potencia en los antecedentes de trabajo en equipo, tal como quedó en evidencia durante la conmemoración de los 20 años de historia del Clúster Energía Sostenible, que fue el marco en el que se presentó Energy Valley.

Además de las ventajas, también hay oportunidades, tal como mencionó Ricardo Mejía, director del Centro. “La idea es que esto sea un centro de investigación aplicada, de desarrollo tecnológico. De hecho, EAFIT tiene una gran capacidad de materializar ideas, y la propuesta es que todo vaya conectado con las necesidades del sector, que impacte y que se generen nuevos emprendimientos”, afirmó y agregó que existe una alta dependencia tecnológica de terceros, por lo que resulta clave activar las capacidades locales y conectarlas con las necesidades del sector. 

El directivo destacó durante el lanzamiento que la demanda global de energía sigue en aumento, solo en diciembre de 2025 creció un 4,03 %, y que el consumo de electricidad podría crecer 2,5 veces más rápido que la demanda energética total. También advirtió que la región no está preparada para responder a este ritmo, por eso resaltó el papel estratégico de Antioquia, que cuenta con una capacidad instalada de 8 GW, de los casi 20 GW del país, y señaló que el sector energético representa el 12,5 % del PIB nacional.

Un punto de encuentro para construir el futuro de la energía

El Centro Avanzado de Energía (CAE), eje de esta iniciativa, planea contar con un espacio físico de encuentro desde el que se promoverán proyectos en áreas como almacenamiento energético, digitalización de redes, electrificación industrial, mercados de energía, hidrógeno, gemelos digitales y nuevas tecnologías de generación. 

El proyecto incluye laboratorios compartidos, investigación aplicada, programas de formación y el desarrollo de emprendimientos deeptech que permitan reducir la dependencia tecnológica y fortalecer la industria nacional. Además, este espacio buscará consolidar una comunidad en la que confluyan empresas, investigadores y estudiantes, facilitando la co-creación de soluciones y el desarrollo de capacidades alineadas con las necesidades del sector energético.

Ricardo Sierra Fernández, CEO de Celsia, afirmó que “la principal expectativa con el Centro es cerrar la brecha de talento humano y de capacidades tecnológicas que hoy enfrenta el sector energético, formando nuevos perfiles profesionales acordes con los desafíos de la transición energética”, con lo que se fortalece una industria estratégica que, aunque esencial, suele ser invisible para el ciudadano.

De esta forma, Energy Valley operará bajo un modelo que integra membresías empresariales, ejecución de proyectos, prestación de servicios especializados y la consolidación de una comunidad activa alrededor de la energía. A través de este esquema se habilitarán procesos como el testeo de nuevas tecnologías, misiones de innovación para la industria, formación técnica avanzada e investigación aplicada, así como la conexión entre actores y el mapeo de oportunidades. 

“La idea es que podamos vincular muchas empresas de energía y que en el Centro empecemos a incubar ideas, investigaciones y talento que puedan crear las próximas empresas del futuro, las próximas soluciones que necesita la industria, o las personas que necesitamos para trabajar, y crear ese ecosistema que ha venido creciendo, pero que queremos hacer crecer mucho más”, señaló Juan Esteban Hincapié, graduado de EAFIT y cofundador de la comercializadora de energía ERCO, quien ve en la iniciativa un camino para acelerar la innovación.

Para los actores del ecosistema regional, Energy Valley también representa una oportunidad para fortalecer la articulación institucional y el desarrollo económico del territorio. “Considero que Antioquia cada vez se consolida más como el corazón energético del país y Energy Valley será un ingrediente adicional, la cereza en el postre, para apuntalar a la región como una gran potencia energética y un referente para toda la región”, expresó Jaime Arenas Plata, director del Clúster Energía Sostenible de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

Energy Valley se proyecta como una plataforma para anticipar los desafíos del sistema energético y responder a ellos con soluciones concretas desde el territorio. Más allá de la infraestructura y los proyectos, el Centro busca consolidar una comunidad que permita acelerar la transferencia de conocimiento, dinamizar la innovación y abrir nuevas oportunidades para empresas, investigadores y estudiantes. En ese camino, Medellín y Antioquia se posicionan como escenarios clave para experimentar, validar y escalar soluciones que podrían marcar la ruta del desarrollo energético en el país.

En ese mismo sentido, María Fernanda Galeano Rojo, secretaria de Desarrollo Económico de Medellín, consideró que Energy Valley “influirá directamente al fortalecer el ecosistema de innovación y los clústeres empresariales. Este Centro permite que la normativa de Distrito se traduzca en hechos territoriales, impulsando la innovación y la investigación para lograr una transición energética exitosa hacia fuentes renovables”. El Centro, concluyó, será un pilar fundamental del Clúster de Energía Sostenible, del que se espera un liderazgo en transición energética, consolidándose como un hub de conocimiento y proyectarse como un laboratorio vivo de soluciones escalables.

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El lanzamiento oficial de Energy Valley [SG2.1]se realizó el jueves 16 de abril, en el marco de la celebración de los 20 años del Clúster Energía Sostenible. En la imagen Ricardo Mejía, director centro, durante el lanzamiento.
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Simens Energy implementará en Estados Unidos un aislador sísmico desarrollado en alianza con EAFIT

Abril 9, 2026

El aislador sísmico, craeado por la Universidad en alianza con Ecuas Consultores y Edemco, será implementado por Siemens Energy en una subestación eléctrica en California (Estados Unidos), marcando un hito en la llegada de esta tecnología a mercados internacionales.

El desarrollo busca proteger infraestructuras críticas frente a terremotos y garantizar la continuidad del servicio eléctrico en zonas de alta sismicidad. El proyecto, resultado de cerca de 15 años de investigación, demuestra cómo la colaboración entre universidad y empresa permite llevar conocimiento científico al mercado. 

La energía que llega a hospitales, centros de comunicación, industrias y hogares depende de infraestructuras que deben seguir funcionando incluso en medio de un terremoto. Con este desafío en mente, EAFIT, en alianza con Ecuas Consultores y Edemco, desarrolló un aislador sísmico para subestaciones eléctricas que busca proteger estos sistemas críticos y garantizar la continuidad del servicio en zonas de alta sismicidad. Hoy, esta tecnología marca un hito al ser adquirida por Siemens Energy para su implementación en California (Estados Unidos), llevando la ingeniería desarrollada en Colombia a escenarios internacionales.

“Más allá de sus características técnicas, este desarrollo se diferencia por ser el resultado de un proceso colaborativo sostenido entre academia y empresa, que ha permitido llevar una tecnología desde su etapa inicial hasta su adopción por un actor global”, afirma Natalia Raigoza Rodríguez, coordinadora de Transferencia de Tecnología y Conocimiento de EAFIT, quien destaca que este proyecto evidencia que la innovación de alto impacto requiere procesos de largo aliento y trabajo articulado entre distintos actores.

La tecnología es el resultado de cerca de 15 años de trabajo conjunto entre EAFIT y Ecuas Consultores, junto con un proceso de transferencia tecnológica con Edemco, empresa encargada de su fabricación y comercialización. Para su desarrollo, el dispositivo fue probado en los laboratorios de ingeniería sísmica de la Universidad, que cuentan con capacidades como la mesa vibradora y el muro de reacción, espacios en los que se validaron modelos teóricos y computacionales en condiciones reales antes de avanzar hacia su implementación internacional.

Un modelo de colaboración

El proyecto se concibió con el propósito de conectar el conocimiento científico con su aplicación en el sector productivo, consolidando un modelo de innovación basado en la colaboración. “El rol de la Universidad en este proyecto y en cualquier otro es aportar el conocimiento, la ciencia y la tecnología, mientras el sector productivo pone las necesidades y su experiencia en el trabajo con este tipo de dispositivos”, afirma Juan Diego Jaramillo, investigador principal del proyecto por parte de EAFIT. 

Desde el sector empresarial, Edemco ha sido un aliado clave en la fabricación del dispositivo. Giovanni Gelvez, representante legal en Ecuas Consultores y gerente de Estructuración de proyectos civil en Edemco, resalta que este avance posiciona a Colombia como un país capaz de responder a los estándares internacionales del sector energético. “Estar haciendo las pruebas del primer aislador sísmico fabricado en Colombia para equipos de subestaciones nos coloca a la vanguardia en metodologías para garantizar el desempeño y la confiabilidad de las subestaciones eléctricas”, asegura.

El desarrollo también ha contado con el acompañamiento de Siemens Energy, empresa que identificó el potencial de la tecnología y decidió incorporarla en uno de sus proyectos en Estados Unidos, lo que ha permitido alinear el sistema con exigencias globales y avanzar en su implementación. Juan Arias, senior key expert for Seismic Concept & Studies en Siemens Energy, Alemania, señala: “Somos conscientes de que en Colombia y en EAFIT existe un gran potencial en ingeniería y en el desarrollo de sistemas no convencionales, y por eso decidimos invertir en este desarrollo que ahora está a puertas de su aplicación en una zona de alta sismicidad en California”.

Actualmente, el aislador sísmico será sometido a pruebas adicionales en Europa antes de su instalación final en Estados Unidos, como parte del proceso de validación internacional. Este avance no solo consolida a EAFIT y a sus aliados como referentes en transferencia tecnológica, sino que también abre la puerta a nuevos desarrollos y colaboraciones en el sector energético, reafirmando el potencial de la ingeniería colombiana para crear soluciones que fortalezcan la seguridad energética y la resiliencia de infraestructuras críticas a nivel global.

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Simens Energy implementará en Estados Unidos un aislador sísmico desarrollado en alianza con EAFIT
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La tecnología continuará su proceso de pruebas en Europa antes de su instalación final en Estados Unidos. En la imagen, pruebas del aislador sísmico en el Laboratorio de ingeniería sísmica de EAFIT.
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EAFIT acompaña conflictos socioambientales con su Clínica Jurídica de Participación Ambiental

Abril 7, 2026

Este espacio articula profesores y estudiantes eafitenses para brindar acompañamiento jurídico a comunidades rurales, étnicas y urbanas, mediante el desarrollo e implementación de estrategias legales para la resolución de problemas socioambientales.

Esta iniciativa ha acompañado procesos en Urabá, el Medio Atrato y el suroeste antioqueño, en casos relacionados con monocultivos y protección del agua, promoviendo el diálogo de saberes, el derecho a la participación ambiental y el fortalecimiento de la gobernanza territorial.

En los territorios donde el agua cambia de curso o las comunidades reclaman ser escuchadas, el derecho se convierte en una herramienta clave para equilibrar la balanza. Con esa convicción nació la Clínica Jurídica de Participación Ambiental de EAFIT, una iniciativa que conecta el aula con el territorio y que pone el conocimiento jurídico al servicio de la defensa del ambiente y de la participación ciudadana.

De acuerdo con Camilo Arango Duque, profesor de la Escuela de Derecho de EAFIT y director de la Clínica, “esta iniciativa se constituye como un actor clave en la apropiación social del conocimiento adquirido y producido en la Escuela de Derecho. El propósito es convocar múltiples actores sociales para que participen, en medio de un ambiente de intercambio, reflexión y análisis, en la transformación de los problemas jurídicos presentes en sus contextos”, afirma.

El modelo de trabajo está dirigido principalmente a comunidades rurales, étnicas y urbanas que enfrentan conflictos socioambientales complejos. Desde su creación, la Clínica ha acompañado procesos en Urabá, el Medio Atrato y el suroeste antioqueño, en casos relacionados con monocultivos, desviación de ríos y protección de fuentes hídricas. Su enfoque combina herramientas jurídicas, como acciones constitucionales y recursos administrativos, con procesos pedagógicos que fortalecen la gobernanza territorial.

Para cumplir este propósito, la Clínica se estructura en tres líneas de acción: Justicia Ecológica y Participación; Conservación del Agua y Planificación Territorial; y Litigio de Interés Público. A través de estas líneas se promueve la participación ambiental efectiva, el acceso a la información y el fortalecimiento de las capacidades comunitarias para interactuar de manera informada con la institucionalidad.

Formación jurídica con impacto real

La Clínica no solo busca atender las necesidades de las comunidades, sino también fortalecer las habilidades y competencias de los estudiantes, promoviendo una formación jurídica con impacto real en la transformación social. Para Irene Agudelo Saldarriaga, asesora de la Clínica y estudiante de la maestría en Estudios Jurídicos de EAFIT, el proyecto tiene un profundo valor pedagógico. 

“La Clínica es un espacio donde profesores, profesoras y estudiantes encontramos cómo transformar las realidades a partir del derecho, porque la docencia y la investigación está muy enfocada en la construcción de ideas, teorías y postulados, pero aquí lo que nos permite es accionar”, afirma. Esta dimensión formativa permite que los futuros abogados comprendan la complejidad de los territorios y desarrollen una sensibilidad frente a la relación entre comunidades y naturaleza.

La experiencia también ha sido significativa para los estudiantes de pregrado. María Camila Escobar Marín, estudiante del pregrado de Derecho de EAFIT, destaca que el acompañamiento directo en los territorios ha marcado su formación profesional. “Gracias a la Clínica he aprendido sobre temas como suelos, aguas, licencias ambientales, normatividad y jurisprudencia ambiental. Además, esta experiencia me ha permitido confirmar que esta es el área del derecho en la que quiero enfocar mi ejercicio profesional”, señala.

Estrategias que se construyen con las comunidades

Este espacio no actúa de manera unilateral, sino que construye estrategias en conjunto con las comunidades, respetando sus conocimientos y formas de organización. Este proceso implica generar relaciones de confianza, gestionar cuidadosamente la información y promover mecanismos que amplifiquen la voz de los habitantes en escenarios institucionales.

Uno de los casos que acompaña actualmente la Clínica se relaciona con la quebrada La Picacha, en Medellín. El proceso comenzó a partir de un trabajo previo desarrollado desde el semillero de Derecho y Medio Ambiente de la Universidad, que permitió acercarse a comunidades ubicadas en la cuenca de esta quebrada, particularmente en sectores del barrio Conquistadores y en la parte alta de la cuenca, en el corregimiento de Altavista. Los habitantes de la cuenca baja han denunciado durante años las afectaciones causadas por las crecientes del afluente y por la falta de ejecución de obras hidráulicas contempladas en los instrumentos de ordenación de la cuenca.

De acuerdo con Santiago Ruiz Alzate, representante legal de la veeduría ciudadana Repensando Medellín e integrante de la Junta de Acción Comunal del barrio Conquistadores, la problemática tiene un largo historial. “El acompañamiento de la Clínica Jurídica de EAFIT, en conjunto con la Universidad de Medellín, ha sido muy valioso porque están dando respuesta a la defensa de nuestros derechos. Nos hemos sentido respaldados, han sido muy ejecutivos y diestros en nuestra defensa. Esperamos seguir contando con ellos para todos estos temas”, dice.

En este contexto, la Clínica Jurídica de participación ambiental de EAFIT, en articulación con la Clínica Jurídica de la Universidad de Medellín, acompaña a la comunidad en la búsqueda de soluciones institucionales. Es importante resaltar que “las soluciones no son exclusivas de la institucionalidad, en la mayoría de los casos, son las comunidades quienes proponen las soluciones y las solicitan a la institucionalidad. Así como se habla de soluciones basadas en la naturaleza, nosotras hablamos de soluciones basadas en las comunidades”, explica Irene Agudelo. 

Entre las acciones en curso se encuentra la preparación de una acción de tutela que busca proteger derechos fundamentales como la vida, la salud, la tranquilidad y el ambiente sano, así como promover la prevención de riesgos previsibles asociados a las crecientes de la quebrada. El caso también abre una discusión jurídica sobre el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y su aplicación en el contexto local, particularmente en relación con el río Aburrá y sus afluentes.

De esta manera, la Clínica se consolida como un espacio en el que las comunidades pueden encontrar apoyo académico y jurídico para enfrentar sus problemáticas. Las personas que representen organizaciones, consejos comunitarios, asociaciones o colectivos pueden presentar sus casos para análisis y eventual acompañamiento. Para eso, pueden comunicarse vía correo electrónico con el director de la Clínica, Camilo Arango Duque, carang31@eafit.edu.co, donde el equipo evaluará cada solicitud y orientará el proceso a seguir.
 

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En la imagen el equipo de la Clínica Jurídica de Participación Ambiental, en un recorrido territorial con integrantes de Visión Suroeste, en el Suroeste antioqueño.
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