De residuos a energía

Noviembre 20, 2024

Cómo EAFIT y Promigas transforman la biomasa en soluciones para el campo.

En Colombia, donde el 80% de la energía consumida proviene de fuentes térmicas, la dependencia de los combustibles fósiles plantea un desafío significativo. Sin embargo, en medio de esta realidad, surge una alternativa innovadora desde los laboratorios de la Universidad EAFIT: un gasificador de biomasa diseñado para convertir residuos agrícolas en energía útil.

Esta tecnología no solo aprovecha desechos como cáscaras y semillas para generar energía térmica, sino que también abre una puerta hacia la sostenibilidad en zonas rurales con acceso limitado o inexistente a la electricidad.

Transformando residuos en energía limpia

El proceso de gasificación convierte materiales orgánicos en gas de síntesis mediante oxidación parcial a altas temperaturas. Este gas, compuesto principalmente por hidrógeno y monóxido de carbono, puede alimentar maquinaria agrícola, sistemas de calefacción e incluso satisfacer las necesidades energéticas de pequeños hogares.

El gasificador desarrollado en por EAFIT y Promgas, con una patente de invención que respalda su innovación, produce hasta 5 kW/h utilizando 8 kg/h de biomasa. Esto equivale a abastecer cinco hogares rurales o maquinaria esencial para labores agrícolas, contribuyendo directamente al bienestar de las comunidades.

Proyecto Verano I: energía móvil para el Bajo Cauca

El diseño de este gasificador permite montarlo sobre un tráiler, facilitando su transporte y uso en zonas rurales como el Bajo Cauca antioqueño, donde la electricidad es un lujo escaso. Esta solución portátil transforma residuos agrícolas en energía, fomentando la autosuficiencia de las comunidades y mejorando significativamente sus condiciones de vida.

Uno de los aspectos más notables del proyecto es su enfoque en la accesibilidad y el impacto directo. Al llevar la tecnología al campo, las comunidades no solo reducen costos, sino que también se convierten en actores clave de su propia sostenibilidad.

Más allá de la tecnología: un esfuerzo colaborativo

La alianza entre EAFIT y Promigas impulsa soluciones de producción de energía con emisiones de bajo carbono que refuerzan la transferencia de tecnología hacia las comunidades, llevando innovaciones energéticas más allá del laboratorio para generar impactos reales en la vida cotidiana. Este gasificador de biomasa simboliza el poder de la colaboración entre la academia y la industria, permitiendo a las comunidades rurales reducir costos, disponer de energía estable y contribuir a una Colombia más sostenible.

Los investigadores de EAFIT se encuentran trabajando en optimizar el sistema, explorar financiamientos y fomentar nuevas investigaciones en bioenergía. Así, la biomasa residual, que representa un 74% del potencial energético de biomasa en el país, se convierte en una oportunidad clave para el desarrollo rural y la transición energética en Colombia.

Un futuro sostenible desde el conocimiento

La visión de EAFIT es clara: contribuir a una transición energética que priorice el desarrollo rural y la sostenibilidad ambiental. Con proyectos como este, la Universidad reafirma su compromiso con la innovación y su capacidad de generar impacto más allá del aula, marcando el camino hacia una Colombia más equitativa y sostenible.

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Investigadoras eafitenses desarrollaron un test casero de la microbiota intestinal

Febrero 15, 2023

EAFIT presenta este desarrollo en un kit para testear la microbiota intestinal, donde se alojan causantes de afectaciones a la salud. La intención es la detección temprana y la prevención de enfermedades con un enfoque integral.

En Latinoamérica, por la complejidad del proceso, este tipo de análisis suele estar en manos de empresas científicas. El logro de las investigadoras es hacerlo más accesible a un público amplio, tal como ocurre en países del primer mundo.

​Sabe qué comió, pero ¿está seguro de lo que tiene en el intestino? Investigadoras eafitenses desarrollaron Biomatest, una tecnología para que cualquiera pueda realizarse, en su casa, un análisis de la microbiota intestinal, donde pueden alojarse causantes de enfermedades como alergias, migrañas, trastornos gastrointestinales, autoinmunes, metabólicas o sistémicas.  

Este análisis, que no solo ayuda a diagnosticar tempranamente, también a prevenir el desarrollo de enfermedades, es personalizado y entrega recomendaciones dietarias y en estilo de vida. Tiene una mirada integral.  

El hito que marca EAFIT es lograr que este tipo de estudios —que suele estar en manos de empresas científicas por la complejidad de secuenciar, extraer e interpretar datos de ADN— sea accesible a la comunidad general con una prueba casera, algo que ya ocurre en países desarrollados, pero no en Latinoamérica.  

“Lo que hicimos en EAFIT fue ciencia de talla mundial, de Colombia para colombianos y para Latinoamérica. Democratizar o poner al servicio de la gente esas tecnologías que a veces son tan lejanas”, expresa la investigadora Laura Sierra Zapata, profesora de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT y líder de Biomatest, en el que también participan María Clara Arrieta, Laura Gómez y Sara Londoño. 

Es ciencia básica que se convierte en algo aplicado, que podemos ofrecer a través de un servicio a la sociedad”, Sara Londoño. 

El origen 

El planteamiento del proceso comenzó con los estudios de la docente líder sobre la microbiología, específicamente el microbioma y sus implicaciones en la salud humana. El objetivo en mente era determinar el estado de la flora intestinal en mujeres embarazadas y lactantes, medidas por técnicas biológicas y biotecnológicas para descifrar cómo esta tenía implicaciones en la nutrición de sus bebés.

Esto fue clave. Abad Laboratorio, aliado en el proceso, analizaba en sangre el perfil lipídico. Mientras EAFIT medía el microbioma con estudios coprológicos, en los que se extrae ADN. Se puede decir que este proceso en genética le permitió a la Universidad medir fuerzas para hacer este tipo de análisis, lo que finalmente llevó a Biomatest, pensando en los aportes a la medicina preventiva. 

La transferencia 

Es un kit que incluye tubo de muestras, instructivo y un cuestionario que explora los hábitos del paciente. De ahí sale el informe diagnóstico con recomendaciones dietarias y sobre cambios de estilo de vida. 

“El microbioma no es algo que se afecta solo por lo que tú comes. Principalmente sí, pero también por los medicamentos que tomas, las vitaminas o suplementos, si consumes o no probióticos, si duermes bien, si haces ejercicio, si eres una persona con un buen manejo del estrés. También el ambiente donde vives, si vives en el campo o en la ciudad, si tienes animales, si tienes una enfermedad de base. Todas esas cosas son muy importantes en el microbioma. De hecho, lo que hemos visto, súper interesante, es que cambia mucho de paciente a paciente”, constata la profe Laura. 

No se trata, pues, de un test dirigido solo para personas con padecimientos como alergias, trastornos gastrointestinales, enfermedades autoinmunes, metabólicas, sistémicas, crónicas o inflamaciones constantes. Cualquier persona puede realizarse este diagnóstico para prevenir o mejorar su estado de salud, siempre y cuando esté entre los 2 y 70 años. 

Ciencia al servicio de las personas 

“Este proyecto puede tener un gran potencial en diferentes campos, por ejemplo, en el tema de la medicina preventiva, por supuesto en medicina funcional, de nutrición, en la detección temprana de enfermedades. Creo que es un proyecto de transferencia de tecnología que tiene un potencial enorme desde donde uno lo mire. Es el tipo de investigación y desarrollo pertinente y relevante que estamos muy interesados en impulsar”, puntualiza Camilo García Duque, director de Innovación y Desarrollo Tecnológico de EAFIT, quien destaca que el propósito de ese tipo desarrollos es ofrecer soluciones pertinentes y relevantes para la sociedad. 

Lo ratifica la investigadora Laura Gómez al resaltar de manera especial el apoyo de la Universidad en todo el proceso, desde la gestación de la idea hasta la materialización en un producto para el comercio, y destaca ese propósito elevado con el que iniciaron el proyecto y del que habla el Director, ese “cómo vamos a ayudar”. 

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Las investigadoras de Biomatest están, de la mano de Innovación EAFIT, dando pasos hacia la creación de la spin-off llamada Astrolab Bio. En la imagen, de izquierda a derecha, Sara Londoño, Laura Sierra, Laura Gómez y María Clara Arrieta. Foto Róbinson Henao.
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​Las investigadoras de Biomatest están, de la mano de Innovación EAFIT, dando pasos hacia la creación de la spin-off llamada Astrolab Bio. En la imagen, de izquierda a derecha, Sara Londoño, Laura Sierra, Laura Gómez y María Clara Arrieta. Foto Róbinson Henao.
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Estas investigadoras encontraron microalgas que limpian el agua residual

Febrero 23, 2023

Adriana, Catalina y Lorena son investigadoras de EAFIT, U. de M. y Pascual Bravo, que identificaron especies de microalgas colombianas que limpian el agua que la industrias deben verter a los colectores de agua. 

Además de ayudar a cumplir a las empresas con la reglamentación ambiental, la tecnología tiene entre sus ventajas que especies nativas que crecen en condiciones adversas y generan productos como biofertilizantes.

​​​Se dedican al aseo. Las identificaron tres investigadores de EAFIT, Pascual Bravo y Universidad de Medellín que utilizan estas microalgas para tratar aguas residuales y, en ese proceso, notaron que también se podían generan biofertilizantes y otros productos que son un valor agregado para las industrias que en sus procesos requieren el uso de agua. 

La tecnología se ofrece como una solución para las empresas, no solo para cumplir con los requerimientos de la legislación, sino también para ser ambientalmente responsables con los residuos que expulsan a los recolectores de agua. 

“La idea es aprovechar estos microorganismos que hacen fotosíntesis, como las plantas, que y están de manera natural en los ecosistemas. En Colombia hay muchos tipos y se caracterizan porque se adaptan a diferentes condiciones y se alimentan de materia orgánica”, explica Adriana Aristizábal Castrillón, profesora de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, e investigadora de este proyecto junto a Lorena Cardona Rendón, de la Institución Universitaria Pascual Bravo, y Catalina Arroyave Quiceno, de la Universidad de especies comercial Medellín. 

Fue justamente en las especies colombianas en las que las investigadoras encontraron muy buenos resultados en esa tarea de limpieza y en la adaptación a entornos difíciles. Catalina Arroyave explica que en el proyecto se aislaron muestras que evidenciaron características particulares de las microalgas del país como “la capacidad de crecer en aguas residuales mucho más rápido y que se adaptan muy bien, incluso más que especies comerciales”.  

Estas cualidades se enmarcan en el concepto de economía circular que resaltan las líderes del proyecto: las aguas son tratadas con microalgas de la biodiversidad nativa y, además, se genera un biofertilizante que se presenta como una solución ante los altos costos de los insumos para la agroindustria. Una solución con valor agregado pues, tal como explica Catalina Arroyave, estas microalgas tienen un alto contenido de nitrógeno, un rango entre 11 y 13 por ciento, “muy alto en términos de fertilizantes”. 

Lo esencial, dice Lorena Cardona, es garantizar una producción efectiva, cubriendo así una deficiencia común en el mercado, pues algunos fertilizantes, al no ser absorbidos por la planta, terminan en el suelo generando contaminación. 

Transferencia al servicio de la sociedad 

El trabajo que se requiere del laboratorio está listo, el foco ahora está en la adaptar la tecnología a las diferentes necesidades del contexto. Se han realizado pruebas piloto con éxito y sigue escalando en su nivel de madurez tecnológica. 

“Si bien las empresas tienen un tema productivo por el que debe responder, es relevante incluir dentro de sus procesos la forma más sostenible de hacer esa producción. Entonces ahí entra la Universidad”, enfatiza Melissa Londoño, jefa encargada de Transferencia de Tecnología y Conocimiento de EAFIT, dependencia que acompaña el proyecto. 

Es por esto que, actualmente, se buscan aliados para continuar con su desarrollo. La tecnología está disponible para llegar a las empresas interesadas en aplicar el tratamiento de agua con menos impacto ambiental y menos costo, lo que la hace accesible a toda la industria. Además, la tecnología también puede ser útil en la generación de productos para el sector farmacéutico, en medicina, alimentación, productos químicos, entre otros. 

Así se consolida lo que explica Diego Villanueva Mejía, director del Área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de EAFIT, sobre el interés institucional por que el conocimiento que se genere también tenga aplicación. En el caso de estas microalgas aseadoras de agua el profesor destaca que “contribuye totalmente a la sostenibilidad que tanto pide el entorno”. 

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​Las empresas interesadas en conocer la tecnología de las microalgas que limpian el agua pueden consultar en redECA.net​. En la imagen Catalina Arroyave, Adriana Aristizabal y Lorena Cardona.​
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EAFIT y constructores proponen solución a las frustraciones en la entrega de inmuebles

Febrero 27, 2023

Construgarantías es un proyecto que provee soluciones al sector de la construcción en temas de calidad. Es el resultado de un trabajo colaborativo que se enfoca en la regularización del sector y aborda asuntos como la estandarización de criterios y buenas prácticas. 

Se trata de una tecnología que sistematiza la información de las reclamaciones posventas, identifica procesos constructivos, monitorea procesos en los que una constructora no cuenta con control directo y hace seguimiento a las fallas presentadas tras la finalización de una obra.

La entrega de un proyecto inmobiliario es, quizás, el momento más traumático para un constructor. Puede ser tal la distancia entre lo que espera el cliente y la realidad que se pueden generar reclamaciones e incluso el rechazo del inmueble. Esa frustración es el foco de una solución en la que EAFIT trabaja junto a representantes de líderes del sector como la firma Juridicoconstructores y la empresa Muros y Techos S.A.S. 

El resultado es Construgarantías, un proyecto colaborativo que pretende mejorar la calidad final de los productos de la construcción, esto mediante la generación de buenas prácticas y estadísticas relacionadas con el desempeño de los proyectos desde la construcción hasta la entrega final y el periodo posventa, tal como explica Luis Fernando Botero Botero, profesor de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería y líder del Grupo de Investigación en Gestión de la Construcción de EAFIT.

 La idea surgió hace 10 años cuando 12 empresas se interesaron en registrar patrones recurrentes en las reclamaciones de posventa para así disminuir su incidencia. Trataron de identificar afectaciones y factores determinantes, pero concluyeron que no era posible hacer un análisis porque los constructores examinaban la posventa de manera distinta. En ese momento comenzaron a desarrollar un instrumento de unificación con 32 empresas de Medellín, Bogotá y el Eje Cafetero para saber cómo denominar y registrar esos patrones. 

“Descubrimos que no existía un documento o norma en Colombia que dijera cuáles son las capacidades de producción que tienen los constructores y hasta dónde el componente de un producto inmobiliario puede ser aceptado o rechazado. Eso se llama tolerancia de fabricación”, explica Luis Fernando sobre ese documento que sienta bases para lo que se conoce como costumbre mercantil, que puede ser tenido en cuenta ante un litigio o peritazgo.  

A ese primer instrumento de recolección de información estandarizada se le denominó Observatorio de Solicitudes de Posventa y ayudó a conocer causas y dilucidar respuestas para el cliente. La U trascendió y propuso soluciones en el Manual de Buenas Prácticas, acorde con el propósito de Construgarantías de propiciar una autorregulación del sector, como lo dice Jorge Gómez, director técnico y administrativo de la Constructora Muros y Techos S.A.S. Ingenieros y Arquitectos. 

La autorregulación, justamente, es uno de los puntos que más se destaca del proyecto. Así lo cree Melissa Londoño Ávila, jefa encargada de Transferencia de Tecnología y Conocimiento de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico de EAFIT, quien menciona que esto se logra “a partir de conversaciones y metodologías desarrolladas por las mismas empresas del sector y de sus propias necesidades, guiadas por la Universidad como un ente imparcial que tiene como objetivo transformar las realidades del sector de la construcción”. 

En línea con esa conexión con las organizaciones y de estar atentos a las necesidades de la industria, los investigadores eafitenses dieron otros pasos después del Observatorio de Solicitudes de Posventa y del Manual de Buenas Prácticas, y por eso surgió el Observatorio de Tolerancias y un manual para el recibo y entrega de zonas comunes. 

Melissa Londoño expresa que la transferencia de los resultados de estas tecnologías al sector constructor ya comenzó. “Cualquier empresa puede estar trabajando sola estos mismos temas, pero el impacto y la velocidad con que se va a llegar a las soluciones no va a ser tan rápida y tan buena como la obtenida con el consenso y la participación de 15 actores que tienen el mismo problema”, expresa el profesor Luis Fernando, quien resume que el propósito de Construgarantías es “disminuir los reprocesos en obra para tratar de encontrar las causas raíces que hagan que el proceso de construcción sea más limpio, productivo, eficiente y con altos niveles de calidad”. 

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Las mujeres millenials colombianas ganan 19 por ciento menos que los hombres

Marzo 7, 2023

Así lo determinó un estudio realizado por investigadores de EAFIT que se preguntaron cómo ayudar a las empresas a retener el talento de los jóvenes. Entre las razones que encontraron para esa brecha hay asuntos culturales de la sociedad y otros estructurales encajados en algunas compañías. 

Entre los culturales hay temas que se conectan con otras investigaciones de la Institución que evidencian por qué las mujeres tienen menos tendencia a emprender y a estudiar ingeniería. Algunas de esas barreras se quieren desmontar con la Alianza Empresarial por la Equidad de Género en la que participa la Universidad.

​​​​​​​​​Son jóvenes. Tienen menos de 37 años y gran parte de ese tiempo lo han vivido en una sociedad con cada vez más voces que rechazan la inequidad de género. A propósito del Día Internacional por los Derechos de las Mujeres, ¿esas voces se han escuchado lo suficiente? Ellas, millineals como sus compañeros de trabajo, en el mismo rango de edad, de estudios y de condiciones socieconómicas trabajan para organizaciones privadas, del sector formal, pero ganan 19 por ciento menos que ellos, brecha que baja al 14 por ciento si tienen estudios universitarios. 

Los datos los recogió un grupo de investigadores de las escuelas de Administración; y de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT que determinaron la brecha salarial en los millenials, luego de la inquietud que surgió entre participantes de los cursos de Alta Dirección  de la Universidad sobre cómo las empresas podrían retener el talento de los jóvenes. Los resultados fueron publicados con el título Millennials y la brecha salarial de género: ¿las mujeres millennials enfrentan un techo de cristal?  

Gustavo Adolfo García Cruz, profesor del Área de Mercados y Estrategia Financiera de EAFIT y uno de los investigadores del estudio, explica que les concedieron acceso a las bases de datos de organizaciones con presencia en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Barraquilla y Bucaramanga, tuvieron contacto con las plantas de colaboradores y realizaron 2.100 encuestas entre hombres y mujeres de diferentes niveles: operativo, administrativo y gerencial. Con técnicas econométricas y la información de los salarios controlaron las variables para que la única relación de incidencia fuera la de ser hombre o mujer. 

“Encontramos que hay estructuras en algunas empresas que se han mantenido en el tiempo y son poco flexibles. Por eso una recomendación que les hicimos fue cambiar la forma de enganchar a los trabajadores y retenerlos. Los millennials, según encontramos en las entrevistas que hicimos, valoran el equilibrio entre el trabajo y el ocio, prefieren trabajos más flexibles, por proyectos y estar en la casa, entre otros asuntos. También encontramos unos temas de arraigo cultural como que la mujer tiene una carga adicional por las horas que le debe dedicar a la vida familiar y por eso necesitaría trabajos más flexibles”, dice García. 

Se necesitan más estrategias para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar 

El investigador se refiere a lo que se conoce como trabajo doméstico y del cuidado no remunerado, un asunto central en la línea de base que aborda la Alianza Empresarial por la Equidad de Género que surgió en el año 2020, espacio que ha realizado varias guías y recientemente presentó el documento Estrategias para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar en el sector priva​​do. 

La Alianza -conformada por EAFIT, Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Comfama, Avon Colombia, ANDI Seccional Antioquia, Proantioquia, Aequales, Grupo Argos, Secretaría de las Mujeres de la Alcaldía de Medellín, Gobernación de Antioquia y Equilátera​- tiene el propósito de identificar la situación de l​as mujeres en el sector empresarial antioqueño para disminuir las brechas sociales y promover las buenas prácticas de inclusión.  

Así lo indica Carolina Lopera Tobón, jefa de gestión de proyectos del centro de estudio e incidencia Valor Público de EAFIT y representante de la Universidad en la Alianza, quien explica que cuando se hace un acercamiento a la autonomía económica de la mujeres como un derecho fundamental y se pregunta por qué es menor el número de mujeres que se engancha al mercado laboral una de las respuestas en la correlación cultural entre lo femenino y el cuidado, como por ejemplo el cuidado de niños, personas con enfermedades crónicas, adultos mayores o en situación de discapacidad. 

“Según datos del DANE, las mujeres registran una participaron del 90.4 por ciento en asumir trabajos domésticos y del cuidado no remunerado, porcentaje que aumenta ​si se trata de mujeres 'desocupadas', como las llama esa entidad. Las mujeres aportan el 77.7 por ciento de las horas anuales dedicadas al trabajo doméstico y del cuidado, mientras que los hombres aportan el 22.3 por ciento restante, lo que evidencia un desequilibrio y una carga desproporcionada”, comparte Carolina como ejemplos de lo que en estudios de género se conoce como la doble o la triple jornada. 

Además de dificultar el acceso de ellas al empleo, la relación cultural entre lo femenino y el cuidado también tiene efecto en el ámbito empresarial porque hace que en algunas organizaciones existan sesgos o prejuicios al momento de contratar a las mujeres. Aunque esto ya se ha aclarado como inconstitucional por parte de la Corte Constitucional, Carolina dice que aún es común que en procesos de selección se le pregunte a la mujer si está en embarazo y por su número de hijos. A ella misma, cuando le han pedido referencias de otras investigadoras, le han indagado si la candidata en cuestión pide muchos permisos para cuidar a sus hijos. 

De ahí la relevancia de las estrategias para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar en el sector privado que Andrea Echavarría Areiza y Diana Paola Rojas Bermeo identificaron para la Alianza. Teniendo presente que el equilibrio de la vida laboral, personal y familiar está en el núcleo de muchas desigualdades y brechas de género, las investigadoras se basaron en evidencia empírica para registrar las buenas prácticas que se han implementado en diferentes lugares que han funcionado y tienen un impacto probado.  

Dichas prácticas las agruparon en 10 bloques (que se pueden conocer en este documento):

Teletrabajo. 

Flexibilidad horaria.

Licencias de maternidad y paternidad.

Estrategias para cuidadores y cuidadoras.

Adecuación de la infraestructura de la empresa.

Licencias y permisos.Capacitación, formación y sensibilización. 

Programas de bienestar.

Planeación estratégica para conciliación. ​

Aunque no se puede estimar si alguna es más efectiva que otra, en la Alianza han identificado que el éxito del aporte que hagan depende su combinación. Tal es la importancia de este asunto que en el año 1983 el Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe declaró el 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico y del Cuidado No Remunerado. El año pasado para esa efeméride esta Agencia de Noticias publicó un análisis académicos sobre los retos y soluciones, acompañado de un reportaje gráfico​. 

Las normas sociales pueden ser una barrera para las mujeres emprendedoras 

Las estrategias identificadas por la Alianza, señala Carolina Lopera, se sustentan desde la política del cuidado, es decir, que no necesariamente tiene un componente de transformación cultural de los roles y estereotipos de lo femenino como se esperaría que ocurriera. Ahí, en lo cultural, está parte de la explicación de la baja participación de las mujeres en los emprendimientos, una de las preguntas que se hicieron investigadores de la Escuela de Administración de EAFIT. 

Los hallazgos se reunieron en el estudio Intención emprendedora femenina: Un análisis desde la asunción de riesgos y el rol de las normas sociales. Izaías Martin Da Silva, investigador del proyecto y profesor de la Escuela de Adminisración, explica que se trató de un análisis que se enfoca en cómo la intención emprendedora de las mujeres se ve afectada por la asunción de riesgos, las normas sociales y el menor apoyo por parte del entorno más cercano, entendido como familia, amigos y colegas. 

Para eso se utilizó una muestra de 12.466 personas entre los 18 y los 58 años de 11 países de América Latina y el Caribe, siendo 5.508 hombres y 6.958 mujeres. Los resultados arrojaron que hay diferencias significativas entre hombres y mujeres, siendo ellas menos propensas a asumir riegos y con menor intención emprendedora. Parte de la explicación es que las mujeres en muchas ocasiones son más afectadas por las normas sociales. Así mismo la percepción de apoyo del entorno más cercano se destacó como determinante para explicar la intención a emprender y, especialmente, una mayor propensión a asumir riesgos. Más información sobre esta investigación se puede ampliar en este artículo​  de la Agencia de Noticias de EAFIT. 

El riesgo es también determinante en la brecha salarial de las mujeres que trabajan en áreas como el desarrollo tecnológico. Elizabeth Suescún Monsalve, es una de las profesoras de Ingeniería de Sistemas de EAFIT inquieta por el poco número de mujeres interesadas en todo el mundo por las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, conocidas como STEM por la sigla en inglés. La ingeniera señala que en la industria tecnológica parte de la brecha salarial se explica porque el sueldo no está estandarizado y suele ser acordado. Hay estudios, dice, que demuestran que las mujeres son menos propensas a asumir riesgos y eso las perjudica en esas negociaciones. 

Esa brecha es una de las que explica el poco el interés de ellas por las ingenierías, pero hay otras. La profesora recuerda que en un principio las ciencias de la computación fueron impulsadas por las mujeres. Lideraban el sector y eran más en proporción que ellos. Luego llegaron los computadores portátiles que la industria y el mercadeo comenzaron a asociar con roles masculinos y ellas empezaron a perder interés. Con menos mujeres en esa área, las niñas y jóvenes dejaron de tener referentes que las motivaran. 

Hoy, cuando en algún curso se encuentra con más de dos mujeres Elizabeth se sorprende, pero también se alegra mucho por lo esencial que es la participación de ingenieras, por ejemplo, en los productos y los sistemas digitales en los que cada vez más se trasladan decisiones de la cotidianidad. 

“Si cada vez son menos las mujeres en la construcción y definición del diseño de estas soluciones pues quedará solo una perspectiva en el diseño y la implementación de estas soluciones. Las mujeres nos vamos a convertir en consumidoras de tecnología que los hombres construyen para nosotras. Por eso es necesario tener diversidad en los equipos de desarrollo de software”, dice la profesora, quien amplía en esta entrevista​ su análisis al respecto. 

 En la informalidad también hay brecha salarial

La necesidad de encontrar trabajos más flexibles, que les permitan conciliar la vida familiar con la laboral, lleva a las mujeres a optar por empleo en el sector informal. Esa es una de las conclusiones del profesor Gustavo García tras el estudio sobre la brecha salarial en los millenials y que se conecta a otro que realizó junto a Erika Badillo y Lorena Delgado, de la Universidad Autónoma Latinoamericana, y que fue publicado por la Universidad de los Andes con el título ¿Informal, más desigualdad de género? Diferencias salariales por género entre empleos formales e informales en Colombia.  

Los hallazgos surgieron de la pregunta de cómo se comparta la brecha salarial entre hombres y mujeres en comparación entre el mercado laboral formal y el informal. La cuestión tiene pertinencia en cuanto que la informalidad en Colombia es del 60 por ciento en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, pero sube a 70 y 75 por ciento en otras fronterizas. 

“Utilizamos los datos de la encuesta de hogares del DANE para el año 2018 y encontramos que, aunque en general en toda la economía tienen más educación que los hombres, las mujeres son más propensas a trabajar en la informalidad. A lo largo del tiempo las mujeres se han dado cuenta de que una forma de contrarrestar las desigualdades es a través del estudio, pero el mercado laboral no lo valora igual que el de un hombre. Si no tuvieran ese nivel educativo un poco más alto estarían peor”, expresa Gustavo García.  

El análisis identificó que la brecha salarial entre hombres y mujeres es más alta en el sector informal en el que ellas ganan 24 por ciento menos. Si bien en el sector formal, según los mismos datos del DANE, las mujeres pueden estar por encima de los ellos, en toda la economía, tanto formal como informal, la brecha ronda el 19 por ciento. “Son sectores muy diferentes. En el informal la mayoría de personas está en el rebusque, no tiene contrato, gana menos del mínimo, no cuenta con seguridad social, ni punto fijo de trabajo. Ahí vemos que las mujeres están más desprotegidas”, sostiene el profesor.  

Se requieren pues, coinciden los investigadores desde diferentes perspectivas, que los hallazgos de estos estudios aporten a la transformación cultural. Que sean insumo para la creación de políticas públicas y cambios estructurales en las organizaciones que permitan minimizar las brechas. 

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El cierre de las brechas que afectan a las mujeres pasan por transformaciones culturales en la sociedad y las organizaciones que relacionan exclusivamente a lo femenino con las labores del hogar y del cuidado. Foto Róbinson Henao.
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Las mujeres tienen menor intención de emprender que los hombres, ¿por qué?

Marzo 7, 2023

Las mujeres son más afectadas por las normas sociales y la percepción de apoyo del entorno más cercano, factores que son determinantes para explicar por qué son menos propensas a asumir riesgos y en su intención de emprender. 

Estos son algunos de los resultados del estudio Intención emprendedora femenina: Un análisis desde la asunción de riesgos y el rol de las normas sociales, liderado por el profesor Izaias Martins da Silva, de la Escuela de Administración de EAFIT.

​Cuando se trata de temas de equidad de género es en el mundo laboral donde se centran muchas de las miradas. La brecha salarial entre hombres y mujeres, o la barrera para que estas últimas accedan a cargos directivos sigue siendo una lucha que se lidera desde distintos sectores.  

En ese panorama pareciera que el emprendimiento se ha posicionado en el medio como una alternativa de empoderamiento para las mujeres, especialmente en economías en desarrollo como son las latinoamericanas, pero ¿realmente están emprendiendo las mujeres en el continente? y ¿qué tanto lo hacen en comparación con los hombres? 

Una investigación liderada por profesores eafitenses analizó una muestra de 12.466 personas entre los 18 y los 58 años (5.508 hombres y 6.958 mujeres), de 11 países de América Latina y el Caribe, para tratar de encontrar una respuesta, y los resultados mostraron que todavía existen diferencias significativas entre hombres y mujeres, siendo las mujeres menos propensas a asumir riesgos y a tener una menor intención emprendedora. 

Intención emprendedora femenina: un análisis desde la asunción de riesgos y el rol de las normas sociales es el nombre de este proyecto, liderado por el profesor Izaias Martins da Silva, del área de Gestión de Información y Riesgos, de la Escuela de Administración. La investigación hace parte, a su vez, de la línea de Emprendimiento y Gestión del grupo en Información y Gestión, y está suscrita a la encuesta internacional GUESSS (por sus siglas en inglés: Global University Entrepreneurial Spirit Student’s Survey), de la que tomaron los datos para este estudio. 

“Al hablar del proceso emprendedor o de creación de una empresa uno encuentra tres fases: una de intención, que es la primera; una de comportamiento de emprendedor, que es cuando la persona está haciendo los estudios de mercado, los planes de negocio, el montaje de su equipo de trabajo, entre otros; y una de acción emprendedora, que es cuando ya constituyó su idea. Nosotros nos centramos en la primera de estas y encontramos que las mujeres, efectivamente, tienen una menor intención emprendedora”, explica Izaias. 

Esto se debe, como continúa ilustrando el profesor, a que hay una menor asunción de riesgos por parte de las mujeres y esta, a su vez, viene derivada de las normas sociales y del apoyo de su entorno o círculo cercano, que también es menor comparado con el de los hombres. 

“Cuando piensan en tomar una decisión de emprender el entorno, entendido como la familia, los amigos o los colegas, tienen una gran influencia en esa decisión. Nosotros encontramos que la percepción de las mujeres es que ese apoyo es menor, y eso explica porque hay menos asunción del riesgo y, por ende, menor intención de emprender”, puntualiza el investigador. 

El proyecto, además, busca entregar recomendaciones a diferentes sectores sobre cómo ayudar a cerrar esta brecha, por lo que las siguientes investigaciones estarán enfocadas en las fases de comportamiento y la acción emprendedora. 

Por lo pronto, una de las grandes conclusiones se centra en el rol determinante que tiene la educación para ayudar a fortalecer la mentalidad emprendedora en las mujeres. “Es necesario que exista una mayor orientación emprendedora con enfoque de género.  El empoderamiento femenino debe venir con la habilidad para asumir, entender y gestionar el riesgo, la resiliencia, la creatividad, la capacidad de innovar y ser proactivas y, por qué no, con políticas públicas pensadas para ellas”, concluye Izaias Martins, quien como parte de su año sabático se encuentra en Ecuador trabajando en una investigación sobre el emprendimiento femenino en el sector rural. 

EAFIT está comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en los que justamente el quinto busca lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas. Investigaciones como está son parte de ese compromiso por la equidad y un mundo con más y mejores oportunidades para todos y todas.   

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Imagen corresponde a mujer con una tasa en su mano.
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​Claudia Giraldo es una de las mujeres que venció el miedo y encontró la red de apoyo que necesitaba para emprender y dedicarse a Veleta de Papel (@veletadepapel), su taller de diseño y lettering.
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El 70 por ciento del agua de Colombia es subterránea, y no la conocemos

Marzo 16, 2023

A propósito del Día Mundial del Agua, que se conmemora el 22 de marzo, desde el área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT se llama la atención sobre la necesidad cuidar y estudiar los acuíferos. 

En relación con este tema, la Universidad es patrocinadora y sede del VII Congreso Colombiano de Hidrogeología  que se realizará entre el 20 y 24 de marzo y tiene el enfoque de “agua subterránea para el desarrollo sostenible”. 

Hay cerca de mil pozos que acceden a las reservas acuíferas del Valle de Aburrá. Los cavan, principalmente, industrias que se surten del agua subterránea que sería —en un tiempo cada vez más cercano según los pronósticos— una alternativa ante la escasez del líquido. ¿Sabemos cuánta agua hay en nuestro suelo?, ¿la estudiamos?, ¿la cuidamos? 

Marcela Jaramillo Uribe, jefa del pregrado en Geología de EAFIT (que cumple 40 años este 2023) y doctora en hidrogeología, ha dedicado su vida como profesional e investigadora a estudiar esas reservas. Con sus estudiantes de pregrado y posgrado ha analizado cómo se comportan esos depósitos, cómo se modifican sus niveles con las precipitaciones y los sectores de la región que la pueden estar nutriendo. En términos generales la pregunta es cómo se recargan los acuíferos. 

Han encontrado, por ejemplo, que es posible que la lluvia que cae en el corregimiento de Santa Elena llegue a los depósitos del río Medellín y que las incidencias del cambio climático en el sistema afectan el volumen disponible. “Pero faltan recursos”, se lamenta la profesora eafitense ante la inmensidad de posibilidades y necesidades de investigaciones para generar conocimiento e impulsar políticas públicas que permitan proteger y aprovechar responsablemente este recurso. 

“El 70 por ciento del agua de Colombia es subterránea y podría decir que no conocemos ni el 15 por ciento. En el Valle de Aburrá, por ejemplo, no sabemos cuánta de esa agua tenemos”, dice para recalcar la importancia del estudio hidrogeológico en la región.

Así se reserva el agua 

Aunque la primera imagen mental que podría crearse cuando se habla de agua subterránea es la de lagunas o ríos bajo la tierra, Marcela Jaramillo aclara que no es así como se almacena. Lo que ocurre, dice, es que las rocas del subsuelo tienen poros o fracturas en su estructura. Parte de la lluvia que se filtra puede coger dos caminos. Uno es correr por las laderas o en paralelo también en el suelo y brotar en nacimientos. El otro es continuar hacia abajo y ubicarse en esos poros y en los espacios entre las rocas, convirtiéndose en un acuífero.  

Otra de las maneras en las que se recargan estos reservorios es en la interacción con los ríos. De una forma ilustrativa la geóloga explica que el agua de las corrientes fluviales se comunica a través de las paredes con esas reservas. “Cuando el río lleva mucha agua se la entrega al acuífero con el que está en contacto  y estos se la devuelven en tiempos en los que el nivel del río desciende”. 

Hay zonas, sin embargo, en las que  las rocas o el clima no son aptos para que existan acuíferos. Por eso es común en algunas zonas del país ver en ciertas épocas lechos secos. Lo mismo, advierte Marcela, podría ocurrir con algunas de las quebradas del Valle de Aburrá. 

Esas recargas se ven afectadas por varios factores. La canalización de los ríos, por ejemplo, interrumpe la conexión entre el cuerpo de agua y los acuíferos; el cambio climático con el aumento de temperatura acelera la evaporación de las gotas; la eliminación de la capa vegetal obstruye el filtrado de la lluvia, así como el uso excesivo de pavimento. 

Hay, no obstante, mucho por estudiar. Investigadores eafitenses, por ejemplo, están indagando por los reservorios que existen en el bosque seco tropical de la Tatacoa. ¿En un ambiente en el que llueve tan poco cómo se nutren las piscinas de ese desierto?, ¿se trata de agua que aporta el río Magdalena? son preguntas que se están planteando. 

En el caso del Valle de Aburrá uno de los principales proyectos en los que quisiera trabajar Marcela Jaramillo es la implementación de un tipo de tratamiento de agua al que se dedicó durante su doctorado. Se trata de un sistema especial que utiliza al acuífero como filtro y que podría ayudar a filtrar y convertir en potable el agua de los ríos de la región. En cuanto a política pública, por otro lado, considera que lo ideal es que las autoridades encargadas de garantizar el acceso a ese recurso tengan la información necesaria para crear sistemas mixtos en los que puedan abastecer a la población, tanto con agua superficial como con subterránea. “Es un tema de gobernanza del agua”, concluye. 

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La imagen corresponde a gente sentada en una quebrada comiendo con un caballo blanco de fondo.
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Entre los factores que contaminan el agua subterránea están algunas prácticas de la agricultura, el sector minero y energético, así como actividades humanas que generan compuestos sintéticos. La imagen corresponde a una salida de campo de estudiantes de EAFIT al Salto de San Miguel, donde nace el río Aburrá. Foto Róbinson Henao.
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¿Qué pasa si los municipios invierten el 1 % de su presupuesto en calidad del agua?

Marzo 17, 2023

Investigadores de EAFIT, junto al Departamento Nacional de Planeación y la Alianza Caoba, crearon un modelo que determina la mejor manera de invertir los recursos en el Índice de Riesgo para la Calidad del Agua Potable (IRCA). 

El IRCA se calcula de 0 a 100 y los municipios con uno menor a 5 tienen agua potable, en Colombia hay municipios que lo tienen por encima de 80. Los eafitenses aplicaron economía, matemáticas y big data y determinaron, entre otros asuntos, el impacto económico de un buen índice. 

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El Atrato, un territorio anfibio en el que fluyen desafíos y oportunidades

Marzo 21, 2023

El Atrato es parte del 26 por ciento del territorio colombiano que es anfibio y, a propósito del Día Mundial del Agua, desde el centro Urbam de EAFIT se destaca la riqueza ecosistémica que propician el agua que fluye por río y la pluviosidad. 

Investigadores de Urbam reunieron en el texto Cartografías socio-territoriales del medio Atrato hallazgos sobre las oportunidades y retos en ese territorio. La degradación por la minería ilegal, la deforestación de los bosques y la calidad de vida en los asentamientos son los principales desafíos.

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EAFIT y RENAULT-Sofasa estrechan lazos de colaboración

Marzo 29, 2023

La Universidad y la empresa del RENAULT-Sofasa firmaron un acuerdo de voluntades para trabajar en temas como la automatización y la big data, con el fin de atender a los retos que tiene la sociedad en materia de movilidad del futuro.   

Gracias a esta alianza se dio apertura a un laboratorio colaborativo creado por ambas instituciones denominado Renault Lab. Este espacio se convierte en un ejemplo de cómo materializa la Universidad su proyecto educativo, que forma a los estudiantes gracias a la resolución de problemas y difumina las fronteras entre el mundo real y la academia.

​En el futuro se afianzarán los cambios en la forma en que las personas se movilizan y la industria automotriz está atenta a esas modificaciones. Así lo planteó Ángelo Figaro, director de Tecnología de Renault Latam, en la inauguración del Renault Lab EAFIT, un espacio de encuentro entre el mundo “real” y la academia, y un ejemplo de la materialización el Proyecto Educativo Institucional de la Universidad. 

¿Cómo se movilizarán los ciudadanos? La idea que tiene Ángelo es que lo harán a través de un sistema multimodal, en el que parte de un trayecto se hará, por ejemplo, en patineta, otro en servicio público y al llegar a algún destino se alquile un vehículo. El sector automotor tendrá, por tanto, que continuar con el desafío de seguir desarrollando vehículos confiables, sostenibles, seguros y duraderos, pero también atender los retos que implican los cambios en la sociedad. 

El epicentro de las soluciones a esos desafíos está en la academia. Así lo considera Ariel Montenegro, Presidente Director General de RENAULT-Sofasa, y de ahí su satisfacción con la apertura, el pasado 14 de marzo, del Renault Lab en la Universidad. “Es un espacio que busca promover la colaboración y resolución de retos concretos de la industria, pero también aproximar a la industria al entorno académico, algo fundamental para el desarrollo de proyectos de innovación y para resolver problemas reales”, expresó. 

Los directivos de Renault coincidieron con Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, en que este nuevo espacio sella una historia de cercanía entre esta compañía y la Universidad. Para la Directiva se trata, además, de un símbolo porque el laboratorio apunta hacia donde va la educación: “Estos son espacios de interacción profunda entre los estudiantes y la industria, y donde se puede encontrar un escenario de retos, iterar posibilidades, y preguntarse por temas como, por ejemplo, de automatización”.  

Este es, explica la Rectora, un ejemplo claro de lo que quiere EAFIT con su Proyecto Educativo Institucional, que se basa en las competencias, desafíos, proyectos, y en la posibilidad de generar conocimiento y ecosistemas robustos en ciencia, tecnología e innovación. 

Se trata de un beneficio en doble vía. La formación de los eafitenses se fortalece al resolver retos junto a profesores y a tutores de la industria y, de otro lado, la industria se mantiene actualizada. Así lo consideró Antonio Fleischmann, director de ingeniería de Renault Latam, quien se imagina al Renault Lab “lleno de mucha energía y de intercambio entre ingenieros de la compañía y los estudiantes. Un lugar para la creación de valor para nuestra sociedad, no solo de Medellín, también de Colombia y América Latina”. 

Desde ya hay una agenda de temas que la empresa automotriz traerá al laboratorio, ubicado en el mezzanine del bloque 19 del campus eafitense. Son, explicó Daniel Osorio Ochoa, gerente de Innovación de Renault y graduado de EAFIT, asuntos relacionados con la automatización de procesos repetitivos que no aportan valor pero que consumen tiempo de las personas. 

“Nosotros decimos que tenemos el laboratorio de industria 4.0 más grande que tiene el país porque en el nivel de operación, en los equipos y detrás de fabricar un vehículo hay muchos datos, más los de la red de concesionarios. Entonces queremos tener formación y actividades que nos ayuden a construir proyectos de valor que le sirvan a la industria y a la Universidad”, dijo Daniel para referirse a otro de los temas presentados. 

Esas propuestas, expresó Claudia Restrepo, permitirán que los universitarios trabajen colectivamente para resolver problemas apuntando a múltiples conocimientos. “Nuestros estudiantes quieren cada vez tener interacciones más profundas con lo que se ha denominado históricamente como el ‘mundo real’ y lo que queremos plantear es que no se separe a la academia de ese mundo porque no son distintos. Son el mismo mundo, en el que uno puede encontrarse problemas concretos y resolverlos juntos”, concluyó. 

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En la imagen la rectora de EAFIT y los ejecutivos de la Renault
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Directivos, estudiantes, profesores e investigadores de EAFIT recibieron el 14 de marzo a representantes de RENAULT-Sofasa para la apertura oficial del Renault Lab.
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