Siete de los nueve límites del Planeta ya están transgredidos, advierte informe de Imaginar Futuros EAFIT
Durante la Climate Week Medellín 2026, EAFIT presentó el informe No es solo cambio climático, elaborado por su centro Imaginar Futuros, que analiza los nueve límites del Planeta y advierte que siete ya han sido sobrepasados. El documento reúne señales para comprender las decisiones que inciden en la estabilidad del Planeta.
La presentación hizo parte de la franja Futuros posibles: conversaciones para la acción climática, organizada por las universidades del G8+ (EAFIT, Universidad de Medellín, EIA, CES, UPB, Universidad de Antioquia, Universidad Nacional, ITM y Unilasallista). La jornada reunió a 16 investigadores e investigadoras.
En el marco de la Climate Week Medellín 2026, EAFIT presentó este martes 29 de septiembre el documento No es solo cambio climático: un informe sobre los nueve límites del planeta, elaborado por el centro Imaginar Futuros. La presentación hizo parte de la franja Futuros posibles: conversaciones para la acción climática, un espacio organizado por las universidades del G8+ que reunió a 16 investigadores e investigadoras para conversar sobre biodiversidad, agua, transición energética, ciudades, adaptación, gobernanza y futuros climáticos.
Antonio Julio Copete Villa, vicerrector de Ciencia, Tecnología e Investigación de EAFIT y moderador del primer panel de la jornada, tomó como punto de partida una de las conclusiones del informe para abrir la conversación: “Realmente, el equilibrio del planeta es una situación multidimensional. De los nueve límites del planeta, siete se han sobrepasado y hay una presión creciente. El cambio climático es solo uno de ellos y no es el más grave”.
El informe, basado en 123 fuentes verificadas, analiza nueve procesos que inciden en la estabilidad del planeta: cambio climático, integridad de la biosfera, ciclos del nitrógeno y el fósforo, agua dulce, cambio de uso del suelo, acidificación del océano, entidades novedosas, aerosoles atmosféricos y capa de ozono. El documento señala que las acciones orientadas a reducir la presión sobre un límite pueden generar efectos sobre otros, por lo que las decisiones ambientales requieren una mirada integral.
Juan Fernando Díaz Nieto, profesor de EAFIT e investigador principal del informe, explica que sobrepasar estos límites puede generar impactos irreversibles y poner en riesgo la vida en el Planeta. “El primer límite que está transgredido de forma grave es el de la biodiversidad, de hecho, estamos acelerando en gran medida la pérdida de especies, llevándolas a la extinción. En segundo lugar, se encuentran las entidades novedosas, es decir, todo lo que produce artificialmente el ser humano”, señala.
De acuerdo con el profesor, desde hace cinco años la masa producida por los seres humanos (ropa, plásticos, aparatos tecnológicos, entre otros) supera el peso de la biomasa del planeta, un desbalance que también tiene implicaciones para la salud humana. En tercer lugar, está el cambio climático y, en cuarto lugar, los ciclos biogeoquímicos, relacionados con el aumento desproporcionado de fósforo y nitrógeno en la superficie terrestre, asociados principalmente con las actividades agrícolas.
En el panel de apertura, el vicerrector expresó la necesidad de llevar a la práctica la perspectiva de los límites del planeta y preguntarse cómo las organizaciones incorporan estas variables en sus decisiones. Para Ana María Uribe Ramírez, consultora experta en sostenibilidad e invitada al panel, uno de los desafíos está en reconocer la biodiversidad: “Esto debería llegar pronto a los estados financieros. Todavía no se tiene el valor o el coraje de verlo de esta forma y tomar decisiones diferentes. La biodiversidad es un recurso limitado”.
En esa misma línea, Andrés Perilla Rodríguez, especialista en sostenibilidad de ISA, explicó que la biodiversidad está adquiriendo mayor relevancia en las decisiones relacionadas con la transición energética y el desarrollo de infraestructura. “La huella física de ISA va mucho más allá de lo visible. Considerar la biodiversidad tiene un impacto, y eso se materializa en la definición de trazados de líneas, relacionamiento con comunidades y estructuración de proyectos”, afirmó.
Ciencia aplicada al servicio del cambio climático: otras conversaciones en la primera jornada de Climate Week
La conversación sobre agua y biodiversidad se amplió con otras investigaciones presentadas durante la jornada. Marcela Jaramillo Uribe, profesora de EAFIT, abordó el papel del agua subterránea frente a escenarios de escasez y recordó que el 99 % del agua dulce líquida del planeta se encuentra bajo tierra. En el contexto local, señaló que existen más de mil pozos perforados en el Valle de Aburrá, aunque ninguno hace parte del sistema de abastecimiento de la población. Su planteamiento fue que la seguridad hídrica requiere conocer mejor las fuentes disponibles y gestionarlas de manera conjunta. “Solo gestionamos bien aquello que conocemos”, afirmó.
Desde el ITM, los profesores José Luis González Manosalva y Harlem Acevedo presentaron un proyecto centrado en soluciones basadas en la naturaleza en cuencas como La Iguaná. Su trabajo combinó investigación, participación comunitaria y colaboración institucional para avanzar en procesos de diagnóstico, codiseño y coimplementación. Juan Camilo Villegas, profesor de la Universidad de Antioquia, amplió esta perspectiva al explicar la relación entre bosques, lluvia y disponibilidad de agua. “Nuestra lluvia depende en su mayoría de ecosistemas saludables”, aseguró al mostrar cómo el agua que sostiene actividades cotidianas está conectada con procesos atmosféricos y ecológicos que ocurren en el territorio.
El cambio climático y el desperdicio de alimentos también hicieron parte de las discusiones. Paola Andrea Zapata, profesora del CES, señaló que en Colombia se desperdician cerca de 9,76 millones de toneladas de alimentos al año y planteó la necesidad de transformar la manera de entender los productos que no llegan a la mesa. “Cuando desperdiciamos un alimento se pierden muchos recursos y emisiones”, explicó. Por su parte, Camila Martínez, profesora de EAFIT, presentó una investigación que combina el estudio de fósiles y árboles con inteligencia artificial para reconstruir climas del pasado y generar información que permita comprender escenarios futuros. Su equipo de trabajo ya ha identificado más de 800 especies de madera y trabaja en modelos capaces de reconocer patrones asociados con las condiciones climáticas en las que vivieron distintas especies.
La transición energética y la acción climática completaron el recorrido por las investigaciones presentadas. Adriana Aristizábal Castrillón, profesora de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, explicó una ruta para pasar de la preocupación por el cambio climático a decisiones sustentadas en evidencia, mediante herramientas como la estimación de la huella de carbono. Esteban Correa, de la Universidad de Medellín, presentó alternativas para aprovechar residuos de aleaciones de acero y titanio del Valle de Aburrá en materiales destinados al almacenamiento de energía asociada al hidrógeno. Las propuestas mostraron cómo el conocimiento científico puede conectarse con desafíos concretos y aportar elementos para la toma de decisiones.
En conjunto, las intervenciones reunieron investigaciones y experiencias de las universidades del G8+ y de organizaciones que enfrentan decisiones relacionadas con los límites del planeta. Como explicó Ricardo Mejía Gutiérrez, director del centro Energy Valley de EAFIT, el propósito fue “sacar la ciencia del laboratorio a la sociedad civil” y mostrar cómo el conocimiento generado desde la academia puede aportar a las discusiones del país sobre agua, biodiversidad, ecosistemas, materiales, energía y otros sistemas que sostienen la vida en el planeta.