"No pretendas que una conversación difícil no lo sea”: Juana Francisca Llano, presidente de Suramericana

Julio 7, 2026

En conversación con nuestra rectora Claudia Restrepo e integrantes de nuestra comunidad, Juana Francisca también nos compartió las que, para ella, son algunas de las fortalezas que debe tener un líder: prepararse para las conversaciones difíciles, aprender a preguntar y conversar poniéndose en el lugar del otro. 

Escucha el tercer capítulo de Lecciones de Liderazgo, un ciclo de conversaciones en las que los líderes empresariales de nuestra región nos comparten sus aprendizajes sobre liderazgo.
 

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Lecciones de liderazgo - Juana Francisca
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El Grupo de Sexualidad Diversa de EAFIT ayudó en sentencia favorable en caso de lenguaje discriminatorio

Marzo 5, 2024

La Corte Constitucional, a través de la sentencia T-033 de 2024, ampara los derechos de una madre y su hijo en un acto de discriminación, debido a la orientación sexual de ella y a la conformación familiar homoparental que tiene con su cónyuge. 

El Grupo de Sexualidad Diversa adscrito al Consultorio Jurídico de EAFIT acompañó a la familia en la elaboración de la acción de tutela que, posteriormente, terminó en esa sentencia que establece un precedente en el reconocimiento y la protección de los derechos de la comunidad LGBTIQ+.

​Igualdad, dignidad humana, libre desarrollo de la personalidad y salud son derechos reconocidos en la Constitución Política de Colombia y reafirmados por la sentencia de tutela T-033 de 2024, emitida por la Corte Constitucional en respuesta a la solicitud de una madre y su hijo menor de edad, quienes con el acompañamiento de Santiago Carvajal, abogado de Familiares y Amigos Unidos por la Diversidad Sexual y de Género (FAUDS), y el Grupo de Sexualidad Diversa del Consultorio Jurídico de EAFIT, lograron llevar el caso a la Corte y tener un veredicto favorable para la familia y la sociedad. 

“Mamá sólo hay una, y es la biológica", fueron las palabras que un profesional de la salud usó durante una consulta hacia Luisa Fernanda Gómez Franco y su hijo Matías Gómez Gómez, un acto que fue considero de discriminación debido a la orientación sexual de la madre y a la conformación familiar homoparental que tiene con su cónyuge, Manuela Gómez Duque. Esto llevó a las madres a buscar apoyo, inicialmente con el Grupo de Sexualidad Diversa de EAFIT, que cuenta con la participación de estudiantes de noveno y décimo semestre de Derecho.​ 

Según explica Laura Daniela Alzate Tobón, directora del Consultorio Jurídico de EAFIT, el Grupo presentó una acción de tutela a dos juzgados, los cuales respondieron que no hubo vulneración de derechos, e incluso, uno de ellos señaló que la situación “era un capricho de la madre no gestante”. Luego, con el apoyo del abogado Carvajal, lograron enviar la solicitud a la Corte Constitucional para que eligiera y revisara el caso, a lo que respondió este alto tribunal con la sentencia T-033 de 2024, donde revoca las decisiones previas. 

Para la directiva, hay tres asuntos trascendentales en esta sentencia. “En primer lugar, la corte reafirma que a través del lenguaje también se puede discriminar. La segunda apreciación es que cuando se tiene un grupo poblacional históricamente discriminado, la carga de la prueba se invierte y, en este caso, la clínica tiene que demostrar que no lo hizo. Para ello, la entidad aportó un documento sobre su política de no discriminación, pero se comprobó que no había una implementación material. Finalmente, la Corte hace un llamado a los jueces para que respeten la legislación y la acaten”, dice. 

Con esta decisión, el alto tribunal no solo resuelve un caso particular, sino que también aporta más argumentos jurídicos para defender y exigir el respeto por los derechos de la población LGBTIQ+ y sus conformaciones familiares. Ahora, en el corto plazo, el Grupo de Sexualidad Diversa estará pendiente del cumplimiento de la sentencia, que establece que la entidad de salud debe ofrecer disculpas públicas, capacitar a sus empleados en materia de respeto de los derechos de esta población y divulgar su política institucional en este tema.  

“A mediano y largo plazo, lo que sigue es una operación de seguimiento y observancia por parte de las personas involucradas en el escenario de discriminación, con la confianza de que no se vuelva a presentar en el futuro”, expresa Carlos Julio Arango Benjumea, profesor de la Escuela de Derecho y coordinador académico del Grupo de Sexualidad Diversa de EAFIT, quien, junto con los estudiantes de los últimos semestres de Derecho, encarnan el modelo de aprendizaje experiencial al que apuesta la Universidad, poniendo en práctica sus conocimientos en la atención de la población LGBTIQ+.   

Luisa, Matías y Manuela recibieron la sentencia celebrando las medidas pedagógicas. “Juntos podemos luchar porque nuestros derechos se respeten y ser tratados por igual”, dice Luisa. Por su parte, Manuela agrega que este proceso “ayuda a formar abogados más empáticos, con un enfoque diferente, garantistas de derechos, por ello, se está haciendo una labor muy importante en este Grupo. Además, es una sentencia histórica que va a ayudar a muchas familias y personas de la población”. 

Familias diversas 

A la par de la familia nuclear heterosexual, existen otras formas de conformación familiar, como la familia ampliada y la extensa, la familia recompuesta, la familia homoparental, la familia monoparental, la de crianza, entre otras, que demuestran que el modelo tradicional de familia no es el único que cumple la función de ser el núcleo básico y esencial de la sociedad. 

Desde la Constitución de 1991, afirma el profesor Carlos Julio, la Corte Constitucional ha estado reconociendo progresivamente las diferentes formas de conformación familiar. En una multiplicidad de fallos, ha mostrado una visión inclusiva, igualitaria y protectora de los derechos fundamentales de los miembros que las integran, lo que ha permitido un avance trascendental en el pluralismo y la diversidad familiar y, por ende, en la sociedad actual. 

Mayores informes 
Alejandro Gómez Valencia 
Área de Contenidos EAFIT 
Departamento de Comunicación 
Teléfono: 57 604 2619500 ext. 9931 
Correo electrónico: jgomez97@eafit.edu.co 

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Fotografía de dos mujeres con un niño para la noticia: El Grupo de Sexualidad Diversa de EAFIT ayudó en sentencia favorable en caso de lenguaje discriminatorio
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Desde la Constitución de 1991, la Corte Constitucional ha venido reconociendo progresivamente diferentes formas de conformación familiar.  Foto cortesía.​
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Edición N°1

El futuro se construye con acciones decididas

Agosto 7, 2026

Claudia Restrepo Montoya, graduada del programa de Administración de Negocios
Rectora Universidad EAFIT

En Colombia, 8 de cada 10 jóvenes anhelan ir a la universidad. Solo 4 lo logran. Y entre quienes ingresan, 6 de cada 10 no terminan sus estudios por falta de recursos económicos. Detrás de estas cifras no hay solo una falla del sistema, también hay talento desperdiciado. Capital humano que el país necesita y que no se puede dar el lujo de seguir perdiendo.

Es necesario preguntarse qué hace posible el acceso a la educación superior. No solo quiénes logran ingresar a la universidad, sino qué condiciones permiten que ese acceso se convierta en una realidad ampliada para miles de jóvenes talentosos. El acceso se mide en cifras de cobertura, matrícula, cupos, pero detrás de ellas hay una pregunta más profunda: ¿qué se necesita, realmente, para que un joven pueda estudiar, permanecer en la educación superior y transformar la sociedad?

La educación superior importa no solo porque es un derecho o un ideal de equidad, sino porque es la herramienta más eficaz que existe para convertir el potencial de las personas en capacidad real para trabajar, crear, liderar y transformar el entorno. Cada año adicional de escolaridad en la educación superior genera en Colombia un retorno estimado del 20%, es decir, una mejora concreta en los ingresos de las personas. Ese retorno se traduce en empresas más productivas, en profesionales que conocen mejor las organizaciones y tienen capacidad para impulsar su transformación, en familias que cambian su historia de generación en generación. La educación no solo es una buena intención: funciona.

Esta realidad le impone al país una urgencia concreta, en clave de oportunidad: los estudios poblacionales nos dicen que entre 2025 y 2035, la población de jóvenes entre 17 y 21 años comenzará a reducirse, con cerca de 88.000 personas menos en esa década. Entre 2035 y 2045, la caída será de 500.000. Colombia está ante una ventana que se cierra. Cada joven que hoy no accede a la educación superior de calidad es talento que el país no recuperará. El costo de la inacción es irreversible.

La Universidad EAFIT entiende este desafío como propio. Por eso, esta segunda edición de Acciones decididas por la educación documenta lo que ha sido posible construir en 2025 de la mano de personas, empresas, fundaciones y organizaciones que decidieron actuar con nosotros bajo esta convicción y que entendieron que invertir en la formación del talento joven no es filantropía en el sentido tradicional del término, sino una decisión estratégica por el país que queremos.

Gracias a la confianza de 78 organizaciones y más de 1.200 donantes individuales, cerca de 3.100 jóvenes están desarrollando su talento desde esta Universidad. En 2026-1, 440 nuevos estudiantes comenzaron su carrera impulsados por alianzas formadas el año anterior. Uno de cada tres nuevos estudiantes de pregrado ingresó con algún tipo de beca, y el 28% de toda la población estudiantil de pregrado cuenta hoy con ese apoyo.

Los resultados son contundentes: la primera cohorte de Ingeniería Agronómica se graduó con el 100% de empleabilidad y regresó a los territorios rurales con herramientas para transformarlos, que es justamente lo que el campo colombiano necesita. El 83% de los graduados de pregrado de EAFIT están empleados y el 92,6% de quienes cursaron posgrado también. Estas cifras no son un fin en sí mismas, sino la evidencia de que la formación que aquí se ofrece tiene valor real.

Además de los resultados en acceso, el compromiso de EAFIT con la excelencia y el talento también exigió decisiones institucionales de fondo en 2025: la Universidad reformó sus criterios de admisión para que el ingreso responda al mérito y al potencial, lo que implicó además fortalecer el Programa E como ruta de preparación para quienes necesitan consolidar competencias antes de iniciar su carrera, de manera que lleguen a la vida universitaria con mayor solidez y claridad. Así mismo, EAFIT amplió los mecanismos de permanencia y acompañamiento académico a los estudiantes a lo largo de toda su trayectoria.

El camino de la excelencia también lo confirman la mejora sostenida y significativa en el desempeño en las últimas pruebas Saber Pro, así como el resultado del ranking QS 2025, indicador mundial de reputación académica universitaria. En este último, EAFIT figura entre las cinco mejores universidades privadas del país y primera en la región, además de ocupar el cuarto lugar en Colombia en empleabilidad de sus graduados. Porque la meta no es solo que más jóvenes entren a la Universidad, sino que salgan de ella siendo mejores profesionales, mejor conectados con el entorno, con criterio, con capacidades y con la confianza de quienes saben que su formación les sirve para algo.

Nada de esto ocurre solo con voluntad institucional. Colombia tiene un rezago significativo en filantropía e inversión de impacto para la educación. Mientras en Estados Unidos las donaciones superan el 2% del PIB, en América Latina rara vez alcanzamos el 0,5%. Cerrar esa brecha requiere un cambio de perspectiva para comprender que financiar la educación superior no es un acto de generosidad, sino la inversión con mayor retorno social y económico que existe. Por eso, EAFIT da un paso más allá al lanzar el primer fondo de inversión de impacto para el acceso a la educación superior en Colombia, una herramienta de innovación financiera que convierte ese cambio de perspectiva en un mecanismo concreto y replicable.

Las organizaciones que hoy acompañan a un joven talentoso en su formación no están donando, están construyendo el capital humano que sus propias industrias, sus territorios y su país necesitan para prosperar. Esto lo entendieron 1.649 estudiantes becados de EAFIT cuando firmaron el compromiso de aportar al Fondo de Becas, en cuanto sus ingresos se lo permitan. Un aliado confía en la Universidad, la Universidad confía en el estudiante, y el estudiante confía en la siguiente generación. Ese principio de confianza es el que sostiene esta iniciativa y permite que siga creciendo.

Esta publicación es una invitación a sumarse: a quienes ya hacen parte de esta comunidad, a profundizar el compromiso. A quienes aún no se han vinculado, a considerar que este es el momento. Colombia tiene talento en abundancia y juntos podemos crear las condiciones para que ese talento se desarrolle y se despliegue. Esto sucede cuando hay decisión y visión de largo plazo. Es la tarea más útil que podemos emprender.

El futuro del país está en su gente. Y se construye con acciones decididas.
 

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Claudia Restrepo: La acreditación por 10 años reconoce la calidad, madurez y capacidad de transformación permanente de EAFIT

Julio 22, 2026

La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años reafirma a EAFIT como una universidad con procesos sólidos de aseguramiento de la calidad, capacidad de adaptación y transformación, e impacto significativo en la formación, la investigación y la sociedad.

En esta entrevista, la rectora Claudia Restrepo Montoya explica el significado de este reconocimiento para la Institución, su aporte al cumplimiento del Itinerario 2035 y los desafíos que plantea para seguir construyendo una universidad innovadora, pertinente y comprometida con el futuro.
 

La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años, la máxima vigencia que otorga el Ministerio de Educación Nacional en Colombia, ratifica a EAFIT como una institución con un proyecto educativo sólido, una cultura de mejoramiento continuo y la capacidad de responder a los desafíos de una sociedad en constante transformación. Con esta decisión, respaldada por el concepto favorable del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), la Universidad se convierte en la novena institución de educación superior del país y la primera privada de Antioquia en alcanzar esta distinción por una década.  

La decisión del CNA fue el resultado de un proceso de evaluación integral de la Universidad. En él se destacaron fortalezas como la transformación del modelo educativo, la cultura de aseguramiento de la calidad, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento y la estrecha conexión con el sector público, el sector productivo, los emprendimientos y la sociedad. En esta entrevista, Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, explica qué representa este logro para la Universidad y para el sector educativo de la región, cómo se alcanzó y cuáles son los retos que plantea para el futuro.  
 

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Con esta acreditación, EAFIT se convierte en la cuarta universidad privada de Colombia en obtener la máxima vigencia otorgada por el Ministerio de Educación Nacional.

    Cuando se trata de educación, cualquier persona busca una institución que le genere garantías, y eso es lo que yo llamo calidad. La calidad tiene que ver con la esencia de una institución. Lo que la gente espera de la educación es que tenga unos estándares que le permitan mejorar sus capacidades para la vida y para el trabajo. Siempre, de una u otra manera, las personas están midiendo la calidad. De hecho, cada vez que alguien toma una decisión sobre educación valora cuál es la mejor institución, cuál ofrece mayores garantías de empleabilidad, cómo les va a sus graduados y qué tan exitosos son después de terminar sus estudios. Al final, eso es lo que la gente entiende por calidad: todos aquellos indicadores que le permiten medir si el lugar donde va a estudiar es suficientemente riguroso y cumple altos estándares. 

    Una acreditación de calidad institucional está midiendo a la institución completa, no solamente un aspecto específico. Muchos de los indicadores que utilizamos son mediciones de resultados. Por ejemplo, los estándares internacionales evalúan el impacto y los resultados, lo cual es necesario e importante. Pero la acreditación institucional no solo valora esos resultados, evalúa distintos capítulos: los que tienen que ver con los estudiantes, los profesores, los graduados, el impacto general, los procesos académicos, el bienestar y la sostenibilidad financiera. No se trata únicamente de evaluar el desempeño en una variable específica. Es una valoración integral, una mirada de 360 grados que permite verificar si la institución responde de manera consistente a los diferentes aspectos que la sociedad espera de una universidad de alta calidad: cómo diseña y actualiza sus programas, cómo desarrolla su modelo educativo, cómo genera y transfiere conocimiento a través de la investigación y la innovación, y cómo contribuye al desarrollo de las personas y de la sociedad.

    El proceso de evaluación del CNA es valioso porque la acreditación institucional es, ante todo, un proceso entre pares. Es decir, son profesores, investigadores y académicos del mismo ecosistema de educación superior. Eso, lejos de hacerlo más fácil, lo hace más exigente. Son personas expertas en procesos universitarios, calificadas para valorar y evaluar el funcionamiento de una universidad. A la visita de los pares se llega después de un proceso de autoevaluación que realiza la Universidad. Es decir, el proceso de acreditación tiene tres momentos: primero, una autoevaluación; después, la visita de los pares, quienes verifican que ese análisis corresponda con la realidad institucional y, finalmente, el CNA valora sus recomendaciones y define si otorga o no la acreditación y la vigencia. 

    Existen tres posibles vigencias: seis, ocho y 10 años. Esa duración está asociada, principalmente, al nivel de madurez de los procesos de calidad de cada institución. Nosotros tenemos una tradición importante en acreditación. La primera acreditación fue por seis años, cuando iniciamos este camino. De hecho, EAFIT fue una de las primeras universidades del país en decidir someterse a un proceso de acreditación institucional. Después obtuvimos la acreditación por ocho años, lo que demostraba que la Universidad venía consolidando su propuesta y fortaleciendo sus procesos de calidad. Recibir ahora una acreditación por 10 años es el reconocimiento a esa historia y a la madurez institucional en todas las dinámicas.

    También demuestra que esta Universidad se ha comprometido con generar impacto en la sociedad. Uno de los aspectos que más destacaron los pares no fue únicamente nuestro proceso de formación o nuestras capacidades en ciencia, tecnología e innovación, sino, especialmente, nuestra conexión con el entorno, con las organizaciones, el desempeño de nuestros graduados y el reconocimiento que la sociedad hace del impacto de la Universidad.

    Hubo unos resultados que confirmaron lo que hemos venido haciendo. Uno de ellos está muy centrado en nuestro ADN: que nos reconozcan como una universidad altamente conectada con el entorno y con las organizaciones. Ese fue uno de los aspectos que más destacó el reporte del CNA y, para nosotros, fue confirmar lo que sentimos que hace parte de nuestra identidad. También hubo un reconocimiento a la madurez de nuestros procesos de ciencia, tecnología e innovación y de formación. Es decir, a las funciones sustantivas de la Universidad y a la manera como se vienen desarrollando.

    Ahora, hubo dos aspectos que me alegró mucho que fueran reconocidos. El primero fue nuestro modelo de medición de impacto. Nosotros hemos venido trabajando para pasar de medir solamente resultados a medir el impacto. Ya no se trata únicamente de cuántos estudiantes se gradúan, sino de cómo cambia la vida de esos estudiantes, cómo aporta la Universidad a la región, cómo contribuye al PIB o a la generación de valor. En las acreditaciones anteriores se medían más los resultados; en esta ocasión el énfasis estuvo mucho más en el impacto.

    El otro hallazgo que para mí fue significativo fue el reconocimiento al liderazgo colectivo dentro de la Universidad. Fue un gran logro que los consejeros sintieran que aquí existe un modelo de liderazgo compartido, donde todos están aportando al logro de la organización. Hicieron un reconocimiento muy importante a esa manera de liderar. También mencionaron de manera muy especial la capacidad de innovación de la Universidad. Reconocieron no solo la innovación en lo que hacemos, sino también en la forma como hacemos las cosas.

    Creo que esa pregunta es muy importante porque una acreditación institucional por 10 años es, ante todo, un voto de confianza en la manera como la Universidad se gestiona y lidera sus transformaciones. No se está acreditando una forma específica de hacer las cosas ni programas académicos. Lo que se acredita es el "cómo": la capacidad de la Universidad para transformarse cuando cambian las condiciones y responder a nuevos retos.

    Hoy no es lo mismo gestionar una universidad que hace 10 o 20 años. Los desafíos son distintos y la acreditación reconoce precisamente esa capacidad de adaptación. Es una confianza en que el sistema de trabajo de EAFIT puede garantizar el cumplimiento de sus objetivos, incluso cuando estos evolucionen por las necesidades del mercado, la transformación laboral, la digitalización o las nuevas dinámicas sociales.

    Otro aspecto fundamental es la cultura de evaluación permanente. En EAFIT contamos con acreditaciones internacionales y cada dos o tres años participamos en procesos de evaluación, ya sea con AACSB, AMBA u otros sistemas. La autoevaluación, la medición y la revisión continua hacen parte de nuestra cultura institucional.

    Por eso, una de las razones por las que se otorgó esta vigencia es que los pares encontraron una universidad con procesos sólidos de seguimiento, indicadores, evaluación y mejoramiento continuo, respaldados también por una trayectoria rigurosa en sus informes de gestión bajo el modelo GRI (Global Reporting Initiative).

    Así que una acreditación por 10 años no significa que durante una década no vaya a pasar nada. Significa, justamente, que la sociedad puede confiar en una institución que se evalúa, aprende, se transforma y se fortalece de manera permanente.

    Para nosotros, el proceso de acreditación fue muy enriquecedor para pensar el futuro de la Universidad, porque coincidió con la construcción del Plan de Desarrollo Institucional, el Itinerario 2035. Muchos de los insumos que alimentaron ese ejercicio surgieron de la autoevaluación presentada a los pares y, durante la visita, mostramos cómo varias de las transformaciones propuestas ya estaban reflejadas en esa visión de futuro.

    En gran medida, lo que estamos proyectando hacia adelante proviene de los aprendizajes de esa autoevaluación, que posteriormente fueron ratificados durante la visita. De ahí surgieron elementos como la comprensión del lifelong learning, el impulso a una mentalidad digital y una mayor conciencia sobre la evolución del modelo y del sistema de la Universidad.

    Eso también implica un reto: comunicarle mejor a la sociedad esa transformación y todo lo que hoy hace EAFIT. Para nosotros, la autoevaluación no es un ejercicio aislado, sino parte del trabajo cotidiano. Más que un requisito, es una forma de leer el entorno y actuar en consecuencia. Por eso, incorporar las recomendaciones del CNA no ha significado un cambio de rumbo, sino la continuidad de un proceso que la propia Universidad ya venía construyendo y que fue validado durante la visita de pares.

    Una de las cosas que más me alegró encontrar en el informe fue que la acreditación respaldara algo que hace parte del ADN de la Universidad: nuestra conexión con las organizaciones. Creo que uno de los aspectos que más llamó la atención de los pares fue ver que esa relación es natural y cotidiana. No se limita a las prácticas estudiantiles o a la educación continua. EAFIT es un ecosistema al que llegan empresas y emprendimientos, con una sólida capacidad de transferir ciencia, tecnología e innovación a organizaciones empresariales, públicas y sociales. Un ejemplo es On.going y la presencia de más de 16 emprendimientos de alto impacto dentro de la Universidad.

    EAFIT nació para formar el talento que impulsaría el desarrollo del territorio y, desde sus orígenes, ha trabajado de la mano de las organizaciones. Hoy ese ecosistema es más diverso, con mayor cercanía al sector público, social y al emprendimiento, pero mantiene el mismo propósito: aportar a la solución de los grandes desafíos de la sociedad.

    Ese impacto se refleja en el talento que formamos, los proyectos que desarrollamos con las organizaciones, la transferencia de conocimiento y la retroalimentación que recibimos para actualizar nuestros programas. Trabajamos de manera permanente con organizaciones como la ANDI, Proantioquia y otros gremios para entender las necesidades del entorno. Eso fue evidente para los pares. Encontraron altos niveles de empleabilidad de nuestros graduados, el reconocimiento de los empleadores, la confianza de las empresas para instalarse dentro de la Universidad y un modelo de prácticas que hoy va mucho más allá de una experiencia semestral.

    Para una región es muy importante el nivel de madurez de su ecosistema de educación superior, porque ese ecosistema es el que forma el talento que necesita el territorio. Si pensamos en Medellín como distrito de ciencia, tecnología e innovación, esa propuesta sobre la mesa es un impulsor de talento. En ese contexto, las universidades son un ecosistema relevante. En nuestra región, por ejemplo, las universidades que hacen parte del G8 cuentan con procesos de acreditación institucional de alta calidad. Eso significa que todas están comprometidas, de manera sistemática, con el camino de la calidad. Que hoy la región tenga dos universidades con la máxima vigencia de acreditación, la Universidad de Antioquia y EAFIT, es muy relevante porque eso fortalece la ciencia, la tecnología y la innovación, eleva los niveles de calidad y genera un reto permanente.

    Ahora que estamos hablando de los distritos especiales dentro de CTI, por ejemplo, la Universidad de Antioquia está en la zona norte, donde está Ruta N, que es uno de los distritos especiales con FutuMed, y nosotros en la zona sur estamos tratando de fortalecer un distrito especial desde esa misma perspectiva en talento, porque las universidades terminan liderando la generación de conocimiento, los emprendimientos de alto valor y la proyección de los emprendedores.

    Creo que los sistemas de calidad maduran con el tiempo y, a medida que esa madurez se consolida, también favorecen el intercambio de conocimiento. En EAFIT somos abiertos a compartir nuestras experiencias, pero también a recibir pares, acompañar a otras instituciones, trabajar en alianza y construir en red.

    El trabajo con el G8 y con 4U refleja esa forma de colaboración. Sin embargo, más que hablar de transferencia, prefiero hablar de intercambio. Tenemos experiencias para compartir, pero siempre mantenemos una mentalidad de aprendiz. Nunca llegamos con la idea de enseñar, sino de aprender también de otras personas e instituciones.

    Diría que una de las mayores fortalezas de esta Universidad es precisamente esa: conservar una mentalidad de aprendiz, cuestionarnos permanentemente y buscar siempre cómo hacer mejor las cosas.

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    ¡Un hito de calidad! EAFIT recibió la máxima vigencia de la Acreditación Institucional de Alta Calidad

    Julio 23, 2026

    La Universidad recibió este aval del Ministerio de Educación Nacional por 10 años, la máxima vigencia otorgada en Colombia. Con este reconocimiento, se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país con este período de acreditación y en la primera universidad privada de Antioquia en alcanzarlo.

    El Consejo Nacional de Acreditación destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la investigación, la innovación, la sostenibilidad institucional, la internacionalización y el aprendizaje experiencial. La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021.

    La excelencia es un camino que se construye con visión y rigor. Ese recorrido fue reconocido por el Ministerio de Educación Nacional al renovar la Acreditación Institucional de Alta Calidad de EAFIT por 10 años, la máxima vigencia que se otorga en Colombia. Con esta decisión, la Universidad se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país que cuentan con este nivel de acreditación y en la primera universidad privada de Antioquia en alcanzar esta distinción.

    "Después de una gran tradición en acreditación institucional, hemos recibido la máxima vigencia: 10 años. Solo nueve universidades en Colombia cuentan con este reconocimiento, que representa sistemas de calidad maduros, posibilidades de excelencia y generación de valor para la sociedad y para la educación colombiana. Este es un logro colectivo que honra nuestra historia, pero también un compromiso con la excelencia y con la conexión con el entorno", afirma Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT.

    La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021, que incluyó la elaboración de un informe institucional, la visita de pares académicos designados por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y la valoración de las fortalezas y las oportunidades de mejora de la Universidad. Más que un reconocimiento, la acreditación ratifica la confianza del sistema de aseguramiento de la calidad en un proyecto educativo sólido y con capacidad para responder a los desafíos del presente y del futuro.

    En su concepto, el CNA destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la pertinencia y la flexibilidad de la oferta académica, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento, la sostenibilidad institucional y las estrategias de bienestar e internacionalización. También valoró la capacidad de EAFIT para generar soluciones de impacto y fortalecer sus vínculos con el sector público, el sector productivo y la sociedad.

    Para Paola Podestá Correa, vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT, este logro es un mensaje de confianza para la comunidad educativa. "Cuando una universidad es acreditada, le está diciendo a la sociedad que es una institución de alta calidad. Esa calidad se refleja en su gobierno, en sus procesos misionales, en su conexión con el entorno, en el aprendizaje, la ciencia, la tecnología y la innovación, en su sostenibilidad financiera y en la manera como la tecnología está al servicio de la educación, entre muchos otros aspectos", señala.

    La directiva agrega que este reconocimiento es el resultado de una trayectoria construida durante más de dos décadas de autoevaluación y mejoramiento continuo. En ese tiempo, EAFIT ha obtenido cuatro acreditaciones institucionales: la primera por seis años, las dos siguientes por ocho y la actual renovación por 10 años, la máxima vigencia otorgada.

    La excelencia como punto de partida

    Nicolás Carmona Ochoa, jefe de Calidad Académica de EAFIT, explica que este reconocimiento trasciende los resultados de un programa o proyecto específico. "Recibir la acreditación por 10 años expresa la confianza pública en la solidez de EAFIT y en su capacidad para sostener su calidad y proyectarla hacia el futuro. No significa que seamos una institución perfecta ni que podamos detenernos durante una década; significa que contamos con capacidades maduras para reconocer nuestros retos, aprender y seguir transformándonos", expresa.

    Uno de los aspectos que tuvo un papel determinante durante la evaluación fue el fortalecimiento del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación y la manera como la Universidad demuestra el impacto de su conocimiento en la sociedad. Ricardo Mejía Gutiérrez, director del centro Energy Valley de EAFIT y quien lideró la mesa de trabajo del componente de investigación en el proceso de acreditación, señala que la apuesta fue mostrar no solo los resultados académicos, sino las transformaciones que estos generan.

    "Nos fuimos al outcome, es decir, a preguntarnos qué logramos con la investigación y cuál es el impacto en la vida de las personas. Citamos proyectos en los que transformamos esas vidas, como SIATA, el Metro y otras iniciativas que muestran cómo la ciencia, la tecnología y la innovación se convierten en un vehículo para cambiar realidades", afirma el directivo.

    La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años es, al mismo tiempo, un reconocimiento a los más de 65 años de historia de EAFIT y una invitación a seguir construyendo un proyecto educativo que aprende, innova y evoluciona de manera permanente. Este logro colectivo reafirma el compromiso de estudiantes, profesores, colaboradores, graduados y aliados con una universidad que entiende la excelencia no como un punto de llegada, sino como un camino para seguir generando conocimiento relevante y conexiones transformadoras.

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    La acreditación es el resultado de un proceso de autoevaluación y mejoramiento continuo, construido con el aporte de estudiantes, profesores, colaboradores, graduados y aliados. La imagen corresponde a la celebración de este hito por parte de la comunidad eafitense.
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    Más que actas en papel, son la evidencia de 29 años de compromiso con la calidad y la excelencia

    Julio 21, 2026

    “EAFIT reúne las condiciones para merecer la confianza de la sociedad colombiana”, dice la Resolución 2086 del 5 de septiembre de 2003 con la que la Universidad recibió su primera Acreditación de Alta Calidad. Hoy esta premisa no solo sigue más vigente que nunca, sino que cobra aún más fuerza al confirmarse, por cuarta vez, con la más reciente renovación de este aval, que llegó a mitad de año, mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026.

    Desde 1997, momento en el que la Universidad ingresó al Sistema Nacional de Acreditación, han pasado más de 25 años de constancia y compromiso decidido con la excelencia y la alta calidad. Y en este video, aprovechamos este momento de gratitud y celebración para viajar en el tiempo y conocer de cerca esas actas con las que el Ministerio de Educación Nacional ratificó que la región, el país y el mundo pueden tener plena confianza en nuestro quehacer.

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    ¡Estamos acreditados por 10 años! Un logro colectivo que celebra el espíritu de una comunidad que “se pone la 10” en todo lo que hace

    Julio 21, 2026

    ¡Llegó la noticia que estábamos esperando, una que nos llena de felicidad y orgullo eafitense! La Universidad recibió la Acreditación Institucional en Alta Calidad y, esta vez, es por 10 años, la máxima expresión de confianza que el sistema de aseguramiento de la calidad en Colombia puede otorgar a una institución de educación superior.

    Con esta distinción, EAFIT se convierte hoy en una de las nueve universidades colombianas que obtienen este aval por una década, la cuarta universidad privada del país y la primera universidad privada de Antioquia. Hoy celebramos este logro colectivo que refleja el compromiso, el rigor y el trabajo conjunto de una comunidad que “se pone la 10” en todo lo que hace.

    La excelencia es un camino que se construye con visión y rigor. Ese recorrido fue reconocido por el Ministerio de Educación Nacional al renovar la Acreditación Institucional de Alta Calidad de EAFIT por 10 años, la máxima vigencia que se otorga en Colombia. Con esta decisión, la Universidad se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país que cuentan con este nivel de acreditación y la primera institución privada de Antioquia en alcanzar esta distinción.

    “Después de una gran tradición en acreditación institucional, hemos recibido la máxima vigencia: 10 años. Solo nueve universidades en Colombia cuentan con este reconocimiento, que representa sistemas de calidad maduros, posibilidades de excelencia y generación de valor para la sociedad y para la educación colombiana. Este es un logro colectivo que honra nuestra historia, pero también un compromiso con la excelencia y con la conexión con el entorno", afirma Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT.

    La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021, que incluyó la elaboración de un informe institucional, la visita de pares académicos designados por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y la valoración de las fortalezas y oportunidades de mejora de la Universidad. Más que un reconocimiento, la acreditación ratifica la confianza del sistema de aseguramiento de la calidad en un proyecto educativo sólido y con capacidad para responder a los desafíos del presente y del futuro.

    En su concepto, el CNA destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la pertinencia y la flexibilidad de la oferta académica, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento, la sostenibilidad institucional y las estrategias de bienestar e internacionalización. También valoró la capacidad de EAFIT para generar soluciones de impacto y fortalecer sus vínculos con el sector público, el sector productivo y la sociedad.

    Para Paola Podestá Correa, vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT, este logro es un mensaje de confianza para la comunidad educativa. "Cuando una universidad es acreditada, le está diciendo a la sociedad que es una institución de alta calidad. Esa calidad se refleja en su gobierno, en sus procesos misionales, en su conexión con el entorno, en el aprendizaje, la ciencia, la tecnología y la innovación, en su sostenibilidad financiera y en la manera como la tecnología está al servicio de la educación, entre muchos otros aspectos", señala.

    La directiva agrega que este reconocimiento es el resultado de una trayectoria construida durante más de dos décadas de autoevaluación y mejoramiento continuo. En ese tiempo, EAFIT ha obtenido cuatro acreditaciones institucionales: la primera por seis años, las dos siguientes por ocho y la actual renovación por 10 años, la máxima vigencia otorgada por el Gobierno Nacional.

    La excelencia como punto de partida

    Nicolás Carmona, jefe de Calidad Académica de EAFIT, explica que este reconocimiento trasciende los resultados de un programa o proyecto específico. "Recibir la acreditación por diez años expresa la confianza pública en la solidez de EAFIT y en su capacidad para sostener su calidad y proyectarla hacia el futuro. No significa que seamos una institución perfecta ni que podamos detenernos durante una década; significa que contamos con capacidades maduras para reconocer nuestros retos, aprender y seguir transformándonos", expresa.

    Además de destacar fortalezas institucionales, Liseth Gómez Ardila, analista de proyectos del área de Calidad Académica, explica que la evaluación del CNA también ofrece una hoja de ruta para seguir evolucionando. "El concepto del CNA destacó fortalezas que muestran esa calidad de manera integral: la identidad y la misión de EAFIT, su transformación estratégica, un modelo educativo flexible, la investigación y el impacto social, las estrategias de bienestar e internacionalización y el Sistema Interno de Aseguramiento de la Calidad", afirma.

    Uno de los aspectos que tuvo un papel determinante durante la evaluación fue el fortalecimiento del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación y la manera como la Universidad demuestra el impacto de su conocimiento en la sociedad. Ricardo Mejía Gutiérrez, director de Energy Valley y quien lideró la mesa de trabajo del componente de investigación durante el proceso de acreditación, señala que la apuesta fue mostrar no solo los resultados académicos, sino las transformaciones que generan.

    "Nos fuimos al outcome, es decir, a preguntarnos qué logramos con la investigación y cuál es el impacto en la vida de las personas. Citamos proyectos en los que sí transformamos esas vidas, como SIATA, el Metro y otras iniciativas que muestran cómo la ciencia, la tecnología y la innovación se convierten en un vehículo para cambiar realidades", afirma el directivo.

    La renovación de la Acreditación Institucional en Alta Calidad por 10 años es, al mismo tiempo, un reconocimiento a los más de 65 años de historia de EAFIT y una invitación a seguir construyendo un proyecto educativo que aprende, innova y evoluciona de manera permanente. Este logro colectivo reafirma el compromiso de estudiantes, profesores, colaboradores, graduados y aliados con una universidad que entiende la excelencia no como un punto de llegada, sino como un camino para seguir generando conocimiento relevante y conexiones transformadoras.

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    Fotos para el canal de graduados
    ¿Qué significa obtener la Acreditación Institucional por 10 años?

    La Universidad obtuvo su primera Acreditación Institucional en Alta Calidad en 2003, con una vigencia de seis años; la segunda llegó en 2010, por ocho años; la tercera, en 2018, también por ocho años; y ahora, en su cuarto proceso, alcanza por primera vez este aval por diez años.

    La vigencia de diez años, que representa la máxima expresión de confianza que el sistema de aseguramiento de la calidad en Colombia puede otorgar a una institución de educación superior, es un nuevo hito institucional. Y esto, a su vez, se traduce en beneficios para toda la comunidad universitaria y para quienes interactúan con EAFIT. 

    Para los estudiantes y sus familias representa la confianza de formarse en una Institución que ha demostrado la solidez de sus procesos académicos; para los profesores y colaboradores se convierte en un espaldarazo para seguir inspirando vidas, creando conocimiento y transformando la sociedad desde nuestros roles;  para los graduados, el respaldo de un título otorgado por una universidad reconocida por sus altos estándares de calidad; y para empresas, organizaciones y aliados nacionales e internacionales, la certeza de encontrar en EAFIT un socio confiable para desarrollar proyectos que impacten realmente la sociedad.

    Como sostiene Nicolás Carmona, jefe de Calidad Académica de EAFIT, el resultado refleja el grado de madurez institucional alcanzado por EAFIT, ya que en Colombia hay más de 150 instituciones acreditadas, pero solo un grupo muy reducido de nueve ha obtenido la acreditación por diez años.

    Y señala que, de igual manera, este aval ratifica que en la Universidad entendemos la calidad como un ejercicio permanente. “Alcanzar este resultado responde, entre muchas otras cosas, a la forma rigurosa y articulada en que toda la Universidad se prepara y vive con compromiso este todos los procesos relacionados con la calidad", afirma.

    El CNA reconoció en EAFIT 38 fortalezas que agrupamos en nueve categorías

    Trayectoria e identidad institucional 
    65 años de historia y la obtención de la Acreditación de Alta Calidad otorgada por primera vez en el 2003 y renovada posteriormente en 2010 y 2018. El CNA también destacó la consolidación de la Misión y del Proyecto Educativo Institucional.

    Gobernanza y aseguramiento de la calidad 
    Entre los elementos destacados en este ítem están el Sistema Interno de Aseguramiento de la Calidad consolidado, el Estatuto Profesoral actualizado en 2022, y un modelo de Gobierno sólido con participación de profesores y estudiantes. “Los pares evaluadores externos mencionaron mucho que les gustaba nuestro estilo de liderazgo colectivo”, enfatizó la Rectora.

    Oferta académica y transformación curricular 
    Transformación curricular en el 100 % de pregrados y en el 95% de posgrados, que se traduce en un 64 % de los programas acreditables con este aval, también hizo parte de las fortalezas enunciadas por el CNA. 

    Investigación, ciencia e innovación 
    En materia de CTeI se destacan los 29 grupos de investigación (86,2 % en categorías A1 y A), los más de 900 proyectos de investigación y los más de 7.000 productos generados. 

    Bienestar y permanencia estudiantil 
    En este campo resaltan la tasa de graduación por encima del promedio nacional, y la deserción por debajo del ponderado del país. 

    Internacionalización 
    Más de 220 convenios vigentes en más de 30 países y 32 convenios de doble titulación (13 pregrados, 15 maestrías, 3 doctorados), respaldan los avances de EAFIT en internacionalización. 

    Impacto social y relación con graduados 
    Más de 1.800 proyectos de ciencia, tecnología e innovación, y casi 25.000 niños y jóvenes impactados por la Universidad de los Niños son otra de las fortalezas que evidencian el impacto social de la Institución. 

    Infraestructura, sostenibilidad y planeación estratégica 
    La Resolución del MEN destaca el Plan Maestro EAFIT Parque y la sostenibilidad financiera que se traduce en infraestructura, en becas y en mayor bienestar para los eafitenses. 

    Inclusión, diversidad y resultados académicos 
    La creación de la Oficina de Género, Diversidad e Inclusión, y los buenos resultados en las pruebas Saber PRO 2024 superiores al promedio nacional, hicieron parte de los elementos destacados por el CNA.

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    La conversación que todos los líderes deberían tener

    Julio 7, 2026

    Mientras hablamos de resultados, crecimiento e impacto, pocas veces nos detenemos a pensar en el bienestar de quienes lideran esos procesos. Esa es la conversación que Daniel Restrepo, graduado de Derecho de EAFIT y director del pódcast Tenemos que Hablar, ha decidido poner sobre la mesa: que el liderazgo no consiste en demostrar fortaleza permanente, sino en aprender a reconocer los propios límites, pedir ayuda y construir comunidades donde hablar también hace parte del cuidado.

    A través de su experiencia y del trabajo con líderes y emprendedores, Daniel nos invita a reflexionar sobre la salud mental como una herramienta para ejercer un liderazgo más consciente, construir mejores relaciones y recordar que nadie debería asumir el reto de liderar en soledad. En esta conversación comparte señales de alerta y hábitos que pueden ayudarnos a cuidar mejor la salud mental mientras se lideran equipos.

     

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    Varias fotos de notas de graduados
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    El líder de un equipo debe fortalecer su salud mental para cuidar a los demás

    Julio 7, 2026

    La salud mental se ha convertido en un componente esencial del liderazgo. Reconocer el agotamiento, establecer límites entre la vida laboral y personal y practicar el autocuidado son acciones que fortalecen el bienestar de quienes lideran y, a su vez, el de sus equipos.

    La idea de que un líder debe mostrarse siempre fuerte está cambiando. Hoy, la autoconciencia, la autorregulación y la capacidad de pedir ayuda cuando es necesario son componentes esenciales de un liderazgo más sostenible. El líder que cuida a un equipo debe saber cuidarse así mismo.
     

    Durante años, el liderazgo se asoció con la capacidad de tomar decisiones bajo presión, resolver problemas y mantener el rumbo. En ese imaginario, mostrar cansancio, reconocer los propios límites o pedir ayuda pocas veces tuvo cabida. Sin embargo, las dinámicas actuales del trabajo están replanteando esa visión. Hoy, la salud mental ocupa un lugar central en las conversaciones sobre liderazgo y bienestar, al reconocer que cuidar de los equipos también implica que quienes los dirigen aprendan primero a cuidarse a sí mismos.

    Aunque con frecuencia se espera que los líderes acompañen a sus equipos, tomen decisiones acertadas y mantengan la estabilidad en momentos complejos, pocas veces se habla de las consecuencias que esa responsabilidad puede tener sobre su salud mental. Irritabilidad, dificultad para concentrarse, agotamiento emocional, pérdida de la empatía o una toma de decisiones impulsiva son algunas de las señales que pueden indicar que el bienestar del líder está comprometido.

    Para Milena Margarita Villamizar Reyes, jefa del pregrado en Psicología de EAFIT, uno de los mayores retos es que estas señales suelen pasar inadvertidas. "Los líderes internalizan expectativas culturales que idealizan la resiliencia y la invulnerabilidad", explica la profesora, quien agrega que esto favorece que muchas personas eviten reconocer su propio desgaste o pedir ayuda, bajo la idea de que un líder siempre debe mostrarse fuerte.

    La profesora señala que gestionar la salud mental requiere una actitud proactiva basada en la autoconciencia y la autorregulación. Esto implica establecer límites saludables entre la vida laboral y personal, mantener hábitos de autocuidado, garantizar espacios de descanso y comprender que acudir a apoyo profesional "es un acto de fortaleza y no de debilidad". 

    Esta transformación también supone cambiar la forma en que se entiende el liderazgo dentro de las organizaciones. Más allá de cumplir metas o responder por los resultados, hoy se reconoce que quienes dirigen equipos influyen de manera directa en el clima laboral, la motivación y la salud emocional de las personas. Por eso, el bienestar dejó de ser un asunto exclusivamente individual para convertirse en una competencia que también se construye desde el liderazgo.

    La soledad del líder

    Desde una perspectiva complementaria, Alejandro Correa Penagos, graduado de la maestría en Psicología del Trabajo y de las Organizaciones de EAFIT e investigador en la organización SAPIANS, considera que muchas veces el problema comienza porque se normaliza el agotamiento. "Se confunde estar agotado con estar comprometido, y eso hace que las personas busquen ayuda cuando el desgaste ya es muy alto", afirma.

    Alejandro también llama la atención sobre un fenómeno que denomina la "soledad del líder". Según explica, muchas personas que ocupan cargos de dirección sienten que no pueden expresar cansancio o vulnerabilidad por temor a proyectar debilidad. Frente a ello, propone construir redes de apoyo y promover conversaciones entre líderes. "Un buen líder sabe cuándo necesita apoyo y entiende que pedir ayuda no disminuye su liderazgo; lo fortalece", asegura.

    Pero el bienestar no depende únicamente del cuidado individual. Ambos expertos coinciden en que el liderazgo tiene un impacto directo sobre la salud mental de los equipos. Una comunicación abierta, la escucha activa, la posibilidad de expresar dudas o errores sin temor y una distribución equilibrada de las cargas de trabajo son prácticas que favorecen entornos psicológicamente seguros y fortalecen la confianza entre los integrantes de una organización.
    Cuando un integrante del equipo atraviesa dificultades emocionales, el papel del líder tampoco consiste en asumir el rol de terapeuta. Su responsabilidad está en generar espacios de escucha, acompañar desde la empatía, facilitar el acceso a los recursos disponibles y respetar la privacidad de las personas. Este tipo de acciones fortalece la confianza y favorece que quienes necesitan apoyo puedan acceder oportunamente a la ayuda adecuada.

    En un momento en el que las organizaciones buscan equilibrar productividad y bienestar, el liderazgo enfrenta un nuevo desafío: demostrar que cuidar la salud mental no es incompatible con alcanzar resultados. Por el contrario, líderes que reconocen sus propios límites, promueven relaciones de confianza y ponen a las personas en el centro contribuyen a construir equipos más saludables, resilientes y sostenibles en el tiempo.

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    Imagen de personas en una oficina
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    El liderazgo actual demanda, además de conocimientos técnicos, habilidades como la inteligencia emocional, la escucha activa y el autocuidado.
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    Estas fueron las lecciones finales de las recientes ceremonias de graduación

    Junio 23, 2026

    ¿Cuántas lecciones habrá podido recibir un estudiante de pregrado o posgrado? Incontables. Además de lo correspondiente a la formación académica, hay infinidad de lecciones de vida, de esas que solo se aprenden en la Universidad. Es probable que la última que recibieron sea una de las que entran en la categoría de memorables, pues es la que sucede en la ceremonia de graduación.

    Graduados de diferentes programas con importante trayectoria en su ejercicio profesional, separan un espacio en su agenda para dar la lección final a un grupo de graduados. Las de cada una de las ceremonias que acabaron  de pasar estuvieron a cargo de: Juan Carlos Mora Uribe Presidente Grupo Cibest/Bancolombia; Ana María Patiño Osorio, directora titular de la Orquesta Filarmónica de Medellín; María Mercedes Barrera Tobar, gerente de Comunicaciones y Desarrollo Sostenible de Grupo Sura; Hernán Alzate Arias, presidente del Autorregulador de Valores de Colombia – AMV; Jaime Alberto Ángel Mejía, CEO en Corona Industrial; Alexander Garzón Lasso, director de In-Sight, centro de Liderazgo de Impacto de EAFIT.

     

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    Lecciones finales, grados junio 2026
     
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