“Juntar a los injuntables y hacer posible lo que parece imposible”, una de las misiones diarias de Sara

Julio 22, 2025

Sara Zuluaga, una de las analistas de economías emergentes de Proantioquia, expresa que el aporte que realiza desde su labor, se ve reflejado en la capacidad de juntar a diferentes personas, desde diversas miradas, para detonar proyectos que impulsen la industria musical de nuestra región. 

Reconoce que gracias a su formación en EAFIT adquirió la capacidad de trabajar con muchos sectores para ponerlos al servicio del desarrollo de Antioquia. “Soy eafitense porque llevo este sello, el conocimiento, la transformación y la inspiración a donde quiera que vaya”, reflexiona.

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“Juntar a los injuntables y hacer posible lo que parece imposible”, una de las misiones diarias de Sara

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Reconocer, redistribuir, remunerar: el cuidado también es economía

Julio 22, 2025

La economía del cuidado visibiliza un trabajo esencial para la reproducción de la vida y el funcionamiento del sistema productivo, que históricamente ha recaído de forma desproporcionada en las mujeres. Este trabajo, muchas veces no remunerado ni reconocido, limita la autonomía económica y los ingresos dignos. 

Hablar de cuidado es hablar de derechos y corresponsabilidad. En una sociedad que envejece y necesita más apoyo, el reto es redistribuir las tareas de cuidado entre el Estado, las familias, el sector privado y la comunidad. Esto implica transformar roles de género y ofrecer condiciones justas para quienes cuidan.

Aunque todos y todas necesitamos cuidados en algún momento de la vida, no siempre somos conscientes del valor que este trabajo tiene para la sociedad. El cuidado es una actividad esencial para sostener la vida y también una dimensión económica que ha sido por mucho tiempo invisibilizada. La economía del cuidado se refiere a ese conjunto de tareas fundamentales, un concepto que ha tomado fuerza en las agendas públicas y académicas de América Latina y el mundo. 

Para Carolina Lopera Tobón, secretaria de las Mujeres de Antioquia, el cuidado es un derecho que está emergiendo y que se quiere consolidar como un derecho fundamental asociado al concepto de ciudadanía, pero también es un trabajo, que en la mayoría de los casos no es remunerado y que se encuentra invisibilizado. "Hablar de la economía del cuidado es fundamental, porque implica reconocer su aporte tanto en los procesos reproductivos como en los productivos". Además, agrega que mientras el 76 % de los hombres en edad de trabajar se encuentran empleados o en búsqueda activa de empleo, solo el 51 % de las mujeres está en esa misma situación. 

Y es que hablar de cuidado también es hablar de desigualdad. La división sexual del trabajo ha asignado históricamente a las mujeres la responsabilidad de lo doméstico y lo íntimo. A pesar de que hoy participan más en la vida laboral y política, siguen siendo las principales proveedoras de cuidado en el hogar. “Mientras las mujeres dedicamos 7 horas y 44 minutos en promedio al trabajo del cuidado no remunerado, los hombres lo hacen durante 3 horas y 6 minutos. Eso ya en sí mismo nos evidencia que las mujeres dedicamos casi tres veces más de tiempo”, explica Carolina. 

Desde otra perspectiva, Juan José Suárez Peña, pedagogo y coordinador desde EAFIT de la apuesta formativa del Sistema del Cuidado de Antioquia, plantea que esta discusión no es nueva, aunque hoy sea más visible gracias a la sistematización de datos. “Hace 600 años las mujeres vienen hablando de dejarlas participar en la educación, en los espacios políticos y en los espacios sociales”, afirma. 

Igualmente, Juan José subraya que la economía del cuidado interpela a los hombres. “Es importante redistribuir esas tareas porque no puede ser que el 51 % de la población del mundo no tenga un proyecto de vida porque tiene una doble o una triple jornada. Entonces, la redistribución de las labores de cuidado implica un reconocimiento de estas labores, pero además requiere reconocer que nosotros, los hombres, no hacemos lo que deberíamos hacer”. 

La transición demográfica actual, con poblaciones más longevas y tasas de natalidad en descenso, hace aún más urgente el debate. Cada vez más personas necesitarán cuidados, y si no se transforman las estructuras actuales, esa carga seguirá recayendo en las mismas manos. “No estamos preparados como sociedad para realizar ese cambio, no solamente en lógica de cuidado, sino también en lógica de productividad y de desarrollo. No es posible que, en años futuros, cuando ya tengamos menos personas en capacidad productiva, esto continúe de la misma manera, y por eso actualmente las administraciones públicas están asumiendo este tema como prioritario”, advierte Carolina. 

“El diamante del cuidado” 

De acuerdo con Angie Palacio Sánchez, jefa de incidencia de Valor Público EAFIT, el cuidado no puede seguir siendo una carga exclusiva de las mujeres, y mucho menos de las familias. La atención a la infancia, a las personas mayores, enfermas o con discapacidad debe ser vista como una responsabilidad compartida por toda la sociedad. “Ahí es donde entran el famoso diamante del cuidado, que representa a los actores que deben asumir esta tarea: las familias, sí, pero también las empresas, el Estado y las organizaciones sociales”. 

En EAFIT, este tema ha venido cobrando relevancia como una problemática urgente para la sociedad. Según Angie, la Universidad se ha venido acercando a esta temática en los últimos años a través de la comprensión profunda de las inequidades que la atraviesan. “Nuestra labor es ser capaces de atender esos problemas, pensarlos, conocerlos y diagnosticarlos muy bien, para que a partir de ello podamos definir cuál es el camino a seguir. Por eso, desde Valor Público, hablamos de cómo comprender estos desafíos puede aportar a mejores decisiones para que otro país sea posible y, en este caso, para que otra sociedad del cuidado sea posible”, afirma. 

Desde la iniciativa de Equidad y Desarrollo Social de Valor Público, liderada por la profesora eafitense Mónica Hernández, se acompaña actualmente el Sistema del Cuidado de Antioquia. Esta labor, que trasciende la coyuntura, busca contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa, en la que el cuidado se reconozca como un bien público, una política estructural y una prioridad colectiva. 

Cuidar no es un favor ni un acto exclusivo de amor: es trabajo, es tiempo, es desgaste y también es producción de valor. Reconocerlo, redistribuirlo y garantizarlo como un derecho es un paso necesario hacia una sociedad más justa, donde todas las personas, cuidadoras o cuidadas, puedan desarrollar su proyecto de vida con autonomía y dignidad.

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Reconocer, redistribuir, remunerar: el cuidado también es economía
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Según un informe de ONU Mujeres Colombia y el DANE, el trabajo doméstico y de cuidados del hogar equivale al 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
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“El tiempo es oro”, o cómo ahorrar nuestro recurso más limitado

La planeación y la optimización de procesos determinan en gran medida la eficiencia y la sostenibilidad de una organización. Para lograr una cadena de suministro óptima, es clave ajustar cada uno de sus eslabones para ahorrar tiempo y otros recursos valiosos.

Desde la Ingeniería Industrial, la analítica computacional y la Ingeniería de Construcción se ofrecen soluciones para invertir el tiempo con mayor eficiencia. 

 

La escena dura casi cuatro minutos: en ella, el protagonista de El curioso caso de Benjamin Button, interpretado por Brad Pitt, narra cada uno de los desafortunados sucesos que llevaron a Daisy —una bailarina interpretada por Cate Blanchett—, a romperse una pierna: una mujer que pierde un taxi, un conductor distraído, un hombre que no escuchó su despertador y una enamorada que rompe con su novio. Todos ellos determinan, sin querer, la suerte de la bailarina.  

El que maneja los hilos de esta historia se llama “Tiempo”, dueño y señor de este relato y de todo lo que sucede en la cotidianidad. De ahí que lo comparemos con el oro: “el tiempo es oro”, solemos decir. Y eso es verdad si nos referimos por ejemplo a los tiempos de adquisición, producción o distribución en la cadena de suministro... operaciones logísticas que, de no gestionar de manera óptima, pueden llevarnos a tener —no una pierna rota—, pero sí una productividad resquebrajada.

“En cualquier industria, el tiempo es fundamental, es el plazo en el que debemos llevar a cabo todos los procesos necesarios para que un producto llegue hasta las manos de un consumidor final”, indica Carlos Castro Zuluaga, Máster en Ingeniería Industrial y jefe del Pregrado en Ingeniería Industrial de la Universidad EAFIT.

 

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Fotografías de sectores industriales, logísticos y de la construcción en Colombia
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Construcción de la zona portuaria de Urabá en el departamento de Antioquia
Tan fuertes como el eslabón débil 

Optimización de procesos logísticos, de producción y de construcción. De esta manera la ingeniería y la innovación industrial aportan a eficiencia, productividad y sostenibilidad de las organizaciones. Y si el mayor reto es el tiempo, empecemos hablando de la gestión de la cadena de suministros para entender cómo el tiempo juega a favor —o en contra— de los objetivos de una empresa.  

“Una cadena de suministro está compuesta por todas las diferentes etapas de la fabricación de un producto o de la prestación de un servicio. Cada una de esas etapas implica tiempos que deben acortarse de manera que el producto o el servicio estén disponibles lo antes posible. Ese es uno de los fundamentos de la competitividad en cualquier industria: optimizar el uso del tiempo y entender cómo este afecta a la organización en el plano financiero”, anota el profesor Castro. 

Entre más demoras haya en los tiempos de fabricación, adquisición de materias primas, almacenaje y distribución de productos, más se verán afectados los ingresos de cualquier empresa. De acuerdo con Castro, “en toda organización las eficiencias se deben ver reflejadas en la disminución de costos y, por ende, en una mayor rentabilidad del negocio”.  

 

Estudiantes de la Universidad EAFIT en la "Fábrica de aprendizaje", un aula que simula una línea de producción industrial a escala reducida. Foto: Robinson Henao.

 

En esa línea, los ingenieros industriales deben gestionar las necesidades de una organización frente a las operaciones que afectan las cadenas de suministro, administrando adecuadamente los recursos y garantizando un alto nivel de servicio a los clientes.  

La gestión de la cadena de suministro es un proceso complejo en el que intervienen variables económicas, financieras y demográficas, entre otras, que hacen que las decisiones tengan diferentes alcances. Paula Alejandra Escudero, investigadora de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingenierías de EAFIT, subraya que “en un ecosistema todo está conectado y cuando uno quiere optimizar una variable, debe pensar en esas conexiones para no afectar el funcionamiento de las demás. El proceso es sistémico, necesita una visión holística”.  

Aunque el tic-tac del reloj no se detenga, el gran objetivo siempre será la calidad, porque como dice la frase popular, “vísteme despacio que voy deprisa”. 

Nuevo Pregrado en Ingeniería Industrial EAFIT

“Los ingenieros industriales tienen un rol determinante en cualquiera de los eslabones de una cadena de suministro, ya sea proveedor, fabricante, distribuidor o comercializador. En EAFIT hacemos énfasis en la aplicación de la analítica computacional y el análisis financiero para la toma decisiones a lo largo de la cadena de suministro”. 

 

Carlos Castro Zuluaga, máster en Ingeniería Industrial y jefe del Pregrado en Ingeniería Industrial EAFIT.

 
El tiempo simulado es más barato 

Una de las mejores maneras de ahorrar tiempo en las organizaciones es hacer uso de otro recurso determinante: los datos. Las diferentes técnicas de analítica de datos sirven para tomar decisiones más inteligentes: “debemos convertir los datos en información que nos permita definir patrones de forma mucho más asertiva”, comenta el profesor de ingeniería Carlos Castro.  

En la actualidad existen herramientas como la analítica prescriptiva —el análisis de datos aplicado a proveer recomendaciones y orientar la toma de decisiones—, que facilitan el diseño y optimización de una cadena de suministros. 

Un buen ejemplo de esto es Progress, una metodología ágil diseñada por Planify Analytics para el desarrollo de herramientas computacionales enfocadas en la planeación de cadenas de suministro y la programación de operaciones en empresas de manufactura y servicios.  

Lo explica Mario César Vélez, investigador de EAFIT y cofundador de Planify Analytics: “muchas empresas planean y programan sus operaciones de manera empírica, en hojas de Excel o con software no especializado para su negocio, pero como investigadores y consultores sabemos que esto se puede hacer de una forma mucho más rigurosa, aplicando ingeniería y tecnología”. 

Entonces ¿Cómo optimizar procesos y ser más eficientes y productivos con el tiempo que tenemos? ¡Pues tomando decisiones! Mejor dicho: aprendiendo a decidir con criterio y responsabilidad. La investigadora Paula Alejandra Escudero, señala otras dos herramientas de analítica que son cada vez más utilizadas para orientar las decisiones en las empresas: la modelación y la simulación computacional.

 

Un ejemplo: ¿Cómo hacer una distribución eficiente de bebidas gaseosas en Medellín? 

1. Planea la producción

- Planea la cantidad y la frecuencia de la producción de bebidas gaseosas.

- Analiza la demanda de bebidas en tiendas y supermercados.

2. Estudia la demanda

- Identifica dónde y cuándo se consume más: ¿En el centro o en barrios periféricos? ¿Cerca de qué? ¿En qué momento?

- Conoce a tus clientes: ¿Qué población te compra? ¿Cómo son sus hábitos de consumo?

3. Diseña las rutas

- Define una ruta: ¿Al norte o al sur de la ciudad? ¿Dónde es la salida del camión de la planta?

- Optimiza la ruta: ¿Cuántos barrios, tiendas y supermercados debe cubrir cada camión? ¿Con cuántos dispongo? ¿Cuánto tiempo tardan?

- Ten en cuenta factores que afectan el ruteo: ¿En qué sentidos van las calles? ¿Hay restricciones de acceso o de horarios?

4. Optimiza la distribución

- Identifica estrategias para reducir costos y ahorrar tiempos.

- Acude a herramientas tecnológicas para lograr eficiencias.

- Diseña estrategias para asegurar el abastecimiento en tiendas y supermercados, garantizando la disponibilidad para los clientes.

 

Muchas organizaciones no cuentan con el tiempo o los recursos necesarios para permitirse realizar pruebas y aprender de los errores en escenarios reales. “Es difícil tomar decisiones solo a punta de experiencia”, reconoce la investigadora. 

"Si tengo un problema en la realidad, lo puedo representar —o ‘modelar’— mediante una estructura matemática o lógica que me permita entenderlo mejor y resolverlo. Hay modelos matemáticos que apoyan la toma de decisiones: modelos de optimización, de simulación y de pronósticos”, explica la investigadora. 

“Por eso usted debe estudiar cómo se relacionan las variables que intervienen la operación de su negocio, y todo esto en relación con el tiempo. La modelación matemática y la simulación computacional, por ejemplo, le permitirían evaluar sin mayores riesgos los escenarios futuros que se pueden derivar de ciertas decisiones en el corto, mediano y largo plazo, y que podrían comprometer la sostenibilidad de la organización”, concluye. 

Además, ya están a la vista tecnologías con inteligencia artificial que permiten construir modelos de aprendizaje automáticos y a la medida, que se actualizan constantemente y ayudan a tomar decisiones en tiempo real, y así responder de forma oportuna a los retos que enfrentan las empresas para la gestión de sus cadenas de suministro. 

 

Tiempo de construcción 

Según la Cámara Colombiana de la Construcción Camacol, se espera que en 2025 el sector de la construcción aporte el dos punto cinco por ciento del producto interno bruto del país. “La construcción es un sector industrial muy importante para la economía colombiana. Sin embargo, es uno de los más ineficientes”, señala Luis Fernando Botero, jefe del Pregrado en Ingeniería de Construcción de EAFIT. 

El docente Botero explica que, según la consultora Mckinsey & Company, en los últimos diez años la construcción en Colombia ha crecido a una tasa del uno por ciento en productividad, notablemente menor que en el caso de la manufactura, que ha venido creciendo a una tasa del dos punto seis por ciento[1]. 

“El sector de la construcción está en una desventaja grande, porque ha estado reacio a adoptar los desarrollos y los avances tecnológicos que la manufactura y la producción industrial han logrado. La construcción colombiana se caracteriza por ser todavía bastante informal, por utilizar mano de obra poco calificada y por no gestionar procesos de planeación claros. Obviamente el resultado no puede ser el mejor ni en calidad, ni en costos, ni en tiempos de entrega”, apunta Botero. 

De todo el tiempo dedicado a realizar un proyecto de construcción, solo una tercera parte es productivo. “La mayoría del tiempo, alrededor de un setenta por ciento, termina siendo ‘no productivo’ por ineficiencias o falta de planeación. La realidad del sector se ve reflejada en sus resultados”, concluye el profesor de EAFIT. 

 

Metodologías como el Lean construction proponen hacer más esbelto, productivo y eficiente el sector de la construcción en Colombia. En la foto vemos la construcción de infraestructura portuaria en el Urabá antioqueño. Foto: Robinson Henao.

 

Como magíster en Ciencias de la Administración y especialista en gestión de la construcción, Botero reconoce el reto que implica reducir las brechas tecnológicas y de conocimiento en el sector de la construcción en Colombia. Relata Botero: “en una importante empresa del país, hice parte de la implementación de una metodología que venía del sector de industrial: el Lean construction o ‘construcción sin pérdidas’, que es la aplicación de los aprendizajes de la metodología Lean —por ejemplo, la manufactura ‘esbelta’ de automóviles—, recontextualizados en el sector de la construcción”. 

Algunas empresas colombianas se han venido apropiando de metodologías como la Lean construction o el BIM Modelado de Información de Construcción o Building Information Modelling—, y en la actualidad, se destacan como organizaciones mucho más productivas y eficientes en el uso de recursos. “Sin embargo, por la altísima rotación de profesionales, estas mismas empresas enfrentan grandes retos de gestión del conocimiento y sostenibilidad de las innovaciones”, reconoce Botero. Por eso no se puede dar por sentado el avance: todavía falta mucho camino para implementar nuevas tecnologías y conocimientos en el sector constructor del país. 

Otra particularidad es que, aún con sus ineficiencias, la construcción en Colombia sigue siendo rentable. “Obviamente, la rentabilidad es cada vez más bajita, entonces el ejercicio es: si esto funciona aún con tantas pérdidas de tiempo ¿Cómo sería si nos las ahorramos?”, cuestiona Botero.  

Nuevo pregrado en Ingeniería de Construcción en EAFIT

“Este programa de formación en Ingeniería se destaca por su énfasis en la innovación tecnológica y la implementación de metodologías como BIM - Lean para la optimización de procesos en el sector de la construcción, combinando los más recientes avances para la gestión digital de procesos con los conceptos de manufactura avanzada aplicados de manera innovadora a los proyectos de construcción. Estos son aspectos clave en la actualización curricular del pregrado en Ingeniería Civil y la creación del nuevo pregrado en Ingeniería de Construcción de la Universidad EAFIT”. 

 

Luis Fernando Botero, magíster en Ciencias de la Administración y jefe del pregrado en Ingeniería de Construcción EAFIT. 

 

¿Has mirado el reloj? Ya han pasado algunos minutos desde que empezaste a leer y durante todo este tiempo alguien participó de una competencia de atletismo, alguien más envió un correo urgente y algún otro desafortunado perdió un vuelo internacional. “El tiempo es aliado o enemigo según las decisiones que tomemos”, concluye el profesor Carlos Castro. 

A diferencia de lo que sucede en El curioso caso de Benjamin Button, las organizaciones sí se pueden evitar un final triste. Gracias a la ingeniería y la analítica, pueden controlar con mayor precisión los tiempos cada eslabón de la cadena de suministro, contribuyendo al ahorro de tiempo y recursos valiosos, y cimentando su competitividad y sostenibilidad a futuro.

 
Referencias 
  1. Mckinsey & Company (2017) Reinventing construction: a route to higher productivity. Disponible en: https://www.mckinsey.com/capabilities/operations/our-insights/reinventing-construction-through-a-productivity-revolution  

 

 

Autores

Juan Carlos Luján Sáenz

Periodista y profesor de cátedra de la Universidad EAFIT

Robinson Henao

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Autor
Juan Carlos Luján-Sáenz
Edición
Agustín Patiño Orozco

El testimonio de la Mazorca 

Al estrado habían subido ya muchos testigos intentando defender, sin éxito, al agricultor que, en un desafortunadísimo golpe de azar, había provocado la indignación de los activistas. Defendía su libertad en un juicio en el que se determinaría si eso que él hacía podría considerarse o no un crimen.

“Domesticar”, decía el demandante, “es esclavizar”

“¿Defendería el jurado a un humano que críe humanitos en su jardín para que luego alguien se los coma?”, dijo, y acto seguido presentó imágenes de plantas laceradas, apareadas a la fuerza, maceradas. Cultivos extensos que un testigo agitado se atrevió a comparar con el holocausto.  

El abogado del demandante era convincente y había escogido bien a sus testigos: un frijol frustrado que desde hacía siglos había perdido la capacidad de desvainar sus semillas, un arroz cansado de cargar granos enormes en su tallo, trigos dismórficos incapaces de reconocerse en el espejo.  

Un ejemplo para cada una de las formas de lo que el perito había nombrado como síndrome de domesticación, y que era, en este punto, el argumento ganador.  

Era la última sesión antes de la deliberación del juez. Los argumentos en favor de la cultura humana habían sido descartados de inmediato. ¿Por qué habría de importarle a las plantas que el sapiens hubiera desarrollado la agricultura, las ciudades y el Estado?  

Durante siglos, el humano había seleccionado intencionalmente, y bajo criterios que responden solo a sus intereses, a especies ahora enfermas, rechonchas y dependientes. El abogado acusador había preparado una estocada final que lo llevaría al éxito: el testimonio de la Mazorca.  

Terriblemente confiado de su milenario testigo preguntó: “¿Es o no es la domesticación un crimen?”.  

 

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Detalle de Ilustración alusiva a la domesticación humana de las plantas mediante la representación ficticia de un juicio donde los vegetales demandan al homo sapiens
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monocultivo de maíz donde se puede ver el deterioro del suelo
 
Y la Mazorca dijo:  

“Me parece ahora, después de haber escuchado en silencio sus argumentos y esculcado, no sin dificultad, entre los recuerdos remotos de este vínculo, que la verdad del asunto es un poco más compleja.  

Los humanos nos domesticaron, sí, pero eso no significa necesariamente lo que ustedes han dicho aquí. Hace miles de años yo no era más que un pasto silvestre en Mesoamérica. Hoy, es difícil imaginar el mundo sin mí.  

Muchas de nosotras, cargadas en bolsillos de sapiens andantes, como el polen que viaja en las patas de una abeja, nos hicimos universales. Diría cualquiera, sin dudarlo demasiado, que la mía, y la de los testigos que han venido aquí a hablar en contra de este hombre, son en realidad historias de éxito. 

¿En verdad no lo ven? Ni ellos ni nosotros tenemos mucho que ver aquí. Esta es una historia sobre el tiempo, y es él el único que puede explicarnos lo que ha pasado. La domesticación, al menos en un inicio —pues no tengo razones para negar que el asunto parece haberse salido un poco de control— es un vínculo forjado por el tiempo y el azar.  

Una semilla cayó en el suelo y el sapiens la vio crecer. Luego, como aquellas hormigas que aprendieron a cultivar hongos hace milenios, aprendió el humano hace doce mil años que él podía hacer lo mismo.  

Y así, tal cual, pero con otra semilla y otro sapiens, sucedió en Mesoamérica, en los Andes, en la Creciente Fértil, en China, en África occidental; en lugares distantes y sin contacto alguno, lo mismo.  

Todo, sencillamente, es cuestión de tiempo. 

No pretendo oponerme a lo que en verdad es evidente: alguien debe responder por este asunto. Yo, más que nadie, he vivido las transformaciones producto de esta relación. Y nuestra expansión, entre muchas otras cosas, ha implicado la desaparición o desplazamiento de otras especies.  

Sin embargo, así como hemos cambiado, lo han hecho ellos. Su cultura nació al ritmo de nuestra germinación, sus cuerpos evolucionaron y se adaptaron a los nuestros. Dependemos los unos de los otros. 

¿Que si es un crimen domesticar a una especie? No lo sé. Pero no olviden esto a la hora de decidir: no somos objetos tendidos en el suelo, somos parte activa en este vínculo. Y si quieren estar seguros mejor pregúntenle al tiempo, verdadero testigo de sí mismo”.

 

 

Autores

Matilda Lara-Viana

Estudiante de la Maestría en Estudios Humanísticos EAFIT y joven investigadora de la Alianza BIOFILIA

Estefanía Ceballos Benítez

Bióloga EAFIT y joven investigadora de la Alianza BIOFILIA

Sebastián Patiño Baena

Biólogo EAFIT y joven investigador de la Alianza BIOFILIA

 

 

Bibliografía recomendada
  • Alam, O., & Purugganan, M. D. (2024). Domestication and the evolution of crops: variable syndromes, complex genetic architectures, and ecological entanglements. The Plant cell, 36(5), 1227–1241. https://doi.org/10.1093/plcell/koae013
  • Bocquet-Appel, J.-P. (2011). When the world’s population took off: The springboard of the Neolithic demographic transition. Science, 333, 560–561. https://doi.org/10.1126/science.1208880
  • Diamond, J. (2002). Evolution, consequences and future of plant and animal domestication. Nature, 418(6898), 700–707. https://doi.org/10.1038/nature01019
  • Fuller, D. Q., Denham, T., & Allaby, R. (2023). Plant domestication and agricultural ecologies. Current biology: CB, 33(11), R636–R649. https://doi.org/10.1016/j.cub.2023.04.038
  • Kluyver, T. A., Jones, G., Pujol, B., Bennett, C., Mockford, E. J., Charles, M., Rees, M., & Osborne, C. P. (2017). Unconscious selection drove seed enlargement in vegetable crops. Evolution Letters, 1(2), 64–72. https://doi.org/10.1002/evl3.6
  • Mueller, U. G., Schultz, T. R., Currie, C. R., Adams, R. M., & Malloch, D. (2001). The origin of the attine ant-fungus mutualism. The Quarterly review of biology, 76(2), 169–197. https://doi.org/10.1086/393867
  • O’Brien, M. J., & Laland, K. N. (2012). Genes, culture, and agriculture: An example of human niche construction. Current Anthropology, 53(4), 434–470. https://doi.org/10.1086/666585
  • Perry, G. H., Dominy, N. J., Claw, K. G., Lee, A. S., Fiegler, H., Redon, R., Stone, A. C., et al. (2007). Diet and the evolution of human amylase gene copy number variation. Nature Genetics, 39(10), 1256–1260. https://doi.org/10.1038/ng2123
  • Purugganan, M. D. (2019). Evolutionary insights into the nature of plant domestication. Current Biology, 29(14), R705–R714. https://doi.org/10.1016/j.cub.2019.05.053
  • Purugganan M. D. (2022). What is domestication?. Trends in ecology & evolution, 37(8), 663–671. https://doi.org/10.1016/j.tree.2022.04.006
  • Schultz, T. R., & Brady, S. G. (2008). Major evolutionary transitions in ant agriculture. Proceedings of the National Academy of Sciences, 105(14), 5435–5440. https://doi.org/10.1073/pnas.0711024105
  • Zeder, M. A. (2012). Domestication: Definition and overview. In C. Smith (Ed.), Encyclopedia of Global Archaeology (pp. 2069–2086). Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4419-0465-2_610

 

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Autor
Matilda Lara-Viana; Estefanía Ceballos Benítez; Sebastián Patiño Baena
Edición
Agustín Patiño Orozco

Hasta la última vereda: aprendizajes de la expansión metodológica de la Universidad de los Niños EAFIT

Con presencia en más de diez departamentos y treinta y tres municipios de Colombia, la Universidad de los Niños EAFIT ha contribuido a la Apropiación Social del Conocimiento (ASC) en diversos ecosistemas escolares del país, estimulando la curiosidad, el gozo intelectual y el pensamiento crítico en niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mediadores. 

La metodología de la Universidad de los Niños transforma el conocimiento científico en experiencias de aprendizaje que promueven el descubrimiento colaborativo, incluyente y divertido a través del asombro, la pregunta, el juego, la conversación y la experimentación.  

Estas herramientas metodológicas se actualizan y apropian en ecosistemas escolares regionales gracias al desarrollo de proyectos colaborativos que fortalecen conexiones entre la Universidad y aliados estratégicos de la sociedad civil, los sistemas públicos y el sector empresarial.  

Veamos algunos aprendizajes de la expansión metodológica de la Universidad de los Niños en el marco de tres proyectos de innovación educativa con enfoque territorial: Ciencia entre Montañas, Saberes en Red: Aprendamos con Eloísa Latorre y la Jornada Escolar Complementaria Inspiración Comfama

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Fotografías de escuelas y comunidades educativas rurales en el Suroeste Antioqueño, participantes del proyecto "Ciencia entre Montañas" de la Universidad de los Niños EAFIT.
 
Educación que cultiva ecosistemas de CTeI 

La innovación educativa permeabiliza los sistemas educativos existentes, fomentando más y mejores conexiones con los entornos locales, y nutriendo los brotes de futuros ecosistemas regionales de ciencia, tecnología e innovación (CTeI). 

Esto se impulsa mediante la apropiación de metodologías como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), las preguntas guía anuales, los talleres vivenciales, la realización y difusión de contenidos educomunicativos, el uso innovador de recursos de aprendizaje —huertas, kits educativos, dispositivos tecnológicos, etc.—, y la realización de ferias de cultura científica que celebran los saberes locales y tradicionales. 

Esta es la experiencia, por ejemplo, del proyecto Ciencia entre Montañas, el cual ha beneficiado a más de mil setecientos niños y niñas del suroeste antioqueño, en cuarenta escuelas de la ruralidad dispersa de la Provincia Cartama, que incluye a los municipios de Caramanta, Fredonia, Jericó, Montebello, Pueblorrico, Santa Bárbara, Támesis, Tarso, Valparaíso y Venecia. 

Con el desarrollo de talleres guiados por preguntas relacionadas con el agro y la biodiversidad, este proyecto busca fortalecer competencias científicas y acercar a los participantes a su territorio desde una mirada investigativa que descubra mejores oportunidades para su futuro. 

Dentro del aula, los participantes viven experiencias y juegos que detonan preguntas y conversaciones alrededor de conceptos científicos, y fuera del aula, con actividades al aire libre, los niños y niñas exploran su territorio y se apropian de las maneras en las que se produce nuevo conocimiento en las ciencias naturales. 

 

El estímulo de ecosistemas educativos más conectados con las realidades locales fortalece el tejido social a través del conocimiento. En la imagen vemos un grupo de niños y maestros junto a un árbol de limones en la vereda Piedra Verde del municipio de Fredonia. Foto: Robinson Henao.

El proyecto Ciencia entre Montañas conecta la innovación educativa con el fortalecimiento del ecosistema regional de CTeI, con el liderazgo de la Universidad EAFIT y la Universidad de los Niños en alianza con Comfama y la Fundación Fomento a la Educación JCH, y además con la participación de diversas universidades y centros de ciencia —EAFIT, CES, Universidad de Antioquia, Jardín Botánico de Medellín, Parque Explora—, expertos del sector empresarial local —Urantia, Agrovizcaya, Café Luna, Laboratorio del Café—, y aliados como el Agroparque Biosuroeste, la Provincia Cartama y los gobiernos municipales. De esta manera el proyecto cumple con el propósito de las iniciativas de CTeI financiadas por el Sistema General de Regalías (SGR).

 

“Quiero agradecer el valor que Ciencia entre Montañas le ha dado a la ruralidad, al mostrar la ciencia como algo que hace parte de nuestra cotidianidad y entorno. Mis niños son felices y esperan con expectativa a los talleristas para compartir juntos muchos temas interesantes. El proyecto contribuye inmensamente a mi labor docente mediante estrategias innovadoras y el cambio de mentalidad frente a cómo vivenciar los temas que a simple vista pueden parecer complejos”.

 

Claudia Guerra, docente del Centro Educativo Rural La Alacena, Támesis. 

“Ser tallerista me ha dado la posibilidad de conocer mi territorio, de acercarme y compartir el conocimiento con los niños y niñas y, sobre todo, la oportunidad de crear, experimentar y soñar con la posibilidad de construir un mundo más justo e incluyente para todos”.

 

— Ana Milena Henao, tallerista del proyecto Ciencia entre Montañas

 
Inspiración y herramientas para investigar 

A través del despliegue de estrategias para la formación de formadores locales en diversos territorios, la Universidad EAFIT ha fortalecido capacidades regionales para la CTeI, facilitando que docentes, mediadores y líderes comunitarios accedan a herramientas pedagógicas para el aprendizaje experiencial, la apropiación social del conocimiento y el fortalecimiento de habilidades para el siglo XXI.  

Solo en 2024, la Universidad de los Niños contribuyó a la formación de más de noventa talleristas territoriales y más de dos mil cien maestros. Este enfoque ha promovido la sostenibilidad de los procesos de aprendizaje colaborativo en territorios y poblaciones con acceso limitado a la CTeI, tanto en poblaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes, así como dentro de los mismos márgenes del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y otros centros poblados del departamento.  

Los más de setenta docentes participantes del proyecto Ciencia entre Montañas destacan la importancia de la innovación educativa en la ruralidad dispersa, donde hay acceso limitado al conocimiento científico sobre el agro y la biodiversidad.  

Estos docentes agradecen el enfoque territorial del proyecto y la inclusión de talleristas y mediadores científicos locales, quienes enriquecen el aprendizaje con nuevas herramientas pedagógicas y se convierten en referentes del desarrollo local sostenible, en lugar de acentuar la tendencia migratoria hacia las ciudades y los centros poblados en busca de oportunidades. 

 

Las barreras geográficas, económicas y culturales son retos para la innovación educativa rural en Colombia. En la imagen vemos un grupo de niños cruzando el Río Cauca en una embarcación de remos en el municipio de Jericó. Fotografía: Robinson Henao.

 

Otra experiencia es la del proyecto Saberes en Red: Aprendamos con Eloísa Latorre —con respaldo metodológico de la Universidad de los Niños en alianza con ISA Intercolombia—, que busca fortalecer la apropiación social del conocimiento sobre biodiversidad, cambio climático, transición energética y energías renovables, beneficiando a más de veintiocho mil niños y niñas de municipios como Anorí, San Carlos, Heliconia, Santa Rosa de Lima, Norcasia, El Copey, Tierralta, Albania, Santa Marta y Yumbo, entre otros.  

Inspirados por los desafíos de la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), el proyecto busca desarrollar procesos pedagógicos y de mediación que promuevan liderazgos territoriales. Para eso, desarrolla estrategias educativas que proveen herramientas para el fomento del pensamiento científico, tales como la distribución de dos kits educativos —uno individual, para cada estudiante, y otro de carácter institucional—, que responden a las necesidades del territorio colombiano y aseguran su pertinencia en cada comunidad.  

Para sacarle el mayor provecho posible a los recursos pedagógicos en el contexto rural colombiano, los kits educativos desarrollados y distribuidos por el proyecto se destacan por proporcionar herramientas para el “aprender haciendo” tanto dentro como fuera del aula, y por ofrecer contenidos educomunicativos accesibles, que dialogan con el contexto local y que se pueden adaptar a diversos niveles y currículos escolares. 

 

Siempre es hora de aprender 

Uno de los retos del sistema educativo colombiano es cómo fortalecer la Jornada Escolar Complementaria (JEC). Gracias a la transferencia metodológica de la Universidad de los Niños a los programas JEC de Comfama y Cafam entre 2019 y 2025, la Universidad de los Niños EAFIT ha contribuido al estímulo del liderazgo en emprendimiento, participación ciudadana, pensamiento científico y cultura bilingüe en más de dos mil cuatrocientos niños, niñas y adolescentes de 55 instituciones educativas de Antioquia y Cundinamarca cada año.   

En particular, el proyecto JEC Inspiración Comfama ha contribuido a la formación complementaria de cientos de niños, niñas y adolescentes que han transformado sus preguntas en proyectos, emprendimientos y oportunidades concretas para el futuro, conectando la ciencia, el arte, la tecnología y el ejercicio ciudadano con sus realidades cotidianas y territoriales.  

En línea con la metodología de la Universidad de los Niños, este proyecto no solo promueve el acceso al conocimiento, sino que lo resignifica desde el juego, el gozo intelectual y la acción colectiva. 

Por ejemplo, en la Institución Educativa Antonio Nariño de Puerto Berrio los estudiantes construyeron un diccionario de lenguaje juvenil. Esta experiencia les permitió ver su identidad como una forma de conocimiento válido y digno de ser compartido con otros.  

Por su parte, en la Institución Educativa Concejo Municipal El Porvenir de Rionegro, los estudiantes participantes del proyecto recolectaron más de veinte especies de plantas y raíces de uso cosmético y medicinal, encapsulando sus olores y creando experiencias sensoriales que propiciaron conversaciones sobre memoria, tradición y naturaleza. “¡Huele a la huerta de mi abuela!”, dijo uno de ellos, emocionado por los aprendizajes que conectan con el origen. 

 

Uno de los retos del sistema educativo colombiano es fortalecer la Jornada Escolar Complementaria. En la imagen vemos un grupo de niños visitando un laboratorio de biología en la Universidad EAFIT para observar microorganismos y tejidos vegetales en varios microscopios. Fotografía: Christian Martínez.

 

Un último ejemplo: en varias instituciones educativas rurales, los estudiantes prepararon charlas tipo “TED Talks” como proyecto final. Desde sus experiencias personales, hablaron de liderazgo, desigualdad y emprendimiento. Un joven contó cómo el trabajo en el cafetal le enseñó sobre esfuerzo y disciplina, y propuso su idea para exportar café local con mayor valor agregado. Al terminar su charla, hubo aplausos y lágrimas. “Hoy me sentí importante”, concluyó.

En suma, los retos de la educación rural en Colombia son muchos: inadecuada infraestructura física y baja conectividad a Internet en las sedes educativas; escasa formación y experiencia de docentes y mediadores locales en la implementación de metodologías activas, Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y estrategias de apropiación del conocimiento contextualizado; desconexión entre la escuela y el entorno rural, lo cual dificulta el aprendizaje situado y la innovación educativa regional; ausencia de referentes en ciencia, tecnología e innovación (CTeI), lo cual limita el desarrollo del pensamiento crítico y las aspiraciones a futuro de niños, niñas y adolescentes; y aún hoy, la presencia de actores armados y economías ilegales que distorsionan la idea de progreso personal y social, a la vez que promueven la migración del campo hacia las ciudades.  

Aun así, la transformación de la educación rural en Colombia invita a cada municipio a convertirse en un epicentro de descubrimientos y aprendizajes colaborativos. El estímulo de ecosistemas educativos más conectados con las realidades locales, gracias a la apropiación de metodologías como las de la Universidad de los Niños que trascienden barreras geográficas, tecnológicas y culturales, fortalece el tejido social a través del conocimiento.  

 

 

Autores

Ana María Jaramillo-Escobar

Magíster en Procesos Urbanos y Ambientales y coordinadora del proyecto "Ciencia entre Montañas".

Diana Marcela Marín Alzate

Magíster en Ciencias del Comportamiento y coordinadora del proyecto "JEC Inspiración Comfama".

Nathalia Botero-Orrego

Magíster en Ingeniería y coordinadora del proyecto "Saberes en red:
Aprendamos con Eloísa Latorre".

Robinson Henao

Fotografías proyecto "Ciencia entre Montañas"

Christian Alexander Martínez Guerrero

Fotografía proyecto "JEC Inspiración Comfama"

Sección de noticias EAFIT
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Escuela o área Noticia
Autor
Ana María Jaramillo-Escobar; Diana Marcela Marín Alzate; Nathalia Botero-Orrego; Robinson Henao
Edición
Agustín Patiño Orozco

Niñez rural, semilla de cambio para Colombia

Pensar en el futuro de la niñez rural en Colombia requiere entender unos tejidos sociales en transformación, que se entretejen con problemáticas y situaciones particulares de cada territorio.[1] 

Hay que considerar el momento de la vida por el que pasan los niños, niñas y adolescentes, sus tradiciones y las decisiones a las que se enfrentan. Promover experiencias de aprendizaje más integrales y contextualizadas ayudaría a resarcir la deuda histórica que tenemos con el campo.

Colombia es un país próspero y altamente diverso, en donde conviven regiones desarrolladas con otras más vulnerables. La desigualdad y las brechas territoriales son realidades a las que nos enfrentamos a diario. Una de las brechas de mayor relevancia para el desarrollo del país es la educación y el acceso a ella por parte de la niñez rural. 

Existen dos caras de la educación en Colombia: una urbana y otra rural. Ambas comprenden realidades antagónicas y altamente complejas.  

Según la Pontificia Universidad Javeriana, en 2023 cerca del 27% de la población entre los cinco y los veintiún años habitaba en la ruralidad, es decir, más de un cuarto de la población en edad escolar vive fuera de las grandes ciudades.[2] Esto determina la calidad y las oportunidades de acceso a la educación, teniendo un impacto a largo plazo en el proyecto de vida de niños, niñas y adolescentes.  

En la actualidad, además, si bien el 96% de la población mayor de quince años del país sabe leer y escribir, la brecha de esta cifra entre el campo y la ciudad sigue siendo abismal: mientras que la población urbana presentó una tasa de 2,7 % de analfabetismo, en la ruralidad esta cifra ascendió al 9,2 %.[2] 

Imagen Noticia EAFIT
Ilustraciones sobre la educación rural en Colombia, la migración del campo a la ciudad y la educación contextualizada
Leyenda de la imagen
Niños del suroeste antioqueño caminan hacia su escuela cerca a un cultivo de café
 
Brechas de acceso a la educación rural 

Problemáticas como el conflicto armado, el insuficiente acceso a servicios básicos, la falta de oportunidades, la migración hacia las ciudades y las barreras de acceso a la educación y el trabajo configuran el escenario cotidiano de la ruralidad en Colombia. 

En este contexto, la niñez rural enfrenta desafíos significativos: las dificultades económicas y la necesidad apremiante de trabajar interfieren con sus estudios y con frecuencia causan desmotivación y absentismo escolar. Las niñas y adolescentes, además, suelen asumir responsabilidades familiares y domésticas y enfrentan riesgos como el embarazo adolescente. 

A estas dificultades se suman los largos y complicados desplazamientos que muchos estudiantes y maestros deben realizar a diario para llegar a la escuela.  

Una vez en el aula, los estudiantes a menudo se encuentran con instituciones educativas en condiciones precarias: las instalaciones son inadecuadas, faltan recursos tecnológicos y los docentes están sobrecargados puesto que no cuentan con los medios para atender necesidades de aprendizaje diversas.  

Por último, el currículo, diseñado en las grandes ciudades y bajo los parámetros que estas requieren, resulta ajeno a la realidad, las necesidades y los intereses de los niños, niñas y adolescentes rurales y campesinos del país. 

 

La fuga de talentos del campo a la ciudad trae consigo la falta de desarrollo económico y social, limitando las oportunidades para la innovación. En la actualidad, el 11,8 % de la población urbana ha obtenido un título universitario, frente un 1,8 % de la población rural. Ilustración: Lennis Orozco.

 

Talento del campo 

Teniendo clara la realidad compleja de la educación rural en Colombia, no es sorprendente que exista en el campo una alta tasa de deserción escolar

Muchas veces, a medida que los niños y niñas del campo se van acercando a la adolescencia, se presenta una disyuntiva: deben plantearse si pueden ―y quieren― seguir estudiando, con todos los retos que esto trae, o si comienzan a trabajar en diferentes labores en el campo para apoyar económicamente a sus familias y solventar sus gastos básicos.   

Ambas posibilidades suelen ser mutuamente excluyentes y traen consigo retos y realidades diversas. En el caso de seguir estudiando, se enfrentan a la necesidad de migrar a las ciudades para continuar con su proceso formativo en universidades y diferentes instituciones educativas superiores.  

Surge aquí una nueva problemática: comienza una fuga de talentos del campo a la ciudad, lo cual trae consigo el abandono del campo y falta de desarrollo e innovación. Las cifras dan cuenta de los impactos: para el año 2023, el 11,8% de la población urbana contaba con un título universitario como máximo nivel educativo, frente al 1,8 % de la población rural.[2]

 

Futuros posibles 

Si bien la situación de la educación rural en el país presenta retos y dificultades, no todo está perdido. Es importante recoger los avances y aciertos de los modelos educativos actuales, para así plantear y gestar una transformación de la educación rural fundamentada en la ciencia y la tecnología, el respeto por el campo y sus tradiciones, y el empoderamiento de los niños, niñas y adolescentes como protagonistas de su propio proceso formativo.  

Un punto importante en la innovación educativa es la apropiación de los recursos tecnológicos. Su acceso y aprovechamiento al interior de las aulas favorece la descentralización del aprendizaje y contribuye al cierre de brechas sociales. Por ejemplo, la educación virtual y las jornadas flexibles pueden facilitar en algunos casos la apropiación tecnológica, el desarrollo de capacidades y la innovación en los territorios. 

Es indispensable tener en cuenta las realidades y el contexto de la niñez rural y campesinas, sus tradiciones, necesidades y oficios. Estas realidades nutren y llenan de valor la transformación educativa. No se puede pensar en nuevos modelos de aprendizaje que no respeten el contexto cultural en el que se encuentran, y entiendan el gran valor de lo campesino para el desarrollo del país.  

Los niños, niñas y adolescentes representan los primeros agentes de cambio del territorio y son ellos en quienes deben centrarse los esfuerzos de la innovación educativa, buscando que sus visiones de futuro y sus proyectos de vida no se desconecten por completo del campo y del desarrollo territorial.[3] 

 

Pese a las limitaciones de conectividad, transporte y la falta de referentes en ciencia, la innovación educativa rural impulsa un aprendizaje que juega, conversa, pregunta y experimenta ―siguiendo la metodología de la Universidad de los Niños EAFIT―, para abrirle camino a los sueños de los niños, niñas y adolescentes rurales y campesinos. Ilustración: Lennis Orozco.

 

Los maestros también son protagonistas en la innovación educativa, pues no solo desempeñan un rol fundamental dentro de la educación rural, sino que se convierten en algunos territorios, en representantes de la presencia del Estado[1], líderes comunitarios y agentes del cambio social que comienza en las aulas. El maestro rural está llamado a comprender el tejido social y el entorno de sus estudiantes, a darles vida dentro del aula y desde allí construir aprendizajes. Esto debe estar acompañado de metodologías centradas en el desarrollo del pensamiento crítico y la investigación en los niños, niñas y adolescentes. 

La transformación de la educación rural en el país requiere un enfoque integral y multidimensional que combine mejoras en la calidad y el acceso a la educación, su articulación con el desarrollo territorial, y el fortalecimiento del rol de los maestros rurales, de modo que se reconozcan y potencien las capacidades y aspiraciones de los niños, niñas y adolescentes como agentes de cambio en sus comunidades y en el país.  

Se hace necesario pensar en el rol esencial de los niños, niñas y adolescentes en su formación, lo que los hace protagonistas de la innovación educativa en Colombia. Escucharlos y tener en cuenta su perspectiva es como se comienza a tejer el inicio de un nuevo modelo educativo rural para nuestro país. 

 

Referencias
  1. Orozco Gómez, W. (2022). El maestro rural en Colombia: desafíos ante la memoria y la reconstrucción del tejido social. Praxis & Saber 13(33), e13199. Recuperado a partir de https://revistas.uptc.edu.co/index.php/praxis_saber/article/view/13199
  2. Pontificia Universidad Javeriana. (2023). Características y retos de la educación rural en Colombia. Informe análisis estadístico LEE 79. Laboratorio de Economía de la Educación.
  3. Gaviria Agudelo, A. y Jaramillo Escobar, A. M. (2019). Adolescencia, futuro y desarrollo territorial: diseño de un instrumento que permita la convergencia de la visión de futuro de los adolescentes rurales y los procesos de transformación y desarrollo territorial. Caso de estudio: Provincia Cartama. Universidad EAFIT. Disponible en http://hdl.handle.net/10784/24363

 

 

Autoras

Ana Maria Parra Diez

Psicóloga de la Universidad EAFIT

Lennis Orozco Arias

Máster en Ilustración y Cómic

Sección de noticias EAFIT
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Autor
Ana Maria Parra-Diez; Lennis Orozco Arias
Edición
Agustín Patiño Orozco

¡Gracias graduados! Con su excelencia e innovación, seguimos construyendo el aprendizaje del futuro

Abril 29, 2025

De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2024, EAFIT reafirmó su compromiso con el aprendizaje al completar la transformación curricular del 100 % de sus pregrados, gestionar 376 proyectos de ciencia, tecnología e innovación, y posicionarse como la tercera universidad del país con mejor empleabilidad de sus egresados.

Los graduados eafitenses fueron protagonistas en los logros de 2024: 16 de ellos ingresaron al listado Merco Líderes, 13 lideraron ocho de las 100 start-ups más prometedoras según Forbes, y uno de sus emprendimientos ganó el Dubai International Award for Best Practices.

El talento de nuestros graduados impulsa la proyección global y fortalece la calidad académica de EAFIT. Te invitamos a ver un resumen del informe aquí.
 

EAFIT presentó su Informe de Sostenibilidad 2024, una radiografía de los logros colectivos alcanzados gracias al compromiso, la visión y la excelencia de toda su comunidad. Más allá de los indicadores y los reconocimientos, este informe es también una carta de gratitud dirigida a quienes, con su ejemplo y labor, siguen irradiando la esencia eafitense en Colombia y el mundo: ustedes, nuestros graduados.

Con 67.532 graduados y 4.052 nuevos títulos entregados en 2024, el impacto de EAFIT trasciende los muros del campus. Cada graduado, desde su profesión y su quehacer diario, ha sido parte esencial de los niveles de calidad y del compromiso con el desarrollo sostenible que la Universidad ha construido en este tiempo. Por eso, este es también tu logro.

Isabel Gómez Yepes directora de Desarrollo Institucional y Vínculos, enfatiza en que, “el informe de sostenibilidad se hace con la metodología GRI (Global Reporting Initiative), lo cual proporciona mucha más rigurosidad y transparencia en nuestra rendición de cuentas. Y en el caso puntual del proceso de filantropía, habla de la forma cómo gestionamos los recursos: como una universidad privada sin ánimo de lucro donde todo se reinvierte. Es lo que hace posible que la Universidad siga creciendo”.

El informe presenta cifras destacadas como la transformación curricular del 100 % de los programas de pregrado, la ejecución de 376 proyectos de ciencia, tecnología e innovación, la obtención de 71 patentes y la consolidación de 15 spin-offs. Todo esto bajo un modelo educativo que evoluciona al ritmo de los retos globales, y con el que nuestros graduados siguen alineados desde sus diversos campos de acción.

Como muestra de esta evolución, festejamos con orgullo la graduación de las primeras cohortes de tres programas: el pregrado en Diseño Interactivo, la Maestría en Sostenibilidad y el pregrado en Ingeniería Agronómica. Estas propuestas responden a los desafíos contemporáneos y representan una apuesta por el conocimiento aplicado, así como por la formación de profesionales capaces de generar impacto en sus entornos.

Una comunidad de líderes

En 2024, los eafitenses brillaron con luz propia. 16 graduados ingresaron al listado Merco Líderes, mientras que seis fueron reconocidos entre los 20 líderes más innovadores de Colombia: Carlos Ignacio Gallego Palacio, expresidente de Grupo Nutresa; Diego Loaiza, director general para la región Andina y Caribe de Grupo Familia; David Escobar Arango, director de Comfama; Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT; Santiago Londoño Aguilar, gerente general de Haceb; y Luis Alberto Botero, presidente de Alianza Team.

A esto se suma el liderazgo de 13 graduados al frente de ocho de las 100 start-ups más prometedoras del país, según Forbes: Auco, Cluvi, Eatcloud, Keybe.ai, Magneto, Erco (Neu), Sports Crowd y Tecde.ai. Otros eafitenses se destacaron como embajadores, investigadores galardonados, directores musicales en Europa, líderes empresariales y creadores de soluciones sostenibles. Un ejemplo es Eatcloud, emprendimiento que recibió el Dubai International Award for Best Practices en la categoría Sustaining Urban Food Systems.

“La comunidad de graduados no solo nos representa muy bien en los diferentes ránquines donde son protagonistas, también lo hacen a través de las diferentes actividades que desarrollan en ecosistemas públicos, organizaciones consolidadas y emprendimientos, se trata de una comunidad de talento que tiene la capacidad de incidir en la sociedad”, reflexiona Isabel Gómez.

Amalia Londoño Duque, jefa de la Comunidad de graduados, complementa diciendo que “Nos sentimos orgullosos de esta comunidad que nos representa, que siempre destaca personas ideas y sobre todo proyectos que aportan e inciden en la sociedad que queremos construir. Ese es un motivo de celebración para nosotros”.

Una red viva

Más de 130 eafitenses, entre estudiantes, profesores, graduados y administrativos, participaron activamente en las diferentes etapas del proceso de Autoevaluación Institucional. Gracias a este trabajo colectivo, dos programas recibieron acreditación de alta calidad: la Maestría en Estudios Humanísticos y la Maestría en Administración. Uno de los aspectos destacados en la evaluación fue, precisamente, el impacto de nuestros graduados en su entorno.

También nos llena de orgullo ver cómo, en eventos realizados en Bogotá y Miami, más de 1.000 graduados se reencontraron, compartieron experiencias y fortalecieron sus redes de colaboración profesional. Estos espacios no solo reafirman el sentido de pertenencia, sino que demuestran que la comunidad eafitense sigue viva, conectada y activa.

Y es que, gracias a ustedes, EAFIT es hoy la mejor universidad privada de Antioquia, la tercera del país con mejor empleabilidad de sus graduados y la segunda en reputación empresarial entre las instituciones privadas. No es casualidad: es resultado del profesionalismo, la innovación y el liderazgo con el que nuestros graduados se desempeñan en cada ámbito. Este informe es, en esencia, un testimonio de su legado, “y ahora que estamos cumpliendo 65 años, que sea la oportunidad para reiterar que seguimos pensando en un futuro en el que nuestros graduados continuarán siendo protagonistas”, concluye la directora de Desarrollo Institucional y Vínculos. 

Imagen Noticia EAFIT
Imagen general del Informe de Sostenibilidad 2024
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El Día Mundial del Suelo invita a entender, proteger y actuar

Diciembre 4, 2024

Cada 5 de diciembre, desde 2014, la ONU celebra el Día Mundial del Suelo con el fin de destacar la importancia de este recurso esencial para la vida. Su objetivo es crear conciencia sobre la necesidad de su preservación frente a amenazas como la degradación y la contaminación.

EAFIT, a través de iniciativas como el Observatorio de Suelos y Ecosistemas del Suroeste Antioqueño, trabaja para transformar la percepción del suelo como un sistema fundamental y vivo, priorizando su salud como un eje clave para el bienestar humano, animal y ambiental. 

El suelo es mucho más que la superficie que nos sostiene. Se trata de un sistema viviente en el que convergen todas las esferas del sistema terrestre, lo que lo convierte en un elemento cambiante y dinámico. Cada 5 de diciembre se celebra el Día Mundial del Suelo, una fecha instaurada en 2014 por la ONU para concienciar sobre su relevancia. La iniciativa, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Unión Internacional de Ciencias del Suelo (IUSS), busca destacar la urgencia de adoptar prácticas sostenibles frente al creciente deterioro de este elemento esencial.

Según la ONU, más del 95 % de los alimentos provienen del suelo, y su salud es crucial para la preservación del recurso hídrico y la biodiversidad, sin embargo, su degradación avanza rápidamente debido a actividades humanas como la deforestación, la agricultura intensiva, la urbanización y las industrias extractivas. Se estima que cada año se pierden más de 12 millones de hectáreas por desertificación y sequía, lo que afecta directamente a más de 3.000 millones de personas y pone en riesgo la seguridad alimentaria global.

Nicolás Pinel Peláez, doctor en Microbiología e investigador del Área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingenierías de EAFIT, señala que la academia tiene una responsabilidad clave en el entendimiento del suelo, especialmente por su falta de reconocimiento como un sistema fundamental y vivo. “Gran parte de la contribución de la academia es cambiar el discurso y la percepción sobre lo que es el suelo, incorporándolo en las discusiones sobre desarrollo territorial, resiliencia y adaptación al cambio climático, así como en nuestra relación con los alimentos”.

EAFIT ha asumido un papel activo en la conservación y exploración del suelo, promoviendo su inclusión en debates públicos y su estudio desde múltiples disciplinas. Iniciativas como el Observatorio de Suelos y Ecosistemas del Suroeste Antioqueño (OSESA) y el desarrollo de un futuro geoportal buscan comprender mejor las dinámicas del suelo en esta región para fomentar el desarrollo sostenible. Además, proyectos como la vermimaratón, que evalúa la salud del suelo mediante la observación de lombrices, ofrecen valiosos indicadores sobre el funcionamiento del ecosistema. En este esfuerzo, carreras como Biología, Geología e Ingeniería Agronómica desempeñan un rol cada vez más relevante, aportando conocimientos fundamentales para el estudio y la conservación del suelo.

A propósito de este tema, en la más reciente edición de la revista descubre y Crea se publicó el artículo El suelo del suroeste antioqueño: Una historia de relaciones y “bichos” incomprendidos.​

¿Y qué es la salud del suelo?

La salud del suelo se define como su capacidad para funcionar como un ecosistema vivo que sustenta la vida vegetal, animal y humana, según explica Carlos Eduardo Mesa Mesa, agrónomo y fundador y actual presidente de la Junta Asesora de Iluma Alliance- Premex, una unión de varias empresas que trabajan para lograr altos estándares dentro de la industria de la proteína animal y la nutrición humana.  Para lograr este equilibrio, se debe mantener la integridad de sus componentes físicos, químicos y biológicos.

"Un suelo en buen estado no solo garantiza la producción de alimentos, fibras y combustibles, sino que también contribuye al bienestar de las comunidades y al equilibrio ambiental global. Los suelos saludables producen mayores rendimientos, suministran nutrientes, retienen agua y permiten un desarrollo óptimo de las raíces. Además, requieren menos fertilizantes químicos y reciclan nutrientes de manera eficiente, lo que hace que los sistemas de producción sean más sostenibles al minimizar la necesidad de insumos externos", afirma Carlos.

Desde el aspecto físico, es fundamental que el suelo conserve una estructura adecuada, porosidad y capacidad para infiltrar y retener agua, además de brindar soporte a las raíces. Químicamente, es esencial que los nutrientes estén disponibles en cantidades y formas adecuadas, que el pH esté equilibrado y que no haya sustancias tóxicas. Biológicamente, la diversidad de organismos como bacterias, hongos y lombrices es crucial para el reciclaje de nutrientes y la formación de materia orgánica, lo que convierte al suelo en el soporte principal de la vida terrestre.

Carlos Eduardo también forma parte de Madrigal, una finca que ha implementado prácticas regenerativas en ganadería, la preservación de áreas naturales y un proyecto hortícola y agroforestal de pequeña escala, lo que ha contribuido a mejorar la salud del suelo. En colaboración con la empresa SaBio, fundada por los graduados eafitenses Nicolás Montoya (biólogo) y Daniel Moreno (ingeniero mecánico), se ha realizado un diagnóstico de la vida microbiológica del suelo para evaluar los beneficios de estas prácticas. Además, Madrigal participa activamente en el Observatorio de Suelos y Ecosistemas del Suroeste Antioqueño (OSESA), promoviendo la transformación cultural y la concienciación sobre la importancia de la conservación del suelo.

Acciones por el suelo

A nivel global, la FAO lidera iniciativas enfocadas en la gestión sostenible del suelo. Su Alianza Mundial por el Suelo promueve la conservación mediante cinco pilares: gestión, impulsando prácticas sostenibles; fomento, para la movilización de recursos; investigación, orientada a profundizar el conocimiento sobre los suelos; datos e información, con el propósito de mejorar su disponibilidad y calidad; y armonización, que busca coherencia en los enfoques aplicados. Esta labor tiene como objetivo garantizar suelos saludables y mejorar la gobernanza de los recursos naturales.

En América Latina, la Alianza por el Suelo de Latinoamérica y el Caribe (ASLAC) trabaja en la restauración del suelo mediante la recarbonización, una estrategia clave para regenerar suelos y combatir la desertificación. Estas prácticas son esenciales para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la región, ya que permiten reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y preservar la fertilidad del suelo.

Desde el ámbito individual, Martha Bolaños Benavides y Camilo Pantoja, investigadores de la Corporación Agrosavia, recomiendan acciones como el compostaje doméstico, la participación en reforestación y el apoyo a la agricultura sostenible. “Compostar restos de alimentos y residuos orgánicos reduce la cantidad de residuos en vertederos y genera enmiendas naturales para el suelo. Esto aporta materia orgánica y promueve la actividad microbiana, esencial para mantener la estructura y fertilidad del suelo, además de reducir la erosión”, explican.

En el sector agropecuario, los expertos de Agrosavia destacan la importancia de implementar prácticas para asegurar la productividad y la sostenibilidad a largo plazo. Estas incluyen la rotación de cultivos, la agricultura de conservación, el manejo integrado de nutrientes, la implementación de barreras vivas y cobertura vegetal, y el manejo de praderas mediante la rotación de potreros y la siembra de pastos perennes, entre otras técnicas.

Como consumidores, exigir alimentos producidos en suelos saludables es una herramienta poderosa para impulsar su protección. “Si uno como consumidor empieza a exigir que sus alimentos provengan de suelos sanos, se convierte en un mecanismo de presión para el cambio y para contribuir a la protección del suelo. Claramente, esto también requiere un aporte institucional, ya que, si no contamos con información sobre la salud de nuestros suelos o las dinámicas de protección de los alimentos cultivados, no tendremos los datos necesarios para actuar”, afirma el profesor Nicolás.

El suelo es la base de nuestra vida, y cuidarlo es una responsabilidad compartida. La celebración del Día Mundial del Suelo no es solo un recordatorio de su importancia, sino un llamado a la acción colectiva para protegerlo y asegurar el bienestar de las próximas generaciones.

Mayores informes
Alejandro Gómez Valencia
Área de Contenidos EAFIT
Departamento de Comunicación
Teléfono: 57 604 2619500 ext. 9931
Correo electrónico: jgomez97@eafit.edu.co 

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Según la ONU, pueden ser necesarios hasta 1.000 años para producir solamente 2-3 cm de suelo. Aprende más sobre el suelo en el podcast de la revista descubre y Crea en el capítulo “Incomprendidos: ¿Qué secretos guarda el suelo?”​
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La Gobernación, la Corporación Gilberto Echeverry Mejía y EAFIT formaron a 1.500 profes de Antioquia en inteligencia artificial

Diciembre 4, 2024

150 profesores y profesoras, provenientes de diferentes municipios de Antioquia, se reunieron en EAFIT para una Hackatón Educativa, el evento de cierre del programa Competencia digital y lengua extranjera para una Antioquia global, una alianza entre la Gobernación de Antioquia, la Corporación Gilberto Echeverry Mejía y EAFIT a través de su centro Nodo, la Universidad de los Niños e Idiomas.

Durante un mes 1.500 profes de educación primaria y secundaria se formaron en dos componentes principales:  fortalecimiento en habilidades digitales con un énfasis en la formación en inteligencia artificial y la aplicación práctica de estas herramientas en el aula.

A veces las ideas surgen de una pregunta y estas son las de dos profesores antioqueños ¿Qué tal crear un sitio web para atender las necesidades especiales de niños con TDH, autismo y capacidades excepcionales? y ¿por qué no usar la inteligencia artificial para realizar la evaluación institucional de los colegios? La primera idea emergió en el municipio de La Ceja y la segunda en Frontino.

La distancia entre ambas iniciativas se acortó este martes 3 de diciembre, cuando 150 profesores, provenientes de diferentes municipios de Antioquia, se reunieron en EAFIT para una Hackatón Educativa, el evento de clausura del programa Competencia digital y lengua extranjera para una Antioquia global, que tiene dos componentes principales: el fortalecimiento en habilidades digitales con un énfasis en la formación en inteligencia artificial  y la aplicación práctica de estas herramientas en el aula.

El origen de este programa es otra pregunta, la que se hizo la dirección de Innovación de EAFIT: ¿cómo podemos mejorar la educación en Antioquia? En la búsqueda de la repuesta entra en escena Nodo, el centro de formación en nuevas tecnologías de EAFIT. José Alejandro Betancur Álvarez, director del Centro, explicó que “como aliados de la innovación en los temas de inteligencia artificial lo vimos como una posibilidad de meterle inteligencia artificial a transformar la sociedad, pues el Laboratorio de Inteligencia Artificial que tienen Nodo y Microsoft tiene que ver con la democratización de la IA, que es formar a muchas personas en este tema, y aquí estamos formando a formadores”.

Lo que sigue a una idea es su materialización. Fue así como a esta iniciativa se sumaron la Gobernación de Antioquia, la Corporación Gilberto Echeverry Mejía y EAFIT a través Nodo, la Universidad de los Niños e Idiomas. Según Camilo Andrés Morales, subsecretario de Calidad Educativa de la Gobernación de Antioquia, “esto es el resultado de una alianza, pero a la vez es un testimonio de que si nos juntamos pasan cosas mágicas. Sin esta alianza no podríamos estar trabajando con 1.500 maestros para mejorar e innovar en el aula”.

Este número de docentes, de instituciones educativas públicas del departamento, se capacitaron durante un mes, en modalidad virtual, bajo una ruta formativa que se dividió en cinco etapas: entender, hacer, transformar, apropiar e impactar.

Uno de estos verbos aplica a lo que siente Janeth Jaramillo, profesora del municipio de Caucasia, quien reconoce que su visión de la IA se ha transformado luego de este proceso formativo. “Yo soy un poco tradicional y veía la inteligencia artificial como una herramienta no muy positiva para mis estudiantes por la forma en la que puede que la utilicen, pero a través del curso y de los mentores pude ir descubriendo que no se va a reemplazar al docente, y que si se utiliza como se debe puede generar en ellos aprendizajes más dinámicos, pues los estudiantes que tengo hoy en día son muy distintos a los que tuve hace 20 años”, reflexionó.

Soluciones colaborativas aplicando inteligencia artificial

La quinta y última sesión de este proceso formativo en Competencia digital y lengua extranjera para una Antioquia global consistió en una hackatón, un término que proviene de la combinación de las palabras hacker y maratón, en donde un grupo de personas se une para desarrollar soluciones basadas en tecnologías digitales en un breve lapso. En este caso se trataba de una selección de 150 profesores, de los 1.500 que se formaron en competencias digitales, quienes tuvieron cerca de ocho horas para desarrollar una solución educativa aprovechando la inteligencia artificial.

Paola Podestá Correa, vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT, celebró tres cosas de este encuentro. “La creatividad, como el resultado de una serie de conexiones que hacemos a través de los estímulos que tenemos; la innovación, como la posibilidad de seguir una metodología, el camino que se elige para lograr un resultado. En tercer lugar, lo que hace que los otros dos funcionen, es la colaboración”.

Es momento de volver a las preguntas iniciales, pues lo que hicieron los profesores convocados fue trabajar de manera colaborativa usando creatividad e innovación, para encontrar una solución a 30 ideas, correspondientes al mismo número de equipos.

Alcanzar el reto de crear un sitio web para atender las necesidades especiales de niños con TDH, autismo y capacidades excepcionales, implicó que los participantes se distribuyeran el trabajo con roles específicos. Claudia Patricia Mejía, profesora del municipio de La Ceja y capitana de equipo explicó cómo el sitio web aportará a los procesos formativos en primaria y secundaria. “Todos los docentes en algún momento tenemos un niño con una condición diferente, por eso es una herramienta que, si los profesores aprovechamos, nos va a servir mucho en el aula, porque nos va a facilitar ese trabajo con ese tipo de población”, ya que el sitio web ofrecerá actividades adaptadas a las diferentes condiciones diferenciadas.

Usar inteligencia artificial para realizar la evaluación institucional, resulta una solución a ciertos retos educativos, pues “para hacer esta evaluación se debe citar a los padres de familia, a los estudiantes, a los docentes. Es un proceso muy complejo porque no todo el mudo puede participar. En cambio, de forma online les permitirá a las personas sin importar el rol, hacer la evaluación en cualquier momento, sin necesidad de reunirse en un solo lugar”, explica Valentina Gallego, docente del municipio de Jardín.

Estudiantes en salón de clases con tablero blanco de fondo

Está claro que el reto para los 30 equipos de maestros fue trabajar de manera creativa y colaborativa en soluciones innovadoras que impulsen el aprendizaje y fortalezcan a las comunidades educativas, en tiempo récord. Pero ¿cuál era el reto para los mentores? Según el director de Nodo, “también es un reto la formación de formadores, y para eso se involucraron alrededor de 40 personas entre mentores y monitores. Nos preparamos con un mecanismo muy interesante para que la clase de inteligencia artificial no fuera una clase más. De manera que ubicamos a los alumnos de acuerdo con sus áreas para que los ejemplos fueran aplicables a sus realidades. La transformación de primaria y secundaria se da a partir de los docentes y nosotros somos ese habilitador para que inspiren y transformen a esas futuras generaciones”.

Al fortalecer las capacidades de los maestros en inteligencia artificial, estos se convierten en agentes de cambio dentro de sus comunidades educativas, lo que genera una especie de efecto dominó. “Este tipo de actividades son las que nos permiten materializar un sueño que tenemos y es seguir resignificando el aula y las instituciones educativas, como espacios donde no solo hay transmisión de conocimiento, sino donde se transforman vidas y territorios. Sin los maestros del departamento y del país la transformación no se logra”, concluyó el Subsecretario de calidad educativa de Antioquia.

En esta misma línea, la Vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT afirmó que “el cambio se hace posible en la voluntad, pero sobre todo en la educación, y somos los profesores los que protagonizamos ese cambio”.

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La hackatón que se realizó en EAFIT contó con una selección de 150 profesores, de los 1.500 que se formaron en competencias digitales, quienes tuvieron cerca de 8 horas para desarrollar una solución educativa aprovechando la inteligencia artificial.
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Seis graduados eafitenses entre los 20 líderes más innovadores de Colombia

Diciembre 13, 2024

Carlos Ignacio Gallego, presidente de Grupo Nutresa; Diego Loaiza, director general para la región Andina y Caribe de Grupo familia; David Escobar Arango, director de Comfama; Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT; Santiago Londoño, gerente general de Haceb, y Luis Alberto Botero, presidente de Alianza Team.

Estos seis graduados de diferentes​​​ programas de EAFIT tienen algo en común: la publicación Forbes los incluyó en el grupo de los 20 líderes más innovadores del país por ser agentes de cambio que fomentan la innovación, generan impacto positivo en sus sectores y contribuyen al desarrollo económico y social. ​

Carlos Ignacio Gallego Palacio, presidente de Grupo Nutresa; Diego Loaiza, director general para la región Andina y Caribe de Grupo Familia; David Escobar Arango, director de Comfama; Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT; Santiago Londoño Aguilar, gerente general de Haceb, y Luis Alberto Botero, Presidente de Alianza Team; todos graduados de EAFIT, han sido reconocidos entre los 20 líderes más innovadores​ de Colombia, según Forbes.

En el listado se reconoce ​​a quienes lo integran por ser agentes de cambio que fomentan la innovación, generan impacto positivo en sus sectores y contribuyen al desarrollo económico y social. Además, porque redefinen la manera de hacer empresa, según la publicación, “desde la adopción de tecnologías de vanguardia hasta la implementación de estrategias sostenibles y la creación de modelos de negocio disruptivos”. En su creación participaron académicos de escuelas de negocios y consultores especializados, quienes analizaron indicadores de innovación. ​

Isabel Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos, dependencia de la Institución que lidera la conexión de la U con sus graduados, afirma que esta noticia “es un orgullo pues se trata de líderes que están aportando a la sociedad desde los diferentes sectores en los que trabajan. Son líderes con una trayectoria empresarial muy interesante, con impacto e incidencia, y que están generando una verdadera transformación en la sociedad”.

Dos de los seis líderes reconocidos por Forbes son graduados de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería: Carlos Ignacio Gallego, presidente de Grupo Nutresa es ingeniero civil, mientras que David Escobar Arango, director de Comfama, es ingeniero de producción. Según Ricardo Taborda Ríos, decano de esa Escuela, “si bien se graduaron algunas décadas atrás, se caracterizan por abordar los problemas de manera integral, y eso es un hecho que tenemos que resaltar, porque EAFIT no solo gradúa personas excelentes en su ejercicio profesional, sino también personas que trascienden la disciplina y que ejercen un liderazgo integral. Es decir, son muy buenos ingenieros, pero también son muy buenos administradores, líderes, gestores, creadores, motivadores de cambio y de reformas. Creo que ellos dos lo ejemplifican de excelente manera”.

Como graduados de la escuela de Administración están los líderes Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, y Luis Alberto Botero, presidente de Alianza Team; Santiago Londoño,gerente de Haceb, también se formó como magíster en Administración y cursó la especialización en Mercadeo; y finalmente Diego Loaiza, de Grupo Familia, realizó una especialización en Finanzas.

Para Cristina Vélez Valencia, decana de la Escuela de Administración, “esto es una muestra de que EAFIT es una universidad conectada con las organizaciones desde sus inicios, que su interés por formar los líderes de las empresas, del ecosistema empresarial de la región, de Colombia, de Antioquia, se ha materializado en liderazgos excepcionales como los de las personas que vemos reseñadas”.

Estos reconocimiento se suman a otras posiciones de graduados eafitentes en ránquines como los 11 que lideran siete de las 100 start-ups reconocidas por Forbes en 2024 o los 16 que hacen parte de la lista Mercolíderes, lo que habla del compromiso de los graduados para impactar e incidir positivamente en la sociedad, desde diferentes roles.

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Entre los cr​​iterios de Forbes para este listado están la reputación mediática en innovación, la creación de valor y sus iniciativas estratégicas para el próximo año. Entre los eafitenses reconocidos hay dos ingenieros, dos administradores, un magister en administración y un especialista en finanzas.
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