EAFIT se une a Biosuroeste para potenciar el desarrollo territorial

Marzo 20, 2024

En marzo de 2024, EAFIT fue formalmente presentada como corporada y aliada estratégica de Biosuroeste, una plataforma de desarrollo rural regenerativo que conecta capacidades del sector público, el sector privado y la academia para catalizar el crecimiento del suroeste antioqueño.  

La Universidad ha colaborado con Biosuroeste en diferentes frentes, que incluyen salidas de campo para estudiantes y profesores, iniciativas de investigación como el Observatorio de Suelos y Ecosistemas del Suroeste Antioqueño, y un proyecto de agricultura digital enfocado en cultivos de cacao.

​Entre Támesis y Valparaíso, se extiende un bosque de 600 hectáreas con influencia en los 11 municipios que conforman la Provincia Cartama. Allí nace Biosuroeste, una plataforma de desarrollo rural regenerativo que busca mejorar la productividad, competitividad y sostenibilidad de este territorio mediante el trabajo articulado de distintos actores del sector público, privado, académico y social. En marzo de 2024, EAFIT fue presentada como corporada y aliada estratégica de esta iniciativa, en conjunto con la Fundación Argos y la Fundación Nutresa.  

De esta manera, la Universidad se suma formalmente a los esfuerzos que las alcaldías de Támesis y Valparaíso, Fundación Bancolombia, Fundación Fomento a la Educación J.C.H., Fundación Aurelio Llano Posada, Fundación Berta Arias de Botero, Corporación Interactuar, Proantioquia, Comfama, entre otras organizaciones, han realizado en la generación de oportunidades de cuidado y progreso para los habitantes de la región.  

Aunque este nombramiento es reciente, Isabel Gutiérrez Ramírez, directora de Estrategia de EAFIT, afirma que la Institución ha estado trabajando con Biosuroeste en diversos frentes durante varios años. Esto incluye desde salidas de campo para estudiantes y profesores de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería, hasta propuestas con grupos de investigación. “Desde hace un año, realizamos un concurso con los investigadores de la Universidad para que postulen proyectos de investigación en Biosuroeste. Se creó un comité técnico compuesto por Comfama, Proantioquia y EAFIT, donde se seleccionan aquellas propuestas que respondan a las necesidades de productividad del Agroparque”, dice la directiva.  

Ricardo Taborda Ríos, decano de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, coincide en que la región del suroeste ha sido estratégica para el área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de esta dependencia. “Nos ofrece diferentes oportunidades de práctica, impacto, trabajo con comunidades, empresas y sectores productivos”, afirma, destacando experiencias significativas en geología, biología y agricultura. Para el decano, el ingreso de la Universidad a la Corporación Biosuroeste permitirá la conexión con actores preponderantes en la región y hará visibles los esfuerzos que ya venían desarrollándose.  

Proyectos estratégicos para el suelo 

Hasta el momento, la Universidad ha liderado y financiado dos proyectos estratégicos con el objetivo de poner al servicio de estas comunidades el conocimiento y las capacidades de los profesores e investigadores eafitenses, con el fin de entender el ecosistema del suroeste y brindar algunas soluciones tecnológicas. Uno de ellos es el Observatorio de Suelos y Ecosistemas del Suroeste Antioqueño, en el que diferentes instituciones se han unido para comprender el estado de la salud de los suelos de esta región en pro del desarrollo sostenible. 

“Empezamos por un sondeo de las redes tróficas presentes en distintos suelos del suroeste, desde las que están en el Agroparque, a 600 metros sobre el nivel del mar, hasta los suelos de la Reserva Natural El Globo, que están a 2.500 metros sobre el nivel del mar. También trabajamos con productores de naranja, aguacate y cacao”, explica el profesor Nicolás Pinel, cocreador del Observatorio, quien destaca que este proceso de estudio de la ecología de los suelos se ha llevado a cabo en estrecha colaboración con los productores, con el propósito de implementar mejores prácticas de manejo de los cultivos. “Queremos que la conversación en el suroeste tenga el suelo muy presente y considere suelo sano como uno de los mayores activos que puede haber en la región”, afirma. 

El segundo proyecto consiste en una propuesta de agricultura digital entre EAFIT, Nacional de Chocolates y Biosuroeste, en la que se generó un dataset de 20.000 imágenes para el entrenamiento de algoritmos con inteligencia artificial. El objetivo es lograr la identificación de los estados de madurez de las variedades de cacao CNCH12 y CNCH13. Para Alejandro Marulanda Tobón, profesor e investigador del área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de EAFIT, este trabajo ha sido relevante “debido a la dimensión alcanzada del set de datos, que termina siendo diferencial y absolutamente nutrido frente a otros conjuntos de imágenes, y que permitiría en un momento plantear una mecanización en este tipo de cultivo”.  

Asimismo, Juan Felipe Restrepo Arias, profesor del pregrado en Ingeniería Agronómica de EAFIT e investigador en el área de agricultura de precisión, agrega que, fruto de este proyecto, será posible tener diversas aplicaciones que fortalecerán la toma de decisiones de pequeños y grandes productores en cuanto a los momentos óptimos para la cosecha, la fertilización, la planificación de la producción y la detección temprana de enfermedades como la moniliasis, que además podrá dar pie a nuevas propuestas.   

“Con Biosuroeste, la alianza es muy importante, porque para el futuro sería interesante empezar a trabajar con café y con algunas hortalizas que se cultivan en la región, por ejemplo, cítricos, que es un cultivo muy importante en la zona”, afirma el profesor Juan Felipe, quien ve en este trabajo colaborativo la oportunidad de contar con un aliado con amplio conocimiento de la región y sus necesidades.  

Si bien son múltiples los retos a futuro, como lo señala Diego Villanueva Mejía, investigador y director del área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, con este tipo de iniciativas se busca “diseñar alternativas que permitan compaginar la protección de los ecosistemas con el desarrollo económico sostenible del territorio” y ofrecer soluciones desde la ciencia, la tecnología y la innovación para una región que es referente en generar desarrollo basado en el bienestar de la vida.  

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A través de la sinergia entre distintas organizaciones, Biosuroeste busca impactar positivamente las condiciones y proyecciones de vida de los habitantes del suroeste antioqueño.  Foto Róbinson Henao. Relacionada con la Noticia: EAFIT se une a Biosuroeste para potenciar el desarrollo territorial.
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A través de la sinergia entre distintas organizaciones, Biosuroeste busca impactar positivamente las condiciones y proyecciones de vida de los habitantes del suroeste antioqueño.  Foto Róbinson Henao.
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La vía para la reactivación económica pasa por el trabajo entre empresa, gobierno y sociedad civil

Marzo 22, 2024

Educación, confianza, inclusión, territorialización, seguridad y sostenibilidad ambiental, entre otros aspectos, son fundamentales para que el país avance hacia esa reactivación. Así lo expresaron panelistas del foro Sociedad Civil, Gobierno y Empresa, que se realizó el 21 de marzo en la Universidad EIA. 

El espacio contó con representantes del Centro de Pensamiento de la Universidad EIA, el Centro de Valor Público de EAFIT, el Observatorio Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana, el Centro Fe y Culturas, Andi, Fedesarrollo, el Consejo Privado de Competitividad y la Cámara de Comercio Colombo Americana.

​Primer trimestre de 2024. La inflación está controlada por el momento, se mantiene en un dígito (7.7 %) y su tendencia es a la baja; el Índice de Seguimiento a la Economía muestra un crecimiento del 1.6%; y los efectos asociados al fenómeno climático de El Niño parecen no estar afectando las cosechas nacionales durante estos primeros tres meses. Ese es el panorama que presentó Germán Umaña Mendoza, ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, y encargado de instaurar el foro Sociedad Civil, Gobierno y Empresa, que se realizó el 21 de marzo en la Universidad EIA. 

Eso por el lado del campo macroeconómico. Sin embargo, otros temas como la desaceleración en los sectores industrial y de vivienda, los impactos de las posibles reformas a la salud o la educación, y la caída en las importaciones, que en enero de este año registraron una baja de 10.3% en comparación al mismo mes en 2023, generan alertas. 

Con este panorama, ¿cuál es a ruta que se debe seguir para reactivar la economía? y, específicamente, ¿cómo pueden unir fuerzas los sectores privado y público, en compañía de la sociedad civil, para ayudar a esa reactivación? Esas fueron algunas de las preguntas que intentaron responder los panelistas invitados a este encuentro convocado por el Centro de Pensamiento de la Universidad EIA, el Centro de Valor Público de EAFIT, el Observatorio Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana, el Centro Fe y Culturas, Andi, Fedesarrollo, el Consejo Privado de Competitividad y la Cámara de Comercio Colombo Americana. 

Para el Ministro, una de las prioridades en este trabajo conjunto debe estar enfocada, necesariamente, en resolver los problemas de territorialización y exclusión. “En Colombia tenemos una gran discordancia entre lo que pasa en el centro y las regiones olvidadas o las esquinas del país. Zonas como el Pacífico, las fronteras, La Guajira o el Amazonas no viven las mismas realidades que las grandes ciudades y nuestro esfuerzo debe procurar una agenda convergente en la que, desde diferentes ópticas, podamos llegar hasta estos territorios”, señaló. 

Y esa agenda, para Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, debe estar estrechamente relacionada con el sector educativo, especialmente después de iniciativas como Tenemos Que Hablar Colombia​, que evidenciaron las preocupaciones de los colombianos en temas puntuales como la educación para el trabajo, la seguridad, la paz y el desarrollo económico. 

“Ya tenemos unas pistas de hacia dónde debemos ir. Pero siempre tenemos que hacerlo con capacidad y espíritu de escucha de todos los actores para lograr una verdadera agenda convergente. Lo privado hace parte del desarrollo económico y debe ser tenido en cuenta en esta construcción conjunta”, afirmó la Rectora. 

Y a esta opinión se sumó Alejandro Gaviria Uribe, exministro de Salud y de Educación de Colombia, quien expresó la necesidad de trabajar con lo que lo llamó un modelo de reformismo democrático y posibilista, basado en la conversación, los diagnósticos precisos y los acuerdos parciales. 

La inclusión de los temas relacionados con el medio ambiente y la naturaleza en las decisiones económicas, la ética y la definición de un rol claro y protagónico para la sociedad civil en los procesos de reactivación económica, también fueron mencionados durante este espacio, en el que participaron Gabriel Ignacio Rodríguez, director del Centro Fe y Culturas; Oliver Pardo, director del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, y Saúl Pineda Hoyos, director del Centro de Pensamiento de la Universidad EIA.

Las rutas son muchas, pero la confianza siempre será el punto de partida 

Junto a la participación activa del sector educativo, hay otra serie de retos que la tríada empresa, gobierno y sociedad civil tiene que enfrentar para aportar a una reactivación económica exitosa.  

Para Jorge Humberto Botero, exministro de Comercio, Industria y Turismo, por ejemplo, es necesario que se defienda y se mantenga a la educación como un servicio civil, mientras que Jorge Iván González, exdirector de Departamento Nacional de Planeación (DNP), llamó la atención sobre la importancia de que tanto el sector privado como el público asuman juntos los riesgos económicos. 

“Además, en la actualidad no contamos con mecanismos que nos permitan explicarle a la sociedad la complejidad de pasar de los intereses individuales a los colectivos. Eso es fundamental, porque dentro del ejercicio de la participación no se pueden representar todos los intereses, siempre habrá descontentos, insatisfacciones y oportunidades de mejora”, agregó el exdirector del DNP. 

Finalmente, la confianza fue el aspecto más recurrente en el que coincidieron todos los invitados como el punto de partida para la reactivación económica. Confianza para escuchar y tener en cuenta todas las visiones durante los diseños de las posibles reformas -como expresó Claudia Restrepo-, y la confianza como la herramienta para generar mayor inversión y, por ende, seguridad en todas sus formas, como la complementó Bruce Mac Master, presidente de la Andi. 

En el foro también participaron Juan Camilo Restrepo Salazar, exministro de Hacienda; Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del Consejo Privado de Competitividad; María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-Americana; José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA; y Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo. 

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La imagen corresponde a uno de los paneles del evento, en el que se conversó sobre los avances, los retos y las rutas que deben seguirse para aportar al desarrollo económico del país. Relacionada con la noticia: La vía para la reactivación económica pasa por el trabajo entre empresa, gobierno y sociedad civil.
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​La imagen corresponde a uno de los paneles del evento, en el que se conversó sobre los avances, los retos y las rutas que deben seguirse para aportar al desarrollo económico del país.
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Construcción de confianza y beneficio para 10 mil ciudadanos, así culminó la Tejeduría Territorial

Abril 15, 2024

En la segunda cohorte de esta plataforma, que cerró este mes, se realizaron 167 encuentros que sumaron 2.880 horas y con la participación de 124 personas y 67 organizaciones. Los proyectos resultantes de la cocreación impactarán a más 10 mil habitantes.   

La plataforma, diseñada para generar lazos de confianza entre empresas, emprendimientos, organizaciones sociales, líderes territoriales y academia, tiene como socios fundadores a EAFIT y Proantioquia, y cuenta con el apoyo de diversas organizaciones. 

​​​Para construir confianza es necesario revelarse frente a los otros, ejercitar la empatía, encontrar complementos en los interlocutores, caminar el territorio, incomodarnos, hablar de todo. Estas y otras reflexiones fueron compartidas en la jornada de clausura del laboratorio para cultivar la confianza que resultó ser la segunda cohorte de la Tejeduría Territorial, plataforma que crea hilos de confianza a través de encuentros improbables, la conversación horizontal y la acción común en las comunidades.  

La empatía para el cierre de brechas. Ese fue el ingrediente para que florezca la confianza que compartió Claudia Re​strepo Montoya, rectora de EAFIT, en la apertura del encuentro de clausura, realizado el 11 de abril en el Teatro Suramericana, con la conversación entre representantes de las zonas impactadas: Marcela Valencia, docente de la Universidad CES e integrante de la Comuna 3 (Manrique); Leidy Mesa, directora de Diseño y de Portafolio en Suramericana, del equipo Comuna 10 (Candelaria); Gloria Patricia Rúa, líder de Aldea Verde, de la Comuna 15 (Guayabal); Andrés Valencia, director de Operaciones de Haceb, de la Comuna 4 (Aranjuez); y David Tirado, dinamizador en Lazos de Libertad y del equipo del municipio de Bello.  

La reunión, moderada por Adolfo Eslava Gómez, director de EAFIT Social, y a la que asistieron tejedores de las dos cohortes que se han realizado, resultó una conversación en la que los integrantes reflexionaron sobre las expectativas y reservas que tuvieron cuando los invitaron a la Tejeduría, acerca de las barreras que impiden los encuentros, y alrededor de la importancia de la confianza en la sociedad y cómo la fueron construyendo.   

Esta aparece, manifestó Gloria Patricia, con la disposición para hablar con el otro y descubrir cómo me complementa, “porque la única manera de construir real confianza es cuando yo me desnudo ante el otro, sin barreras”.   En ese mismo sentido se expresó David Tirado cuando dijo que para generar confianza “nos tenemos que incomodar y hablar de todo”. En esa conversación, comprobó Marcela Valencia, “la confianza nos permite ser como somos, quitarnos las máscaras”. Otra de las claves las compartió Andrés Valencia al decir que, aunque pensemos distinto, “tenemos el mismo fin: cómo construir una mejor sociedad”. 

Iniciativas resultantes en la segunda cohorte  

Cuando se entrelazan hilos con el propósito de manufacturar una tela, se está realizando un proceso de tejido. Este oficio ha servido de inspiración para materializar la Tejeduría Territorial, que busca crear hilos de confianza para facilitar el cierre de brechas sociales.  Pero ¿cómo se unen los hilos de confianza en este programa?  a través de encuentros y conversaciones que promueven conexiones, temas y emociones comunes, que luego se convertirán en acciones concretas, en la que todos los actores participan.  

En el caso de esta segunda cohorte, y después de 10 meses de recorridos y cocreación entre representantes del sector empresarial y los emprendimientos, las organizac​iones sociales, los líderes territoriales y la academia, se propusieron lo que la plataforma llama Acciones Malla para aportar a la mitigación de problemáticas sociales.  

En la Comuna 3 (Manrique), por ejemplo, se trabajará en El Camino de Manrique, una iniciativa que pretende transformar la narrativa del territorio a través de manifestaciones artísticas, culturales, deportivas y gastronómicas.  Mientras que en la 10 (Candelaria) se realizará una campaña para cuestionar la realidad, orientada a la ciudadanía de Medellín, a través de piezas audiovisuales que proponen preguntas para incomodar, sensibilizar y movilizar sobre lo que le duele a la sociedad.   

En la comuna 4 (Aranjuez), se quiere potenciar a la población juvenil a partir de habilidades para la vida y el trabajo, propuesta que comenzará a materializarse a partir de una feria en la que se brinden oportunidades a los jóvenes. En la comuna 15 (Guayabal), la Acción Malla orientará sus esfuerzos en diseñar un laboratorio social que permita reconocer, experimentar y contribuir al análisis de realidades y a la construcción de propuestas de solución de retos sociales, territoriales y ambientales.  

En el caso de Bello el propósito es recoger diferentes miradas y voces sobre el municipio, para desarrollar una estrategia de comunicación desde las perspectivas de las mujeres, la historia empresarial, la academia, las organizaciones sociales, y los movimientos cultural, artístico y recreativo. 

“En los cinco territorios encontramos que la desconfianza no nos ha permitido ver los territorios para planearlos. Realmente el aporte es que nos hemos sentado en unas mesas con tranquilidad para planear los territorios, para soñarlos. Este viaje es un viaje humilde porque hay distintas inteligencias, y la Tejeduría acompaña a poner en relación esas inteligencias colectivas”, expresó Luis Fernando Álvarez, conocido como Aka, quien creó esta plataforma junto a Santiago Londoño Uribe como parte de la tesis que presentaron para graduarse de la maestría en Estudios Urbanos y Ambientales de EAFIT.  

De una tejeduría a la otra  

En junio del año 2021 la Tejeduría inició su primera cohorte en las comunas 8 (Villa Hermosa) y 13 (San Javier), con el apoyo de EAFIT, Proantioquia, Fundación Bancolombia y Grupo Sura. En la que acaba de culminar los hilos comenzaron a tejerse en marzo de 2023 con 100 participantes y la vinculación de Grupo Sura, Comfama, Industrias Haceb, Fundación Sofía Pérez de Soto, Grupo Nutresa y Fundación Fraternidad. Además, participaron las universidades EIA, CES, Nacional, de Medellín y UPB.  

Con respecto a la contribución de la academia en esta iniciativa, Adolfo Eslava Gómez, director de EAFIT Social dijo que, además de generar conexiones internas, a las instituciones de educación superior les corresponde propiciar otras conexiones que les den sentido como universidad.  

“La Tejeduría le permite a EAFIT salir a la calle, pero en condición de aprendiz. Porque cuando vamos a un territorio por supuesto podemos ofrecer nuestras capacidades, nuestros conocimientos, pero el auténtico diálogo de saberes consiste en permitirnos esa conexión desde una condición de aprendices, de tal manera que la empresa nos enseña, pero también el líder social y el proceso arroja lecciones valiosas", expresó.  

Las universidades se suman, así, a las puntadas que se deben realizar para tener un tejido. En el caso de la Tejeduría Territorial la construcción es a partir de cuatro puntadas. La primera es la idea que resulta de una conversación. La segunda es el espacio en el que se amplía el tema de interés. Luego, los participantes del territorio realizan una acción conjunta. La última, conocida también como proyecto, sucede cuando varios participantes dedican tiempo a las acciones. En el caso de esta cohorte se realizaron 158 puntadas.  

“Hay diferencias muy grandes que hacen que sea muy complejo que existan conversaciones horizontales, reconocimiento del otro y sostenibilidad de las acciones. Por eso creo que el gran reto no es solo encontrarse, sino encontrarse en condiciones de horizontalidad en los que somos iguales y eso, creo, es uno de los hallazgos bonitos de la Tejeduría”, concluyó Santiago Londoño Uribe, quien además es integrante del Consejo Superior de EAFIT.   

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​El 97% de los participantes considera que la Tejeduría aporta a la construcción de confianza en la horizontalidad. Representantes de los 5 territorios se reunieron en la clausura de la segunda cohorte, el 11 de abril en el Teatro de Suramericana.
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Universidades construyen una postura colectiva ante la Ley Estatutaria de Educación

Junio 13, 2024

Preservar un sistema mixto educativo de calidad que garantice la gobernanza y la autonomía de las instituciones, esa fue una de las principales conclusiones del foro Diálogo sobre las reformas a la educación superior, que se realizó este 12 de junio, en la Universidad EIA, como parte del ciclo Diálogos de futuro. 

La discusión principal se centró en la reforma a la educación superior en Colombia y en la importancia de construir una postura colectiva que tenga en cuenta la visiones y aportes de diferentes actores del sistema educativo nacional.

En el marco de los diálogos de pensamiento, que acogió el miércoles 12 de junio la Universidad EIA para analizar la pertinencia de la Ley Estatutaria de Educación (que actualmente surte su trámite en el Congreso de la República), un grupo de rectores y actores del sistema nacional reflexionó sobre esta propuesta y la importancia de que garantice la gobernanza y autonomía de las universidades. 

Ese fue, justamente, uno de los temas que más sobresalieron en la conversación, que recogió diversos puntos de vista para entender mejor esta ley y una postura colectiva, y que contó, entre otros, con la participación de Claudia Restrepo, rectora de EAFIT; Maritza Rendón, rectora de la Universidad Cooperativa de Colombia; Manuel Acevedo, rector de la Universidad CES; José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA y Saúl Pineda, jefe del Centro de Pensamiento de la Universidad EIA. 

“Es nuestra responsabilidad velar porque la Ley Estatutaria corresponda a un sistema, recoja lo fundamental y sea la mejor posible”, resaltó Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, durante el encuentro. Otra de las conclusiones de la directiva se centró en la importancia de la calidad educativa. En sus palabras, a los jóvenes lo que les importa es el desarrollo de competencias para ejercer en la vida laboral y, más allá de diferenciar si cursó sus estudios en una universidad pública o en una privada, ambas deben ofrecer valor al estudiante. 

También se detuvo en la responsabilidad de garantizar la naturaleza mixta del sistema, de modo que la educación no sea solo pública y pueda combinarse con la oferta privada para sumar como un todo e, igualmente, llamó la atención sobre el componente de educación terciaria en una fase superior, que considera que debe referirse mejor a toda la trayectoria educativa del estudiante, desde la primera infancia a la educación superior. 

La Rectora, además, destacó la necesidad de garantizar la autodeterminación y el equilibrio de las universidades, que deben quedar claras en esta ley. A esto sumó su opinión Maritza Rendón, rectora de la Universidad Cooperativa de Colombia, quien además de resaltar la unión, el trabajo en equipo y la importancia de que directivos y académicos estuvieran participando en este evento, también coincidió con Claudia Restrepo en que la calidad debe ser una de las líneas principales en la reforma. 

“No podemos separarla de la autonomía y la gobernanza universitaria, deben converger para agregar valor a los estudiantes.  La calidad no puede ser para una elite, debe ser para todos”, señaló. 

Por su parte, Manuel Acevedo, rector de la Universidad CES, destacó que estas conversaciones entre rectores, además de ser un tema pendiente, son relevantes para que la Ley incluya las visiones del sector educativo. “Hacemos reflexiones mesuradas para tener una buena Ley y, como rectores, estamos aprendiendo a dar conversaciones entre nosotros y con otros actores. No nos estamos quedando a esperar a que otros tomen las decisiones y hablen por nosotros”, puntualizó.

Más visiones sobre la Ley Estatutaria  

Uno de los paneles incluyó el análisis de la viabilidad financiera de la Ley Estatutaria, donde Jorge Iván González, exdirector del Departamento de Planeación Nacional, se preguntó por el costo verdadero que implica. A su turno, Oscar Domínguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades, recalcó que se debe velar por la preservación del sistema mixto, porque si no, “el joven sale a estudiar lo que le toca y donde toca. Estamos en el momento en que, si la Ley pasa, va a ser una que deja muchas preguntas.  

En esta línea, Andrés Felipe Bedoya, secretario general de la Universidad del Tolima, comentó que garantizar el sistema mixto educativo es mandato de la Constitución Colombiana. “La Ley Estatutaria no desarrolla esta naturaleza de si es mixto o no, se debe garantizar la existencia de la universidad pública y privada. Además, es un mito que se vaya a privatizar la educación”.

Ideas complementarias 

Los participantes en este foro, que tuvo de anfitriones al rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo y al director del Centro de Pensamiento de dicha universidad, Saúl Pineda Hoyos, coincidieron en que los derechos fundamentales están contenidos en la Constitución, y la jurisprudencia constitucional señala cuál es el alcance del derecho fundamental a la educación.  

Para Andrea Escobar, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación, la conversación sobre la reforma no tiene sentido si esta no abarca todo el ciclo formativo desde la primera infancia y pasando por todos los niveles, incluyendo a los maestros.   

Lo más importante de este espacio fueron los diversos puntos de vista sobre el tema para entenderlo mejor y entregar al Gobierno Nacional una postura colectiva en los próximos días. 

Al evento también asistieron Mauricio Alviar, secretario de Educación de Antioquia; Natalia Ariza, exministra de Educación y directora TEC de la Universidad de los Andes; Jorge Humberto Botero, exministro de Industria, Comercio y Turismo; Jorge Iván González, exdirector del Departamento Nacional de Planeación; Gloria Bernal, directora del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana; Oscar Domínguez, director ejecutivo de Ascún; Andrés Felipe Bedoya, secretario general de la Universidad del Tolima; Francisco Cajiao, filósofo y consultor en educación; Andrea Escobar, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación y Julieth Rincón, de la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles (Fenares). 

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Los panelistas coincidieron en que la calidad debe ser una de las líneas priorizadas en la reforma.
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Las empresas de América Latina distribuyen el 91 % del valor que generan, pero pocas cuentan sobre su impacto

Octubre 29, 2026

El informe regional Liderazgo empresarial de impacto en América Latina 2026, elaborado por In-Sight, Centro de Liderazgo de Impacto de EAFIT, analizó 137 empresas de siete países para evaluar cómo divulgan sus resultados ambientales, sociales y de gobierno corporativo, e identificó brechas en la comunicación de su impacto. 

En América Latina, tres de cada cuatro empresas analizadas tienen metas climáticas, pero solo una de cada cuatro cuenta con objetivos de biodiversidad. Además, aunque las compañías distribuyen una mediana del 91 % del valor que generan, solo el 47 % publica cómo se reparte.

Detrás de cada empresa hay una cadena de relaciones económicas, decisiones ambientales y acciones que repercuten en sus trabajadores, proveedores y comunidades. Pero ¿cuánto de ese impacto llega a conocerse a través de sus informes de sostenibilidad? Esta pregunta orientó el informe regional Liderazgo empresarial de impacto en América Latina 2026, elaborado por In-Sight, Centro de Liderazgo de Impacto de EAFIT. Entre los hallazgos, uno llama la atención: las compañías distribuyen una mediana del 91 % del valor que generan, pero solo el 47 % publica el desglose de ese reparto.

“Analizamos los informes de sostenibilidad de 137 empresas líderes de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay. Las valoramos con un índice que construimos en In-Sight, el Índice de Liderazgo Empresarial de Impacto (ILEI). Medimos a todas con la misma vara y solo con información pública”, explica Fernando Alexander Garzón-Lasso, director de In-Sight.

El análisis contó con la colaboración de académicos de ocho universidades de siete países, con el apoyo de CLADEA y PRME Latinoamérica y el Caribe. Esta articulación permitió revisar los resultados a la luz de las particularidades de cada contexto nacional. “El trabajo en red con aliados académicos de cada país fue clave. Ellos revisaron los resultados de su país y les dieron contexto. Desde una universidad, eso permite mirar a las empresas con independencia y, a la vez, con ganas de que les vaya bien”, afirma Camilo Andrés Solano Cobos, analista de investigación de In-Sight.

En el panorama regional, tres de cada cuatro empresas analizadas tienen metas climáticas, mientras que cerca del 60 % mide las emisiones relacionadas con su cadena de valor. La biodiversidad representa un reto mayor: solo una de cada cuatro compañías cuenta con metas en esta materia. La diversidad, la equidad y la inclusión también figuran entre los pilares con menores resultados, con una mediana regional de 49,1 puntos sobre 100, frente a los 83,3 puntos de transparencia y gobierno de la sostenibilidad, la dimensión mejor posicionada.

Frente a estos desafíos, el informe propone acciones para fortalecer la divulgación y la gestión de la sostenibilidad. Alexa Barco López, coordinadora de Estudios y Contenidos de Valor de In-Sight, resume estas recomendaciones en tres acciones. “Primero, que las juntas directivas supervisen los datos de sostenibilidad con el mismo rigor que los financieros. Segundo, que se mida la huella de toda la cadena de valor. Tercero, que se publiquen cifras que muchas empresas ya tienen, como la brecha salarial o el valor que entregan a sus trabajadores, al Estado y a sus comunidades”, asegura. 

¿Y cómo está Colombia?

El país obtuvo una mediana de 68,8 puntos, por encima de los 66,5 de la región, y superó el resultado regional en cinco de los seis pilares evaluados. Colombia se destacó especialmente en gestión de recursos naturales y circularidad, con 83,6 puntos, y en acción climática, con 78,7. Además, el 55 % de las compañías colombianas evaluadas tiene metas de biodiversidad, más del doble que la región.

Entre las compañías del país, Banco de Bogotá y Ecopetrol se destacaron con 89,4 y 85,6 puntos, respectivamente. Sin embargo, la diversidad, la equidad y la inclusión siguen siendo áreas por fortalecer, especialmente en la divulgación de información sobre brechas salariales, participación de mujeres en cargos de liderazgo e inclusión de personas con discapacidad.

Como parte de su alcance regional, el informe se presentó en dos encuentros académicos realizados en Uruguay. El primero fue el 15.º Encuentro Regional PRME Latinoamérica y el Caribe, que tuvo lugar el 22 y 23 de octubre en la Universidad ORT Uruguay, en Montevideo. Allí, Alexa Barco compartió los hallazgos junto con Carina Oliva, de la Universidad Nacional de Córdoba. El segundo escenario fue el 61.º Congreso Internacional de CLADEA, celebrado del 26 al 28 de octubre en la Universidad Católica del Uruguay, donde Fernando Alexander Garzón-Lasso presentó el estudio el martes 27 de octubre. Ambos encuentros reunieron a representantes de escuelas de negocios, investigadores y líderes interesados en la sostenibilidad.

Con todo esto, el informe busca que la información se traduzca en decisiones concretas dentro de las organizaciones y contribuya a una relación más transparente con la sociedad. “Reportar bien es, sobre todo, una decisión que está al alcance de casi cualquier empresa mediana o grande”, afirma Camilo Solano. En esa línea, el estudio invita a las empresas a anticiparse a los estándares internacionales de divulgación de información sobre sostenibilidad y a las escuelas de negocios a formar líderes capaces de gestionar los impactos de las organizaciones y comunicarlos con evidencia. El propósito es que la divulgación trascienda el cumplimiento de un requisito y se convierta en una herramienta para orientar la gestión empresarial y fortalecer la confianza.

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El informe de In-Sight evidenció oportunidades para fortalecer la divulgación empresarial en diversidad, equidad e inclusión. En la imagen Alexa Barco durante la presentación del informe en 15.º Encuentro Regional PRME Latinoamérica y el Caribe.
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Virus contra bacterias, la propuesta para el sector porcino de PhageLife desde EAFIT

Octubre 27, 2026

PhageLife desarrolla soluciones con bacteriófagos, virus que atacan de manera específica a bacterias como Escherichia coli y Salmonella en la producción porcina. Con esta tecnología, la empresa busca controlar estos patógenos y contribuir a reducir el uso de antibióticos en las granjas.

La empresa nació de la conexión entre investigación y emprendimiento en EAFIT y hoy desarrolla su trabajo desde el laboratorio de Microbiología de la Universidad. Su paso por el centro On.going y el programa UVentures le permitió validar el modelo de negocio, acercarse a productores y avanzar en el desarrollo de soluciones biotecnológicas. 

En una granja porcina, una infección bacteriana puede poner en riesgo la salud de los animales y la productividad del negocio. Además, el problema se vuelve más complejo cuando las bacterias dejan de responder a los antibióticos que antes permitían combatirlas. Para explorar otra vía, la empresa PhageLife desarrolla soluciones personalizadas con bacteriófagos, virus naturales capaces de eliminar bacterias específicas. La empresa, creada en 2025 a partir de la investigación científica y vinculada al ecosistema de emprendimiento de EAFIT, es la primera en Colombia en buscar llevar esta tecnología al sector productivo y contribuir a reducir el uso de antimicrobianos. 

“PhageLife nació desde la ciencia. Llevo más de 25 años trabajando con virus y, en los últimos años, con bacteriófagos. Veíamos que en las granjas porcinas los antibióticos estaban dejando de funcionar. Por eso decidimos convertir ese conocimiento en una solución concreta”, afirma Alexandra Cuartas López, CEO y cofundadora de PhageLife, quien además es profesora del programa de Biología de EAFIT y graduada de la Maestría en Administración. Hoy, ese trabajo científico se desarrolla desde el laboratorio de Microbiología de la Universidad, donde el equipo aísla, caracteriza y desarrolla bacteriófagos con el propósito de responder a este problema de la producción porcina.

La propuesta de la empresa se concentra inicialmente en Escherichia coli y Salmonella, dos de los patógenos que más afectan a los lechones y a la productividad en las granjas. “Los fagos son virus de bacterias y son muy específicos, no solo para las bacterias sino para las cepas de bacterias. Esos fagos no infectan humanos ni animales, solo infectan bacterias y las rompen”, explica Maicol Ospina Bedoya, investigador en Microbilogía de PhageLife. 

A partir de muestras obtenidas en las propias granjas, el equipo de PhageLife identifica y caracteriza los fagos con capacidad para atacar los microorganismos que generan los problemas, ofreciendo así un producto a la medida de cada cliente. “Menos mortalidad y menos antibióticos significan más productividad para el porcicultor, carne más segura y mejores posibilidades de exportar. También es un aporte a la salud humana, porque la resistencia a los antibióticos empieza, en muchos casos, en la granja”, agrega la profesora Alexandra.

El reto de convertir ciencia en empresa

La transformación del conocimiento en una empresa fue un paso importante en la historia de esta iniciativa. Para Juanita Mejía Ramírez, directora de operaciones y cofundadora de PhageLife, graduada de la maestría en Administración de EAFIT y quien se vinculó al proyecto para aportar a la construcción del modelo de negocio, una de las principales diferencias entre investigar y emprender está en las preguntas que deben responderse. “En la investigación la pregunta es ‘¿funciona?’. En una empresa, además, hay que preguntarse si le resuelve un problema a alguien, si esa persona está dispuesta a pagar, si se puede producir a escala y por qué ruta regulatoria se llega al mercado”, explica. 

Desde su creación, PhageLife ha combinado el desarrollo científico con la validación de su propuesta junto a productores. Ese tránsito encontró un punto de apoyo en el ecosistema de emprendimiento de EAFIT, gracias a su participación en la sexta cohorte de la incubadora de On.going, centro de emprendimiento de impacto de la Universidad, donde trabajaron en la propuesta de valor, el conocimiento del cliente y el modelo de negocio. El proceso culminó con su participación en el Demo Day como uno de los seis emprendimientos destacados de la cohorte y, en 2026, la empresa continuó su recorrido en UVentures, el fondo de inversión universitario, en el que recibieron acompañamiento y formación.

Para Greysy Rodríguez Andrades, líder de Incubación de Emprendimiento en On.going, el acompañamiento partió de reconocer que la iniciativa ya tenía una base científica sólida. “No todas las start-up nacen de una aplicación, de una plataforma o de una idea tradicional de negocio. Algunas nacen de años de investigación, conocimiento especializado y desarrollo tecnológico. Y ahí está uno de los grandes retos —y también una enorme oportunidad— del ecosistema universitario: construir los puentes que permitan que ese conocimiento llegue al mercado sin perder su rigor científico”, señala.

El próximo paso es llevar los resultados del laboratorio a las granjas. PhageLife ya cuenta con un piloto comercial con productores porcícolas de Antioquia y trabaja en la validación de la eficacia de sus soluciones, el escalamiento de la producción y el avance de la ruta regulatoria ante el ICA. La empresa también desarrolla una línea de diagnóstico y vigilancia microbiológica que busca identificar los patógenos presentes en cada granja y orientar la selección de los bacteriófagos. Así, la iniciativa busca llevar años de investigación al sector productivo y ofrecer a los porcicultores colombianos una alternativa biotecnológica frente al desafío de la resistencia antimicrobiana.
 

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Fotografía investigadora de virus contra bacterias
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En el laboratorio de Microbiología de EAFIT, PhageLife desarrolla y caracteriza bacteriófagos para el control de bacterias en la producción porcina.
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Estos 16 eafitenses están entre los 100 líderes con mejor reputación del país, según Merco Líderes 2026

Octubre 22, 2026

En el listado aparecen Juan Carlos Mora, Juan Esteban Calle, Ricardo Sierra, Claudia Restrepo, David Escobar, Miguel Fernando Escobar, Juan David Escobar, Santiago Londoño Aguilar, Juan David Correa, Ignacio Calle, Gabriel Jaime Melguizo, Jaime Alberto Ángel, Carlos Ignacio Gallego, Luis Alberto Botero, Juan Camilo Vélez y Andrés Aguirre Martínez.

Tres de estos eafitenses están entre los 20 líderes con mejor reputación del país. Además, tres integrantes del Consejo Superior de EAFIT figuran en la clasificación. Este resultado se suma al de Merco Empresas 2026, en el que la Institución es la primera universidad de Antioquia y la segunda de Colombia en reputación.

Hay 16 eafitenses entre los 100 líderes con mejor reputación de Colombia, de acuerdo con los resultados de Merco Líderes 2026, publicados este 21 de octubre. La medición, que reconoce a referentes de diferentes sectores empresariales y sociales del país, ubica nuevamente a Juan Carlos Mora Uribe, presidente de Bancolombia, en el primer lugar de la clasificación nacional. Los otros dos eafitenses que aparecen entre los primeros 20 son Juan Esteban Calle Restrepo, presidente del Grupo Argos, en el puesto 11, y Ricardo Sierra Fernández, presidente de Celsia, en el 17.

En el listado también se destacan Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, quien ocupa el puesto 24; David Escobar Arango, director de Comfama (26); Miguel Fernando Escobar Penagos, presidente de Postobón (27); Juan David Escobar Franco, presidente de Seguros SURA (32); Santiago Londoño Aguilar, de Industrias Haceb (56); Juan David Correa Solórzano, presidente de Protección (57); e Ignacio Calle Cuartas, presidente de SURA Asset Management (61).

Completan la presencia eafitense Gabriel Jaime Melguizo Posada, de ISA (71); Jaime Alberto Ángel Mejía, de Corona Industrial (74); Carlos Ignacio Gallego Palacio, actualmente profesor de EAFIT (84); Luis Alberto Botero Botero, de Alianza Team (89); Juan Camilo Vélez Arango, de SUFI (90); y Andrés Aguirre Martínez (94).

Los 16 eafitenses que aparecen en la edición 2026 también figuraban en la clasificación del año anterior. Su permanencia refleja la presencia de graduados y referentes vinculados con la Universidad en posiciones de liderazgo de organizaciones de sectores como el financiero, energético, industrial, educativo y social.

Para Isabel Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos de la Universidad, la permanencia de estos líderes en el escalafón también permite reconocer la contribución de los graduados eafitenses a diferentes sectores de la sociedad.

“Que 16 eafitenses permanezcan entre los 100 líderes con mejor reputación de Colombia nos llena de orgullo y nos recuerda que el impacto de una universidad trasciende sus espacios físicos. En sus 66 años de historia, EAFIT ha formado a más de 70.000 graduados que, desde diferentes sectores y organizaciones, lideran, innovan, generan oportunidades y contribuyen al desarrollo del país. Este reconocimiento refleja cómo la formación universitaria se proyecta en las personas y en las transformaciones que impulsan en la sociedad”, expresa Isabel.

Entre estos líderes se encuentran, además de la Rectora, tres integrantes del Consejo Superior de la Institución: Carlos Ignacio Gallego Palacio, Ignacio Calle Cuartas y Andrés Aguirre Martínez. La rectora Claudia está, además, en lista de cuatro líderes del sector Educación–Universidades incluidos en la medición.

Este reconocimiento se suma a los resultados de Merco Empresas Colombia 2026, publicados el pasado 14 de octubre, en los que EAFIT se mantuvo como la universidad con mejor reputación corporativa de Antioquia y la segunda del país. En esa medición, la Institución también se ubicó entre las cinco universidades colombianas presentes en el grupo de las 100 organizaciones con mejor reputación.

¿Cómo se evalúa la reputación de los líderes?

Merco Líderes Colombia, que presentó su edición número 19, cuenta con una metodología que combina la valoración de directivos empresariales, expertos en comunicación, periodistas económicos, analistas financieros y académicos, así como indicadores objetivos de gestión y el análisis de la reputación digital de los líderes.

Catalina Londoño Moreno, directora general de Merco Colombia, presentó los aspectos metodológicos de esta edición, que se desarrolló entre abril y octubre de 2026 y reunió 2.643 encuestas y 11 fuentes de información. La evaluación parte de las valoraciones de directivos de grandes empresas, quienes identifican a los líderes con mejor reputación del país, sin incluir a los de sus propias organizaciones.

A partir de esta primera selección se incorporan otras perspectivas que permiten analizar diferentes atributos del liderazgo, entre ellos la visión, la capacidad de gestión, la ética, la responsabilidad y la comunicación. También se consideran las valoraciones sobre el acierto en la estrategia empresarial y la calidad de la gestión de las organizaciones que representan.

La metodología asigna un peso del 42 % a la evaluación de directivos de grandes empresas, del 28 % a las valoraciones de liderazgo realizadas por expertos en comunicación y periodistas económicos, y del 18 % a las evaluaciones de estrategia y gestión de académicos, analistas financieros y periodistas. El 12 % restante corresponde a indicadores objetivos de gestión y al componente digital, cada uno con un peso del 6 %.

En este último componente, Merco Digital analiza tanto las publicaciones de los propios líderes como las conversaciones que se generan sobre ellos en los entornos digitales. Para la edición 2026 se examinaron 244.762 menciones, lo que permite incorporar al estudio una perspectiva adicional sobre su presencia y reputación en estos espacios.

En la clasificación general de 2026, Juan Carlos Mora Uribe, de Bancolombia, ocupa el primer lugar, seguido por David Vélez, de Nubank; Arturo Calle Calle, de Comercializadora Arturo Calle; Beatriz Fernández, de Crepes & Waffles; y Sergio Andrés Rincón Rincón, de Bavaria. Completan los diez primeros puestos Carlos Enrique Cavelier Lozano, Mario Hernández Zambrano, María Lorena Gutiérrez Botero, Ricardo Jaramillo Mejía y Jorge Mario Velásquez Jaramillo.

Para Isabel Gómez Yepes, el resultado de Merco Líderes para la Universidad también se relaciona con los reconocimientos que EAFIT ha obtenido en diferentes mediciones internacionales de QS, que destacan aspectos como la reputación entre empleadores y la empleabilidad de sus graduados. La directora considera que estos resultados, vistos en conjunto, reflejan una formación cuyo aporte se expresa en las trayectorias profesionales de los eafitenses, en su capacidad para conectar conocimientos, personas y oportunidades, y en su contribución al desarrollo de las organizaciones y del país.r

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Estos 16 eafitenses están entre los 100 líderes con mejor reputación del país, según Merco Líderes 2026
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Los 16 graduados de EAFIT reconocidos por Merco Líderes son de diferentes áreas del conocimiento, tanto de pregrado como de posgrado.
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Saberes de Vida, 25 años de aprendizaje expandido

Octubre 14, 2026

Mucho antes de que se hablara de aprendizaje a lo largo de la vida (o life long learning), EAFIT ya abría sus puertas a personas mayores con ganas de seguir descubriendo el mundo. Hoy, Saberes de Vida demuestra que nunca es tarde para aprender, sorprenderse y encontrar nuevas pasiones.

Desde hace 25 años, Saberes de Vida es mucho más que un espacio para aprender: es un lugar para hacer amigos, compartir experiencias y encontrar nuevos motivos para disfrutar la vida. Una experiencia que mantiene vivas la curiosidad, la alegría y las ganas de seguir creciendo.  

En la noche del sábado 15 de septiembre de 2001, una madre veía televisión regional junto a su hijo. Durante una pausa comercial anunciaron que la Universidad EAFIT ofrecería programas de formación para personas mayores.

  • << Andá. No digás que no >>, le dijo la madre a su hijo.
  • << Voy a ensayar a ver qué. EAFIT es una entidad seria que va a ofrecer algo bueno >>, le respondió él.

Dicho y hecho. El jueves 20 de septiembre, a las 9:00 de la mañana, Fabio Zuluaga, de 67 años y jubilado cinco atrás, llegó al campus de EAFIT, subió hasta el cuarto piso del bloque 38 y se sentó en un salón junto a otras 13 personas completamente desconocidas. Allí comenzó una de las experiencias más emocionantes y constantes de su vida: fue uno de los estudiantes fundadores de Saberes de Vida. “Desde ese día no he faltado nunca. Solo a tres clases cuando me operaron”, afirma.

Aunque podría entenderse como un programa de educación continua, Saberes de Vida es mucho más que eso. En palabras de Ana María Peralta Vélez, jefa de Educación Continua y coordinadora del programa, “el gran diferenciador es que está dedicado a personas que siguen inquietándose por la vida, haciéndose preguntas. Es un programa destinado al goce intelectual”. Por eso, más allá de la edad, el factor común de sus estudiantes es la curiosidad.

En esencia, Saberes de Vida es una propuesta de educación para el deleite intelectual. Una manera de seguir siendo estudiante. Fabio Zuluaga lo resume así: “es el mejor turismo espiritual que le podemos dar a la mente. Ponerla a pasear, a recrearse por este ambiente de la actualidad mundial”.

Aprendizaje expandido

Life long learning, o aprendizaje a lo largo de la vida, es la idea de que la formación de una persona no termina cuando recibe un diploma de pregrado o posgrado. También se relaciona con el concepto de aprendizaje expandido: aquel que acompaña a las personas durante todas las etapas de su existencia.

Se trata de una visión que va más allá de formar jóvenes en profesiones específicas. Busca ofrecer oportunidades de aprendizaje para cada momento de la vida, reconociendo que las necesidades, los intereses y las formas de aprender cambian con el tiempo.

En ese sentido, como expresa Verónica Uribe Hanabergh, decana de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT, 

“Saberes de Vida es la prueba más contundente de que EAFIT se toma en serio esta idea del aprendizaje expandido. Es un programa que le dice a una persona de 50, 60, 70, 80, 90 y hasta 100 años que su momento de aprender no pasó; que aprender no es algo para lo que ya se fue el tren y no logró montarse en el vagón, sino que los vagones continúan pasando y aparecen otros intereses”.

Saberes de Vida trasciende la educación continua entendida únicamente como upskilling o reskilling. Demuestra que aprender a lo largo de la vida también puede ser una fuente de bienestar, de vida social, de sentido después de la jubilación y de nuevas relaciones interpersonales.

Un proyecto humanista

Saberes de Vida es un programa de EAFIT que tiene su hogar en la Escuela de Artes y Humanidades. Allí nació hace 25 años, cuando surgió la necesidad de abrir las puertas de la Universidad a personas mayores. “También está alojado allí porque desde el principio fue un programa marcado por el humanismo; reúne disciplinas que invitan a pensar el mundo y a conversar con él”, expresa la decana.

Los estudiantes pueden tomar cursos de arte, historia, literatura, geopolítica o religiones. También explorar los grandes interrogantes tecnológicos y éticos de nuestro tiempo. Hoy, por ejemplo, algunos participan en cursos sobre inteligencia artificial.

Para el profesor David Santos Gómez: 

“educar en Saberes de Vida entraña retos de preparación, de apertura al diálogo y de entendimiento del disenso. Esto hace que las clases sean un deleite”. Además, afirma que es un aprendizaje en doble vía, sobre todo cuando hay alumnos que vivieron ciertos fenómenos sociales que explica en sus cursos de Geopolítica, “porque en buena medida la historia contemporánea atraviesa cronológicamente momentos que la mayoría de los alumnos han vivido, y eso hace que la interacción sea más valiosa y genere un debate muy interesante”.

Por razones como esta, los profesores deben concebir sus clases como espacios para descubrir, dialogar y debatir. Deben estar dispuestos a escuchar posiciones distintas y a confrontar ideas. “Nosotros necesitamos profes que no le tengan miedo a ser debatidos, a que les digan no estoy de acuerdo. Los profes que se quedan en el programa están dispuestos al diálogo respetuoso, a un diálogo que reta”, precisa Ana María Peralta.

Mateo Quintero López, profesor desde 2022, describe las clases de Saberes de Vida como un “lienzo variopinto de experiencias y conocimientos. Por este motivo es que las sesiones de clase no se agotan en un curso de una cantidad especifica de horas, sino que el saber se desplaza a otros espacios para encontrar continuidad”.

Esa continuidad de la que habla el profe se da en salidas de campo, conferencias magistrales e incluso viajes. También sucede en las mesas de las cafeterías de EAFIT donde “convergen ideas de diferentes cursos, todas provistas de criterio y que, entre palabras que van y vienen, se afianzas lazos de amistad, confidencialidades, incluso, algo que es fantástico, una circulación decorosa, cómplice y afectiva de libros”, reflexiona el profe.
Y todo esto, durante los últimos 25 años.

“Vivir estudiando”

Entre los muchos recuerdos que Fabio conserva de aquella primera clase, hay uno que todavía le hace sonreír:

 “a algunos nos dio una risita cuando nos dijeron que una de las cosas que iba a suceder en Saberes de Vida era que íbamos a conseguir nuevos amigos. Y uno pensaba ‘a esta edad’. Estábamos totalmente equivocados, porque son muchos los amigos que hemos conseguido”.

Una de esas amistades es Jorge Iván Rodríguez, fundador de EAFIT y quien ha dedicado 23 de sus 101 años a Saberes de Vida. Además de los contenidos académicos, reconoce que se trata de una experiencia que enseña a disfrutar la existencia: 

“porque en Saberes de Vida hacemos énfasis en cómo vivir sabroso, y sabroso estudiando. Sin estudiar no tendríamos esa dicha: la buena vida que nos da Saberes de Vida”.

Este programa les devuelve a sus estudiantes algo más que conocimientos: la curiosidad y un lugar al cual pertenecer. Les ofrece una agenda propia, vínculos de amistad, motivos para reunirse y desafíos intelectuales que mantienen viva la capacidad de asombro. Por eso, más allá de su dimensión académica, Saberes de Vida tiene significados muy distintos y profundamente personales para quienes lo habitan.

 
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Una verdadera diversidad

Quien recorra EAFIT un martes, miércoles o jueves en la mañana encontrará en sus pasillos estudiantes de todas las edades. Entre las 8:00 a.m. y el mediodía conviven jóvenes de 17 años con personas de más de 100.

Esta diversidad generacional, en palabras de Verónica Uribe, le aporta a la Universidad “un sentido más pleno de lo que significa una comunidad académica, pero también fortalece el sentido de universalidad”. También le recuerda a la sociedad que la experiencia de las personas mayores es un puente entre el pasado, el presente y el futuro; una fuente de conocimiento que sigue teniendo mucho que aportar a las nuevas generaciones. 

Para Julieth Cano, analista del programa y responsable de su operación cotidiana, “trabajar en Saberes de Vida es el verdadero trabajo con propósito: es el aporte que le damos a personas mayores más allá de lo operativo, de lo logístico y lo académico. Porque obviamente ellos vienen a aprender, pero también a ser escuchados, a comunicarse con los demás. Prestarles atención es lo más ganador. Esto es algo que debe sostenerse porque es un tema social, es un tema de vida”.
Saberes de Vida es una invitación a aprender por el simple y genuino deseo de aprender; y demuestra con hechos, más que con discursos, que la edad no es una barrera para continuar creciendo como persona.

Fabio Zuluaga, quien ha dedicado 25 de sus 91 años a este programa, dice que: 

“Saberes de Vida es un aliento para seguir viviendo, porque la universidad para mí ha sido el disfrute de la vida. Yo cumplí 91 y para llegar a esta edad en las condiciones que estoy yo digo que la medicina ha sido EAFIT. Yo vivo muy feliz”.

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25 años de Saber de Vida
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Además de las clases en la sede de Medellín, Saberes de Vida ofrece cursos en Llanogrande y Pereira. En la imagen, parte de los estudiantes actuales de Saberes de Vida en la celebración de los 25 años.
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Un sistema que propicia el acceso a la educación superior de calidad y la movilidad social

Agosto 3, 2026

Ampliar el acceso a la educación superior requiere nuevas formas de conectar la filantropía, la inversión y la corresponsabilidad. A través de modelos de inversión de impacto como Potencia E y alternativas de financiación como Fondo Futuro, EAFIT impulsa nuevas posibilidades para que el talento no dependa de la capacidad económica.

Por: Verónica Vallejo Pizano
Líder de proyectos especiales e inversión de impacto en EAFIT

Nos moviliza una pregunta: ¿cómo lograr que el talento no dependa de la capacidad económica para acceder a la educación superior de la mejor calidad? No es una pregunta nueva. Lo que sí es nuevo y profundamente importante es la respuesta que hemos comenzado a construir en EAFIT y que va más allá de un programa, una beca o un fondo.

Se trata de un sistema vivo e interconectado que propicia la generación sostenible de acceso, la permanencia y la movilidad social a partir de la educación superior y a lo largo del continuo de capital, diseñado para evitar que los estudiantes con la capacidad de transformar su vida y la de su entorno se queden fuera de la academia por razones económicas.

En este ecosistema hablan de filantropía quienes donan por convicción, los inversionistas que exigen un retorno, el Estado, que busca la eficiencia social, la empresa, que quiere un impacto medible, y los estudiantes, que están dispuestos a aportar desde diferentes perspectivas para transformar la realidad. Ese sistema vivo les ofrece a todos un lugar preciso, estructurado y coherente.

Un sistema que rompe la lógica de todo o nada

Durante décadas, la conversación sobre el acceso a la educación superior se dividió en dos mundos paralelos que rara vez se tocaban: el mundo de la generosidad —becas, donaciones y subsidios— y el mundo de los pudientes y capaces de acceder al crédito —tasas, garantías, deuda e inversión tradicional—. El primero, limitado por la magnitud de los recursos disponibles. El segundo, inaccesible para quienes más lo necesitan.

EAFIT decidió no elegir entre esos dos mundos, sino diseñar la arquitectura que los conecta a lo largo del continuo de capital y que llena los espacios que ninguno de los dos alcanzaba a cubrir por sí solo. El resultado es un sistema con cuatro grandes nodos que se complementan, se refuerzan y, juntos, reducen las brechas que antes hacían que el talento se desperdiciara.

“El verdadero indicador de equidad no es cuántas becas entrega una universidad. Es cuántos estudiantes acceden, permanecen y se gradúan, generando una transformación social que perdura, sin que su origen económico haya sido el factor determinante”.

Las becas, bien sean propias o gracias a más de 1.300 aliados que incluyen desde grandes instituciones hasta personas naturales comprometidas como nuestros graduados, fundadores y empleados, que dejan incluso legados mediante Becas Perpetuas, representan el nodo de la filantropía de convicción y aportan recursos que se entregan con una expectativa de impacto precisa y significativa.

Entre el nodo de la Filantropía y del Impact First, se encuentran los recursos que se reciben para invertir a título de endowment y que buscan generar una equidad transgeneracional gracias a rendimientos financieros que en el mediado y largo plazo que se destinan a la generación de acceso.

En el centro aparece una innovación disruptiva: Potencia E, el primer vehículo de impacto estructurado de EAFIT que opera bajo el modelo de acuerdo de ingresos compartidos (ACI) mixtos. Su lógica es clara en su radicalidad: el estudiante no contrae una deuda fija o una financiación de crédito tradicional. Es un esquema de financiación mixto, con un porcentaje de beca y otro que el beneficiario debe cubrir en el futuro, durante un período determinado, una vez adquiera la capacidad de generar ingresos y pertenezca a una mutualidad.

Esto no es solo un instrumento financiero diferente. Es una declaración filosófica: la educación no es un riesgo individual que el estudiante debe cargar solo. Es una apuesta compartida por quien aprende, quien financia y quien forma. El riesgo se distribuye. La promesa también. Se requiere seguir los principios de mutualidad, equidad, disciplina, responsabilidad y cuidado de la onerosidad.

Para el inversionista de impacto, el ACI (Acuerdo de Ingreso Compartido) mixto ofrece algo más que lo que ofrece el crédito tradicional: una alineación genuina de los incentivos. El fondo prospera cuando sus graduados prosperan; por lo tanto, confía en la capacidad de generar valor e ingresos que tendrá el estudiante en el futuro, gracias a su desarrollo mediante los programas que ofrecen la Universidad y sus aliados, aunque en el momento presente ni él ni su familia tengan la capacidad económica para solventar los estudios. No existe el escenario en el que el financiador gana y el estudiante pierde, o viceversa. Es un modelo cuya estructura prohíbe la extracción.

El Fondo Futuro es la demostración de lo que ocurre cuando la innovación escala y logra sumar esfuerzos para alcanzar un propósito. En alianza con cuatro universidades y próximamente con una más, este fondo transforma la lógica del riesgo individual en fortaleza colectiva. Crea un portafolio diversificado de estudiantes de múltiples instituciones, programas, regiones y disciplinas, que ofrece al inversionista un retorno competitivo con el mercado, fundamentado en la capacidad de pago actual del estudiante y sus patrocinadores.

La unión no solo genera escalabilidad. También genera legitimidad, datos, poder de negociación ante el mercado de capitales y, en especial, una inercia en el acceso que es más difícil de alcanzar de manera individual.

El Crédito Tradicional EAFIT a tu Alcance es una alternativa de crédito tradicional consciente, creada por la Universidad para sus estudiantes, convirtiendo el crédito tradicional en una herramienta de transformación que responde a la necesidad de aquellos que buscan la flexibilidad en el pago. Es una apuesta estratégica de adaptación a las nuevas dinámicas económicas de las familias y, a su vez, fortalece la sostenibilidad financiera de la Universidad.

No importa dónde estemos, lo que cuenta es la posibilidad de crear oportunidades de la mejor calidad para todos y que así transformemos la sociedad.

Colombia necesita que las universidades que se caracterizan por su excelencia sean también universidades con equidad. Que la calidad académica y la diversidad socioeconómica dejen de hallarse en tensión y se conviertan en virtudes recíprocas. Que el acceso a la educación superior no dependa de la capacidad de pago, ni de si existe un donante dispuesto a aportar en el momento preciso.

Lo que EAFIT ha construido no es una colección de programas que conviven por la inercia institucional. Es un sistema deliberadamente diseñado para que cada nodo cumpla una función que los otros no pueden cumplir; para que el estudiante que no clasifica en un programa de becas o cuyos padres por cualquier motivo no pueden financiarlo encuentre su camino a través de un sistema potente; para que el inversionista que busca un retorno financiero competitivo y el que busca un retorno social encuentren un hogar en la misma arquitectura.

Esto es, en el sentido más profundo del término, infraestructura social para todos. Y este sistema transformador y su impacto real solo se miden por lo que posibilitan, por las vidas que cambian, por las comunidades que elevan, por las historias que permiten que se escriban y se muestren. Somos una entidad sin ánimo de lucro que vela por el bienestar de todos de manera integral.

El sistema de acceso de EAFIT demuestra que la equidad no es el opuesto de la excelencia. Es la capacidad de entender la diferencia para crear, inspirar y transformar.

Potencia E
Es un fondo de financiamiento educativo que combina capital filantrópico e inversión de impacto para financiar hasta el 100 % de la educación superior, a través de acuerdos de ingreso compartidos (AIC) mixto.

Propósito
Generar oportunidades de acceso y permanencia en la educación superior para jóvenes de los estratos 1,2,3,4,5 y 6 con gran potencial académico y con barreras económicas, para impulsar la movilidad social y el desarrollo económico, a través de un modelo innovador y sostenible de financiamiento educativo.

Objetivo
Movilizar recursos de inversiones y filántropos para financiar el acceso de jóvenes talentosos al pregrado en EAFIT y su conexión con oportunidades reales de generación de ingresos, para transformar sus vidas y las de su entorno.
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Es así como en EAFIT tomamos acciones decididas por la educación para perpetuar la capacidad de inspirar, crear y transformar, a partir de nuevos vehículos, un portafolio articulado y el entendimiento de un ecosistema de acceso a través del continuo de capital, con sus diferentes actores y grupos de interés.

 

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La educación superior y el mercado laboral en Colombia: pertinencia, acceso y aprendizaje a lo largo de la vida

Agosto 4, 2026

Durante décadas, el título universitario fue una promesa de estabilidad, empleo y movilidad social. Hoy esa promesa persiste, pero es más compleja. En un mercado laboral marcado por la aceleración tecnológica, la informalidad y la transformación de las habilidades, acceder a la educación superior ya no garantiza trayectorias sostenidas. La discusión ha cambiado: no se trata solo de cuántos jóvenes ingresan a la universidad, sino de qué tan preparados salen para un mundo donde aprender una vez ya no es suficiente.

Por Isabel Gutiérrez Ramírez
Directora de Estrategia de EAFIT

En febrero de 2026, el desempleo en Colombia cayó al 9,2 %, uno de los niveles más bajos de los últimos años. Al mismo tiempo, persisten señales que obligan a hacer una lectura más cuidadosa: las empresas reportan dificultades para encontrar talento con las habilidades que requieren; una parte importante de los jóvenes sigue por fuera del estudio y del trabajo, y la informalidad continúa marcando la trayectoria laboral de millones de personas. Las cifras no se contradicen. Lo que muestran es un mercado laboral que cambia más rápido que las trayectorias de formación y, por tanto, una discusión que ya no puede limitarse a la cobertura. La pregunta de fondo es otra: qué significa hoy estar preparado para ingresar, permanecer y progresar en el mundo del trabajo.

Ese desfase no es una impresión aislada. Cada vez hay más evidencia de que las demandas del mercado laboral evolucionan con una velocidad que los sistemas educativos no siempre logran seguir. Las transformaciones tecnológicas, la reorganización de los sectores productivos y la irrupción de la inteligencia artificial están alterando no solo los empleos disponibles, sino también las habilidades que se consideran valiosas. En este contexto, el título conserva su importancia, pero ya no opera como una garantía suficiente de empleabilidad. Su valor depende cada vez más de la capacidad que tenga cada persona para seguir aprendiendo, reconvertirse y responder a contextos cambiantes.

La discusión internacional ha empezado a nombrar este giro con precisión. Ya no se trata únicamente de formar para una ocupación específica, sino de construir capacidades transferibles, actualizables y verificables. Esto exige revisar una premisa de larga tradición en la educación superior: la idea de que la formación inicial puede ser suficiente para sostener una vida laboral de varias décadas. Esa idea resulta cada vez menos realista. Los ciclos de cambio son más cortos, las trayectorias profesionales son menos lineales y las exigencias de actualización son más frecuentes.

La inserción laboral juvenil en Colombia muestra, además, un rasgo que merece atención: una parte importante de los jóvenes se incorpora en segmentos del mercado donde persisten mayores niveles de inestabilidad, la informalidad y la escasa protección. Más que detenerse en una enumeración de sectores, lo relevante es advertir que buena parte de esas trayectorias iniciales transcurre en ocupaciones con menores márgenes de consolidación profesional y movilidad social. En ese sentido, el empleo juvenil no puede evaluarse solo por su capacidad de absorber mano de obra, sino también por la calidad de las oportunidades que ofrece: estabilidad, ingreso, protección social y posibilidades reales de movilidad social. Esa distinción es central, porque el acceso al trabajo no equivale necesariamente al acceso a un proyecto laboral sostenible.

En este contexto, la calidad de la relación entre las universidades y las empresas marca una diferencia sustantiva en términos de empleabilidad. No se trata solo de mantener vínculos formales, sino de construir una interlocución capaz de retroalimentar la formación desde los cambios del entorno productivo y, al mismo tiempo, de convertir a la universidad en un espacio donde las empresas puedan tramitar preguntas, desafíos y la necesidad de transformarse. Cuando esa relación se consolida, se configura un circuito de valor compartido: la empresa contribuye a hacer más pertinente la formación y la universidad aporta conocimiento, reflexión y capacidad de anticipación.

En EAFIT, el 83 % de los graduados de pregrado están empleados, y esta cifra aumenta al 92,6 % para los graduados de posgrado.

Mientras tanto, el sistema de la educación superior ha mostrado avances quizá más tímidos que lo que quisiéramos. La tasa de tránsito inmediato de bachilleres hacia la educación superior ha mejorado en los últimos años y el número de estudiantes que ingresa al sistema ha aumentado. La dirección es correcta, la velocidad es bastante lenta. Pero la magnitud del reto sigue siendo considerable. Aún hay una porción amplia de jóvenes que no logra acceder de manera oportuna a la formación superior, y entre quienes sí lo hacen persiste la pregunta por la pertinencia de la experiencia formativa y por su transformación en oportunidades reales de desarrollo personal y profesional.

Las universidades están llamadas a responder, al mismo tiempo, a dos exigencias que no siempre avanzan al mismo ritmo. Por un lado, deben formar personas para un mercado laboral concreto, con necesidades inmediatas, transformaciones sectoriales aceleradas y señales cambiantes. Por otro lado, tienen la responsabilidad de desarrollar capacidades de largo plazo: el pensamiento crítico, el juicio ético, el rigor analítico, la creatividad, la comprensión de contextos complejos y la disposición permanente para aprender. La presión del presente empuja con fuerza hacia lo primero. La responsabilidad más profunda de la universidad exige no perder de vista lo segundo.

Cerrar la brecha entre la formación y el empleo no pasa únicamente por ajustar los planes de estudio con mayor rapidez, aunque ese sea un frente ineludible. Supone, sobre todo, repensar la arquitectura misma de la formación. Implica reconocer que ningún pregrado podrá agotar, por sí solo, las necesidades de una vida laboral extensa y cambiante. De ahí la importancia creciente de trayectorias más flexibles, credenciales modulares, el reconocimiento de los aprendizajes previos y ofertas que permitan entrar, salir y volver a entrar al sistema educativo sin tener que empezar de cero cada vez. Más que una innovación marginal, esto empieza a convertirse en una condición de pertinencia institucional.

En este contexto, EAFIT ofrece una pista valiosa para la discusión. La Universidad parte de una premisa básica: la transformación ya no es una excepción, sino una condición permanente. Eso exige leer con atención los cambios del entorno, comprender cómo evolucionan los sectores y anticipar las capacidades que empezarán a ser relevantes. De ahí surge Imaginar Futuros, un centro desde el cual EAFIT observa las tendencias, interpreta las grandes fuerzas de cambio y sigue las señales que permiten pensar, con anticipación, los escenarios que vienen.

Esa lectura del entorno se conecta con una apuesta institucional más amplia: consolidarse como referente en educación del futuro, fortalecer el aprendizaje a lo largo de la vida y acompañar procesos de upskilling y reskilling. En la práctica, esto supone transformar la manera en que se ofrece el conocimiento: hacerlo más flexible, más personalizado y más ajustado a trayectorias formativas que ya no son lineales. Implica también ampliar el acceso, mediante modelos de financiamiento que permitan que más estudiantes ingresen, permanezcan y construyan una experiencia educativa con posibilidades reales de continuidad.

Ningún actor puede resolver por sí solo esta tensión entre la formación y el trabajo. El sector productivo no puede limitarse a señalar la escasez de talento sin involucrarse en la construcción de capacidades. El sistema educativo no puede responder de manera suficiente si actúa aislado. Y el sector público sigue teniendo un papel decisivo en materia de regulación, incentivos, sistemas de información y articulación institucional. Lo que está en juego no es únicamente la pertinencia de los programas académicos, sino la capacidad del país para construir mecanismos de coordinación a la altura de un cambio estructural.

Las cifras de desempleo, informalidad, desvinculación juvenil y vacantes difíciles de cubrir no son problemas independientes. Son manifestaciones distintas de una misma dificultad: la de conectar, con mayor inteligencia y oportunidad, las trayectorias de formación con las trayectorias de trabajo. La evidencia existe. El reto está en traducirla en decisiones institucionales, en alianzas sostenidas y en una visión compartida de largo plazo.

Tal vez la discusión no sea si el título perdió valor, sino qué tipo de valor puede ofrecer hoy. Durante décadas, se consideró una promesa relativamente estable de empleo y ascenso social. Hoy sigue siendo una base importante, pero ya no puede asumirse como una garantía suficiente. El verdadero diferencial no está solo en haber pasado por la universidad, sino en la capacidad de seguir aprendiendo después de ella, de adaptarse sin perder profundidad y de actualizarse sin renunciar al criterio.

Quizá ha llegado el momento de dejar de pensar la educación superior como una etapa que se completa, para empezar a entenderla como una relación que dura toda la vida. En un mercado laboral atravesado por la aceleración tecnológica, la incertidumbre y la transformación constante de las habilidades, ninguna formación inicial puede pretender ser suficiente para siempre. Por eso, el reto de las universidades ya no es solo graduar bien, sino seguir estando ahí cuando sus graduados necesiten volver, actualizarse, reconvertirse o simplemente comprender mejor el mundo que les toca habitar.

El título conserva su valor. Pero su verdadero sentido, hoy, depende de todo lo que posibilite después.
 

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Noticias de graduados 4 de agosto
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