La inversión más rentable que podemos hacer

Agosto 4, 2026

Colombia enfrenta un desafío decisivo: miles de jóvenes quieren acceder a la educación superior, pero las condiciones para hacerlo siguen siendo insuficientes. La principal barrera no es la falta de aspiración, sino de financiación. En un contexto de cobertura estancada y cambio demográfico, ampliar y diversificar los mecanismos de acceso no es solo necesario: es, hoy, la inversión más rentable que podemos hacer como sociedad.

César Eduardo Tamayo Tobón
Decano de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT

Colombia enfrenta hoy una paradoja preocupante: miles de jóvenes quieren estudiar en una universidad, pero como sociedad no somos capaces de ofrecerles las condiciones para hacerlo. No se trata simplemente de una falla del sistema educativo. Es, más bien, el reflejo de una desconexión entre nuestras aspiraciones y las decisiones que tomamos con respecto a la financiación de la educación superior.

El primer síntoma es el estancamiento de la cobertura. Tras avances importantes durante la década pasada, el crecimiento en el acceso a la educación superior se ha frenado en los últimos años. La cobertura bruta pasó de 42 % a 53 % entre 2012 y 2017, pero solo aumentó hasta cerca de 57,5 % en los siete años siguientes, hasta 2024. De hecho, el número absoluto de estudiantes prácticamente no ha crecido: la matrícula de pregrado pasó de alrededor de 2,2 millones en 2017 a cerca de 2,35 millones en 2024.

Este comportamiento no responde a una demanda menor. Los jóvenes siguen valorando la educación y quieren acceder a ella. Según la Encuesta de Opinión en Educación 2024 de Empresarios por la Educación, el 94 % de los jóvenes considera que la educación es importante y el 82 % la percibe como útil para su vida. Sus aspiraciones educativas son amplias y consistentes. Una proporción importante aspira a completar los estudios universitarios, incluso de posgrado.

El problema, pues, no radica en la demanda: la principal barrera es la financiación. El 60 % de los jóvenes señala la falta de recursos como la razón principal por la cual no podrían alcanzar el nivel educativo al cual aspiran.

Y es que los mecanismos de financiación de la educación superior, que nunca han sido suficientes, se han debilitado aún más en los últimos años. La combinación que durante años permitió ampliar el acceso de manera sistemática —subsidios a la demanda, crédito educativo y expansión de la oferta pública— hoy tiene menos alcance. La incertidumbre sobre el crédito educativo, la reducción de los programas de apoyo y el escaso dinamismo de instrumentos como las becas han ido restringiendo las opciones para los jóvenes.

El resultado es un sistema en el cual el peso de la financiación recae cada vez más sobre las familias, muchas de las cuales no tienen la capacidad de asumirla. Esto limita el acceso y amplía las brechas entre estudiantes con distintos niveles de ingresos. En la práctica, el sistema termina siendo más excluyente que lo que sugieren las cifras agregadas de cobertura.

En este contexto, el Estado no tiene cómo cerrar la brecha por sí solo. La situación fiscal actual de Colombia es crítica, y cualquier esfuerzo por fortalecer la educación pública será insuficiente para responder a la magnitud del problema. Por ello, es necesario ampliar las fuentes de financiación y diversificar los instrumentos disponibles.

Colombia tiene un rezago claro en materia de filantropía e inversión de impacto para financiar la educación. Mientras en Estados Unidos las donaciones filantrópicas superan el 2 % del producto interno bruto (PIB), en América Latina este indicador es varias veces menor y pocas veces alcanza el 0,5 %. En países donde existe un mercado dinámico de filantropía, una parte importante de estos recursos llega a la educación superior. En el sistema anglosajón, por ejemplo, muchas universidades financian entre el 20 % y el 40 % de su presupuesto con donaciones y rendimientos de fondos patrimoniales. En Colombia, aunque hemos dado algunos pasos en ese sentido, estos mecanismos siguen siendo marginales.

Algo similar ocurre con la inversión de impacto, que en Colombia sigue siendo de escala limitada. Una medición reciente de Fedesarrollo (2025) encuentra que los activos bajo la gestión de este mercado se ubican en un rango cercano a los 1.200-1.500 millones de dólares (entre el 0,3 % y el 0,4 % del pib), con una participación de apenas 55 inversionistas activos. Además, se trata de un mercado concentrado en pocos actores, con una fuerte orientación hacia sectores como los de la inclusión financiera, la energía y el agro, y en el que la educación tiene una participación relativamente marginal. Todo esto limita el desarrollo de instrumentos que podrían ser particularmente útiles para ampliar el acceso a la educación superior, como los esquemas de financiamiento a estudiantes o los modelos de pago contingente al ingreso.

En la práctica, el país cuenta con pocas alternativas para financiar la inversión que podría traerle los más altos retornos. Estudios recientes sobre Colombia estiman que cada año adicional de escolaridad en la educación superior tiene un retorno de aproximadamente 20 %. Pero, además, la mayor inversión en capital humano eleva la productividad, facilita la movilidad social y fortalece la capacidad de innovación. Se trata también de un asunto relativo al crecimiento y a la equidad.

Debemos cambiar nuestra forma de entender el problema. La financiación de la educación superior no puede depender únicamente del Estado o de las familias. Debe involucrar a empresas, fundaciones e inversionistas, con instrumentos que permitan canalizar los recursos de una manera más estable y predecible.

Pero a este contexto se suma un factor que cambia el horizonte del problema: nuestra acelerada transición demográfica. Colombia está entrando en una etapa en la que la población joven comenzará a reducirse de manera significativa, cerrando una ventana que el país mantuvo abierta durante varias décadas. Las cifras son claras. Entre 2025 y 2035, la población de entre 17 y 21 años se reducirá en cerca de 88.000 personas. Entre 2035 y 2045, la caída será mucho mayor, con cerca de 500.000 jóvenes menos. Al mismo tiempo, aumentará la proporción de la población dependiente frente a la población en edad productiva.

Este cambio tiene implicaciones directas: cada cohorte de jóvenes será más pequeña. En ese contexto, dejar por fuera del sistema a una porción importante de ellos tiene un costo más alto para el país. La pérdida de capital humano se vuelve más difícil de compensar. El problema ya no consiste solo en ampliar la cobertura, sino en hacerlo en un lapso más estrecho. Las decisiones que se tomen en esta década van a definir la capacidad del país para adaptarse a estos cambios demográficos y sostener su crecimiento.

En síntesis, la situación actual combina una cobertura estancada con el debilitamiento de los mecanismos de financiación existentes, la escasa profundidad de la filantropía y la baja inversión de impacto, y un cambio demográfico acelerado. Debemos hacerle frente con acciones decididas en pro de la educación superior, para evitar que tal situación se convierta en una restricción estructural de nuestra capacidad de crecer y de prosperar.

20 sería el retorno de cada año adicional de escolaridad en la educación superior según estudios recientes sobre Colombia. 

La financiación de la educación superior no puede depender únicamente del Estado o de las familias.

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Claudia Restrepo: La acreditación por 10 años reconoce la calidad, madurez y capacidad de transformación permanente de EAFIT

Julio 22, 2026

La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años reafirma a EAFIT como una universidad con procesos sólidos de aseguramiento de la calidad, capacidad de adaptación y transformación, e impacto significativo en la formación, la investigación y la sociedad.

En esta entrevista, la rectora Claudia Restrepo Montoya explica el significado de este reconocimiento para la Institución, su aporte al cumplimiento del Itinerario 2035 y los desafíos que plantea para seguir construyendo una universidad innovadora, pertinente y comprometida con el futuro.
 

La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años, la máxima vigencia que otorga el Ministerio de Educación Nacional en Colombia, ratifica a EAFIT como una institución con un proyecto educativo sólido, una cultura de mejoramiento continuo y la capacidad de responder a los desafíos de una sociedad en constante transformación. Con esta decisión, respaldada por el concepto favorable del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), la Universidad se convierte en la novena institución de educación superior del país y la primera privada de Antioquia en alcanzar esta distinción por una década.  

La decisión del CNA fue el resultado de un proceso de evaluación integral de la Universidad. En él se destacaron fortalezas como la transformación del modelo educativo, la cultura de aseguramiento de la calidad, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento y la estrecha conexión con el sector público, el sector productivo, los emprendimientos y la sociedad. En esta entrevista, Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, explica qué representa este logro para la Universidad y para el sector educativo de la región, cómo se alcanzó y cuáles son los retos que plantea para el futuro.  
 

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Con esta acreditación, EAFIT se convierte en la cuarta universidad privada de Colombia en obtener la máxima vigencia otorgada por el Ministerio de Educación Nacional.

    Cuando se trata de educación, cualquier persona busca una institución que le genere garantías, y eso es lo que yo llamo calidad. La calidad tiene que ver con la esencia de una institución. Lo que la gente espera de la educación es que tenga unos estándares que le permitan mejorar sus capacidades para la vida y para el trabajo. Siempre, de una u otra manera, las personas están midiendo la calidad. De hecho, cada vez que alguien toma una decisión sobre educación valora cuál es la mejor institución, cuál ofrece mayores garantías de empleabilidad, cómo les va a sus graduados y qué tan exitosos son después de terminar sus estudios. Al final, eso es lo que la gente entiende por calidad: todos aquellos indicadores que le permiten medir si el lugar donde va a estudiar es suficientemente riguroso y cumple altos estándares. 

    Una acreditación de calidad institucional está midiendo a la institución completa, no solamente un aspecto específico. Muchos de los indicadores que utilizamos son mediciones de resultados. Por ejemplo, los estándares internacionales evalúan el impacto y los resultados, lo cual es necesario e importante. Pero la acreditación institucional no solo valora esos resultados, evalúa distintos capítulos: los que tienen que ver con los estudiantes, los profesores, los graduados, el impacto general, los procesos académicos, el bienestar y la sostenibilidad financiera. No se trata únicamente de evaluar el desempeño en una variable específica. Es una valoración integral, una mirada de 360 grados que permite verificar si la institución responde de manera consistente a los diferentes aspectos que la sociedad espera de una universidad de alta calidad: cómo diseña y actualiza sus programas, cómo desarrolla su modelo educativo, cómo genera y transfiere conocimiento a través de la investigación y la innovación, y cómo contribuye al desarrollo de las personas y de la sociedad.

    El proceso de evaluación del CNA es valioso porque la acreditación institucional es, ante todo, un proceso entre pares. Es decir, son profesores, investigadores y académicos del mismo ecosistema de educación superior. Eso, lejos de hacerlo más fácil, lo hace más exigente. Son personas expertas en procesos universitarios, calificadas para valorar y evaluar el funcionamiento de una universidad. A la visita de los pares se llega después de un proceso de autoevaluación que realiza la Universidad. Es decir, el proceso de acreditación tiene tres momentos: primero, una autoevaluación; después, la visita de los pares, quienes verifican que ese análisis corresponda con la realidad institucional y, finalmente, el CNA valora sus recomendaciones y define si otorga o no la acreditación y la vigencia. 

    Existen tres posibles vigencias: seis, ocho y 10 años. Esa duración está asociada, principalmente, al nivel de madurez de los procesos de calidad de cada institución. Nosotros tenemos una tradición importante en acreditación. La primera acreditación fue por seis años, cuando iniciamos este camino. De hecho, EAFIT fue una de las primeras universidades del país en decidir someterse a un proceso de acreditación institucional. Después obtuvimos la acreditación por ocho años, lo que demostraba que la Universidad venía consolidando su propuesta y fortaleciendo sus procesos de calidad. Recibir ahora una acreditación por 10 años es el reconocimiento a esa historia y a la madurez institucional en todas las dinámicas.

    También demuestra que esta Universidad se ha comprometido con generar impacto en la sociedad. Uno de los aspectos que más destacaron los pares no fue únicamente nuestro proceso de formación o nuestras capacidades en ciencia, tecnología e innovación, sino, especialmente, nuestra conexión con el entorno, con las organizaciones, el desempeño de nuestros graduados y el reconocimiento que la sociedad hace del impacto de la Universidad.

    Hubo unos resultados que confirmaron lo que hemos venido haciendo. Uno de ellos está muy centrado en nuestro ADN: que nos reconozcan como una universidad altamente conectada con el entorno y con las organizaciones. Ese fue uno de los aspectos que más destacó el reporte del CNA y, para nosotros, fue confirmar lo que sentimos que hace parte de nuestra identidad. También hubo un reconocimiento a la madurez de nuestros procesos de ciencia, tecnología e innovación y de formación. Es decir, a las funciones sustantivas de la Universidad y a la manera como se vienen desarrollando.

    Ahora, hubo dos aspectos que me alegró mucho que fueran reconocidos. El primero fue nuestro modelo de medición de impacto. Nosotros hemos venido trabajando para pasar de medir solamente resultados a medir el impacto. Ya no se trata únicamente de cuántos estudiantes se gradúan, sino de cómo cambia la vida de esos estudiantes, cómo aporta la Universidad a la región, cómo contribuye al PIB o a la generación de valor. En las acreditaciones anteriores se medían más los resultados; en esta ocasión el énfasis estuvo mucho más en el impacto.

    El otro hallazgo que para mí fue significativo fue el reconocimiento al liderazgo colectivo dentro de la Universidad. Fue un gran logro que los consejeros sintieran que aquí existe un modelo de liderazgo compartido, donde todos están aportando al logro de la organización. Hicieron un reconocimiento muy importante a esa manera de liderar. También mencionaron de manera muy especial la capacidad de innovación de la Universidad. Reconocieron no solo la innovación en lo que hacemos, sino también en la forma como hacemos las cosas.

    Creo que esa pregunta es muy importante porque una acreditación institucional por 10 años es, ante todo, un voto de confianza en la manera como la Universidad se gestiona y lidera sus transformaciones. No se está acreditando una forma específica de hacer las cosas ni programas académicos. Lo que se acredita es el "cómo": la capacidad de la Universidad para transformarse cuando cambian las condiciones y responder a nuevos retos.

    Hoy no es lo mismo gestionar una universidad que hace 10 o 20 años. Los desafíos son distintos y la acreditación reconoce precisamente esa capacidad de adaptación. Es una confianza en que el sistema de trabajo de EAFIT puede garantizar el cumplimiento de sus objetivos, incluso cuando estos evolucionen por las necesidades del mercado, la transformación laboral, la digitalización o las nuevas dinámicas sociales.

    Otro aspecto fundamental es la cultura de evaluación permanente. En EAFIT contamos con acreditaciones internacionales y cada dos o tres años participamos en procesos de evaluación, ya sea con AACSB, AMBA u otros sistemas. La autoevaluación, la medición y la revisión continua hacen parte de nuestra cultura institucional.

    Por eso, una de las razones por las que se otorgó esta vigencia es que los pares encontraron una universidad con procesos sólidos de seguimiento, indicadores, evaluación y mejoramiento continuo, respaldados también por una trayectoria rigurosa en sus informes de gestión bajo el modelo GRI (Global Reporting Initiative).

    Así que una acreditación por 10 años no significa que durante una década no vaya a pasar nada. Significa, justamente, que la sociedad puede confiar en una institución que se evalúa, aprende, se transforma y se fortalece de manera permanente.

    Para nosotros, el proceso de acreditación fue muy enriquecedor para pensar el futuro de la Universidad, porque coincidió con la construcción del Plan de Desarrollo Institucional, el Itinerario 2035. Muchos de los insumos que alimentaron ese ejercicio surgieron de la autoevaluación presentada a los pares y, durante la visita, mostramos cómo varias de las transformaciones propuestas ya estaban reflejadas en esa visión de futuro.

    En gran medida, lo que estamos proyectando hacia adelante proviene de los aprendizajes de esa autoevaluación, que posteriormente fueron ratificados durante la visita. De ahí surgieron elementos como la comprensión del lifelong learning, el impulso a una mentalidad digital y una mayor conciencia sobre la evolución del modelo y del sistema de la Universidad.

    Eso también implica un reto: comunicarle mejor a la sociedad esa transformación y todo lo que hoy hace EAFIT. Para nosotros, la autoevaluación no es un ejercicio aislado, sino parte del trabajo cotidiano. Más que un requisito, es una forma de leer el entorno y actuar en consecuencia. Por eso, incorporar las recomendaciones del CNA no ha significado un cambio de rumbo, sino la continuidad de un proceso que la propia Universidad ya venía construyendo y que fue validado durante la visita de pares.

    Una de las cosas que más me alegró encontrar en el informe fue que la acreditación respaldara algo que hace parte del ADN de la Universidad: nuestra conexión con las organizaciones. Creo que uno de los aspectos que más llamó la atención de los pares fue ver que esa relación es natural y cotidiana. No se limita a las prácticas estudiantiles o a la educación continua. EAFIT es un ecosistema al que llegan empresas y emprendimientos, con una sólida capacidad de transferir ciencia, tecnología e innovación a organizaciones empresariales, públicas y sociales. Un ejemplo es On.going y la presencia de más de 16 emprendimientos de alto impacto dentro de la Universidad.

    EAFIT nació para formar el talento que impulsaría el desarrollo del territorio y, desde sus orígenes, ha trabajado de la mano de las organizaciones. Hoy ese ecosistema es más diverso, con mayor cercanía al sector público, social y al emprendimiento, pero mantiene el mismo propósito: aportar a la solución de los grandes desafíos de la sociedad.

    Ese impacto se refleja en el talento que formamos, los proyectos que desarrollamos con las organizaciones, la transferencia de conocimiento y la retroalimentación que recibimos para actualizar nuestros programas. Trabajamos de manera permanente con organizaciones como la ANDI, Proantioquia y otros gremios para entender las necesidades del entorno. Eso fue evidente para los pares. Encontraron altos niveles de empleabilidad de nuestros graduados, el reconocimiento de los empleadores, la confianza de las empresas para instalarse dentro de la Universidad y un modelo de prácticas que hoy va mucho más allá de una experiencia semestral.

    Para una región es muy importante el nivel de madurez de su ecosistema de educación superior, porque ese ecosistema es el que forma el talento que necesita el territorio. Si pensamos en Medellín como distrito de ciencia, tecnología e innovación, esa propuesta sobre la mesa es un impulsor de talento. En ese contexto, las universidades son un ecosistema relevante. En nuestra región, por ejemplo, las universidades que hacen parte del G8 cuentan con procesos de acreditación institucional de alta calidad. Eso significa que todas están comprometidas, de manera sistemática, con el camino de la calidad. Que hoy la región tenga dos universidades con la máxima vigencia de acreditación, la Universidad de Antioquia y EAFIT, es muy relevante porque eso fortalece la ciencia, la tecnología y la innovación, eleva los niveles de calidad y genera un reto permanente.

    Ahora que estamos hablando de los distritos especiales dentro de CTI, por ejemplo, la Universidad de Antioquia está en la zona norte, donde está Ruta N, que es uno de los distritos especiales con FutuMed, y nosotros en la zona sur estamos tratando de fortalecer un distrito especial desde esa misma perspectiva en talento, porque las universidades terminan liderando la generación de conocimiento, los emprendimientos de alto valor y la proyección de los emprendedores.

    Creo que los sistemas de calidad maduran con el tiempo y, a medida que esa madurez se consolida, también favorecen el intercambio de conocimiento. En EAFIT somos abiertos a compartir nuestras experiencias, pero también a recibir pares, acompañar a otras instituciones, trabajar en alianza y construir en red.

    El trabajo con el G8 y con 4U refleja esa forma de colaboración. Sin embargo, más que hablar de transferencia, prefiero hablar de intercambio. Tenemos experiencias para compartir, pero siempre mantenemos una mentalidad de aprendiz. Nunca llegamos con la idea de enseñar, sino de aprender también de otras personas e instituciones.

    Diría que una de las mayores fortalezas de esta Universidad es precisamente esa: conservar una mentalidad de aprendiz, cuestionarnos permanentemente y buscar siempre cómo hacer mejor las cosas.

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    ¡Un hito de calidad! EAFIT recibió la máxima vigencia de la Acreditación Institucional de Alta Calidad

    Julio 23, 2026

    La Universidad recibió este aval del Ministerio de Educación Nacional por 10 años, la máxima vigencia otorgada en Colombia. Con este reconocimiento, se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país con este período de acreditación y en la primera universidad privada de Antioquia en alcanzarlo.

    El Consejo Nacional de Acreditación destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la investigación, la innovación, la sostenibilidad institucional, la internacionalización y el aprendizaje experiencial. La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021.

    La excelencia es un camino que se construye con visión y rigor. Ese recorrido fue reconocido por el Ministerio de Educación Nacional al renovar la Acreditación Institucional de Alta Calidad de EAFIT por 10 años, la máxima vigencia que se otorga en Colombia. Con esta decisión, la Universidad se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país que cuentan con este nivel de acreditación y en la primera universidad privada de Antioquia en alcanzar esta distinción.

    "Después de una gran tradición en acreditación institucional, hemos recibido la máxima vigencia: 10 años. Solo nueve universidades en Colombia cuentan con este reconocimiento, que representa sistemas de calidad maduros, posibilidades de excelencia y generación de valor para la sociedad y para la educación colombiana. Este es un logro colectivo que honra nuestra historia, pero también un compromiso con la excelencia y con la conexión con el entorno", afirma Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT.

    La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021, que incluyó la elaboración de un informe institucional, la visita de pares académicos designados por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y la valoración de las fortalezas y las oportunidades de mejora de la Universidad. Más que un reconocimiento, la acreditación ratifica la confianza del sistema de aseguramiento de la calidad en un proyecto educativo sólido y con capacidad para responder a los desafíos del presente y del futuro.

    En su concepto, el CNA destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la pertinencia y la flexibilidad de la oferta académica, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento, la sostenibilidad institucional y las estrategias de bienestar e internacionalización. También valoró la capacidad de EAFIT para generar soluciones de impacto y fortalecer sus vínculos con el sector público, el sector productivo y la sociedad.

    Para Paola Podestá Correa, vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT, este logro es un mensaje de confianza para la comunidad educativa. "Cuando una universidad es acreditada, le está diciendo a la sociedad que es una institución de alta calidad. Esa calidad se refleja en su gobierno, en sus procesos misionales, en su conexión con el entorno, en el aprendizaje, la ciencia, la tecnología y la innovación, en su sostenibilidad financiera y en la manera como la tecnología está al servicio de la educación, entre muchos otros aspectos", señala.

    La directiva agrega que este reconocimiento es el resultado de una trayectoria construida durante más de dos décadas de autoevaluación y mejoramiento continuo. En ese tiempo, EAFIT ha obtenido cuatro acreditaciones institucionales: la primera por seis años, las dos siguientes por ocho y la actual renovación por 10 años, la máxima vigencia otorgada.

    La excelencia como punto de partida

    Nicolás Carmona Ochoa, jefe de Calidad Académica de EAFIT, explica que este reconocimiento trasciende los resultados de un programa o proyecto específico. "Recibir la acreditación por 10 años expresa la confianza pública en la solidez de EAFIT y en su capacidad para sostener su calidad y proyectarla hacia el futuro. No significa que seamos una institución perfecta ni que podamos detenernos durante una década; significa que contamos con capacidades maduras para reconocer nuestros retos, aprender y seguir transformándonos", expresa.

    Uno de los aspectos que tuvo un papel determinante durante la evaluación fue el fortalecimiento del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación y la manera como la Universidad demuestra el impacto de su conocimiento en la sociedad. Ricardo Mejía Gutiérrez, director del centro Energy Valley de EAFIT y quien lideró la mesa de trabajo del componente de investigación en el proceso de acreditación, señala que la apuesta fue mostrar no solo los resultados académicos, sino las transformaciones que estos generan.

    "Nos fuimos al outcome, es decir, a preguntarnos qué logramos con la investigación y cuál es el impacto en la vida de las personas. Citamos proyectos en los que transformamos esas vidas, como SIATA, el Metro y otras iniciativas que muestran cómo la ciencia, la tecnología y la innovación se convierten en un vehículo para cambiar realidades", afirma el directivo.

    La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años es, al mismo tiempo, un reconocimiento a los más de 65 años de historia de EAFIT y una invitación a seguir construyendo un proyecto educativo que aprende, innova y evoluciona de manera permanente. Este logro colectivo reafirma el compromiso de estudiantes, profesores, colaboradores, graduados y aliados con una universidad que entiende la excelencia no como un punto de llegada, sino como un camino para seguir generando conocimiento relevante y conexiones transformadoras.

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    La acreditación es el resultado de un proceso de autoevaluación y mejoramiento continuo, construido con el aporte de estudiantes, profesores, colaboradores, graduados y aliados. La imagen corresponde a la celebración de este hito por parte de la comunidad eafitense.
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    Los eafitenses tenemos un nuevo punto de encuentro donde confluyen el aprendizaje, la memoria y la sostenibilidad

    Junio 9, 2026

    Parque Origen es el nuevo hito arquitectónico de nuestro campus. Allí convergen la sostenibilidad ambiental, la memoria institucional y el aprendizaje experiencial, resignificando lo que era el antiguo bloque 3.

    Este proyecto es parte de la materialización del Plan Maestro Universidad Parque-Cuenca, que entiende el campus como un lugar en conexión con la cuenca de la quebrada La Volcana, con el agua y con el origen mismo de la Universidad.

    “En mi época, el bloque 3 era el lugar donde estaban mis profesores y las máquinas perforadoras. Hoy regreso y me encuentro con un espacio completamente transformado. Esta es una acción que ratifica el liderazgo de la Universidad, siempre a la vanguardia, repensándose constantemente, proyectándose hacia el futuro y comprometida con el medio ambiente”. Esta es la primera impresión que dejó el Parque Origen en Olga Lucía López, graduada de Ingeniería de Sistemas, en 1988, quien estuvo presente en su inauguración el pasado 15 de mayo.

    Y es que el Parque Origen es un nuevo hito arquitectónico donde confluyen los viajes del agua y de la vegetación que atraviesan nuestro campus, las rutas del aprendizaje experiencial, y las huellas y vestigios de nuestra historia institucional para dar forma a un nuevo punto de encuentro que nos permite reafirmar nuestro compromiso con la ciencia, la memoria y la sostenibilidad.

    También para mostrarle a la ciudad y a la sociedad en general, que los lugares se pueden resignificar y habitar de muchas maneras. Ese fue el mensaje con el que se quedaron los asistentes al acto de presentación de este nuevo espacio, que se realizó el pasado 15 de mayo, como parte de las actividades de conmemoración del aniversario 66 de la Universidad.

    Jorge Iván Rodríguez Castaño, fundador de la Universidad, los familiares del fundador Juan Rafael Cárdenas, los integrantes del Consejo Superior, donantes y aliados de la Institución, y la comunidad de profesores, estudiantes, graduados y colaboradores en general, nos dimos cita -donde antes estuvo el bloque 3-, para conocer, recorrer y comenzar a apropiarnos de este espacio.

    Fue una oportunidad, también, para conocer cómo este lugar se conecta con los saberes y con el aprendizaje experiencial; con la cuenca de la quebrada La Volcana, y con el origen fundacional de la Institución. Justamente de eso hablaron Natalia Castaño Cárdenas, directora del Centro Urbam, y Ricardo Taborda Ríos, decano de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería, durante la charla que acompañó este acto de presentación.

    Allí, entre los diferentes pilares que integran la obra, y en los que está escrita la palabra agua en diferentes idiomas, los académicos hablaron sobre el proceso de construcción, que comenzó en 2024 y que hoy se materializa en un proyecto de recuperación ecológica que resignifica el corredor ambiental y en un laboratorio vivo de restauración urbana.

    Natalia destacó, por ejemplo, como al recorrerlo se puede apreciar que los cubos y pisos que hoy se levantan en este lugar están compuestos en más de un 90% por agregados del propio bloque 3, mientras que las texturas, las huellas y las vigas conservadas, aportan una nueva estética que privilegia la memoria y los orígenes de la Universidad.

    “Este proyecto también es la materialización del Plan Maestro Universidad Parque-Cuenca, que entiende el campus como un lugar en conexión con la cuenca de la quebrada La Volcana, con el agua y con el origen mismo de la Universidad. Tenemos el privilegio de contar, en nuestro campus, con una de las más de 400 quebradas que tiene la ciudad, y es una de nuestras responsabilidades gestionarla y cuidarla. Eso envía un mensaje de futuro y sostenibilidad”, señaló la directora de Urbam.

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    En la imagen, comunidad eafitense recorriendo el Parque Origen, el día de la inauguración.
    Mira la charla completa aquí
     
    Un mural dedicado a la gratitud


    En el parque Origen hay un lugar especial para reconocer a quienes han creído en el poder transformador de la educación. Es un recordatorio del poder de las conexiones y todo lo que logramos cuando se toman acciones decididas en pro de que más jóvenes accedan a la educación superior en EAFIT que a través de su confianza y compromiso han contribuido de manera significativa al programa de Becas de la Universidad.

    El Mural de la Gratitud visibiliza a las personas y organizaciones cuya contribución ha tenido un impacto estructural en el acceso a la educación, la generación de conocimiento y la transformación social. "Desde 2018, EAFIT viene haciendo unos esfuerzos muy grandes en materia de becas, este espacio reconoce y agradece a esas personas, organizaciones y fundaciones que son grandes donantes y nos permiten amplificar el impacto", explica María Clara Ceballos, jefa de Filantropía e Inversión de Impacto.

    "Tener este mural en el Parque Origen, que reconoce a los fundadores de la Universidad, tiene todo el sentido para nosotros porque conecta también con quienes han tomado acciones decididas por la educación y contribuyen haciendo un aporte económico para que jóvenes talentosos puedan ingresar a estudiar en una de las mejores universidades del país, como lo es EAFIT, y de esta manera contribuir a la transformación de vidas y de la sociedad", precisó.

    A las 9 personas naturales, 17 organizaciones y fundaciones que hacen parte del Muro de Gratitud se irán sumando anualmente los grandes donantes al Fondo de Becas EAFIT.
     

    Este hito arquitectónico de la U ganó un premio internacional de construcción sostenible


    El 18 de octubre de 2025, con la apertura de la primera fase de Origen que coincidió con el encuentro de graduados Al Campus, también llegó otra buena noticia: El logro de que esta obra —que contó con la construcción de Nivelum y el diseño de Connatural: Arquitectura en el paisaje— hizo parte del grupo de 20 iniciativas ganadoras de los Holcim Foundation 2025.

    Se trata del reconocimiento mundial más importante en construcción sostenible que, cada año, celebra las propuestas en arquitectura, ingeniería y urbanismo que demuestren excelencia arquitectónica y un alto grado de impacto social, económico y ambiental en cinco regiones: América Latina, América del Norte, Europa, Asia-Pacífico y África-Medio Oriente.  

    Para Édgar Mazo, arquitecto de esta iniciativa y graduado de la maestría en Procesos Urbanos y Ambientales de Urbam-EAFIT, el reconocimiento de la Holcim Foundation reafirmó la pertinencia de un proyecto que “aporta a la reconstrucción de una cultura paisajística fundamentada en la comprensión de la relación entre naturaleza y comunidades, y que busca traducir esa visión en acciones concretas que fortalezcan la identidad de nuestros territorios”.

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    Celebramos una cohorte que transforma territorios gracias a la Fundación Sura

    Mayo 12, 2026

    Los retos que hoy enfrentan nuestros territorios trascienden lo técnico, y plantean nuevos desafíos relacionados con lo social, la ecología y los ecosistemas, las políticas públicas y la construcción de metodologías transdisciplinarias. Eso es lo que buscó la alianza entre la maestría en Procesos Urbanos y Ambientales de EAFIT y la Fundación Sura: generar nuevas maneras de relacionarse con los territorios y de construir estrategias colectivas para su transformación.

    Gracias a esta articulación, 20 líderes territoriales de Urabá, una región estratégica para nuestro país, pudieron formarse y graduarse de la maestría, fortaleciendo así capacidades locales para pensar y gestionar el desarrollo sostenible de la región, desde una mirada integral y conectada con sus propias realidades. En este video, algunos de los beneficiarios nos cuentan cómo fue esta experiencia y cuáles son sus sueños para seguir transformando su región.
     

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    Liderar para generar impacto: decisiones que transforman personas, equipos y oportunidades

    Mayo 12, 2026

    Para Luz María Ferrer Serna, graduada en maestría en Administración - MBA , el liderazgo efectivo se basa en la capacidad de aprender, desaprender y adaptarse. En un entorno tan dinámico como el retail, liderar exige agilidad, confianza en los equipos y una respuesta oportuna a los cambios, sustentada en disciplina, criterio y visión. Desde su rol en Grupo Éxito, resalta además la importancia de construir país mediante el trabajo articulado con una amplia red de proveedores, generando empleo, oportunidades y valor compartido, sin perder de vista el reto constante de equilibrar la estrategia con la ejecución.

    Su paso por la Universidad EAFIT coincidió con una etapa clave de crecimiento profesional. La maestría le aportó herramientas para ejercer un liderazgo basado en la confianza y el respeto, así como una mirada integral para analizar los retos en contexto y tomar mejores decisiones. Como graduada, valora que la Universidad continúe siendo un espacio para reconectar, seguir aprendiendo y aportar desde la experiencia.

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    Perfil de graduados Luz María Ferrer
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    Con más de 700 organizaciones aliadas, así se expande la relación de EAFIT con las empresas

    Mayo 12, 2026

    Más de 700 organizaciones articuladas en retos reales dentro del aula y 698 empresas vinculadas a prácticas profesionales reflejan cómo EAFIT ha tejido una relación constante con el sector productivo. Esta conexión se traduce en oportunidades de empleabilidad y proyectos conjuntos que fortalecen la formación.

    Iniciativas como Talento 100+, Learning Factory y los proyectos desarrollados en el aula con empresas demuestran las distintas formas en que la Universidad se relaciona hoy con el sector empresarial: desde la formación de líderes y el desarrollo de talento humano, hasta la solución de desafíos de las organizaciones.

    En sus 66 años de historia, EAFIT ha afianzado una relación cercana con el sector productivo, una conexión que hoy se refleja en más de 700 organizaciones articuladas en retos e inmersiones, así como en 698 empresas que reciben estudiantes en práctica profesional. Esto permite que la formación académica dialogue de manera directa con las necesidades de la industria y que las empresas encuentren en la Universidad un aliado para la innovación, el desarrollo y la transformación organizacional.

    “En EAFIT entendemos que la conexión con las organizaciones ha acompañado a la Universidad a lo largo de su historia y ha sido una relación que genera valor para todos los involucrados”, señala Isabel Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos de EAFIT. Eso se refleja, dice, en la confianza que las empresas depositan en los graduados y en la posibilidad de seguir construyendo juntos nuevas formas de formación, innovación y transformación.

    Solo en el año 2025, 1.404 estudiantes realizaron sus prácticas profesionales y se registraron 4.752 oportunidades de práctica, lo que equivale a 3,38 opciones por estudiante. A esto se suman programas de inmersión temprana en los que 63 organizaciones recibieron a 107 estudiantes por semestre, fortaleciendo la conexión entre la experiencia académica y el entorno laboral desde etapas tempranas de la formación.

    Esta relación también se expresa en iniciativas de educación ejecutiva, consultoría, inteligencia artificial y transferencia tecnológica. Durante 2025, por ejemplo, programas como los del centro eafitense In-sight acompañaron a 48 organizaciones en educación ejecutiva, asesoraron a 19 compañías y formaron a 6.300 personas, mientras que el centro Nodo trabajó con 50 empresas y entidades públicas en soluciones con Inteligencia Artificial generativa. Todo esto evidencia acciones institucionales en las que la Universidad no solo forma talento, sino que participa activamente en la evolución del tejido empresarial.

    Liderazgo con propósito

    Talento 100+, que se fortaleció el año pasado, es una de las iniciativas que representa la relación recíproca entre EAFIT y las empresas. Se trata de una comunidad creada para conectar líderes de talento humano, directivos y organizaciones que creen en un liderazgo más consciente, humano y transformador. Más que un programa de formación es un espacio para compartir experiencias, abrir conversaciones relevantes y construir redes de colaboración alrededor de los desafíos del mundo laboral.

    La iniciativa responde a un contexto en el que las organizaciones enfrentan retos cada vez más complejos en atracción, desarrollo y fidelización del talento, atravesados por transformaciones tecnológicas, culturales y generacionales. En 2025, más de 100 líderes de talento humano participaron en este espacio, fortaleciendo una comunidad activa de aprendizaje.

    Para Isabel Gómez Yepes, espacios como Talento 100+ evidencian cómo la relación entre Universidad y organizaciones ha evolucionado hacia una construcción conjunta de capacidades y aprendizajes, en la que las empresas también encuentran un escenario para acercarse al talento, compartir su visión y aportar a la formación de los estudiantes y futuros profesionales. 

    En ese mismo sentido, Juliana Gutiérrez Aristizábal, jefa de Talento de la Dirección de Desarrollo Institucional y Vínculos de la Universidad, destaca que “más allá de las cifras, el valor está en las conversaciones, relaciones y aprendizajes que se construyen para transformar la manera en que lideramos y acompañamos a las personas en el mundo del trabajo”.

    Desde las empresas, el impacto también se percibe de manera directa. Para Ana Catalina Botero Rave, gerente de Personas y Cultura de la empresa ERCO, esta relación ha fortalecido las capacidades organizacionales y ha permitido consolidar una visión más integral del liderazgo. “Este vínculo con EAFIT aporta directamente al fortalecimiento de nuestras capacidades organizacionales, especialmente en el desarrollo de líderes más preparados para afrontar los desafíos actuales del entorno”, señala.

    Un lugar para aprender

    Learning Factory es otra de las iniciativas recientes que fortalece la conexión entre Universidad e industria. Más que un laboratorio, se trata de un entorno de simulación realista que replica la complejidad de una planta de producción industrial y donde convergen procesos físicos de manufactura con tecnologías de Industria 4.0 y 5.0, como robótica colaborativa, gemelos digitales, simulación de procesos y computación en la nube.

    La iniciativa surgió de conversaciones entre el profesor eafitense Álvaro Guarín Grisales y Rafael Cuartas Tamayo, egresado de EAFIT y CEO de Codinter Colombia, con el propósito de cerrar la brecha entre la formación académica y las necesidades del entorno productivo. Allí, los estudiantes dejan de trabajar sobre supuestos y se enfrentan a indicadores reales, procesos industriales y decisiones que exigen criterio, análisis y capacidad de adaptación. “La iniciativa es valiosa porque transforma al estudiante de un receptor de información a un arquitecto de soluciones”, afirma el profesor Álvaro, de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

    Para Rafael Cuartas, CEO de Codinter Colombia, esta experiencia redefine incluso la forma de aprender desde la experiencia y el error. “Learning Factory no es solo un proyecto académico. Es una declaración de intención: salirnos de la zona de confort, decidir cerrar brechas, asumir el reto y construir una industria más competitiva, más humana y preparada para el futuro”, asegura.

    Retos reales en el aula

    En la asignatura Proyectos y trayectoria, el relacionamiento con empresas se convierte en una experiencia dentro del aula. Esto consiste en que los estudiantes trabajen sobre necesidades planteadas por organizaciones y no sobre ejercicios hipotéticos. Así, desde séptimo semestre, pueden aplicar sus conocimientos en desafíos empresariales antes de llegar a la práctica profesional. “Estas alianzas oportunidades para que los estudiantes puedan implementar el conocimiento adquirido en un reto físico real”, explica Jaime Leonardo Barbosa Pérez, jefe del pregrado de Ingeniería Mecánica de EAFIT.

    Estos proyectos han permitido desarrollar soluciones en sistemas energéticos, mantenimiento, diseño mecánico, automatización y eficiencia operativa. En el caso de Alico, empresa del sector manufacturero dedicada al diseño y producción de empaques flexibles, se trabajó en la confiabilidad de la selladora TOTANI, la optimización de la red de agua helada, la evaluación de sistemas fotovoltaicos y propuestas de aislamiento térmico.

    “Este vínculo aporta principalmente una mirada estructurada y metodológica para abordar retos del negocio. La academia permite profundizar en análisis técnicos que, en el día a día operativo, a veces no es posible desarrollar con el mismo nivel de detalle”, afirma Ana Karenina García Barbarán, coordinadora de Innovación de Alico.

    Con Forjas Bolívar, por su parte, se desarrollaron seis proyectos estratégicos enfocados en diseño mecánico, automatización y eficiencia energética. “El modelo de colaboración con EAFIT destaca por su agilidad; poder ejecutar proyectos de alto nivel sin los obstáculos burocráticos que suelen acompañar las relaciones universidad-empresa tradicionales es, sin duda, un gran diferencial”, concluye Eddy Lara Bedoya, director de Ingeniería y Operaciones de la empresa.

    Además de las prácticas y los proyectos conjuntos, esta relación también se fortalece a través de conversaciones permanentes con las organizaciones, que participan activamente en la construcción de iniciativas y procesos formativos de la Universidad. Para la directora de Desarrollo Institucional y Vínculos de EAFIT, esa interacción permite que la Institución siga conectada con los desafíos del entorno y genere nuevas posibilidades de transformación conjunta entre academia y sector productivo.

    Detrás de cada práctica, de cada reto empresarial llevado al aula y de cada proyecto compartido entre profesores, estudiantes y organizaciones, hay una misma intención: aprender haciendo y transformar desde la colaboración. Esa ha sido una de las formas en que EAFIT ha construido su relación con las empresas, creando espacios donde ambos se escuchan, se retan y crecen juntos, entendiendo que el conocimiento cobra más sentido cuando se conecta con el entorno.

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    La articulación con el sector empresarial permite que los estudiantes de EAFIT aprendan desde la práctica y que las empresas encuentren soluciones a sus retos.
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    Así se están formando los emprendedores eafitenses

    Abril 7, 2026

    En Talento EAFIT creamos y favorecemos experiencias relacionadas con el mundo del trabajo. Para lograr esto, hemos diseñado tres rutas de talento: organizacional, emprendimiento y de ciencia e innovación (académica). Estas rutas proporcionan un enfoque integral para preparar a nuestros estudiantes y les ofrece oportunidades valiosas en todas las etapas de su trayectoria profesional.

    Emprender es atreverse a transformar una idea en una oportunidad, por eso reconocemos el espíritu emprendedor de nuestros estudiantes y fomentamos su capacidad para generar ideas innovadoras y convertirlas en proyectos empresariales exitosos. A través de esta ruta, orientada por Ongoing University brindamos acompañamiento a los emprendedores, aportando metodologías, mentorías y conexiones que potencian el desarrollo de sus proyectos y acceso a recursos y apoyo especializado para desarrollar habilidades empresariales, que conecta a estudiantes y graduados con herramientas, redes y espacios que impulsan sus iniciativas.

    “Cuando pensamos en cómo acompañar a los estudiantes que quieren emprender, entendemos que no se trata de una experiencia aislada, sino de un camino. Por eso, la ruta de talento en emprendimiento se diseña como una secuencia intencionada de experiencias —académicas y prácticas— que les permite ir desarrollando, paso a paso, las competencias clave para emprender”, describe Juliana Gutiérrez, jefe de Talento EAFIT.

    Explica que lo logran “a través de cursos, bootcamps, inmersiones de talento, acceso a redes y acompañamiento” para así “fortalecer la creatividad, la identificación de oportunidades y, sobre todo, la capacidad de ejecución”.

    En los últimos semestres esta ruta ha mantenido un crecimiento sostenido, reflejando el interés de estudiantes de distintas disciplinas por explorar el emprendimiento como un camino de desarrollo de su vida profesional. “Al final, lo que nos interesa no es solo que vivan estas experiencias durante su paso por la universidad, sino que realmente se sientan preparados para continuar ese camino al graduarse, ya sea creando sus propios proyectos o liderando iniciativas innovadoras en distintos contextos”, explicó Gutiérrez.

    El porcentaje de estudiantes que han elegido esta ruta como su opción de práctica es:

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    Estudiantes en Práctica y Emprendimiento por Semestre

    2023-1

    723 estudiantes en práctica

    5 en emprendimiento

    2024-1

    696 estudiantes en práctica

    7 en emprendimiento

    2024-2

    571 estudiantes en práctica

    6 en emprendimiento

    2025-1

    746 estudiantes en práctica

    8 en emprendimiento

    2025-2

    658 estudiantes en práctica

    3 en emprendimiento

    2026-1

    704 estudiantes en práctica

    3 en emprendimiento

    Cantidad de Estudiantes por Programa

    Administración de Negocios: 10

    Ingeniería de Diseño de Producto: 7

    Mercadeo: 6

    Ingeniería Mecánica: 3

    Música: 2

    Ingeniería Agronómica: 2

    Ingeniería Civil: 2

    Economía: 2

    Negocios Internacionales: 1

    Ingeniería Matemática: 1

    Literatura: 1

    Derecho: 1

    Ingeniería de Sistemas: 1

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    El Líder Sos Vos, la alianza que forma a 1.450 jóvenes en liderazgo transformacional

    Octubre 30, 2025

    Esta iniciativa, liderada por la Secretaría de Educación de Medellín en alianza con EAFIT, fortalece las capacidades de liderazgo de estudiantes y egresados de más de 228 instituciones educativas públicas y privadas, mediante espacios de conexión, inspiración y propósito.

    Con el apoyo del Centro de Liderazgo de Impacto In-Sight y la Universidad de los Niños de EAFIT, el proyecto impulsa a jóvenes, niños y niñas a desarrollar planes de transformación sostenible enfocados en convivencia y paz, salud y bienestar, sostenibilidad ambiental y participación ciudadana.

    Con la meta de fortalecer el liderazgo estudiantil en Medellín, la Secretaría de Educación y EAFIT unieron esfuerzos en el proyecto El Líder Sos Vos, una estrategia que busca formar a jóvenes comprometidos con la transformación social y la sostenibilidad en sus comunidades educativas. A través de esta alianza, 1.450 estudiantes y egresados de instituciones públicas y privadas reciben formación en liderazgo transformacional.

    Para Diego Mauricio Pérez Peña, facilitador del proyecto, esta iniciativa va más allá de enseñar técnicas de liderazgo: “Es un proyecto maravilloso en el que estamos trabajando con un equipo multidisciplinario, donde hay consultores y mentores con diferentes habilidades. Buscamos no solamente fortalecer el tema del liderazgo, sino que ellos puedan desarrollar planes reales y concretos en sus colegios”, afirma. Según Diego, las metodologías aplicadas combinan actividades presenciales y virtuales que promueven la conexión, la inspiración y el propósito en cada encuentro.

    El proyecto, apoyado por el Centro de Liderazgo de Impacto In-Sight y la Universidad de los Niños de EAFIT, está dividido en tres líneas: Colegios, enfocada en personeros, contralores, representantes ante el consejo directivo y líderes de mediación escolar y deportivos; Kids, que siembra liderazgo temprano en niños de primaria; y La Red, que conecta a egresados de procesos anteriores. En cada una, los participantes trabajan en planes de transformación sostenible (PTS) con impacto en convivencia y paz, salud y bienestar, sostenibilidad ambiental y participación ciudadana.

    Desde la Alcaldía de Medellín, Mateo Muñoz, líder del componente jurídico y de formación a líderes estudiantiles, resalta la importancia de esta alianza: “Para nosotros, desde la Secretaría de Educación, es muy grato tener esta articulación con EAFIT en aras de potenciar los liderazgos. EAFIT, por medio de su centro de liderazgo In-Sight y con toda su capacidad instalada, le da un plus muy grande a los líderes y lideresas del Distrito en cuanto a su formación idónea”.

    El liderazgo que promueve el programa tiene un enfoque humano y colaborativo. Los jóvenes aprenden a reconocerse como individuos y como parte de un equipo, a comunicar sus ideas y a diseñar proyectos reales que respondan a las necesidades de sus comunidades. Este proceso se refuerza con mentorías, herramientas digitales y encuentros de intercambio que fortalecen su sentido de pertenencia.

    Los beneficiarios del programa coinciden en que estos espacios son una oportunidad para crecer personal y académicamente. Miguel Ángel Jiménez Sánchez, estudiante de la Institución Educativa Pedro Claver Aguirre y personero, lo reafirma: “Esta formación me va a apoyar muchísimo, no solo en mi liderazgo, sino también para enseñarles a otras personas a ser mejores líderes. En lo personal, lo que quiero estudiar requiere desarrollar cualidades de liderazgo, porque son necesarias para ser una mejor persona y un mejor ciudadano”.

    El liderazgo femenino también tiene un papel protagónico. Yarien Ximena Mejía, personera estudiantil, ve en el programa una plataforma para construir su futuro profesional: “Con cada encuentro se aprende algo nuevo. Aprendimos que liderar es también escuchar. Quiero estudiar Derecho porque me gusta el liderazgo y deseo ser una política de forma positiva”, dice.

    El liderazgo se aprende desde la niñez

    El proyecto también impulsa la formación temprana a través de El Líder Sos Vos Kids, una iniciativa desarrollada junto con la Universidad de los Niños de EAFIT. Este componente trabaja con niños y niñas de las 16 comunas y los 5 corregimientos de Medellín, quienes exploran conceptos como el liderazgo, el poder y la participación, descubriendo que su voz y sus acciones pueden transformar su entorno. Según Lina Marcela Cuartas Villa, jefa encargada de la Universidad de los Niños, “El Líder Sos Vos Kids demuestra que los niños y las niñas no solo aprenden del mundo: lo interpretan, lo cuestionan y lo transforman”.

    A partir de la metodología de la Universidad de los Niños, centrada en la pregunta, el juego, la experimentación y la conversación, los participantes viven experiencias significativas que promueven la confianza, la curiosidad y el pensamiento crítico. Este enfoque pedagógico busca que los niños se reconozcan como ciudadanos capaces de transformar su entorno desde la acción y la reflexión.

    “Más de 100 niños y niñas han vivido ya los tres primeros módulos de la ruta de formación, fortaleciendo su confianza, sentido de comunidad y capacidad para proponer soluciones colectivas. El siguiente paso será acompañar la implementación del cuarto módulo en cada institución educativa participante y celebrar el encuentro de cierre en el campus EAFIT”, agrega Lina.

    El Líder Sos Vos, creado en 2017 y reactivado en 2025, se consolida como una estrategia que reafirma el valor de articular esfuerzos entre la academia, el sector público y las comunidades para acompañar la formación ciudadana desde la infancia. Su impacto demuestra que escuchar, reconocer y acompañar a la niñez y la juventud es una apuesta estratégica por el presente y el futuro de Medellín: una ciudad que se transforma cuando todas las generaciones participan en su construcción.
     

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    El Líder Sos Vos promueve el fortalecimiento de habilidades blandas tales como, empatía, comunicación y trabajo en equipo entre las y los líderes estudiantiles del Distrito de Medellín.
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    El Líder Sos Vos promueve el fortalecimiento de habilidades blandas tales como, empatía, comunicación y trabajo en equipo entre las y los líderes estudiantiles del Distrito de Medellín.
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    Innovación universitaria ofrece simulación de entornos quirúrgicos con realidad virtual

    Octubre 14, 2025

    •    Las universidades EAFIT, CES y el Hospital Pablo Tobón Uribe, instituciones que conforman la alianza Simdesign, firmaron un licenciamiento con SkillsUp para transferir una tecnología de realidad virtual que simula entornos quirúrgicos y permite entrenar a técnicos biomédicos y radiólogos.

    •    Esta herramienta permite reducir tiempos en el quirófano, minimizar la exposición a la radiación y mejorar la precisión en la toma de imágenes. El licenciamiento marca un paso clave al convertir un desarrollo universitario en una solución comercial con impacto en el sector salud. 

    Las universidades EAFIT y CES, junto con el Hospital Pablo Tobón Uribe, firmaron un acuerdo de licenciamiento con la empresa SkillsUp para llevar al mercado una tecnología basada en realidad virtual que fortalece la formación en el sector salud. El desarrollo, fruto de años de investigación, permite recrear entornos quirúrgicos para entrenar a técnicos biomédicos y radiólogos en el uso del intensificador de imágenes, también conocido como arco en C, un dispositivo que permite la toma de imágenes radiológicas.

    Esta innovación responde a una necesidad concreta en los quirófanos: reducir el tiempo de los procedimientos, minimizar la exposición a la radiación y mejorar la precisión en la toma de imágenes. “La solución usa realidad virtual para recrear un entorno quirúrgico, el manejo del intensificador y la interacción con el paciente, lo que permite a los técnicos simular la toma de imágenes radiológicas y verificar si, para cada una de las posiciones, pueden tomar la imagen adecuada”, explica Christian Andrés Diaz León, profesor de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT.

    El desarrollo de esta herramienta es el resultado de un proceso de investigación que comenzó en 2005 en el laboratorio de realidad virtual de EAFIT, enfocado en simulación para entrenamiento médico. Con los años, el trabajo evolucionó hacia la ortopedia, la laparoscopia y la anestesiología, hasta consolidarse en soluciones como este simulador especializado en el uso del intensificador de imágenes. Este avance ha permitido reemplazar métodos tradicionales de formación, como clases magistrales o prácticas en escenarios reales con pacientes, por entornos seguros e inmersivos.

    Una oportunidad para el aprendizaje experiencial

    El proyecto también representa una oportunidad de aprendizaje aplicado para los estudiantes. Gran parte del desarrollo fue realizado por integrantes del semillero de investigación Diseño para Experiencias Interactivas e Inmersivas de EAFIT, quienes participaron en tareas de modelado 3D, programación y diseño de interfaces, con el apoyo de estudiantes de Ingeniería de Diseño de Producto. Esto les permitió enfrentarse a dinámicas cercanas a la industria, con entregables, clientes reales y exigencias técnicas propias del mercado.

    Una de ellas es Mariana López Ochoa, estudiante del pregrado en Diseño Interactivo de EAFIT, quien se desempeñó como project manager. “Fue una experiencia retadora, pero profundamente satisfactoria porque me permitió ver de forma tangible el resultado de varios años de estudio integrados con las realidades de la industria. Poder graduarme con un proyecto innovador y licenciado en mi hoja de vida es muy valioso”, señala.

    Para SkillsUp, compañía con más de diez años de experiencia en formación disruptiva, el licenciamiento significa un paso estratégico.

     “El licenciamiento y la alianza es muy positiva para SkillsUp porque los nombres que respaldan el producto son muy importantes, y favorecen tanto a la venta del producto como a la reputación de la empresa. De otro lado, está la rigurosidad técnica de dos universidades y de uno de los hospitales más renombrados de Latinoamérica. Esto da confianza en que el producto tiene la rigurosidad y solidez académica suficiente”, afirma Mauricio Uribe Valencia, CEO de SkillsUp y graduado eafitense de la Especialización en Finanzas y de la Maestría en Administración.

    Los planes a futuro

    Con la firma del licenciamiento, se prevé dos etapas de lanzamiento. La primera se llevará a cabo de forma presencial en entidades de salud de Medellín y el Valle de Aburrá, donde se implementarán cursos acompañados de lentes de realidad virtual. En una segunda fase, los contenidos estarán disponibles de forma completamente virtual, lo que permitirá ampliar el alcance a toda Latinoamérica. Ya existen acercamientos con redes hospitalarias en México interesadas en incorporar la solución.

    Este tipo de iniciativas, que nacen de las convocatorias de alistamiento comercial hechas por la Universidad, son clave para cerrar la brecha entre la investigación universitaria y las necesidades reales del mercado. 

    “Después del acuerdo, nuestro papel es apoyar a SkillsUp en la comercialización, que se realiza principalmente a través de cursos de formación. Ese acompañamiento consiste en impulsar la visibilidad del producto, fortalecer su posicionamiento en el mercado y demostrar que cuenta con el respaldo académico y científico de EAFIT, del Hospital Pablo Tobón Uribe y del CES”, explica Melissa Londoño Ávila, jefa de Transferencia de Tecnología y Conocimiento de EAFIT.

    Además del impacto en la formación médica, agrega Melissa, la alianza demuestra el valor de la colaboración entre academia e industria. Mientras las universidades se especializan en generar conocimiento y tecnología, las empresas tienen la capacidad de llevarlo al mercado y escalarlo. Este trabajo conjunto también resuelve problemas concretos del sistema de salud, como la falta de escenarios seguros de entrenamiento o la necesidad de actualizar habilidades técnicas con frecuencia.

    Con este proyecto, la alianza Simdesign reafirma el potencial de la investigación aplicada y la formación interdisciplinaria. La tecnología desarrollada no solo mejora los procesos de enseñanza en el área de la salud, sino que también proyecta a Colombia como un actor relevante en la innovación médica con proyección regional.
     

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    Con esta herramienta inmersiva, los profesionales en formación pueden afinar sus habilidades antes de enfrentarse a procedimientos reales.
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