Así se vivieron los grupos estudiantiles

Enero 29, 2026

Durante tres días se realizó Vive Tus Grupos en la Plazoleta del Estudiante, un espacio para visibilizar el trabajo de los grupos estudiantiles. 

La actividad permitió mostrar cómo, desde estos espacios, se desarrollan habilidades en liderazgo, trabajo en equipo y gestión de proyectos, complementando la formación académica. 

El encuentro fortaleció el reconocimiento de los grupos como escenarios de aprendizaje práctico y construcción de comunidad.

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Vive tus grupos 2026 - 1 , Canal de estudiantes
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Así empezó el viaje 2026-1

Enero 16, 2026

Durante tres días se dio la bienvenida a la nueva cohorte de estudiantes, en un espacio orientado a su integración y apropiación de la vida universitaria. 

La programación reunió a las diferentes escuelas y promovió el aprendizaje en comunidad como eje central, a través de actividades académicas y culturales, incluyendo la participación de Puerto Candelaria. 

El encuentro permitió fortalecer el sentido de pertenencia y presentar la formación como un proceso participativo y en constante construcción.

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Imágenes de inducciones estudiantes de pregrado
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Un año que abrió oportunidades y dejó huella

Diciembre 30, 2025

Durante 2025, el 27 % de los estudiantes accedió a apoyos financieros, fortaleciendo la inclusión y la movilidad social. 

Se impulsaron la ciencia, la tecnología y la innovación con una nueva política institucional y avances en investigación, conectando el conocimiento con los retos del entorno. 

También se vivieron hitos como los 65 años, la renovación de la Acreditación Institucional, la transformación del Bloque 3, la apertura de Parque Origen y Alcampus 2025. 

Estos logros reflejaron un trabajo conjunto y un año marcado por avances clave para la comunidad.

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Política y políticas: ¿qué esperar de las elecciones 2026?
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EAFIT me cambió la perspectiva de lo que puedo lograr: Brahian Yamid Suaza Bedoya, graduado de música

Marzo 24, 2026

¿Un pianista en la montaña? No son comunes, pero de que los hay los hay. En Antioquia hay uno: proviene de la Vereda Pantanillo, en el municipio de El Retiro, y desde allá viajó todos los días hasta EAFIT, donde se formó como músico. Orgulloso de su origen campesino, Brahian supo combinar la tradición con la formación. También entendió la importancia de aprovechar las oportunidades que la vida le iba poniendo en el camino y que lo fueron guiando hacia la música, como las clases de piano veredales que tomó desde los 10 años o la beca Sofía Pérez de Soto, que le abrió las puertas para estudiar música en nuestra Universidad. “Fue muy loco el golpe, porque en la vereda el que más tocaba era Brahian, pero en la Universidad tienes que empezar a construir una identidad”. Y así fue, uno de sus rasgos distintivos como pianista es la interpretación de la música colombiana.

Como graduado de música de EAFIT, ¿Qué sigue para Brahian? Está claro que sabe aprovechar las oportunidades, por eso continuará su camino más allá de su montaña en El Retiro y se prepara para viajar a Estados Unidos donde continuará su formación en Master of music in piano performance. “Al estar en otro país con diferentes culturas y compañeros, quiero conectar y llevar un poquito de lo que es nuestra música y cómo funciona”. Además de su formación como músico, Brahian reconoce que EAFIT le dio “la apertura al mundo. Me cambió la perspectiva de lo que puedo ser y de lo que podría llegar a lograr”.
 

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Foto de Brahian Yamid Suaza Bedoya
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La excelencia de cuatro eafitenses fue reconocida en los Premios Medellín Investiga 2025

Noviembre 21, 2025

• Ximena Sánchez Martínez y John Álvarez Pantoja, en la categoría Estudiante de Pregrado; Natalia Castaño, en Investigación de Mayor Impacto del Año; y Maria Alejandra Gonzalez-Perez, en Distinción a una Vida Dedicada a la Investigación, fueron los ganadores por la Universidad.

• Los premios, que celebran 20 años reconociendo la excelencia investigativa, son liderados por Sapiencia y la Alcaldía de Medellín. Con los reconocimientos entregados este 20 de noviembre, ya son 9 premios en la categoría estudiantes y 5 en la de alto impacto que suma EAFIT en la historia del galardón. 

Ximena, John, Natalia y María Alejandra son los cuatro eafitenses reconocidos en la más reciente edición de los Premios Medellín Investiga, por dedicarse a proyectos de investigación con rigor, sensibilidad, propósito y excelencia. Este reconocimiento, como lo afirmó el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga, celebra a quienes “observan lo pequeño para transformarlo en lo grande, y a las mentes que generan preguntas y respuestas para hacer de Medellín una ciudad mejor”.

El reconocimiento más destacado de la gala, Distinción a una Vida Dedicada a la Investigación, fue para Maria Alejandra Gonzalez-Perez, profesora de la Escuela de Administración. En la categoría Investigación de Mayor Impacto del Año fue premiada Natalia Castaño, directora del centro Urbam, por el proyecto Densurbam. Por su parte, Ximena Sánchez Martínez, estudiante de Música, y John Álvarez Pantoja, de Ingeniería Agronómica, fueron reconocidos en la categoría Estudiante de Pregrado Destacado por su Vinculación a la Investigación.

Antonio Copete Villa, vicerrector de Ciencia, Tecnología e Innovación de EAFIT, destacó que los premios obtenidos en pregrado, junto con proyectos de alto impacto como los que desarrolla Urbam —ya adoptados por la Alcaldía de Medellín como herramientas para la planeación de la ciudad—, confirman la solidez del ecosistema investigativo que EAFIT ha construido.

El directivo también resaltó el valor del galardón otorgado a la profesora Maria Alejandra, cuyo trabajo riguroso y dedicado ha sido ampliamente reconocido en la comunidad académica. “Estos premios muestran que hemos creado las condiciones para que nuestras grandes estrellas brillen en escenarios como este”, afirmó.

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Fotografía de los Ganadores Medellín Investiga
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En la imagen los ganadores de EAFIT con el equipo de la Vicerrectoría de CTeI, en la edición 2025 de los Premios Medellín Investiga
 
Categoría: Una vida dedicada a la investigación

 

 

Maria Alejandra y sus estudios de posdoctorado en Responsabilidad Social de la Educación Superior encontraron en la Escuela de Administración la interlocución que necesitaba para elaborar proyectos que permitieran, desde las empresas, liderar procesos de transformación positiva y construir un mundo más equitativo y sostenible. En esta unidad encontró, además, algo que la apasionó: la interdisciplinariedad.

Y es que, si bien se formó como psicóloga, tiene una maestría en Administración y un doctorado en Comercio, para esta eafitense lo más importante a la hora de investigar es la diversidad de miradas y disciplinas. Y así construyó un recorrido que fue el que, este 20 de noviembre, reconoció el premio Medellín Investiga en la categoría Una vida dedicada a la investigación.

Sus proyectos de alto impacto aportando soluciones a la sociedad; más de 250 columnas para Forbes y Dinero, y la creación de contenidos accesibles para la ciudadanía, la hicieron merecedora de este galardón: “Este premio me motiva a hacer ciencia y me demuestra que cuando uno hace las cosas con pasión, estas tienen eco. Agradezco a la Universidad y a la Escuela de Administración por mostrar que, desde este campo, se puede hacer investigación de primera línea”.

Categoría: Estudiantes Destacados por su Vinculación a la Investigación

John Sahian Álvarez Pantoja, de Ingeniería Agronómica; y Ximena Sánchez Martínez, de Música, fueron los dos eafitenses destacados en esta categoría, y se suman a los otros siete estudiantes que han obtenido el galardón en ediciones anteriores de los premios Medellín Investiga.

John, por ejemplo, destacó que la importancia de este reconocimiento radica en el hecho de que exalta la labor de los jóvenes investigadores desde las etapas más tempranas, y los motiva a continuar con esta vocación. “Hago parte del Semillero de Biotecnología Aplicada en el cual estudiamos la soya como una potencial biofábrica en la cual se puedan producir compuestos de alto valor como metabolitos secundarios o proteínas”.

Por su parte, Ximena destacó el hecho de que el premio reconociera la investigación en el arte. Ella, como integrante del Grupo de Investigación en Música y Tecnología, participó en Ballena 52, una experiencia inmersiva que mezcla sonido, música, danza, texto, video y tecnología, con el objetivo de crear conciencia sobre el medio ambiente y la comunicación.

Categoría: Investigación de Mayor Impacto del Año

 

 

La ciencia de datos aplicada a las ciudades con el propósito de fortalecer metodologías. Asi funciona DensUrbam, la herramienta de análisis desarrollada por el Centro de Estudios Urbanos y Ambientales (Urbam) de EAFIT, que permite medir la capacidad de soporte urbano-ambiental de un territorio. Y esa fue, justamente, la iniciativa por la que fue seleccionada como ganadora Natalia Castaño Cárdenas en la categoría Investigación de Mayor Impacto del Año.

Natalia, directora de Urbam, señaló que se trata de un desarrollo que, basado en un modelo matemático, permite tomar decisiones de manera más acertada. Y ahí radica su importancia a la hora de aportar a los gobiernos y las administraciones públicas en sus proyectos y políticas públicas.

“La ciencia de datos nos permite diagnosticar las áreas urbanas que requieren de intervenciones físicas, comprender el funcionamiento de los espacios públicos y mejorar la toma de decisiones para la calidad de vida”, explicó la investigadora, quien exaltó el hecho de que los premios tuvieran en cuenta la importancia de esta herramienta.

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Viene una fecha clave para la Acreditación en Alta Calidad y los graduados son protagonistas

Noviembre 4, 2025

La próxima semana, el 12, 13 y 14 de noviembre, recibiremos en la Universidad la visita de los pares académicos en la ruta que seguimos para la renovación de la Acreditación Institucional en Alta Calidad, un aval al que las instituciones se postulan voluntariamente.

La autoevaluación institucional es el punto de partida hacia esa, un proceso que involucra activamente a toda la comunidad universitaria, incluidos los graduados, quienes aportan una visión externa clave para evidenciar el impacto real de la Universidad en el entorno.

Autoevaluación y acreditación son dos cosas que van de la mano. Hacer lo primero es un paso para alcanzar lo segundo, pero también es la oportunidad de aprender y mejorar como universidad. Es algo que involucra a toda la comunidad universitaria, incluida la de graduados, y por eso algunos de sus representantes hicieron parte activa de este proceso.

Para entender mejor qué es un proceso de autoevaluación, es importante saber que los lineamientos de Acreditación en Alta Calidad de instituciones y programas académicos se componen de una serie de factores para la evaluación de una institución.

Cada uno de los 12 factores que evalúa EAFIT está asociado a un pilar fundamental para la Universidad: los hay institucionales, académicos e investigativos; otros evidencian nuestro impacto en la sociedad o se enfocan en nuestras comunidades de profesores, estudiantes y graduados.

Lo que demuestra el Factor de Graduados, precisamente, es que la Universidad cuenta con mecanismos de acompañamiento a sus egresados, con el propósito de favorecer el ejercicio profesional y la inserción laboral, el aprendizaje continuo y el retorno curricular desde su experiencia hacia los programas académicos, apoyándose en sistemas de información adecuados. “También invita a reconocer mecanismos para promover la interacción entre la academia y los eafitenses, ver qué están haciendo en el medio y cómo la universidad genera impacto sobre los graduados”, explica Isabel Gómez Yepes directora de Desarrollo Institucional y Vínculos de la Universidad.

Llegar a un análisis de estos postulados, requiere de la presencia activa de sus protagonistas, en este caso representantes de los graduados. Una de ellas fue Ángela Natalia Colmenares, graduada de Ingeniería de Producción, quien aceptó participar en el proceso porque le pareció muy interesante “ya que la universidad, como cualquier industria, tiene un punto de vista desde quienes están adentro de ella y, quienes interactuamos con ella desde el exterior, que en este caso somos los graduados, podemos tener una concepción completamente distinta”.

En línea con esto, Isabel Gómez afirma que “los graduados son clave, no solo en el proceso de autoevaluación, calidad y acreditación institucional, sino en todos los procesos que desarrollamos en todos los programas, pues sin duda alguna pueden alimentarnos para que sigamos siendo una universidad de calidad y pertinente con las demandas del medio”.

De no existir la autoevaluación no habría forma de mejorar ni de identificar lo que está pasando, además, “la universidad está inmersa en un entorno muy cambiante en el que tiene que saber cómo está funcionando todo para poderse adaptar rápidamente a las necesidades del mercado”, complementa Ángela.

Hacia la Acreditación Institucional

Los graduados no solo hicieron parte del proceso de autoevaluación, también fueron invitados al comité de acreditación institucional, del que también hizo parte Ángela Colmenares. “Con respecto al comité de acreditación Institucional, cada uno de los representantes de los 12 factores presentaba su autoevaluación y cada uno de los miembros del comité institucional de acreditación hacíamos aportes y manifestábamos si estábamos o no de acuerdo con ciertos puntajes o autoevaluaciones, e identificábamos qué hacía falta”, recuerda.

En este punto es importante saber que, si bien la Acreditación de Alta Calidad es un reconocimiento del Ministerio de Educación Nacional al que las instituciones de educación superior se postulan voluntariamente, fortalece el reconocimiento social, la visibilidad y el prestigio; contribuye al sistema de educación superior colombiano, tiene prelación en las convocatorias gubernamentales sobre becas y créditos, entre otras ventajas.

La participación de los graduados en la autoevaluación institucional no es un gesto simbólico, es una parte esencia de la legitimidad y la vigencia de la Acreditación de Alta Calidad. Hoy la Universidad cuenta con Acreditación en Alta calidad otorgada mediante la Resolución 2158 de 2018 por un periodo de ocho años, y, según Nicolás Carmona Ochoa, jefe de Calidad Académica de EAFIT, “eso implica un compromiso permanente de demostrar lo que prometemos como proyecto formativo realmente se sostiene en el tiempo. En ese sentido, quienes ya egresaron son una de las voces más potentes para evidenciar impacto real: pueden contar qué les aportó la Universidad en términos académicos, éticos, profesionales y humanos; cómo ese sello de EAFIT se traduce en desempeño laboral, capacidad de liderazgo, empleabilidad, creación de valor y aporte a la sociedad”.

Esa visión externa es justamente lo que miran con especial atención los pares académicos y las entidades que otorgan y reciben la acreditación. Sin esa mirada, la Institución hablaría solo desde adentro; con esa mirada, la Universidad puede mostrar resultados concretos medibles y sustentados en trayectorias reales.
 

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Acreditación de alta calidad
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Representantes de la Comunidad de Graduados hicieron parte del más reciente proceso de Autoevaluación Institucional, un ejercicio para reconocernos y fortalecernos.

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Llegó el momento de conocer a los ganadores del premio Inspiradores EAFIT 2025

Noviembre 4, 2025

Estamos invitados este miércoles 5 de noviembre, a las 5:30 p.m. en el Auditorio Fundadores, a conocer a las organizaciones y los graduados de la Universidad reconocidos con este galardón que exalta el liderazgo de los eafitenses y los proyectos de entidades que aportan soluciones a desafíos globales.

Para esta edición la modalidad Organizaciones de Impacto, creada en alianza con el diario Portafolio, marca un hito en la consolidación del galardón, ya que es la primera vez que se incluye. Conoce en esta nota los proyectos de las entidades nominados e inscríbete aquí para asistir a la ceremonia.

El galardón Inspiradores EAFIT premiará, este 5 de noviembre, además de las trayectorias que reflejan el espíritu de liderazgo de los graduados eafitenses, a las organizaciones que construyen soluciones innovadoras, sostenibles y con resultados verificables para enfrentar los desafíos de la humanidad.

Para la modalidad de Líderes Inspiradores las postulaciones fueron presentadas por estudiantes, profesores, colaboradores y graduados eafitenses, en siete categorías: Ciencias y tecnología; Sostenibilidad y cambio climático; cuidado y bienestar; Cultura, ciudadanía e inclusión; Innovación educativa y futuros del trabajo; Liderazgo emergente; y Liderazgo empresarial, público o emprendedor.

La preselección inicial de las postulaciones de esta modalidad la realizó la firma Caramelo Escaso. El jurado, por su parte, está conformado por dos personas externas, el presidente del Consejo Superior de EAFIT, y un representante de los decanos. El grupo lo conforman Juan Manuel Velasco, deputy CEO de Colombia en BTG Pactual y presidente del Consejo Superior de EAFIT; Cristina Vélez Valencia, decana de la Escuela Administración de la Universidad; Andrea Salazar, directora de la Fundación Origen Red de Liderazgo; y Daniel Uribe, director ejecutivo de la Fundación Corona. La firma Ernst & Young (EY) fue la observadora del proceso del reconocimiento Inspiradores EAFIT en sus dos modalidades.

Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, manifiesta que estos premios expresan y amplifican el ADN de la Universidad de cultivar liderazgos con visión de futuro, capaces de convertir el conocimiento en acciones que transforman. “Este galardón premia liderazgos que crean soluciones reales a los grandes desafíos de la humanidad, los que se valen de la innovación, la creatividad y la visión para propiciar bienestar colectivo. Y con la incorporación de la modalidad Organizaciones de Impacto, reafirmamos la convicción de nuestro propósito de que inspirar, crear y transformar son poderes esenciales para construir la sociedad que queremos”, afirma.

En ese mismo sentido Isabel Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos, además de invitar a asistir a la ceremonia, expresa que Inspiradores EAFIT ya trasciende a la Universidad, ya que no es solo un reconocimiento interno, sino que también tiene un valor para la sociedad y una invitación a seguir inspirando, creando y transformando juntos. La directiva resalta que se recibieron 181 postulaciones de graduados y 157 de organizaciones, reflejo del interés creciente por esta distinción.

Organizaciones inspiradoras

La modalidad Organizaciones de Impacto, creada en alianza con el diario Portafolio, marca un hito en la consolidación del galardón, ya que es la primera vez que se incluye en los Premios. Con esta novedad, la Universidad amplía su mirada para reconocer las iniciativas que ayudan a enfrentar los grandes desafíos de la humanidad.

En ese camino, la Universidad y Portafolio compartieron el listado de las entidades finalistas en esta modalidad, entre las que se encuentran fundaciones, corporaciones, compañías, agremiaciones y entidades culturales de todo el país.

Catalina Suárez Restrepo, jefa del Departamento de Comunicación, destaca que esta edición amplía la mirada del galardón hacia el papel transformador de las organizaciones: “Veremos una gran diversidad de experiencias y una representación amplia del país. Desde EAFIT queremos reconocer no solo la labor de nuestros graduados, sino también la de las instituciones que nos inspiran a seguir transformando la sociedad con su liderazgo”.

Los jurados y las postulaciones

En la modalidad de Organizaciones de Impacto, el proceso para definir a los finalistas comenzó con la postulación de las entidades interesadas, seguida de una etapa de selección que fue evaluada por un jurado de alto nivel: Julián Mora, vicepresidente corporativo de Grupo Cibest/Bancolombia; Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del Consejo Privado de Competitividad (CPC); Ricardo Sierra Fernández, presidente de Celsia; Andrea Escobar Vilá, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación; Pablo Santos, CEO de Finaktiva; y Antonio Celia, empresario y expresidente de Promigas.

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Fotografía para inspiradores EAFIT
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Los premios Inspiradores EAFIT se entregan como parte de las actividades y proyectos con los que la Universidad está celebrando este 2025 sus 65 años de trayectoria.
Finalistas Organizaciones de Impacto

Estos son los finalistas de la modalidad Organizaciones de Impacto en las categorías Ciencia y tecnología; Sostenibilidad y cambio climático; Cuidado y bienestar; Cultura, ciudadanía e inclusión; e Innovación educativa y futuros del trabajo.

Cuidado y Bienestar

Alto rendimiento social – Fundación Colombia Somos Todos (James Rodríguez).

CorreMiTierra – CorreMiTierra.

Estrategia #ConocerteMente – Federación Nacional de Departamentos (FND).

Hogares saludables – Cementos Argos.

Música para sanar – Corporación Cantoalegre.

 

Cultura, ciudadanía e inclusión

Juntos por Urabá – Fundación Grupo Argos.

Medellín es como Vos – Alcaldía de Medellín.

Más vida Palenque – Fundación Pintuco.

Mujeres que construyen capital – Constructora Capital.

Sistemas Rurales Emergentes (SRE) – Fundación Bancolombia.

Innovación educativa y futuros del trabajo

La U en el campo – Alianza Era–Fundación Secretos para Contar.

Modelo 360 – Fundación Juan Felipe Gómez Escobar.

Programa Social de Iniciación Musical para la Primera Infancia – Orquesta Sinfónica de Antioquia.

STEAM + Astronomía: Un Universum de Posibilidades – Colegio La Enseñanza de Medellín.

Transformación educativa para el futuro del trabajo – Fundación Incolmotos Yamaha e Instituto Técnico Yamaha.

Sostenibilidad y cambio climático

Agua para la Educación, Educación para el Agua – Fundación EPM.

Aumentar el aprovechamiento y reducción de residuos para la disminución de la huella de carbono – Frisby S.A. BIC.

Biodiversidad funcional en entornos productivos: conservando ecosistemas estratégicos de Urabá – C.I. UNIBAN S.A.

Estrategia climática Grupo Cibest – Grupo Cibest.

Innovación para la movilidad sostenible – Postobón.

Ciencia y tecnología

Generación Tech - Corporación Ruta N.

Laboratorio de hábitos y ciencias del comportamiento - Comfama.

Ecosistema de innovación y transformación Alianza Team - Alianza Team.

Fibra GOS Alpina: Transformación de subproductos en innovación funcional - Alpina Productos Alimenticios SAS BIC.

Programa Metro Digital - Metro de Medellín

Desde la Fundación Colombia Somos Todos, Sonia Gaitán Riveros, directora científica y de proyectos de la entidad, celebra el reconocimiento de estar entre los finalistas de los Premios, tras 14 años de trabajo dedicados a formar ecosistemas que potencian el talento de niños, niñas y jóvenes. Con su programa Alto rendimiento social promueven, a través del fútbol, el desarrollo de habilidades, la gestión emocional y el trabajo colaborativo. “Para nosotros es muy enriquecedor este reconocimiento, sobre todo porque nos conectamos con el propósito que también tiene EAFIT de inspirar, de crear, de ser ecosistemas educativos y formativos que inspiren a transformar también la vida de las personas a las cuales podemos generarles intervenciones con valor”, expresa.

En el caso de Alianza Team, ser finalista también es motivo de orgullo y una confirmación de su esencia innovadora. La compañía, manifiesta Luis Alberto Botero, presidente y CEO, destaca que este reconocimiento valida su ecosistema de innovación y transformación, “en el que la ciencia y la tecnología se convierten en valor real al articular gente y cultura, eficiencias tecnológicas y valor para nuestros clientes y alianzas que multiplican el impacto”. 

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Entre lo íntimo y lo común: el cine como experiencia del tiempo

¿Qué tienen en común un recuerdo, un sueño y una película? Los tres juegan con el tiempo, lo doblan, lo esconden, lo transforman. El cine no solo cuenta historias: las encierra, las suspende, las deja vibrando en la mente de cada espectador. 

Como una cápsula de tiempo en movimiento, el cine nos permite vivir lo imposible, habitar otras vidas y sentir emociones que no sabíamos que podíamos sentir. Aunque todos miremos la misma pantalla, nadie ve exactamente la misma película. ¿Y si el cine fuera también una forma de recordar lo que aún no hemos vivido?

Entre lo íntimo y lo común: el cine como experiencia del tiempo

El cine es una experiencia única, incluso cuando compartimos la misma sala, pantalla y horario. Cada uno de nosotros, en calidad de espectadores, llevamos nuestra propia historia, nuestro propio tiempo y nuestra propia sensibilidad al asiento, convirtiéndonos también en protagonistas. 

Como el tiempo, el cine no transcurre: se construye, se recuerda y se siente. El cine es una máquina de emociones, de recuerdos posibles, de vidas que no son nuestras pero que, por un momento, habitamos como propias. Como una cápsula del tiempo que viaja con todos dentro, el cine guarda lo que fuimos, lo que somos y lo que tememos ser. Tal vez por eso, cuando salimos de una película, no salimos siendo los mismos: porque el cine, como la memoria, nos revela. 

La escritora Anaïs Nin, solía decir que no vemos las películas como son, sino como somos. En efecto, si revisamos nuestras experiencias frente a una pantalla, podemos comprender que ahí está su magia. Porque el cine, como el tiempo, es colectivo e íntimo a la vez. 

Pese a que la película es la misma, los espectadores nunca lo son. Cada uno la interpreta desde su biografía emocional, desde lo que ha vivido, lo que teme, lo que ama y lo que ha perdido. Una escena que para alguien es conmovedora, para otro puede ser incómoda o indiferente. Además, esas percepciones pueden variar según las circunstancias o la época, lo que hace que una historia que alguna vez nos movió, otro día nos parezca insulsa. 

El cine puede sacar nuestro cuerpo y nuestra mente de eso que queremos poner en pausa, para luego tirarnos —sin compasión— a una realidad que no da tregua. Pero es más que eso: el cine activa la memoria, la imaginación y el deseo.  

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una mujer se sienta a ver una película en una sala de cine
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Una mujer se sienta a ver una película en una sala de cine

Todavía se habla de los contenidos audiovisuales como "películas" o "cintas", términos que hacen referencia al medio analógico donde se imprimen una serie de imágenes fijas que, al ser reproducidas a una tasa de 16, 24 o más fotogramas por segundo, dan la ilusión de imagen en movimiento.

 

Memoria, imaginación y deseo 

Pensemos en esas películas que, con solo una imagen, un diálogo o un sonido, nos han llevado de vuelta a nuestro pasado, a repensar el presente que vivimos o a soñar con un futuro diferente. Esas películas están cargadas de situaciones que, creadas con los códigos del lenguaje audiovisual, logran que las emociones surjan, no solo por lo que sucede en la historia, sino también por lo que pasa en nosotros mientras la vemos. 

El lenguaje audiovisual es ese sistema de signos y convenciones utilizados para comunicar ideas, emociones y narrativas a través de imágenes, sonidos y montaje. Gracias a sus códigos, el lenguaje audiovisual puede sumergir a los espectadores en una historia, provocar identificación con los personajes, crear deseo y tensión dramática, marcar ritmos y significados, y en última instancia, crear experiencias únicas y compartidas. 

Juan Diego Mejía, escritor antioqueño, así lo retrata en su libro El cine era mejor que la vida (1997). Esta novela narra la relación entre un hijo y su padre a través del cine, que se convierte en un espacio donde los sueños y los afectos no dichos encuentran forma. Como un ritual, el cine les permite escapar desde una realidad asfixiante hacia un lugar en el que —juntos y solos— habitan otros mundos posibles. Cada función, que comparten en silencio, confirma el poder del cine para transformar su vida cotidiana en relatos dignos de ser contados. 

 

Una cápsula de tiempo en la que cabemos todos 

Desde lo experiencial, el cine huele a crispetas. Sus hileras de sillas todavía esperan a que nos sentemos frente a la pantalla gigante y nos dejemos envolver por el sonido y las imágenes cada que deseamos vivenciar otros mundos.  

Pero hoy también buscamos esa experiencia en la sala de televisión de nuestra casa, a través de plataformas de video bajo demanda o VOD —del inglés video on demand—, donde disfrutamos de esas historias que tanto cautivan nuestra atención. Con la llegada de Netflix, HBO Max o Prime Video, los espectadores tenemos mayor control sobre qué ver, cuándo y cómo, en una forma más individual y flexible de consumir contenidos cinematográficos.

 

En la actualidad muchas personas eligen consumir contenidos audiovisuales en plataformas de video bajo demanda o VOD como YouTube, Netflix o HBO Max en lugar de ir a las salas de cine.

 

Esta forma de contar historias con imágenes —que gracias a las plataformas digitales hoy podemos disfrutar, sufrir, repetir una y otra vez—, empezó a tomar forma hacia 1895, gracias a los hermanos Auguste y Louis Lumière, inventores del cinematógrafo, un innovador aparato con el que no solo se podían capturar imágenes en movimiento, sino también reproducirlas ante una audiencia.  

¿Te imaginas qué sintieron las personas que vieron por primera vez la proyección de La salida de la fábrica Lumière en Lyon en 1895? Esa fue la primera función de cine en la historia de la humanidad: la primera vez que se vio la vida proyectada en una pantalla. También fue la primera demostración de una realidad reproducible, de la inmortalidad de quienes fueron registrados en la imagen. 

Sin embargo, fue el ilusionista Georges Méliès fue quien descubrió el verdadero potencial narrativo de la imagen en movimiento. Además de retratar la realidad, Méliès creó con el cinematógrafo historias inexistentes, mundos imposibles y sueños. Para ello, propuso un arte de la fantasía, del montaje y la escenografía. Prueba de esto fue su película Viaje a la Luna (1902), la obra más reconocida de Méliès, y desde entonces el cine ha sido ese universo que acoge lo posible y lo imposible en todos los tiempos existentes. 

 

Fotograma de la película de Georges Méliès, Viaje a la Luna (1902). En esta escena, personajes mitológicos que representan planetas observan a los viajeros espaciales dormidos. 

 

El tiempo en el que delimitamos nuestra existencia 

El cine nació para atrapar el tiempo, domesticarlo y moldearlo a nuestro antojo, pues más allá de contar historias, nos permite vivirlas desde dentro, manipulando emociones y percepciones. El tiempo en el cine no es real, es un territorio narrativo que se explora y se transforma a cada segundo, condensando la necesidad del ser humano de contar, ver y compartir historias. 

En el podcast de literatura y ciencia ¿Es el tiempo una ilusión?, se argumenta que nuestra percepción del tiempo no es una verdad física absoluta, sino una construcción mental y narrativa. Aunque como sociedad compartimos convenciones temporales —como los relojes o los almanaques—, cada uno organiza su pasado, presente y futuro según su memorias, emociones y conciencia. Dicho de otra forma, todos vivimos “en el tiempo”, pero no necesariamente en el mismo tiempo. 

En cerebro organiza el tiempo de forma no lineal, según vamos viviendo cada experiencia y con base en nuestra memoria, atención y emoción. Percibimos el tiempo como una serie de situaciones que se agrupan según su significado subjetivo. Por eso recordamos lo impactante y olvidamos lo rutinario, o distorsionamos la duración según el contexto: no es lo mismo un minuto feliz que un minuto de angustia.

 

Tiempo y cine no lineal 

Pese a que el cine comenzó narrando historias lineales, la necesidad de representar la memoria, el deseo, el trauma o la conciencia —que no se viven cronológicamente—, llevó a varios directores del siglo XX a dar un salto al vacío proponiendo narrativas no lineales.  

Un ejemplo de narrativa no lineal en el cine es el Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles, pero este recurso se consolidaría más tarde con películas como Hiroshima mon amour (1959) de Alain Resnais, y más recientemente con Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino o Memento (2000) de Christopher Nolan.  

La mente recuerda, imagina y reorganiza el tiempo según la emoción. No sigue el orden cronológico de los acontecimientos ni una secuencia clásica—inicio, nudo y desenlace— sino que presenta las historias de forma fragmentada. En el cine esto se puede reproducir a través del montaje con analepsis o flashbacks (escenas del pasado), prolepsis o flashforwards (anticipaciones del futuro), elipsis (saltos temporales que omiten información) y puntos de vista múltiples.

 

En la actualidad se utilizan herramientas para la edición digital de contenidos audiovisuales como CapCut, Adobe Premiere, Davinci ResolveFinal Cut Pro, Avid Media Composer, y Lightworks, entre otros. Estas herramientas de software facilitan la tarea de cortar, pegar y reorganizar fragmentos de video y audio para construir una narración cinematográfica.

 

El uso de estos recursos narrativos para el montaje no lineal representó nuevos retos para los espectadores de cine, que debían reconstruir la historia mentalmente, identificar saltos temporales y asumir un rol más activo. Ya no bastaba con “ver”: había que interpretar el orden de los sucesos, conectar las piezas y navegar el tiempo desde la emoción, como lo hace el cerebro con los recuerdos.  

Todo esto rompió con la ilusión de que el tiempo solo se narra en línea recta y permitió mostrar la complejidad de la mente humana —sus recuerdos, traumas, deseos y saltos emocionales— con una fidelidad mucho mayor a la de las narrativas cronológicas. 

Al alterar el orden de los hechos, el cine ganó profundidad psicológica y poética, revelando lo esencial antes que lo literal, jugando con el suspenso, o haciendo que una historia tuviera múltiples capas temporales superpuestas. La no linealidad transformó al espectador en un intérprete activo, y al cine en una forma de pensar, no solo de contar. 

 

Directores recomendados 

Michel Gondry

Director francés de cine y videos musicales. En su película "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" (2004), titulada en español como "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", narra cómo el protagonista intenta borrar de su memoria a su expareja, reviviendo en el proceso lo más profundo de su vínculo. Representa la memoria como algo fragmentado, emocional y no lineal, donde recordar y olvidar se entrelazan con el deseo, el dolor y el amor.

Alain Resnais

Cineasta francés clave en el movimiento de la Nueva Ola Francesa o "Nouvelle Vague", conocido por sus narrativas no lineales y su exploración de la memoria, el tiempo y el olvido en películas como "Hiroshima mon amour" (1959) y "El año pasado en Marienbad" (1961).

Jean-Luc Godard

Director francosuizo célebre por romper las reglas del cine clásico y reinventar el lenguaje cinematográfico con libertad formal y política, como lo hizo en su película "À bout de souffle" (1960) conocida en la esfera hispana como "Sin aliento", una obra clave del cine moderno.

Christopher Nolan

Director británico reconocido por sus estructuras narrativas complejas y no lineales, como en "Memento" (2000), donde la historia se cuenta en orden inverso para reflejar la confusión de la memoria.

Quentin Tarantino

Director estadounidense célebre por su estilo audaz y narrativas no lineales, como en su película "Pulp Fiction" (1994), donde mezcla violencia, humor y referencias cinéfilas con una estructura narrativa fragmentada.

 

 

Autora

Paula Arredondo

Maestra en literatura, profesora de cátedra de la Escuela de Artes y Humanidades EAFIT

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Escuela o área Noticia
Programa académico Noticias
Autor
Paula Arredondo
Edición
Agustín Patiño Orozco

El testimonio de la Mazorca 

Al estrado habían subido ya muchos testigos intentando defender, sin éxito, al agricultor que, en un desafortunadísimo golpe de azar, había provocado la indignación de los activistas. Defendía su libertad en un juicio en el que se determinaría si eso que él hacía podría considerarse o no un crimen.

“Domesticar”, decía el demandante, “es esclavizar”

“¿Defendería el jurado a un humano que críe humanitos en su jardín para que luego alguien se los coma?”, dijo, y acto seguido presentó imágenes de plantas laceradas, apareadas a la fuerza, maceradas. Cultivos extensos que un testigo agitado se atrevió a comparar con el holocausto.  

El abogado del demandante era convincente y había escogido bien a sus testigos: un frijol frustrado que desde hacía siglos había perdido la capacidad de desvainar sus semillas, un arroz cansado de cargar granos enormes en su tallo, trigos dismórficos incapaces de reconocerse en el espejo.  

Un ejemplo para cada una de las formas de lo que el perito había nombrado como síndrome de domesticación, y que era, en este punto, el argumento ganador.  

Era la última sesión antes de la deliberación del juez. Los argumentos en favor de la cultura humana habían sido descartados de inmediato. ¿Por qué habría de importarle a las plantas que el sapiens hubiera desarrollado la agricultura, las ciudades y el Estado?  

Durante siglos, el humano había seleccionado intencionalmente, y bajo criterios que responden solo a sus intereses, a especies ahora enfermas, rechonchas y dependientes. El abogado acusador había preparado una estocada final que lo llevaría al éxito: el testimonio de la Mazorca.  

Terriblemente confiado de su milenario testigo preguntó: “¿Es o no es la domesticación un crimen?”.  

 

Imagen Noticia EAFIT
Detalle de Ilustración alusiva a la domesticación humana de las plantas mediante la representación ficticia de un juicio donde los vegetales demandan al homo sapiens
Leyenda de la imagen
monocultivo de maíz donde se puede ver el deterioro del suelo
 
Y la Mazorca dijo:  

“Me parece ahora, después de haber escuchado en silencio sus argumentos y esculcado, no sin dificultad, entre los recuerdos remotos de este vínculo, que la verdad del asunto es un poco más compleja.  

Los humanos nos domesticaron, sí, pero eso no significa necesariamente lo que ustedes han dicho aquí. Hace miles de años yo no era más que un pasto silvestre en Mesoamérica. Hoy, es difícil imaginar el mundo sin mí.  

Muchas de nosotras, cargadas en bolsillos de sapiens andantes, como el polen que viaja en las patas de una abeja, nos hicimos universales. Diría cualquiera, sin dudarlo demasiado, que la mía, y la de los testigos que han venido aquí a hablar en contra de este hombre, son en realidad historias de éxito. 

¿En verdad no lo ven? Ni ellos ni nosotros tenemos mucho que ver aquí. Esta es una historia sobre el tiempo, y es él el único que puede explicarnos lo que ha pasado. La domesticación, al menos en un inicio —pues no tengo razones para negar que el asunto parece haberse salido un poco de control— es un vínculo forjado por el tiempo y el azar.  

Una semilla cayó en el suelo y el sapiens la vio crecer. Luego, como aquellas hormigas que aprendieron a cultivar hongos hace milenios, aprendió el humano hace doce mil años que él podía hacer lo mismo.  

Y así, tal cual, pero con otra semilla y otro sapiens, sucedió en Mesoamérica, en los Andes, en la Creciente Fértil, en China, en África occidental; en lugares distantes y sin contacto alguno, lo mismo.  

Todo, sencillamente, es cuestión de tiempo. 

No pretendo oponerme a lo que en verdad es evidente: alguien debe responder por este asunto. Yo, más que nadie, he vivido las transformaciones producto de esta relación. Y nuestra expansión, entre muchas otras cosas, ha implicado la desaparición o desplazamiento de otras especies.  

Sin embargo, así como hemos cambiado, lo han hecho ellos. Su cultura nació al ritmo de nuestra germinación, sus cuerpos evolucionaron y se adaptaron a los nuestros. Dependemos los unos de los otros. 

¿Que si es un crimen domesticar a una especie? No lo sé. Pero no olviden esto a la hora de decidir: no somos objetos tendidos en el suelo, somos parte activa en este vínculo. Y si quieren estar seguros mejor pregúntenle al tiempo, verdadero testigo de sí mismo”.

 

 

Autores

Matilda Lara-Viana

Estudiante de la Maestría en Estudios Humanísticos EAFIT y joven investigadora de la Alianza BIOFILIA

Estefanía Ceballos Benítez

Bióloga EAFIT y joven investigadora de la Alianza BIOFILIA

Sebastián Patiño Baena

Biólogo EAFIT y joven investigador de la Alianza BIOFILIA

 

 

Bibliografía recomendada
  • Alam, O., & Purugganan, M. D. (2024). Domestication and the evolution of crops: variable syndromes, complex genetic architectures, and ecological entanglements. The Plant cell, 36(5), 1227–1241. https://doi.org/10.1093/plcell/koae013
  • Bocquet-Appel, J.-P. (2011). When the world’s population took off: The springboard of the Neolithic demographic transition. Science, 333, 560–561. https://doi.org/10.1126/science.1208880
  • Diamond, J. (2002). Evolution, consequences and future of plant and animal domestication. Nature, 418(6898), 700–707. https://doi.org/10.1038/nature01019
  • Fuller, D. Q., Denham, T., & Allaby, R. (2023). Plant domestication and agricultural ecologies. Current biology: CB, 33(11), R636–R649. https://doi.org/10.1016/j.cub.2023.04.038
  • Kluyver, T. A., Jones, G., Pujol, B., Bennett, C., Mockford, E. J., Charles, M., Rees, M., & Osborne, C. P. (2017). Unconscious selection drove seed enlargement in vegetable crops. Evolution Letters, 1(2), 64–72. https://doi.org/10.1002/evl3.6
  • Mueller, U. G., Schultz, T. R., Currie, C. R., Adams, R. M., & Malloch, D. (2001). The origin of the attine ant-fungus mutualism. The Quarterly review of biology, 76(2), 169–197. https://doi.org/10.1086/393867
  • O’Brien, M. J., & Laland, K. N. (2012). Genes, culture, and agriculture: An example of human niche construction. Current Anthropology, 53(4), 434–470. https://doi.org/10.1086/666585
  • Perry, G. H., Dominy, N. J., Claw, K. G., Lee, A. S., Fiegler, H., Redon, R., Stone, A. C., et al. (2007). Diet and the evolution of human amylase gene copy number variation. Nature Genetics, 39(10), 1256–1260. https://doi.org/10.1038/ng2123
  • Purugganan, M. D. (2019). Evolutionary insights into the nature of plant domestication. Current Biology, 29(14), R705–R714. https://doi.org/10.1016/j.cub.2019.05.053
  • Purugganan M. D. (2022). What is domestication?. Trends in ecology & evolution, 37(8), 663–671. https://doi.org/10.1016/j.tree.2022.04.006
  • Schultz, T. R., & Brady, S. G. (2008). Major evolutionary transitions in ant agriculture. Proceedings of the National Academy of Sciences, 105(14), 5435–5440. https://doi.org/10.1073/pnas.0711024105
  • Zeder, M. A. (2012). Domestication: Definition and overview. In C. Smith (Ed.), Encyclopedia of Global Archaeology (pp. 2069–2086). Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4419-0465-2_610

 

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Autor
Matilda Lara-Viana; Estefanía Ceballos Benítez; Sebastián Patiño Baena
Edición
Agustín Patiño Orozco

Niñez rural, semilla de cambio para Colombia

Pensar en el futuro de la niñez rural en Colombia requiere entender unos tejidos sociales en transformación, que se entretejen con problemáticas y situaciones particulares de cada territorio.[1] 

Hay que considerar el momento de la vida por el que pasan los niños, niñas y adolescentes, sus tradiciones y las decisiones a las que se enfrentan. Promover experiencias de aprendizaje más integrales y contextualizadas ayudaría a resarcir la deuda histórica que tenemos con el campo.

Colombia es un país próspero y altamente diverso, en donde conviven regiones desarrolladas con otras más vulnerables. La desigualdad y las brechas territoriales son realidades a las que nos enfrentamos a diario. Una de las brechas de mayor relevancia para el desarrollo del país es la educación y el acceso a ella por parte de la niñez rural. 

Existen dos caras de la educación en Colombia: una urbana y otra rural. Ambas comprenden realidades antagónicas y altamente complejas.  

Según la Pontificia Universidad Javeriana, en 2023 cerca del 27% de la población entre los cinco y los veintiún años habitaba en la ruralidad, es decir, más de un cuarto de la población en edad escolar vive fuera de las grandes ciudades.[2] Esto determina la calidad y las oportunidades de acceso a la educación, teniendo un impacto a largo plazo en el proyecto de vida de niños, niñas y adolescentes.  

En la actualidad, además, si bien el 96% de la población mayor de quince años del país sabe leer y escribir, la brecha de esta cifra entre el campo y la ciudad sigue siendo abismal: mientras que la población urbana presentó una tasa de 2,7 % de analfabetismo, en la ruralidad esta cifra ascendió al 9,2 %.[2] 

Imagen Noticia EAFIT
Ilustraciones sobre la educación rural en Colombia, la migración del campo a la ciudad y la educación contextualizada
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Niños del suroeste antioqueño caminan hacia su escuela cerca a un cultivo de café
 
Brechas de acceso a la educación rural 

Problemáticas como el conflicto armado, el insuficiente acceso a servicios básicos, la falta de oportunidades, la migración hacia las ciudades y las barreras de acceso a la educación y el trabajo configuran el escenario cotidiano de la ruralidad en Colombia. 

En este contexto, la niñez rural enfrenta desafíos significativos: las dificultades económicas y la necesidad apremiante de trabajar interfieren con sus estudios y con frecuencia causan desmotivación y absentismo escolar. Las niñas y adolescentes, además, suelen asumir responsabilidades familiares y domésticas y enfrentan riesgos como el embarazo adolescente. 

A estas dificultades se suman los largos y complicados desplazamientos que muchos estudiantes y maestros deben realizar a diario para llegar a la escuela.  

Una vez en el aula, los estudiantes a menudo se encuentran con instituciones educativas en condiciones precarias: las instalaciones son inadecuadas, faltan recursos tecnológicos y los docentes están sobrecargados puesto que no cuentan con los medios para atender necesidades de aprendizaje diversas.  

Por último, el currículo, diseñado en las grandes ciudades y bajo los parámetros que estas requieren, resulta ajeno a la realidad, las necesidades y los intereses de los niños, niñas y adolescentes rurales y campesinos del país. 

 

La fuga de talentos del campo a la ciudad trae consigo la falta de desarrollo económico y social, limitando las oportunidades para la innovación. En la actualidad, el 11,8 % de la población urbana ha obtenido un título universitario, frente un 1,8 % de la población rural. Ilustración: Lennis Orozco.

 

Talento del campo 

Teniendo clara la realidad compleja de la educación rural en Colombia, no es sorprendente que exista en el campo una alta tasa de deserción escolar

Muchas veces, a medida que los niños y niñas del campo se van acercando a la adolescencia, se presenta una disyuntiva: deben plantearse si pueden ―y quieren― seguir estudiando, con todos los retos que esto trae, o si comienzan a trabajar en diferentes labores en el campo para apoyar económicamente a sus familias y solventar sus gastos básicos.   

Ambas posibilidades suelen ser mutuamente excluyentes y traen consigo retos y realidades diversas. En el caso de seguir estudiando, se enfrentan a la necesidad de migrar a las ciudades para continuar con su proceso formativo en universidades y diferentes instituciones educativas superiores.  

Surge aquí una nueva problemática: comienza una fuga de talentos del campo a la ciudad, lo cual trae consigo el abandono del campo y falta de desarrollo e innovación. Las cifras dan cuenta de los impactos: para el año 2023, el 11,8% de la población urbana contaba con un título universitario como máximo nivel educativo, frente al 1,8 % de la población rural.[2]

 

Futuros posibles 

Si bien la situación de la educación rural en el país presenta retos y dificultades, no todo está perdido. Es importante recoger los avances y aciertos de los modelos educativos actuales, para así plantear y gestar una transformación de la educación rural fundamentada en la ciencia y la tecnología, el respeto por el campo y sus tradiciones, y el empoderamiento de los niños, niñas y adolescentes como protagonistas de su propio proceso formativo.  

Un punto importante en la innovación educativa es la apropiación de los recursos tecnológicos. Su acceso y aprovechamiento al interior de las aulas favorece la descentralización del aprendizaje y contribuye al cierre de brechas sociales. Por ejemplo, la educación virtual y las jornadas flexibles pueden facilitar en algunos casos la apropiación tecnológica, el desarrollo de capacidades y la innovación en los territorios. 

Es indispensable tener en cuenta las realidades y el contexto de la niñez rural y campesinas, sus tradiciones, necesidades y oficios. Estas realidades nutren y llenan de valor la transformación educativa. No se puede pensar en nuevos modelos de aprendizaje que no respeten el contexto cultural en el que se encuentran, y entiendan el gran valor de lo campesino para el desarrollo del país.  

Los niños, niñas y adolescentes representan los primeros agentes de cambio del territorio y son ellos en quienes deben centrarse los esfuerzos de la innovación educativa, buscando que sus visiones de futuro y sus proyectos de vida no se desconecten por completo del campo y del desarrollo territorial.[3] 

 

Pese a las limitaciones de conectividad, transporte y la falta de referentes en ciencia, la innovación educativa rural impulsa un aprendizaje que juega, conversa, pregunta y experimenta ―siguiendo la metodología de la Universidad de los Niños EAFIT―, para abrirle camino a los sueños de los niños, niñas y adolescentes rurales y campesinos. Ilustración: Lennis Orozco.

 

Los maestros también son protagonistas en la innovación educativa, pues no solo desempeñan un rol fundamental dentro de la educación rural, sino que se convierten en algunos territorios, en representantes de la presencia del Estado[1], líderes comunitarios y agentes del cambio social que comienza en las aulas. El maestro rural está llamado a comprender el tejido social y el entorno de sus estudiantes, a darles vida dentro del aula y desde allí construir aprendizajes. Esto debe estar acompañado de metodologías centradas en el desarrollo del pensamiento crítico y la investigación en los niños, niñas y adolescentes. 

La transformación de la educación rural en el país requiere un enfoque integral y multidimensional que combine mejoras en la calidad y el acceso a la educación, su articulación con el desarrollo territorial, y el fortalecimiento del rol de los maestros rurales, de modo que se reconozcan y potencien las capacidades y aspiraciones de los niños, niñas y adolescentes como agentes de cambio en sus comunidades y en el país.  

Se hace necesario pensar en el rol esencial de los niños, niñas y adolescentes en su formación, lo que los hace protagonistas de la innovación educativa en Colombia. Escucharlos y tener en cuenta su perspectiva es como se comienza a tejer el inicio de un nuevo modelo educativo rural para nuestro país. 

 

Referencias
  1. Orozco Gómez, W. (2022). El maestro rural en Colombia: desafíos ante la memoria y la reconstrucción del tejido social. Praxis & Saber 13(33), e13199. Recuperado a partir de https://revistas.uptc.edu.co/index.php/praxis_saber/article/view/13199
  2. Pontificia Universidad Javeriana. (2023). Características y retos de la educación rural en Colombia. Informe análisis estadístico LEE 79. Laboratorio de Economía de la Educación.
  3. Gaviria Agudelo, A. y Jaramillo Escobar, A. M. (2019). Adolescencia, futuro y desarrollo territorial: diseño de un instrumento que permita la convergencia de la visión de futuro de los adolescentes rurales y los procesos de transformación y desarrollo territorial. Caso de estudio: Provincia Cartama. Universidad EAFIT. Disponible en http://hdl.handle.net/10784/24363

 

 

Autoras

Ana Maria Parra Diez

Psicóloga de la Universidad EAFIT

Lennis Orozco Arias

Máster en Ilustración y Cómic

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Autor
Ana Maria Parra-Diez; Lennis Orozco Arias
Edición
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