Formar, conectar y circular, los desafíos de la universidad en el ecosistema cultural y creativo
Durante el encuentro académico La universidad en el ecosistema cultural y creativo en Medellín y Bogotá, realizado este jueves 22 de octubre en EAFIT, se abrió una conversación sobre los retos de la formación artística, la proyección profesional de los creadores y la relación de las universidades con las industrias culturales y creativas.
La jornada, organizada por EAFIT y la Universidad del Rosario, puso sobre la mesa la importancia de acercar la academia a las dinámicas del sector, fortalecer las oportunidades para los artistas y conectar sus creaciones con nuevos escenarios y audiencias. Accede al video de la jornada aquí.
¿Cómo pueden las universidades contribuir al desarrollo del ecosistema cultural y creativo más allá de la formación en las aulas? Esta pregunta atravesó el encuentro académico La universidad en el ecosistema cultural y creativo en Medellín y Bogotá, realizado este jueves 22 de octubre en EAFIT y organizado junto con la Universidad del Rosario. Durante la jornada, representantes de la academia y del sector cultural conversaron sobre los vínculos entre formación, creación y circulación, así como sobre las oportunidades y retos que tienen las instituciones de educación superior para conectar el talento con las dinámicas profesionales de la cultura. La conversación tendrá una segunda sesión el 29 de octubre en Bogotá.
Shirley Zuluaga Cosme, jefa del Departamento de Cultura de EAFIT, abrió el encuentro con una reflexión sobre el papel de las universidades en el ecosistema. “Nos preguntamos, ¿cuál es el camino que tenemos que construir entre creadores, investigadores, gestores, artistas y colectivos? ¿Cómo hacemos esa convergencia entre la universidad y los actores que se relacionan con nosotros?”. A su voz, se sumó Leonardo Palacios Ortega, director del programa de Teatro Musical de la Universidad del Rosario: “En el tránsito de la formación a la vida profesional hay bastantes desafíos. El camino es retador, ya que hay oportunidades, pero pocos espacios”.
Sobre esto, los directivos manifestaron que una de las tensiones del ecosistema cultural es que el talento necesita escenarios para desarrollar su trabajo, establecer conexiones y encontrar oportunidades de circulación. En ese sentido, la Universidad puede contribuir a acercar a estudiantes y creadores a organizaciones, proyectos y espacios del sector, de modo que la formación dialogue con las condiciones reales en las que se desarrollan las prácticas artísticas.
Se crea en conexión con una comunidad
La creación también se abordó desde su dimensión colectiva en el panel El lugar de la universidad en la creación y los procesos de divulgación y circulación de productos culturales y creativos. Allí, Alejandra Toro Murillo, profesora de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT, editora y socia de Sílaba Editores, explicó que: “El creador entrega su obra para que empiece a recorrer el mundo y haga un camino donde adquiere otras posibilidades. En el caso de los libros, la obra no se hace sino hasta que sea leída. Como mínimo, hay una intervención poderosa del editor”.
Para Juan Diego Ramos, profesor e investigador y creador del pregrado de Ingeniería de Diseño de Producto de EAFIT, las universidades también deben transformar sus formas de enseñanza para reconocer las capacidades de quienes se forman en ellas. “Hay que cambiar completamente la estructura para construir un ejercicio de diálogo muy profundo. Los docentes tenemos que descubrir el talento de cada estudiante, vernos a los ojos y preocuparnos por ellos”, señaló.
La formación, sin embargo, no puede desligarse de las dinámicas del sector cultural y creativo. En el panel Convergencia por la cultura: la universidad en las industrias culturales y creativas, Lina Botero Villa, directora de la Promotora Cultural, llamó la atención sobre la necesidad de preparar a quienes desempeñan distintos roles en este ámbito. “Las universidades tienen un reto enorme de pensar en la formación de roles que enriquecen la dinámica cultural. Ahí nos estamos quedando cortos, porque esto se aprende de forma empírica y la Universidad puede responder con programas más cortos o complementarios”. Además, propuso crear un circuito interuniversitario para una próxima Temporada Cultural, con el fin de visibilizar iniciativas de distintas instituciones.
A esta reflexión se unió Diego Cifuentes Cruz, gerente del Clúster de Industrias Creativas de la Cámara de Comercio de Medellín, quien destacó la importancia de acercar la formación a los desafíos que enfrentan las organizaciones. “La Universidad tiene que estar cerca de las empresas, enfrentarse a retos reales, entender cómo se mueve el mundo y sus particularidades, tal como pasa en EAFIT con Argos. Se podría incluso pensar en integrar a las carreras un componente de industrias creativas”. Esta relación permitiría que los estudiantes comprendan mejor las condiciones del sector y desarrollen herramientas para llevar sus conocimientos a proyectos concretos.
Hacer circular la creación
Además de conectar la formación con el sector profesional, las universidades pueden contribuir a la circulación de las creaciones mediante espacios de encuentro entre artistas, comunidades y públicos. Santiago Silva Jaramillo, profesor de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT y exsecretario de Cultura de Medellín, destacó que la institución “ha trabajado para consolidarse como centro cultural, con una escuela de Artes y Humanidades y con un área dedicada a la cultura”.
Estas discusiones encontraron un terreno concreto en la música, durante el panel Del campus universitario a los escenarios: formación, circulación y construcción de audiencias musicales. Susana Palacios David, jefa de la Orquesta Sinfónica de EAFIT, presentó un panorama de la formación y el ejercicio profesional en este campo: “En Colombia hay 61 programas de música registrados, 10 de posgrados y 11 de educación técnica, con cerca de 5.600 egresados de música clásica. Además, hay 6 orquestas profesionales, una de ellas es la de EAFIT, la única universidad privada con orquesta profesional, que contrata a sus músicos”.
Las cifras muestran la dimensión de la formación musical, pero también llevan a preguntarse por las oportunidades para que quienes estudian esta disciplina desarrollen sus trayectorias profesionales y encuentren espacios para compartir su trabajo. La música reúne distintos oficios y formas de participación, y su circulación depende tanto de los escenarios disponibles como de la relación que los artistas construyen con sus públicos.
En este sentido, León Giraldo Flórez, músico, investigador y profesor de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT, subrayó la importancia de acercarse a las comunidades para comprender sus intereses y experiencias. “La construcción de audiencias se hace metiéndose en las audiencias. Tenemos que abrazar la incomodidad para llegar a espacios divergentes y hacer sentir al público como colaborador del proceso creativo”.
Las reflexiones de los tres paneles convergieron en una idea: el papel de la universidad en el ecosistema cultural y creativo va más allá de formar artistas. También implica reconocer las distintas labores que hacen posible la creación, propiciar vínculos con organizaciones y comunidades, y contribuir a que las obras encuentren espacios de circulación. Desde la formación hasta la construcción de audiencias, las universidades pueden fortalecer las conexiones que permiten que el talento creativo se desarrolle y encuentre nuevas oportunidades para proyectar su trabajo.