Alejandría, memoria y esperanza, un libro escrito por estudiantes de EAFIT

Febrero 20, 2026

El Semillero de Investigación y Creación en Narrativas Periodísticas, de la Escuela de Artes y Humanidades ha acompañado, por cerca de una década, al colectivo de víctimas de Alejandría (Antioquia) en la reconstrucción de sus memorias. De ese proceso surgieron un sitio web, un salón de memoria y el libro Alejandría, memoria y esperanza, presentado al público el martes 17 de febrero.

Lo que comenzó como un trabajo académico se convirtió en un proceso profundo de memoria histórica que visibilizó más de 50 historias. Para los estudiantes del semillero esta fue una experiencia de inmersión periodística y un acercamiento a la realidad del país; para las víctimas, fue la posibilidad de tramitar el duelo y reconstruir el tejido social.

El libro Alejandría, memoria y esperanza relata algunas de las historias del conflicto armado ocurridas en este municipio del Oriente antioqueño, entre los años 1998 y 2004. La imagen corresponde al lanzamiento del libro en EAFIT. 

Una de las cosas que más llamó la atención de Laura Vallejo fue la serenidad con que Alfadys Marín, víctima del conflicto armado en el municipio de Alejandría (Antioquia), narraba sus historias. Le contaba la manera cómo la violencia le arrebató a su familia y, en algunos casos, lo hacía detallando la crudeza de los hechos, “¿cómo hace para contar esa historia con tranquilidad y no lleno de rabia y frustración por lo que pasó?”, se preguntaba entonces la estudiante Laura, hoy graduada del pregrado en Comunicación Social.

Los oídos de Alejandro escucharon el relato de Dora Váquez, quien vivió la desaparición de uno de sus hijos, su mamá y una sobrina, “en un espacio de conversación ella me contó su historia. Luego me di cuenta de que nunca la había compartido con nadie”, relata Alejandro Arboleda Hoyos, graduado del pregrado en Comunicación Social, quien fue en ese tiempo el estudiante coordinador del semillero.

Ambos recuerdos revivieron con la publicación del  libro Alejandría, memoria y esperanza, del Semillero de Investigación y Creación en Narrativas Periodísticas, coordinado en ese entonces por Juan Gonzalo Betancur Betancur, profesor de la Escuela de Artes y Humanidades. Hoy el semillero está  a cargo del profesor Jorge Bonilla.

Las historias narradas por Alfadys y Dora, sucedieron entre los años 1998 y 2004. La de este libro inició en 2014, cuando el profe Juan Gonzalo, a través  Linsu Fonseca funcionaria de Isagen en ese territorio, tuvo conocimiento de que el colectivo de víctimas de Alejandría estaba liderando procesos de reconciliación y perdón. Tuvo la iniciativa de conectarlas con el Semillero de Investigación para realizar “un trabajo de investigación que aportara en la solución de la necesidad de una comunidad, que era contar todas esas historias”, precisa el profesor.

Según Jacinta Vergara Gil, representante de víctimas del municipio de Alejandría, “nos pareció muy interesante y empezamos a ir al territorio con el profesor y los jóvenes del semillero para contarle a las víctimas la intención de escribir las historias del conflicto del Municipio. No fue fácil al principio, pues para nosotros es difícil recuperar esa confianza”. 

Puede decirse que este proceso se hizo de manera conjunta, entre los integrantes del semillero y la comunidad de víctimas, pues “cuando íbamos a Alejandría hacíamos unos consejos de redacción donde participaban las propias víctimas. Después, cuando escribíamos hacíamos una revisión conjunta con ellas, de manera que se convertían en coeditoras”, relata Juan Gonzalo. 



El legado inmaterial del proyecto

Sea tangible o intangible, este proyecto dejó legados en quienes lo integraron. Comencemos por los intangibles. Si hablamos de los estudiantes, ahora graduados, hacer parte de este proyecto les permitió realizar periodismo de inmersión y poner en práctica diferentes técnicas para realizar su trabajo de investigación. 

También les aportó sensibilidad y comprensión del conflicto. “No es que fuéramos estudiantes de periodismo, ya éramos periodistas, estábamos en terreno conociendo las historias. Además, teníamos que darle un sentido a esa información y era necesario poner por delante esa responsabilidad ética para no hacer explícita la manera cómo ocurrieron los hechos”, reflexiona Alejandro.

En palabras de Laura, fue la posibilidad “de aportar a la reconstrucción de una memoria colectiva que nos hace recordar para no repetir. Eso me pareció muy bonito”.

Este proyecto fue de suma importancia para las víctimas, pues “nos permitió tramitar el duelo y reconstruir el tejido social, porque fuimos capaces de contar las historias. Es importantísimo visibilizarlas porque eso da fe de la resiliencia y transformación que hemos tenido y se nota que resurgimos como el ave fénix”, afirma Jacinta.

Además de haber legitimado y fortalecido el trabajo de los grupos de víctimas, este proyecto también evidenció el compromiso de EAFIT con el territorio, que puede ser un barrio, una ciudad o un municipio a dos horas de Medellín, en este caso Alejandría, en el oriente de Antioquia. 

Un sitio web, un salón y un libro

En cuando a los tangibles que resultaron de este proyecto del Semillero de Investigación y Creación en Narrativas Periodísticas, puede decirse que hay tres: el primero es un sitio web, el segundo un espacio y el tercero un libro. 

El primer tangible que dejó este proyecto es un sitio web que alberga alrededor de 50 historias en formatos como crónica, entrevista, video, pódcast, fotografía e infográficos. Ese espacio virtual permitió a las víctimas visibilizarse, pues, “ si bien veníamos caminando y abrazando la memoria desde el año 2000, no teníamos documentación de nuestras historias.  En ese sentido, el acompañamiento del semillero de EAFIT fue de gran importancia, ya que logramos organizar lo que veníamos haciendo”, complementa la representante de las víctimas de Alejandría.

Otra materialización del proyecto es el Salón de la Memoria vivos por siempre inaugurado en 2022. Si bien fue financiado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, la investigación base para la exhibición es la realizada por los estudiantes del semillero. 
 

Alejandría, memoria y esperanza

El tercer tangible de este proyecto, con fecha de 2026, es el libro Alejandría, memoria y esperanza. En la primera parte, construida por el profesor Juan Gonzalo, se hace un análisis histórico del desarrollo del conflicto en este territorio. La segunda parte consta de los relatos construidos por los estudiantes del Semillero. 

El profe Juan Gonzalo no tiene preferencias por ninguna de las historias, pero en cambio sí observa una de las solapas con cierta emotividad, pues allí es donde está el listado completo de los estudiantes que participaron en este proyecto, “a mí lo que más me gusta de este libro es esta parte donde estamos todos. Eso es muy bonito, porque eran estudiantes comprometidos. Fueron voluntarios de un semillero y todos lo hicieron con mucha responsabilidad”, expresa el profe.

Con el libro en sus manos, Laura reconoce que se activaron de manera automática los viajes por la vía destapada hasta el municipio de Alejandría a bordo de un microbús, en compañía del profe Juan Gonzalo y de sus compañeros del semillero, “sentí gratitud de ver a una Laura más chiquita que aportó un granito de arena en la reconstrucción de la memoria histórica de las víctimas de Alejandría”, recuerda Laura.

Para Alejandro, este libro es importante porque “aporta en la memoria colectiva que como país tenemos que construir, es una ficha de ese rompecabezas de lo que ha sido el conflicto armado en Colombia durante tantas décadas. Este libro es un aporte importante para la memoria y la dignidad de las víctimas del conflicto armado”.

Este libro es, para la comunidad de Alejandría, otra herramienta que les permite narrar su historia. “Tener este libro en nuestras manos y posicionarlo en cada uno de los espacios es un orgullo para nosotros, sobre todo porque fue construido y recopilado por las víctimas en compañía del semillero de EAFIT. En general este proceso nos ha permitido crear mecanismos para vivir sin tanto dolor. Nos ha permitido tener un espacio para manifestar lo vivido y contarlo, para así acceder a las garantías de no repetición. Nos permite también explorar nuevas voces que estaban silenciadas”, concluye Jacinta.

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El libro Alejandría, memoria y esperanza relata algunas de las historias del conflicto armado ocurridas en este municipio del Oriente antioqueño, entre los años 1998 y 2004.
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Debate entre aspirantes a la Cámara, un ejercicio de aprendizaje y cultura electoral en EAFIT

Febrero 19, 2026

Este miércoles 18 de febrero, el Auditorio Fundadores fue escenario del debate entre representantes de partidos y movimientos políticos que aspiran a la Cámara de Representantes por Antioquia.

El encuentro fue propiciado por el Comité de Ciencias Políticas de la Organización Estudiantil de EAFIT, en alianza con El Espectador y Blu Radio, con el respaldo académico del Centro de Valor Público de la Universidad.

 


Más que un evento coyuntural en el calendario electoral, este debate entre aspirantes a la Cámara por Antioquia es concebido como un ejercicio pedagógico y de formación ciudadana. Así lo expresó César Tamayo Tobón, decano de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT, en su saludo al inicio del encuentro. “Este es, también, un ejercicio de aprender haciendo y de liderazgo temprano que se viven en EAFIT”, agregó el decano.

Las palabras del directivo se enmarcaron en el propósito formativo del debate, que se concibe como un espacio en el que la deliberación pública se convierte en experiencia formativa para estudiantes y ciudadanía, y donde la Universidad reafirma su compromiso con el pluralismo, el respeto y el pensamiento crítico.

En ese sentido, el debate se desarrolló bajo una metodología que combinó preguntas aleatorias, réplicas y contrarréplicas, así como un bloque final de respuestas cerradas de “sí” o “no”. Los aspirantes respondieron preguntas organizadas en cinco grandes ejes: principales problemas de Antioquia; enfoque de género; cuidar la democracia; niñez, y derechos ciudadanos.

La agenda fue construida a partir de insumos académicos y de iniciativas como Antioquia Cómo Vamos, el observatorio Antioquia Visible y la iniciativa Cuidar la Democracia, con el propósito de centrar la discusión en problemáticas estructurales del departamento y del país. En el segmento de la niñez la pregunta la realizó Paulina Chalarca Oliveros, de 15 de años de edad e integrante de la Universidad de los Niños, proyecto eafitense de formación científica.

Llamado frente a la brecha de género

En la apertura del debate, María Fernanda Mejía Suárez, representante del Comité de Estudiantes de Ciencias Políticas de la Organización Estudiantil, expresó una situación evidente en la jornada: la ausencia de candidatas mujeres en el espacio.

Aunque los organizadores enviaron invitaciones a los 11 partidos, coaliciones y movimientos que participarán en las elecciones legislativas, ninguna de las organizaciones eligió a una mujer candidata para que las representara en el debate. Frente a esto, la estudiante expresó que esta ausencia invita a una reflexión, tanto dentro como fuera de la Institución, sobre las brechas de género en la participación política y convocó a los partidos a comprometerse decididamente con su cierre.

Al debate asistieron Alejandro Arcila Jiménez, de Ahora Colombia; Carlos Oliveros Peralta, del Frente Amplio Unitario; Federico Hoyos Salazar, del Centro Democrático; Hernán Muriel Pérez, del Pacto Histórico (decidió retirarse al inicio del encuentro); José Miguel Zuluaga Mora, de Creemos; Juan David Roldán Álvarez, de la Alianza Verde; Luis Miguel López Aristizábal, del Partido Conservador; Santiago Ortiz Salazar, de Fuerza Ciudadana; y Yanith Segura Arrieta, de Alma.

Este espacio contó con la moderación de Emily Newball Archbold, estudiante de séptimo semestre de Ciencias Políticas de EAFIT; Ana Cristina Restrepo, periodista de Blu Radio; y Daniel Valero, editor del área política de El Espectador, quienes orientaron la conversación, velaron por el cumplimiento de las reglas acordadas y dinamizaron los distintos bloques temáticos del encuentro.

El debate concluyó con un bloque de “paletaje” —once preguntas de respuesta rápida— que permitió conocer posturas concretas sobre temas como listas cremallera, edad de jubilación, cadena perpetua, Asamblea Constituyente, explotación petrolera, sistema de salud mixto y fumigación aérea con glifosato.
 

Problemas de Antioquia
 Enfoque de género
Cuidar la democracia
Niñez
Derechos ciudadanos
Salud
 Vivienda
 Paletaje con respuestas Sí o No

 

 

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Este miércoles 18 de febrero, el Auditorio Fundadores fue escenario del debate entre representantes de partidos y movimientos políticos que aspiran a la Cámara de Representantes por Antioquia.
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El próximo miércoles 25 de febrero se realizará en la Universidad el debate entre candidatos al Senado de la República. La foto corresponde al debate realizado el 18 de febrero
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En época de elecciones, ¿cómo analizar un debate para votar con criterio?

Febrero 17, 2026

Profesores eafitenses, expertos en argumentación, coinciden en que es fundamental poner el foco en el contenido y la coherencia del discurso de los candidatos en los debates. Más allá de las frases efectistas, invitan a identificar qué problema plantea cada aspirante, qué propone para resolverlo y con qué datos sustenta sus afirmaciones.

También advierten que los gestos, el tono de voz y el vestuario hacen parte de la puesta en escena, pero no deben leerse de forma aislada. El lenguaje no verbal comunica valores e intenciones, y solamente adquiere sentido cuando es coherente con el discurso.

Los debates electorales vuelven a ocupar un lugar importante en la agenda pública. Se comentan en familia, se difunden fragmentados en redes sociales y se discuten en medios y grupos de chat. Entre gestos, frases contundentes y momentos virales, estos encuentros suelen presentarse como un pulso entre candidatos, más que como un espacio para contrastar ideas. Sin embargo, analizados con atención, los debates electorales pueden convertirse en una herramienta clave para formarse un criterio propio y tomar decisiones informadas al momento de votar.

Según Adolfo Eslava Gómez, profesor de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT y doctor en Estudios Políticos de la Universidad Externado de Colombia, la democracia no se agota en elecciones y votos, sino que implica un gobierno basado en la discusión. Por eso, dice, “es nuestro deber promover foros, en casa o en la ciudad, puesto que conviene erradicar aquella frase de uso manido según la cual ‘aquí no se habla de política’. Por el contrario, tenemos que poner la política en el centro de conversaciones y debates bajo un compromiso férreo por el cuidado de la palabra, de la pregunta, del pensamiento”.

En cuanto al análisis del discurso, leer un debate electoral implica preguntarse por la coherencia entre lo que dice un candidato, lo que propone y la forma en que sustenta sus argumentos. En ese sentido, los datos cumplen un papel clave. La ausencia de cifras, planes verificables o respuestas claras suele ser una señal de evasión discursiva. Cuando un candidato da rodeos, generaliza o desvía la conversación hacia ataques personales, se debilita la argumentación y se dificulta la evaluación ciudadana sobre la viabilidad de sus propuestas.

El lenguaje no verbal también hace parte del análisis, aunque no debería ser el eje principal. Gestos, tono de voz y vestuario comunican intenciones, pero solo adquieren sentido cuando son coherentes con el discurso. Júlder Gómez Posada, director del área de Lenguaje de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT, señala que: “El lenguaje no verbal es muy eficiente para comunicar los valores con los que los candidatos quieren ser asociados: si quieren parecer personas que respetan las instituciones, que hacen parte del pueblo, o que tienen control de sí mismas y de los demás”. 

Igualmente, agrega Julder, doctor en Filosofía de la Universidad de Antioquia y experto en teoría de la argumentación, la lectura crítica exige preguntarse si esos valores son verosímiles y si realmente orientan a buenas decisiones de gobierno. En un contexto donde los debates están cada vez más fragmentados por clips, memes y ediciones en ocasiones malintencionadas, la imagen puede amplificarse y distorsionar el mensaje original del candidato.

Para Néstor Julián Restrepo Echavarría, profesor de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT y doctor en Política, Comunicación y Cultura de la Universidad Complutense de Madrid, uno de los principales criterios de evaluación es la consistencia narrativa: “Cuando un candidato empieza a dar vueltas sin llegar a un punto es porque no sabe, quiere enredar o pasar por alto el tema. Aunque los políticos, en ciertos momentos, pueden optar por esa estrategia, el ciudadano lo que debe esperar y evaluar es que el político sea concreto, claro y vaya directamente a lo que quiere decir y a cómo pretende resolver el problema”, afirma.

Otras recomendaciones clave

Una de las principales recomendaciones que hacen los profesores eafitenses es no quedarse únicamente con los fragmentos que circulan en redes sociales, sino ver al menos un debate completo. Para el profesor Néstor Julián, el reto está en que, a diferencia de otros países donde los debates están institucionalizados y concentrados en pocos encuentros, en Colombia existe una proliferación de escenarios que fragmenta la atención pública.

“Lo que yo aconsejaría es que el ciudadano elija un medio de confianza y vea un debate en ese espacio, con una disposición amplia, no solo para escuchar a su candidato, sino también para atender lo que dicen los demás, sin dejarse llevar por los sesgos cognitivos que todos tenemos, como pensar que uno es muy bueno y el otro es perverso”, explica el profesor.

Una segunda acción clave es no intentar verlo todo. En un ecosistema mediático saturado, seguir todos los debates puede generar confusión y reforzar prejuicios asociados al medio, al periodista o a la línea editorial. La invitación, de acuerdo con el profesor Néstor, es a seleccionar con criterio, contrastar lo escuchado y asumir una actitud crítica frente a la información, entendiendo que ningún escenario está completamente libre de sesgos.

Daniel Mejía Saldarriaga, profesor del área de Lenguaje de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT y doctor en teoría de la Argumentación de la Universidad de Windsor, subraya que la claridad y la coherencia en un debate también dependen del conocimiento previo del elector. “Normalmente, los debates se desarrollan mediante secciones en las que se tratan temas coyunturales con los que deberíamos estar familiarizados. También deberíamos familiarizarnos con lo que los candidatos y sus agrupaciones han dicho antes sobre distintos temas”, afirma.

En esta línea, el profesor Daniel recomienda enriquecer la interacción con los discursos políticos mediante información base sobre los temas y problemas más relevantes, así como contrastar diversas lecturas y comentarios sobre los debates. Estas acciones, señala, permiten valorar con mayor criterio las propuestas y fortalecer una participación ciudadana más consciente.

A estas recomendaciones se suma una práctica concreta para fortalecer la lectura crítica durante los debates. El profesor Júlder sugiere tomar notas mientras se desarrolla el encuentro, anotando los nombres de los participantes y las impresiones que dejan sus intervenciones. Este ejercicio permite, al final, revisar con mayor distancia lo dicho por cada candidato y comparar argumentos y propuestas.

Leer un debate electoral, en última instancia, es un ejercicio ciudadano que requiere atención y reflexión. Más que buscar ganadores, se trata de identificar quién ofrece propuestas claras, viables y coherentes frente a los problemas del país. Como agrega el profesor Néstor, “la democracia no es un asunto de barras bravas y no puede vivirse como un partido de fútbol, se trata de elegir a la persona más idónea para resolver los problemas reales y no dejarse arrastrar por las lógicas de la polarización”.

En resumen, no basta con hacer parte del flujo de información digital al que nos someten los algoritmos puesto que la participación democrática va mucho más allá de enterarse de los dos argumentos emotivos que exponen los polos opuestos, junto con el sesgo que inclina la balanza hacia el lado que nos da la razón. “La democracia es exigente toda vez que encierra el reto de mirarnos a los ojos para expresar argumentos y escuchar a los demás acerca de ideas y propuestas en torno a la libertad y la protección social, las desigualdades y las elecciones, la desconfianza y la corrupción, la confianza y la esperanza”, concluye Adolfo Eslava.

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Este 18 de febrero el grupo estudiantil OE de EAFIT realizará un debate entre representantes de partidos políticos que aspiran a la Cámara de Representantes. Será a partir de las 9:00 a.m., en Auditorio Fundadores, en alianza con El Espectador y Blu Radio. La imagen corresponde a un debate de elecciones pasadas.
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Este 18 de febrero el grupo estudiantil OE de EAFIT realizará un debate entre representantes de partidos políticos que aspiran a la Cámara de Representantes. Será a partir de las 9:00 a.m., en Auditorio Fundadores, en alianza con El Espectador y Blu Radio. La imagen corresponde a un debate de elecciones pasadas.
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¿Por qué investigadores de EAFIT y la UdeA estudian a un gusano en la Antártica?

Febrero 12, 2026

Los investigadores participan en la Campaña 2026 de la Antártida, para estudiar gusanos marinos conocidos como Poliquetos. Se trata de una investigación que combina taxonomía, genética y biología molecular. En la misión está Javier Correa Álvarez, profesor de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

Estudiar la adaptación de los Poliquetos antárticos a cambios extremos de temperatura y pH del océano servirá para comprender los efectos del cambio climático y prepararnos para afrontarlos. Esta misión es clave para posicionar a Colombia como un país que aporta ciencia de primer nivel en el continente blanco.

¿Antártica o Antártida? Ambas formas son correctas para referirse al continente blanco, también referido como Polo Sur. Una masa de tierra seca y fría que contiene más del 70-80 % del agua del planeta, en estado de congelación. Un laboratorio vivo desde donde se estudian, entre otras cosas, los sistemas oceánicos, el cambio climático y el espacio.  

Es habitada por alrededor de 14 millones pingüinos, focas y ballenas, pero no tiene población nativa de humanos, ni osos polares. Es el único lugar del planeta Tierra que es de todos y a la vez de nadie, así se estableció en el Tratado Antártico de 1959, que declaró este territorio como una zona de ciencia y paz, prohibiendo actividades militares. Allí tampoco existen los conflictos entre países, pero en cambio sí se dan investigaciones entre naciones. Cada año, durante el verano, investigadores de diversas disciplinas viajan desde diferentes partes del mundo para cumplir misiones establecidas en el Comité Científico de Investigaciones Antárticas, (SCAR por sus siglas en inglés).

Hasta ese lugar viajará el biólogo molecular Javier Correa Álvarez, profesor de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT. Él es uno de los investigadores colombianos que integran la campaña 2025/2026 de la XII Expedición Antártica Colombiana, coordinada por el Programa Antártico Colombiano(PAC), que desde el 2014 hace presencia en la zona.

El acercamiento del profesor Javier con la Antártica comenzó desde la distancia, cuando biólogos de la Universidad de Antioquia, quienes ya habían participado en expediciones anteriores, lo invitaron para “hacer parte de un estudio que indagaba sobre cómo un diminuto gusanito marino era capaz de resistir a temperaturas extremas”, recuerda el profesor. En ese entonces, su tarea consistió en analizar una serie de datos obtenidos en las expediciones, lo cual resultó en el primer atlas genético de estos gusanitos, conocidos como poliquetos.

Con la llegada del profesor Javier Correa a esta investigación, según lo expresa el biólogo Mario Londoño Mesa, profesor de la Universidad de Antioquia, “potenciamos la investigación que habíamos llevado durante varios años solos en la U.deA., dado su gran experiencia en biología molecular”.

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En la imagen, participantes de la XII Expedición Antártica Colombiana, en el ARC Simón Bolívar, buque de investigación científica de la Armada Colombiana, durante el entrenamiento en la ciudad de Cartagena.
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En la imagen, participantes de la XII Expedición Antártica Colombiana, en el ARC Simón Bolívar, buque de investigación científica de la Armada Colombiana, durante el entrenamiento en la ciudad de Cartagena.

Qué son los Poliquetos

Resulta que las lombrices de tierra y las sanguijuelas tienen unos familiares a los que les gusta vivir en cuerpos de agua, muy cerca al mar, sea en el trópico o en la antártica. Si hay agua, preferiblemente salada, esa será su casa. Los poliquetos tienen el cuerpo segmentado y se caracterizan por la presencia de unas estructuras denominadas quetas, que se asemejan a pelos cortos.

Tienen alrededor de 80 familias diferentes. Pueden ser depredadores, herbívoros o sedimentívoros; también los hay que filtran agua, que son parásitos o simbiontes. Cada uno juega un papel diferente en el ecosistema, por ejemplo, son fuente de alimento de muchos organismos como peces, crustáceos o rayas. Por lo tanto, son demasiado importantes en el hábitat y lo han sido desde hace más de 500 millones de años, tiempo desde el cual se estima su existencia. 

La campaña 2025/2026    

El interés del profesor Mario Londoño por los poliquetos comenzó en los años 90, cuando era estudiante del pregrado en biología de la UdeA. En un principio se enfocó en la taxonomía y ecología de los que habitan en las costas colombianas. Su trabajo continuó y uno de sus aportes fue la descripción de unas 40 especies nuevas.

Debido a que los poliquetos son modelos biológicos útiles para determinar cambios en los océanos y son sensibles a las variaciones en pH, temperatura y contaminación, particularmente en un ambiente como el austral “son importantes para estudiar el impacto del cambio climático, que es precisamente uno de los objetivos del PAC y del SCAR”, precisa Idalyd Fonseca González, profesora de la Universidad de Antioquia, quien desde el año 2017 lidera una investigación sobre el estrés térmico de los poliquetos y el cambio climático en la Península Antártica.

Cada nueva visita a la Antártica es una oportunidad para comprender a los Poliquetos y en esta campaña el propósito es entender a nivel molecular la adaptación del Poliqueto a un océano más ácido, para lo cual se requiere de la generación y procesamiento de datos genéticos obtenidos directamente en campo. 

Los biólogos planean realizarán experimentos en el laboratorio en la base científica chilena Prof. Julio Escudero, donde los poliquetos serán expuestos a diferentes pH de agua oceánica, situaciones pronosticadas por las siguientes décadas, debido al deshielo causado por el calentamiento global. Luego se secuenciará el ADN y ARN para reconstruir cómo se genera la adaptación. “En esta oportunidad la resolución de la investigación será mucho más precisa porque, gracias a las herramientas tecnológicas que tenemos, vamos a poder detallar los genes y proteínas responsables de este fenómeno”, precisa el profesor Correa.

La cooperación

Cuando se habla de investigación en el continente blanco hay una palabra que está presente de principio a fin. Se trata de una herramienta intangible pero imprescindible: la cooperación. Si se tienen en cuenta la magnitud de los desafíos ambientales que enfrenta investigar en esta zona del planeta, se requiere de una acción colectiva, interdisciplinaria y multinacional. Al cooperar, “los países pueden optimizar recursos acceder a datos valiosos, formar redes de conocimiento y enfrentar, de manera conjunta, las urgencias del cambio climático y la conservación de uno de los ecosistemas más frágiles y esenciales del planeta”, reflexiona Alejandro Font Mascareño, jefe de la sección Plataformas Científica del Instituto Antártico Chileno(INACH).

Hay cooperación cuando países como Chile, a través del INACH, posibilita estas investigaciones mediante la planificación de la expedición, el préstamo de su infraestructura en terreno, la logística para el desplazamiento, alojamiento, acceso a laboratorios, cámara fría de experimentación y acuarios en sus plataformas científicas en Punta Arenas, donde queda la base chilena profesor Julio Escudero. 

Según Alejandro Font, “para Chile la colaboración con Colombia permite fortalecer la mirada regional frente a los desafíos comunes en ciencia, medioambiente y cambio climático. Colombia aporta capacidades científicas complementarias, nuevas miradas investigativas y vínculos institucionales que enriquecen el ecosistema de investigación polar. Además, este tipo de colaboración impulsa la descentralización del conocimiento y permite avanzar hacia una ciencia más inclusiva y representativa del sur global”.

También hay cooperación en el ámbito local, cuando universidades como la de Antioquia y EAFIT unen esfuerzos para potenciar sus capacidades porque, tal y como lo expresa la profesora Idalyd, “sin duda la ciencia es interdisciplinaria y precisamente, en la oportunidad de aunar recursos, ideas y capacidades está el mayor potencial de desarrollo científico”.

La relevancia de esta investigación

Es mucho lo que puede resultar de investigar a estos pequeños seres de mar. Por ejemplo, se podrán complementar los estudios sobre los efectos del cambio climático realizados en organismos carismáticos como ballenas, aves, crustáceos y mamíferos en general. También podría ayudarnos a evaluar esos cambios de temperatura y como nos puede afectar a los humanos.

La investigación liderada por las universidades de Antioquia y EAFIT, en palabras de Alejandro Font, “se enfoca en la caracterización taxonómica, genética y funcional de estas especies, contribuyendo significativamente a la comprensión de la biodiversidad de todo lo que habita en el fondo marino. Este trabajo complementa otras líneas de investigación desarrolladas por INACH y socios internacionales y aporta información valiosa sobre cómo estas especies responden a condiciones ambientales extremas y cambiantes”.

Los resultados de esta y otras investigaciones realizadas en la Antártica, tienen aplicaciones globales, desde la conservación de la biodiversidad hasta la proyección de escenarios climáticos futuros, lo que explica por qué la antártica es laboratorio natural esencial para la humanidad.

Colombia: camino a miembro votante del tratado antártico

Además de la relevancia de esta investigación para el planeta Tierra, la Expedición Científica Antártica número 12, que incluye la investigación sobre los poliquetos, significa para Colombia la posibilidad de mostrar capacidad investigativa, en ciencia y tecnología. 

Esto último puede tener una consecuencia positiva: pasar de la categoría de miembros consultivos a miembros votantes, lo cual se logra obteniendo resultados científicos en las expediciones, demostrando a la comunidad internacional que queremos estar a la vanguardia de la investigación científica a nivel mundial. 

“Por lo tanto, la importancia de que nosotros como Universidad Antioquia y EAFIT participemos en esta expedición y demostremos resultados, da méritos para que el Comité Internacional del Tratado Antártico nos vea con buenos ojos y podamos, en algún momento, colaborar como país consultivo, con voz y voto, en las decisiones que se tienen en la Antártica”, explica el profesor Mario Londoño. 

Para EAFIT es la posibilidad de ser parte de investigaciones que trascienden el impacto regional para aportar en la solución problemáticas sociales y ambientales que afectan al planeta. Para el profesor Javier Correa, ser parte de esta expedición es la posibilidad de aportar conocimiento, “de descubrir algo que está oculto en la naturaleza por millones de años y entenderlo. Y poder, a partir de ahí, formular más preguntas, pues a eso nos dedicamos los biólogos, somos curiosos de la vida y eso es lo que me incentiva a investigar.

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En EAFIT se ubica uno de los puntos de referencia de gravedad más importantes de Colombia

Febrero 5, 2026

Se trata de un vértice gravedad materializado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y el Servicio Geológico Colombiano (SGC), ubicado al interior de la librería Acentos de EAFIT. Este es uno de los 28 puntos de gravedad absoluta que tiene Colombia y que integran la red de referencia nacional de gravedad del país.

La medición de la gravedad absoluta permite detectar variaciones imperceptibles del subsuelo, información útil en ingeniería, minería, geología y otras áreas. Por eso el vértice de gravedad ubicado en la Universidad, es un nodo científico que sirve para calibrar otros gravímetros y, además, alimenta modelos globales de gravedad, altura y comportamiento del planeta Tierra.

977 741,0917 mGaL ± 0.0108. Estos caracteres no provienen del azar ni son un accidente de tipeo que se escapó de la revisión. Corresponden al valor medido por el gravímetro Microg LaCoste A10 en el vértice absoluto de gravedad identificado como MEDE-01. Como se trata un asunto de precisión vamos a entregar una mejor ubicación: el epicentro de esta medición queda en el campus de EAFIT. Para mayor exactitud diríjase hasta la Librería Acentos, ingrese por el acceso occidental gire hacia la izquierda y busque en el piso la cabeza de una pequeña varilla plateada, del tamaño de una moneda de 50 pesos colombianos.

¿Eso es todo? No. Porque esa esfera, conocida también como vértice de gravedad, es de altísimo interés científico y alimenta los modelos de gravedad mundial, además, según lo explica, el Ingeniero Carlos Andrés Franco Prieto, subdirector de Cartografía y Geodesia del Instituto Agustín Codazzi (IGAC), “este vértice es de vital importancia ya que es, hasta la fecha, el primero seleccionado de la red de referencia nacional de gravedad para integrarse con las alturas definidas en el ámbito mundial”.

Primero, la Gravedad

Para seguir avanzando en esta historia habrá que retroceder en el tiempo, hasta el siglo XVII, cuando el físico inglés Isaac Newton definió formalmente el concepto de la gravedad como una fuerza universal, la cual describió matemáticamente en su ley de gravitación universal de 1687, donde estableció que todas las partículas con masa en el universo se atraen mutuamente con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. 

Para no complicarnos con cálculos matemáticos digamos que la gravedad es una fuerza invisible que atrae a los objetos con masa entre sí. Es algo así como un imán gigante que hace que las cosas caigan al suelo, que las personas tengamos los pies en la tierra y que los planetas giren alrededor del sol.

Sin embargo, la gravedad en la tierra no siempre es la misma, pues, “entre más cerca del centro de la Tierra yo esté, el valor es mucho más grande y entre más alejado será más pequeño. No será lo mismo medir la gravedad desde un polo que desde el Ecuador; así estén a la misma altura sobre el nivel del mar el valor absoluto es diferente”, explica David Santiago Avellaneda Jiménez, profesor del área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

Por eso, respuestas a preguntas como: ¿con qué fuerza cae un lápiz del escritorio? o ¿qué fuerza ejerce un edificio en un terreno?, dependerán del valor de la gravedad. Aunque parece un tema que interesa solo a geólogos, físicos o ingenieros, la fuerza de la gravedad es un asunto que, literalmente no solo nos “atrae”, sino que concierne a todos.

Luego, el vértice de gravedad

Para llegar al valor de la gravedad absoluta con que inició este texto, hubo que hacer la medición correspondiente en el punto de interés; de eso se ocupa la gravimetría. Ahora, el aparato que lo hace posible es el gravímetro: un instrumento de alta precisión que mide la aceleración de la gravedad terrestre y sus variaciones entre dos o más puntos.

Para medir la gravedad absoluta es necesario hacerlo desde un vértice de gravedad, como el ubicado en el campus de EAFIT por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, cuya selección y establecimiento “responde a criterios técnicos rigurosos que incluyen estabilidad geológica y sísmica, estabilidad hidrológica, mínima sismicidad artificial por tráfico vehicular, fácil acceso y alto potencial de utilización”, indica el subdirector de Cartografía y Geodesia del IGAC.

De los 28 vértices que conforman la red de gravimetría absoluta en Colombia, solo uno, el de EAFIT, fue seleccionado en 2015 por el Sistema de Referencia Geocéntrico para las Américas (SIRGAS), para ser la primera estación del Marco Internacional de Referencia de Alturas para Colombia, debido a que corresponde a un  vértice que posee una estación Continually Operating Reference Station (CORS), para el monitoreo continuo de mediciones  Global Navigation Satellite System (GNSS), con una cantidad de registros históricos relevantes, además de una gran cantidad de información gravimétrica a su alrededor y de encontrarse en una zona de buena estabilidad geológica.

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El vértice absoluto de gravedad identificado como MEDE-01, está ubicado en el primer piso del bloque 18, al interior de la librería Acentos.
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El vértice absoluto de gravedad identificado como MEDE-01, está ubicado en el primer piso del bloque 18, al interior de la librería Acentos.


La estación de monitoreo CORS

Si el vértice de gravedad es poco perceptible por su tamaño, la estación CORS es poco visible, pero por su ubicación: se encuentra sobre el techo del bloque 18 de EAFIT, para garantizar que la recepción de datos tenga el menor ruido posible. En palabras de Darwin Baquero Hernández, magíster en Tecnologías de la información geográfica, profesional en geodesia del IGAC, “una estación CORS es una estación fija equipada con receptores GNSS de alta precisión que registra, de manera continua, las señales emitidas por los satélites de posicionamiento, como GPS, Galileo, GLONASS, BeiDou, entre otras constelaciones”. A diferencia de los dispositivos de navegación comunes, estas estaciones operan las 24 horas del día, los 7 días de la semana, generando información precisa sobre la posición de un punto en la superficie terrestre. 

En términos sencillos, una estación CORS funciona como un “punto de referencia permanente” que permite conocer con exactitud dónde se encuentra un lugar y cómo este puede cambiar con el tiempo. Gracias a esta información es posible corregir errores en las mediciones realizadas por otros receptores GNSS de menor calidad, lo que permite alcanzar precisiones del orden de centímetros o incluso milímetros. 

“Además de su uso en actividades cotidianas como topografía, construcción o catastro, las estaciones CORS cumplen un papel fundamental en el ordenamiento del territorio. A partir de sus datos se pueden detectar movimientos lentos de la corteza terrestre, deformaciones asociadas a sismos, asentamientos del terreno o desplazamientos causados por procesos naturales y antrópicos. De esta manera, las estaciones CORS no solo apoyan el desarrollo de infraestructura y planificación territorial, sino que también contribuyen a la gestión del riesgo y al estudio de la dinámica del planeta”, aclara Darwin Baquero. 

En conjunto, una red de estaciones CORS constituye la columna vertebral del marco geodésico del país, la región y el planeta, ya que garantiza que todas las mediciones espaciales se realicen sobre una base tecnológica común, precisa y confiable, asegurando la coherencia y calidad de la información geoespacial utilizada por instituciones, investigadores y la sociedad en general. 
La información obtenida por estas antenas es de acceso público y se puede consultar en el sitio del Instituto Geográfico Agustín Codazzi.
 


La gravedad absoluta se mide con un vértice

Un vértice, que se materializa en terreno de distintas formas, es un punto de referencia permanente donde se realizan mediciones. En el caso del vértice absoluto de EAFIT, se encuentra materializado mediante un cilindro incrustado aproximadamente a 10 centímetros de profundidad, “a este punto se le asocia el valor medido junto con sus coordenadas precisas, lo que permite identificar exactamente el lugar de observación e integrarlo correctamente a la red gravimétrica nacional”, aclara Angélica Gutiérrez, ingeniera catastral y geodesta, profesional del área de gravimetría del IGAC.

La instalación de este punto no solo es competencia del IGAC y el Servicio Geológico Colombiano (SGC), también intervienen el Bureau Gravimétrique International (BGI) y el Institut de Recherche Pour le Développement (IRD), ambos de origen francés. Y por eso, para la última medición, realizada en 2022, el gravímetro absoluto viajó directamente desde el IRD en Francia.

Existen dos tipos de gravímetros: relativos y absolutos. Los primeros miden la gravedad teniendo como referencia otro punto que ya fue medido previamente. De estos hay en Colombia y son los que usan entidades como el Agustín Codazzi o firmas de ingeniería para sus mediciones y exploraciones del terreno.

Los gravímetros absolutos son instrumentos especializados que miden el valor directo de la gravedad local en un punto específico de la superficie terrestre, sin necesidad de utilizar otro valor conocido como referencia. Estos equipos utilizan técnicas avanzadas como la interferometría láser y mediciones de tiempo con relojes atómicos, lo que permite obtener mediciones muy precisas. El principal desafío con los gravímetros absolutos, aclara el subdirector de Cartografía y Geodesia del IGAC, es que son “muy especializados, escasos y costosos, por esa razón el IGAC ha realizado un esfuerzo por conformar alianzas estratégicas con instituciones internacionales que cuentan con estos equipos, que los facilitaron para realizar las mediciones requeridas en el punto MEDE-01 ubicado en EAFIT”.


La imagen corresponde a la medición de la gravedad absoluta del vértice MEDE-01 en 2022, realizada entre Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) – Servicio Geológico Colombiano (SGC) Bureau Gravimetrique International (BGI)  y el Institut de Recherche Pour le Développement (IRD).  

La utilidad de la medición de la gravedad

El valor de gravedad absoluta obtenido en el vértice MEDE-01 es de 977 741,0917 mGal, obtenido con una precisión instrumental de ± 0,01080 mGal. Pasando de los números y cifras a palabras entendibles por personas del común, este número indica qué tan fuerte es la gravedad en este lugar y su utilidad real aparece cuando se compara con otros vértices cercanos o con un modelo de referencia. Así lo expresa la geodesta Angélica Gutiérrez: “a partir de esas comparaciones es posible identificar variaciones del campo gravitacional que sí pueden asociarse a cambios de distribución de masas del subsuelo, diferencias topográficas o efectos geológicos regionales”.

Con respecto a los números asociados a la precisión, la ingeniera catastral y geodesta Paula Galeano, también del área de gravimetría del IGAC, complementa diciendo que “la precisión ± 0,01080 mGal significa que la medición es altamente confiable y que el valor real de la gravedad en el vértice se encuentra dentro de ese rango, lo que garantiza la calidad del dato para análisis posteriores”.

Por eso, más que explicar el número, este dato se convierte en base fundamental para estudios gravimétricos, cuyo significado se fortalece al analizarlo en conjunto con otros puntos de la red. 

Aunque las variaciones de la gravedad pueden ser imperceptibles para las personas, sí son relevantes para la ciencia, “porque pequeños cambios en la gravedad nos hablan de la densidad en el subsuelo. Entonces es importante en la construcción. También utilizamos pequeñas variaciones en la gravedad para encontrar recursos en el subsuelo como depósitos de minerales, hidrocarburos o gases. Estas anomalías en la gravedad se detectan gracias a los puntos de gravedad, porque si bien se mide en el sitio se tiene que comparar con un punto de referencia”, explica el profesor David Santiago Avellaneda.

Conocer la gravedad absoluta es útil para determinar la forma de la tierra, pero también tiene aplicaciones en cartografía, calibración de sistemas satelitales, análisis geodinámicos, sismos tectónicos, ingeniería civil, catastro y determinación de alturas físicas. En general, cualquier actividad humana que requiera conocer, utilizar o comunicar una ubicación precisa en el espacio, necesita un marco de referencia confiable y estandarizado, el cual es provisto por puntos de referencia geodésicos, como el que está ubicado en Medellín, exactamente en el Bloque 18 de EAFIT, al interior de la Librería Acentos.

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El 86 % de los grupos de investigación de EAFIT está en las máximas categorías de Minciencias

Febrero 3, 2026

En la más reciente Convocatoria Nacional para el Reconocimiento y Medición de Grupos de Investigación e Investigadores, el 69 % de los grupos de investigación de EAFIT quedaron clasificados en la máxima categoría A1 y el 17 % en la A.

En total, el 86 % de los grupos se ubican en las máximas categorías, un crecimiento frente al 74 % registrado en 2021. En esta medición, además, el porcentaje de profesores investigadores eafitenses en categorías Senior y Asociado pasó del 24 % al 31 %.
 

EAFIT consolidó su liderazgo en investigación tras los resultados de la Convocatoria Nacional de Minciencias 2024 para el reconocimiento y medición de Grupos de Investigación y para el reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que se conocieron a finales de 2025. Actualmente, la Universidad tiene 29 grupos de investigación, y el 86 % se ubica en las categorías A1 y A, un crecimiento 12 puntos frente al 74 % registrado en 2021. 

En cuanto a investigadores, los resultados también reflejan un fortalecimiento de las trayectorias de los eafitenses. En esta medición, de los 347 profesores de planta activos, 102 ascendieron de categoría y 217 se mantuvieron. En comparación con la medición anterior, del año 2021, el porcentaje de profesores investigadores en categorías Senior y Asociado pasó del 24 % al 31 %, consolidando capacidades de alto nivel y liderazgo académico en la institución.

Estos logros fueron destacados, este 2 de febrero, durante el evento de Reconocimiento a la excelencia en CTeI, un espacio institucional en el que la Universidad celebró los esfuerzos individuales y colectivos alcanzados en el marco de la convocatoria de Minciencias. El encuentro se convirtió en un momento de reflexión sobre el papel de la investigación en la Universidad y su contribución al desarrollo del país.

En su intervención, Antonio Julio Copete Villa, vicerrector de Ciencia, Tecnología e Innovación de EAFIT, resaltó el valor institucional de estos reconocimientos: “Estos resultados evidencian el desempeño a lo largo de muchos años y décadas de trabajo. No son producto de un solo artículo o de una clase, sino el resultado de la suma de una cantidad de producción intelectual que el país reconoce y que nosotros, como Universidad, honramos”.

Durante la jornada, se resaltó al ecosistema de CTeI de la Universidad como un sistema vivo, dinámico y colectivo, en el que los grupos de investigación y sus integrantes son su fuerza esencial. Desde el rigor académico, la curiosidad intelectual y el compromiso ético, la investigación que se desarrolla en la Universidad dialoga con la sociedad y responde a los desafíos actuales.

Por su parte, César Tamayo Tobón, decano de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno, subrayó el carácter procesual y colectivo de la investigación: “Hacer ciencia y creación puede ser un camino solitario e ingrato en un país como el nuestro. Por eso, nuestra solución es crear una comunidad científica como esta, que nos haga sentir menos solos y que celebre esa tenacidad y la construcción de comunidad”.

La CTeI en EAFIT: un eje de crecimiento

Desde la Dirección de Investigación de EAFIT, Ricardo Mejía Gutiérrez, enfatizó el posicionamiento de la Universidad en el contexto nacional. “Realmente hoy tenemos un gran portafolio de proyectos. Hemos ido creciendo, y esos impactos son los que hoy EAFIT puede proclamar que está consolidando y llevando al siguiente nivel. Somos la cuarta universidad en número de patentes y la primera en patentes per cápita en Colombia, gracias al trabajo de los investigadores. Además, la producción científica de alto nivel sigue creciendo”.

El directivo explicó que este crecimiento responde a una visión ampliada de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, en la que la investigación se articula con la formación, la transferencia y el impacto en el entorno. “La CTeI cobra sentido cuando el conocimiento se prepara para ser utilizado y transformar realidades, más allá del paper”, afirmó.

Desde la experiencia de los grupos de investigación, Mariantonia Lemos Hoyos, profesora de la Escuela de Artes y Humanidades de EAFIT y coordinadora del grupo Estudios en Psicología y Cambio Social, destacó el significado de los logros alcanzados y del trabajo sostenido en el tiempo. “El ascenso del grupo a A1 es un reconocimiento al trabajo en equipo y a la construcción de comunidades de investigación con estudiantes de pregrado y posgrado, que precisamente nos permite hacer puentes, no solo al interior del grupo, sino también con otras entidades”.

Con este evento, EAFIT reafirmó su compromiso con la investigación como eje estratégico de su proyecto educativo. Celebrar los resultados de la medición de Minciencias fue también una forma de reconocer trayectorias, fortalecer comunidad académica y proyectar el conocimiento como motor de transformación social y desarrollo sostenible.
 

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En la más reciente Convocatoria Nacional para el Reconocimiento y Medición de Grupos de Investigación e Investigadores, el 69 % de los grupos de investigación de EAFIT quedaron clasificados en la máxima categoría A1 y el 17 % en la A.
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El evento de Reconocimiento a la excelencia en CTeI resaltó el trabajo colectivo y el rigor investigativo de EAFIT.
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EAFIT presenta su agenda cultural 2026-1, una oportunidad para el encuentro, la conversación y el pensamiento crítico

Enero 28, 2026

Una agenda diversa y articulada que reúne arte, cine, ópera, literatura, teatro, música y danza bajo una misma propuesta: la cultura como un lenguaje de conocimiento, transformación y encuentro. Así es la programación con la que EAFIT se consolida como epicentro cultural de la ciudad y la región.

Se trata de una propuesta pensada para dialogar con Medellín y sus territorios, promover el pensamiento crítico, estimular la imaginación y propiciar experiencias colectivas desde la creación y el disfrute.

Arte, cine, ópera, literatura, teatro, música y danza, entre otras manifestaciones artísticas, y todas ellas articuladas bajo una misma propuesta que busca posicionar la cultura como lenguaje de conocimiento, transformación y encuentro, se concentran en la agenda cultural diversa con la que EAFIT seguirá consolidándose, este semestre, como un epicentro cultural de la región.

“Hemos diseñado una programación de alta calidad que transformará el campus cada semana y que va más allá del entretenimiento: será una invitación a pensarse, sentir y construir ciudadanía cultural desde nuestras experiencias colectivas en EAFIT”, expresa Shirley Zuluaga Cosme, jefa del Departamento de Cultura de la Universidad.

Dentro de la programación destacan iniciativas como las exposiciones en torno al fútbol —a propósito de la Copa Mundial— desde un enfoque interdisciplinar, que lo aborda como fenómeno cultural y social; las propuestas experimentales de la Orquesta Sinfónica de EAFIT, que expanden los límites de la experiencia sonora; los lanzamientos editoriales y los territorios de lectura como espacios vivos de diálogo.
 
Todo esto, como agrega Shirley, con el objetivo de profundizar el vínculo entre la Universidad y la ciudad con una agenda que trascienda los límites del campus y dialogue con otras ofertas culturales de Medellín. 

“Queremos que todas estas acciones no solo enriquezcan la experiencia cultural de los eafitenses y de la ciudad, sino que sigan posicionando a EAFIT como un epicentro cultural, un espacio de creación, generación, circulación y encuentro en torno a la cultura que dialoga con públicos diversos, promueve el pensamiento crítico, estimula la imaginación y contribuye a consolidar a Medellín como una ciudad vibrante y transformada desde la dimensión amplia de la cultura”, puntualiza.

A continuación, en detalle, la agenda cultural con la que EAFIT celebra la cultura en este 2026
 

La fiebre del Mundial nos invita a hablar de fútbol, cultura y sociedad


Si hubiera que resumir el fútbol en su solo objeto sin duda alguna sería el balón. Pero si el caso es una exposición inspirada en el tema, estos pueden ser diversos. Es así como Campo en juego, la nueva exposición del Centro de Artes de EAFIT, tendrá fotografías, pinturas, instalaciones tridimensionales e interactivas, estampillas, así como textos y poesías. La exposición, que estará abierta al público entre finales de febrero y finales de julio, busca aprovechar esta efeméride deportiva para poner a dialogar a las personas alrededor de este tema.

Según Clara Cristina Acosta Ossa, programadora cultural de EAFIT, otra de las motivaciones para realizar esta exposición es “inducir al juego y a la conversación. Hablar de fútbol, como Universidad, es una excusa para hablar de democracia, de paz, de mujeres, de ciudad, de historia, de colores”.

La muestra exhibirá las obras de artistas como Fredy Serna, Juan Fernando Ospina y Esteban Zapata, entre otros; y de poetas como Helí Ramírez y Víctor Gaviria. Y contará con el acompañamiento curatorial de Universo Centro, la Biblioteca Pública Piloto, el Archivo Histórico de Medellín, la Biblioteca Nacional y el Museo de Antioquia. Así mismo, como complemento a la exposición Campo en Juego, está la muestra Campo y campus, una exhibición que desde ya puede visitarse en las inmediaciones de la Plazoleta del Estudiante.

 

Inteligencia musical para un tiempo de esperanza: la visión de la Orquesta Sinfónica EAFIT en 2026


En un momento global donde la conversación gira en torno a la inteligencia artificial, la Orquesta Sinfónica EAFIT propone una agenda musical para pensar en la inteligencia musical.

"Frente a la velocidad de la tecnología, nosotros proponemos la profundidad del arte. Nuestra apuesta para 2026 es la inteligencia musical: esa capacidad única de conectarnos, de generar esperanza y de construir tejido social a través de la excelencia sonora y la colaboración", explica Susana Palacios, jefa de la Orquesta.

Los más de 30 recitales de este semestre, y sus invitados, reflejarán esta filosofía de apertura y diálogo entre la tradición y la innovación. Con esta propuesta, la Orquesta Sinfónica EAFIT invita a la ciudadanía a redescubrir el poder de la música en vivo, como un espacio donde la técnica se subordina a la emoción y donde EAFIT reafirma su compromiso con el humanismo.

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EAFIT presenta su agenda cultural 2026-1, una oportunidad para el encuentro, la conversación y el pensamiento crítico
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En la imagen la muestra Campo y Campus, con la que ya se vive el ambiente mundialista y la cultura en EAFIT.
Los tres primeros conciertos de la Orquesta 

Viernes 13 de febrero
Concierto inaugural de temporada 2026
Pulsos. Un comienzo que respira antes de decidirse
Concierto para piano y orquesta, de Sergéi Rajmáninov
El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla
Pinos de Roma (Pini di Roma), de Ottorino Respighi
Auditorio Fundadores
7:00 p.m.

Viernes, 27 de febrero de 2026
II Concierto de temporada
Mozart y Danza
Obertura de El rapto en el serrallo, K. 384
Concierto para corno n.º 1 en re mayor, K. 412
Suite de La rebambaramba, Op. 1
Auditorio Fundadores
7:00 p. m.

Viernes, 13 de marzo de 2026
III Concierto de temporada
Borbones
Danzas concertantes, de Igor Stravinsky
Concierto para arpa y orquesta, de Edmar Castañeda: 
Appalachian Spring, de Aaron Copland
Auditorio Fundadores
7:00 p. m.

La boletería para los recitales se puede comprar a través de Ticketexpress
 

François Truffaut, protagonista del Cineclub EAFIT

El Cineclub EAFIT, que cuenta con más de 25 años de trayectoria, presenta una selección de 14 largometrajes que exploran, con sensibilidad y profundidad, temas como la infancia, el ciclo vital, la muerte y el amor, desde un tono marcado por la ternura y la melancolía.

Y lo que tienen en común estas películas es que su director es François Truffaut, figura central de la nouvelle vague, y quien proponía, en su obra, un recorrido íntimo por las emociones al mismo tiempo que rendía un homenaje a los que consideraba que eran los grandes maestros del séptimo arte.

“Este espacio dialoga perfectamente con el ciclo de 2024-2 que estuvo dedicado a Alfred Hitchcock, pues ambos directores mantuvieron una correspondencia frecuente, fueron amigos y compartieron visiones”, expresa Clara Cristina Acosta Ossa.

El ciclo comienza este 9 de febrero con la película Los 400 golpes. La cita con este director será todos los lunes, a las 5:00 p.m., en el Auditorio 38-110. La entrada es gratuita. Conoce toda la programación aquí.  


Una cita semanal con los maestros de la ópera

Desde este miércoles 11 de febrero regresa la programación de Amar y Comprender la Ópera 2026-1, ciclo que, coordinado por la investigadora musical Luz Marina Monroy nos permitirá hacer un recorrido por las grandes efemérides y obras maestras de este género, denominado por muchos como el arte supremo por su capacidad de combinar música, teatro, canto y vestuario.

En la primera sesión se realizará una introducción a la programación. El encuentro del 18 de febrero estará dedicado a la obra La Gioconda, de Amilcare Ponchielli, una de las grandes óperas del repertorio italiano. Este encuentro se enmarca en dos efemérides significativas: los 140 años de la muerte del compositor y los 150 años del estreno de la obra en el teatro La Scala de Milán. 

Amar y Comprender la Ópera se realiza todos los miércoles del semestre, a las 5:00 p.m., en la Sala de Audición Musical de la Biblioteca Luis Echavarría Villegas. Conoce toda la programación aquí.  
 

Abro Hilo, el nuevo ciclo de poesía que EAFIT tiene para la ciudad

Abro Hilo será un espacio de conversación y análisis en torno a las formas breves de la literatura, como la poesía, el ensayo, la prosa poética y otros géneros similares. Este ciclo busca abrir preguntas, cruces y lecturas compartidas que permitan pensar la escritura desde su concisión y potencia expresiva.

A lo largo del semestre se abrirá un hilo distinto, en cada encuentro, con el propósito de tejer, con los asistentes, un paisaje diverso de voces y miradas. Esta nueva franja se realizará los martes, cada quince días, a las 5:00 p.m. El primer encuentro tendrá lugar el 10 de febrero, en el primer piso del bloque 18 y las primeras conversaciones estarán centradas en la conmemoración de los 50 años de la muerte de León de Greiff.

 

¡Atentos en marzo y abril! Llega la nueva temporada de artes escénicas


En marzo, mes del teatro, se inaugurará un nuevo ciclo en EAFIT: la temporada Artes Vivas, que abre con la obra Primer amor, de Samuel Beckett. Esta puesta en escena, a cargo del Teatro Matacandelas, marca el inicio de la programación y propone un acercamiento contemporáneo a la obra de este dramaturgo, desde la palabra, la presencia escénica y la potencia de esta manifestación artística como experiencia viva.

De igual manera, como parte de este ciclo, en el mes abril, la temporada se amplía con Balanceo en tres tiempos, una obra que llega gracias a una colaboración con México y la Bienal de Danza de Cali, a propósito del mes de la danza. Será, en palabras de la programadora cultural Clara Cristina Acosta, “un espacio para celebrar la danza como lenguaje, encuentro y movimiento en escena”.

 

La Editorial EAFIT nos pondrá a hablar de literatura durante este semestre


Durante el primer semestre, la editorial llevará a cabo un conjunto amplio y diverso de actividades, que incluyen lanzamientos editoriales, participación en ferias del libro y presentaciones en diferentes espacios culturales.

En cuanto a las ediciones se destacan para este semestre la publicación de un nuevo título en la colección Biblioteca Fernando González; se trata de la tragicomedia del Padre Elías y Martina la Velera, un libro poco conocido de la obra del autor. Según Esteban Duperly, jefe de la Editorial, “este libro es una rareza de Fernando González, forma parte de esos textos donde ya empieza a escribir de forma muy extraña”.

También se publicará el libro La Liturgia de los bosques, de Darío Jaramillo Agudelo, ganador del premio León de Greiff. Esta edición tendrá ilustraciones originales y una introducción escita por el autor. Además, se tiene prevista la publicación de ocho libros a lo largo del semestre, que serán presentados progresivamente en librerías y actividades culturales.

Con respecto a la participación ferias y eventos, está confirmada la participación en la Feria Internacional de Libro de Bogotá (Filbo). Así mismo, en el mes de mayo la editorial también estará presente en la feria Popular del Libro en Carlos E. Restrepo. La agenda de la Editorial EAFIT se puede seguir a través de este enlace
 

Un ciclo de conferencias para conmemorar el legado de Jorge Luis Borges


Con motivo de los cuarenta años de la muerte de Jorge Luis Borges, el ciclo de conferencias Jorge Luis Borges y las ficciones del ensayo. 1986-2026 propone un espacio de reflexión en torno al ensayo como género de creación y a su potencia imaginativa en la cultura contemporánea. La programación se articula como una conmemoración académica que invita a releer la obra borgeana desde los cruces entre pensamiento crítico y ficción.

El ciclo, a cargo del profesor Efrén Giraldo Quintero, de la Escuela de Artes y Humanidades, está compuesto por cuatro sesiones correspondientes a un curso del pregrado y la maestría en Literatura, que se realizarán de manera abierta al público. 

A lo largo de las conferencias se abordarán temas como la hibridación entre ensayo y cuento, los límites difusos entre testimonio e invención, la docencia entendida como forma ensayística, y las artes plásticas como provocación para la escritura y la crítica.

La cita será una vez al mes, comenzando este lunes 16 de febrero, a las 6:00 p.m., en la Sala de Audición Musical de la Biblioteca Luis Echavarría Villegas. Y continuará el 16 de marzo, el 20 de abril y el 11 de mayo.

 

Lectura, patrimonio y encuentro en la Biblioteca de EAFIT


Durante el primer semestre de 2026, la Biblioteca Luis Echavarría Villegas presenta una agenda cultural amplia y diversa, articulada con su misión de fomentar la lectura, el acceso al conocimiento y la apropiación del patrimonio. La programación incluye espacios permanentes y eventos puntuales dirigidos tanto a la comunidad universitaria como a la ciudadanía, que consolidan a esta unidad como un lugar de formación, diálogo y encuentro.

Entre las actividades continuas se encuentra el Club de lectura, que iniciará el 19 de febrero y contará con 10 sesiones anuales, realizadas el tercer jueves de cada mes. La agenda también contempla el Trueque Literario, una iniciativa de intercambio de libros que se realizará en la tercera semana de abril, en el marco del Día del Libro y las Bibliotecas, y las actividades de patrimonio que visibilizan las colecciones históricas y documentales de la Institución. A través esta agenda, la Biblioteca refuerza su papel como punto de encuentro cultural.

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Transición energética: una oportunidad para el crecimiento económico, el empleo y la inclusión social

Enero 26, 2026

Las energías limpias son una alternativa clave para cerrar brechas sociales, fortalecer la competitividad y enfrentar el cambio climático. Su implementación, más que una amenaza, es una oportunidad para la generación de empleo especializado, la inversión extranjera y la creación de comunidades energéticas que producen energía para el autoconsumo.


A propósito del Día Internacional de la Energía Limpia, establecido el 26 de enero por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para crear conciencia sobre la transición energética y promover el uso de fuentes renovables, expertos eafitenses hablan sobre el impacto socioeconómico de estas fuentes de energía y el rol de la academia en la transición.

En 2025 se realizaron las primeras pruebas en río de Serena, la embarcación solar diseñada por estudiantes e investigadores de EAFIT.

 

Para hablar de la relación entre energía y desarrollo socioeconómico, primero hay que deconstruir esta última palabra: lo social y lo económico. Comencemos por la economía y vamos con una pregunta sencilla: ¿qué sería de una industria sin energía? La respuesta, según lo explica Judith Vergara Garavito, directora de la maestría en Finanzas Sostenibles y Cambio Climático de EAFIT, es contundente: “la energía es la base de la productividad; no hay desarrollo productivo sin energía”.

Pasando al ámbito social, ¿Qué sucede cuando una región del mundo no tiene acceso a la energía? Si estás leyendo este artículo desde un computador o teléfono móvil, es porque tienes acceso a internet, un servicio inherente a la energía eléctrica que también se necesita para iluminar las páginas de un libro por las noches. Se trata de asuntos tan cotidianos que parecen irrelevantes. Pero si el acceso a la información desde un dispositivo móvil se traslada a una zona donde el servicio público de energía es intermitente o incluso inexistente, la situación es diferente, ¿por qué? Se limita el acceso a la educación y al conocimiento. Se crea un desequilibrio social entre quienes acceden a la energía eléctrica y quienes no lo hacen, ya sea de origen fósil o limpio.

Con la claridad sobre la importancia de la energía en el desarrollo socioeconómico de las regiones, pasemos a las energías limpias y a cómo podrían cambiar la realidad en lugares remotos donde la electricidad es una utopía o, simplemente, a cómo aportan al desarrollo económico de las industrias y, por consiguiente, de los países.


¿Qué es la energía limpia?


El concepto de energías limpias se refiere a fuentes de generación que tienen emisiones bajas o nulas de gases contaminantes al medio ambiente. Entre las energías limpias, las más comunes son las renovables que, como su nombre lo indica, provienen de recursos que se renuevan a escala antropogénica; es decir que, dentro del ciclo humano, hay una renovación del recurso, lo que permite que sea sostenible y no contaminante. Según Santiago Bernal del Río, investigador de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería, quien actualmente trabaja en el desarrollo de energías renovables y transición energética desde el Grupo de Investigación de Ingeniería de Diseño, “la diferencia con los combustibles fósiles es que estos provienen de hidrocarburos cuya renovación tarda miles de años; mientras que un recurso como el eólico se renueva de manera acelerada, por lo tanto, hacen que los sistemas sean mucho más sostenibles”.

Son energías limpias: la solar fotovoltaica, la eólica, la hidroeléctrica, la de biomasa y el hidrógeno. De estas hay que decir que vienen en un proceso de expansión, como respuesta a tres necesidades: disminuir la emisión de gases efecto invernadero, reducir los costos de generación a largo plazo y soportar la demanda actual, que se ha incrementado a causa de la masificación de la Inteligencia Artificial (IA) y las tecnologías informáticas, “si la demanda es mayor y la oferta es la misma, con las energías tradicionales el costo se vuelve exorbitante. Eso lo vive el mundo entero”, explica la profesora Judith, y agrega que esta situación ha llevado a generar, de forma alternativa, energías renovables.

En Latinoamérica, según el más reciente reporte Fomento para una transición energética eficaz, la implementación de energías renovables está liderada por Brasil y Chile; Uruguay se destaca por tener una mayor adopción de vehículos eléctricos. Colombia, que ocupa el lugar número 38 de ranquin, cuenta con una matriz energética bastante limpia en términos de electricidad, conformada por hidroeléctricas, pero el resto depende en gran medida de hidrocarburos, turbinas de gas y carbón. 

Aunque se destaca un incremento en la implementación solar y la energía eólica, esta última aún presenta muchos inconvenientes para el licenciamiento social, y ese es precisamente uno de los desafíos en la implementación de energías limpias en Colombia pues “en las zonas donde mejor recurso tenemos, que es en el Norte del país, no se han hecho de forma correcta las conversaciones y las consultas con los actores sociales para la implementación y adopción de estas tecnologías”, expresa el profesor Santiago.

Si bien las energías limpias tienen un costo de operación mucho menor que el de las tradicionales, presentan costos de inversión mucho más altos. Para producir energías renovables hay que hacer proyectos, por ejemplo, de parques eólicos o solares; hay que crear plantas de biomasa o nucleares para aprovechar energías que antes no aprovechábamos. 


Green Skills: esperanza en lugar amenaza


El impacto económico de las energías limpias se verá a mediano y largo plazo, cuando se trate de un asunto cotidiano, pero también en el corto plazo, incluso durante la adecuación de las diferentes tecnologías. ¿Por qué? Porque la construcción de todas estas nuevas fuentes de energía requiere empleos especializados, “lo que está ocurriendo es una transformación laboral en lugar de una destrucción de empleos”. Los empleos no van a desaparecer; se están transformando. Eso implica que hay que realizar una reconversión laboral para estas personas que durante años han trabajado en torno a los combustibles fósiles, pues ahora se va a generar una demanda de operarios que instalen paneles, construyan parques eólicos, hagan mantenimiento de turbinas, entre otras cosas. No solo ingenieros, también tecnólogos, técnicos y auxiliares”, aclara la profesora Judith.

En este contexto, está emergiendo una serie de nuevas habilidades, conocidas como Green skills. Más que una amenaza, hay una oportunidad de crear empleos en esta nueva transición hacia la tecnología verde. 
 

El rol de la universidad

A la par de la formación de los talentos que hoy demanda la transición energética, el rol de las instituciones de educación superior también radica en la innovación que se genera en el entorno académico. Prototipos y pilotos de movilidad eléctrica, tecnologías de almacenamiento, redes más inteligentes o la implementación de hidrógeno verde, que surgen de los grupos de investigación de las universidades, pueden ayudar a generar soluciones más costoefficientes.

EAFIT, por ejemplo, ha tenido un rol muy activo  en el desarrollo de prototipos y proyectos de movilidad sostenible, ejemplo de esto es el diseño y testeo de vehículos eléctricos,   embarcaciones y carros solares (proyectos como Primavera y Kratos), en palabras de Juan David Mira Pineda, profesor de escuela de Ciencias aplicadas e Ingeniería  y coordinador del convenio EAFIT/SOFASA, “estos proyectos integran formación, investigación aplicada e innovación, y han permitido desarrollar capacidades locales en diseño, simulación, electrónica de potencia y sistemas de almacenamiento de energía, muchas veces en alianza con empresas del sector automotor y energético”.

Para que los desarrollos pasen del prototipo a la masificación se requiere, principalmente, el escalamiento industrial, además de regulación habilitante, modelos de negocio viables y algo muy importante “una apuesta por el talento e ingeniería local. Es clave fortalecer los vínculos con la industria para llevar los diseños a procesos de homologación y producción, así como contar con políticas públicas que apoyen la compra, el piloto y la adopción temprana. Además, se necesita continuidad en la inversión en I+D y una visión de largo plazo para que estas iniciativas no queden como proyectos aislados”, puntualiza el profesor Juan David.

Otro rol de la universidad en la transición energética es el acompañamiento en el diseño de políticas públicas, pues los gobiernos necesitan basarlas en evidencia, gran parte de la cual proviene de la investigación que realiza la academia. En ese sentido, “las instituciones educativas se convierten en un actor clave para acompañar a los gobiernos en el desarrollo de políticas públicas que impulsen los cambios regulatorios necesarios para avanzar en la transición”, afirma la profesora Judith.


Comunidades energéticas


Ya se ha dicho que las regiones sin acceso a la energía quedan expuestas a un atraso social. Pero con la expansión de las energías limpias, este panorama tiende a cambiar, pues existe algo conocido como comunidades energéticas, donde, mediante paneles solares, las comunidades generan y consumen su propia energía. No es utopía, es algo que ya existe y se promueve en Colombia. 

De acuerdo con el ABC de comunidades energéticas, publicado por el Ministerio de Minas y Energía, una comunidad energética puede aprovechar energía hidroeléctrica obtenida a partir cuerpos de agua pequeños, energía eólica, geotérmica y solar

Un grupo de personas que se convierte en una comunidad energética garantiza la suficiencia energética e incluso puede comercializar sus excedentes en la red nacional. Si se trata de una comunidad energética conformada por pequeñas empresas, estas pueden “reducir su exposición a la volatilidad de los precios internacionales del gas o del petróleo, sobre todo en la actualidad, con tantas tensiones geopolíticas, por ejemplo, lo que está pasando en Ucrania y en Venezuela”. Si una empresa genera su propia energía, es decir, se convierte en un autogenerador, puede tener mayor estabilidad en su flujo de caja. Contribuye a crear empleos verdes y puede reducir el riesgo de sus inversiones, porque tiene menos probabilidad de que sus costos de energía se eleven, al menos en el corto plazo”, aclara indica la profesora Judith. 
Adicionalmente, al ser un generador de energía limpia, evita las emisiones de gases de efecto invernadero, la principal causa del cambio climático.


La realidad actual y las acciones que se deben realizar


De acuerdo con el más reciente informe del Foro Económico Mundial (World Economic Forum), Impulsando el futuro: Cómo las empresas, las finanzas y las políticas pueden impulsar el mercado de combustibles limpios, si bien la inversión anual en capacidad de producción de combustibles limpios ha aumentado aproximadamente un 30 % entre 2024 y 2025, esto sigue siendo solo una fracción de lo que se necesita para alcanzar objetivos climáticos, como el Acuerdo de París o el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna). 

En ese sentido, las inversiones en combustibles limpios deberían cuadruplicarse para 2030 si queremos cumplir con las metas de descarbonización. En respuesta a cifras como estas, durante la COP 30,  realizada en 2025 en Belém, Brasil, se lanzó la iniciativa “Belém 4X”, cuyo objetivo es brindar apoyo político y promover la cooperación internacional para cuadruplicar el uso de combustibles sostenibles para 2035.
 
Con este panorama, “el desafío ya no es justificar la inversión en energías limpias, sino escalar significativamente su volumen. Para ello, es clave la alineación entre políticas públicas claras, un marco normativo estable y condiciones sólidas de seguridad para la inversión”, indica la profesora Judith. Si bien Colombia ya cuenta con una política de beneficios tributarios para la generación de energías limpias, persisten ciertos desafíos sociales que retrasan algunos proyectos. 

En este contexto, los inversionistas dejan de preguntarse si deben o no invertir en este tipo de proyectos y pasan a enfocarse en una pregunta más sofisticada: ¿qué proyecto ofrece la mejor relación riesgo–retorno? En consecuencia, los países que logren ofrecer mayor certidumbre y seguridad a la inversión se consolidarán como destinos atractivos para el capital internacional”. 

Afortunadamente, nada de eso está alejado de la realidad, pues hay cosas que ya suceden; lo que se sugiere es seguir alineando los esfuerzos público-privados para que los proyectos tengan un marco de acción claro que garantice a los inversionistas que sus recursos tendrán un impacto positivo y también un retorno a la inversión, concluye la directora de la maestría en Finanzas Sostenibles y Cambio Climático, Judith Vergara.

En conclusión, la generación de energías limpias es para un país como Colombia una oportunidad, en lugar de una amenaza. Así debería entenderse la transición energética, pues somos un país con un alto potencial para la generación de energía eólica y solar. Tampoco hay amenaza en términos de empleo; por el contrario, se abren las puertas a nuevos trabajos especializados y, si a esto sumamos la mejora de la calidad de vida, lo que queda en el ambiente es una sensación de esperanza.

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En 2025 se realizaron las primeras pruebas en río de Serena , la embarcación solar diseñada por estudiantes e investigadores de EAFIT.
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Los jóvenes deben cocrear la educación del presente y la del futuro, ¿cómo lograrlo?

Enero 23, 2026

Este 24 de enero se celebra el Día Internacional de la Educación y la invitación de la Organización de las Naciones Unidas, a través de Unicef, es a celebrar el poder de la juventud en la educación del futuro.

A propósito de esta efeméride, expertos eafitenses, estudiantes y profesores profundizan sobre la importancia de convertir al estudiante en protagonista de su proceso y transformar las clases en laboratorios de cocreación.

Tradicionalmente, una de las funciones principales de las universidades, en todo el mundo, es formar profesionales con las habilidades necesarias para responder a las demandas que requiere la industria. Pero ¿qué ocurre cuando el conocimiento que reciben está orientado a profesiones que, debido a los cambios constantes del entorno, tienen una vigencia de cerca de dos años y medio?

El foco, entonces, no puede estar centrado en habilidades técnicas específicas, sino en formar personas capaces de discernir, trabajar en equipo, cuestionar y adaptarse a entornos cambiantes. Y ese proceso empieza desde la clase, cuando los estudiantes se convierten en protagonistas y cocreadores en estos espacios de aprendizaje.

Así lo considera José Alejandro Betancur Álvarez, director del centro Imaginar Futuros de EAFIT, quien señala que la educación del futuro se debe cocrear con quienes la habitan. Se trata de una reflexión coherente con la conmemoración de este 24 de enero, Día Internacional de la Educación, en la que la Organización de las Naciones Unidas invita a reconocer a los jóvenes como agentes en el diseño en la educación.

El eafitense señala que hay tres tendencias clave para construir, de manera colectiva, los escenarios educativos del mañana. La primera tiene que ver con la personalización del aprendizaje, apoyada en el uso de la inteligencia artificial como complemento de la educación formal. Una segunda le debe apuntar al cierre de brechas educativas, especialmente mediante el uso de nuevas tecnologías. Y, finalmente, el tercer eje plantea la necesidad de diseñar experiencias de aprendizaje que fortalezcan el vínculo humano y el sentido de comunidad.

Para Paola Podestá Correa, vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT, la idea de que los jóvenes sean cocreadores del aprendizaje tiene total sentido si se tiene en cuenta que, en la actualidad, se estima que poco más de la mitad de la población mundial tiene 30 años o menos. Son ellos, en palabras de la directiva, quienes se ven impactados por las decisiones actuales.

La Vicerrectora afirma que la fuerza de los jóvenes en la educación ha existido desde siempre, permitiendo que temas como la sostenibilidad, la crisis climática, la transformación de la democracia o las desigualdades sociales sean puestos en la agenda. Pero el rol de las universidades, ahora, debe estar enfocado en garantizar el acceso desde edades tempranas, y mediante acciones claras para permitir su participación en escenarios de toma decisiones.

“Para nosotros es fundamental la presencia de los jóvenes en los estamentos de representación estudiantil, pero también en todos los espacios de conversación disciplinar y en aquellos donde se discuten los grandes temas que hoy afectan a la humanidad”, explica.

El estudiante como protagonista y cocreador

Justamente, como representante del Comité de Pregrado de su carrera y coordinadora del semillero de investigación y Creación en Narrativas Periodísticas, Isabella Ruiz Alarcón, de sexto semestre de Comunicación Social de EAFIT, es un ejemplo de cómo poner al estudiante en el centro lo convierte en cocreador de la educación. 

Isabella destaca que, en ese camino, estos espacios de participación y liderazgo han sido fundamentales. Allí, la cocreación juega un papel clave pues le permite enriquecer el aprendizaje a partir de múltiples miradas, experimentando, equivocándose, reflexionando o resolviendo retos y problemas reales.

Para José Alejandro Betancur, la experiencia de Isabella es la evidencia de un cambio en la forma de concebir el aprendizaje hoy, pasando de rutas predefinidas a trayectorias flexibles, en las que cada estudiante puede tomar decisiones sobre su proceso formativo y construir su propio camino con otras experiencias.

En este enfoque, más que seguir un listado de contenidos predeterminados, el aprendizaje se orienta por preguntas, descubrimientos y retos que surgen en el aula, y que hacen de la experiencia educativa un ejercicio vivo, experiencial y situado. 

“Hoy, los estudiantes cuentan con múltiples fuentes de información y herramientas fuera del entorno académico que les permiten complementar, contrastar y ampliar contenidos. Esa experiencia externa se integra al espacio de clase y enriquece las conversaciones, que dejan de ser monólogos para convertirse en diálogos argumentados y colectivos”.

El reto de convertir las clases en laboratorios cocreadores

La cocreación también plantea un mayor nivel de exigencia para el docente, quien debe preparar la clase no solo desde los contenidos, sino desde la experiencia que se va a vivir. Eso es lo que hace Edwin Sepúlveda Cardona, del área de Marketing e Innovación de la Escuela de Administración, y quien ha convertido sus clases en un laboratorio cocreador. “Hoy la ecuación cambia: ya no somos solo profesores y estudiantes, sino aliados, socios, consultores y cocreadores”, explica. 

Por eso en sus clases asume este rol y acompaña a los estudiantes en la construcción de proyectos reales.  Este acompañamiento se concreta en experiencias como showfests, shark tanks, pasantías, laboratorios, procesos de investigación cualitativa con marcas reales, campañas sobre problemáticas actuales, licitaciones y concursos, en los que los estudiantes trabajan con retos reales del mercado. El aprendizaje se basa en desafíos, proyectos y servicios, conectados con los dolores reales de las organizaciones y las marcas.

“Pasamos de un ecosistema de excepción a uno de producción real. De esta manera realizamos campañas completas en un solo semestre bajo un modelo de células creativas que simulan el funcionamiento de una agencia. Cada equipo asume roles reales (dirección, arte, copy, planeación) y esto les permite fortalecer muchos otros aspectos más allá de los contenidos teóricos. Los mejores estudiantes avanzan luego a una agencia in house, donde trabajan con clientes reales. El impacto de este modelo se refleja no solo en la experiencia formativa, sino también en la generación de propiedad intelectual y activos intangibles.

Como este ejemplo, EAFIT ha desarrollado otras experiencias que preparan a los estudiantes para los desafíos del presente y del futuro, y que los convierten en protagonistas activos de su proceso formativo, tal como lo declara en su Modelo Educativo, que pone al estudiante en el centro.

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En la imagen, el laboratorio makers, uno de los espacios de aprendizaje de EAFIT donde se pone en práctica la cocreación entre profesores y estudiantes.
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En la imagen, el laboratorio Makers, uno de los espacios de aprendizaje de EAFIT donde se pone en práctica la cocreación entre profesores y estudiantes.
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¡El mundo en EAFIT! Este 2026-1 recibimos a 101 nuevos estudiantes de intercambio

Enero 14, 2026

65 estudiantes internacionales provenientes de Alemania, Francia, Dinamarca, Estados Unidos, México, Finlandia, Italia, Bolivia, Perú, Japón, entre otros, llegaron a EAFIT para cursar un semestre académico.

Además, llegaron 36 estudiantes colombianos, pertenecientes a 11 universidades de ciudades como Medellín, Cartagena, Barranquilla, Popayán, Cali y Santa Marta. Como parte del intercambio, 96 estudiantes eafitenses cursarán el semestre académico en diferentes universidades del mundo.

Podría decirse que la japonesa y la colombiana son especies de antípodas culturales pues no solo las separa un océano con sus millas, sino aspectos como la comida y el idioma. ¿Qué decir de las costumbres finlandesas en contraste con las bolivianas? ¿O la danesa con la estadounidense? Resulta que estas y otras nacionalidades confluyen en Medellín, al mismo tiempo, en el cuerpo de los 101 estudiantes provenientes de diferentes países y de algunas regiones de Colombia, que eligieron a EAFIT para realizar un semestre de intercambio académico. 

Uno de esos jóvenes es Ryo Kato, estudiante de la universidad de estudios extranjeros, en Tokio, Japón, quien quiso viajar hasta Latinoamérica para entender mejor una realidad que llega a veces como un eco lejano a su país. La motivación de Liliana Hinestroza Flórez, proveniente de la ciudad de Santa Marta, Colombia y estudiante de Negocios Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, es la posibilidad de realizar conexiones y poner a prueba el idioma inglés.

Ryo hace parte de los 65 estudiantes internacionales, mientras que Liliana integra el listado de 36 estudiantes colombianos que eligieron a EAFIT para realizar un semestre académico. Ambos jóvenes llegaron a la Universidad gracias al Programa de movilidad nacional e internacional, en el que estudiantes de pregrado y posgrado de diferentes universidades del mundo vienen para realizar estancias académicas, pasantías o investigaciones. 

Según lo explica Diana Nieto Ramírez, coordinadora de movilidad y convenios, “actualmente tenemos un repositorio de 310 convenios, 167 de los cuáles están orientados a movilidad estudiantil y opciones de doble titulación. Ahí es donde nace lo que hoy materializamos. Se trata de mantener ese relacionamiento vivo con las universidades extranjeras, lo que implica enviar correos, realizar webinars e ir a visitarlos”.

Y fue precisamente en ferias organizadas por sus universidades de origen como Ryo y Liliana se enteraron de la posibilidad de viajar a Medellín, específicamente a la Universidad EAFIT.  Aunque “podía elegir en universidades latinoamericanas ubicadas en México o Argentina, me interesa mucho más la cultura de países caribeños. Elegí Colombia porque en Japón mucha gente no sabe nada de Latinoamérica y es muy importante conocer las condiciones políticas de estos países que tienen muchos problemas que resolver por estos días”, explica Ryo. De acuerdo con sus intereses eligió cursar materias del pregrado de Comunicación Social como fotografía, diseño interactivo y periodismo. 

Mientras que Ryo asumirá el reto de ver materias en español, como parte del propósito de perfeccionar este idioma, Liliana espera mejorar sus habilidades en inglés, lengua en la que verá algunas de las asignaturas elegidas por ella para este semestre académico: legislación, gerencia, analítica de negocio, proyectos y selección de mercados internacionales, son algunos de los contenidos que complementarán el plan de estudios de esta samaria en EAFIT.

Con respecto a los estudiantes de movilidad nacional Cristina Robledo Ardila, jefa de internacionalización, explica que “realmente eso hace parte de esa diversidad cultural que muchas veces se piensa que es inherente a lo internacional, pero realmente Colombia nos ofrece una riqueza inmensa. Entonces los estudiantes de movilidad nacional entran a ser parte de ese grupo que ayuda a transformar la comunidad eafitense y a exponer las diferentes culturas y formas de pensar”. 

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¡El mundo en EAFIT! Este 2026-1 recibimos a 101 nuevos estudiantes de intercambio
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Los intercambios de estudiantes internacionales en EAFIT comenzaron en el año 1997.
Aprender fuera del aula


Es cierto que la llegada de estos estudiantes es posible gracias a las gestiones del equipo de internacionalización de EAFIT, quienes se ocupan de acompañarlos en temas administrativos y académicos. Pero si se trata de aspectos consuetudinarios hay otros personajes relevantes: se trata de los integrantes del grupo estudiantil Partner Campus quienes, de manera voluntaria, se convierten en padrinos y muchas veces en amigos de estos visitantes de otras latitudes. 

“Uno de los pilares dentro del grupo es la cooperación internacional y por eso tenemos un programa que se llama Buddy Program, donde organizamos varios eventos para acompañar a los estudiantes de intercambio dentro de la Universidad”, así lo expresa Luciana del Mar Ospina, presidenta de Partner Campus y estudiante de Ciencias Políticas.

Además de ganas y buena voluntad, estos estudiantes reciben asesoría y formación por parte del equipo de internacionalización, “es un programa súper bonito que trasciende la interacción social. Además de tener espacios de integración, los Buddies deben cumplir unos objetivos y una estructura de acompañamiento y quienes efectivamente lo cumplen reciben una insignia digital que acredita su papel como voluntarios de internacionalización”, precisa Cristina Robledo.

El hecho de que hoy veamos por el campus 101 estudiantes provenientes de otros países y ciudades, hablando en diferentes idiomas y acentos, es el resultado de una gestión permanente del equipo de internacionalización de EAFIT: “Es una relación recíproca con las universidades aliadas, es decir que estudiantes van y vienen entre instituciones de manera equilibrada”, complementa Diana Nieto. Durante el 2026-1, por ejemplo, 96 estudiantes eafitenses se desplazarán a países donde EAFIT tiene convenio con universidades, allí se nutrirán con su cultura, pero también llevarán un pedacito de la nuestra.

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