Constanza Botero Betancur
Doctora en Literatura, magíster en Educación y comunicadora en Lenguajes Audiovisuales. Profesora de la Universidad EAFIT. Su trayectoria se enfoca en literatura, humanidades digitales e investigación-creación.
Doctora en Literatura, magíster en Educación y comunicadora en Lenguajes Audiovisuales. Profesora de la Universidad EAFIT. Su trayectoria se enfoca en literatura, humanidades digitales e investigación-creación.
Susana Escobar Vélez es doctora en Derecho de la Universidad de León; y abogada y especialista en Derecho Penal de la Universidad EAFIT.
Es investigadora del grupo Justicia y Conflicto y editora de la revista Nuevo Foro Penal. Sus áreas de interés son derecho penal, autoría y participación, delincuencia empresarial, responsabilidad penal por productos defectuosos, responsabilidad penal juvenil, antecedentes penales y reinserción social, y situación penitenciaria y carcelaria.
De su trayectoria se destaca su desempeño como jefa del pregrado en Derecho y de la especialización y la maestría en Derecho Penal; el premio Excelencia Docente de la Escuela de Derecho en 2021; y su reciente paso por la Corte Constitucional colombiana como magistrada auxiliar.
Susana reemplaza en el cargo al profesor Antonio Barboza, quien estará disfrutando de un período sabático.
Ángela María es magíster en Ingeniería Administrativa, especialista en Estadística y economista de la Universidad Nacional de Colombia. En la actualidad es estudiante del doctorado en Ingeniería-Industria y Organizaciones, en esta misma institución.
Cuenta con más de 20 años de trayectoria en el ámbito académico y el sector corporativo. De este se destaca su paso por Avon Colombia, como analista CRM (2008-2010) y gerente zonal (2005-2008); y su recorrido como profesora e investigadora de las universidades de Medellín y EAFIT en las áreas de finanzas corporativas.
También ha liderado procesos de acreditación de alta calidad ante el Ministerio de Educación Nacional, ha sido par académico, y ha participado en comités de inversión institucional.
Ángela María reemplaza en el cargo a Eduart Villanueva Herrera, quien continuará con sus labores docentes e investigativas.
Juan Carlos Monroy Osorio es doctor en Competitividad Empresarial, Territorial, Innovación y Sostenibilidad de la Universidad de Deusto (España); magíster en Ingeniería de EAFIT; y comunicador social de la Universidad de Antioquia.
Con una trayectoria orientada al estudio de la innovación y la transformación digital, la experiencia de usuario y estrategia de servicios. Su producción investigativa incluye publicaciones sobre servicios digitales, inteligencia artificial, innovación tecnológica verde, desempeño organizacional y modelos de negocio centrados en el usuario.
Actualmente articula su labor docente e investigativa alrededor de la gestión del conocimiento, la estrategia digital y la creación de valor sostenible en las organizaciones.
Juan Carlos reemplaza en el cargo a Catalina Álvarez Mesa, quien continuará con sus labores docentes e investigativas.
Laura María Olarte es doctora en Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad para la Cooperación Internacional de México; y magíster y especialista en Gerencia de Proyectos, e ingeniera de producción de EAFIT.
Desde 2011 comenzó su recorrido como profesora de cátedra de EAFIT en los temas de gestión de proyectos con enfoques predictivos, híbridos y ágiles, estrategia con enfoque ágil, liderazgo ágil y logística inversa y sistemas de producción, entre otros. Así mismo, ha sido asesora de proyectos de grado en maestrías; líder de la creación de la especialización en agilismo empresarial, e integrante de los comités de creación de las maestrías en Agronegocios y Arquitectura Empresarial.
También se ha desempeñado como consultora en temas de gerencia de proyectos, estrategia, agilidad organizacional, liderazgo, mejoramiento continuo, transformación organizacional y herramientas de gestión de proyectos para empresas como Bancolombia, Explora, Cámara de Comercio de Cartagena y Grupo Bios, entre otros. Fue gerente de proyectos agroindustriales en Asesorías Botero Peláez S.A. (2008–2020); y gerente general de Flower Power S.A. (2005–2010).
Laura reemplaza en el cargo a Elkin Gómez Salazar, quien asumió el cargo de jefe de la especialización en Agilismo Empresarial.
Elkin Gómez es doctor en Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad para la Cooperación Internacional (México); magíster en Gerencia de Proyectos de EAFIT y en Administración de la Universidad de Medellín; y especialista en Evaluación Socioeconómica de Proyectos y economista de la Universidad de Antioquia. Hace más de 22 años comenzó su recorrido en EAFIT como profesor de cátedra y, desde hace 17, se encuentra vinculado como profesor de tiempo completo.
Se ha desempeñado como consultor empresarial en las áreas de proyectos, finanzas corporativas y análisis de riesgos. También es profesor investigador de la Universidad y jefe de la maestría en Agronegocios y del Centro de Agronegocios.
Constanza Botero Betancur es doctora en Literatura y magíster en Educación de la Universidad de los Andes; y comunicadora en Lenguajes Audiovisuales de la Universidad de Medellín. Es profesora del área de Creación de la Escuela de Artes y Humanidades e investigadora del grupo Investigación, Comunicación y Estudios Culturales, donde coordina el semillero de Universos Narrativos.
Su trabajo se centra en la creación de productos y experiencias culturales, el estudio de la materialidad del libro, la mediación de la lectura y las relaciones creativas entre los formatos análogo y digital. Ha desarrollado proyectos de humanidades digitales e intermediales que activan archivos mediante narrativas híbridas, además de talleres de creación de animación, promoción de la lectura y creación de exlibris.
En 2026 recibió el premio Excelencia Docente de la Escuela de Artes y Humanidades, como profesora de cátedra.
Constanza reemplaza en este cargo a Danielle Navarro Bohorquez, a quien agradecemos por su tiempo de liderazgo de este programa.
Milena Margarita Villamizar Reyes es doctora en psicología de la Universidad de Baja California (México); especialista en Recursos Humanos de la Universidad Jorge Tadeo Lozano; y magíster en Psicología y psicóloga de la Universidad Católica de Colombia.
Es investigadora del grupo Estudios en Psicología y Cambio Social, y coordinadora del semillero de investigación en Psicología Organizacional. Sus áreas de interés son los diagnósticos e intervenciones en clima y cultura organizacional, la construcción y validación de pruebas, la intervención en riesgo psicosocial y los temas de liderazgo, motivación, satisfacción y gestión del conocimiento.
De su trayectoria en EAFIT se destaca su desempeño como jefa del pregrado en Psicología, y directora del área de Cultura de la Escuela de Artes y Humanidades. También ha sido directora del pregrado en Psicología de la Universidad San Buenaventura de Medellín, y directora de gestión humana en empresas en los sectores de comunicaciones, manufactura y exportaciones e importaciones.
Milena reemplaza en el cargo a Juan Daniel Mazo, a quien agradecemos por su tiempo de liderazgo de este programa.
Horacio Manrique Tisnés es doctor en Psicología de la Universidad del Norte; y magíster en Filosofía y psicólogo de la Universidad de Antioquia.
Es coordinador del grupo de investigación interinstitucional El Método Analítico y sus aplicaciones en las ciencias sociales y humanas; y del semillero de investigación Método Analítico y Toma de Decisiones. Sus principales áreas de interés son la psicología educativa, la toma de decisiones, la interacción profesor–estudiante y las representaciones sociales de la inteligencia artificial.
En su trayectoria académica se ha desempeñado como profesor en diferentes programas de pregrado y posgrado de la universidad y se destacan el Premio a la Excelencia Docente del pregrado en Psicología, otorgado en 2020; y el reconocimiento por Destacada Trayectoria Formadora, concedido por los representantes estudiantiles del pregrado en Psicología en 2026.
Horacio reemplaza en el cargo a Yonathan Escobar quien continuará como jefe de la maestría en Lectura y Escritura.
Germán Darío Vélez López es doctor en Filosofía Contemporánea de la Universidad París I; magíster en Psicoanálisis de la Universidad de Antioquia; y licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana. Sus preguntas de investigación giran en torno a la experiencia del tiempo, la memoria, el olvido, lo sensible y el deseo, con un enfoque interdisciplinar que involucra campos como la fenomenología, la estética del discurso literario, el psicoanálisis y la teoría crítica.
En su trayectoria se destaca su desempeño como director del grupo de investigación en Filosofía, Hermenéutica y Narrativas de la Escuela de Artes y Humanidades; la coordinación de las maestrías en Estudios Humanísticos y en Hermenéutica Literaria de esta misma unidad; y su producción investigativa reflejada en libros como Heidegger: génesis de una vida filosófica (2014), Vida y literatura: la analítica existencial como hermenéutica literaria (2019), y Donde se adhiere el tiempo. Lecturas fenomenológicas de la memoria, la felicidad y el tiempo, en la obra de Marcel Proust (2026).
Constanza reemplaza en este cargo a Danielle Navarro Bohorquez, a quien agradecemos por su tiempo de liderazgo de este programa.
Yonathan Alexander Escobar es magíster en Lingüística de la Universidad Autónoma de Querétaro, y magíster en Hermenéutica Literaria y comunicador social con énfasis en Comunicación Política de la Universidad EAFIT. En la actualidad es estudiante del doctorado en Ciencias Políticas y Sociales con énfasis en Estudios de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De su trayectoria se destaca su desempeño como jefe de la maestría en Lectura y Escritura durante dos años, así como sus roles como coordinador del Núcleo de Formación Humanística y Científica y del Laboratorio CELEE; y como asesor académico del Programa Nivelatorio con Aportes de Empleados.
Constanza reemplaza en este cargo a Danielle Navarro Bohorquez, a quien agradecemos por su tiempo de liderazgo de este programa.
Andrés Miguel es doctor en Humanidades; magíster y especialista en Hermenéutica Literaria de EAFIT; y psicólogo de la Universidad de San Buenaventura. Cuenta, además, con estudios internacionales en Diagnóstico e Indicación en Psicoterapia, y en Diagnóstico Psicodinámico Operacionalizado de las universidades Pontificia Universidad Católica de Chile, y del Heidelberg Center de la Universidad de Heidelberg, en Alemania.
Es integrante del grupo de investigación en Estudios en Psicología; coordinador del semillero de Psicología Alemana; y sus intereses se centran en temas como la hermenéutica, la psicología, la literatura, y el diagnóstico psicodinámico operacionalizado. También se destaca, en su recorrido, la creación de un modelo interpretativo que articula la psicología relacional con metodologías de análisis narrativo, que es aplicable en el campo clínico y en la evaluación de personal.
Andrés Miguel reemplaza en el cargo a Juan Pablo Pino Posada quien continuará como jefe del doctorado en Artes y Humanidades.
Atentamente,
Esteban Hoyos Ceballos
Decano de la Escuela de Derecho
María Andrea De Villa Correa
Decana de la Escuela de Administración
Verónica Uribe Hanabergh
Decana de la Escuela de Artes y Humanidades
Medellín, 28 de julio de 2026
Comunicado n°31
Magíster en Liderazgo Educativo, especialista en Educación Ambiental y licenciada en Lenguas Modernas. Profesora de la Universidad EAFIT y líder del Programa E. Su trayectoria se enfoca en enseñanza de lenguas, innovación curricular, liderazgo educativo y formación por competencias.
La Conferencia Internacional AREUEA 2026 comenzó en EAFIT con un panel en el que investigadores, representantes de organismos multilaterales y expertos en política pública coincidieron en que los desafíos de la vivienda en América Latina requieren soluciones que integren urbanismo, movilidad, gobernanza y desarrollo social.
Durante la conversación, los panelistas señalaron que el futuro de la vivienda en la región pasa por fortalecer el mejoramiento de barrios y viviendas existentes, ampliar el acceso a servicios y transporte, y preparar a las ciudades para retos como el cambio climático, la informalidad y el crecimiento urbano.
Construir más viviendas ya no es suficiente. El principal desafío para América Latina consiste en desarrollar ciudades que integren vivienda, transporte, infraestructura, empleo, espacio público y oportunidades para sus habitantes. Ese fue uno de los principales consensos del panel inaugural de la Conferencia Anual Internacional de la American Real Estate and Urban Economics Association (AREUEA) 2026, que comenzó este jueves en EAFIT y que, por primera vez en su historia, se realiza en América Latina.
Durante la conversación, investigadores de universidades, representantes de organismos multilaterales y expertos en política pública coincidieron en que los problemas de vivienda en la región no pueden analizarse desde los mismos enfoques utilizados en Europa o Estados Unidos. A las dificultades relacionadas con el acceso al suelo y el financiamiento se suman fenómenos como la informalidad, la desigualdad, la rápida urbanización y las limitaciones institucionales que caracterizan a buena parte de las ciudades latinoamericanas.
Para Guillermo Alves, investigador de CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, el reto no consiste únicamente en aumentar la oferta de vivienda, sino en transformar las ciudades. "Los asentamientos informales no se van a ir. Necesitamos mejorar esas áreas, mejorar la vida de esas personas con intervenciones integrales que las conecten al transporte público y a las oportunidades de la ciudad", afirmó.
Una visión similar compartió Juliana Gómez Aristizábal, coordinadora de proyectos en Urbam EAFIT, quien señaló que las políticas de vivienda deben responder a las particularidades de la región y no replicar modelos concebidos para otros contextos. "No es solo el diseño físico; también es el barrio, el contexto urbano, la capacidad institucional, el compromiso de la comunidad y la integración de la vivienda con los servicios y las oportunidades de la ciudad", expresó, al destacar que los mercados informales también hacen parte de la realidad urbana latinoamericana y deben ser comprendidos para diseñar soluciones efectivas.
El segundo momento del panel estuvo dedicado a identificar cuáles son las principales restricciones que enfrentan los mercados de vivienda en América Latina. La respuesta fue unánime: no existe una sola explicación. La calidad de las viviendas, el acceso al crédito, la localización, la disponibilidad de suelo, la gobernanza y la capacidad institucional conforman un sistema de factores que se refuerzan mutuamente y que exigen intervenciones integrales.
En ese contexto, Rodrigo Quintero, director del programa Hogares Saludables de Cementos Argos, destacó el potencial del mejoramiento de viviendas como una estrategia para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de las familias. A partir de la experiencia de esta iniciativa, explicó que intervenir las viviendas existentes genera transformaciones que van mucho más allá de la infraestructura. "El mejoramiento de vivienda no debe verse solo como una obra civil. Nuestra metodología permite que las familias pavimenten el camino para salir de la pobreza absoluta", afirmó.
Por su parte, Albert Saiz, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), insistió en que la diversidad de realidades urbanas impide pensar en soluciones universales. "No es un solo asunto. En todos los países se necesitan miles de soluciones", afirmó. Además, señaló que comprender la informalidad y los procesos de crecimiento urbano es tan importante como ampliar la oferta formal de vivienda.
La conversación también miró hacia el futuro. Entre los desafíos que marcarán la próxima década, los panelistas destacaron la adaptación al cambio climático, la transición demográfica, el envejecimiento poblacional, la presión sobre los mercados de alquiler y la necesidad de integrar la naturaleza en el desarrollo urbano. Todo ello, coincidieron, obligará a replantear la manera en que se planifican las ciudades de la región.
De esta forma, el panel dejó un mensaje compartido: garantizar el acceso a la vivienda implica pensar en barrios conectados con el transporte, el empleo, los servicios, el espacio público y las redes comunitarias. En otras palabras, la vivienda debe entenderse como parte de un ecosistema urbano que determina las oportunidades y la calidad de vida de las personas.
La Conferencia Internacional AREUEA 2026 continuará hasta el 25 de julio con la presentación de cerca de 100 investigaciones y espacios de diálogo entre académicos, expertos del sector inmobiliario y responsables de política pública de diferentes países. Con EAFIT como anfitriona, Medellín se convierte durante estos días en un escenario para discutir el futuro de las ciudades y los mercados de vivienda desde una perspectiva global y, al mismo tiempo, conectada con los desafíos de América Latina.
Descripción del curso
CELTA (Certificate in Teaching English to Speakers of Other Languages) es la certificación inicial en enseñanza del inglés otorgada por Cambridge English y una de las credenciales más reconocidas y valoradas a nivel mundial para quienes desean convertirse en docentes de inglés.
En solo cuatro semanas intensivas, pasarás de la teoría a la práctica, enseñando a estudiantes en clases reales. Durante todo el proceso contarás con el acompañamiento de un tutor certificado por Cambridge, quien observará tu desempeño, te brindará retroalimentación y guiará tu desarrollo profesional en cada etapa.
Metodología de enseñanza
Enfoque moderno y basado en la evidencia para la enseñanza de adultos.
Planificación de clases
Diseña clases con objetivos, etapas y materiales claros.
Práctica docente real
Seis horas de evaluación con estudiantes de idiomas reales.
Certificación de Cambridge
Una titulación reconocida en más de 100 países.
Comentarios de los tutores
Comentarios personales y prácticos después de cada sesión.
Aceptado por escuelas de idiomas e instituciones de todo el mundo.
Accede a puestos de trabajo que exigen el certificado CELTA como requisito de contratación
Enseña desde la primera semana y aplica la teoría en clases reales.
Aprobados por Cambridge con experiencia internacional.
Inscripción
Sitio web para la inscripción al curso:
Inversión
USD 1,810
Incluye la inscripción en Cambridge, todos los materiales del curso, la supervisión de un tutor y el certificado.
Dirigido a
Personas con o sin experiencia previa, CELTA te prepara para enseñar inglés con confianza, desarrollar habilidades prácticas y obtener una certificación reconocida internacionalmente.
Antes de dar el siguiente paso profesional.
Al iniciar su desarrollo profesional.
Para fortalecer su práctica y proyección profesional.
Interesados en iniciar una carrera en la enseñanza del inglés.
Un nivel mínimo de C1 según la escala del MCER. Debes ser capaz de impartir clases a distintos niveles con confianza; evaluaremos tu dominio del idioma durante la tarea previa al curso y la entrevista.
El formato intensivo tiene una duración de cuatro semanas a tiempo completo. También hay disponible un formato a tiempo parcial, distribuido a lo largo de varios meses, para quienes trabajan o estudian.
El curso puede tomarse de forma presencial, en las instalaciones de International House en Bogotá o como un formato completamente en línea. Ambos cuentan con la aprobación de Cambridge y otorgan el mismo certificado.
Sí. El certificado CELTA lo otorga Cambridge English y es reconocido por empleadores en más de 100 países. El certificado no tiene fecha de vencimiento.
La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años reafirma a EAFIT como una universidad con procesos sólidos de aseguramiento de la calidad, capacidad de adaptación y transformación, e impacto significativo en la formación, la investigación y la sociedad.
En esta entrevista, la rectora Claudia Restrepo Montoya explica el significado de este reconocimiento para la Institución, su aporte al cumplimiento del Itinerario 2035 y los desafíos que plantea para seguir construyendo una universidad innovadora, pertinente y comprometida con el futuro.
La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años, la máxima vigencia que otorga el Ministerio de Educación Nacional en Colombia, ratifica a EAFIT como una institución con un proyecto educativo sólido, una cultura de mejoramiento continuo y la capacidad de responder a los desafíos de una sociedad en constante transformación. Con esta decisión, respaldada por el concepto favorable del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), la Universidad se convierte en la novena institución de educación superior del país y la primera privada de Antioquia en alcanzar esta distinción por una década.
La decisión del CNA fue el resultado de un proceso de evaluación integral de la Universidad. En él se destacaron fortalezas como la transformación del modelo educativo, la cultura de aseguramiento de la calidad, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento y la estrecha conexión con el sector público, el sector productivo, los emprendimientos y la sociedad. En esta entrevista, Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, explica qué representa este logro para la Universidad y para el sector educativo de la región, cómo se alcanzó y cuáles son los retos que plantea para el futuro.
Cuando se trata de educación, cualquier persona busca una institución que le genere garantías, y eso es lo que yo llamo calidad. La calidad tiene que ver con la esencia de una institución. Lo que la gente espera de la educación es que tenga unos estándares que le permitan mejorar sus capacidades para la vida y para el trabajo. Siempre, de una u otra manera, las personas están midiendo la calidad. De hecho, cada vez que alguien toma una decisión sobre educación valora cuál es la mejor institución, cuál ofrece mayores garantías de empleabilidad, cómo les va a sus graduados y qué tan exitosos son después de terminar sus estudios. Al final, eso es lo que la gente entiende por calidad: todos aquellos indicadores que le permiten medir si el lugar donde va a estudiar es suficientemente riguroso y cumple altos estándares.
Una acreditación de calidad institucional está midiendo a la institución completa, no solamente un aspecto específico. Muchos de los indicadores que utilizamos son mediciones de resultados. Por ejemplo, los estándares internacionales evalúan el impacto y los resultados, lo cual es necesario e importante. Pero la acreditación institucional no solo valora esos resultados, evalúa distintos capítulos: los que tienen que ver con los estudiantes, los profesores, los graduados, el impacto general, los procesos académicos, el bienestar y la sostenibilidad financiera. No se trata únicamente de evaluar el desempeño en una variable específica. Es una valoración integral, una mirada de 360 grados que permite verificar si la institución responde de manera consistente a los diferentes aspectos que la sociedad espera de una universidad de alta calidad: cómo diseña y actualiza sus programas, cómo desarrolla su modelo educativo, cómo genera y transfiere conocimiento a través de la investigación y la innovación, y cómo contribuye al desarrollo de las personas y de la sociedad.
El proceso de evaluación del CNA es valioso porque la acreditación institucional es, ante todo, un proceso entre pares. Es decir, son profesores, investigadores y académicos del mismo ecosistema de educación superior. Eso, lejos de hacerlo más fácil, lo hace más exigente. Son personas expertas en procesos universitarios, calificadas para valorar y evaluar el funcionamiento de una universidad. A la visita de los pares se llega después de un proceso de autoevaluación que realiza la Universidad. Es decir, el proceso de acreditación tiene tres momentos: primero, una autoevaluación; después, la visita de los pares, quienes verifican que ese análisis corresponda con la realidad institucional y, finalmente, el CNA valora sus recomendaciones y define si otorga o no la acreditación y la vigencia.
Existen tres posibles vigencias: seis, ocho y 10 años. Esa duración está asociada, principalmente, al nivel de madurez de los procesos de calidad de cada institución. Nosotros tenemos una tradición importante en acreditación. La primera acreditación fue por seis años, cuando iniciamos este camino. De hecho, EAFIT fue una de las primeras universidades del país en decidir someterse a un proceso de acreditación institucional. Después obtuvimos la acreditación por ocho años, lo que demostraba que la Universidad venía consolidando su propuesta y fortaleciendo sus procesos de calidad. Recibir ahora una acreditación por 10 años es el reconocimiento a esa historia y a la madurez institucional en todas las dinámicas.
También demuestra que esta Universidad se ha comprometido con generar impacto en la sociedad. Uno de los aspectos que más destacaron los pares no fue únicamente nuestro proceso de formación o nuestras capacidades en ciencia, tecnología e innovación, sino, especialmente, nuestra conexión con el entorno, con las organizaciones, el desempeño de nuestros graduados y el reconocimiento que la sociedad hace del impacto de la Universidad.
Hubo unos resultados que confirmaron lo que hemos venido haciendo. Uno de ellos está muy centrado en nuestro ADN: que nos reconozcan como una universidad altamente conectada con el entorno y con las organizaciones. Ese fue uno de los aspectos que más destacó el reporte del CNA y, para nosotros, fue confirmar lo que sentimos que hace parte de nuestra identidad. También hubo un reconocimiento a la madurez de nuestros procesos de ciencia, tecnología e innovación y de formación. Es decir, a las funciones sustantivas de la Universidad y a la manera como se vienen desarrollando.
Ahora, hubo dos aspectos que me alegró mucho que fueran reconocidos. El primero fue nuestro modelo de medición de impacto. Nosotros hemos venido trabajando para pasar de medir solamente resultados a medir el impacto. Ya no se trata únicamente de cuántos estudiantes se gradúan, sino de cómo cambia la vida de esos estudiantes, cómo aporta la Universidad a la región, cómo contribuye al PIB o a la generación de valor. En las acreditaciones anteriores se medían más los resultados; en esta ocasión el énfasis estuvo mucho más en el impacto.
El otro hallazgo que para mí fue significativo fue el reconocimiento al liderazgo colectivo dentro de la Universidad. Fue un gran logro que los consejeros sintieran que aquí existe un modelo de liderazgo compartido, donde todos están aportando al logro de la organización. Hicieron un reconocimiento muy importante a esa manera de liderar. También mencionaron de manera muy especial la capacidad de innovación de la Universidad. Reconocieron no solo la innovación en lo que hacemos, sino también en la forma como hacemos las cosas.
Creo que esa pregunta es muy importante porque una acreditación institucional por 10 años es, ante todo, un voto de confianza en la manera como la Universidad se gestiona y lidera sus transformaciones. No se está acreditando una forma específica de hacer las cosas ni programas académicos. Lo que se acredita es el "cómo": la capacidad de la Universidad para transformarse cuando cambian las condiciones y responder a nuevos retos.
Hoy no es lo mismo gestionar una universidad que hace 10 o 20 años. Los desafíos son distintos y la acreditación reconoce precisamente esa capacidad de adaptación. Es una confianza en que el sistema de trabajo de EAFIT puede garantizar el cumplimiento de sus objetivos, incluso cuando estos evolucionen por las necesidades del mercado, la transformación laboral, la digitalización o las nuevas dinámicas sociales.
Otro aspecto fundamental es la cultura de evaluación permanente. En EAFIT contamos con acreditaciones internacionales y cada dos o tres años participamos en procesos de evaluación, ya sea con AACSB, AMBA u otros sistemas. La autoevaluación, la medición y la revisión continua hacen parte de nuestra cultura institucional.
Por eso, una de las razones por las que se otorgó esta vigencia es que los pares encontraron una universidad con procesos sólidos de seguimiento, indicadores, evaluación y mejoramiento continuo, respaldados también por una trayectoria rigurosa en sus informes de gestión bajo el modelo GRI (Global Reporting Initiative).
Así que una acreditación por 10 años no significa que durante una década no vaya a pasar nada. Significa, justamente, que la sociedad puede confiar en una institución que se evalúa, aprende, se transforma y se fortalece de manera permanente.
Para nosotros, el proceso de acreditación fue muy enriquecedor para pensar el futuro de la Universidad, porque coincidió con la construcción del Plan de Desarrollo Institucional, el Itinerario 2035. Muchos de los insumos que alimentaron ese ejercicio surgieron de la autoevaluación presentada a los pares y, durante la visita, mostramos cómo varias de las transformaciones propuestas ya estaban reflejadas en esa visión de futuro.
En gran medida, lo que estamos proyectando hacia adelante proviene de los aprendizajes de esa autoevaluación, que posteriormente fueron ratificados durante la visita. De ahí surgieron elementos como la comprensión del lifelong learning, el impulso a una mentalidad digital y una mayor conciencia sobre la evolución del modelo y del sistema de la Universidad.
Eso también implica un reto: comunicarle mejor a la sociedad esa transformación y todo lo que hoy hace EAFIT. Para nosotros, la autoevaluación no es un ejercicio aislado, sino parte del trabajo cotidiano. Más que un requisito, es una forma de leer el entorno y actuar en consecuencia. Por eso, incorporar las recomendaciones del CNA no ha significado un cambio de rumbo, sino la continuidad de un proceso que la propia Universidad ya venía construyendo y que fue validado durante la visita de pares.
Una de las cosas que más me alegró encontrar en el informe fue que la acreditación respaldara algo que hace parte del ADN de la Universidad: nuestra conexión con las organizaciones. Creo que uno de los aspectos que más llamó la atención de los pares fue ver que esa relación es natural y cotidiana. No se limita a las prácticas estudiantiles o a la educación continua. EAFIT es un ecosistema al que llegan empresas y emprendimientos, con una sólida capacidad de transferir ciencia, tecnología e innovación a organizaciones empresariales, públicas y sociales. Un ejemplo es On.going y la presencia de más de 16 emprendimientos de alto impacto dentro de la Universidad.
EAFIT nació para formar el talento que impulsaría el desarrollo del territorio y, desde sus orígenes, ha trabajado de la mano de las organizaciones. Hoy ese ecosistema es más diverso, con mayor cercanía al sector público, social y al emprendimiento, pero mantiene el mismo propósito: aportar a la solución de los grandes desafíos de la sociedad.
Ese impacto se refleja en el talento que formamos, los proyectos que desarrollamos con las organizaciones, la transferencia de conocimiento y la retroalimentación que recibimos para actualizar nuestros programas. Trabajamos de manera permanente con organizaciones como la ANDI, Proantioquia y otros gremios para entender las necesidades del entorno. Eso fue evidente para los pares. Encontraron altos niveles de empleabilidad de nuestros graduados, el reconocimiento de los empleadores, la confianza de las empresas para instalarse dentro de la Universidad y un modelo de prácticas que hoy va mucho más allá de una experiencia semestral.
Para una región es muy importante el nivel de madurez de su ecosistema de educación superior, porque ese ecosistema es el que forma el talento que necesita el territorio. Si pensamos en Medellín como distrito de ciencia, tecnología e innovación, esa propuesta sobre la mesa es un impulsor de talento. En ese contexto, las universidades son un ecosistema relevante. En nuestra región, por ejemplo, las universidades que hacen parte del G8 cuentan con procesos de acreditación institucional de alta calidad. Eso significa que todas están comprometidas, de manera sistemática, con el camino de la calidad. Que hoy la región tenga dos universidades con la máxima vigencia de acreditación, la Universidad de Antioquia y EAFIT, es muy relevante porque eso fortalece la ciencia, la tecnología y la innovación, eleva los niveles de calidad y genera un reto permanente.
Ahora que estamos hablando de los distritos especiales dentro de CTI, por ejemplo, la Universidad de Antioquia está en la zona norte, donde está Ruta N, que es uno de los distritos especiales con FutuMed, y nosotros en la zona sur estamos tratando de fortalecer un distrito especial desde esa misma perspectiva en talento, porque las universidades terminan liderando la generación de conocimiento, los emprendimientos de alto valor y la proyección de los emprendedores.
Creo que los sistemas de calidad maduran con el tiempo y, a medida que esa madurez se consolida, también favorecen el intercambio de conocimiento. En EAFIT somos abiertos a compartir nuestras experiencias, pero también a recibir pares, acompañar a otras instituciones, trabajar en alianza y construir en red.
El trabajo con el G8 y con 4U refleja esa forma de colaboración. Sin embargo, más que hablar de transferencia, prefiero hablar de intercambio. Tenemos experiencias para compartir, pero siempre mantenemos una mentalidad de aprendiz. Nunca llegamos con la idea de enseñar, sino de aprender también de otras personas e instituciones.
Diría que una de las mayores fortalezas de esta Universidad es precisamente esa: conservar una mentalidad de aprendiz, cuestionarnos permanentemente y buscar siempre cómo hacer mejor las cosas.
La Universidad recibió este aval del Ministerio de Educación Nacional por 10 años, la máxima vigencia otorgada en Colombia. Con este reconocimiento, se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país con este período de acreditación y en la primera universidad privada de Antioquia en alcanzarlo.
El Consejo Nacional de Acreditación destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la investigación, la innovación, la sostenibilidad institucional, la internacionalización y el aprendizaje experiencial. La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021.
La excelencia es un camino que se construye con visión y rigor. Ese recorrido fue reconocido por el Ministerio de Educación Nacional al renovar la Acreditación Institucional de Alta Calidad de EAFIT por 10 años, la máxima vigencia que se otorga en Colombia. Con esta decisión, la Universidad se convierte en una de las nueve instituciones de educación superior del país que cuentan con este nivel de acreditación y en la primera universidad privada de Antioquia en alcanzar esta distinción.
"Después de una gran tradición en acreditación institucional, hemos recibido la máxima vigencia: 10 años. Solo nueve universidades en Colombia cuentan con este reconocimiento, que representa sistemas de calidad maduros, posibilidades de excelencia y generación de valor para la sociedad y para la educación colombiana. Este es un logro colectivo que honra nuestra historia, pero también un compromiso con la excelencia y con la conexión con el entorno", afirma Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT.
La renovación, oficializada mediante la Resolución 016360 del 23 de junio de 2026, es el resultado de un proceso de autoevaluación iniciado en 2021, que incluyó la elaboración de un informe institucional, la visita de pares académicos designados por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y la valoración de las fortalezas y las oportunidades de mejora de la Universidad. Más que un reconocimiento, la acreditación ratifica la confianza del sistema de aseguramiento de la calidad en un proyecto educativo sólido y con capacidad para responder a los desafíos del presente y del futuro.
En su concepto, el CNA destacó fortalezas como la transformación del modelo educativo, la pertinencia y la flexibilidad de la oferta académica, el aprendizaje experiencial, la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento, la sostenibilidad institucional y las estrategias de bienestar e internacionalización. También valoró la capacidad de EAFIT para generar soluciones de impacto y fortalecer sus vínculos con el sector público, el sector productivo y la sociedad.
Para Paola Podestá Correa, vicerrectora de Aprendizaje de EAFIT, este logro es un mensaje de confianza para la comunidad educativa. "Cuando una universidad es acreditada, le está diciendo a la sociedad que es una institución de alta calidad. Esa calidad se refleja en su gobierno, en sus procesos misionales, en su conexión con el entorno, en el aprendizaje, la ciencia, la tecnología y la innovación, en su sostenibilidad financiera y en la manera como la tecnología está al servicio de la educación, entre muchos otros aspectos", señala.
La directiva agrega que este reconocimiento es el resultado de una trayectoria construida durante más de dos décadas de autoevaluación y mejoramiento continuo. En ese tiempo, EAFIT ha obtenido cuatro acreditaciones institucionales: la primera por seis años, las dos siguientes por ocho y la actual renovación por 10 años, la máxima vigencia otorgada.
Nicolás Carmona Ochoa, jefe de Calidad Académica de EAFIT, explica que este reconocimiento trasciende los resultados de un programa o proyecto específico. "Recibir la acreditación por 10 años expresa la confianza pública en la solidez de EAFIT y en su capacidad para sostener su calidad y proyectarla hacia el futuro. No significa que seamos una institución perfecta ni que podamos detenernos durante una década; significa que contamos con capacidades maduras para reconocer nuestros retos, aprender y seguir transformándonos", expresa.
Uno de los aspectos que tuvo un papel determinante durante la evaluación fue el fortalecimiento del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación y la manera como la Universidad demuestra el impacto de su conocimiento en la sociedad. Ricardo Mejía Gutiérrez, director del centro Energy Valley de EAFIT y quien lideró la mesa de trabajo del componente de investigación en el proceso de acreditación, señala que la apuesta fue mostrar no solo los resultados académicos, sino las transformaciones que estos generan.
"Nos fuimos al outcome, es decir, a preguntarnos qué logramos con la investigación y cuál es el impacto en la vida de las personas. Citamos proyectos en los que transformamos esas vidas, como SIATA, el Metro y otras iniciativas que muestran cómo la ciencia, la tecnología y la innovación se convierten en un vehículo para cambiar realidades", afirma el directivo.
La renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por 10 años es, al mismo tiempo, un reconocimiento a los más de 65 años de historia de EAFIT y una invitación a seguir construyendo un proyecto educativo que aprende, innova y evoluciona de manera permanente. Este logro colectivo reafirma el compromiso de estudiantes, profesores, colaboradores, graduados y aliados con una universidad que entiende la excelencia no como un punto de llegada, sino como un camino para seguir generando conocimiento relevante y conexiones transformadoras.
Con las Inmersiones de talento puedes empezar a ganar experiencia real en tu área de estudio con una baja dedicación horaria. Es la oportunidad perfecta para dar tus primeros pasos profesionales, resolver retos en organizaciones, sumar proyectos a tu hoja de vida y empezar a construir tu red de contactos.
Trabajas pocas horas a la semana para que puedas balancear tus clases y tu experiencia profesional
Enfrentas desafíos reales y aplicas lo que aprendes en las aulas.
Todo se formaliza mediante un acuerdo entre la empresa, la Universidad y tú.
Cuentas con acompañamiento constante, cobertura de ARL y un auxilio de sostenimiento mensual (según la modalidad).
“Hoy celebramos que somos un testimonio de calidad y coherencia que nos permite ingresar, por primera vez, en el grupo de nueve universidades del país que cuentan con este aval por 10 años, la máxima vigencia conferida por el Ministerio de Educación Nacional. Tener la Acreditación por una década es una muestra de confianza pública y evidencia que EAFIT tiene una mentalidad de aprendiz, que siempre estamos dispuestos a crecer, a mejorar y a hacer las cosas mejor”, expresó la rectora Claudia Restrepo, sobre la reciente Acreditación de la U.
Un logro en el que también fue decisiva la participación de los graduados. De hecho, el concepto del Consejo Nacional de Acreditación destaca la tasa de empleabilidad de los graduados (por encima del promedio nacional), el seguimiento permanente a este sector de la población universitaria, y el impacto y la huella que los eafitenses dejan en diferentes sectores, dentro y fuera del país.
Trayectoria e identidad institucional
65 años de historia y la obtención de la Acreditación de Alta Calidad otorgada por primera vez en el 2003 y renovada posteriormente en 2010 y 2018. El CNA también destacó la consolidación de la Misión y del Proyecto Educativo Institucional.
Gobernanza y aseguramiento de la calidad
Entre los elementos destacados en este ítem están el Sistema Interno de Aseguramiento de la Calidad consolidado, el Estatuto Profesoral actualizado en 2022, y un modelo de Gobierno sólido con participación de profesores y estudiantes. “Los pares evaluadores externos mencionaron mucho que les gustaba nuestro estilo de liderazgo colectivo”, enfatizó la Rectora.
Oferta académica y transformación curricular
Transformación curricular en el 100 % de pregrados y en el 95% de posgrados, que se traduce en un 64 % de los programas acreditables con este aval, también hizo parte de las fortalezas enunciadas por el CNA.
Investigación, ciencia e innovación
En materia de CTeI se destacan los 29 grupos de investigación (86,2 % en categorías A1 y A), los más de 900 proyectos de investigación y los más de 7.000 productos generados.
Bienestar y permanencia estudiantil
En este campo resaltan la tasa de graduación por encima del promedio nacional, y la deserción por debajo del ponderado del país.
Internacionalización
Más de 220 convenios vigentes en más de 30 países y 32 convenios de doble titulación (13 pregrados, 15 maestrías, 3 doctorados), respaldan los avances de EAFIT en internacionalización.
Impacto social y relación con graduados
Más de 1.800 proyectos de ciencia, tecnología e innovación, y casi 25.000 niños y jóvenes impactados por la Universidad de los Niños son otra de las fortalezas que evidencian el impacto social de la Institución.
Infraestructura, sostenibilidad y planeación estratégica
La Resolución del MEN destaca el Plan Maestro EAFIT Parque y la sostenibilidad financiera que se traduce en infraestructura, en becas y en mayor bienestar para los eafitenses.
Inclusión, diversidad y resultados académicos
La creación de la Oficina de Género, Diversidad e Inclusión, y los buenos resultados en las pruebas Saber PRO 2024 superiores al promedio nacional, hicieron parte de los elementos destacados por el CNA.
Línea nacional: 01 8000 515 900
WhatsApp: (57) 310 899 2908
Carrera 49 N° 7 Sur-50
Línea nacional: 01 8000 515 900
Línea de atención: (57) 604 2619500
Carrera 19 #12-70 Megacentro Pinares
Línea de atención: (57) 606 3214115, 606 3214119
Correo electrónico: eafit.pereira@eafit.edu.co
Carrera 15 #88-64 oficina 401
Línea de atención: (57) 601 6114618
Correo electrónico: eafit.bogota@eafit.edu.co
Km 3.5 vía Don Diego –Rionegro
Línea de atención: (57) 604 2619500, ext. 9188
Correo electrónico: llanogrande@eafit.edu.co