El oro ilegal ya equivale al 0,8 % del PIB colombiano, según estudio de investigadores eafitenses
Valor Público, centro de estudios e incidencia de EAFIT, presenta por primera vez una estimación del tamaño de la economía del oro ilegal en Colombia. La nota de política calcula que este mercado mueve cerca de 3.500 millones de dólares al año, aporta un valor agregado cercano al 0,8 % del PIB y deja la mayor parte de sus recursos en el país.
El informe revela, además, que cerca del 72 % de las exportaciones legales de oro de Colombia corresponde a oro ilegal blanqueado. A partir de este hallazgo, plantea que el principal desafío de política pública es reforzar los controles sobre los comercializadores, más que perseguir cada frente de extracción.
La minería ilegal de oro representa una de las principales economías criminales del país. Consulta el informe completo.
La economía del oro ilegal en Colombia mueve cerca de 3.500 millones de dólares al año, genera un valor agregado equivalente al 0,8 % del producto interno bruto (PIB) y alcanza una magnitud similar a las exportaciones de café del país. Estas son algunas de las conclusiones de Más allá de la mina: el tamaño de la economía del oro ilegal de Colombia, nota de política de Valor Público, centro de estudios e incidencia de EAFIT, que presenta por primera vez una estimación del tamaño de este mercado a partir de datos públicos.
Más allá de cuantificar un fenómeno del que hasta ahora no existía una medición oficial, el estudio aporta una nueva perspectiva sobre su impacto económico. "Lo que cambia es que el país pasa de una afirmación a una medición. Con una medición se puede fijar una meta, evaluar si una política funciona y comparar esta economía criminal con las demás. Sin ella, cualquier debate sobre el oro ilegal empieza y termina en opiniones", explica Santiago Tobón Zapata, profesor de Economía de EAFIT, director de Valor Público y autor de la nota de política.
Mientras la cocaína concentra buena parte de sus ganancias en los mercados internacionales, el oro se vende al precio mundial desde Colombia, por lo que la mayor parte del valor generado permanece en el país y fortalece las finanzas de quienes controlan esta economía criminal. De acuerdo con la investigación, esta característica convierte al oro en una de las principales fuentes de financiación de grupos armados en varias regiones del territorio nacional.
Otro de los hallazgos centrales de la investigación es que cerca del 72 % de las exportaciones legales de oro de Colombia corresponde a oro ilegal blanqueado. Esto significa que el metal extraído de manera ilícita ingresa a la cadena formal de comercialización mediante intermediarios, plantas de beneficio y registros de producción que le otorgan una apariencia de legalidad antes de ser exportado. En otras palabras, el oro legal y el ilegal terminan mezclándose dentro del mismo circuito comercial.
El oro ilegal también se blanquea en la economía formal
Para construir esta estimación, se recurrió a una combinación de información pública sobre minería de aluvión obtenida mediante imágenes satelitales, datos de producción reportados por la Agencia Nacional de Minería, estadísticas de comercio exterior y precios internacionales del oro. Este ejercicio permitió estimar que durante 2023 el país produjo cerca de 55 toneladas de oro ilegal, una cifra que ubica esta actividad entre las economías criminales más importantes del país.
El análisis también muestra que el peso del oro ilegal dentro de la economía colombiana casi se duplicó durante la última década. Mientras en 2014 representaba cerca del 0,4 % del PIB, para 2023 alcanzó el 0,8 %, impulsado tanto por la expansión de la minería ilegal como por el incremento sostenido del precio internacional del metal. Según el documento, ambos factores han fortalecido las rentas que obtienen las organizaciones que controlan esta actividad.
A partir de estos hallazgos, el profesor Santiago sostiene que la estrategia para enfrentar este fenómeno debe ir más allá de los frentes de extracción. "Perseguir la extracción mina por mina no la ha contenido. La huella creció cerca de un tercio en la última década, y cada frente que se destruye es barato de reemplazar. El punto donde la misma capacidad del Estado cubre la mayor parte del flujo está aguas arriba de la exportación, en los comercializadores, las plantas de beneficio y las fundidoras que convierten oro de origen incierto en oro con papeles".
En esa línea, la nota de política plantea que el principal punto de intervención se encuentra en los eslabones donde el oro adquiere apariencia de legalidad. Al tratarse de pocos actores dentro de la cadena de suministro, fortalecer los mecanismos de control sobre ellos permitiría reducir el blanqueo del metal y limitar los recursos que hoy financian estructuras criminales.
La investigación busca, además, aportar evidencia para la formulación de políticas públicas. Con una metodología transparente y basada en información disponible para cualquier investigador, el estudio no solo llena un vacío sobre el tamaño de la economía del oro ilegal en Colombia, sino que plantea un cambio de enfoque: entender que el problema no termina en la mina, sino que se consolida cuando el metal logra ingresar a la economía formal.