Encuentros improbables que tejen hilos de confianza: así avanza la Tejeduría Territorial
La Tejeduría Territorial es una plataforma surgida en la academia que promueve los encuentros improbables entre líderes del territorio, organizaciones sociales, empresarios, y universidades. Su propósito es construir confianza a través de la conversación, el reconocimiento mutuo y la acción colectiva, fortaleciendo el tejido social.
A lo largo de cuatro cohortes, la iniciativa ha vinculado a 245 personas y 170 organizaciones en 13 territorios. En ese proceso se han realizado 300 puntadas (acciones que se desarrollan entre dos o más participantes) y 13 acciones malla (proyectos planeados entre el grupo que involucran el territorio). Lo que viene es la Comunidad Tejeduría, una nueva línea de acción para dar continuidad al proceso, donde se relacionan todas las cohortes y los territorios.
Conversar y tejer tienen mucho en común. En ambos actos se requiere paciencia, atención y la disposición de entrelazar hilos distintos para crear algo nuevo. Con esa convicción nació la Tejeduría Territorial, una iniciativa que, desde 2021, promueve encuentros improbables entre líderes territoriales, organizaciones sociales, empresarios, y académicos, con el propósito de construir confianza a partir de la palabra y la acción colectiva.
Esta plataforma fue creada por Santiago Londoño Uribe y por Luis Fernando Álvarez, conocido como el Aka, graduados de la maestría en Procesos Urbanos y Ambientales de EAFIT, una de las entidades fundadoras junto a Proantioquia.
La Tejeduría, que en 2026 cumple cinco años de acción, reúne hoy a 245 participantes y 170 organizaciones de distintos territorios del Valle de Aburrá. El proceso se ha desarrollado en cuatro cohortes. En la primera participaron las comunas 8 (Villa Hermosa) y 13 (San Javier). En la segunda se sumaron las comunas 3 (Manrique), 4 (Aranjuez), 10 (La Candelaria) y 15 (Guayabal), además del municipio de Bello. En la Tercera Cohorte la Tejeduría llegó a las comunas 6 (Doce de Octubre), y 10 (La Candelaria), nuevamente en Bello y para la Cuarta Cohorte asume el reto de ampliarse aún más en el Área Metropolitana llegando a Envigado, y por primera vez abrir las conversaciones improbables en el corregimiento de San Cristóbal, en Medellín.
“Nuestro objetivo es construir confianza y lo hacemos a partir de un proceso que es la conversación. Acercamos a las personas desde la palabra, acompañamos diálogos que permiten entender al otro, reconocerlo y generar vínculos”, explica Santiago Londoño, coordinador de la Tejeduría Territorial.
Por su parte, el Aka, también coordinador, artista y agricultor, describe que “la Tejeduría conecta a la Medellín que planea desde los escritorios con la Medellín que vibra en los territorios. En medio de la polarización, logra que personas muy distintas saquen tiempo para conversar y pensar su ciudad”.
Esa articulación, agrega el Aka, hoy se consolida con la creación de la Comunidad Tejeduría, un espacio en el que participan más de 240 personas y que busca mantener vivos los vínculos construidos en estos años y ampliar la red de confianza más allá de los encuentros presenciales.
A lo largo de cuatro cohortes, la Tejeduría Territorial ha generado 300 puntadas (acciones que se desarrollan entre algunos participantes) y 13 acciones malla (proyectos colectivos que involucran a equipos completos y parten de un tema de interés compartido[CMSR2.1]).
Cada cohorte ha sido un paso para ampliar la red y fortalecer la confianza como valor público. “El gran aporte de la Tejeduría es, en una ciudad fragmentada, juntar a quienes normalmente no se juntan: propiciar encuentros improbables que ayudan a superar sesgos, estereotipos y a imaginar juntos una sociedad diferente”, destaca Santiago.
Las primeras puntadas
El primer piloto de la Tejeduría se desarrolló entre 2021 y 2022 en las comunas 8 (Villa Hermosa) y 13 (San Javier) de Medellín, territorios que simbolizan la resiliencia urbana y la fuerza comunitaria. Allí participaron líderes sociales, artistas, emprendedores, universidades y empresas como Bancolombia, Sura, Conconcreto, Argos, Duende, Bohío Playa, Fundación Éxito y Grupo Uribe.
De esos espacios surgieron las primeras acciones malla. Según Saúl Franco Marulanda, coordinador general de la Agencia de Fomento a la Lectura Luna Roja y uno de los participantes de la primera cohorte, las conversaciones con otros sectores le permitieron comprender que, pese a las diferencias, todos comparten el mismo deseo de transformar positivamente sus territorios.
“Son varias las acciones que hemos adelantado en favor de nuestro trabajo social. Nos han permitido llegar, aunque tímidamente, a otras personas, pero eficazmente con apoyos puntuales para la formación, acceder a nuevos donantes y generar nuevas alianzas”, afirma Saúl.
Esa primera experiencia confirmó una intuición clave: la confianza puede construirse si se da tiempo al encuentro.
Acciones malla de la primera cohorte
Comuna 13
Amarte. Proceso de formación en primeros auxilios emocionales que buscaba dar formación a niños y jóvenes sobre salud mental. Una estrategia de prevención y sensibilización sobre la importancia de reconocer y tramitar emociones.
Comuna 8
Tejiendo 8. Proceso de identificación, formación y apoyo a emprendedores y formación en temas de empleabilidad para jóvenes, buscando generación de trabajo digno y fortalecimiento a emprendedores.
Expansión y reconocimiento
En la segunda cohorte, realizada entre 2023 y 2024, la Tejeduría contó con los siguientes aliados: Sura, Fundación Sofía Pérez de Soto, Fundación Fraternidad, Fundación Haceb, Nutresa y Comfama, EAFIT y Proantioquia.
En esta etapa se amplió la presencia en las comunas Manrique, Aranjuez, La Candelaria y Guayabal, en Medellín y al municipio de Bello. Participaron 100 personas y 67 organizaciones, generando 158 puntadas, de las cuales casi la mitad se ejecutaron y una cuarta parte continúan activas.
Las acciones malla de esa cohorte son: El camino de Manrique; el AranFest; El Laboratorio de innovación social El Guayabo; Parchemos pa´ conversar que buscaba generar una nueva narrativa para Bello y una acción de comunicación en La Candelaria que invitó a mirar el centro de Medellín con otros ojos.
“La Tejeduría me permitió ver la ciudad y, específicamente, mi territorio con una mirada diferente, aceptar realidades que a veces nos cuesta reconocer, conocer personas maravillosas por las cuales siento gratitud y admiración”, comparte Leidy Johanna Mesa Gil, líder de Portafolio Conectividad Sura y tejedora de esta cohorte.
Para Joni Alexander Restrepo, integrante del colectivo Señales de Humo, “la Tejeduría ha sido un espacio para articular diferentes pensamientos y procesos, primero generando confianza y, a partir de ahí, articular acciones, algo muy necesario para la sociedad”.
En esa misma línea, Diana Mejía Cuartas, líder social de la Comuna 15 (Guayabal), destaca que el proceso le permitió reconocer el valor de la escucha y entender que la confianza se construye cuando diferentes sectores se sientan a conversar con apertura y sin prejuicios.
Confianza que crece
En su tercera cohorte (2024-2025), la Tejeduría impulsó 34 puntadas y llegó a 3 territorios: Comuna 6 (Doce de Octubre), Comuna 10 (La Candelaria) y el municipio de Bello, con un cambio metodológico significativo: pasar de una duración de 12 a 8 meses.
Las acciones malla reflejaron la diversidad de intereses: Fanzine del Centro, un fanzine colaborativo sobre el centro de Medellín; El Tintiadero, una metodología de conversación y reconocimiento del territorio en Bello; y Abrazo al Picacho en la Comuna 6 Doce de Octubre, una propuesta de una jornada con diferentes actividades para abrazar el cerro El Picacho.
“Me uní al grupo de la Comuna 10, El centro, nuestro centro. De todos y de nadie. Llegué con curiosidad y me dejé llevar por la metodología, que nos dejó claro, desde el primer día, que para el cierre debíamos construir una iniciativa que nos uniera a todos, una acción malla. Honestamente no entendía muy bien eso qué significaba, pero confié en los organizadores y flui, porque fluir es confiar”, cuenta Juan Camilo Maya Vásquez, colaborador de Summa (Centro de Servicios Digitales del Grupo Argos) y participante de esta cohorte.
Su experiencia en Otro Fanzine del Centro le permitió abrir una ventana a nuevas formas y visiones de vida, y tener conversaciones que lo ayudaron a conectar más allá de los roles o cargos, entendiendo que la confianza se teje en lo cotidiano.
Hacia una comunidad viva
La cuarta cohorte, que inició en agosto de 2025 y finalizará en marzo 26 de marzo de 2026, expande la Tejeduría hacia el municipio de Bello, el corregimiento de San Cristóbal y el municipio de Envigado[CMSR4.1], sumando 60 nuevos actores que exploran nuevas formas de articulación metropolitana. “Aquí nos acercamos a los territorios, a más personas, a conocimientos, a todo aquello que, por no salir de la zona de confort, nos lo perdemos. Ha sido muy gratificante tener todo esto y ser parte de este nuevo comienzo”, comenta Derly Maryori Calle Correa, participante de esta cohorte.
A sus palabras se suma Jorge Andrés Calle Ríos, jefe de Relacionamiento Corporativo del Grupo BIOS. “Tenemos la expectativa de entender mejor el territorio, de conocer dónde estamos. Somos una empresa que lleva más de 20 años en Envigado, con 74 años de tradición, y queremos entender bien cuáles son las dinámicas, las conversaciones y los pensamientos de las personas para hacer parte de esa misma realidad”.
La Comunidad Tejeduría: un nuevo hilo
El 20 de octubre de 2025, en un encuentro realizado en La Pascasia, la Tejeduría presentó su siguiente paso: la Comunidad Tejeduría, un espacio diseñado para mantener conectados a los participantes de las distintas cohortes y fortalecer la red que ha surgido de forma orgánica.
El nuevo espacio contará con una plataforma digital y un asistente de inteligencia artificial, y busca integrar a las 240 personas que ya han hecho parte de este proceso. Como señala el Aka, “la gente que pasa por la Tejeduría se convierte en alguien de fiar. Se construye reputación, se hacen puentes sostenibles en el tiempo, y eso hoy es más valioso que cualquier convenio”.
Cinco años después, la Tejeduría Territorial recoge como su mayor logro reconstruir vínculos entre sectores que antes caminaban por separado, y consolidar una comunidad que demuestra que en la conversación se descubre lo mucho que se tiene en común.
“Lo que hacemos es permitir conexiones humanas. Y eso transforma vidas, territorios y organizaciones”, concluye Santiago Londoño.









