El oro ilegal ya equivale al 0,8 % del PIB colombiano, según estudio de investigadores eafitenses

Julio 30, 2026

Valor Público, centro de estudios e incidencia de EAFIT, presenta por primera vez una estimación del tamaño de la economía del oro ilegal en Colombia. La nota de política calcula que este mercado mueve cerca de 3.500 millones de dólares al año, aporta un valor agregado cercano al 0,8 % del PIB y deja la mayor parte de sus recursos en el país.

El informe revela, además, que cerca del 72 % de las exportaciones legales de oro de Colombia corresponde a oro ilegal blanqueado. A partir de este hallazgo, plantea que el principal desafío de política pública es reforzar los controles sobre los comercializadores, más que perseguir cada frente de extracción. 

La minería ilegal de oro representa una de las principales economías criminales del país. Consulta el informe completo.

La economía del oro ilegal en Colombia mueve cerca de 3.500 millones de dólares al año, genera un valor agregado equivalente al 0,8 % del producto interno bruto (PIB) y alcanza una magnitud similar a las exportaciones de café del país. Estas son algunas de las conclusiones de Más allá de la mina: el tamaño de la economía del oro ilegal de Colombia, nota de política de Valor Público, centro de estudios e incidencia de EAFIT, que presenta por primera vez una estimación del tamaño de este mercado a partir de datos públicos.

Más allá de cuantificar un fenómeno del que hasta ahora no existía una medición oficial, el estudio aporta una nueva perspectiva sobre su impacto económico. "Lo que cambia es que el país pasa de una afirmación a una medición. Con una medición se puede fijar una meta, evaluar si una política funciona y comparar esta economía criminal con las demás. Sin ella, cualquier debate sobre el oro ilegal empieza y termina en opiniones", explica Santiago Tobón Zapata, profesor de Economía de EAFIT, director de Valor Público y autor de la nota de política.

Mientras la cocaína concentra buena parte de sus ganancias en los mercados internacionales, el oro se vende al precio mundial desde Colombia, por lo que la mayor parte del valor generado permanece en el país y fortalece las finanzas de quienes controlan esta economía criminal. De acuerdo con la investigación, esta característica convierte al oro en una de las principales fuentes de financiación de grupos armados en varias regiones del territorio nacional.

Otro de los hallazgos centrales de la investigación es que cerca del 72 % de las exportaciones legales de oro de Colombia corresponde a oro ilegal blanqueado. Esto significa que el metal extraído de manera ilícita ingresa a la cadena formal de comercialización mediante intermediarios, plantas de beneficio y registros de producción que le otorgan una apariencia de legalidad antes de ser exportado. En otras palabras, el oro legal y el ilegal terminan mezclándose dentro del mismo circuito comercial. 

El oro ilegal también se blanquea en la economía formal

Para construir esta estimación, se recurrió a una combinación de información pública sobre minería de aluvión obtenida mediante imágenes satelitales, datos de producción reportados por la Agencia Nacional de Minería, estadísticas de comercio exterior y precios internacionales del oro. Este ejercicio permitió estimar que durante 2023 el país produjo cerca de 55 toneladas de oro ilegal, una cifra que ubica esta actividad entre las economías criminales más importantes del país.

El análisis también muestra que el peso del oro ilegal dentro de la economía colombiana casi se duplicó durante la última década. Mientras en 2014 representaba cerca del 0,4 % del PIB, para 2023 alcanzó el 0,8 %, impulsado tanto por la expansión de la minería ilegal como por el incremento sostenido del precio internacional del metal. Según el documento, ambos factores han fortalecido las rentas que obtienen las organizaciones que controlan esta actividad.

A partir de estos hallazgos, el profesor Santiago sostiene que la estrategia para enfrentar este fenómeno debe ir más allá de los frentes de extracción. "Perseguir la extracción mina por mina no la ha contenido. La huella creció cerca de un tercio en la última década, y cada frente que se destruye es barato de reemplazar. El punto donde la misma capacidad del Estado cubre la mayor parte del flujo está aguas arriba de la exportación, en los comercializadores, las plantas de beneficio y las fundidoras que convierten oro de origen incierto en oro con papeles".

En esa línea, la nota de política plantea que el principal punto de intervención se encuentra en los eslabones donde el oro adquiere apariencia de legalidad. Al tratarse de pocos actores dentro de la cadena de suministro, fortalecer los mecanismos de control sobre ellos permitiría reducir el blanqueo del metal y limitar los recursos que hoy financian estructuras criminales.

La investigación busca, además, aportar evidencia para la formulación de políticas públicas. Con una metodología transparente y basada en información disponible para cualquier investigador, el estudio no solo llena un vacío sobre el tamaño de la economía del oro ilegal en Colombia, sino que plantea un cambio de enfoque: entender que el problema no termina en la mina, sino que se consolida cuando el metal logra ingresar a la economía formal.

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La minería ilegal de oro representa una de las principales economías criminales del país.
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Exposiciones, teatro, música, cine, poesía y ópera: una cita con el arte y la cultura en EAFIT

Julio 27, 2026

Con una programación que reúne exposiciones, conciertos, cine, literatura, patrimonio, formación artística y experiencias para públicos de todas las edades, este semestre EAFIT reafirma su compromiso con la creación, la reflexión y el diálogo entre saberes, conectando a la comunidad universitaria y a la ciudadanía alrededor de múltiples expresiones culturales.

La agenda incluye propuestas destacadas como la exposición Alfar, arqueologías del barro, la temporada de la Orquesta Sinfónica EAFIT, la participación de la Editorial EAFIT en escenarios nacionales de promoción de lectura, actividades patrimoniales de la Biblioteca Luis Echavarría Villegas, la programación de la Universidad de los niños y espacios para visibilizar el talento artístico eafitense. 

En el segundo semestre de 2026, Extensión Cultural EAFIT liderará una temporada que amplía el panorama de las artes y propone un recorrido por múltiples lenguajes y formas de creación.  La agenda tiene como uno de sus ejes centrales la exposición Alfar, arqueologías del barro, liderada en conjunto con la Escuela de Artes y Humanidades. Se trata de una invitación a pensar el barro como material, memoria y posibilidad de futuro desde las prácticas artísticas contemporáneas. La exposición se inaugurará el 20 de agosto, en el Centro de Artes, e irá hasta el 20 de noviembre de este año.

A este recorrido se suma la retrospectiva dedicada a Pedro Almodóvar en el Cineclub EAFIT, un espacio con más de quince años de trayectoria que continúa acercando al público de graduados, estudiantes y público general a las grandes obras del cine mundial. La cita es todos los lunes, a las 5:00 p.m., en el auditorio 38-101.

En agosto, la franja Músicas del Mundo recibirá a Margarita Siempre Viva, una de las bandas más representativas y queridas de la escena independiente de Medellín; mientras que el ciclo de ópera continuará acercando al público a compositores fundamentales como Richard Wagner y Ludwig van Beethoven. Este último se realiza todos los miércoles del semestre, a las 5:00 p.m., en la Sala de Audición Musical del bloque 32 (Biblioteca).

La temporada se completa con un homenaje al poeta Juan Manuel Roca también en agosto, con motivo de sus 80 años de vida; y con una exposición en el campus dedicada a Rafael Escalona durante los 100 años de su natalicio. “En conjunto, esta programación reafirma la vocación de Extensión Cultural EAFIT como un espacio que conecta disciplinas, generaciones y públicos”, expresa Clara Cristina Acosta Ossa, programadora cultural de la Universidad.
 

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Con una programación que reúne exposiciones, conciertos, cine, literatura, patrimonio, formación artística y experiencias para públicos de todas las edades, este semestre EAFIT reafirma su compromiso con la creación, la reflexión y el diálogo entre saberes, conectando a la comunidad universitaria y a la ciudadanía alrededor de múltiples expresiones culturales.
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Cada semestre EAFIT propone una agenda cultural a la que puede acceder la ciudadanía general. La imagen corresponde a uno de los conciertos de la Orquesta Sinfónica EAFIT.
Las emociones y el futuro marcan la agenda de la Orquesta este semestre 


Con el concepto Pulsos: música que es emoción, que es futuro, la Orquesta Sinfónica EAFIT continúa, en el segundo semestre de año, con una temporada enfocada en el gran repertorio sinfónico, la música colombiana y latinoamericana, las experiencias pedagógicas y los conciertos para disfrutar en familia. La programación busca ofrecer propuestas para públicos diversos, al tiempo que reafirma el compromiso de esta agrupación con la formación de audiencias y la conexión entre la música y la ciudad.

“Asimismo, la programación reafirma la vocación de la Orquesta como una institución abierta a la ciudad y a nuevos públicos, integrando alianzas estratégicas con el Planetario Medellín, Iberacademy, Prolírica, Filarmed y el Ballet Metropolitano, además de mantener tradiciones ampliamente reconocidas como El Cascanueces y la Navidad Sinfónica”, señala Susana Palacios David, jefa de la Sinfónica eafitense, quien agrega que será la continuidad de una temporada que combinará excelencia interpretativa, formación de públicos y conexión con la comunidad.

Estos son algunos de los conciertos más destacados del semestre:


Un viaje por América. Concierto de Feria de Flores
Jueves 6 de agosto de 2026, 7:00 p.m., Auditorio Fundadores
Director artístico: Alejandro Posada Gómez

Temporada de Ópera Prolírica
La Cenerentola, de Rossini (13 y 14 agosto, Teatro Pablo Tobón)
Zarzuela Los Gavilanes (3 y 4 septiembre, Teatro Metropolitano)

Serena para cuerdas
Con William Chiquito, violín y director
Viernes 21 de agosto, 7:00 p.m., Auditorio Fundadores

XV Concierto de Temporada. Primavera
Concierto para dos pianos de Poulenc
Sábado 24 de octubre, 5:00 p.m., Auditorio Fundadores

Halloween con la Orquesta EAFIT y el Planetario Medellín
Repertorio con obras de John Williams.
Sábado 31 de octubre de 2026, 11:00 a.m., Auditorio Fundadores

Ríete, Gabriel, concierto música colombiana
Sábado 7 de noviembre, 6:00 p.m., Auditorio Fundadores
Director Invitado: Jaime Uribe

Navidad Sinfónica con el Coro EAFIT
14 y 15 de diciembre, 5:00 p.m.
El Cascanueces, de Tchaikovsky 
3, 4 y 5 diciembre, Teatro Metropolitano
 

Lanzamientos de libros y premios a escritores: así se resume la agenda de la Editorial EAFIT para este semestre


Con Durante el segundo semestre de 2026, la Editorial EAFIT fortalecerá su presencia en diferentes escenarios de promoción de la lectura y circulación del libro. Además, continuará realizando presentaciones de sus novedades editoriales, mientras avanza en la consolidación de su plan editorial para 2027.

La participación en la Fiesta del Libro y la Cultura será el eje central de la agenda de la Editorial EAFIT en el segundo semestre. Allí estará presente con un estand para exhibición y venta de libros, al que se sumará una selección de títulos de la Editorial Uninorte, que hace parte de la Alianza 4U. A esto se suman presentaciones de libros y una nueva edición del Seminario de Formación de Editores, desarrollado junto al pregrado de Literatura de EAFIT y Comfama. En el contexto de este evento también se presentará el ganador del Premio León de Greiff y a los diez finalistas del Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana.

“De manera complementaria, la Editorial EAFIT continuará ampliando su alcance nacional mediante su participación en ferias regionales del libro en ciudades como Montería, Santa Marta y Manizales”, puntualiza Esteban Duperly Posada, jefe de la Editorial EAFIT.

Patrimonio, investigación y creación, algunos de los componentes de la agenda cultural de la Biblioteca


El Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas fortalece su agenda con actividades que conectan el patrimonio, la investigación y la creación artística. Entre los eventos más destacados está la Cátedra León de Greiff, en conmemoración de los 50 años de la muerte del poeta. Según Patricia Ospina, jefe de la Biblioteca, “la iniciativa, desarrollada junto con la Escuela de Artes y Humanidades y otras dependencias académicas, busca convertir su legado en un espacio permanente de formación, investigación y diálogo abierto al público, apoyado además en la colección patrimonial que la familia de León de Greiff donó a la Universidad”.

Otra de las novedades es Así suena el patrimonio, un evento que se realizará el 27 de agosto para acercar a la comunidad a una de las colecciones musicales más valiosas del país: la del compositor colombiano Carlos Vieco Ortíz. La jornada combinará conferencias, conciertos y una exposición interactiva a partir de materiales patrimoniales, mostrando cómo la investigación y la creación artística pueden transformar las colecciones en nuevas experiencias de aprendizaje. Además, la Biblioteca continuará con sus exposiciones temáticas, el club de lectura abierto a la ciudadanía, el trueque permanente de libros y su participación en iniciativas como el Premio León de Greiff y la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

 

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Investigadores revelan la diversidad oculta de los bosques andinos de Antioquia

Julio 9, 2026

Una investigación liderada por EAFIT encontró que los bosques andinos del suroeste antioqueño albergan comunidades de plantas completamente diferentes incluso cuando están separados por apenas unos kilómetros. El hallazgo evidencia que cada fragmento de bosque aporta una biodiversidad única e irremplazable.

Los resultados fortalecen la necesidad de replantear las estrategias de conservación en los Andes Tropicales, uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta. El estudio destaca que proteger pequeñas áreas y promover prácticas sostenibles es clave para preservar especies, regular el clima y garantizar la disponibilidad de agua.

La investigación demuestra que no hay dos bosques andinos iguales: cada fragmento aporta una riqueza biológica propia que no puede reemplazarse.  En la imagen la profesora Camila Martínez, junto a un roble Quercus humboltii, en la reserva Natural El Globo, Támesis, Antioquia, durante el proceso de investigación.

A simple vista, dos bosques separados por pocos kilómetros podrían parecer idénticos. Pero la ciencia demuestra que no lo son. En los Andes Tropicales, que se extienden por varios países de Sudamérica, cada fragmento de bosque alberga especies distintas y desempeña un papel irremplazable en el equilibrio de los ecosistemas. Ese es uno de los principales hallazgos de una investigación liderada por EAFIT en colaboración con investigadores de la Universidad de Antioquia, que aporta nuevas evidencias para orientar las estrategias de conservación en una de las regiones más valiosas y amenazadas del planeta.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron ocho parcelas permanentes de bosque en el Distrito Regional de Manejo Integrado Cuchilla Jardín-Támesis, en el suroeste antioqueño. Aunque la distancia máxima entre los sitios estudiados era de apenas 20 kilómetros, encontraron que cada uno albergaba comunidades de plantas heterogéneas. "Vimos que nuestras floras a nivel de especie eran completamente diferentes. Eso tiene muchas implicaciones para la conservación y la ecología porque este tipo de estudios requiere muchos datos y rara vez se hace a una escala tan pequeña. Nuestro muestreo mostró cómo, en apenas unos kilómetros, el bosque cambia muy rápidamente", explica Camila Martínez Aguillón, Bióloga y profesora de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

Precisamente, esa diversidad a pequeña escala es la que hace que cada porción de bosque tenga un valor único. El estudio demuestra que no basta con proteger grandes extensiones: incluso pequeños fragmentos conservan especies e interacciones ecológicas que difícilmente pueden encontrarse en otros lugares. Perder uno de ellos puede significar la desaparición de una parte irremplazable de la biodiversidad y de funciones esenciales como la regulación del clima, la disponibilidad de agua y el equilibrio de los ecosistemas.

Los bosques estudiados hacen parte de los Andes Tropicales, el hotspot de biodiversidad más rico del planeta. Este término se refiere a un territorio con una concentración excepcional de especies endémicas y, al mismo tiempo, altamente amenazado por la pérdida de su hábitat. Los Andes Tropicales albergan más de 34.000 especies de plantas y animales, cerca de la mitad exclusivas de esta región, por lo que han sido reconocidos como la "reserva biológica de la humanidad".

Conservar la diversidad

La investigación también aporta herramientas para mejorar las estrategias de restauración ecológica y la planificación territorial. Según Nicolás Pinel Peláez, profesor del área de Sistemas Naturales y Sostenibilidad de la escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, uno de los principales aportes del estudio fue evidenciar que un paisaje aparentemente uniforme es mucho más complejo de lo que parece. "Esto hace un llamado a la necesidad de tener en cuenta las condiciones microclimáticas y locales en el diseño de acciones de restauración, las cuales no pueden pensarse de manera prescriptiva a nivel de ecosistema, sino que requieren atención al detalle", explica.

Los resultados también representan un llamado de atención frente a los efectos del cambio climático y otras presiones humanas sobre los bosques andinos. La pérdida de cobertura vegetal, la expansión de la frontera agrícola y las alteraciones en los patrones de lluvia amenazan estos importantes lugares. Para los investigadores, conservar estos bosques significa también proteger servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades que habitan los Andes.

Por su parte, Sebastián González Caro, profesor del Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia, resalta que el estudio obliga a replantear la forma en que se diseñan las estrategias de conservación. "En términos de planificación territorial, estos resultados sugieren que los sistemas de áreas protegidas deberían incluir un mayor número de áreas representativas, incluso si algunas son relativamente pequeñas, para garantizar la conservación de más especies y poblaciones viables. De igual forma, la selección de zonas destinadas a actividades humanas, proyectos de desarrollo o medidas de compensación ambiental debe evaluarse cuidadosamente", señala.

Para Ana María Rueda Urrego, bióloga y joven investigadora que participó en el proyecto, el mensaje principal es claro: "Nos dimos cuenta de que, para conservar, hay que proteger todo lo que sea posible, porque cada bosque es diferente y cada uno es muy valioso. Además, estos datos nos permiten saber cómo son los ecosistemas de referencia y orientar mejor las acciones de restauración y conservación".

Además de ampliar el conocimiento sobre uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta, el estudio ofrece información útil para la toma de decisiones ambientales y reafirma que la conservación no depende únicamente de crear áreas protegidas. También exige integrar la investigación científica, la planificación del territorio y el trabajo conjunto con las comunidades. En un país donde gran parte de la población vive en los Andes, proteger estos bosques significa igualmente preservar el agua, el clima y la biodiversidad que sostienen la vida cotidiana.

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El Niño, suministro de energía, seguridad energética, generación eléctrica, demanda de energía, recurso hídrico, sistema energético, riesgo climático

Julio 8, 2026

La NOAA estima una probabilidad del 63 % de que se presente un evento El Niño muy fuerte entre noviembre y enero. En Colombia, donde cerca del 70 % de la electricidad proviene de fuentes hidroeléctricas, la reducción de las lluvias podría aumentar la presión sobre el sistema energético.

Expertos advierten que durante un evento El Niño la generación hidroeléctrica podría reducirse hasta cerca del 50 %, obligando a recurrir a generación térmica de respaldo. A esto se suma el rezago en la ejecución de proyectos energéticos, pues en los últimos años solo se ha materializado alrededor del 28 % de las iniciativas.

Mientras los modelos climáticos internacionales anticipan el fortalecimiento de un evento El Niño durante los próximos meses, Colombia se enfrenta a un escenario que preocupa a expertos en energía. La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estima una probabilidad del 63 % de que se presente un evento muy fuerte entre noviembre y enero. En un país cuya generación eléctrica depende mayoritariamente del agua, la combinación de menos lluvias, embalses con niveles inferiores a los deseados y una demanda energética creciente plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta del sistema y las medidas necesarias para afrontar un posible periodo de sequía.

Para Ricardo Mejía Gutiérrez, director de Energy Valley, centro avanzado de Energía de EAFIT, el reto va más allá de atender una coyuntura climática. “Estos fenómenos nos recuerdan la importancia de contar con un sistema energético más diversificado, flexible y resiliente frente a eventos extremos”. Según explica, la matriz energética colombiana sigue dependiendo en gran medida de la hidroelectricidad, que representa cerca del 70 % de la generación nacional, lo que implica una alta vulnerabilidad del país ante periodos secos prolongados.

Durante un evento El Niño, la capacidad de generación hidroeléctrica puede reducirse hasta cerca del 50 %, obligando al sistema a recurrir a generación térmica de respaldo, generalmente más costosa y dependiente del gas. Este escenario se complejiza si se considera que, según expertos del sector, en los últimos años solo se ha ejecutado cerca del 28 % de los proyectos de generación previstos, lo que limita la expansión de la oferta energética frente al crecimiento de la demanda. 

Desde la perspectiva climática, Alejandro Martínez, profesor de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT, explica que El Niño es un evento de variabilidad climática asociado a la interacción entre el océano y la atmósfera. “Usualmente durante El Niño se reducen los acumulados mensuales de lluvia, es decir, se tienen menos días con lluvia en un mes o cuando llueve, llueve menos”. Esto se traduce en temperaturas más altas, menor disponibilidad hídrica y mayores desafíos para sectores como la agricultura, el abastecimiento de agua y la generación eléctrica.

Los efectos ya son conocidos por el país: menos precipitaciones implican menores aportes a los embalses, justamente la principal fuente de energía de Colombia. Aunque El Niño no significa ausencia total de lluvias, sí suele provocar periodos más secos y cálidos, lo que reduce la capacidad de respuesta del sistema energético ante incrementos de la demanda.

Medidas para fortalecer la resiliencia energética

Ante este panorama, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) ha venido evaluando medidas temporales y estructurales para mitigar el impacto del evento. Entre estas se destacan los programas de respuesta de la demanda, mediante los cuales se incentiva económicamente a grandes consumidores para reducir voluntariamente su consumo en momentos críticos; la habilitación de la entrega de excedentes de generación al sistema; y la agilización de procesos regulatorios para la entrada de nuevos proyectos de generación, especialmente solares y eólicos.

Para John García Rendón, investigador de Energy Valley y Observatory of Markets and Enterprises: Guidelines and Applications (OMEGA), Colombia debe avanzar hacia una estrategia de mediano y largo plazo que fortalezca la confiabilidad del sistema. “No basta con energía solar y eólica: también se necesitan generación térmica de respaldo, almacenamiento con baterías, mercados intradiarios, despacho vinculante e integración de recursos energéticos distribuidos”, sostiene. 

Una de las prioridades, agrega el investigador, es recuperar la confianza institucional y reducir la incertidumbre regulatoria para atraer las inversiones que requiere el sector. La entrada de nuevos proyectos de generación, redes y almacenamiento será determinante para garantizar el abastecimiento en un contexto de mayor demanda y eventos climáticos más extremos.

De igual forma, la preparación frente a un posible evento El Niño fuerte no depende únicamente de las decisiones gubernamentales o de las inversiones del sector energético. Los usuarios también tienen un papel importante, con acciones como apagar equipos que no estén en uso, desconectar cargadores y dispositivos en modo de espera, aprovechar la iluminación natural, regular el uso del aire acondicionado y optar por electrodomésticos eficientes pueden contribuir a reducir el consumo de energía y disminuir la presión sobre el sistema durante periodos críticos.

“Los usuarios sí somos corresponsables de esto también”, afirma Ricardo Mejía. Por eso, mientras los expertos insisten en la necesidad de acelerar la transición energética y fortalecer la infraestructura del país, también hacen un llamado a que ciudadanos, empresas y autoridades se preparen desde ahora para un escenario que podría poner a prueba nuevamente la capacidad de respuesta energética de Colombia.

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Las proyecciones climáticas alertan sobre la llegada de un evento El Niño intenso hacia finales de año y sus efectos en la energía.
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Las proyecciones climáticas alertan sobre la llegada de un evento El Niño intenso hacia finales de año y sus efectos en la energía.
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EAFIT presenta Potencia E, un modelo pionero para financiar la educación superior

Julio 1, 2026

Se trata de un fondo de financiamiento mixto que combina filantropía e inversión de impacto para ampliar el acceso y la permanencia en la educación superior. Su modelo permite financiar hasta el 100 % de la formación, confiando en el potencial de jóvenes con alto desempeño académico que enfrentan barreras económicas.

La iniciativa busca movilizar recursos de inversionistas y aliados para construir un modelo sostenible que genere impacto social de largo plazo. En sus primeros tres años proyecta beneficiar a 225 estudiantes y hacer seguimiento a su trayectoria académica, inserción laboral y movilidad social.
 

Cuando el talento encuentra oportunidades, la educación deja de ser únicamente un proyecto individual para convertirse en un motor de transformación social. Bajo esa premisa, EAFIT presentó Potencia E, un fondo de financiamiento que combina capital filantrópico e inversión de impacto para ampliar el acceso y la permanencia en la educación superior. La iniciativa busca movilizar recursos de aliados e inversionistas para apoyar a jóvenes con alto potencial académico que hoy enfrentan barreras económicas, mediante un modelo sostenible que financia hasta el 100 % de su formación a través de Acuerdos de Ingreso Compartido (AIC) mixto.

"Potencia E es un nuevo vehículo para seguir conectando el talento con las oportunidades. Gracias a este modelo seguimos innovando para que más jóvenes puedan acceder a la educación superior, integrando el aporte de la Universidad, los estudiantes, los filántropos y los inversionistas. Con ello buscamos que más personas puedan cumplir su propósito de convertirse en profesionales y seguir aportando a la sociedad", afirma Isabel Cristina Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos de EAFIT.

En su etapa inicial, Potencia E proyecta beneficiar a 225 estudiantes durante sus primeros tres años y realizar un seguimiento permanente a indicadores como permanencia académica, graduación, inserción laboral y movilidad social, con el fin de conocer el impacto del modelo a lo largo de la trayectoria de los beneficiarios.

La propuesta reúne dos tipos de capital. Por un lado, recursos filantrópicos que se destinan a becas y, por otro, inversión de impacto, cuyos aportantes reciben un retorno financiero asociado al desempeño laboral futuro de los estudiantes. “De esta manera, el capital puede reinvertirse y seguir financiando nuevas generaciones, consolidando un modelo de largo plazo para la educación superior”, afirma María Clara Ceballos, jefa de Filantropía e Inversión de Impacto de EAFIT. En esta primera etapa, el fondo cuenta con el respaldo de Fundación Bancolombia y Fundación Bolívar Davivienda, organizaciones que participan como aliados estratégicos para poner en marcha el modelo y contribuir a su consolidación.

Entre sus principales ventajas, Potencia E permite que los estudiantes concentren sus esfuerzos en el proceso formativo sin la presión inmediata de la financiación, ofrece pagos ajustados a la capacidad económica de cada beneficiario y amplía las oportunidades para jóvenes que hoy no pueden acceder a un crédito tradicional o a una beca del 100 %.

Una respuesta a las barreras económicas

El modelo parte de una realidad que la Universidad ha identificado en sus programas de apoyo económico: actualmente, solo el 27 % de los estudiantes que se postulan a las diferentes alternativas de financiación y becas logra acceder a ellas y, aun cuando son seleccionados para una beca, el 61 % decide no hacer uso del beneficio, principalmente por las barreras económicas que les impiden asumir el porcentaje restante de la matrícula o acceder a otros mecanismos de financiación.

En este sentido, Potencia E está dirigida a dos perfiles de beneficiarios. “Por un lado, los estudiantes semilla, jóvenes que aspiran a ingresar por primera vez a la educación superior y requieren apoyo para financiar sus estudios. Por otro, los estudiantes rescate, quienes cursan los últimos semestres de su carrera y enfrentan riesgo de deserción por dificultades económicas”, explica Verónica Vallejo, líder de Inversión de Impacto y Proyectos Especiales de EAFIT. Con esta doble estrategia, el fondo busca fortalecer tanto el acceso como la permanencia, dos retos fundamentales para ampliar las oportunidades educativas.

"Colombia necesita jóvenes preparados para lo que viene en el futuro; necesita cadenas productivas robustas que puedan responder a la demanda del mundo y a la demanda local. Esto es algo que teníamos que hacer con un aliado de confianza como EAFIT", afirma María Camila Osorio Frye, directora ejecutiva de Fundación Bancolombia.

Con esta iniciativa, EAFIT busca consolidar un ecosistema de alternativas para el acceso y la permanencia en la educación superior, complementando otros mecanismos de apoyo ya existentes. Al mismo tiempo, abre una nueva posibilidad para que organizaciones, empresas y personas interesadas en la inversión de impacto participen en un modelo que busca demostrar que el rendimiento financiero y la transformación social pueden avanzar de la mano.

"La educación es la herramienta más poderosa para transformar la sociedad. Este tipo de modelos les permite a quienes tienen la capacidad y los recursos generar no solo riqueza económica, sino también riqueza social y ambiental", asegura César Rodríguez, director ejecutivo de la Corporación Inversor, entidad que acompañó a EAFIT en la definición de esta estrategia.

El modelo también busca generar evidencia sobre el impacto de este tipo de mecanismos de financiación, haciendo seguimiento a la trayectoria de los beneficiarios más allá de su paso por la Universidad. De esta manera, se espera fortalecer un esquema que pueda consolidarse y replicarse como una alternativa para ampliar las oportunidades en la educación superior.

"Esta es una excelente oportunidad para que personas, empresas y fundaciones se involucren en un sistema en el que se invierte en el joven y, cuando este comienza su vida laboral, puede devolver ese apoyo para generar más oportunidades. Así se crea un círculo virtuoso que permite financiar nuevas becas", concluye Fernando Cortés, director ejecutivo de la Fundación Bolívar Davivienda.

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EAFIT presenta Potencia E, un modelo pionero para financiar la educación superior
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Potencia E propone una alternativa innovadora y sostenible de financiación educativa para apoyar a jóvenes con alto potencial académico.
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¿Gastar o invertir la prima? Expertas eafitenses explican cómo proteger las finanzas

Junio 25, 2026

La prima de servicios que reciben algunos empleados es una oportunidad para fortalecer la salud financiera y construir patrimonio. Expertas eafitenses advierten que uno de los errores más frecuentes es asumir este ingreso como un “dinero extra” y destinarlo por completo al consumo de corto plazo.

En un contexto de altas tasas de interés e inflación, las especialistas recomiendan destinar una parte de la prima al ahorro y a la creación de un fondo de emergencia, priorizar el pago de deudas con intereses elevados y evaluar alternativas de inversión acordes con el perfil y los objetivos financieros de cada persona.

Para muchos trabajadores, la prima de servicios es uno de los ingresos más esperados del año. Sin embargo, antes de destinarla a compras o gastos de corto plazo, expertas eafitenses recomiendan verla como una oportunidad para fortalecer la salud financiera y reducir el endeudamiento. La clave, señalan, está en planificar su uso y alinearlo con objetivos de mediano y largo plazo.

María Patricia Durango Gutiérrez, jefa del pregrado en Finanzas de EAFIT, explica que la prima debe entenderse como una decisión de asignación de recursos. “Es una herramienta para mejorar la liquidez, crear ahorro, reducir endeudamiento o construir patrimonio. Sin embargo, uno de los principales errores es asumirla como un ‘dinero extra’ para gastar y no como parte integral del ingreso anual”, afirma.

Este ingreso,  que generalmente equivale a un mes de salario pagado en dos cuotas, una en junio y otra en diciembre, no solo tiene efectos en los hogares, sino también en la economía del país, pues dinamiza sectores como el comercio, el turismo y la gastronomía. No obstante, desde el punto de vista individual, su impacto dependerá de las decisiones financieras que tome cada persona.

Entre las equivocaciones más frecuentes se encuentran destinar la totalidad del dinero a compras, viajes o celebraciones, mantener deudas con tasas de interés elevadas, no contar con un fondo para imprevistos o realizar inversiones buscando ganancias rápidas sin evaluar adecuadamente los riesgos. Además, dejar los recursos improductivos puede hacer que pierdan valor debido al efecto de la inflación. 

Con las altas tasas de interés actuales y el aumento en el costo de vida, las especialistas recomiendan evitar las decisiones impulsivas y priorizar el fortalecimiento financiero. Aunque no existe una fórmula para todas las personas, la profesora María Patricia propone una distribución orientativa basada en los objetivos y las necesidades particulares de cada hogar. 

La sugerencia es destinar entre el 40 % y el 50 % de la prima a fortalecer las finanzas personales mediante la construcción o ampliación del fondo de emergencia y el ahorro para metas futuras, una estrategia que también contribuye a proteger el dinero frente a la pérdida de poder adquisitivo. Entre un 20 % y un 40 % podría dirigirse a la reducción de deudas, dando prioridad a obligaciones con tasas elevadas, especialmente tarjetas de crédito y créditos de consumo.

El porcentaje restante, entre un 10 % y un 30 %, puede emplearse en consumo planificado. “La clave es disfrutar una parte sin comprometer la estabilidad financiera”, señala la profesora. En ese sentido, destaca que el consumo también cumple una función económica y de bienestar, siempre que se realice de manera consciente y acorde con las posibilidades de cada persona.

Del ahorro a la inversión

Para quienes desean hacer crecer el dinero de la prima, existen diferentes alternativas de inversión en el mercado colombiano. Los certificados de depósito a término (CDT), los fondos de inversión colectiva y las cuentas remuneradas o bolsillos de ahorro son opciones adecuadas para perfiles conservadores o moderados, debido a que ofrecen seguridad y rendimientos competitivos. A su vez, las plataformas fintech han ampliado el acceso a productos de ahorro e inversión con menores montos y procesos más ágiles.

Por otro lado, los fondos de acciones o los ETF están dirigidos a personas con una mayor tolerancia al riesgo y con objetivos de inversión de largo plazo. También existen opciones enfocadas en la construcción patrimonial, como los fondos de pensiones voluntarias o el ahorro destinado a la adquisición de vivienda, estrategias que requieren una planeación sostenida en el tiempo.

Alejandra María Luján Jaramillo, coordinadora del Laboratorio Financiero y del Consultorio Financiero de EAFIT, resalta que la diferencia entre quienes logran construir patrimonio y quienes permanecen en un ciclo permanente de gastos no depende necesariamente del nivel de ingresos, sino de sus hábitos financieros. “La diferencia entre quien construye patrimonio y quien vive el ciclo eterno de ‘recibo–gasto–me falta’ no suele ser el salario, sino el comportamiento financiero. La prima es una oportunidad pedagógica extraordinaria porque llega con fecha conocida, permite planear con anticipación y tiene un monto predecible”, afirma.

En ese sentido, ambas expertas coinciden en que la educación financiera es fundamental para transformar la relación con el dinero. Diferenciar entre necesidades y deseos, comprender el costo real del endeudamiento, crear hábitos de ahorro e inversión y definir metas son acciones que permiten que la prima deje de ser un ingreso que se esfume en poco tiempo y se convierta en una oportunidad para asegurar una mayor estabilidad económica.

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La construcción de un fondo de emergencia y la reducción del endeudamiento son algunas de las prioridades que sugieren las expertas para aprovechar la prima.
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La construcción de un fondo de emergencia y la reducción del endeudamiento son algunas de las prioridades que sugieren las expertas para aprovechar la prima.
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De la conversación cotidiana a la ciencia: lo que hay detrás del evento El Niño

Junio 24, 2026

Hablar del Fenómeno del Niño como tal no es correcto; lo adecuado es referirse al fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés). El Niño corresponde a la fase cálida de este fenómeno macroclimático de variabilidad natural, originado por interacciones entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical, con impactos globales que varían según la región.

Más que calor o sequía, El Niño es un proceso climático natural y complejo, no causado por el ser humano ni producto del cambio climático. En Colombia, y particularmente en Antioquia y el Valle de Aburrá, puede provocar menos lluvias, estrés hídrico, mayor riesgo de incendios y presión sobre el abastecimiento de agua, la energía, la salud pública y las actividades agrícolas y pecuarias.

Si hay un tema de conversación propicio para romper el hielo, sobre todo en el taxi, es el clima; también es recurrente en conversaciones de pasillo o ascensor. Y si hay indicios o noticias de que se avecina el conocido (y mal llamado) “Fenómeno del Niño”, las frases pueden ser algo así como: “¡Qué calor! Eso es por el Fenómeno del Niño”; “se viene una escasez de agua causada por el Fenómeno del Niño”; “esta sequía es culpa del Niño”. Es verdad que lo sentimos pues impacta la vida cotidiana, pero ¿realmente lo entendemos?

Lo primero que debemos saber es que no existe el Fenómeno del Niño en el sentido estricto de la palabra. Lo que sí existe es el evento El Niño, “una de las fases del ciclo natural de variabilidad climática conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que surge de la interacción entre el océano y la atmósfera en el Océano Pacífico tropical y que tiene tres fases: El Niño (fase cálida), La Niña (fase fría) y la fase neutral”, explica Alejandra María Carmona-Duque, profesora del Área de Territorios y Ciudades Sostenibles de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de EAFIT.

¿Y cómo sucede esta interacción? En condiciones neutrales, los vientos alisios soplan de este a oeste, empujando las aguas cálidas hacia el Pacífico occidental (Indonesia y Oceanía) y favoreciendo el ascenso de aguas más frías frente a las costas de Suramérica. 

Según lo explica Daniel Ruiz-Carrascal, coordinador general del proyecto Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (SIATA), “en la fase cálida del ENSO, es decir durante el evento El Niño, la componente oceánica exhibe un calentamiento inusual de las aguas superficiales en las porciones central y centro oriental del Océano Pacífico Tropical”. También hay que aclarar que El Niño es mucho más que un calentamiento de las aguas del océano: obedece a la reorganización conjunta de la atmósfera y el océano, que modifica los patrones climáticos en distintas regiones del mundo.

El Niño y el Cambio Climático

¿Y tiene relación con el Cambio Climático? No. Tampoco está asociado a causas antrópicas. Lo que sí se puede afirmar es que ha existido durante miles de años y es una de las principales fuentes de variabilidad climática natural a escala global. Según la profesora Alejandra, “la evidencia científica indica que el calentamiento global puede amplificar algunos impactos asociados al Evento El Niño, por ejemplo, los extremos climáticos como las altas temperaturas. Sin embargo, aún no existe consenso definitivo sobre cambios sistemáticos en su frecuencia de ocurrencia”.
 

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Al evento El Niño podemos anticiparnos con acciones sencillas como cuidar el consumo de agua y energía; un hábito que podemos conservar por fuera de la coyuntura.
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Al evento El Niño podemos anticiparnos con acciones sencillas como cuidar el consumo de agua y energía; un hábito que podemos conservar por fuera de la coyuntura.

El origen del término El Niño

Quienes sospechan que el término El Niño tiene que ver con el ícono central de la devoción católica, a quien se le atribuye el nacimiento la cuarta semana de diciembre, van por buen camino. Justo después del grito de independencia, se hablaba de que en el Pacífico había un comportamiento inusual que llamaban el fenómeno del niño, porque los pescadores de lo que actualmente es Ecuador y Perú reportaron que, cada cierto intervalo de tiempo, por la época de nacimiento del Niño Dios, se presentaba una dramática disminución en la pesca. 

La explicación científica a este evento inusual es la siguiente: “Cuando se presenta un calentamiento de las aguas superficiales, lo que hacen las aguas frías y cargadas de nutrientes es que se mueven hacia mayores profundidades y los bancos de peces migran buscando un entorno más frio”, aclara Daniel Ruiz-Carrascal, doctor en Ciencias de la Tierra y Ciencias Ambientales.

Incluso mucho antes, los cronistas que documentaron los viajes de Francisco Pizarro, en su intención por llegar a las costas de Perú, reportaron eventos hidrometeorológicos extremos inusuales que favorecieron que sus tropas pudieran desembarcar.

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El impacto del Evento El Niño en las regiones

Los impactos de El Niño varían entre regiones del mundo. En Colombia suele asociarse con la reducción de las lluvias y el aumento de la temperatura del aire, que traen como consecuencia la disminución de caudales de ríos y embalses, mayor riesgo de incendios forestales y afectaciones en la disponibilidad de agua para distintos sectores. En países como Perú, se manifiesta de manera casi que contraria: hay incremento de lluvias y aumentos en el caudal de los ríos, lo cual trae consigo inundaciones.

El impacto depende de características como la latitud, longitud y altitud, y para el caso de Antioquia y el Área Metropolitana, “el calentamiento inusual en el Pacífico tropical se traduce en un calentamiento en la media y alta montaña de la Zona Andina. Por eso, en todo nuestro territorio, se ven afectadas las cuencas hidrográficas de montaña, algunas de las cuales satisfacen las necesidades de agua de nuestras ciudades. El hecho de tener esta ubicación latitudinal, longitudinal y altitudinal específica hace al territorio metropolitano particularmente sensible al evento El Niño”, explica el coordinador del SIATA.

Para el caso de Colombia los sectores económicos que presentan mayor afectación son: abastecimiento de agua, energía y agro, y en general, todos los que dependen directa o indirectamente de la disponibilidad hídrica, que suele verse reducida durante los eventos El Niño.

Según el SIATA, en el Área Metropolitana son cuatro las amenazas a las que habrá que prestar mayor atención. Primero, la reducción en la oferta del agua superficial en las cuencas hidrográficas que son abastecedoras de agua para acueductos veredales y multi-veredales; segundo, el estrés térmico que puede generar en la población y los ecosistemas, pues las temperaturas aumentan a valores por encima de un umbral de tolerancia; tercero, la propagación o dispersión de incendios de cobertura vegetal; y por último, la ocurrencia de incendios en los llanos orientales y venezolanos, que en caso de materializarse, generaría una gran cantidad de material particulado que,  por las direcciones de los vientos, pueden llegar al territorio metropolitano generando deterioro en la calidad del aire.

Eventos El Niño recientes y algunos aprendizajes

La fase cálida del ENSO, es decir, los eventos El Niño, suelen presentarse en promedio cada 3 a 7 años. Aunque su ocurrencia no sigue un patrón regular, el monitoreo continuo del océano y la atmósfera permite anticipar su desarrollo con varios meses de antelación.

El Niño se cataloga en cuatro niveles: débil, moderado, fuerte, y muy fuerte. Aclarado esto, el último evento El Niño catalogado como fuerte en el ámbito global, fue el de 2023 – 2024. En Colombia estuvo asociado a temperaturas excepcionalmente altas, reducción de las precipitaciones en amplias zonas del país, disminución de caudales en ríos y embalses, aumento de la ocurrencia de incendios forestales y presión sobre los sistemas de abastecimiento de agua y generación hidroeléctrica. En ciudades como Bogotá, la situación llevó a un racionamiento de varios meses.

A propósito de racionamiento, algunas personas recuerdan el ocurrido a partir de 1991, al que se sumó el cambio de horario (La hora Gaviria). Ambas, fueron medidas para mitigar los efectos del evento El Niño 1991-1992, catalogado entre moderado y fuerte. Pero esta experiencia dejó un aspecto positivo: evidenció la importancia de incorporar la información climática en la planificación de sectores estratégicos como el agua y la generación de energía. Desde entonces, el país ha fortalecido sus sistemas de monitoreo, pronóstico y alerta temprana, así como los mecanismos de gestión del riesgo. La experiencia demuestra que prepararse con suficiente tiempo de antelación es mucho más efectivo y menos costoso que reaccionar una vez los impactos ya se han materializado.

Aunque no hay certeza de la categoría del pico más alto del evento El Niño 2026-2027, se estima que podría ser fuerte a muy fuerte, lo que lo convertiría al año siguiente (el 2027) en el más cálido de toda la historia de registros que tenemos como sociedad humana.

Tal vez has notado que cuando hacemos referencia a eventos El Niño anteriores, se hace en pares de años (2023 – 2024 / 1991 – 1992). Esto se explica porque se trata de un evento con una duración aproximada de un año, iniciando en uno y finalizando en el siguiente. El evento que está madurando en este momento se conocerá en la literatura científica como el 2026-2027.

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Alertas tempranas

El Niño no aparece de forma repentina, sino que se desarrolla gradualmente a medida que cambian las condiciones del océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. Por eso, en este momento se puede hablar de, “un proceso de maduración que tendrá el pico de calentamiento en algún momento a finales del presente año.  A partir de ahí empieza a debilitarse, hasta que ya se extingue o se disipa en la primera parte del año siguiente”, aclara el coordinador del SIATA.

Entre las principales señales se encuentran el calentamiento sostenido de las aguas superficiales del mar, el debilitamiento de los vientos alisios y alteraciones en la circulación atmosférica, y, cambios en la ubicación de los centros de alta y baja presión atmosférica.  ¿Y esto cómo lo sabemos aquí? Luego de que los centros de monitoreo ENSO evalúan en tiempo real las temperaturas oceánicas y atmosféricas en el Pacífico tropical (mediante satélites, boyas oceánicas, estaciones meteorológicas y modelos climáticos), estudian si es necesario cambiar el estatus del sistema de alerta del ENSO. En la más reciente publicación, emitida el pasado 11 de junio de 2026, el estatus de este sistema de alerta pasó de Vigilancia El Niño a ser Advertencia de El Niño.

Hecho esto, los organismos llamados nodos regionales en las Américas, publican un informe oficial del cambio en el estatus y ese informe oficial lo reciben los servicios meteorológicos nacionales, que en el caso de Colombia es el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). Esta entidad realiza una declaratoria del estatus para generar una alerta temprana, para que todos los sectores sensibles al clima se preparen ante la inminente llegada de El Niño, en el caso de Colombia, con acciones como: gestión preventiva de embalses y sistemas de abastecimiento de agua, preparación de planes de contingencia para incendios forestales y acompañamiento a los sectores productivos más vulnerables.
 

Lo que podemos hacer

La profesora Alejandra advierte que, “lo primero que hay que decir, es que El Niño no es un desastre. Pero los impactos sí dependerán de la vulnerabilidad y el nivel de preparación de cada territorio. De ahí la importancia de la información científica, los sistemas de alerta temprana, la gestión preventiva y la adaptación. Todas estas son herramientas fundamentales para reducir riesgos y fortalecer la resiliencia de las comunidades”.

Entidades como el IDEAM, la UNGRD, las autoridades ambientales y los gobiernos territoriales han fortalecido las campañas de comunicación del riesgo y de uso eficiente del agua, con el fin de que las medidas preventivas comiencen antes de que se manifiesten los impactos más severos. EAFIT, por ejemplo, acompaña estas preparaciones desde el SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá) y el SAMA (Sistema de Alertas y Monitoreo de Antioquia).

Algunas acciones sencillas y que no solo deberían realizarse durante eventos como estos, sino siempre, incluyen hacer uso eficiente del agua y la energía, evitar actividades que puedan generar incendios forestales, mantenerse informados a través de las entidades oficiales, y adoptar hábitos de consumo responsables que reduzcan la presión sobre los recursos hídricos durante los períodos más secos.

Si en los próximos días resulta la posibilidad de romper el hielo, bien sea en un taxi, ascensor o pasillo, hazlo bien: aclara a tu interlocutor que la manera correcta de llamarlo es evento El Niño, la fase cálida del ciclo natural de variabilidad climática conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que surge de la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. 

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Fútbol, cultura y comunidad: una agenda para vivir el Mundial en EAFIT

Junio 10, 2026

A través de momentos históricos y recuerdos personales, como jugadas icónicas, celebraciones o partidos improvisados en el barrio, el fútbol trasciende la cancha para convertirse en un motor de emociones, identidades y vínculos sociales. Esa mirada se refleja en Campo en Juego. Fútbol, vida y barrio, una exposición en el Centro de Artes de EAFIT, que explora la relación de este deporte con la memoria, la historia y la vida cotidiana.

En el marco de la inauguración del Mundial de Fútbol, este viernes 12 de junio EAFIT realizará una agenda especial: a las 4:00 p.m., visita guiada por la exposición en el Centro de Artes; a las 5:30 p.m., conversación futbolera con Catalina Rodas, Alezander Herrera y Sandra Ramírez en el Teatrino del Parque Origen; y a las 6:00 p.m., proyección de la película La Pena Máxima. Todas las actividades son de entrada gratuita.

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Colombia alcanza el puesto 35 mundial en startups y lidera el mayor crecimiento de Sudamérica

Junio 10, 2026

Según el Global Startup Ecosystem Index 2026 de StartupBlink, Colombia alcanzó el puesto 35 mundial en ecosistemas de startups y registró el mayor crecimiento de Sudamérica (29,3 %). El ecosistema nacional ya suma 2.295 startups activas y US$857 millones en inversión durante 2025.

Sumado a eso, el Colombia Tech Report 2026 ubicó a Medellín como la ciudad con mejor ambiente de negocios y comunidad emprendedora de Latinoamérica. La capital antioqueña también lidera la región en número de startups por cada 100.000 habitantes.

Colombia continúa perfilándose como uno de los ecosistemas emprendedores más dinámicos de América Latina. Así lo revelan el Global Startup Ecosystem Index 2026 de StartupBlink y el Colombia Tech Report 2026, informes que muestran el avance del país en materia de innovación, emprendimiento tecnológico y atracción de inversión. En la más reciente medición, Colombia alcanzó el puesto 35 en el ámbito mundial y registró el mayor crecimiento de Sudamérica, con un incremento del 29,3 % de su ecosistema frente a la medición anterior, impulsado principalmente por el desempeño de ciudades como Medellín y Cali. 

Medellín ingresó por primera vez al top 130 global de ecosistemas de startups, tras subir 15 posiciones frente al año anterior y superar a ciudades como Roma, Rio de Janeiro, Monterrey y Abu Dhabi. Para Tomás Ríos Múnera, director del Centro On.going de EAFIT, “Medellín se consolida como la ciudad número 1 en Latam con mejor ambiente de negocios, comunidad emprendedora y el mayor número de startups por cada 100.000 habitantes, mientras Cali es una de las ciudades con mayor crecimiento de la región”, afirma.

El Colombia Tech Report 2026 señala además que el ecosistema nacional alcanzó 2.295 startups activas durante 2025, con un crecimiento anual del 9 %. Aunque la cifra evidencia una desaceleración frente a años anteriores, el informe interpreta este comportamiento como una señal de madurez del ecosistema, donde la sostenibilidad, la escalabilidad y la eficiencia comienzan a pesar más que el crecimiento acelerado. En ese contexto, el documento advierte que una de cada cuatro startups que operaban el año anterior no sobrevivió, lo que refleja un entorno cada vez más exigente y competitivo.

Las cifras del informe también muestran una fuerte concentración sectorial. Software as a Service (SaaS) lidera por primera vez el ecosistema colombiano con el 27 % de las startups identificadas, equivalente a 610 empresas, mientras Fintech (tecnología financiera) reúne el 20 % del total nacional, con 465 startups. En términos de inversión, fintech continúa dominando el mercado con US$505 millones captados en 2025, frente a los US$41 millones registrados por SaaS y los US$11 millones de healthtech (tecnología en salud). 

Menos expansión, más automatización

De acuerdo con el Colombia Tech Report, el 42 % de las empresas que mantuvieron estable su nómina durante 2025 atribuyeron esta decisión a la capacidad de la inteligencia artificial para absorber carga operativa. Este fenómeno está redefiniendo la lógica tradicional de crecimiento empresarial: el 50 % de los fundadores colombianos priorizó la estabilidad operativa por encima de la expansión de personal, apostando por automatización y eficiencia. Áreas como marketing, finanzas y legal perdieron protagonismo en las contrataciones, mientras desarrollo tecnológico, ventas y crecimiento consolidaron su importancia estratégica.

Uno de los principales llamados de atención del reporte está relacionado con la liquidez del ecosistema. El documento señala que América Latina todavía carece de mercados secundarios sólidos y de una cultura robusta de adquisiciones empresariales, lo que limita las posibilidades de salida para fundadores e inversionistas. A esto se suma que solo el 13 % de los corporativos colombianos utiliza startups como vehículo de inversión, una cifra que evidencia las brechas existentes en la articulación entre grandes empresas y emprendimientos tecnológicos. Esta situación dificulta la reinversión de capital y frena la consolidación de nuevos emprendedores seriales dentro del ecosistema colombiano.

El informe también advierte sobre tres brechas estructurales que amenazan el crecimiento del ecosistema: el debilitamiento de las inversiones pre-seed, la desconexión entre los sectores priorizados por los emprendedores y el capital efectivamente invertido, y la falta de liquidez para generar ciclos de reinversión. En materia de financiamiento, Colombia presenta una diferencia significativa frente a la mediana latinoamericana en todas las etapas de inversión. Esto evidencia que, aunque el país logra generar talento y validación temprana, muchos startups deben buscar fuera de Colombia el capital necesario para escalar y consolidarse.

Para María Paula Peñaranda, gerente de Innovación y Private Enterprise en KPMG, el principal reto está en transformar la capacidad emprendedora del país en empresas sostenibles y escalables. “Somos un ecosistema robusto alimentado por un capital insuficiente: fuertes en comunidad y talento, rezagados en exits y en atracción de capital global”, señala la experta. Asimismo, resalta que “sin salidas no hay fundadores seriales reinvirtiendo, y sin ellos el ecosistema no se retroalimenta”, en referencia a la baja liquidez y la limitada existencia de mercados secundarios en la región.

Finalmente, el informe plantea que el principal reto para el país ya no es únicamente crear startups, sino fortalecer las condiciones para que puedan crecer y sostenerse en el tiempo. En ese contexto, la articulación entre universidades, corporativos, fondos de inversión y entidades públicas aparece como uno de los factores clave para consolidar un ecosistema capaz de competir a escala global y transformar el crecimiento emprendedor en desarrollo económico de largo plazo.

“Sin datos no hay argumentos para tomar decisiones de política pública ni para crear programas. Sin diagnóstico no hay estrategia y sin medición no hay transformación”, concluye Tomás Ríos Múnera, quien resalta que este informe ofrece una de las radiografías más completas del ecosistema colombiano. Además, destaca el papel de las universidades en la formación de emprendedores con capacidades gerenciales, así como su función de conectar la investigación con el mercado y servir como plataformas de cocreación entre startups y corporativos.

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Colombia alcanza el puesto 35 mundial en startups y lidera el mayor crecimiento de Sudamérica
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Fintech (tecnología financiera), SaaS (software as a service) e inteligencia artificial impulsan el posicionamiento global de las startups colombianas. En la imagen, emprendedores compartiendo sus propuestas con posibles inversionistas, en Conexión Summit 2025.
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Fondo Futuro abre 300 nuevos cupos para facilitar el acceso a la educación superior

Junio 11, 2026

Fondo Futuro, una iniciativa liderada por la Universidad de Medellín, UPB, EIA, CES y EAFIT, ya beneficia a 242 familias colombianas. Para el semestre 2026-2 ofrecerá 300 cupos y sumará como aliados a la Universidad del Rosario y la Fundación Fraternidad Medellín para ampliar su impacto nacional.

El fondo permite financiar hasta el 100 % del valor de la matrícula con pagos flexibles durante y después de los estudios, beneficiando tanto a estudiantes nuevos como a quienes ya cursan su pregrado en las universidades participantes. 

Para miles de jóvenes colombianos, estudiar significa imaginar un futuro mejor. Desde 2025, 242 familias han encontrado en Fondo Futuro una alternativa para acceder y permanecer en la educación superior. Esta iniciativa, liderada por la Universidad de Medellín, UPB, EIA, CES y EAFIT, nació con el propósito de reducir las barreras económicas que dificultan el ingreso y la continuidad de los estudios universitarios. Para el semestre 2026-2, el programa contará con 300 nuevos cupos y ampliará su alcance gracias a la vinculación de la Universidad del Rosario y la Fundación Fraternidad Medellín. 

El Fondo cobra especial relevancia en un contexto en el que el acceso a la educación superior continúa siendo uno de los principales desafíos del país. Aunque la cobertura universitaria en Colombia ronda el 54 %, uno de cada dos jóvenes no logra ingresar a una institución de educación superior y entre el 35 % y el 45 % de quienes acceden abandonan sus estudios en los primeros semestres, principalmente por dificultades económicas.

Para Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, generar oportunidades para los jóvenes talentosos de Colombia debe ser un propósito compartido. En ese sentido, destaca que el Fondo Futuro “es una iniciativa que brinda nuevas oportunidades a jóvenes con talento que, por diferentes circunstancias, no han podido acceder a la educación superior. Su propósito es transformar sus vidas, fortalecer sus proyectos personales y contribuir también a la transformación del país. Se trata de un fondo de financiación a largo plazo que facilita el acceso a la educación superior y acompaña a los jóvenes en el camino para hacer realidad los sueños que han trazado para su proyecto de vida”.

Fondo Futuro está dirigido tanto a estudiantes que ingresan por primera vez a la universidad como a quienes ya cursan su pregrado en alguna de las instituciones aliadas. El programa permite financiar hasta el 100 % del valor de la matrícula bajo un esquema flexible: durante la carrera, el beneficiario asume el 30 % del costo, mientras que el 70 % restante comienza a pagarse una vez finalizados los estudios. Además, no genera intereses durante el periodo académico y ofrece plazos de pago amplios, facilitando el acceso y la permanencia en la educación superior. Para más información, clic aquí.

Desde la Universidad de Medellín, institución que también hace parte de la alianza, destacan el impacto que ha tenido el programa en la vida de los estudiantes. “Fondo Futuro se está consolidando como una alternativa de financiación de largo plazo para estudiantes que están en situaciones económicas y sociales complejas, pero encuentran en esta opción la posibilidad de cumplir sus sueños profesionales”, asegura Néstor Raúl Posada Arboleda, rector de la institución.

Una red de oportunidades que crece

Desde su creación, Fondo Futuro ha mostrado un crecimiento sostenido. Las solicitudes aprobadas pasaron de 91 en el semestre 2025-2 y en 2026-1 ya son 242 los que hacen parte del programa, un incremento que evidencia el interés de los estudiantes por acceder a modelos de financiación más flexibles y adaptados a sus necesidades. Además, la mayoría de los beneficiarios pertenece a los estratos 2, 3 y 4, segmentos de la población que suelen enfrentar mayores dificultades para acceder a créditos tradicionales o subsidios estatales.

Este crecimiento ha estado acompañado por la consolidación de nuevas alianzas estratégicas. La incorporación de la Fundación Fraternidad Medellín representa un impulso significativo para la expansión territorial del programa, gracias a su presencia en 27 municipios del país. A eso se suma la vinculación de la Universidad del Rosario, que fortalecerá la presencia de Fondo Futuro en Bogotá y ampliará las oportunidades de acceso a la educación superior para más jóvenes colombianos.

“Hoy en Colombia casi la mitad de los jóvenes no puede lograr acceder a la educación superior y muchos de quienes lo hacen tienen que interrumpir sus estudios por dificultades económicas. Detrás de esas cifras hay sueños aplazados, proyectos de vida que esperan una oportunidad para desarrollarse y talentos que nuestro país necesita”, expresa Ana Isabel Gómez, rectora de la Universidad del Rosario.

Los resultados también evidencian un impacto que trasciende las fronteras regionales. Medellín concentra el mayor número de beneficiarios, seguida de Bogotá, aunque el programa ya tiene presencia en municipios y ciudades como Itagüí, Bello, Envigado, Rionegro, Barranquilla, Cartagena y Pereira. Esta expansión confirma el potencial de Fondo Futuro para convertirse en una alternativa de alcance nacional que facilite el acceso y la permanencia en la educación superior.

Para Gabriela Cantillo Pineda, estudiante de Derecho de EAFIT y beneficiaria del programa, el impacto ha sido transformador. “Encontrar una alternativa como Fondo Futuro significó un alivio enorme y, sobre todo, la certeza de que mi meta de convertirme en abogada no se iba a detener. Ver que existía una opción diseñada precisamente para respaldar el esfuerzo, sin las barreras tradicionales, fue un voto de confianza invaluable que me permitió concentrarme por completo en lo que realmente importa: mi excelencia académica y mi preparación”. 

Cada estudiante que logra continuar su formación representa una oportunidad para transformar una historia familiar, fortalecer una comunidad y aportar al futuro del país. Con esa visión, Fondo Futuro continúa sumando esfuerzos para que más jóvenes puedan hacer realidad sus proyectos de vida a través de la educación.
 

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La iniciativa ya tiene presencia en ciudades como Medellín, Bogotá, Barranquilla, Cartagena y Pereira.
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