EAFIT es la segunda universidad de Colombia con mejor reputación, según Merco Empresas 2025

Octubre 15, 2025

• En la más reciente edición del monitor Merco Empresas 2025, la Universidad EAFIT se ubicó en el puesto 27 en la clasificación general, ascendiendo una posición frente al año anterior.

• En el sector Educación–Universidades, EAFIT ocupa el segundo lugar, después de la Pontificia Universidad Javeriana, consolidándose como la primera universidad en Antioquia y en el top 30 de las instituciones más reputadas del país.

La segunda universidad del país, la primera en Antioquia y una de las 30 organizaciones con mejor reputación corporativa en Colombia. Así se posiciona la Universidad EAFIT en la más reciente edición del Ranking Merco Empresas 2025, un monitor que desde hace 25 años mide la reputación corporativa en 20 países.

De acuerdo con los resultados presentados por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), EAFIT subió una posición en el escalafón general al pasar del puesto 28 al 27, y se mantuvo entre las universidades con mejor reputación del país, ocupando el segundo lugar en el sector educación–universidades.

En esta categoría, el top 10 quedó conformado por: Pontificia Universidad Javeriana, Universidad EAFIT, Universidad de La Sabana, Universidad Nacional de Colombia, Universidad de los Andes, Universidad EIA, Universidad del Rosario, Universidad de Antioquia, Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) y Universidad Icesi.

Para Alexander Garzón Lasso, director de Insight, Centro de Estudios e Incidencia en Liderazgo de Impacto de EAFIT, estar entre las 30 empresas top del país en esta medición adquiere un sentido que, sumado a la reputación, representa el reconocimiento a una forma de liderazgo que inspira, actúa con estrategia, impulsa la adaptabilidad, desarrolla personas y lidera con el ejemplo.

El posicionamiento de EAFIT evidencia que la organización no solo obtiene resultados, sino que los logra generando valor para la sociedad, movilizando a sus equipos desde un propósito superior y cultivando relaciones basadas en la confianza y la coherencia ética. Ser parte del top 30 implica haber convertido la gestión reputacional en una práctica de liderazgo consciente, donde cada decisión refleja responsabilidad, integridad y visión de largo plazo”, agregó el directivo.

Por su parte, Catalina Londoño, directora general de Merco en Colombia, destacó que, con 25 años de trayectoria y presencia en 20 países, el monitor Merco se ha consolidado como un referente en la evaluación de un valor intangible de las empresas: su reputación, como base para construir confianza, transparencia y rigor.

Este año, explicó Catalina, la metodología de Merco Empresas convocó a 2.000 directivos de 35 sectores, quienes seleccionaron 800 empresas como las más reputadas. Luego, se realizaron más de 81.000 encuestas a catedráticos, analistas financieros, periodistas, social media managers, expertos y representantes de ONG, entre otros, para contrastar la percepción con datos objetivos provenientes de 28 fuentes de información.

Lo que buscamos con esta metodología fue entender que gestionar y medir la reputación implica mantener un equilibrio entre lo que se reconoce y la realidad de las organizaciones. Fue así como pudimos establecer el top 200 de las empresas mejor reputadas del país”, puntualizó la directiva durante la presentación.

De acuerdo con la medición, el top 10 general de empresas con mejor reputación en Colombia lo encabezan Postobón, Grupo Éxito, Ramo, Davivienda, Grupo Argos, Crepes & Waffles, Sura, Bavaria, Alpina y Bancolombia.

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Con esta posición, EAFIT continúa ratificando su compromiso con la excelencia, la confianza y el liderazgo responsable.
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Graduados, nos vemos este 18 de octubre en Alcampus para seguir construyendo futuro

Octubre 7, 2025

Alcampus 2025 será el reencuentro de la comunidad de graduados eafitenses el próximo sábado 18 de octubre, desde las 9:00 a.m., una jornada pensada para reconectarse con compañeros y profesores, revivir momentos significativos y proyectar juntos el futuro.

• La agenda incluye 10 diálogos académicos, 30 encuentros de pregrado y posgrado, una exposición de arte, recorridos por el campus y espacios culturales y gastronómicos que celebran 65 años de historia y de compromiso con la transformación del entorno. Conoce más detalles aquí.

Alcampus celebra nuestra historia y la fuerza de su comunidad de graduados. Inscripciones aquí 

Regresar al campus tiene algo de viaje en el tiempo: los pasillos evocan historias y los rostros familiares reavivan la emoción de la etapa universitaria; pero más allá de eso también es la posibilidad de pensar en el futuro. Con ese espíritu, el próximo 18 de octubre, EAFIT abrirá sus puertas para recibir a sus graduados en Alcampus 2025, un encuentro que conmemorará los 65 años de historia de la Universidad. Será una jornada para revivir experiencias, reencontrarse y, sobre todo, para proyectar juntos el futuro de una comunidad que sigue creciendo, transformándose e inspirando. 

Durante esta celebración, que se llevará a cabo entre las 9:00 a.m. y las 6:00 p.m., los asistentes disfrutarán de una agenda diversa que combina espacios académicos, culturales, gastronómicos y de networking. Para Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, Alcampus es “ese encuentro de amigos, de compañeros y profesores, donde recordamos y añoramos esa belleza de la vida de la Universidad y también nos reencontramos con los nuevos amigos y las nuevas caras que habitan este campus”. 

Un encuentro para fortalecer lazos

La programación incluirá 10 diálogos académicos simultáneos, que ofrecerán espacios para explorar temas de interés y tendencias en diferentes áreas del conocimiento; 30 reencuentros de programas de pregrado y posgrado; recorridos guiados; una exposición de arte; presentaciones musicales; y una variada oferta gastronómica. 

En palabras de Isabel Cristina Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos, Alcampus es más que un reencuentro: “Nuestro gran interés es que sea un día en el que puedan recordar lo que fue su experiencia en la Universidad, pero sobre todo la posibilidad de soñarnos y pensarnos en una Universidad que no para, se sigue transformando y que sigue innovando”.

Uno de los momentos más esperados será el espacio de reencuentros. Volver a verse, recordar historias y crear nuevas memorias, esos son los Reencuentros Alcampus, un momento para compartir con quienes marcaron la vida universitaria y reafirmar el lazo que nos une siempre como eafitenses. Además, estos encuentros son escenarios ideales para el networking, el fortalecimiento de vínculos y la proyección de nuevas colaboraciones profesionales. 

El componente cultural también tendrá un lugar protagónico con una variada programación en la tarima principal, donde se presentarán agrupaciones como el ensamble de jazz Ecléctico, la Orquesta Sinfónica EAFIT con su concierto Amor eterno, y el septeto Son de la Nubia, que llevará la alegría de la música cubana y caribeña al corazón del campus. 

Además, en el hall del Bloque 38 y el café Converso habrá un espacio dedicado a explorar los servicios que EAFIT ofrece a sus graduados en formación continua, internacionalización, talento y otras oportunidades. Asimismo, a las 9:00 a.m., 10:00 am., 11:00 a.m., 2:00 p.m. y 3:00 p.m. se realizarán recorridos guiados por cinco estaciones del campus, cada una con experiencias y contenidos diseñados para redescubrir la Universidad. 

Para Ricardo Taborda Ríos, decano de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería, esta es también una oportunidad para conocer espacios nuevos, como el Bloque 20, que ha redefinido el concepto de “Junín” que muchos tenían de su época estudiantil. “Queremos invitarte este 18 de octubre a regresar, recorrer la universidad y vivirla con intensidad de nuevo, en una jornada pensada especialmente para graduados que también reunirá a profesores, estudiantes y a toda la comunidad universitaria para celebrar los 65 años de EAFIT”, afirma el directivo. 

Así, Alcampus 2025 se proyecta como un punto de encuentro intergeneracional, un espacio para fortalecer el sentido de pertenencia y estrechar los vínculos que unen a la comunidad eafitense más allá del aula. Es también una invitación a seguir soñando con la universidad que transforma vidas y a la que todos los egresados llevan consigo a donde quiera que vayan. El 18 de octubre, EAFIT será nuevamente el escenario de los recuerdos, las historias compartidas y las nuevas oportunidades para construir futuro.

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Graduados, celebremos juntos 65 años construyendo futuro: ¡nos vemos en Alcampus 2025!
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Súmate al Giving Day y multiplica oportunidades para la educación

Septiembre 23, 2025

• En su séptima edición, el Giving Day, campaña de EAFIT para fomentar la filantropía a favor de la educación, tiene la meta de recaudar 140 millones de pesos con el apoyo de la comunidad eafitense. La invitación es a multiplicar oportunidades con esta causa que estará vigente hasta el 30 de septiembre. 

• Los graduados podemos participar a través de diferentes medios: comprando en los restaurantes y marcas aliadas, realizando aportes desde 10.000 pesos a la cuenta de ahorros Bancolombia 935-948075-78, o donando en la plataforma institucional. Además, este año se suma la novedad de GlobalGiving, que facilita donaciones internacionales.

Cada año, la comunidad eafitense se une en torno a un propósito común: que los recursos económicos no sean una barrera para que jóvenes con talento puedan continuar o culminar sus estudios profesionales. Ese es el espíritu del Giving Day, una jornada solidaria que desde 2019 convoca a estudiantes, empleados, graduados y aliados para aportar al Fondo de Becas. Hasta el próximo 30 de septiembre estará vigente la séptima edición de esta campaña con el objetivo de abrir caminos y multiplicar oportunidades para la educación.

Para sumarse al Giving Day, las donaciones se pueden realizar de manera sencilla a través de la cuenta de ahorros de Bancolombia 935-948075-78, desde 10.000 pesos, o mediante la plataforma de donaciones. Igualmente, gracias a la alianza con GlobalGiving, graduados, empleados y amigos de la Universidad pueden aportar desde cualquier lugar del mundo, con múltiples medios de pago. 

“Nuestra meta para este año son 140 millones de pesos. Cuando hablamos de cultura filantrópica no hay montos mínimos para donar, lo que buscamos es que toda la comunidad eafitense se una y que cada persona aporte lo que pueda. El propósito es que este Giving Day sea, más que nunca, un ejercicio de dar y agradecer. Queremos fortalecer la cultura filantrópica de la Institución”, señala Ángela María Botero López, coordinadora de Filantropía con Personas de EAFIT. 

Este año, el Giving Day cuenta con el respaldo de 31 marcas aliadas que amplifican el alcance de la iniciativa. Restaurantes, cafeterías, teatros y empresas se han vinculado con la donación de un porcentaje de sus ventas o con aportes en especie, demostrando que cada acción, por pequeña que parezca, suma a un propósito mayor. Entre ellas se encuentran: Pergamino, Ganso & Castor, Pimiento’z, ⁠Aldea Nikei, Hood Food, ⁠Cristal, One Forest Café, Las Hermosas, Don Churro, Solana, Casa Solea, Sandagua, Bethel, Chez Migu, Flor de Sal, Kuro Sushi Bar, Da Pranzo, Mestiza, Laboratorio de Café, Monte Rojo, Teatro el Tesoro, Derreojo Teatro, Todo en Artes, 123 Wok, La Miguería, DosCre, Enna, Casa Flora, BySalaza y BohioPlaya.

“En la Universidad EAFIT somos más de 65 mil graduados y sabemos que, si cada uno hace un pequeño aporte, podemos tener un impacto inmenso. Por eso queremos invitar a toda la comunidad a seguir vinculándose a iniciativas como el Giving Day y a seguir aportando al Fondo de Becas, para que muchos más jóvenes puedan tener la fortuna de estudiar en una universidad como la nuestra”, afirma María Clara Ceballos Arango, jefa de Filantropía e Inversión de Impacto de EAFIT.

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Súmate al Giving Day y multiplica oportunidades para la educación
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El acto de apertura de la fiesta del libro será también la entrega del premio León de Greiff al escritor Darío Jaramillo Agudelo.
El Giving Day cruza fronteras 

La participación de los graduados eafitenses que se encuentran fuera del país será posible gracias al Giving Day Internacional. En años anteriores, esta iniciativa se apoyó en encuentros presenciales en ciudades con alta concentración de graduados, como el sur de la Florida, Nueva York y Madrid. Este año, la campaña se fortalece con el canal de Filantropía y Relacionamiento Internacional, que busca articular a los graduados desde diferentes frentes como mentorías, voluntariado, acompañamiento al emprendimiento y, especialmente, la filantropía. 

Uno de los grandes avances de esta edición es la alianza con GlobalGiving, una plataforma que facilita las donaciones desde cualquier lugar del mundo mediante diversos medios de pago y que, además, permite a los donantes en Estados Unidos e Inglaterra recibir certificados tributarios. “Giving Day Internacional inició con una campaña flash entre el 8 y el 12 de septiembre. En esta, GlobalGiving nos dio una donación adicional equivalente al 60 % del total recaudado en esas fechas, logrando así más de 3.500 dólares en tan solo cinco días”, cuenta Catalina Villamarín Martínez, coordinadora de Filantropía Internacional de EAFIT. 

Para Isabel Cristina Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos, esta consolidación internacional es una muestra del crecimiento de la cultura de dar en EAFIT: “Ver evolucionar esto, ver que efectivamente hay cultura de la filantropía, me llena de emoción. Por eso te invito a que continúes siendo parte de esta historia y que logremos la meta para que más estudiantes talentosos hagan parte de esta gran comunidad eafitense”.


Además de la campaña Givind Day, es posible apoyar a jóvenes talentosos que quieren estudiar en la Universidad, durante todo el año, realizando compras en la Tienda EAFIT, cuyas ganancias van al Fondo de Becas.

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Actuar con coherencia, construir confianza e impulsar la innovación: las lecciones de liderazgo de Juan Carlos Mora

Agosto 27, 2025

•    Juan Carlos Mora Uribe, presidente de Bancolombia y graduado de la Universidad, compartió con la comunidad eafitense lecciones de liderazgo. Destacó que esta es una capacidad que se aprende con la experiencia y el autoconocimiento, y que requiere confiar en las personas, mantener la coherencia y fomentar la innovación.

•    Para este administrador de negocios, liderar también implica conectar el propósito personal y organizacional con las necesidades del entorno. Además, resaltó que las organizaciones deben asumir responsabilidades sociales, promover culturas diversas e inclusivas y actuar con ética. Escucha en spotify

El liderazgo es un camino que se construye con la experiencia, el autoconocimiento y la capacidad de inspirar a otros. Así lo demuestra la trayectoria de Juan Carlos Mora Uribe, presidente de Bancolombia y graduado de EAFIT, quien ha convertido su historia personal y profesional en una fuente de aprendizajes para nuevas generaciones de líderes.

En conversación con Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, en la que participó la comunidad eafitense, uno de sus mensajes principales fue que el liderazgo no se enseña en un aula, sino que se aprende viviéndolo. “El liderazgo sí se aprende con experiencia, pero sobre todo conociéndose a uno mismo. Conocer qué soy, cuáles son mis debilidades, mis puntos fuertes, en qué me he equivocado, es muy valioso”, afirmó el presidente de Bancolombia.

Asimismo, añadió que la coherencia es un pilar fundamental. Para este administrador de negocios, un líder debe ser consciente de que sus palabras y acciones siempre están siendo observadas. “Son más importantes los hechos que las palabras”, aseguró, recordando que la credibilidad depende de la consistencia entre lo que dice y lo que hace.

Otro elemento esencial es la confianza. La construcción de equipos sólidos solo es posible cuando los líderes confían en su gente y les dan la posibilidad de crecer. “El proceso de liderazgo, para mí, sin confianza no funciona. El líder tiene que darles confianza para trabajar”, explicó, reconociendo que incluso si algunas veces esa confianza no se retribuye, sigue siendo un principio irrenunciable.

La innovación también ocupa un lugar central en su visión de liderazgo. Para el directivo, innovar no se reduce a la tecnología, sino que implica una actitud abierta ante el cambio y los retos, como correr riesgos y hacer las cosas de manera distinta. Allí, el verdadero desafío de un líder es animar a otros a salir de su zona de confort.

Finalmente, el propósito colectivo es otra clave que resaltó. En 2019, Bancolombia repensó qué los movía y conectaba. El resultado fue una definición clara: “Promovemos desarrollo que sea sostenible, pero que busque el bienestar de todos”. Para Mora, cuando los colaboradores conectan con ese propósito, no solo transforman la organización, sino también su vida personal.

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Fotografía de Andrés Mora presidente de Bancolombia
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El presidente de Bancolombia subrayó la importancia de innovar, salir de la zona de confort y liderar con conciencia social. Esta conversación fue la primera de la serie Lecciones de liderazgo que promueve EAFIT.
 
Las organizaciones son más que negocios

La construcción de cultura organizacional es inseparable del liderazgo. El presidente de Bancolombia destacó que una cultura sólida se cimenta en la coherencia de los líderes y en el orgullo de pertenecer. En este camino, la ética cumple un papel central, pues la responsabilidad de una organización no se limita a cumplir la ley, sino que debe incluir un marco de valores que priorice el bienestar social.

Esta visión impulsa un liderazgo consciente, capaz de mirar más allá de las utilidades y de entender que cada decisión tiene un impacto en la vida de las personas y en el entorno. Del mismo modo, promover la diversidad y abrir oportunidades para todos enriquece a las organizaciones y las conecta con la sociedad.

El liderazgo, en palabras del eafitense, es un proceso de construcción constante que exige coherencia, confianza, innovación, propósito, ética e inclusión. En últimas, se trata de entender que liderar es servir, movilizar y transformar, no solo dentro de una organización, sino en la sociedad en su conjunto.

“Las organizaciones somos ciudadanos corporativos que tenemos unas responsabilidades y que podemos hacer mucho más”, concluyó. Una reflexión que invita a repensar el papel de las empresas y que deja claro que el liderazgo no es individual, sino colectivo.

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“Juntar a los injuntables y hacer posible lo que parece imposible”, una de las misiones diarias de Sara

Julio 22, 2025

Sara Zuluaga, una de las analistas de economías emergentes de Proantioquia, expresa que el aporte que realiza desde su labor, se ve reflejado en la capacidad de juntar a diferentes personas, desde diversas miradas, para detonar proyectos que impulsen la industria musical de nuestra región. 

Reconoce que gracias a su formación en EAFIT adquirió la capacidad de trabajar con muchos sectores para ponerlos al servicio del desarrollo de Antioquia. “Soy eafitense porque llevo este sello, el conocimiento, la transformación y la inspiración a donde quiera que vaya”, reflexiona.

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“Juntar a los injuntables y hacer posible lo que parece imposible”, una de las misiones diarias de Sara

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Reconocer, redistribuir, remunerar: el cuidado también es economía

Julio 22, 2025

La economía del cuidado visibiliza un trabajo esencial para la reproducción de la vida y el funcionamiento del sistema productivo, que históricamente ha recaído de forma desproporcionada en las mujeres. Este trabajo, muchas veces no remunerado ni reconocido, limita la autonomía económica y los ingresos dignos. 

Hablar de cuidado es hablar de derechos y corresponsabilidad. En una sociedad que envejece y necesita más apoyo, el reto es redistribuir las tareas de cuidado entre el Estado, las familias, el sector privado y la comunidad. Esto implica transformar roles de género y ofrecer condiciones justas para quienes cuidan.

Aunque todos y todas necesitamos cuidados en algún momento de la vida, no siempre somos conscientes del valor que este trabajo tiene para la sociedad. El cuidado es una actividad esencial para sostener la vida y también una dimensión económica que ha sido por mucho tiempo invisibilizada. La economía del cuidado se refiere a ese conjunto de tareas fundamentales, un concepto que ha tomado fuerza en las agendas públicas y académicas de América Latina y el mundo. 

Para Carolina Lopera Tobón, secretaria de las Mujeres de Antioquia, el cuidado es un derecho que está emergiendo y que se quiere consolidar como un derecho fundamental asociado al concepto de ciudadanía, pero también es un trabajo, que en la mayoría de los casos no es remunerado y que se encuentra invisibilizado. "Hablar de la economía del cuidado es fundamental, porque implica reconocer su aporte tanto en los procesos reproductivos como en los productivos". Además, agrega que mientras el 76 % de los hombres en edad de trabajar se encuentran empleados o en búsqueda activa de empleo, solo el 51 % de las mujeres está en esa misma situación. 

Y es que hablar de cuidado también es hablar de desigualdad. La división sexual del trabajo ha asignado históricamente a las mujeres la responsabilidad de lo doméstico y lo íntimo. A pesar de que hoy participan más en la vida laboral y política, siguen siendo las principales proveedoras de cuidado en el hogar. “Mientras las mujeres dedicamos 7 horas y 44 minutos en promedio al trabajo del cuidado no remunerado, los hombres lo hacen durante 3 horas y 6 minutos. Eso ya en sí mismo nos evidencia que las mujeres dedicamos casi tres veces más de tiempo”, explica Carolina. 

Desde otra perspectiva, Juan José Suárez Peña, pedagogo y coordinador desde EAFIT de la apuesta formativa del Sistema del Cuidado de Antioquia, plantea que esta discusión no es nueva, aunque hoy sea más visible gracias a la sistematización de datos. “Hace 600 años las mujeres vienen hablando de dejarlas participar en la educación, en los espacios políticos y en los espacios sociales”, afirma. 

Igualmente, Juan José subraya que la economía del cuidado interpela a los hombres. “Es importante redistribuir esas tareas porque no puede ser que el 51 % de la población del mundo no tenga un proyecto de vida porque tiene una doble o una triple jornada. Entonces, la redistribución de las labores de cuidado implica un reconocimiento de estas labores, pero además requiere reconocer que nosotros, los hombres, no hacemos lo que deberíamos hacer”. 

La transición demográfica actual, con poblaciones más longevas y tasas de natalidad en descenso, hace aún más urgente el debate. Cada vez más personas necesitarán cuidados, y si no se transforman las estructuras actuales, esa carga seguirá recayendo en las mismas manos. “No estamos preparados como sociedad para realizar ese cambio, no solamente en lógica de cuidado, sino también en lógica de productividad y de desarrollo. No es posible que, en años futuros, cuando ya tengamos menos personas en capacidad productiva, esto continúe de la misma manera, y por eso actualmente las administraciones públicas están asumiendo este tema como prioritario”, advierte Carolina. 

“El diamante del cuidado” 

De acuerdo con Angie Palacio Sánchez, jefa de incidencia de Valor Público EAFIT, el cuidado no puede seguir siendo una carga exclusiva de las mujeres, y mucho menos de las familias. La atención a la infancia, a las personas mayores, enfermas o con discapacidad debe ser vista como una responsabilidad compartida por toda la sociedad. “Ahí es donde entran el famoso diamante del cuidado, que representa a los actores que deben asumir esta tarea: las familias, sí, pero también las empresas, el Estado y las organizaciones sociales”. 

En EAFIT, este tema ha venido cobrando relevancia como una problemática urgente para la sociedad. Según Angie, la Universidad se ha venido acercando a esta temática en los últimos años a través de la comprensión profunda de las inequidades que la atraviesan. “Nuestra labor es ser capaces de atender esos problemas, pensarlos, conocerlos y diagnosticarlos muy bien, para que a partir de ello podamos definir cuál es el camino a seguir. Por eso, desde Valor Público, hablamos de cómo comprender estos desafíos puede aportar a mejores decisiones para que otro país sea posible y, en este caso, para que otra sociedad del cuidado sea posible”, afirma. 

Desde la iniciativa de Equidad y Desarrollo Social de Valor Público, liderada por la profesora eafitense Mónica Hernández, se acompaña actualmente el Sistema del Cuidado de Antioquia. Esta labor, que trasciende la coyuntura, busca contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa, en la que el cuidado se reconozca como un bien público, una política estructural y una prioridad colectiva. 

Cuidar no es un favor ni un acto exclusivo de amor: es trabajo, es tiempo, es desgaste y también es producción de valor. Reconocerlo, redistribuirlo y garantizarlo como un derecho es un paso necesario hacia una sociedad más justa, donde todas las personas, cuidadoras o cuidadas, puedan desarrollar su proyecto de vida con autonomía y dignidad.

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Reconocer, redistribuir, remunerar: el cuidado también es economía
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Según un informe de ONU Mujeres Colombia y el DANE, el trabajo doméstico y de cuidados del hogar equivale al 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
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EAFIT reconoce a su fundador con una alta distinción académica: doctorado honoris causa en Administración

Junio 24, 2025

La ceremonia de grados de las 11.00 a.m., el pasado 20 de junio, fue especial: Jorge Iván Rodríguez Castaño, único fundador vivo de nuestra Universidad, recibió el doctorado honoris causa en Administración. Es un reconocimiento a sus aportes a la formación en Administración en el país, el mismo año en cumplió 100 años de vida.

La distinción, otorgada por decisión unánime del Consejo Superior, representa la máxima exaltación eafitense y, más que un homenaje, es un acto de gratitud profunda hacia un empresario que, junto a otros 18 visionarios, ayudó a gestar el proyecto humanista y científico que, hoy, sigue transformando vidas y sociedad.

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Junio 24 del 2025

Doctorado honoris causa en Administración

No he salido del asombro desde hace 20 días, cuando el Consejo Superior me habló de esta distinción del doctorado honoris causa. En el trayecto de la Universidad a mi casa no hice sino pensar: ¿por qué?, ¿cuál es la razón? Hoy, que esta decisión se concretó, me siento más tranquilo. En su momento agradecí al Consejo Superior, y hoy renuevo mi agradecimiento más sincero por esta distinción tan honrosa. Felicito a quienes se gradúan conmigo y les deseo lo mejor. 
Jorge Iván Rodríguez Castaño, fundador de EAFIT y doctor honoris causa en Administración de la Universidad.

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EAFIT reconoce a su fundador con una alta distinción académica:  doctorado honoris causa en Administración
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Entre lo íntimo y lo común: el cine como experiencia del tiempo

¿Qué tienen en común un recuerdo, un sueño y una película? Los tres juegan con el tiempo, lo doblan, lo esconden, lo transforman. El cine no solo cuenta historias: las encierra, las suspende, las deja vibrando en la mente de cada espectador. 

Como una cápsula de tiempo en movimiento, el cine nos permite vivir lo imposible, habitar otras vidas y sentir emociones que no sabíamos que podíamos sentir. Aunque todos miremos la misma pantalla, nadie ve exactamente la misma película. ¿Y si el cine fuera también una forma de recordar lo que aún no hemos vivido?

Entre lo íntimo y lo común: el cine como experiencia del tiempo

El cine es una experiencia única, incluso cuando compartimos la misma sala, pantalla y horario. Cada uno de nosotros, en calidad de espectadores, llevamos nuestra propia historia, nuestro propio tiempo y nuestra propia sensibilidad al asiento, convirtiéndonos también en protagonistas. 

Como el tiempo, el cine no transcurre: se construye, se recuerda y se siente. El cine es una máquina de emociones, de recuerdos posibles, de vidas que no son nuestras pero que, por un momento, habitamos como propias. Como una cápsula del tiempo que viaja con todos dentro, el cine guarda lo que fuimos, lo que somos y lo que tememos ser. Tal vez por eso, cuando salimos de una película, no salimos siendo los mismos: porque el cine, como la memoria, nos revela. 

La escritora Anaïs Nin, solía decir que no vemos las películas como son, sino como somos. En efecto, si revisamos nuestras experiencias frente a una pantalla, podemos comprender que ahí está su magia. Porque el cine, como el tiempo, es colectivo e íntimo a la vez. 

Pese a que la película es la misma, los espectadores nunca lo son. Cada uno la interpreta desde su biografía emocional, desde lo que ha vivido, lo que teme, lo que ama y lo que ha perdido. Una escena que para alguien es conmovedora, para otro puede ser incómoda o indiferente. Además, esas percepciones pueden variar según las circunstancias o la época, lo que hace que una historia que alguna vez nos movió, otro día nos parezca insulsa. 

El cine puede sacar nuestro cuerpo y nuestra mente de eso que queremos poner en pausa, para luego tirarnos —sin compasión— a una realidad que no da tregua. Pero es más que eso: el cine activa la memoria, la imaginación y el deseo.  

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una mujer se sienta a ver una película en una sala de cine
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Una mujer se sienta a ver una película en una sala de cine

Todavía se habla de los contenidos audiovisuales como "películas" o "cintas", términos que hacen referencia al medio analógico donde se imprimen una serie de imágenes fijas que, al ser reproducidas a una tasa de 16, 24 o más fotogramas por segundo, dan la ilusión de imagen en movimiento.

 

Memoria, imaginación y deseo 

Pensemos en esas películas que, con solo una imagen, un diálogo o un sonido, nos han llevado de vuelta a nuestro pasado, a repensar el presente que vivimos o a soñar con un futuro diferente. Esas películas están cargadas de situaciones que, creadas con los códigos del lenguaje audiovisual, logran que las emociones surjan, no solo por lo que sucede en la historia, sino también por lo que pasa en nosotros mientras la vemos. 

El lenguaje audiovisual es ese sistema de signos y convenciones utilizados para comunicar ideas, emociones y narrativas a través de imágenes, sonidos y montaje. Gracias a sus códigos, el lenguaje audiovisual puede sumergir a los espectadores en una historia, provocar identificación con los personajes, crear deseo y tensión dramática, marcar ritmos y significados, y en última instancia, crear experiencias únicas y compartidas. 

Juan Diego Mejía, escritor antioqueño, así lo retrata en su libro El cine era mejor que la vida (1997). Esta novela narra la relación entre un hijo y su padre a través del cine, que se convierte en un espacio donde los sueños y los afectos no dichos encuentran forma. Como un ritual, el cine les permite escapar desde una realidad asfixiante hacia un lugar en el que —juntos y solos— habitan otros mundos posibles. Cada función, que comparten en silencio, confirma el poder del cine para transformar su vida cotidiana en relatos dignos de ser contados. 

 

Una cápsula de tiempo en la que cabemos todos 

Desde lo experiencial, el cine huele a crispetas. Sus hileras de sillas todavía esperan a que nos sentemos frente a la pantalla gigante y nos dejemos envolver por el sonido y las imágenes cada que deseamos vivenciar otros mundos.  

Pero hoy también buscamos esa experiencia en la sala de televisión de nuestra casa, a través de plataformas de video bajo demanda o VOD —del inglés video on demand—, donde disfrutamos de esas historias que tanto cautivan nuestra atención. Con la llegada de Netflix, HBO Max o Prime Video, los espectadores tenemos mayor control sobre qué ver, cuándo y cómo, en una forma más individual y flexible de consumir contenidos cinematográficos.

 

En la actualidad muchas personas eligen consumir contenidos audiovisuales en plataformas de video bajo demanda o VOD como YouTube, Netflix o HBO Max en lugar de ir a las salas de cine.

 

Esta forma de contar historias con imágenes —que gracias a las plataformas digitales hoy podemos disfrutar, sufrir, repetir una y otra vez—, empezó a tomar forma hacia 1895, gracias a los hermanos Auguste y Louis Lumière, inventores del cinematógrafo, un innovador aparato con el que no solo se podían capturar imágenes en movimiento, sino también reproducirlas ante una audiencia.  

¿Te imaginas qué sintieron las personas que vieron por primera vez la proyección de La salida de la fábrica Lumière en Lyon en 1895? Esa fue la primera función de cine en la historia de la humanidad: la primera vez que se vio la vida proyectada en una pantalla. También fue la primera demostración de una realidad reproducible, de la inmortalidad de quienes fueron registrados en la imagen. 

Sin embargo, fue el ilusionista Georges Méliès fue quien descubrió el verdadero potencial narrativo de la imagen en movimiento. Además de retratar la realidad, Méliès creó con el cinematógrafo historias inexistentes, mundos imposibles y sueños. Para ello, propuso un arte de la fantasía, del montaje y la escenografía. Prueba de esto fue su película Viaje a la Luna (1902), la obra más reconocida de Méliès, y desde entonces el cine ha sido ese universo que acoge lo posible y lo imposible en todos los tiempos existentes. 

 

Fotograma de la película de Georges Méliès, Viaje a la Luna (1902). En esta escena, personajes mitológicos que representan planetas observan a los viajeros espaciales dormidos. 

 

El tiempo en el que delimitamos nuestra existencia 

El cine nació para atrapar el tiempo, domesticarlo y moldearlo a nuestro antojo, pues más allá de contar historias, nos permite vivirlas desde dentro, manipulando emociones y percepciones. El tiempo en el cine no es real, es un territorio narrativo que se explora y se transforma a cada segundo, condensando la necesidad del ser humano de contar, ver y compartir historias. 

En el podcast de literatura y ciencia ¿Es el tiempo una ilusión?, se argumenta que nuestra percepción del tiempo no es una verdad física absoluta, sino una construcción mental y narrativa. Aunque como sociedad compartimos convenciones temporales —como los relojes o los almanaques—, cada uno organiza su pasado, presente y futuro según su memorias, emociones y conciencia. Dicho de otra forma, todos vivimos “en el tiempo”, pero no necesariamente en el mismo tiempo. 

En cerebro organiza el tiempo de forma no lineal, según vamos viviendo cada experiencia y con base en nuestra memoria, atención y emoción. Percibimos el tiempo como una serie de situaciones que se agrupan según su significado subjetivo. Por eso recordamos lo impactante y olvidamos lo rutinario, o distorsionamos la duración según el contexto: no es lo mismo un minuto feliz que un minuto de angustia.

 

Tiempo y cine no lineal 

Pese a que el cine comenzó narrando historias lineales, la necesidad de representar la memoria, el deseo, el trauma o la conciencia —que no se viven cronológicamente—, llevó a varios directores del siglo XX a dar un salto al vacío proponiendo narrativas no lineales.  

Un ejemplo de narrativa no lineal en el cine es el Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles, pero este recurso se consolidaría más tarde con películas como Hiroshima mon amour (1959) de Alain Resnais, y más recientemente con Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino o Memento (2000) de Christopher Nolan.  

La mente recuerda, imagina y reorganiza el tiempo según la emoción. No sigue el orden cronológico de los acontecimientos ni una secuencia clásica—inicio, nudo y desenlace— sino que presenta las historias de forma fragmentada. En el cine esto se puede reproducir a través del montaje con analepsis o flashbacks (escenas del pasado), prolepsis o flashforwards (anticipaciones del futuro), elipsis (saltos temporales que omiten información) y puntos de vista múltiples.

 

En la actualidad se utilizan herramientas para la edición digital de contenidos audiovisuales como CapCut, Adobe Premiere, Davinci ResolveFinal Cut Pro, Avid Media Composer, y Lightworks, entre otros. Estas herramientas de software facilitan la tarea de cortar, pegar y reorganizar fragmentos de video y audio para construir una narración cinematográfica.

 

El uso de estos recursos narrativos para el montaje no lineal representó nuevos retos para los espectadores de cine, que debían reconstruir la historia mentalmente, identificar saltos temporales y asumir un rol más activo. Ya no bastaba con “ver”: había que interpretar el orden de los sucesos, conectar las piezas y navegar el tiempo desde la emoción, como lo hace el cerebro con los recuerdos.  

Todo esto rompió con la ilusión de que el tiempo solo se narra en línea recta y permitió mostrar la complejidad de la mente humana —sus recuerdos, traumas, deseos y saltos emocionales— con una fidelidad mucho mayor a la de las narrativas cronológicas. 

Al alterar el orden de los hechos, el cine ganó profundidad psicológica y poética, revelando lo esencial antes que lo literal, jugando con el suspenso, o haciendo que una historia tuviera múltiples capas temporales superpuestas. La no linealidad transformó al espectador en un intérprete activo, y al cine en una forma de pensar, no solo de contar. 

 

Directores recomendados 

Michel Gondry

Director francés de cine y videos musicales. En su película "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" (2004), titulada en español como "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", narra cómo el protagonista intenta borrar de su memoria a su expareja, reviviendo en el proceso lo más profundo de su vínculo. Representa la memoria como algo fragmentado, emocional y no lineal, donde recordar y olvidar se entrelazan con el deseo, el dolor y el amor.

Alain Resnais

Cineasta francés clave en el movimiento de la Nueva Ola Francesa o "Nouvelle Vague", conocido por sus narrativas no lineales y su exploración de la memoria, el tiempo y el olvido en películas como "Hiroshima mon amour" (1959) y "El año pasado en Marienbad" (1961).

Jean-Luc Godard

Director francosuizo célebre por romper las reglas del cine clásico y reinventar el lenguaje cinematográfico con libertad formal y política, como lo hizo en su película "À bout de souffle" (1960) conocida en la esfera hispana como "Sin aliento", una obra clave del cine moderno.

Christopher Nolan

Director británico reconocido por sus estructuras narrativas complejas y no lineales, como en "Memento" (2000), donde la historia se cuenta en orden inverso para reflejar la confusión de la memoria.

Quentin Tarantino

Director estadounidense célebre por su estilo audaz y narrativas no lineales, como en su película "Pulp Fiction" (1994), donde mezcla violencia, humor y referencias cinéfilas con una estructura narrativa fragmentada.

 

 

Autora

Paula Arredondo

Maestra en literatura, profesora de cátedra de la Escuela de Artes y Humanidades EAFIT

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Autor
Paula Arredondo
Edición
Agustín Patiño Orozco

Viajar a China para hacer negocios, ¡lo que debes saber antes de aterrizar!

China no es solo un mercado, es un universo con sus propias reglas, ritmos y códigos culturales. Esta lista reúne consejos esenciales para personas que viajan por primera vez al país asiático, con énfasis en el contexto digital, los valores culturales en los negocios y las claves para construir una relación comercial sólida y duradera.

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Fotografía de la ciudad china de Shanghai de noche
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El puerto de Shanghái es uno de los principales centros urbanos de China y de Asia
1. Descarga las aplicaciones que necesitas antes de viajar 

En China no puedes descargar aplicaciones móviles como Google, WhatsApp o Instagram. En su lugar puedes usar WeChat, Alipay, la versión china de Didi, y aplicaciones de mapas y de los sistemas de transporte público de la ciudad que visites. También es importante una buena VPN –red privada virtual–, como Astrill, ExpressVPN o NordVPN. Una vez en China no tendrás acceso a las tiendas de aplicaciones. 

 

2. Datos en móviles China 

Si tienes una tarjeta SIM internacional, verifica con tu operador si esta funciona en China de manera que puedas acceder a tus datos móviles sin preocuparte por las restricciones locales. Así podrías usar Google, WhatsApp o Instagram sin necesidad de una VPN, ya que estarás conectado a redes internacionales desde tu SIM. También puedes instalar una eSIM internacional que incluya datos para China. De todas formas, siempre es recomendable tener instalada y activada una buena aplicación VPN. 

 

3. WeChat es tu tarjeta de presentación 

En China todo se negocia, se puede pagar y se coordina por WeChat. No tener esta aplicación equivale a no existir en el mundo profesional chino. Úsala para guardar de manera consciente y organizada cada contacto. Registra la ciudad donde está ubicado tu contacto, su oficina o fábrica; su nombre occidental –muchos chinos utilizan un seudónimo o nombre en inglés–; y su apellido en chino –pregunta cómo se escribe su apellido en el alfabeto latino o pinyin–. Por ejemplo “Shanghai David Zhang” o “Yiwu Daniel Liu”. ¡Luego lo agradecerás! 

 

4. Pago digital en China 

El dinero en efectivo casi ha desaparecido en China. El 90% de los pagos diarios, desde una botella de agua hasta una cena, se realizan a través de aplicaciones móviles como Alipay (支付宝) o WeChat Pay (微信支付). En muchas tiendas, taxis o restaurantes no se aceptan tarjetas internacionales, así que configurar tu método de pago digital antes de viajar es clave para moverte con tranquilidad y evitar situaciones incómodas. 

Una opción muy práctica para pagar en China es usar Alipay. Incluso si eres extranjero, puedes vincular tu tarjeta de crédito internacional –Visa o Mastercard– directamente desde esta aplicación. Aquí te dejo un paso a paso para configurar Alipay antes de viajar: 

  1. Descarga Alipay desde App Store o Google Play.
  2. Abre la aplicación y selecciona “Sign up” para registrarte.
  3. Regístrate con tu número de celular, no necesitas uno chino.
  4. En el menú principal, entra a “Me” > “Bank Cards” > “Add Card”.
  5. Ingresa los datos de tu tarjeta de crédito y tu pasaporte.
  6. Verifica tu identidad y establece una contraseña de 6 dígitos.
  7. ¡Listo! Ya puedes pagar escaneando códigos QR en comercios, taxis y restaurantes. 

Dato extra: dentro de Alipay también puedes acceder directamente a Didi, la aplicación de transporte más usada en China. Es importante aclarar que el Didi que se usa en China no es el mismo que encontramos en Colombia. Por eso, usar Didi directamente desde Alipay es una excelente opción: puedes pedir taxis o autos privados y pagar en una sola aplicación, sin necesidad de instalar la versión china de Didi por separado. 

5. Usa mapas y direcciones con caracteres chinos 

Google Maps no funciona en China, por lo que es necesario usar aplicaciones locales como Baidu Maps (百度地图) o Gaode (Amap). Además, es fundamental que las direcciones que necesites estén escritas en caracteres chinos –chino mandarín–, ya que la mayoría de los taxistas o transeúntes no entienden ni leen direcciones en pinyin o inglés. Guarda en tu teléfono capturas de pantalla o notas con las direcciones importantes en chino: el hotel, lugares de reuniones, estaciones clave del metro, etc. Esto te evitará que te pierdas y facilitará tu movilidad en cualquier ciudad del país. 

 

6. Trip.com para organizar tus trayectos internos 

Trip.com –antes llamada CTrip– es la aplicación más completa para organizar viajes dentro de China. Desde Trip.com puedes reservar hoteles, vuelos nacionales, trenes de alta velocidad, buses, traslados y actividades turísticas sin necesidad de entender chino mandarín. Esta aplicación está disponible en inglés y permite pagar con tarjetas internacionales. Es especialmente útil si vas a moverte entre ciudades o necesitas un lugar confiable para gestionar cambios o cancelaciones. 

 

7. Más allá de la primera impresión 

Antes de siquiera pensar en cerrar un trato, es vital comprender las dinámicas culturales, los códigos sociales y las formas de autoridad en China. Esto no solo facilita el respeto mutuo, sino que permite interpretar adecuadamente los gestos, las conversaciones y los tiempos de respuesta. Sin esta lectura cultural profunda, cualquier estrategia corre el riesgo de fracasar, por brillante que parezca sobre el papel. 

 
8. Guanxi (关系): tu activo más valioso en China 

Las relaciones personales o “guanxi”, son la columna vertebral de cualquier iniciativa exitosa en China. No se trata solo de conocer personas, sino de construir confianza a largo plazo, con reciprocidad, lealtad y respeto. Sin guanxi, la entrada al mercado será más lenta, más costosa y, en muchos casos, inviable.

9. Mianzi (面子): el arte invisible de negociar 

El concepto de “mianzi” –la “cara” o reputación–, influye en todas las interacciones. Herir el orgullo de un socio, incluso de forma involuntaria, puede cerrar puertas para siempre. Negociar en China exige tacto, indirectas bien empleadas y un manejo cuidadoso de las jerarquías, donde el respeto vale tanto como el contenido del acuerdo. No subestimes los gestos formales: entregar la tarjeta con ambas manos, hacer una ligera reverencia, y mantener un tono respetuoso, son pequeños gestos que generan gran impacto. Tampoco se acostumbra dar besos o abrazos cuando te presentan a alguien.

 

10. No todo es lo que parece 

Muchas empresas chinas operan con capas de poder no evidentes a primera vista. La figura que parece tener autoridad puede no ser quien toma las decisiones. Mapear correctamente los niveles de influencia y entender los flujos de aprobación internos permite evitar errores críticos y ahorrar tiempo valioso. 

 

11. Aliados estratégicos 

Seleccionar socios y proveedores en China no es una tarea menor. Es un proceso que debe considerar experiencia, reputación local, capacidad de respuesta y, sobre todo, alineación cultural. Visitas presenciales, auditorías previas y un seguimiento riguroso son esenciales para construir relaciones duraderas y proteger tu inversión. 

12. Detrás del silencio: leer las variables ocultas de la negociación 

Negociar en China requiere paciencia, lectura entre líneas y capacidad para entender lo que no se dice. Las decisiones rara vez son inmediatas. El silencio no significa rechazo, sino reflexión, análisis o consulta interna. Quien presiona demasiado pierde poder. Quien sabe esperar y observa con atención, suele salir ganando. Por otro lado, es muy importante tener tacto con algunos temas sensibles en el plano cultural y político: evita expresar juicios personales sobre Xinjiang, Taiwán, o el Tíbet. Incluso una broma puede cerrarte una puerta. 

 

13. Blindar lo intangible 

La innovación no es suficiente si no está protegida. Registrar marcas, patentes y diseños en China, de forma local y temprana, debe ser parte del plan inicial, no una reacción tardía. Acompañar ese blindaje con cláusulas contractuales claras refuerza la seriedad de la relación y evita costosos litigios a futuro. 

 

 

Autores

Sebastián Giraldo Duque 鲁天

Empresario y consultor sobre negocios en China

Juliana Correa-Jaramillo

Profesora de la Escuela de Administración EAFIT

Laura Echavarría Peláez

Ilustradora

Sección de noticias EAFIT
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Grupo de investigación Noticias
Autor
Sebastián Giraldo Duque; Juliana Correa-Jaramillo; Laura Echavarría Peláez
Edición
Agustín Patiño Orozco

Del azadón al mercado global: la alquimia empresarial de El Hueco 

Imaginemos un laboratorio en donde no se mezclan ácidos ni metales, sino saberes campesinos y estrategias urbanas: ese es el escenario de la alquimia empresarial de El Hueco. 

El término "alquimia”, subraya la idea de transformación: así como los alquimistas aspiraban a convertir metales comunes en oro, los migrantes del Oriente antioqueño en el Valle de Aburrá combinaron de modo creativo sus recursos intangibles —confianza, solidaridad, cooperativismo—, con el contexto urbano y las prácticas empresariales del Valle de Aburrá. A través de interacciones sociales complejas, crearon un nuevo valor colectivo. 

En los pasillos estrechos de El Hueco, el humo de los vehículos que circulan sin pausa se entremezcla con los olores intensos de las comidas callejeras y el polvo de las mercancías recién descargadas. Todo vibra al ritmo de voces que anuncian productos y regatean precios, murmullan trueques, convites, compadrazgos y natilleras: las prácticas de comerciantes y empresarios, que lejos de fórmulas secretas o laboratorios ocultos, aprovechan la confianza y la reciprocidad que han cultivado en campo para adaptarse a las dinámicas urbanas.  

Hoy, estas redes empresariales se expanden como hilos dorados que impulsan una parte importante del comercio de Medellín, probando que el verdadero oro nace en la intersección entre la tierra y la sociedad humana. 

 

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Fotografías de archivo del sector El Hueco o Guayaquil en el centro de la ciudad de Medellín
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Centro Comercial Gran Plaza en el corazón de El Hueco, en el tradicional barrio Guayaquil del Centro de la ciudad de Medellín
Prófugos del azadón y del machete 

En el corazón del viejo Guayaquil, entre pasajes laberínticos y edificios antiguos que albergan comercios, floreció durante las últimas décadas del siglo XX un modelo de negocios que desafía los esquemas convencionales de la historia empresarial. 

Bajo el apelativo de El Hueco, campesinos migrantes provenientes del Oriente antioqueño transformaron sus saberes rurales en estrategias urbanas de gran calado, tejiendo las redes de confianza y colaboración que hoy constituyen un referente para repensar la formalidad, la innovación y la resiliencia empresarial en América Latina. 

Los habitantes de El Santuario, Marinilla y Granada salieron de sus pueblos “con una mano adelante y otra atrás, espantando el hambre con una rama[1]”. A estos migrantes internos también se les conoce como “prófugos del azadón y del machete[2]”, ya que dejaron atrás sus cultivos de papa, maíz, legumbres y hortalizas, para buscar oportunidades en el comercio de la ciudad.  

 

Exterior de la Plaza de Mercado Cisneros, en el barrio Guayaquil, durante la primera mitad del siglo XX. Fuente: Rodríguez (1920). Archivo Fotográfico Biblioteca Publica Piloto, Medellín.

 

Estas historias de partida forzosa y de adaptación al contexto urbano ilustran el traslado de prácticas rurales —el respeto por la palabra, el trueque, el ahorro colectivo y la reciprocidad comunitaria—, a las dinámicas empresariales de la ciudad. De esta manera los migrantes del oriente antioqueño no solo preservaron su identidad, sino que también forjaron un modelo híbrido en el que la experiencia campesina se convirtió en capital social y organizativo, sentando las bases de las prácticas comerciales en El Hueco. 

Al llegar a la Medellín de los años setenta, estos migrantes encontraron en el comercio informal del barrio Guayaquil un espacio propicio para reinventarse. Sin acceso a créditos bancarios ni infraestructura formal, recurrieron a prácticas comunitarias: sistemas de ahorro colectivo o “natilleras”, préstamos entre paisanos y acuerdos verbales en lugar de contratos escritos. Tal es la fuerza de la palabra empeñada que basta un apretón de manos para cerrar un negocio. “La confianza vale más que cualquier papel[2]”.  

Esta informalidad estructurada se convirtió en una ventaja competitiva. Al compartir riesgos y recursos, los comerciantes de El Hueco podían adquirir mercancías importadas a bajo coste y redistribuirlas sin los trámites habituales.  

La creación de Asoguayaquil en 1997, y luego de Centro Unido en 2015, selló la transición de las redes espontáneas hacia asociaciones formales, sin renunciar a los valores que las sustentaban: solidaridad, reciprocidad y familiaridad.  

 

Del oriente antioqueño al lejano oriente 

Sin limitarse a un mercado de subsistencia, El Hueco articuló cadenas de valor que lo conectaron con mercados nacionales e internacionales.

En la década de los noventa, una nueva generación de comerciantes antioqueños viajó directamente a China, país donde aprendieron a negociar sin la necesidad de intérpretes y establecieron alianzas que hoy facilitan la importación de todo tipo de mercancías, sin depender de intermediarios.  

Esta forma de innovación social evidencia la capacidad de los colectivos locales para desarrollar innovaciones organizacionales sin depender de estructuras corporativas convencionales, mostrando cómo se configuran soluciones creativas a partir de saberes comunitarios.  

Si bien en El Hueco algunos negocios todavía operan en pasillos improvisados, otros han evolucionado hasta convertirse en auténticos centros comerciales, con ascensores, galerías de arte y sistemas de seguridad privada. No obstante, estos avances no ocultan el ADN rural de sus fundadores.  

 

Fotografía: Archivo de la Asociación de Comerciantes de Guayaquil (Asoguayaquil, s.f).

 

La familiaridad continúa marcando las conexiones empresariales: primos, compadres y vecinos de antaño comparten ahora locales comerciales contiguos, amalgamando lazos de sangre y de negocios. En El Hueco se ha producido un tránsito, desde la informalidad hacia un modelo empresarial híbrido, caracterizado por un aumento de la formalización que no sigue las rutas convencionales de la industria, ni depende de fusiones y adquisiciones.  

En este enclave, conviven estructuras formalizadas con prácticas no escritas, que favorecen la agilidad operativa y mantienen los bajos costos de transacción.  

Para dar cuenta de esta dinámica, proponemos el concepto de productividad adaptativa, que reconoce la capacidad de los comerciantes para generar empleo y sustento en contextos de exclusión institucional, para crear mercados que satisfacen necesidades desatendidas por el comercio formal, y para desarrollar mecanismos alternativos de financiamiento, distribución y comercialización basados en redes de confianza.  

El empresariado de El Hueco forja conexiones internacionales sin recurrir a intermediarios reglados y transforma saberes rurales tradicionales en ventajas competitivas dentro del entorno urbano. Este modelo amalgama lo mejor de ambos mundos e impulsa el dinamismo económico de Medellín. 

 

 

La herencia de El Hueco 

La dimensión intergeneracional añade otro matiz a este relato. La primera generación de El Hueco aprendió en la “universidad de la calle” las técnicas de negociación y gestión de inventarios. La segunda generación, sus hijos, mitad aprendices y mitad profesionales, iniciaron el proceso de formalización de sus negocios. La tercera generación, con estudios universitarios y dominio del chino-mandarín, integra sistemas de gestión contemporáneos y redes digitales, sin olvidar la importancia de la palabra empeñada. 

Esa continuidad demuestra que la ruralidad no es un lastre, sino un capital cultural que, bien adaptado, genera resiliencia y cohesión social. 

La historia de El Hueco propone un paradigma alternativo en la historia empresarial tradicional, al desplazar el foco de atención hacia los actores populares y los entornos informales. Al reivindicar el capital social como motor de desarrollo, se desmantela la creencia de que solo las grandes élites industriales generan crecimiento económico. Sin necesidad de ser una excepción marginal, el ecosistema empresarial de El Hueco demuestra que el comercio opera como una actividad primaria de creación de riqueza, desplegando dinámicas propias que se articulan con las lógicas globales. 

Este planteamiento resuena con Werner Sombart, para quien el empresario es conquistador, organizador y negociador: en El Hueco, el conquistador cambia el machete por el mostrador, el organizador teje amplias redes familiares, y el negociador elude la burocracia con el poder de la palabra. Desde la perspectiva de Joseph Schumpeter, allí florece una innovación social y organizacional, más que una tecnológica, nacida de la exclusión y la marginalidad. 

 

Centro Comercial Gran Plaza en el corazón del sector de El Hueco, en el tradicional barrio Guayaquil del centro de la ciudad de Medellín. Fotografía: medellinguru.com.

 

La metáfora de la alquimia también alude a las asociaciones sociales y comerciales que estructuran El Hueco, fundamentadas en la confianza, la solidaridad y el cooperativismo, que superan las explicaciones convencionales al funcionar como mecanismos de protección, innovación y expansión. Gracias a ellas, emprendedores informales se convirtieron en comerciantes consolidados, crearon vínculos internacionales y fundaron gremios que perviven hasta hoy. 

Más allá de documentar un fenómeno local, estos hallazgos ofrecen claves para entender otras dinámicas empresariales en América Latina. En el ámbito docente, las visitas de campo y los talleres del Semillero de Prácticas y Redes Empresariales SIPRE de la Universidad EAFIT permiten a los estudiantes desarrollar empatía, pensamiento crítico y habilidades metodológicas para enfrentarse a realidades donde la formalidad y la tecnología no están garantizadas. 

Todavía hay mucho que estudiar en El Hueco: la feminización del comercio, la consolidación de redes empresariales de tercera generación, las oportunidades para la transferencia de conocimientos, estudios comparativos con otros centros de empresarismo informal en la región y análisis de la economía política de la informalidad.  

En suma, El Hueco es un laboratorio vivo de innovación social que invita a repensar la historia empresarial latinoamericana desde sus márgenes. 

 

 

Referencias 
  1. E07. Entrevista semiestructurada, 28 septiembre 2019, Medellín.
  2. E09. Entrevista semiestructurada, 20 febrero 2020, Medellín.

 

 

Autora

Natalia Gonzalez-Salazar

Investigadora de la Escuela de Administración EAFIT

 
Bibliografía recomendada
  • Baumol, W. J. (1990). Entrepreneurship: Productive, unproductive and destructive. Journal of Political Economy, 98(5), 893–921.
  • Baumol, W. J. (1993). Formal entrepreneurship theory in economics: Existence and bounds. Journal of Business Venturing, 8(3), 197–210.
  • Baumol, W. J. (1996). Entrepreneurship: Productive, unproductive, and destructive. Journal of Political Economy.
  • Baumol, W. J. (2004). Entrepreneurial enterprises, large established firms and other components of the free-market growth machine. Small Business Economics, 23, 9–21.
  • Schumpeter, J. A. (1911). The Theory of Economic Development: An Inquiry into Profits, Capital, Credit, Interest, and the Business Cycle. Harvard University Press.
  • Schumpeter, J. A. (1942). Capitalism, socialism and democracy. Harper & Brothers.
  • Schumpeter, J. A. (1968). Ensayos de Joseph A. Schumpeter.
  • Sombart, W. (1972). El burgués: Contribución a la historia espiritual del hombre económico moderno. Ediciones Castilla.
  • Sombart, W. (2005). El burgués: Contribución a la historia espiritual del hombre económico moderno (2.ª ed.). Alianza Editorial. 
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Autor
Natalia Gonzalez-Salazar
Edición
Agustín Patiño Orozco
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