Futuro de las finanzas regionales en Colombia 

En Colombia, los departamentos se financian mediante recursos propios y mediante transferencias del Gobierno nacional. A pesar del anhelo de descentralización fiscal, la mayor parte de los recursos con los que cuentan los gobiernos regionales provienen de transferencias del Gobierno central. El recaudo de impuestos y los ingresos de otras fuentes es minoritario. 

Para estudiar este fenómeno, se pueden medir los ingresos corrientes tributarios y no tributarios de las gobernaciones a partir de los datos oficiales del Departamento Nacional de Planeación (DNP) sobre las operaciones efectivas de caja, y luego compararlos con las transferencias recibidas desde el Gobierno nacional. 

Pese a que la brecha entre recursos propios y recursos provenientes de transferencias se ha venido acortando, los departamentos han recibido del Gobierno nacional en promedio 1,43 veces más de lo que están en capacidad de recaudar por sí mismos. En otras palabras, entre los años 2000 y 2023, los ingresos propios de los departamentos representaron en promedio el 41,29% del total de sus ingresos. Pero los datos ocultan una realidad mucho más compleja: la desigualdad en la proveniencia de los ingresos de los departamentos.  

Los departamentos de Colombia se clasifican en categorías fiscales: Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca son de categoría “especial”, pues concentran una mayor población y obtienen más ingresos corrientes de libre destinación. Otros departamentos se clasifican en las categorías 1, 2, 3 y 4: la categoría 4 es la de menor población y menor nivel de ingreso.  

En los tres departamentos de categoría especial, los ingresos corrientes propios han superado a las transferencias recibidas desde otras entidades públicas. Estos departamentos se benefician de grandes aglomeraciones urbanas e intensa actividad económica, lo que les permite obtener un gran recaudo tributario e incluso desarrollar otras fuentes de ingreso.  

Todos los demás departamentos tienen una realidad distinta. En ellos, las transferencias superan a los ingresos propios. Para poner solo un ejemplo, mientras que Cundinamarca genera el 61% de sus recursos mediante ingresos propios, Amazonas no alcanza a generar el 10%.  

 

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Paisaje rural del departamento de Cundinamarca, Colombia
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Paisaje rural del departamento de Cundinamarca, en Colombia
Un país de regiones 

Las diferencias entre los departamentos de Colombia implican que un cambio en la política fiscal territorial del país puede tener impactos muy distintos en cada región.  

Por lo general, las medidas orientadas a aumentar la autonomía regional fortalecen a departamentos con mayor capacidad de generar recursos propios, como Antioquia, Cundinamarca y Valle del Cauca. Sin embargo, otras entidades territoriales no se beneficiarían en la misma medida, puesto que pueden enfrentar dificultades para incrementar su recaudo tributario. 

En contraste, mantener o fortalecer las transferencias desde la nación hacia los departamentos permite a los departamentos con menor autonomía acceder a recursos cuantiosos que de otra manera no lograrían conseguir.  

Esta opción puede verse como beneficiosa, ya que previene una mayor desigualdad en los ingresos de los departamentos. Sin embargo, los incentivos que este sistema genera no contrubuyen a fortalecer la eficiencia de las administraciones territoriales y pueden limitar la competitividad de los departamentos con mayor dinamismo económico.  

Además, la mayoría de las transferencias del Gobierno nacional tienen destinaciones específicas que limitan la capacidad de las gobernaciones para decidir los rubros en los que es más pertinente invertir estos recursos.

Figura 1. Relación entre Ingresos Corrientes Departamentales e Ingresos por Transferencias, 2000-2023. Las categorías fiscales de los departamentos se definan cada año a partir de datos sobre su población e ingresos corrientes de libre destinación. Elaboración propia a partir de datos del DNP.

 

Por lo anterior, además del debate sobre las fuentes de financiación —dar mayor autonomía para recaudar o fortalecer las transferencias—, también se discute la posibilidad de fortalecer la capacidad decisoria de los departamentos para asignar los recursos a distintas áreas, de acuerdo con las prioridades territoriales. 

Si bien es crucial mantener un adecuado financiamiento de los departamentos para fortalecer la igualdad entre las regiones del país, también lo es permitir que el recaudo propio se fortalezca, para incrementar la autonomía de los departamentos y tener un gasto público más orientado a las necesidades específicas de la diversa geografía nacional.  

En este sentido, nuestra estimación[1] es que un crecimiento del 1% en la producción económica de los departamentos generaría un 0,8% de aumento en el recaudo propio, principalmente a través de los ingresos no tributarios. Es decir, el crecimiento y el desarrollo económico de los departamentos es una buena forma de lograr que estos obtengan mayor autonomía.

 

Autonomía con buen juicio fiscal 

La Ley 617 de 2000 representa una herramienta fundamental para que los departamentos gestionen de forma más responsable sus recursos. Al exponer una categorización basada en dos factores concretos —la población y los ingresos corrientes de libre destinación—, la norma no solo busca ordenar las finanzas territoriales, sino también promover el equilibrio entre los recursos públicos que se recaudan y lo que se gasta en un año fiscal[2]. 

El Estado colombiano, mediante las normas de hacienda pública, orienta a los departamentos a conocer bien su capacidad fiscal y a ajustar su estructura administrativa en función de ella. La posibilidad de cambiar de categoría, según el desempeño financiero, introduce un incentivo claro: aquellos que gestionen sus recursos de manera eficiente tendrán más flexibilidad, mientras que quienes no lo logren, verán limitado su presupuesto destinado a la inversión.  

Es crucial destacar que los recursos que los departamentos pueden administrar con mayor libertad provienen, en su mayoría, de los ingresos propios que generan a través del recaudo de impuestos, por ejemplo, gravando productos como la cerveza, los licores, los cigarrillos y el tabaco, los cuales aportan una parte importante de los ingresos corrientes.  

Los gobiernos departamentales también generan ingresos por concepto de registro y anotación, y mediante el recaudo de impuestos a vehículos automotores. Además, la sobretasa a la gasolina cumple un rol clave, junto con otros ingresos que ayudan a completar el recaudo departamental.

Figura 2. En este mapa, los departamentos de Colombia se muestran más grandes o pequeños según su nivel de Ingresos Propios (Tributarios y No Tributarios) como Porcentaje del Total de los Ingresos Departamentales. Elaboración propia a partir de datos del DNP [4]. 

 

El Artículo 4 de la Ley 617 de 2000 fija topes a los gastos de funcionamiento de los departamentos según su nivel de ingresos. Un departamento de categoría especial puede gastar en funcionamiento hasta el 50 % de sus ingresos de libre destinación, mientras que uno de categoría 3 o 4 tiene que mantenerse dentro del 70 %[2]. 

La normativa también es clara en cuanto a qué ingresos pueden considerarse de libre uso, excluyendo aquellos que ya tienen un destino específico, como las regalías o las transferencias. Estos recursos solo pueden ser usados para un fin determinado y no pueden ser redistribuidos por el Gobierno nacional. Aun así, es necesario darles un manejo adecuado para asegurarse de que realmente respondan a las necesidades actuales. 

Por su parte, las rentas nacionales tienen un destino específico y pueden utilizarse de manera flexible según las prioridades del presupuesto general[3]. Solo existen tres excepciones: las participaciones que la Constitución asigna a departamentos, distritos y municipios; los recursos para inversión social —salud, educación y programas para combatir la pobreza—; y aquellos que deben destinarse a entidades de previsión social o a las intendencias y comisarías.  

En suma, mejorar la forma en que se planea el presupuesto nacional y los presupuestos territoriales es determinante para que los recursos sin un uso fijo se aprovechen al máximo, especialmente en áreas como salud, educación y reducción de la pobreza, sin perder la capacidad de adaptarse a las necesidades actuales.

 

 

Notas
  1. Arias Mejía, J. M., Caicedo Esper, G. F., Acosta Ochoa, S., Salazar Aguirre, J., y Echeverri Valencia, M. F. (2024). Realidades de la descentralización fiscal de los departamentos. En Descentralización y autonomía territorial: El camino hacia adelante. Valor Público, Universidad EAFIT. Disponible en https://universidadeafit.widen.net/s/qpmwlrqldz/descentralizacion-autonomia-territorial
  2. Congreso de Colombia. (2000). Ley 617 de 2000. Esta Ley ajusta aspectos clave de la Ley 136 de 1994 y de la Ley Orgánica del Presupuesto, con la intensión de fortalecer la descentralización y mejorar el manejo fiscal en municipios y departamentos.
  3. Constitución Política de Colombia. (1991). Artículo 359. Establece el principio general de no asignación específica de las rentas nacionales, salvo las excepciones.
  4. Departamento Nacional de Planeación (DNP) TerriData. Disponible en TerriData :: DNP

 

 

Autores

José Miguel Arias-Mejía

Estudiante de la Maestría en Economía de la Universidad EAFIT

Gonzalo Felipe Caicedo-Esper

Profesor de cátedra de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno EAFIT

Luis Miguel Ocampo-Marín

Experto en CAD y lider de proyectos en urbam EAFIT

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Autor
José Miguel Arias-Mejía; Gonzalo Felipe Caicedo-Esper
Edición
Agustín Patiño Orozco

Hasta la última vereda: aprendizajes de la expansión metodológica de la Universidad de los Niños EAFIT

Con presencia en más de diez departamentos y treinta y tres municipios de Colombia, la Universidad de los Niños EAFIT ha contribuido a la Apropiación Social del Conocimiento (ASC) en diversos ecosistemas escolares del país, estimulando la curiosidad, el gozo intelectual y el pensamiento crítico en niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mediadores. 

La metodología de la Universidad de los Niños transforma el conocimiento científico en experiencias de aprendizaje que promueven el descubrimiento colaborativo, incluyente y divertido a través del asombro, la pregunta, el juego, la conversación y la experimentación.  

Estas herramientas metodológicas se actualizan y apropian en ecosistemas escolares regionales gracias al desarrollo de proyectos colaborativos que fortalecen conexiones entre la Universidad y aliados estratégicos de la sociedad civil, los sistemas públicos y el sector empresarial.  

Veamos algunos aprendizajes de la expansión metodológica de la Universidad de los Niños en el marco de tres proyectos de innovación educativa con enfoque territorial: Ciencia entre Montañas, Saberes en Red: Aprendamos con Eloísa Latorre y la Jornada Escolar Complementaria Inspiración Comfama

Imagen Noticia EAFIT
Fotografías de escuelas y comunidades educativas rurales en el Suroeste Antioqueño, participantes del proyecto "Ciencia entre Montañas" de la Universidad de los Niños EAFIT.
 
Educación que cultiva ecosistemas de CTeI 

La innovación educativa permeabiliza los sistemas educativos existentes, fomentando más y mejores conexiones con los entornos locales, y nutriendo los brotes de futuros ecosistemas regionales de ciencia, tecnología e innovación (CTeI). 

Esto se impulsa mediante la apropiación de metodologías como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), las preguntas guía anuales, los talleres vivenciales, la realización y difusión de contenidos educomunicativos, el uso innovador de recursos de aprendizaje —huertas, kits educativos, dispositivos tecnológicos, etc.—, y la realización de ferias de cultura científica que celebran los saberes locales y tradicionales. 

Esta es la experiencia, por ejemplo, del proyecto Ciencia entre Montañas, el cual ha beneficiado a más de mil setecientos niños y niñas del suroeste antioqueño, en cuarenta escuelas de la ruralidad dispersa de la Provincia Cartama, que incluye a los municipios de Caramanta, Fredonia, Jericó, Montebello, Pueblorrico, Santa Bárbara, Támesis, Tarso, Valparaíso y Venecia. 

Con el desarrollo de talleres guiados por preguntas relacionadas con el agro y la biodiversidad, este proyecto busca fortalecer competencias científicas y acercar a los participantes a su territorio desde una mirada investigativa que descubra mejores oportunidades para su futuro. 

Dentro del aula, los participantes viven experiencias y juegos que detonan preguntas y conversaciones alrededor de conceptos científicos, y fuera del aula, con actividades al aire libre, los niños y niñas exploran su territorio y se apropian de las maneras en las que se produce nuevo conocimiento en las ciencias naturales. 

 

El estímulo de ecosistemas educativos más conectados con las realidades locales fortalece el tejido social a través del conocimiento. En la imagen vemos un grupo de niños y maestros junto a un árbol de limones en la vereda Piedra Verde del municipio de Fredonia. Foto: Robinson Henao.

El proyecto Ciencia entre Montañas conecta la innovación educativa con el fortalecimiento del ecosistema regional de CTeI, con el liderazgo de la Universidad EAFIT y la Universidad de los Niños en alianza con Comfama y la Fundación Fomento a la Educación JCH, y además con la participación de diversas universidades y centros de ciencia —EAFIT, CES, Universidad de Antioquia, Jardín Botánico de Medellín, Parque Explora—, expertos del sector empresarial local —Urantia, Agrovizcaya, Café Luna, Laboratorio del Café—, y aliados como el Agroparque Biosuroeste, la Provincia Cartama y los gobiernos municipales. De esta manera el proyecto cumple con el propósito de las iniciativas de CTeI financiadas por el Sistema General de Regalías (SGR).

 

“Quiero agradecer el valor que Ciencia entre Montañas le ha dado a la ruralidad, al mostrar la ciencia como algo que hace parte de nuestra cotidianidad y entorno. Mis niños son felices y esperan con expectativa a los talleristas para compartir juntos muchos temas interesantes. El proyecto contribuye inmensamente a mi labor docente mediante estrategias innovadoras y el cambio de mentalidad frente a cómo vivenciar los temas que a simple vista pueden parecer complejos”.

 

Claudia Guerra, docente del Centro Educativo Rural La Alacena, Támesis. 

“Ser tallerista me ha dado la posibilidad de conocer mi territorio, de acercarme y compartir el conocimiento con los niños y niñas y, sobre todo, la oportunidad de crear, experimentar y soñar con la posibilidad de construir un mundo más justo e incluyente para todos”.

 

— Ana Milena Henao, tallerista del proyecto Ciencia entre Montañas

 
Inspiración y herramientas para investigar 

A través del despliegue de estrategias para la formación de formadores locales en diversos territorios, la Universidad EAFIT ha fortalecido capacidades regionales para la CTeI, facilitando que docentes, mediadores y líderes comunitarios accedan a herramientas pedagógicas para el aprendizaje experiencial, la apropiación social del conocimiento y el fortalecimiento de habilidades para el siglo XXI.  

Solo en 2024, la Universidad de los Niños contribuyó a la formación de más de noventa talleristas territoriales y más de dos mil cien maestros. Este enfoque ha promovido la sostenibilidad de los procesos de aprendizaje colaborativo en territorios y poblaciones con acceso limitado a la CTeI, tanto en poblaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes, así como dentro de los mismos márgenes del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y otros centros poblados del departamento.  

Los más de setenta docentes participantes del proyecto Ciencia entre Montañas destacan la importancia de la innovación educativa en la ruralidad dispersa, donde hay acceso limitado al conocimiento científico sobre el agro y la biodiversidad.  

Estos docentes agradecen el enfoque territorial del proyecto y la inclusión de talleristas y mediadores científicos locales, quienes enriquecen el aprendizaje con nuevas herramientas pedagógicas y se convierten en referentes del desarrollo local sostenible, en lugar de acentuar la tendencia migratoria hacia las ciudades y los centros poblados en busca de oportunidades. 

 

Las barreras geográficas, económicas y culturales son retos para la innovación educativa rural en Colombia. En la imagen vemos un grupo de niños cruzando el Río Cauca en una embarcación de remos en el municipio de Jericó. Fotografía: Robinson Henao.

 

Otra experiencia es la del proyecto Saberes en Red: Aprendamos con Eloísa Latorre —con respaldo metodológico de la Universidad de los Niños en alianza con ISA Intercolombia—, que busca fortalecer la apropiación social del conocimiento sobre biodiversidad, cambio climático, transición energética y energías renovables, beneficiando a más de veintiocho mil niños y niñas de municipios como Anorí, San Carlos, Heliconia, Santa Rosa de Lima, Norcasia, El Copey, Tierralta, Albania, Santa Marta y Yumbo, entre otros.  

Inspirados por los desafíos de la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), el proyecto busca desarrollar procesos pedagógicos y de mediación que promuevan liderazgos territoriales. Para eso, desarrolla estrategias educativas que proveen herramientas para el fomento del pensamiento científico, tales como la distribución de dos kits educativos —uno individual, para cada estudiante, y otro de carácter institucional—, que responden a las necesidades del territorio colombiano y aseguran su pertinencia en cada comunidad.  

Para sacarle el mayor provecho posible a los recursos pedagógicos en el contexto rural colombiano, los kits educativos desarrollados y distribuidos por el proyecto se destacan por proporcionar herramientas para el “aprender haciendo” tanto dentro como fuera del aula, y por ofrecer contenidos educomunicativos accesibles, que dialogan con el contexto local y que se pueden adaptar a diversos niveles y currículos escolares. 

 

Siempre es hora de aprender 

Uno de los retos del sistema educativo colombiano es cómo fortalecer la Jornada Escolar Complementaria (JEC). Gracias a la transferencia metodológica de la Universidad de los Niños a los programas JEC de Comfama y Cafam entre 2019 y 2025, la Universidad de los Niños EAFIT ha contribuido al estímulo del liderazgo en emprendimiento, participación ciudadana, pensamiento científico y cultura bilingüe en más de dos mil cuatrocientos niños, niñas y adolescentes de 55 instituciones educativas de Antioquia y Cundinamarca cada año.   

En particular, el proyecto JEC Inspiración Comfama ha contribuido a la formación complementaria de cientos de niños, niñas y adolescentes que han transformado sus preguntas en proyectos, emprendimientos y oportunidades concretas para el futuro, conectando la ciencia, el arte, la tecnología y el ejercicio ciudadano con sus realidades cotidianas y territoriales.  

En línea con la metodología de la Universidad de los Niños, este proyecto no solo promueve el acceso al conocimiento, sino que lo resignifica desde el juego, el gozo intelectual y la acción colectiva. 

Por ejemplo, en la Institución Educativa Antonio Nariño de Puerto Berrio los estudiantes construyeron un diccionario de lenguaje juvenil. Esta experiencia les permitió ver su identidad como una forma de conocimiento válido y digno de ser compartido con otros.  

Por su parte, en la Institución Educativa Concejo Municipal El Porvenir de Rionegro, los estudiantes participantes del proyecto recolectaron más de veinte especies de plantas y raíces de uso cosmético y medicinal, encapsulando sus olores y creando experiencias sensoriales que propiciaron conversaciones sobre memoria, tradición y naturaleza. “¡Huele a la huerta de mi abuela!”, dijo uno de ellos, emocionado por los aprendizajes que conectan con el origen. 

 

Uno de los retos del sistema educativo colombiano es fortalecer la Jornada Escolar Complementaria. En la imagen vemos un grupo de niños visitando un laboratorio de biología en la Universidad EAFIT para observar microorganismos y tejidos vegetales en varios microscopios. Fotografía: Christian Martínez.

 

Un último ejemplo: en varias instituciones educativas rurales, los estudiantes prepararon charlas tipo “TED Talks” como proyecto final. Desde sus experiencias personales, hablaron de liderazgo, desigualdad y emprendimiento. Un joven contó cómo el trabajo en el cafetal le enseñó sobre esfuerzo y disciplina, y propuso su idea para exportar café local con mayor valor agregado. Al terminar su charla, hubo aplausos y lágrimas. “Hoy me sentí importante”, concluyó.

En suma, los retos de la educación rural en Colombia son muchos: inadecuada infraestructura física y baja conectividad a Internet en las sedes educativas; escasa formación y experiencia de docentes y mediadores locales en la implementación de metodologías activas, Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y estrategias de apropiación del conocimiento contextualizado; desconexión entre la escuela y el entorno rural, lo cual dificulta el aprendizaje situado y la innovación educativa regional; ausencia de referentes en ciencia, tecnología e innovación (CTeI), lo cual limita el desarrollo del pensamiento crítico y las aspiraciones a futuro de niños, niñas y adolescentes; y aún hoy, la presencia de actores armados y economías ilegales que distorsionan la idea de progreso personal y social, a la vez que promueven la migración del campo hacia las ciudades.  

Aun así, la transformación de la educación rural en Colombia invita a cada municipio a convertirse en un epicentro de descubrimientos y aprendizajes colaborativos. El estímulo de ecosistemas educativos más conectados con las realidades locales, gracias a la apropiación de metodologías como las de la Universidad de los Niños que trascienden barreras geográficas, tecnológicas y culturales, fortalece el tejido social a través del conocimiento.  

 

 

Autores

Ana María Jaramillo-Escobar

Magíster en Procesos Urbanos y Ambientales y coordinadora del proyecto "Ciencia entre Montañas".

Diana Marcela Marín Alzate

Magíster en Ciencias del Comportamiento y coordinadora del proyecto "JEC Inspiración Comfama".

Nathalia Botero-Orrego

Magíster en Ingeniería y coordinadora del proyecto "Saberes en red:
Aprendamos con Eloísa Latorre".

Robinson Henao

Fotografías proyecto "Ciencia entre Montañas"

Christian Alexander Martínez Guerrero

Fotografía proyecto "JEC Inspiración Comfama"

Sección de noticias EAFIT
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Escuela o área Noticia
Autor
Ana María Jaramillo-Escobar; Diana Marcela Marín Alzate; Nathalia Botero-Orrego; Robinson Henao
Edición
Agustín Patiño Orozco

La sostenibilidad como catalizador de la confianza pública 

La sostenibilidad es protagonista en discusiones públicas y análisis estratégicos de todo tipo de organizaciones. Para entender cómo inciden en la sostenibilidad del planeta, algunas empresas han incorporado análisis de impacto en temas ASG —asuntos ambientales, sociales y de gobernanza—mediante la aplicación de estándares como la Iniciativa de Reporte Global.

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paisaje de Medellín donde se ve el campus de la Universidad EAFIT y el edificio del Bloque 20 de Ciencias
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paisaje de una empresa en armonía con la naturaleza

Los análisis de sostenibilidad como la Iniciativa de Reporte Global —GRI, por sus siglas en inglés—, valoran tanto las externalidades negativas asociadas a la gestión empresarial, así como las contribuciones positivas de la organización que incrementan su credibilidad y confianza en la sociedad.

A partir de la Directiva 2022/2464 de la Unión Europea, se establece un estándar complementario con el concepto de “doble materialidad”, según el cual no sólo es importante reportar la incidencia que las acciones de una empresa tienen sobre temas ASG —materialidad de impacto—, sino también la forma en cómo esos temas afectan el desempeño financiero de la organización, los riesgos que enfrenta y las oportunidades que genera con su gestión, a través de la materialidad financiera.

Los reportes de doble materialidad, que conectan la sostenibilidad con la gestión del riesgo empresarial, son cada vez más relevantes conforme se consolidan los estándares y metodologías respectivas. Lo que queda claro es que hay una progresiva conciencia en el mundo empresarial de la conexión entre la sostenibilidad socioambiental y la sostenibilidad corporativa. En este sentido, será cada vez más importante para las organizaciones desplegar y comunicar sus estrategias de sostenibilidad.

La importancia del valor público generado por una organización no depende sólo de lo que se ha llamado “responsabilidad social empresarial” (RSE), sino también de la importancia que tiene, para una empresa, la percepción que las “partes interesadas” tienen sobre sus acciones y los valores que representan.  

Por ejemplo, casi todos preferimos trabajar en una organización que promueve el bienestar de sus colaboradores, o consumir bienes y servicios provistos por una empresa que contribuye al progreso social. Incluso, en algunos casos, una empresa amigable con el medio ambiente quizás tenga acceso a mejores condiciones de crédito. 

Es en relación con las “partes interesadas” —las personas o entidades que están en la órbita de influencia de la organización— que se definen aspectos críticos de la sostenibilidad y de los riesgos que delimitan el futuro de la empresa. 

La sostenibilidad define el futuro de las organizaciones, en tanto genera compromisos ineludibles con la sostenibilidad de la sociedad y del planeta.

 
Crear valor social desde la empresa 

El papel que desempeñan las organizaciones sociales, no gubernamentales y de la sociedad civil, se ha hecho cada vez más importante en las dos últimas décadas, conforme ganan relevancia los criterios ASG para el buen funcionamiento y la legitimidad de los sistemas económicos. 

Lo anterior sucede por al menos tres razones. Primero, porque hay una zona media indefinida entre la gestión social que corresponde al Estado y la que puede asumirse como propia de las empresas. Segundo, porque hay límites a los aportes que el sector privado puede hacer al bienestar colectivo, al desarrollo productivo y al buen funcionamiento de la sociedad y del planeta. Tercero, porque se han desarrollado herramientas que permiten plantear problemas, diseñar esquemas de intervención —como la teoría del cambio—, y evaluar el impacto y la efectividad de las acciones que emprenden este tipo de organizaciones. Todo esto configura un espacio apropiado para las empresas con propósitos sociales, ya que se les reconoce su rol y se les dota de esquemas conceptuales apropiados para medir el impacto de sus acciones. 

Además, alineando la estrategia organizacional con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los planes de desarrollo local, las empresas contribuyen colaborativamente al logro de metas públicas. Por ello, las alianzas estratégicas y las prácticas de sostenibilidad y de responsabilidad social empresarial (RSE) desempeñan un papel muy importante en la creación de valor público.  

Las organizaciones orientadas a la creación de valor público generan, no solo valor económico —representado en el desarrollo empresarial y el apoyo a proyectos de infraestructura que mejoran capacidades logísticas y facilitan el comercio y la conectividad—, sino que también generan valor social para diferentes grupos de interés, representado en la promoción y preservación de la cultura, la naturaleza, la inclusión social y la equidad, generando un efecto cascada en iniciativas educativas, programas de salud y bienestar, y desarrollo comunitario para poblaciones en situación de desventaja. 

 

El valor de la comunicación 

Las organizaciones deben comunicar de manera clara, coherente y honesta su estrategia de sostenibilidad. No basta con tener buenas prácticas si estas no se conocen, no se comprenden, o no inspiran. Mediante una comunicación efectiva, las organizaciones pueden promover narrativas de responsabilidad compartida, impulsando cambios en el comportamiento ciudadano, el consumo consciente y la participación social.  

La comunicación genera confianza, compromiso, fidelización y movilizar aliados estratégicos cuando logra demostrar que el compromiso con la sostenibilidad es parte del corazón del negocio.  

El compromiso también es con el uso eficiente de los recursos que se destinan a la sostenibilidad, la evaluación rigurosa y la mejora de la calidad de las decisiones que cimientan la reputación organizacional y hacen transparente el impacto social y ambiental que produce la empresa.  

Además, es clave que exista consciencia profunda de esa estrategia dentro y fuera de la organización: que los líderes la comprendan, que los equipos la vivan, y que los grupos de interés vean su impacto. Solo así la sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una fuerza transformadora, capaz de generar valor privado y público.

 

Al comunicar de manera transparente sus compromisos y resultados en sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza, las empresas refuerzan su legitimidad, fortalecen la confianza ciudadana en las instituciones públicas y privadas y mejoran en conjunto el entorno de gobernanza. 

La comunicación de los resultados en sostenibilidad organizacional no puede basarse únicamente en narrativas inspiradoras. Requiere datos verificables y análisis que permitan evaluar el impacto de las intervenciones. Para comunicar la gestión con transparencia hay que fundamentarse en la evidencia económica.  

Por eso los informes de sostenibilidad deben ir más allá del cumplimiento normativo y convertirse en ejercicios sistemáticos de rendición de cuentas, que muestren cómo las acciones de la empresa generan valor privado y público de forma medible. El fortalecimiento de la confianza pública y la sostenibilidad organizacional exige una gestión informada y basada en evidencia. Tanto las empresas como las organizaciones sociales están llamadas a medir y a comunicar con rigurosidad el impacto de sus decisiones, demostrando así su contribución al bienestar colectivo. 

Herramientas como Bien+, metodología desarrollada en la Universidad EAFIT, permiten a las organizaciones evaluar el valor público que generan, conectando sus estrategias con resultados sociales tangibles, y dando sentido a su propósito y legitimidad en la sociedad contemporánea. 

La comunicación de los resultados de gestión, en la medida en que obliga a evaluaciones cuidadosas de impacto que reflejen el valor real que produce la empresa, da fe de la responsabilidad asumida por la organización y de su compromiso con la sociedad a la que dirige sus esfuerzos.  

 

El valor de la confianza pública 

En síntesis, toda organización tiene una responsabilidad esencial en lo relativo a los factores ambientales, sociales y de gobernanza. En primer lugar, las empresas, porque con su diligencia en estos temas contribuyen a garantizar su sostenibilidad a largo plazo, atenuando riesgos que puedan incidir negativamente en su desempeño, y asegurando su “licencia social para operar”, que se deriva del cumplimiento de las expectativas que la sociedad, en su conjunto, y sus grupos de interés, tienen sobre la gestión empresarial.  

En segundo lugar, las organizaciones sin ánimo de lucro, porque contribuyen al fortalecimiento institucional y el aumento del bienestar social, haciendo viable el desarrollo económico en cuanto propician el respeto a las reglas de juego y generan consensos para impulsar la gestión empresarial.  

El desarrollo de herramientas de valoración de externalidades, —los efectos que una acción produce sobre otros agentes o la naturaleza y que no se materializan en transacciones de mercado—, y de evaluación de impacto —el análisis de los efectos que se producen cuando se destinan recursos a propósitos considerados meritorios por una organización—, abren la posibilidad de evaluar la rentabilidad social de la inversión realizada a través del cálculo del SROI —Retorno Social de la Inversión, por sus siglas en inglés—. 

Gracias a todo esto se fortalece la confianza pública en la organización, se despliegan herramientas para optimizar el uso de los recursos, y se genera transparencia, propendiendo por mejores condiciones para la vida en sociedad y el ejercicio de la iniciativa empresarial para la creación de riqueza. 

 

 

Autores

Mery Patricia Tamayo-Plata

Investigadora de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno EAFIT

Jesús Alonso Botero-García

Investigador de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno EAFIT

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Autor
Mery Patricia Tamayo-Plata; Jesús Alonso Botero-García
Edición
Agustín Patiño Orozco

¡Ya está abierta la convocatoria para postular a los Inspiradores EAFIT 2025!

Mayo 27, 2025

Esta será la cuarta edición de Inspiradores EAFIT, una apuesta institucional que exalta el liderazgo de graduados y organizaciones que dejan huella en la sociedad al ofrecer soluciones a los desafíos de la humanidad. 

Las postulaciones estarán abiertas hasta el 10 de agosto. Las categorías abarcan ciencia y tecnología; sostenibilidad y cambio climático; sociedad, humanismo y cultura; innovación educativa y miradas de futuro; y cuidado y bienestar. Además, se reconocerán liderazgos consolidados y emergentes.

Para postular a un graduado eafitense u organización, se debe diligenciar el formulario correspondiente. La imagen corresponde a la edición anterior de Inspiradores EAFIT.

A veces, la inspiración no está lejos. Está en quienes, desde distintos lugares, construyen futuro con sus acciones. Desde 2017, Inspiradores EAFIT visibiliza las historias de graduados que generan un impacto positivo, y reconoce a aquellos que transforman desde el liderazgo, la creatividad y el compromiso con los desafíos de la humanidad. En su cuarta edición, que recibirá postulaciones hasta el 10 de agosto, la propuesta se renueva y crece para seguir celebrando el poder transformador de nuestra comunidad.

Una de las principales novedades de este año es la inclusión de organizaciones. Por primera vez, la Universidad reconocerá a cinco estrategias o programas institucionales, tal como lo señala Isabel Cristina Gómez Yepes, directora de Desarrollo Institucional y Vínculos. “Para esta nueva edición, que tiene que ver con los 65 años, EAFIT es consciente de que no transformamos solos, sino que también lo hacemos en conjunto. Por eso queremos reconocer e invitar a que las empresas se postulen con proyectos o iniciativas que muestren cómo ayudan a resolver esos desafíos y esas preguntas que como Universidad nos hemos formulado”.

Para Verónica Londoño Schnitzus, graduada de Ingeniería de producción y ganadora en 2021 en la categoría Liderazgo empresarial, este reconocimiento “me cambió la vida totalmente, porque yo me fui para Estados Unidos desde que me gradué y saber que todo lo que estábamos haciendo allá había sido reconocido y era importante fue muy sorprendente para mí. Después de este premio me conecté mucho más con EAFIT y siento que puedo hacer un aporte a la universidad y a la ciudad. Yo quiero inspirar a mi hija de 13 años, pero si puedo inspirar a otras mujeres mucho mejor”.

Inspiradores EAFIT 2025 no solo destacará trayectorias consolidadas en liderazgo empresarial, público y emprendedor, sino que también se abre a los nuevos liderazgos que ya están marcando diferencia. Esta será la primera edición en incluir una categoría de liderazgo emergente, dirigida a graduados de hasta 30 años que están innovando con empatía, creatividad y compromiso.

Sumado a este nuevo enfoque, se mantienen las categorías tradicionales: ciencia y tecnología; sostenibilidad y cambio climático; sociedad, humanismo y cultura; innovación educativa y miradas de futuro; y cuidado y bienestar. Estas categorías aplican tanto para graduados como para organizaciones.

En el proceso de postulación podrán participar estudiantes activos de pregrado y posgrado, graduados titulados, así como empleados, docentes o administrativos activos de EAFIT, sin embargo, ningún graduado podrá postularse a sí mismo. En el caso de las organizaciones, la postulación deberá realizarse directamente por parte de ellas, demostrando cómo con sus estrategias o programas generan valor y desarrollo sostenible.

La evaluación de las postulaciones estará a cargo de un comité diverso y representativo, conformado por la rectora, miembros del Consejo Superior, decanos de las cinco escuelas, directivos de la Universidad, inspiradores de ediciones anteriores, representantes de organizaciones externas y aliados estratégicos.

“Este es un evento muy importante para la Universidad porque es una forma de identificar esa comunidad de talento y el impacto y la incidencia que está teniendo en los diferentes temas que en este año vamos a reconocer”, afirma Isabel Gómez. Esta visión refuerza el espíritu de Inspiradores como una oportunidad para fortalecer los vínculos con la comunidad de más de 65.000 graduados eafitenses que hoy hacen parte del tejido social, empresarial, científico y cultural del país y del mundo. Cada historia cuenta, y este reconocimiento permite visibilizar aquellas que impactan de forma positiva y sostenible el entorno. 
Conoce otros detalles de Inspiradores EAFIT aquí.
 

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Felipe y su conexión y amor por la educación

Mayo 27, 2025

Felipe Gil, director ejecutivo de la Corporación Gilberto Echeverri Mejía, también entiende las empresas como espacios educativos, y en ese orden de ideas afirma que "tenemos el reto de aprender y capturar ese conocimiento". Convencido de que la transformación de los territorios se da a través de la formación, ha dedicado más de dos décadas a realizar aportes significativos a sector educativo, desde los diferentes cargos y entidades a las que ha pertenecido en su ejercicio profesional.

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Foto de Felipe Gil, director ejecutivo de la Corporación Gilberto Echeverri Mejía
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El propósito de Mónica: darle a otros la oportunidad que ella recibió

Abril 29, 2025

Mónica Hernández es la fundadora de MAS Global Consulting, una empresa con 12 años de historia, ubicada en Estados Unidos, Florida, a través de la cual promueve y cultiva el talento latino en el mundo TEC. 

Por medio de MAS future Foundation, esta eafitense genera posibilidades para que jóvenes latinos talentosos puedan ingresar a EAFIT. La beca MAS Global EAFIT es la muestra del impacto de las acciones decididas y del reconocimiento de la educación, que en palabras de Mónica, “es lo que te habilita a saltar al mundo de otras posibilidades”.

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¡Gracias graduados! Con su excelencia e innovación, seguimos construyendo el aprendizaje del futuro

Abril 29, 2025

De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2024, EAFIT reafirmó su compromiso con el aprendizaje al completar la transformación curricular del 100 % de sus pregrados, gestionar 376 proyectos de ciencia, tecnología e innovación, y posicionarse como la tercera universidad del país con mejor empleabilidad de sus egresados.

Los graduados eafitenses fueron protagonistas en los logros de 2024: 16 de ellos ingresaron al listado Merco Líderes, 13 lideraron ocho de las 100 start-ups más prometedoras según Forbes, y uno de sus emprendimientos ganó el Dubai International Award for Best Practices.

El talento de nuestros graduados impulsa la proyección global y fortalece la calidad académica de EAFIT. Te invitamos a ver un resumen del informe aquí.
 

EAFIT presentó su Informe de Sostenibilidad 2024, una radiografía de los logros colectivos alcanzados gracias al compromiso, la visión y la excelencia de toda su comunidad. Más allá de los indicadores y los reconocimientos, este informe es también una carta de gratitud dirigida a quienes, con su ejemplo y labor, siguen irradiando la esencia eafitense en Colombia y el mundo: ustedes, nuestros graduados.

Con 67.532 graduados y 4.052 nuevos títulos entregados en 2024, el impacto de EAFIT trasciende los muros del campus. Cada graduado, desde su profesión y su quehacer diario, ha sido parte esencial de los niveles de calidad y del compromiso con el desarrollo sostenible que la Universidad ha construido en este tiempo. Por eso, este es también tu logro.

Isabel Gómez Yepes directora de Desarrollo Institucional y Vínculos, enfatiza en que, “el informe de sostenibilidad se hace con la metodología GRI (Global Reporting Initiative), lo cual proporciona mucha más rigurosidad y transparencia en nuestra rendición de cuentas. Y en el caso puntual del proceso de filantropía, habla de la forma cómo gestionamos los recursos: como una universidad privada sin ánimo de lucro donde todo se reinvierte. Es lo que hace posible que la Universidad siga creciendo”.

El informe presenta cifras destacadas como la transformación curricular del 100 % de los programas de pregrado, la ejecución de 376 proyectos de ciencia, tecnología e innovación, la obtención de 71 patentes y la consolidación de 15 spin-offs. Todo esto bajo un modelo educativo que evoluciona al ritmo de los retos globales, y con el que nuestros graduados siguen alineados desde sus diversos campos de acción.

Como muestra de esta evolución, festejamos con orgullo la graduación de las primeras cohortes de tres programas: el pregrado en Diseño Interactivo, la Maestría en Sostenibilidad y el pregrado en Ingeniería Agronómica. Estas propuestas responden a los desafíos contemporáneos y representan una apuesta por el conocimiento aplicado, así como por la formación de profesionales capaces de generar impacto en sus entornos.

Una comunidad de líderes

En 2024, los eafitenses brillaron con luz propia. 16 graduados ingresaron al listado Merco Líderes, mientras que seis fueron reconocidos entre los 20 líderes más innovadores de Colombia: Carlos Ignacio Gallego Palacio, expresidente de Grupo Nutresa; Diego Loaiza, director general para la región Andina y Caribe de Grupo Familia; David Escobar Arango, director de Comfama; Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT; Santiago Londoño Aguilar, gerente general de Haceb; y Luis Alberto Botero, presidente de Alianza Team.

A esto se suma el liderazgo de 13 graduados al frente de ocho de las 100 start-ups más prometedoras del país, según Forbes: Auco, Cluvi, Eatcloud, Keybe.ai, Magneto, Erco (Neu), Sports Crowd y Tecde.ai. Otros eafitenses se destacaron como embajadores, investigadores galardonados, directores musicales en Europa, líderes empresariales y creadores de soluciones sostenibles. Un ejemplo es Eatcloud, emprendimiento que recibió el Dubai International Award for Best Practices en la categoría Sustaining Urban Food Systems.

“La comunidad de graduados no solo nos representa muy bien en los diferentes ránquines donde son protagonistas, también lo hacen a través de las diferentes actividades que desarrollan en ecosistemas públicos, organizaciones consolidadas y emprendimientos, se trata de una comunidad de talento que tiene la capacidad de incidir en la sociedad”, reflexiona Isabel Gómez.

Amalia Londoño Duque, jefa de la Comunidad de graduados, complementa diciendo que “Nos sentimos orgullosos de esta comunidad que nos representa, que siempre destaca personas ideas y sobre todo proyectos que aportan e inciden en la sociedad que queremos construir. Ese es un motivo de celebración para nosotros”.

Una red viva

Más de 130 eafitenses, entre estudiantes, profesores, graduados y administrativos, participaron activamente en las diferentes etapas del proceso de Autoevaluación Institucional. Gracias a este trabajo colectivo, dos programas recibieron acreditación de alta calidad: la Maestría en Estudios Humanísticos y la Maestría en Administración. Uno de los aspectos destacados en la evaluación fue, precisamente, el impacto de nuestros graduados en su entorno.

También nos llena de orgullo ver cómo, en eventos realizados en Bogotá y Miami, más de 1.000 graduados se reencontraron, compartieron experiencias y fortalecieron sus redes de colaboración profesional. Estos espacios no solo reafirman el sentido de pertenencia, sino que demuestran que la comunidad eafitense sigue viva, conectada y activa.

Y es que, gracias a ustedes, EAFIT es hoy la mejor universidad privada de Antioquia, la tercera del país con mejor empleabilidad de sus graduados y la segunda en reputación empresarial entre las instituciones privadas. No es casualidad: es resultado del profesionalismo, la innovación y el liderazgo con el que nuestros graduados se desempeñan en cada ámbito. Este informe es, en esencia, un testimonio de su legado, “y ahora que estamos cumpliendo 65 años, que sea la oportunidad para reiterar que seguimos pensando en un futuro en el que nuestros graduados continuarán siendo protagonistas”, concluye la directora de Desarrollo Institucional y Vínculos. 

Imagen Noticia EAFIT
Imagen general del Informe de Sostenibilidad 2024
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