Viajar a China para hacer negocios, ¡lo que debes saber antes de aterrizar!

China no es solo un mercado, es un universo con sus propias reglas, ritmos y códigos culturales. Esta lista reúne consejos esenciales para personas que viajan por primera vez al país asiático, con énfasis en el contexto digital, los valores culturales en los negocios y las claves para construir una relación comercial sólida y duradera.

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Fotografía de la ciudad china de Shanghai de noche
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El puerto de Shanghái es uno de los principales centros urbanos de China y de Asia
1. Descarga las aplicaciones que necesitas antes de viajar 

En China no puedes descargar aplicaciones móviles como Google, WhatsApp o Instagram. En su lugar puedes usar WeChat, Alipay, la versión china de Didi, y aplicaciones de mapas y de los sistemas de transporte público de la ciudad que visites. También es importante una buena VPN –red privada virtual–, como Astrill, ExpressVPN o NordVPN. Una vez en China no tendrás acceso a las tiendas de aplicaciones. 

 

2. Datos en móviles China 

Si tienes una tarjeta SIM internacional, verifica con tu operador si esta funciona en China de manera que puedas acceder a tus datos móviles sin preocuparte por las restricciones locales. Así podrías usar Google, WhatsApp o Instagram sin necesidad de una VPN, ya que estarás conectado a redes internacionales desde tu SIM. También puedes instalar una eSIM internacional que incluya datos para China. De todas formas, siempre es recomendable tener instalada y activada una buena aplicación VPN. 

 

3. WeChat es tu tarjeta de presentación 

En China todo se negocia, se puede pagar y se coordina por WeChat. No tener esta aplicación equivale a no existir en el mundo profesional chino. Úsala para guardar de manera consciente y organizada cada contacto. Registra la ciudad donde está ubicado tu contacto, su oficina o fábrica; su nombre occidental –muchos chinos utilizan un seudónimo o nombre en inglés–; y su apellido en chino –pregunta cómo se escribe su apellido en el alfabeto latino o pinyin–. Por ejemplo “Shanghai David Zhang” o “Yiwu Daniel Liu”. ¡Luego lo agradecerás! 

 

4. Pago digital en China 

El dinero en efectivo casi ha desaparecido en China. El 90% de los pagos diarios, desde una botella de agua hasta una cena, se realizan a través de aplicaciones móviles como Alipay (支付宝) o WeChat Pay (微信支付). En muchas tiendas, taxis o restaurantes no se aceptan tarjetas internacionales, así que configurar tu método de pago digital antes de viajar es clave para moverte con tranquilidad y evitar situaciones incómodas. 

Una opción muy práctica para pagar en China es usar Alipay. Incluso si eres extranjero, puedes vincular tu tarjeta de crédito internacional –Visa o Mastercard– directamente desde esta aplicación. Aquí te dejo un paso a paso para configurar Alipay antes de viajar: 

  1. Descarga Alipay desde App Store o Google Play.
  2. Abre la aplicación y selecciona “Sign up” para registrarte.
  3. Regístrate con tu número de celular, no necesitas uno chino.
  4. En el menú principal, entra a “Me” > “Bank Cards” > “Add Card”.
  5. Ingresa los datos de tu tarjeta de crédito y tu pasaporte.
  6. Verifica tu identidad y establece una contraseña de 6 dígitos.
  7. ¡Listo! Ya puedes pagar escaneando códigos QR en comercios, taxis y restaurantes. 

Dato extra: dentro de Alipay también puedes acceder directamente a Didi, la aplicación de transporte más usada en China. Es importante aclarar que el Didi que se usa en China no es el mismo que encontramos en Colombia. Por eso, usar Didi directamente desde Alipay es una excelente opción: puedes pedir taxis o autos privados y pagar en una sola aplicación, sin necesidad de instalar la versión china de Didi por separado. 

5. Usa mapas y direcciones con caracteres chinos 

Google Maps no funciona en China, por lo que es necesario usar aplicaciones locales como Baidu Maps (百度地图) o Gaode (Amap). Además, es fundamental que las direcciones que necesites estén escritas en caracteres chinos –chino mandarín–, ya que la mayoría de los taxistas o transeúntes no entienden ni leen direcciones en pinyin o inglés. Guarda en tu teléfono capturas de pantalla o notas con las direcciones importantes en chino: el hotel, lugares de reuniones, estaciones clave del metro, etc. Esto te evitará que te pierdas y facilitará tu movilidad en cualquier ciudad del país. 

 

6. Trip.com para organizar tus trayectos internos 

Trip.com –antes llamada CTrip– es la aplicación más completa para organizar viajes dentro de China. Desde Trip.com puedes reservar hoteles, vuelos nacionales, trenes de alta velocidad, buses, traslados y actividades turísticas sin necesidad de entender chino mandarín. Esta aplicación está disponible en inglés y permite pagar con tarjetas internacionales. Es especialmente útil si vas a moverte entre ciudades o necesitas un lugar confiable para gestionar cambios o cancelaciones. 

 

7. Más allá de la primera impresión 

Antes de siquiera pensar en cerrar un trato, es vital comprender las dinámicas culturales, los códigos sociales y las formas de autoridad en China. Esto no solo facilita el respeto mutuo, sino que permite interpretar adecuadamente los gestos, las conversaciones y los tiempos de respuesta. Sin esta lectura cultural profunda, cualquier estrategia corre el riesgo de fracasar, por brillante que parezca sobre el papel. 

 
8. Guanxi (关系): tu activo más valioso en China 

Las relaciones personales o “guanxi”, son la columna vertebral de cualquier iniciativa exitosa en China. No se trata solo de conocer personas, sino de construir confianza a largo plazo, con reciprocidad, lealtad y respeto. Sin guanxi, la entrada al mercado será más lenta, más costosa y, en muchos casos, inviable.

9. Mianzi (面子): el arte invisible de negociar 

El concepto de “mianzi” –la “cara” o reputación–, influye en todas las interacciones. Herir el orgullo de un socio, incluso de forma involuntaria, puede cerrar puertas para siempre. Negociar en China exige tacto, indirectas bien empleadas y un manejo cuidadoso de las jerarquías, donde el respeto vale tanto como el contenido del acuerdo. No subestimes los gestos formales: entregar la tarjeta con ambas manos, hacer una ligera reverencia, y mantener un tono respetuoso, son pequeños gestos que generan gran impacto. Tampoco se acostumbra dar besos o abrazos cuando te presentan a alguien.

 

10. No todo es lo que parece 

Muchas empresas chinas operan con capas de poder no evidentes a primera vista. La figura que parece tener autoridad puede no ser quien toma las decisiones. Mapear correctamente los niveles de influencia y entender los flujos de aprobación internos permite evitar errores críticos y ahorrar tiempo valioso. 

 

11. Aliados estratégicos 

Seleccionar socios y proveedores en China no es una tarea menor. Es un proceso que debe considerar experiencia, reputación local, capacidad de respuesta y, sobre todo, alineación cultural. Visitas presenciales, auditorías previas y un seguimiento riguroso son esenciales para construir relaciones duraderas y proteger tu inversión. 

12. Detrás del silencio: leer las variables ocultas de la negociación 

Negociar en China requiere paciencia, lectura entre líneas y capacidad para entender lo que no se dice. Las decisiones rara vez son inmediatas. El silencio no significa rechazo, sino reflexión, análisis o consulta interna. Quien presiona demasiado pierde poder. Quien sabe esperar y observa con atención, suele salir ganando. Por otro lado, es muy importante tener tacto con algunos temas sensibles en el plano cultural y político: evita expresar juicios personales sobre Xinjiang, Taiwán, o el Tíbet. Incluso una broma puede cerrarte una puerta. 

 

13. Blindar lo intangible 

La innovación no es suficiente si no está protegida. Registrar marcas, patentes y diseños en China, de forma local y temprana, debe ser parte del plan inicial, no una reacción tardía. Acompañar ese blindaje con cláusulas contractuales claras refuerza la seriedad de la relación y evita costosos litigios a futuro. 

 

 

Autores

Sebastián Giraldo Duque 鲁天

Empresario y consultor sobre negocios en China

Juliana Correa-Jaramillo

Profesora de la Escuela de Administración EAFIT

Laura Echavarría Peláez

Ilustradora

Sección de noticias EAFIT
Bloque para noticias recomendadas
Grupo de investigación Noticias
Autor
Sebastián Giraldo Duque; Juliana Correa-Jaramillo; Laura Echavarría Peláez
Edición
Agustín Patiño Orozco

“El tiempo es oro”, o cómo ahorrar nuestro recurso más limitado

La planeación y la optimización de procesos determinan en gran medida la eficiencia y la sostenibilidad de una organización. Para lograr una cadena de suministro óptima, es clave ajustar cada uno de sus eslabones para ahorrar tiempo y otros recursos valiosos.

Desde la Ingeniería Industrial, la analítica computacional y la Ingeniería de Construcción se ofrecen soluciones para invertir el tiempo con mayor eficiencia. 

 

La escena dura casi cuatro minutos: en ella, el protagonista de El curioso caso de Benjamin Button, interpretado por Brad Pitt, narra cada uno de los desafortunados sucesos que llevaron a Daisy —una bailarina interpretada por Cate Blanchett—, a romperse una pierna: una mujer que pierde un taxi, un conductor distraído, un hombre que no escuchó su despertador y una enamorada que rompe con su novio. Todos ellos determinan, sin querer, la suerte de la bailarina.  

El que maneja los hilos de esta historia se llama “Tiempo”, dueño y señor de este relato y de todo lo que sucede en la cotidianidad. De ahí que lo comparemos con el oro: “el tiempo es oro”, solemos decir. Y eso es verdad si nos referimos por ejemplo a los tiempos de adquisición, producción o distribución en la cadena de suministro... operaciones logísticas que, de no gestionar de manera óptima, pueden llevarnos a tener —no una pierna rota—, pero sí una productividad resquebrajada.

“En cualquier industria, el tiempo es fundamental, es el plazo en el que debemos llevar a cabo todos los procesos necesarios para que un producto llegue hasta las manos de un consumidor final”, indica Carlos Castro Zuluaga, Máster en Ingeniería Industrial y jefe del Pregrado en Ingeniería Industrial de la Universidad EAFIT.

 

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Fotografías de sectores industriales, logísticos y de la construcción en Colombia
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Construcción de la zona portuaria de Urabá en el departamento de Antioquia
Tan fuertes como el eslabón débil 

Optimización de procesos logísticos, de producción y de construcción. De esta manera la ingeniería y la innovación industrial aportan a eficiencia, productividad y sostenibilidad de las organizaciones. Y si el mayor reto es el tiempo, empecemos hablando de la gestión de la cadena de suministros para entender cómo el tiempo juega a favor —o en contra— de los objetivos de una empresa.  

“Una cadena de suministro está compuesta por todas las diferentes etapas de la fabricación de un producto o de la prestación de un servicio. Cada una de esas etapas implica tiempos que deben acortarse de manera que el producto o el servicio estén disponibles lo antes posible. Ese es uno de los fundamentos de la competitividad en cualquier industria: optimizar el uso del tiempo y entender cómo este afecta a la organización en el plano financiero”, anota el profesor Castro. 

Entre más demoras haya en los tiempos de fabricación, adquisición de materias primas, almacenaje y distribución de productos, más se verán afectados los ingresos de cualquier empresa. De acuerdo con Castro, “en toda organización las eficiencias se deben ver reflejadas en la disminución de costos y, por ende, en una mayor rentabilidad del negocio”.  

 

Estudiantes de la Universidad EAFIT en la "Fábrica de aprendizaje", un aula que simula una línea de producción industrial a escala reducida. Foto: Robinson Henao.

 

En esa línea, los ingenieros industriales deben gestionar las necesidades de una organización frente a las operaciones que afectan las cadenas de suministro, administrando adecuadamente los recursos y garantizando un alto nivel de servicio a los clientes.  

La gestión de la cadena de suministro es un proceso complejo en el que intervienen variables económicas, financieras y demográficas, entre otras, que hacen que las decisiones tengan diferentes alcances. Paula Alejandra Escudero, investigadora de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingenierías de EAFIT, subraya que “en un ecosistema todo está conectado y cuando uno quiere optimizar una variable, debe pensar en esas conexiones para no afectar el funcionamiento de las demás. El proceso es sistémico, necesita una visión holística”.  

Aunque el tic-tac del reloj no se detenga, el gran objetivo siempre será la calidad, porque como dice la frase popular, “vísteme despacio que voy deprisa”. 

Nuevo Pregrado en Ingeniería Industrial EAFIT

“Los ingenieros industriales tienen un rol determinante en cualquiera de los eslabones de una cadena de suministro, ya sea proveedor, fabricante, distribuidor o comercializador. En EAFIT hacemos énfasis en la aplicación de la analítica computacional y el análisis financiero para la toma decisiones a lo largo de la cadena de suministro”. 

 

Carlos Castro Zuluaga, máster en Ingeniería Industrial y jefe del Pregrado en Ingeniería Industrial EAFIT.

 
El tiempo simulado es más barato 

Una de las mejores maneras de ahorrar tiempo en las organizaciones es hacer uso de otro recurso determinante: los datos. Las diferentes técnicas de analítica de datos sirven para tomar decisiones más inteligentes: “debemos convertir los datos en información que nos permita definir patrones de forma mucho más asertiva”, comenta el profesor de ingeniería Carlos Castro.  

En la actualidad existen herramientas como la analítica prescriptiva —el análisis de datos aplicado a proveer recomendaciones y orientar la toma de decisiones—, que facilitan el diseño y optimización de una cadena de suministros. 

Un buen ejemplo de esto es Progress, una metodología ágil diseñada por Planify Analytics para el desarrollo de herramientas computacionales enfocadas en la planeación de cadenas de suministro y la programación de operaciones en empresas de manufactura y servicios.  

Lo explica Mario César Vélez, investigador de EAFIT y cofundador de Planify Analytics: “muchas empresas planean y programan sus operaciones de manera empírica, en hojas de Excel o con software no especializado para su negocio, pero como investigadores y consultores sabemos que esto se puede hacer de una forma mucho más rigurosa, aplicando ingeniería y tecnología”. 

Entonces ¿Cómo optimizar procesos y ser más eficientes y productivos con el tiempo que tenemos? ¡Pues tomando decisiones! Mejor dicho: aprendiendo a decidir con criterio y responsabilidad. La investigadora Paula Alejandra Escudero, señala otras dos herramientas de analítica que son cada vez más utilizadas para orientar las decisiones en las empresas: la modelación y la simulación computacional.

 

Un ejemplo: ¿Cómo hacer una distribución eficiente de bebidas gaseosas en Medellín? 

1. Planea la producción

- Planea la cantidad y la frecuencia de la producción de bebidas gaseosas.

- Analiza la demanda de bebidas en tiendas y supermercados.

2. Estudia la demanda

- Identifica dónde y cuándo se consume más: ¿En el centro o en barrios periféricos? ¿Cerca de qué? ¿En qué momento?

- Conoce a tus clientes: ¿Qué población te compra? ¿Cómo son sus hábitos de consumo?

3. Diseña las rutas

- Define una ruta: ¿Al norte o al sur de la ciudad? ¿Dónde es la salida del camión de la planta?

- Optimiza la ruta: ¿Cuántos barrios, tiendas y supermercados debe cubrir cada camión? ¿Con cuántos dispongo? ¿Cuánto tiempo tardan?

- Ten en cuenta factores que afectan el ruteo: ¿En qué sentidos van las calles? ¿Hay restricciones de acceso o de horarios?

4. Optimiza la distribución

- Identifica estrategias para reducir costos y ahorrar tiempos.

- Acude a herramientas tecnológicas para lograr eficiencias.

- Diseña estrategias para asegurar el abastecimiento en tiendas y supermercados, garantizando la disponibilidad para los clientes.

 

Muchas organizaciones no cuentan con el tiempo o los recursos necesarios para permitirse realizar pruebas y aprender de los errores en escenarios reales. “Es difícil tomar decisiones solo a punta de experiencia”, reconoce la investigadora. 

"Si tengo un problema en la realidad, lo puedo representar —o ‘modelar’— mediante una estructura matemática o lógica que me permita entenderlo mejor y resolverlo. Hay modelos matemáticos que apoyan la toma de decisiones: modelos de optimización, de simulación y de pronósticos”, explica la investigadora. 

“Por eso usted debe estudiar cómo se relacionan las variables que intervienen la operación de su negocio, y todo esto en relación con el tiempo. La modelación matemática y la simulación computacional, por ejemplo, le permitirían evaluar sin mayores riesgos los escenarios futuros que se pueden derivar de ciertas decisiones en el corto, mediano y largo plazo, y que podrían comprometer la sostenibilidad de la organización”, concluye. 

Además, ya están a la vista tecnologías con inteligencia artificial que permiten construir modelos de aprendizaje automáticos y a la medida, que se actualizan constantemente y ayudan a tomar decisiones en tiempo real, y así responder de forma oportuna a los retos que enfrentan las empresas para la gestión de sus cadenas de suministro. 

 

Tiempo de construcción 

Según la Cámara Colombiana de la Construcción Camacol, se espera que en 2025 el sector de la construcción aporte el dos punto cinco por ciento del producto interno bruto del país. “La construcción es un sector industrial muy importante para la economía colombiana. Sin embargo, es uno de los más ineficientes”, señala Luis Fernando Botero, jefe del Pregrado en Ingeniería de Construcción de EAFIT. 

El docente Botero explica que, según la consultora Mckinsey & Company, en los últimos diez años la construcción en Colombia ha crecido a una tasa del uno por ciento en productividad, notablemente menor que en el caso de la manufactura, que ha venido creciendo a una tasa del dos punto seis por ciento[1]. 

“El sector de la construcción está en una desventaja grande, porque ha estado reacio a adoptar los desarrollos y los avances tecnológicos que la manufactura y la producción industrial han logrado. La construcción colombiana se caracteriza por ser todavía bastante informal, por utilizar mano de obra poco calificada y por no gestionar procesos de planeación claros. Obviamente el resultado no puede ser el mejor ni en calidad, ni en costos, ni en tiempos de entrega”, apunta Botero. 

De todo el tiempo dedicado a realizar un proyecto de construcción, solo una tercera parte es productivo. “La mayoría del tiempo, alrededor de un setenta por ciento, termina siendo ‘no productivo’ por ineficiencias o falta de planeación. La realidad del sector se ve reflejada en sus resultados”, concluye el profesor de EAFIT. 

 

Metodologías como el Lean construction proponen hacer más esbelto, productivo y eficiente el sector de la construcción en Colombia. En la foto vemos la construcción de infraestructura portuaria en el Urabá antioqueño. Foto: Robinson Henao.

 

Como magíster en Ciencias de la Administración y especialista en gestión de la construcción, Botero reconoce el reto que implica reducir las brechas tecnológicas y de conocimiento en el sector de la construcción en Colombia. Relata Botero: “en una importante empresa del país, hice parte de la implementación de una metodología que venía del sector de industrial: el Lean construction o ‘construcción sin pérdidas’, que es la aplicación de los aprendizajes de la metodología Lean —por ejemplo, la manufactura ‘esbelta’ de automóviles—, recontextualizados en el sector de la construcción”. 

Algunas empresas colombianas se han venido apropiando de metodologías como la Lean construction o el BIM Modelado de Información de Construcción o Building Information Modelling—, y en la actualidad, se destacan como organizaciones mucho más productivas y eficientes en el uso de recursos. “Sin embargo, por la altísima rotación de profesionales, estas mismas empresas enfrentan grandes retos de gestión del conocimiento y sostenibilidad de las innovaciones”, reconoce Botero. Por eso no se puede dar por sentado el avance: todavía falta mucho camino para implementar nuevas tecnologías y conocimientos en el sector constructor del país. 

Otra particularidad es que, aún con sus ineficiencias, la construcción en Colombia sigue siendo rentable. “Obviamente, la rentabilidad es cada vez más bajita, entonces el ejercicio es: si esto funciona aún con tantas pérdidas de tiempo ¿Cómo sería si nos las ahorramos?”, cuestiona Botero.  

Nuevo pregrado en Ingeniería de Construcción en EAFIT

“Este programa de formación en Ingeniería se destaca por su énfasis en la innovación tecnológica y la implementación de metodologías como BIM - Lean para la optimización de procesos en el sector de la construcción, combinando los más recientes avances para la gestión digital de procesos con los conceptos de manufactura avanzada aplicados de manera innovadora a los proyectos de construcción. Estos son aspectos clave en la actualización curricular del pregrado en Ingeniería Civil y la creación del nuevo pregrado en Ingeniería de Construcción de la Universidad EAFIT”. 

 

Luis Fernando Botero, magíster en Ciencias de la Administración y jefe del pregrado en Ingeniería de Construcción EAFIT. 

 

¿Has mirado el reloj? Ya han pasado algunos minutos desde que empezaste a leer y durante todo este tiempo alguien participó de una competencia de atletismo, alguien más envió un correo urgente y algún otro desafortunado perdió un vuelo internacional. “El tiempo es aliado o enemigo según las decisiones que tomemos”, concluye el profesor Carlos Castro. 

A diferencia de lo que sucede en El curioso caso de Benjamin Button, las organizaciones sí se pueden evitar un final triste. Gracias a la ingeniería y la analítica, pueden controlar con mayor precisión los tiempos cada eslabón de la cadena de suministro, contribuyendo al ahorro de tiempo y recursos valiosos, y cimentando su competitividad y sostenibilidad a futuro.

 
Referencias 
  1. Mckinsey & Company (2017) Reinventing construction: a route to higher productivity. Disponible en: https://www.mckinsey.com/capabilities/operations/our-insights/reinventing-construction-through-a-productivity-revolution  

 

 

Autores

Juan Carlos Luján Sáenz

Periodista y profesor de cátedra de la Universidad EAFIT

Robinson Henao

Fotografías

Sección de noticias EAFIT
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Público Noticias
Autor
Juan Carlos Luján-Sáenz
Edición
Agustín Patiño Orozco

El camino de la sostenibilidad en diez pasos

Sostenibilidad es lo que nos permite satisfacer necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Frente a la amenaza del cambio climático debemos asegurar que el desarrollo actual no impacte de forma negativa a las generaciones futuras.

En este escenario, las empresas, sin importar su tamaño, son protagonistas. Una estrategia sostenible les permite a las empresas ser más competitivas y crecer en los tres pilares del desarrollo: el económico, el social y el ambiental.  

La Guía de implementación para el diseño y comunicación de la estrategia sostenible para pequeñas y medianas empresas en Colombia es una metodología que se desarrolla siguiendo diez pasos, cada uno con una serie de herramientas que les permite a las empresas materializar su estrategia sostenible. 

Accede a todas las herramientas anexas de esta metodología aquí.

 

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Un grupo de representantes de las universidades de la Alianza 4U recorren la quebrada La Volcana en su paso por el campus de la Universidad EAFIT
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Un grupo de representantes de la Alianza 4U recorren la quebrada La Volcana en su paso por EAFIT
1. Mira hacia adentro

Evalúa y prioriza las áreas de mejora en tu estrategia de sostenibilidad mediante una herramienta de autodiagnóstico para la pequeña y mediana empresa. 

 

2. Construye propósito

Identifica tu propósito superior o “razón de ser”. Más que responder “qué” o “cómo”, el propósito responde “para qué” te comprometes con resolver un problema social, creando un valor financiero significativo. Te recomendamos leer el “Manual del propósito: poner en práctica el propósito con valor compartido” de la Iniciativa de Valor Compartido (Shared Value Initiative).

 

3. Mira tu entorno

Reconoce los factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos, ecológicos y legales que podrían incidir en tu contexto para identificar los potenciales riesgos y oportunidades para tu negocio. Aquí te proponemos una herramienta basada en el Análisis PESTEL. 

 

4. Define la materialidad de tu negocio

La “materialidad” se refiere a los temas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) que debes priorizar en tu estrategia empresarial, en línea con los objetivos del negocio, para responder a las oportunidades y riesgos del entorno. Aquí te proponemos una herramienta para identificar y priorizar estos temas.

 

5. Define objetivos de sostenibilidad

Establece objetivos claros, inteligentes y relevantes para tu estrategia de sostenibilidad empresarial. Te proponemos definir objetivos SMART —llamados así por su acrónimo en inglés—, puesto que son específicos, medibles, alcanzables, relevantes, y limitados por el tiempo.


6. Conecta con tus grupos de interés

Un grupo de interés es una parte interesada: un grupo interno o externo, empresa, organización, miembro o sistema
que puede afectar o verse afectado por las acciones de tu empresa. Aquí te proponemos una herramienta para identificar y priorizar acciones con grupos de interés según tus objetivos de sostenibilidad.
 

7. Emprende iniciativas clave

Define iniciativas clave, con indicadores y metas, que contribuirán al cumplimiento de tus objetivos de sostenibilidad, alineando las operaciones con los temas materiales identificados.
 

8. Alinea la estrategia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Aquí te proponemos una herramienta que ha sido usada por miles de organizaciones en el mundo con muy buenos
resultados: SDG Compass, la guía por excelencia para la acción empresarial en sostenibilidad, conocida en español como la “Brújula de los ODS”.


9. Comunica tu estrategia sostenible

Diseña un plan para comunicar la gestión de la sostenibilidad en tu empresa. Debe ser un proceso flexible, acorde a las necesidades de la organización, y estar alineado con sus estrategias de comunicación interna y externa.
 

10. Reporta los hallazgos

Un reporte de sostenibilidad te permite rendir cuentas a tus grupos de interés sobre el desarrollo sostenible de tu empresa. Reporta las contribuciones positivas y negativas, así como los retos para el corto y largo plazo.

 

 

Autoras

Mariana Henao Alarcón

Magíster en sostenibilidad

Natalia Mesa Jaramillo

Magíster en sostenibilidad

Robinson Henao

Fotografía

 
 
Bibliografía recomendada
Sección de noticias EAFIT
Bloque para noticias recomendadas
Escuela o área Noticia
Autor
Mariana Henao Alarcón; Natalia Mesa Jaramillo
Edición
Agustín Patiño Orozco

La sostenibilidad como catalizador de la confianza pública 

La sostenibilidad es protagonista en discusiones públicas y análisis estratégicos de todo tipo de organizaciones. Para entender cómo inciden en la sostenibilidad del planeta, algunas empresas han incorporado análisis de impacto en temas ASG —asuntos ambientales, sociales y de gobernanza—mediante la aplicación de estándares como la Iniciativa de Reporte Global.

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paisaje de Medellín donde se ve el campus de la Universidad EAFIT y el edificio del Bloque 20 de Ciencias
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paisaje de una empresa en armonía con la naturaleza

Los análisis de sostenibilidad como la Iniciativa de Reporte Global —GRI, por sus siglas en inglés—, valoran tanto las externalidades negativas asociadas a la gestión empresarial, así como las contribuciones positivas de la organización que incrementan su credibilidad y confianza en la sociedad.

A partir de la Directiva 2022/2464 de la Unión Europea, se establece un estándar complementario con el concepto de “doble materialidad”, según el cual no sólo es importante reportar la incidencia que las acciones de una empresa tienen sobre temas ASG —materialidad de impacto—, sino también la forma en cómo esos temas afectan el desempeño financiero de la organización, los riesgos que enfrenta y las oportunidades que genera con su gestión, a través de la materialidad financiera.

Los reportes de doble materialidad, que conectan la sostenibilidad con la gestión del riesgo empresarial, son cada vez más relevantes conforme se consolidan los estándares y metodologías respectivas. Lo que queda claro es que hay una progresiva conciencia en el mundo empresarial de la conexión entre la sostenibilidad socioambiental y la sostenibilidad corporativa. En este sentido, será cada vez más importante para las organizaciones desplegar y comunicar sus estrategias de sostenibilidad.

La importancia del valor público generado por una organización no depende sólo de lo que se ha llamado “responsabilidad social empresarial” (RSE), sino también de la importancia que tiene, para una empresa, la percepción que las “partes interesadas” tienen sobre sus acciones y los valores que representan.  

Por ejemplo, casi todos preferimos trabajar en una organización que promueve el bienestar de sus colaboradores, o consumir bienes y servicios provistos por una empresa que contribuye al progreso social. Incluso, en algunos casos, una empresa amigable con el medio ambiente quizás tenga acceso a mejores condiciones de crédito. 

Es en relación con las “partes interesadas” —las personas o entidades que están en la órbita de influencia de la organización— que se definen aspectos críticos de la sostenibilidad y de los riesgos que delimitan el futuro de la empresa. 

La sostenibilidad define el futuro de las organizaciones, en tanto genera compromisos ineludibles con la sostenibilidad de la sociedad y del planeta.

 
Crear valor social desde la empresa 

El papel que desempeñan las organizaciones sociales, no gubernamentales y de la sociedad civil, se ha hecho cada vez más importante en las dos últimas décadas, conforme ganan relevancia los criterios ASG para el buen funcionamiento y la legitimidad de los sistemas económicos. 

Lo anterior sucede por al menos tres razones. Primero, porque hay una zona media indefinida entre la gestión social que corresponde al Estado y la que puede asumirse como propia de las empresas. Segundo, porque hay límites a los aportes que el sector privado puede hacer al bienestar colectivo, al desarrollo productivo y al buen funcionamiento de la sociedad y del planeta. Tercero, porque se han desarrollado herramientas que permiten plantear problemas, diseñar esquemas de intervención —como la teoría del cambio—, y evaluar el impacto y la efectividad de las acciones que emprenden este tipo de organizaciones. Todo esto configura un espacio apropiado para las empresas con propósitos sociales, ya que se les reconoce su rol y se les dota de esquemas conceptuales apropiados para medir el impacto de sus acciones. 

Además, alineando la estrategia organizacional con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los planes de desarrollo local, las empresas contribuyen colaborativamente al logro de metas públicas. Por ello, las alianzas estratégicas y las prácticas de sostenibilidad y de responsabilidad social empresarial (RSE) desempeñan un papel muy importante en la creación de valor público.  

Las organizaciones orientadas a la creación de valor público generan, no solo valor económico —representado en el desarrollo empresarial y el apoyo a proyectos de infraestructura que mejoran capacidades logísticas y facilitan el comercio y la conectividad—, sino que también generan valor social para diferentes grupos de interés, representado en la promoción y preservación de la cultura, la naturaleza, la inclusión social y la equidad, generando un efecto cascada en iniciativas educativas, programas de salud y bienestar, y desarrollo comunitario para poblaciones en situación de desventaja. 

 

El valor de la comunicación 

Las organizaciones deben comunicar de manera clara, coherente y honesta su estrategia de sostenibilidad. No basta con tener buenas prácticas si estas no se conocen, no se comprenden, o no inspiran. Mediante una comunicación efectiva, las organizaciones pueden promover narrativas de responsabilidad compartida, impulsando cambios en el comportamiento ciudadano, el consumo consciente y la participación social.  

La comunicación genera confianza, compromiso, fidelización y movilizar aliados estratégicos cuando logra demostrar que el compromiso con la sostenibilidad es parte del corazón del negocio.  

El compromiso también es con el uso eficiente de los recursos que se destinan a la sostenibilidad, la evaluación rigurosa y la mejora de la calidad de las decisiones que cimientan la reputación organizacional y hacen transparente el impacto social y ambiental que produce la empresa.  

Además, es clave que exista consciencia profunda de esa estrategia dentro y fuera de la organización: que los líderes la comprendan, que los equipos la vivan, y que los grupos de interés vean su impacto. Solo así la sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una fuerza transformadora, capaz de generar valor privado y público.

 

Al comunicar de manera transparente sus compromisos y resultados en sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza, las empresas refuerzan su legitimidad, fortalecen la confianza ciudadana en las instituciones públicas y privadas y mejoran en conjunto el entorno de gobernanza. 

La comunicación de los resultados en sostenibilidad organizacional no puede basarse únicamente en narrativas inspiradoras. Requiere datos verificables y análisis que permitan evaluar el impacto de las intervenciones. Para comunicar la gestión con transparencia hay que fundamentarse en la evidencia económica.  

Por eso los informes de sostenibilidad deben ir más allá del cumplimiento normativo y convertirse en ejercicios sistemáticos de rendición de cuentas, que muestren cómo las acciones de la empresa generan valor privado y público de forma medible. El fortalecimiento de la confianza pública y la sostenibilidad organizacional exige una gestión informada y basada en evidencia. Tanto las empresas como las organizaciones sociales están llamadas a medir y a comunicar con rigurosidad el impacto de sus decisiones, demostrando así su contribución al bienestar colectivo. 

Herramientas como Bien+, metodología desarrollada en la Universidad EAFIT, permiten a las organizaciones evaluar el valor público que generan, conectando sus estrategias con resultados sociales tangibles, y dando sentido a su propósito y legitimidad en la sociedad contemporánea. 

La comunicación de los resultados de gestión, en la medida en que obliga a evaluaciones cuidadosas de impacto que reflejen el valor real que produce la empresa, da fe de la responsabilidad asumida por la organización y de su compromiso con la sociedad a la que dirige sus esfuerzos.  

 

El valor de la confianza pública 

En síntesis, toda organización tiene una responsabilidad esencial en lo relativo a los factores ambientales, sociales y de gobernanza. En primer lugar, las empresas, porque con su diligencia en estos temas contribuyen a garantizar su sostenibilidad a largo plazo, atenuando riesgos que puedan incidir negativamente en su desempeño, y asegurando su “licencia social para operar”, que se deriva del cumplimiento de las expectativas que la sociedad, en su conjunto, y sus grupos de interés, tienen sobre la gestión empresarial.  

En segundo lugar, las organizaciones sin ánimo de lucro, porque contribuyen al fortalecimiento institucional y el aumento del bienestar social, haciendo viable el desarrollo económico en cuanto propician el respeto a las reglas de juego y generan consensos para impulsar la gestión empresarial.  

El desarrollo de herramientas de valoración de externalidades, —los efectos que una acción produce sobre otros agentes o la naturaleza y que no se materializan en transacciones de mercado—, y de evaluación de impacto —el análisis de los efectos que se producen cuando se destinan recursos a propósitos considerados meritorios por una organización—, abren la posibilidad de evaluar la rentabilidad social de la inversión realizada a través del cálculo del SROI —Retorno Social de la Inversión, por sus siglas en inglés—. 

Gracias a todo esto se fortalece la confianza pública en la organización, se despliegan herramientas para optimizar el uso de los recursos, y se genera transparencia, propendiendo por mejores condiciones para la vida en sociedad y el ejercicio de la iniciativa empresarial para la creación de riqueza. 

 

 

Autores

Mery Patricia Tamayo-Plata

Investigadora de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno EAFIT

Jesús Alonso Botero-García

Investigador de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno EAFIT

Sección de noticias EAFIT
Bloque para noticias recomendadas
Programa académico Noticias
Autor
Mery Patricia Tamayo-Plata; Jesús Alonso Botero-García
Edición
Agustín Patiño Orozco

Conoce la Inmersión de Talento en Nutresa

Febrero 11, 2025

Nuestros estudiantes se conectan con las organizaciones viviendo experiencias que los preparan para el mundo laboral desde los primeros semestres de su pregrado.  Se trata de las Inmersiones de Talento, una metodología que implementamos desde #TalentoEAFIT para que nuestros estudiantes tengan la oportunidad de adquirir experiencias tempranas en las organizaciones y se conecten con entornos organizacionales, académicos y de emprendimiento, que luego complementarán con su práctica estudiantil y posteriormente como graduados en el mundo profesional.  Este modelo, además de complementar el desarrollo académico de los estudiantes, representa para las organizaciones una valiosa oportunidad de atraer talento joven que pueda agregar valor a sus procesos y aumentar su reconocimiento como marca empleadora. Durante este proceso, las organizaciones pueden plantear a los estudiantes desafíos, tareas específicas o actividades que contribuirán a su desarrollo académico, profesional y administrativo, y contarán con el respaldo de orientación, tanto académica como profesional, en su proceso formativo.

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Conoce la Ruta de Emprendimiento que puedes realizar en la U

Febrero 5, 2025

Llegó el momento de contarte sobre la tercera ruta: la Ruta de Emprendimiento, esta es una alianza con nuestro Centro de Emprendimiento de Impacto @ongoing.eafit  que tiene como objetivo promover habilidades y competencias para fortalecer la mentalidad emprendedora en nuestros estudiantes Sebastián Roldán, estudiante del pregrado en Ingeniería Agronómica  eligió esta ruta para realizar sus prácticas, esto le permitió seguir potenciando una idea en la que ya venía trabajando, Grow Blue, un emprendimiento que trabaja con la industria del arándano aportando innovaciones a este sector como la biotecnología y la agricultura 4.0. Al elegir la Ruta de Emprendimiento, Sebastián recibió asesorías con mentores y sesiones de networking para llevar su idea de negocio a otro nivel.

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Conoce nuestra Ruta de Talento Organizacional

Enero 30, 2025

Hoy conversaremos sobre la Ruta Organizacional en la que tienes la oportunidad de tener un ejercicio de conexión con mayor madurez con organizaciones consolidadas, públicas y sociales. Juan Pablo Cano, estudiante de Ingeniería Mecánica, quien eligió esta ruta de talento y realizó sus prácticas en @vicomtech_, nos cuenta cómo fue esta experiencia.

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Felipe y su conexión y amor por la educación

Mayo 27, 2025

Felipe Gil, director ejecutivo de la Corporación Gilberto Echeverri Mejía, también entiende las empresas como espacios educativos, y en ese orden de ideas afirma que "tenemos el reto de aprender y capturar ese conocimiento". Convencido de que la transformación de los territorios se da a través de la formación, ha dedicado más de dos décadas a realizar aportes significativos a sector educativo, desde los diferentes cargos y entidades a las que ha pertenecido en su ejercicio profesional.

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Solo el 36% de las empresas prioriza la equidad de género en su estrategia corporativa

Marzo 6, 2025

Así lo revela el documento Equidad de género en empresas colombianas: Análisis de informes de sostenibilidad y tendencias 2025​​, elaborado por el Centro de Gerencia y Empresa de EAFIT, en el que se evaluaron las 115 empresas más grandes del país, de las que el 43 % cuenta con informe de sostenibilidad.

Entre los hallazgos se destaca que las empresas con mayor participación femenina reportan mejores resultados financieros. Además, sectores como minería y agropecuario tienen la menor representación femenina en la fuerza laboral, con cifras del 26 % y 29 %, respectivamente.
 

​​La equidad de género en el ámbito empresarial sigue siendo un tema central en la agenda de sostenibilidad y competitividad de las empresas colombianas. Un análisis elaborado por el Centro de Gerencia y Empresa de EAFIT sobre las 115 compañías con mayores ingresos operacionales en diferentes sectores revela avances en la inclusión de mujeres en la fuerza laboral, pero también muestra que persisten desafíos en términos de liderazgo, equidad salarial y formación. Aunque el 43 % de las empresas analizadas cuenta con un informe de sostenibilidad público o de fácil acceso, solo el 36 % prioriza la equidad de género como un tema crítico dentro de su estrategia corporativa.

“Estamos en un momento de retroceso, inducido por las políticas que ha asumido Estados Unidos frente a la diversidad e inclusión. Por ello, este reporte es oportuno, porque probablemente brindará herramientas para avanzar. Una de las tendencias que observaremos es que la discusión sobre diversidad e inclusión se transformará en una conversación más enfocada en mercado y negocios que en un tema de responsabilidad social. Este informe, de alguna forma, es una herramienta para quienes tomen ese camino”, explica Cristina Vélez Valencia, decana de la Escuela de Administración de EAFIT y coautora del documento, en el que se trabajó durante cerca de un año.

Uno de los hallazgos más relevantes es la relación entre equidad de género y desempeño financiero. Las empresas con una mayor participación femenina en su fuerza laboral tienden a reportar mejores resultados económicos, sin embargo, esta tendencia no se traduce necesariamente en un acceso equitativo a posiciones de liderazgo. A pesar de los avances en inclusión laboral, las mujeres continúan estando subrepresentadas en los cargos de dirección y en los comités ejecutivos, lo que limita su influencia en la toma de decisiones estratégicas.

Otro de los resultados del informe muestra que la brecha de género varía significativamente entre sectores. Mientras que el comercio y los servicios presentan una mayor participación femenina, con un 50 % y 37 %, respectivamente, sectores como la minería y el agropecuario muestran los niveles más bajos, con apenas un 26 % y 29 %. Esta disparidad evidencia que ciertos entornos laborales aún presentan barreras estructurales que dificultan la inclusión de las mujeres.

Un factor crítico identificado en el análisis es la desigualdad en la formación y el desarrollo profesional. En la mayoría de los sectores, las mujeres reciben menos horas de formación que los hombres, lo que impacta su crecimiento dentro de las organizaciones. Esta diferencia es especialmente notoria en sectores como la minería y la construcción, donde las oportunidades de capacitación para mujeres siguen siendo limitadas.

Entre los desafíos identificados, destaca la retención del talento femenino. Si bien las mujeres presentan menores tasas de rotación en algunos sectores, en otros, como la manufactura, su rotación es significativamente mayor a la de los hombres (25,06 % mujeres vs. 8,55 % hombres). Esto sugiere que muchas aún enfrentan barreras para permanecer en sus empleos o ascender dentro de sus organizaciones.

Las brechas salariales también siguen siendo una realidad en el ámbito empresarial colombiano. En 2021, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las mujeres en Colombia ganaron un 6,3 % menos que los hombres en promedio, con las mayores disparidades observadas en grupos con menores niveles educativos, áreas rurales, viudas y grupos étnicos minorizados. A pesar de la existencia de normativas que exigen igualdad salarial, solo una fracción de las empresas reporta de manera transparente estos datos en sus informes de sostenibilidad.

Alexa Barco López, investigadora del Centro de Gerencia y Empresa y también autora del informe, explica que durante el proceso de elaboración del documento se presentaron varios retos en cuanto a la disponibilidad de la información, la falta de estandarización de indicadores y la presencia de algunas empresas en distintos países, lo que implicó buscar datos específicos de Colombia. En su perspectiva, los hallazgos tienen un gran valor.

“La idea es que, a partir de investigaciones robustas y basadas en datos, se generen tendencias e información útil para líderes empresariales, con el fin de que tomen mejores decisiones, compartan recomendaciones en términos de sostenibilidad y detecten oportunidades de mejora. Esto permitirá cerrar brechas en temáticas clave para el mundo en general y para el cumplimiento de los ODS”, concluye la investigadora.
 

Tendencias 2025


El informe​ identifica tendencias clave que marcarán el futuro de la equidad de género en las empresas colombianas durante 2025. Una de ellas es que solo las organizaciones que han integrado la Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en su estrategia corporativa continuarán fortaleciendo estos esfuerzos. Muchas compañías que adoptaron políticas de equidad como una respuesta superficial a presiones externas podrían reducir o abandonar sus iniciativas, especialmente tras los recientes cambios en regulaciones internacionales y el debate global sobre la efectividad de estas políticas.

Otra tendencia es el giro de la conversación sobre DEI hacia un enfoque de negocio. Las empresas ya no solo justificarán sus políticas de equidad por razones éticas o de cumplimiento, sino que deberán demostrar su impacto en la rentabilidad y el desempeño organizacional. Los inversionistas y grupos de interés exigirán mayor evidencia económica que respalde la importancia de la equidad de género, lo que podría llevar a una discusión más profunda y con indicadores sobre su relevancia empresarial.

“La discusión se va a sofisticar. A quienes presenten reportes de diversidad, equidad e inclusión no se les pedirá únicamente que cuenten cuántas personas tienen, sino que realmente demuestren cómo esto está impactando su negocio. Vamos a ver una profundización en el análisis”, afirma la decana Cristina.

Finalmente, se espera una mayor cautela en la divulgación de avances en equidad de género. Algunas empresas, ante el contexto político y regulatorio global, podrían optar por reducir la visibilidad de sus iniciativas en informes de sostenibilidad, afectando la transparencia en la medición de progresos. Igualmente, la presión de inversionistas y organismos internacionales seguirá impulsando la inclusión de estos temas en la agenda corporativa, aunque con enfoques más estratégicos y alineados con los riesgos financieros y operativos de cada organización.

Mayores informes:
Alejandro Gómez Valencia
Área de Contenidos EAFIT
Departamento de Comunicación
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